Palabras de la escritora:

No tuve una buena presentación en el primer capítulo ya que el apuro llamaba. Esta historia es un universo alterno muy romántico y doloroso. Espero que les guste y aprecien la lectura.

CAPITULO 2

Ya tenía una semana desde que habían empezado sus vacaciones, y se había dedicado por completo a entrenar o ir a las montañas con sus amigos para mejorar alguna técnica. Las artes marciales eran su vida y ser fuerte era su propósito. Después de un largo entrenamiento en el dojo se dirigió por el corredor del patio hasta llegar al comedor de su casa, su madre estaba tarareando una canción mientras servía el desayuno. Vio a su hijo llegar y sonrió

-Buenos días querido ¿Dormiste bien? – Lo miró y frunció el ceño al momento de verlo querer tomar asiento–Ve a darte un baño, sabes que no me gusta que te sientes a comer todo sudado.

-Pero tengo mucha hambre – puso la carita de borrego que sabía que funcionaba con su mamá –anoche apenas comí, no dejarás a tu único hijo morir de hambre.

-Porque quisiste – resignada por el amor que le tenía le tendió un tazón de arroz

Ranma le sonrió y miró al puesto de su padre, estaba vacío. Le sorprendió, El nunca se perdía el desayuno, era demasiado glotón.

-¡Buenos días familia! – Entró muy contento el jefe de la familia –Buenas noticias, acabo de encontrarme con Soun Tendo, tenía años que no lo veía.

-¿Soun? – Dijo Nodoka sorprendida y al mismo tiempo contenta –Así que volvieron, que felicidad – miró a su hijo, este no parecía para nada emocionado. Nodoka creyó ver que apretaba sus puños.

-Pero solo volvió con Akane, la menor ¿La recuerdas? – tomó asiento en su lugar de la mesa. Ranma quiso preguntar el porqué, pero no se atrevía.

-¿Y eso porque? – agradeció mentalmente que su madre lo hubiera hecho.

-Al parecer la mayor se casó hace dos años y Nabiki está estudiando en la universidad de Kyoto – comenzó a comer el desayuno que había preparado su querida esposa –Así que regresó con Akane, ella ingresará a la misma universidad que Ranma ¿No es eso estupendo? Ustedes eran tan unidos, muy buenos amigos – se dirigió a este.

Ranma hizo un sonido dándole la razón a su padre. Hubo un tiempo donde Akane era su mejor amiga, se contaban todo y todas las noches conversaban desde sus ventanas. Hubo un tiempo donde él estuvo muy enamorado de ella…

-Si, lo recuerdo – dijo su madre –pasaban todo el día aquí, junto con tus otros amigos

-Llegarán en cualquier momento, los invité a desayunar

Ranma casi escupe el té.

-¿Qué hiciste qué? – Se apresuró a levantarse y mirarse como si fuera un pordiosero – ¿Acaso no ves que estoy todo sucio?

-Querido, debiste avisar con tiempo. Ranma no está presentable

-Bueno, todo fue muy rápido y… - en ese momento la puerta sonó

Ranma se quedó petrificado en su lugar. Sintió como si una ráfaga de adrenalina golpeara todo su cuerpo, su corazón empezó a latir con tanta fuerza que tuvo miedo de que sus padres pudieran oírlo, incluso la propia Akane.

Akane… su nombre resonaba como una ráfaga afilada en todo su cuerpo.

Nodoka se apresuró abrir la puerta. Ranma se volvió a sentar aún más nervioso de lo que estaba cuando su padre les dijo que los Tendo irían a tomar el desayuno a su casa. Se miró las manos, estaban un poco sucias por el entrenamiento, se hecho una ojeada al resto de su cuerpo, estaba pegajoso y tenía la ropa desaliñada.

Al minuto su madre apareció en la puerta, muy animada mientras conversaba con Soun, el padre de Akane. Un hombre muy alto con su cabello negro igual al de su hija, lo tenía largo y acompañado de un bigote. Este sonreía muy contento, miro detrás de el pero no había rastros de la chica.

-¡Vaya! ¿Ranma? Pero mira que grande estas – Ranma se apresuró hacer una reverencia

-Ven acá y dame un abrazo – Ranma se sintió muy incómodo, sin saber bien que hacer su padre le dio una palmada en la espalda empujándolo hacia el señor Tendo, haciendo que casi tropezara. Este lo abrazo fuerte.

-Bienvenido de vuelta señor Tendo

-Gracias hijo, ¡Akane ven! – gritó hacia el pasillo –discúlpenla, se estaba quitando los zapatos.

El corazón de Ranma dio un vuelco al instante que sus ojos se toparon con la mirada castaña de Akane. Todo el calor de su cuerpo se evaporo y un frio lo recorrió desde la punta de los pies hasta su cabeza. Tenia un vestido azul ceñido a su cintura y suelto hasta sus rodillas, se la veía fresca. La recorrió con la mirada, tenia 4 o casi 5 años que no la veía, su cabello ya no era largo, lo tenia corto hasta los hombros, incluso así se veía igual de hermosa. En sus manos llevaba un pastel que decía "gracias por recibirnos" Ranma por un momento pensó que los que debían dar el pastel eran ellos, por la bienvenida.

Akane miró a Ranma y por un momento se quedó muda, había practicado la noche anterior como saludaría a su antiguo vecino, pero al verlo, las palabras murieron en su boca. Apretó el envase donde llevaba el pastel con fuerza. Los nervios la traicionaron y toda la confianza con la que había ido a su casa se esfumó en cuanto sus azules e intensos ojos se clavaron en ella.

-¿Un pastel? No debían haberse molestado – la madre de Ranma tomó el pastel de sus manos y lo llevo a la mesa – Por favor pasen.

Ranma se hizo a un lado, dándoles paso.

Akane sintió como si de repente sus piernas fueran de gelatina, y por un momento olvido como era usar las piernas.

-Bienvenida – la voz de Ranma le envió un choque eléctrico que la hizo estremecerse –Tanto tiempo sin verte.

-Si – murmuró –Me alegra mucho volver

No pudo con la situación.

Ranma se disculpó y salió de la habitación alegando que no se encontraba decente como para recibir visitas asi que fue a darse un baño. Nodoka le dijo que bajara apenas se desocupara para ayudar a sus vecinos con la mudanza.

Ranma llego hasta el baño y se dejó caer en la puerta. Como si estuviera aguantando la respiración por mucho tiempo, dejo salir aire de sus pulmones. Con las manos se aferró a la puerta, en algo estaba equivocado ayer. Akane seguía siendo y será su debilidad por el resto de su vida.

Después del desayuno, la ausencia de Ranma en la mesa y las disculpas de sus padres por no estar ahí con ellos. Los Tendo salieron de la vivienda ya que el camión de la mudanza había llegado. Mientras su padre se enfrascaba en una amigable conversación con su viejo amigo mientras cargaban las cajas, Akane se tomó su tiempo para mirar a su alrededor, su barrio seguía siendo como antes, solo pequeñas cosas habían cambiado. Como la fachada de la casa de los Tanka, miró con cierta nostalgia la esquina donde solían encontrarse en las tarde con Akari e ir a la casa de Ryoga para jugar video juegos. Pensó en Akari, su mejor amiga de la infancia, aunque con ella no había cortado comunicación no había negado que la extrañaba demasiado. También pensó en Ryoga y en Mouse –aunque a este no lo conoció como al resto, también lo consideraba su amigo- No había tenido comunicación con nadie, no desde que su madre había muerto.

Se sentía extraña al haber regresado, como si no encajara en ese lugar. Sabía que todos habían cambiado, ya no eran los adolescentes que se la pasaban en el lote baldío jugando o conversando sobre cosas sin importancia. Ahora todos estaban en la universidad y eran muy distintos a los chicos que conoció en su infancia. Incluso ella había cambiado, el dolor que la perseguía la había cambiado.

-Te queda bien el cabello corto – Akane volteó asustada, Ranma se encontraba de pie frente a ella con una gentil sonrisa – ¿Es reciente? – de la sorpresa Akane por poco deja caer una caja de sus manos, gracias a la agilidad del chico, esto no pasó.

Akane llevo sus dedos a su cabello de forma involuntaria.

-No, hace unos años me lo corté. Gracias – tomó con firmeza la caja

Hubo un silencio entre los dos, Akane mantenía la mirada fija en su amigo de la infancia. Sus hermosos ojos le transmitían tanta paz cuando era más joven. Entonces el recuerdo de ambos discutiendo en el dojo hace unos años le hizo doler el corazón. Había algo en su mirada que ella no podía descifrar, por un instante se sintió como si se hiciera muy pequeña delante de él.

-Llamé a Ryoga y a Mouse para que vengan a echar una mano, espero no te moleste

-No, claro que no. Me encantaría verlos además entre más mejor

En ese momento salieron sus padres riendo y Ranma agradeció ya que si se quedaba más tiempo a solas con Akane, sentía que su cuerpo lo iba a traicionar y le iba a dar ese abrazo que tanto quiso haberle dado desde hace muchos años.

Cuando Ryoga y Mouse llegaron a ayudar, se hizo más cómodo y acabaron tan rápido que incluso Akane tuvo tiempo para preparar un poco de té y galletas que Ryoga había llevado como regalo de bienvenida. Los padres de Ranma y Akane se fueron a jugar al salón de invitados mientras los demás estaban en el jardín, poniéndose al día después de tanto tiempo.

-¿Qué tal la vida en la universidad? – preguntó Akane.

-Igual que en el colegio – respondió Mouse mientras agarraba su tercera galleta –Solo que aquí te dan más libertades.

-Ni tanto, puedes llegar tarde si quieres pero eso cuenta como asistencia – soltó Ryoga con disgusto.

-Por eso dije que es igual que en el colegio.

-¿Qué estas siguiendo? – preguntó de pronto Ranma.

Akane lo miro por un segundo y luego fijo los ojos en sus manos.

-Economía, pero tendré que ir para ver si entro el próximo semestre, dudo que me dejen entrar cuando ya pronto acabarán las clases.

-¿Por qué no te quedaste en Kyoto a terminar tu primer semestre? – preguntó Mouse

Ranma pudo ver cierto destello de incomodidad en Akane, sabía que ocultaba algo preocupante, la conocía tan bien que por el gesto de sus labios y el movimiento de sus manos, sabía que estaba buscando una excusa para la pregunta de Mouse.

-Bueno, no hubiera tenido donde quedarme. Mi padre puso en venta la casa – dijo casi sin importancia –Además, hablé con el decano y me dejará rendir el examen de final de curso para darme mi pase a segundo semestre, solo tengo que estudiar como loca.

-Vaya, debes ser una excelente estudiante para que te den ese privilegio – comentó Ryoga –A mi me expulsarían si no entrego las tareas.

-A ti te expulsarían por haber querido quitarle la inocencia a la hija del decano – Ryoga golpeó a Mouse en la cabeza.

Todos rieron. Ranma no pudo evitar ver que Akane parecía ausente, como si su mente estuviera en otro lado.

La chica notó la mirada de Ranma y este volteó la cabeza hacia sus amigos.

-Gracias de nuevo chicos, no habríamos acabado hoy de no ser por ustedes – dijo Akane mientras comía de su galleta.

-Ni lo menciones, así podía huir de casa ya que mi mamá quería que limpiara todo el ático – Mouse sorbió de su té – ¿En qué planeta se limpian los áticos?

-Mi madre tiene un ático y me hace limpiarlo cada fin de mes – dijo Ryoga

-A mi igual – apoyó Ranma

-¿Enserio? Los áticos se hicieron para guardar cosas y dejarlas llenarse de polvo – Mouse parecía sorprendido

-A ti te tocará limpiar tu ático, Akane – apuntó Ryoga divertido – o si quieres puedes decirle a tu vecino que le darás unas cuantas monedas si lo limpia por ti

Akane soltó una risa cansada.

-Tal vez lo haga, no me gustan los áticos

-¿Y eso porque? – preguntó Mouse.

-Akane le tiene miedo a la oscuridad – dijo Ranma de repente. Todos miraron sorprendidos a Akane y comenzaron a reir.

-Cállate Ranma –le tiró un trozo de galleta a la cara - eso fue hace mucho tiempo. Y no me gustan los áticos porque tienen mucho polvo y el polvo me hace estornudar mucho.

-¡Cierto! Recuerdo una vez que estuvimos en casa de Ranma ayudando a limpiar el dojo y había tanto polvo que Akane tuvo un ataque de estornudos – Ryoga comenzó a reír recordando aquel momento –estornudaba demasiado y tuvo que venir su mamá y…

Ryoga cerró la boca, sabia que la madre de Akane había mucho hace muchos años, pero no sabía si ese era un tema que Akane quería tocar aun. Se sintió avergonzado y miró a sus dos amigos en busca de ayuda. Mouse se encogió de hombros, el apenas conocía Akane ya que llegó dos años antes de que ella se fuera y no la volvió a ver, pero sabía que era un dolor difícil de procesar.

Ranma miró con detenimiento a Akane, ella tenía la mirada perdida en el árbol que estaba frente a ellos, tenía ganas de tomar su mano y apretarla, demostrándole que no importaban los años que hayan pasado, el seguía siendo su amigo y su apoyo.

No se había dado cuenta hasta ese momento, que aunque pasaran años, el dolor de Akane seguía siendo suyo. Apretó sus labios incapaz de poder si quiera decir algo.

-Mi madre llegó y me limpió toda la cara con un trapo mojado – soltó una risa, sus ojos denotaban tristeza y todos lo notaron –creyó que con eso iba a dejar de estornudar.

De repente el teléfono de la chica comenzó a sonar, todos sintieron eso como un alivio ya que el tema de la mamá de su amiga era aun algo delicado de hablar.

-Mierda, me sentí como un idiota por haber nombrado a la mamá de Akane – Ryoga se tapó la cara de vergüenza mientras la chica se alejaba para hablar por teléfono.

-Es que siempre eres un idiota – dijo Ranma un poco intranquilo por la reacción de su amiga.

-Oye Ranma ¿ya le dijiste a Ukyo lo de la fiesta? – preguntó Mouse

El chico miró un poco confundido a Mouse y luego recordó lo de la fiesta, habían planeado hacer una fiesta de bienvenida para Akane. Y había olvidado completamente decírselo a Ukyo.

-No, se lo diré más tarde, de todas formas creo que no irá. Su padre ha conseguido boletos para ir a la playa.

-¿Y dónde haremos la fiesta? – preguntó Mouse

-En casa de Akari, está todo listo. Pero se supone que es una sorpresa así que alguien tiene que distraer a Akane, no podrá ser Akari porque como sabrán es la anfitriona.

-Hazlo tu – propuso Ranma al chico de ojos cafés.

Ryoga negó con la cabeza.

-Yo no puedo, Akari me pidió que la ayudara y no puedo decirle que no

-No puedes decirle que no porque te gusta – apuntó Mouse, Ranma lo miró a este y enseguida dijo:- Yo tampoco puedo, no tengo tanta confianza con ella, no sabría sobre que hablar. Soy malo entreteniendo a la gente.

-Hazlo tu Ranma, vives alado de su casa, la conoces mejor que nosotros, seguro se te ocurrirá algo.

Ranma no parecía muy convencido pero no pudo decir que no, no sabía porque, pero había algo en el que le pedía estar a solas con Akane.

-¿Qué se te va a ocurrir? – Todos saltaron del susto cuando Akane apareció detrás de ellos, con los brazos alrededor de su cuerpo

Los chicos se pusieron tan nerviosos, que incluso Ryoga había derramado un poco del té. Ranma comenzó a pensar en una buena excusa pero las palabras murieron en su boca.

-¡Un buen regalo para su novia! – Dijo Mouse casi gritando -¡Si! ¡Eso! Ranma nos estaba pidiendo consejos para darle algo a su novia y nosotros le dijimos que algo lindo se le iba a ocurrir.

Ranma se tapó la cara con la mano, no podía creer que Mouse haya dicho que tenia novia, era algo que no quería que Akane se enterara, no aun. Miró a Akane, esta parecía pensativa.

-Bueno, creo que me llaman – Ryoga se puso de pie y agarró a Mouse del brazo casi arrastrándolo -¡Acompáñame Cegatón! ¡Adiós muchachos!

Mouse se fue arrastrado por Ryoga dejando solos a Ranma y Akane.

-Creo que tienen prisa – dijo Akane mientras tomaba asiento alado de su vecino –Así que tienes novia ¿Cómo se llama? – trató de sonar lo más amigable posible.

Ranma maldijo en su interior, apretó sus manos y soltó un suspiro de resignación.

-Ukyo – dijo casi en voz baja

-¿Ukyo? No me suena, ¿La conociste hace poco?

-En realidad… - Malditos nervios, pensó el chico –la conocí en la universidad

Akane asintió con la cabeza, ya no miraba a Ranma, estuvieron un momento allí en silencio hasta que la chica se paró.

-Es mejor que te vayas, voy a salir dentro de poco y voy arreglarme

-¿A dónde vas? – preguntó casi mecánicamente que se maldijo por su torpeza

-Iré a tomar algo con una amiga – sacó el teléfono de su bolsillo mirando la hora

-¿Café?

Akane lo miró sonriendo de medio lado.

-Cerveza, las mejores de la ciudad según ella

Ranma la miró con los ojos bien abiertos ¿Quién era esta chica? La Akane que conocía había jurado delante de todos que jamás bebería. Aunque eso fue cuando eran adolescentes, ahora eran adultos.

-¿Desde cuándo bebes? – preguntó como si se tratara de un padre a una hija

-Desde hace un par de años – Akane puso los ojos en blanco ya que la mirada de Ranma aun era la de un padre desconfiado y escandalizado –Tranquilo, apenas me gradué del colegio.

Akane se cruzó de brazos mirando a su vecino aun sentado sin intenciones de irse.

-¿Y bien?

-Bueno, ya me voy – Ranma se detuvo frente a ella, la miro a los ojos, esos ojos tan hermosos que lo hacían sonreír porque le transmitían tanta alegría y paz, pero ahora solo eran ojos tristes y vacíos –Akane…

-¿Si?

-De verdad me alegro de que hayas vuelto

Apretó sus manos con fuerza, conteniéndose ferozmente por no tomarla entre sus brazos y abrazarla con toda la fuerza de su alma.