OVERLORD
MI QUERIDA ALBEDO
Autor: Jiraiya-Sama
NOTA 1: Todos los derechos de OVERLORD, pertenecen a sus respectivos creadores o a aquellos quienes les sucedan legalmente en el futuro. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.
NOTA 2: Este capítulo contiene escenas de tipo LEMON (descripciones explicitas de contenido sexual) por lo que no es apto para menores de 18 años.
Capítulo III: "LA DECISIÓN DE AINZ"
Ainz Ooal Gown, Señor Supremo de la "Gran Tumba de Nazarick", paseaba de un lado a otro en la privacidad de su habitación, pensando por enésima vez en lo que estaba a punto de hacer. Bien pensado esto es una soberana locura, pero de alguna forma sentía que es lo que debía hacer.
Lo cierto es que las cosas habían estado bastante complicadas desde el día en que tuvo la idea de acariciar la mejilla de Albedo, lo cual fue el punto de partida para una sucesión de situaciones que fueron escalando en intensidad, hasta llegar a niveles que nunca imaginó, ni mucho menos pensó que llegaría a experimentar. Bien visto, todo esto es simplemente ridículo. Él es un "No Muerto" que debería estar por sobre todas estas cosas triviales. Sin ir más lejos, en su calidad de Señor Supremo de la "Gran Tumba de Nazarick", había hecho cosas que en su antiguo mundo podrían ponerlo al lado de los peores genocidas de la historia. Había matado, mandado a matar, torturar, experimentar y cosas aún más aberrantes con los supervivientes de sus masacres. Nunca flaqueó en sus acciones o sus órdenes, nunca el más mínimo remordimiento en sus decisiones, como debe ser para un "No Muerto", pero tratándose de Albedo, todo eso se va al olvido y termina aquí, complicado como el infierno.
Lo más estúpido de esta situación, es que puede ponerle fin con solo una orden, pero es una orden que no puede dar. Simplemente no puede ordenarle a Albedo que detenga sus constantes avances hacia él, no puede negarle eso. Ya había rechazado y decepcionado a esta mujer demasiadas veces, si le quita la cercanía que tienen ahora, le rompería el corazón. Él no quiere eso.
Aun así, había tenido que ponerle freno para que bajara las revoluciones, ya que el entusiasmo de Albedo había escalado al nivel de acoso sexual descarado. Prueba de eso era la colección de bragas usadas que tiene actualmente, que ella le había estado regalando en forma regular, para que él pueda sentir su aroma y recordarla en cualquier momento. ¿Cuántas bragas iban ya? ¿15? El hecho de que es específicamente el aroma de su coño lo que le está ofreciendo, solo parece encender aún más a Albedo. No ayuda que su coño huela tan condenadamente bien.
Si, él había estado olfateando las bragas usadas de Albedo… mucho. ¿Lo convertía eso en un pervertido? Totalmente. El que cargara siempre una de esas bragas en uno de los bolsillos de su túnica, era prueba de ello. ¿Por qué ella tenía que oler tan malditamente bien? Ese era un punto importante: ¿Por qué el aroma de Albedo lo alteraba tanto? Es como si sentir el aroma de Albedo despertara cosas que gracias a su condición no debería experimentar. Ese es el otro punto que lo hace no poder darle un alto a esta situación. Él estaba disfrutando de todo esto. ¿Cuándo comenzó a disfrutarlo? No lo sabe a ciencia cierta, pero ya no puede dejar sus momentos privados con ella. Para total consternación de Ainz, se encontró esperando su tiempo con Albedo, al punto en que se había transformado en algo necesario para él, pero nuevamente: ¿Por qué?
La mente de Ainz trabajaba furiosamente buscando una respuesta a esta interrogante. No era propio de él llegar a este nivel, donde había pasado de "No Muerto" y "Señor Supremo", a un costal de huesos entregado a los deseos de acariciar a una mujer, mientras la tenía sentada en las piernas para disfrutar de su aroma; sin olvidar que también olfateaba sus bragas usadas todos los días… ¡Se había convertido en un degenerado!
¿Por qué una simple caricia había causado semejante descalabro en él? ¿Cómo es que de una simple caricia había pasado a disfrutar el tener a Albedo sentada en sus piernas, mientras la olfateaba? ¿Cómo es que de una simple caricia, había pasado a olfatear las bragas usadas de Albedo todos los días? ¿Por qué demonios Albedo y su coño tienen que oler tan condenadamente bien? ¿Acaso había disfrutado tanto de la adictiva esencia de Albedo, que se le había terminado fundiendo el cerebro?
Lo peor de toda esta nueva necesidad, es que llegó al punto en que había terminado cediendo a los deseos de Albedo. Contra su mejor juicio, había buscado una forma de darle lo que ella tanto le insinuaba, descaradamente en algunas ocasiones, mientras que en otras se lo proponía directamente.
Había logrado esquivar el bulto hasta ahora, pero al hacerlo pudo ver en sus ojos la decepción y el dolor por no tener ese nivel de intimidad con él. Esa mirada de Albedo es algo que de alguna forma lo hacía sentir como una basura. No quería decepcionar más a esta mujer. Quería darle lo que quería, pero… ¿No era esto lo que él también quería?
Ainz suspiró pesadamente. Lo que estaba a punto de hacer era una completa locura. Él como "No Muerto" jamás debería considerar algo semejante, pero aquí estaba, dispuesto a hacerlo. Definitivamente el exquisito aroma del coño de Albedo le había fundido el cerebro, no encontraba otra explicación para crear semejante locura. Levantó su mano derecha y miró el objeto en el que había pasado semanas enteras trabajando, el Item Mágico "Total Maniac"
El "Total Maniac" es un Item Mágico de Iggdrasil con forma de cono, que tiene un cordel en la parte trasera con una etiqueta que dice "No Tirar". Este Item tiene la función de cancelar la inmunidad a los cambios de estado de los "No Muertos". Es esta capacidad lo que la vuelve un arma muy poderosa y es precisamente esa capacidad la que está usando para su proyecto.
No había sido un proyecto fácil, más bien fue todo lo contrario. Había pasado días y noches enteras trabajando, enfrascado en una ardua investigación antes de si quiera poder modificar el Item. Lo verificó todo una y otra vez, corrigió errores potenciales, analizó los pros y contras, poniendo especial atención en el resultado final, buscando que todo resultara como él deseaba. Finalmente, luego de convencerse de que todo estaba bien, comenzó a modificar el "Total Maniac".
Lo primero que logró modificar es que al ser activado, los efectos del Item lo afectarían exclusivamente a él; algo muy importante. Segundo, el poder del "Total Maniac" se integraría por completo a uno de sus anillos, permitiéndole activarlo y desactivarlo a voluntad. Finalmente y lo más importante de todo esto, al ser activado, el "Total Maniac" le permitirá cambiar su estado y volver a tener su forma original; en otras palabras, recuperaría su forma humana.
Ainz miró fijamente el objeto en su mano. Lo que lo seguía preocupándolo un poco, era el efecto que la cancelación de estado podría tener en sus emociones, las cuales al ser un "No Muerto" se encontraban reprimidas. Si se desbocaban podría ser un problema. Había trabajado para eliminar este efecto secundario y estaba bastante seguro de haberlo logrado, aunque no podía comprobarlo hasta activar el "Total Maniac". Aun así, confiaba en que el poder de uno de sus anillos que lo protegía de cambios de comportamiento, hiciera el trabajo si se le había escapado algo.
El Señor Supremo de Nazarick suspiró con cansancio otra vez, algo que hacía bastante seguido de un tiempo a esta parte. ¿En verdad él estaba a punto de hacer esto? Activar un Item Mágico que le devolvería su cuerpo humano para… para…
— ¿En qué demonios estoy pensando? — se preguntó un complicado Ainz, tomándose la cabeza con las manos.
Efectivamente. ¿En qué demonios estaba pensando? Cuando había comenzado a buscar la forma de llevar acabo esta loca idea, había dado con una solución relativamente simple de implementar. Solo era cuestión de trabajar un poco usando su inmenso poder, para cambiar su forma a una que le permitiera tener el… ejem, apéndice que necesitaba. Si, definitivamente era una solución rápida y que no requería demasiado esfuerzo de su parte. Pero ahí radicaba el problema.
Si bien Ainz es plenamente consciente de que Albedo aceptaría cualquier cosa que viniera de él, no se sentía bien al usar esta salida fácil. Albedo lo daba todo por él, vivía por él y moriría por él si se lo ordenaba. ¿No debería retribuir esa fidelidad y entrega de la misma forma? Ella, más que cualquier otro, merece el máximo esfuerzo de su parte. Eso lo trae de regreso al "Total Maniac" y lo que pretende lograr con él.
El artefacto era peligroso, creado específicamente para ser usado como arma contra los de su clase, aun así, correría el riesgo de usarlo, ya que este Item le daría la capacidad de estar con Albedo, de una forma que nunca se hubiera imaginado. Podría estar con ella, no como Ainz Ooal Gown, ni con una forma al azar, podría estar con Albedo en una forma que reservaría exclusivamente para ella, una forma que solo ella se merecía conocer, su forma original de Suzuki Satoru.
Ainz miró nuevamente el Item Mágico que sostenía en su huesuda mano derecha y el cordel con la etiqueta "No Tirar", descansando en la palma de su mano izquierda.
— ¿Pero cómo se supone que haga eso? — gritó un desesperado Ainz, repentinamente avergonzado por ese último pensamiento, jalando sin querer el cordel y activando el "Total Maniac" — ¿Eh? — fue todo lo que pudo decir.
Una explosión de confeti y serpentinas salió disparada desde la boca del cono, al momento que surgía una estatuilla dorada con la forma de un hombre desnudo y musculoso, con un brazo en alto en señal de victoria. El efecto del "Total Maniac" fue inmediato.
El cuerpo se Ainz comenzó a resplandecer desde adentro hacia afuera, mientras era cubierto por el poder del Item Mágico, que se arremolinaba en torno a su cuerpo, al tiempo que lo iba cambiando. La carne se formó en torno al huesudo cuerpo de Ainz, mientras se iba encogiendo un poco hasta tomar la estatura y la forma de su antiguo ser: Suzuki Satoru.
Ainz respiraba pesadamente, asimilando lo que acababa de pasar. Levantó sus manos y las miró impactado, las giró para ver las palmas y el dorso. Había carne en sus huesos y uno de sus anillos emitía un brillo distintivo, prueba inequívoca de que el Item Mágico "Total Maniac" se había integrado correctamente. Ahora podía usar esta habilidad a voluntad.
"Realmente lo hice… mi propia carne y mis propios huesos. He vuelto a mi cuerpo original, he vuelto a ser Suzuki Satoru" pensó Ainz, mirando sus manos, aun impactado por lo que había logrado.
Verificó su cuerpo y constató que todo estaba en su lugar, aunque con algunas diferencias. Su anteriormente delgado cuerpo ahora presentaba una constitución mucho más fuerte. No estaba al nivel de un fisicoculturista, pero su cuerpo se vía atlético, con músculos fuertes y muy bien definidos, además, comprobó que su masculinidad también había experimentado un crecimiento, pasando de un tamaño más bien pequeño a uno más aceptable. ¿Qué significaba esto? ¿Acaso su cuerpo humano se había adecuado a su actual nivel de poder? Lo cierto es que si bien en este momento estaba en el cuerpo de una nueva y mejorada versión de Suzuki Satoru, en esencia seguía siendo Ainz Ooal Gown, Señor Supremo de la "Gran Tumba de Nazarick". Aun así, este hecho le quitó una pequeña espina que tenía clavada y que había estado tratando de ignorar; el que tal vez a Albedo no le gustara su forma humana. Este cambio había dejado finalmente eso de lado.
"Espero que Albedo se sienta satisfecha con mi nueva forma humana" pensó, con una pequeña sonrisa divertida en los labios. Apenas ese pensamiento dejó su mente, Ainz fue golpeado por una avalancha de sensaciones y sentimientos, con un único común denominador: Albedo.
Ainz trastabilló dando un gemido de dolor, mientras se tomaba la cabeza con las manos. Apretó los dientes con fuerza, sus ojos desorbitados. Sentía como si su cabeza estuviera a punto de estallar producto de la avalancha de información que se descargaba de golpe en su cerebro, era como si la presa que mantenía retenidos todos estos sentimientos se hubiera roto y la información fuera derramada de golpe y sin control.
Se mantuvo ahí por largos segundos, resistiendo estoicamente mientras su cerebro asimilaba, categorizaba y ordenaba toda esa marea de información. Sentía como su cabeza daba vueltas y estuvo a punto de caer al suelo en un par de ocasiones, pero logró mantenerse en pie, con la respiración acelerada y entrecortada. Parecía que habían pasado horas, pero todo el proceso tomó menos de un minuto, finalmente Ainz bajó las manos liberando su cabeza y se irguió lentamente, respirando pesadamente con la vista fija en un punto indeterminado al frente de él, con la sorpresa y la comprensión pintadas en el rostro.
Pasó un largo momento de pie ahí, apenas creyendo todo lo que su mente acababa de asimilar, pero no había forma de negarlo, esto que acababa de comprender, explicaba toda la sucesión de cosas sin aparente sentido que habían estado ocurriendo en torno a Albedo, algo que a todas luces no debía suceder, pero que de alguna forma ocurrió.
— ¿Cómo pudo pasar esto? ¿En qué momento pasó? — se preguntó Ainz, aun de pie en medio de su habitación mirando a la nada.
Si bien el efecto de la cancelación de estado del "Total Maniac", había liberado sus emociones reprimidas, dándole a conocer esta impactante verdad en torno a Albedo, lo aterrador aquí es que, pese a toda la inmunidad que le otorga su estado de "No Muerto", pese a que sus emociones estaban totalmente retenidas, él si estaba sintiendo algo. Albedo lo estaba haciendo sentir cosas, de forma muy diluida, pero lo suficientemente fuerte como para hacer que se comportara de forma distinta con ella, hasta el punto de acariciarla, sentarla en sus piernas y disfrutar de su compañía, de su aroma, de su cercanía, llegando al punto de modificar un Item Mágico para recuperar su cuerpo y tener intimidad con ella. ¿Tan fuerte es lo que estaba experimentando, que se las arregló para traspasar su inmunidad de "No Muerto"? ¿Tan fuerte que lo llevó a hacer esta locura sin cuestionarse sus acciones?
Ainz se estremeció ante este pensamiento. Lo que había estado experimentando hasta ahora era tan solo la punta del Iceberg. Ahora, con todas sus emociones y sentimientos liberados al activar el "Total Maniac", finalmente podía experimentar lo vasto que eran estos sentimientos.
— ¿Ainz-Sama?
Ainz se congeló en su lugar al escuchar la voz que venía desde el otro lado de la puerta. No pudo evitar que un estremecimiento recorriera su cuerpo, a la vez que su corazón comenzaba a latir desbocado. La voz tras la puerta de su cuarto era justo de la persona que era causante de todo lo que estaba experimentando en ese momento.
— ¿Ainz-Sama? ¿Se encuentra aquí? Lo estuve buscando para nuestro tiempo juntos, pero no lo encontré en un estudio como de costumbre — preguntó Albedo desde el otro lado de la puerta.
Esa afirmación sorprendió al Señor Supremo de Nazarick. Él había concurrido a su habitación para estar en un lugar privado donde poder probar el "Total Maniac" sin que nadie lo molestara, además, lo había hecho con tiempo de sobra, con más de una hora de antelación a su reunión diaria con Albedo. ¿Eso quería decir que había estado por más de una hora aquí? ¿Tanto tiempo había pasado?
— ¿Ainz-Sama? — preguntó nuevamente Albedo, girando la perilla de la puerta.
Ainz dio un respingo al ver como la perilla de la puerta comenzaba a girar. Si Albedo lo veía en esta forma sin una explicación previa, las cosas podían no resultar muy bien.
— ¡Albedo! Espera un momento — dijo Ainz, en un intento por detener a la mujer, pero su esfuerzo resultó contraproducente.
— ¡Ainz-Sama! — dijo Albedo con alegría desbordante en la voz, abriendo de golpe la puerta — Si quería cambiar nuestras reuniones a su habitación para hacerlas más íntimas, me lo hubiera informado con tiempo para prepararme adecua… — las palabras de Albedo murieron en su boca.
La Supervisora de los "Guardianes de Piso" se congeló en su lugar apenas dio un paso dentro de la habitación, para encontrarse con algo que nunca en sus más locas fantasías se le hubiera pasado por la cabeza. Ahí, de pie en medio de la habitación de su señor, estaba un humano; un miserable humano desnudo, con la inconfundible túnica de su señor Ainz Ooal Gown, sobre los hombros, de hecho, las piezas de armadura que usaba su señor estaban tiradas en el suelo a los pies del humano, que además llevaba en las manos los anillos de su señor.
Ainz seguía congelado en su lugar digiriendo todo lo que estaba pasando y vio con horror como el hermoso rostro de Albedo se deformaba en un rictus de furia homicida, los ojos inyectados en sangre y su boca con hileras de dientes afilados y apretados, listos para desgarrar lo que sea.
— Tú… tú… miserable humano. ¿Cómo entraste aquí? — demandó Albedo entre dientes, apenas conteniendo su furia — ¿COMO OSAS VESTIR LAS SAGRADAS ROPAS DE AINZ-SAMA? — estalló Albedo en un grito bestial lleno de furia y odio, saltando sobre el hombre frente a ella con las manos convertidas en garras.
Para Ainz las cosas se desarrollaron como en cámara lenta. Vio como el hermoso rostro de Albedo cambiaba a uno deformado por la furia. Sus ojos lo miraban con un odio infinito, sus dientes transformados en afilados colmillos, sus manos en garras, mientras que su cabello ondulaba amenazadoramente como si tuviera vida propia. Albedo se había lanzado hacia él, con la clara intención de matarlo. Bien, era de esperar dada la situación. Ella había ingresado a la habitación de su señor, solo para encontrarse con un humano desconocido con las ropas de su señor sobre los hombros, su reacción fue bastante lógica; eso lo traía de regreso a lo verdaderamente importante: ¡Albedo quería matarlo!
— ¡Detente Albedo! ¡SOY YO, AINZ!
Ese gritó logró frenar a Albedo a centímetros de desgarrarle el cuello con sus manos convertidas en garras. La mujer se congeló en su lugar, cambiando lentamente su cara de furia por una de incredulidad, sus ojos antes llenos de ira homicida, ahora mirándolo interrogante, mientras sus garras se retraían lentamente volviendo sus manos a su forma normal. Los labios de la Súcubo comenzaron a temblar levemente, hasta que una pregunta logró escapar de ellos.
— ¿Ainz… Sama? — cuestionó la mujer, incrédula.
— Si Albedo. Soy… soy yo — dijo Ainz, un poco más calmado al ver como la mujer cambió su actitud asesina por una de genuina consternación. Aun así, ella no se veía totalmente segura, por lo que decidió hacer algo que la hiciera confiar plenamente en él. Fue así como lentamente levantó su mano derecha y la llevó a la mejilla de la sorprendida mujer, para acariciarla suavemente.
Para Albedo sentir esa caricia en su mejilla fue la confirmación de lo que sus sentidos le estaban diciendo en ese momento. Solo había una persona capaz de acariciarla con tanta delicadeza, haciendo que su corazón se acelerara con su toque gentil. Por increíble que fuera, esa persona frente a ella, era su señor, Ainz Ooal Gown. Por su parte, para Ainz el poder acariciar la mejilla de Albedo, ya no con su mano huesuda, sino con su propia mano con carne en sus huesos, fue una experiencia totalmente increíble. Pudo sentir el calor de su piel, su suavidad y su aroma, su delicioso aroma que ya estaba comenzando a afectarlo, pero Albedo logró enfocarlo cuando volvió a hablar.
— Ainz-Sama… en verdad es usted — dijo la mujer, aun impactada, sin poder evitar levantar una mano para posarla suavemente sobre la mano de su señor, dando un pequeño jadeo al poder sentir el calor de su piel — ¿Cómo? — logró preguntar en su susurro, mirando fijamente al hombre frente a ella, mirando a su señor.
Ainz tragó sonoramente cuando sintió la mano de Albedo posarse sobre la suya. Pudo sentir su calor, aun pese a los guantes que enfundaban sus delicadas manos, sintiendo el repentino deseo de quitarle los guantes para poder sentir el calor y la suavidad de sus manos sin nada que se interpusiera. De alguna forma logró apartar ese pensamiento por el momento, enfocándose con mucha dificultad en lo realmente importante, la razón de todo esto.
— Albedo, yo… estaba experimentando con un… Item Mágico — logró decir Ainz, un tanto alterado por la mano de Albedo sobre la suya, por sus hermosos ojos, por su increíble aroma.
— ¿Un Item Mágico? — preguntó Albedo con algo de preocupación en la voz, estrechando con mayor fuerza la mano de su señor, logrando de paso enfocarlo otra vez, ya que el delicioso aroma de la Súcubo le estaba haciendo difícil pensar con claridad.
— Ehh… si — respondió Ainz, algo aturdido por el aroma de Albedo — Un Item Mágico, el "Total Maniac"
— ¿Total Manic? — preguntó Albedo con incredulidad — ¡Pero Ainz-Sama! Los efectos de ese Item Mágico son potencialmente muy peligrosos — añadió con preocupación.
— Tranquila Albedo. Estoy… al tanto de los efectos que ese Item tiene sobre los "No Muertos" — dijo Ainz, con la voz casi en un susurro, mareado por el embriagador aroma de la Súcubo — Yo… me valí de este Item y lo modifiqué para lograr mi objetivo — añadió el Señor Supremo de Nazarick, sus sentimientos de vergüenza dejados de lado, por algo mucho más instintivo que estaba despertando dentro de él.
— ¿Cuál… objetivo? — preguntó Albedo con algo de cautela.
Ainz tragó sonoramente al pensar en la razón detrás de todo, una razón que estaba de pie frente a él, mirándolo con ojos ambarinos, pareciendo incluso más hermosa que hace unos minutos atrás. ¿Es posible para una mujer volverse más hermosa de un momento a otro? ¿Por qué parece que Albedo huele cada vez más delicioso? ¿Será porque es un Súcubo?
— ¿Ainz-Sama? — preguntó la mujer, un tanto sonrojada y a la vez algo preocupada, ya que su señor se había quedado momentáneamente quieto, mirándola intensamente.
La pregunta hizo que Ainz se centrara una vez más, aunque con mucha más dificultad. Sus emociones, ahora finalmente liberadas parecían por momentos querer desbordarse, sabía que estaba mal, pero era algo que le costaba cada vez más contener.
La respiración de Ainz comenzó a hacerse más pesada, mientras miraba fijamente los hermosos ojos color ámbar de Albedo y sus tentadores labios carnosos. Cosas que no sentía desde lo que parecía una eternidad se arremolinaban en Ainz, cosas provocadas por esta hermosa mujer de pie frente a él.
Albedo se sobresaltó cuando sintió la otra mano de su señor tomarla firmemente de su hombro, mientras que con la otra tomaba su rostro desde la barbilla y la hacía levantar la cabeza para mirarlo fijamente a los ojos. Albedo se estremeció ante la mirada de su señor, una mirada que nunca antes había visto en él, una mirada de… ¿Anhelo? ¿Hambre? ¿Deseo?
— Recuperé mi cuerpo original, Albedo — dijo de pronto Ainz, sacando a Albedo de sus sorprendentes reflexiones — Yo… use el "Total Maniac" para volver a tener mi cuerpo humano de antes de volverme un "No Muerto", para volver a recuperarlo a voluntad — añadió con voz pesada.
Esas palabras sorprendieron por completo a Albedo. Esto quería decir que el cuerpo que veía frente a ella no era un cuerpo a azar, no era algo creado simplemente en un experimento de su señor para adoptar una nueva forma a voluntad, esto era, esto era…
— Mi señor… usted… su cuerpo humano — dijo la mujer con emoción — Esto quiere decir, que estoy frente al segundo advenimiento del más grandioso de los 41 Seres Supremos… ¡Momonga-Sama!
Albedo miró a Ainz con emoción, levantando ambas manos sin saber realmente qué hacer, si atreverse a tocar a su señor o no, finalmente, sus instintos pudieron más y dio un paso hacia su señor, sin poder contener las ganas de tocar la encarnación viva del más grande de los 41 Seres Supremos.
— ¡Momonga-Sama! — volvió a decir Albedo, pero detuvo su andar cuando algo picó en su abdomen impidiéndole avanzar más — ¿Eh? — dijo sorprendida y al bajar la vista, sus ojos casi salen de sus orbitas cuando se percató de que eso que le impedía avanzar, no era nada más que la masculinidad de su señor, que estaba dura y erecta apuntando directamente a ella. No pudo evitar teñir sus mejillas de rojo.
Ainz, que ya se estaba dejando absorber por todas esas sensaciones y emociones que lo querían consumir, se congeló cuando sintió que su miembro se clavó en el abdomen de una sorprendida Albedo. ¿Estaba tan consumido en sus emociones, que pasó por alto algo tan importante? Cuando miró a la mujer, apartó las manos de ella como si esta lo hubiera quemado. Albedo tenía los ojos clavados en su miembro, pero lejos tener una de sus actitudes abiertamente subidas de tono, en esta ocasión, había llevado las manos al rostro, a medio camino de cubrir su boca con ellas, mientras que gruesas lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos. Todo lo que estaba sintiendo Ainz en ese momento fue drenado por la actitud de la Súcubo, por sus ojos llorosos. Él no quería esto.
— P-Perdóname Albedo. Me cubriré de inmediato — dijo un apurado Ainz, usando la túnica que de alguna forma aún seguía sobre sus hombros, para cubrir su erecta masculinidad.
— Por favor no — dijo Albedo con una pequeña sonrisa, mientras enjugaba sus lágrimas con el dorso de una mano — No hay, ni habrá jamás una sola cosa de usted de la que me arrepienta ver.
Albedo levantó la cabeza y le dio a Ainz la sonrisa más hermosa que el "No Muerto" había visto en su vida pasada o la presente.
— Solamente estoy feliz — volvió a decir Albedo — Las últimas semanas nos hemos acercado como nunca antes. Usted me ha permitido el honor de disfrutar de sus atenciones y de permitirme entregar algo de mí para complacerlo, pero ahora, hoy por fin soy libre del dolor que llenó mi pecho cada vez que pensaba, que no soy lo suficientemente buena para usted, que jamás podría verme y desearme como una mujer.
— ¡No digas eso Albedo! — estalló Ainz dejando de cubrirse, irguiéndose en toda su altura, dejando caer al fin su túnica, quedando totalmente desnudo ante la Súcubo frente a él — Eres la mujer más hermosa y deseable que jamás he visto en mi vida pasa o la presente.
Albedo jadeó cuando Ainz la tomó repentinamente de los hombros y la miró con intensidad.
— Yo… hice esto por ti, Albedo — dijo de pronto Ainz, arrancando un jadeo de sorpresa de la mujer de cabello negro azabache — Trabajé en ese Item Mágico para poder recobrar mi forma humana, para poder estar contigo, no con una forma al azar, sino con mi verdadera forma; para poder darte lo que tú deseas… lo que yo también deseo — añadió, sumergiéndose nuevamente en todo lo que esa mujer le hacía experimentar.
Albedo volvió a jadear ante esas palabras, ante esa revelación, ante esa mirada intensa de su señor.
— Mi señor — dijo Albedo, con ojos llorosos, apegándose al cuerpo del Señor de Nazarick — Si desea mi cuerpo, tómelo. Es suyo, ahora y siempre — dijo con la voz entrecortada por la emoción.
Ainz miró a la mujer con intensidad, la respiración cada vez más pesada. Podía sentirla apegada a él, como el cuerpo de ella se presionaba contra su masculinidad, haciendo que el deseo por esta mujer aumentara como la espuma, deseo y algo más.
— No quiero solo tu cuerpo, Albedo. Lo quiero todo — dijo Ainz con la voz ronca por el deseo que ya casi no era capaz de contener, sorprendiendo por completo a la mujer.
— ¿Qué? — preguntó ella.
— Te amo, Albedo — dijo de pronto Ainz en un susurro — ¿Serás mi mujer? — preguntó.
Los ojos de Albedo estaban abiertos de par en par, la sorpresa pintada en ellos, mientras lágrimas de emoción caía de ellos sin poder evitarlo. ¿Era un sueño? ¿Estaba ella soñando? Por su parte, Ainz miró a Albedo con fuego y deseo en sus ojos, exigiendo una respuesta.
— ¿Serás mi mujer, Albedo? — preguntó él nuevamente, con voz ronca, apenas conteniéndose.
— Si — respondió la mujer en un susurró, los ojos anegados en lágrimas por la emoción — Yo también lo amo, mi señor — añadió sin poder contener el llanto — Será un honor ser su mujer.
No pasó un segundo de haber emitido esa respuesta, cuando la Súcubo de cabellera negra azabache fue tomada repentina y fuertemente por Ainz.
El beso de Ainz fue salvaje, lleno de desesperación y deseo. Su lengua hambrienta entró en la boca de Albedo mientras su duro y caliente miembro viril presionaba fuertemente su abdomen, confirmándole a la Súcubo que no estaba soñando, esto era muy real. Su señor, Ainz Ooal Gown, anteriormente conocido como "Momonga", estaba reclamando sus labios, su boca, con un deseo que ella nunca hubiera imaginado. Albedo sentía como si su corazón estuviera por estallar de la emoción, cuando un nuevo estremecimiento la atravesó al sentir como la lengua de su señor entraba en un fiero combate con su propia lengua. La cabeza de Albedo comenzó a dar vueltas y en ese momento ya no pudo seguir pensando, simplemente rodeó el cuello de su señor con los brazos y se entregó por entero a las sensaciones, se entregó por entero a su señor.
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Continuará…
Notas del Autor: No se pueden imaginar lo que me costó escribir este capítulo, cada vez que lo leía cambiaba algo que no me gustaba. Cuando estaba listo, lo leí y tuve que reescribir una gran parte, porque no me gustó el resultado. Luego mi amigo Fantastic-Man; que ofició de pre-lector, pese a no haber visto la serie ni leer las novelas de OVERLORD, me hizo unos acertados comentarios, que me hicieron reescribir otra vez.
Con respecto al "Total Maniac", este Item Mágico es la pieza central de la serie Spin-Off de OVERLORD, "Pure Pure Pleiades", donde Ainz usa por accidente este Item en sí mismo, liberando de golpe sus emociones, y dejándolo en un estado muy complicado. Esto me ayudó a dar forma a la idea de que las emociones de Ainz volvieran a él de un segundo a otro, y que sus sentimientos por Albedo lo golpearan de lleno en la cara.
Otro punto de inspiración fue el doujinshi "Ainz-Sama no Oyotsugi", del que tomé algunas ideas y situaciones, adecuándolas para que encajaran con coherencia dentro de esta historia.
Bueno, este es el resultado final de todo este trabajo. Espero que tanto reescribir haya dado frutos y este capítulo no decepcione. Quedan cosas en el tintero, pero todo eso se responderá en el siguiente capítulo.
Saludos y nos leemos.
