Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 25
Fiesta (segunda parte)
Rompimos en aplausos cuando mi niño con sus ojitos muy cerrados, sopló su vela.
― ¿Pediste un deseo? ―quise saber al tiempo que limpiaba la comisura de sus labios. Tenía embadurnado la crema de pastel.
― Sí mami. Pedí que papá vuelva a vivir con nosotros.
Me quedé sin palabras. Esbocé una ligera sonrisa y tragué el nudo en la garganta.
Muchas veces habíamos tenido la misma conversación. Mi hijo estaba creciendo y aunque podía notar su semblante feliz; había noches en las que las dudas surgían y él las exponía sin miedos.
Miré más allá de él y Edward estaba repartiendo el pastel.
― Eric… ―me incliné hacia su rostro―. Papá y yo te queremos, no importa si no vive aquí. Él estará siempre que quieras.
― Lo sé, mami. Por eso quiero que viva de nuevo en casa.
― Tú ahora eres muy afortunado porque tienes dos casas, amor.
Él me observó con esos grandes que no eran capaces de ocultar ninguna emoción.
― Mami, soy el hombre de la casa y debo cuidarte ―puso su pequeña palma en mi vientre― y también a mi hermano. Solo que también necesito ayuda, necesito que esté papá y me ayude a cuidarte mientras duermo.
― Mi vida ―lo abracé con fuerza siendo separados únicamente por mi barriga donde mi otro hijo pateaba insistente― te amo tanto. No es necesario que te preocupes por mí o por tu hermano, nosotros estamos bien, ¿entiendes? ―acuné sus mejillas sonrojadas― no me gusta que te preocupes por nosotros.
Él asintió.
― ¿Puedo beber mi sexto jugo del día? ―preguntó inocentemente, haciéndome reír.
― Solo porque es tu cumpleaños, Eric.
Mi hijo tomó el juego y salió corriendo junto a sus demás amigos que lo estaban acompañando.
― ¿Necesitas ayuda? ―mi suegra… no, Esme preguntó.
― No te preocupes. Edward se está haciendo cargo, ustedes pueden disfrutar de lo que queda de la fiesta.
Esme me sonrió maternal. Agradecía que nuestro trato fuera cordial y amable, no había rencillas entre nosotras, solo amabilidad y respeto. Claro, yo seguía viéndola como una madre.
― Bella, haré una fiesta de Baby Shower para el nuevo bebé. Tengo todo listo, espero no te moleste mi atrevimiento ―comentó.
― Por supuesto que no me molesta, Esme. Estaré ahí solo dime el día y hora.
― Sí. Te llamaré en estos días para ponernos de acuerdo ―prometió, haciéndose un lado para que niños siguieran corriendo.
Restregué los dedos en mi espalda baja. Estaba completamente agotada y tenía los pies hinchados.
― Deberías descansar, hija.
Le sonreí a papá mientras apoyaba mi redondo cuerpo en su costado.
― Lo haré hasta que se vaya el último invitado.
― Bueno, ya rompieron la piñata, diste las bolsitas de dulces, pastel y están bien alimentados, ¿qué esperarán para irse?
― Papá ―lo reprendí, ganándome un beso en la frente.
― Descansa, necesito verte sentada para sentirme bien ―sujetó mi mano llevándome a la silla que estaba en la entrada, la más ancha.
Me senté sin decir nada y froté los dedos en mi vientre, una y otra vez. Busqué a Edward con la mirada y no lo vi por ningún lado, él también debía estar exhausto. Desde en la mañana había estado ayudando en todo lo necesario con la fiesta.
― Bells…
Escuché su voz, giré levemente la cabeza y lo vi caminando hacia mí junto a una mujer y un hombre. Ella debía ser Claire, pollito la había mencionado varias veces: «la chica bonita amiga de papá».
Con molestias en mi espalda baja, me incorporé. Y les sonreí a ambos.
― Te presento a una amiga, ella es Claire ―mencionó―. Y él, Jared. Su novio.
Automáticamente mí sonrisa se hizo más ancha. Era como si la sola palabra produjera felicidad en mí. Estreché sus manos, en un saludo cordial y me presenté.
― Al fin te conozco ―dijo ella, regalándome un abrazo, se alejó un poco y miró mí vientre―. Otro pollito, ¿verdad?
― Sí, otro pequeño pollito ―acaricié mi barriga―. ¿Gustan comer? La comida sigue caliente.
― No ―respondió, el hombre llamado Jared―. Nosotros tenemos que irnos.
Las mejillas de la chica se pintaron de rojo y no comprendí. Apenas miré de reojo a Edward, pero él parecía muy lejos de la conversación.
Mi niño se acercó y aceptó emocionado su regalo de cumpleaños.
Empezamos una conversación trivial de algunos veinte minutos, tiempo suficiente para darme cuenta que Claire era una chica buena.
Al cabo de una hora después, todos los invitados empezaron a irse.
.
La noche cayó y continué sentada en la ancha silla sin ánimos de mover mi trasero.
― Debes estar rendida ―asumió Edward al sentarse en la silla continua.
― Te mentiría si te digo que no.
― Eric no ha parado de correr. Desde que abrió los regalos obtuvo más energía.
― Seguramente no querrá dormir temprano.
― ¿Quieres que lo lleve a casa? Así puedes descansar y dormir por más horas.
― No ―sacudí la cabeza―, déjalo conmigo.
Su mirada estaba en mis pies, no tuve tiempo de esconderlos bajo mi calzado. Me dio una mirada reprobatoria y levantó él mismo cada pie llevándolos sobre sus muslos.
No me sobresalte, solo fue extraño sentir sus dedos hacer ligeras presiones en círculos en mis hinchados y cansados pies.
― Había olvidado lo bueno que eres para dar masajes ―gemí al mismo tiempo que cerraba mis párpados.
― No solo soy bueno para eso.
Abrí rápidamente los ojos, mirándolo. Edward acababa de usar el doble sentido... ¿¡Él acababa de hablar así!? No, no podía ser.
Mordisquee mi labio.
― Me refería a que también soy bueno en la cocina ―agregó nervioso―, siempre has dicho que te gusta mi sazón.
― Sí, es verdad. Tus espaguetis a la boloñesa son los mejores y las carnes asadas, también.
― Mañana puedo venir a cocinarte ―ofreció.
― Sí, me encantaría ―froté mi estómago, mi saliva estaba acumulándose en mi boca. Me aclaré la garganta―. No sabía que tu amiga tenía novio ―dije casual.
Esbozó una media sonrisa.
― Bueno, en realidad apenas tuvieron su primera cita hoy y supuse que se hicieron novios, ninguno lo negó.
Mi mente estaba trabajando a velocidad; imaginando tantos escenarios para que Edward conociera tanto de ella.
No había química amorosa, nada. En cambio, podía notar una sincera amistad creciente entre ellos. Fue inevitable no sentir el pinchazo de celos, antes siempre fui la mejor amiga de él y ahora mi lugar había sido reemplazado.
― Hacen bonita pareja ―murmuré, minutos después.
Bajé mis pies lentamente. Realmente me sentía mejor y menos cansada.
Lo escuché suspirar.
― Bells… me gustaría hablar contigo.
― ¿Tienes problemas en la oficina? ¿Qué sucede?
― No, no. Es simplemente que… ¿Qué demonios haces aquí?
Lo vi levantarse de golpe, rápidamente lo seguí… mi corazón retumbando, mi bebé empezó a patear debido a la brusquedad con que me incorporé.
Llevé una mano a mi pecho.
¿Qué hacía en mi casa?
Antes que nada me disculpo, anoche Fanfiction no estaba funcionando y no me permitió actualizar. Sé que hicieron mucha trampa para que lograra publicar, me hicieron la tarde/noche en lo que escribía, sus reviews no pararon de entrar al correo electrónico. Infinitas gracias por todo su apoyo. ¿Qué piensan del capítulo? ¿Quién creen qué haya llegado? No sé si quieran más... o prefieran esperar hasta después, nos leemos.
Gracias totales por leer 💔
