Lucero del alba

Ay ay mí suerte... que suerte mala.

Soy Ranma, tengo 18 años.

No me dedicaba a otra cosa más que salir a la calle y tratar de olvidar.

Olvidar?

Bueno... nunca voy a poder olvidarla.

Era el amor de mí vida.. No hay una chica más linda que Akane, más dulce, más cariñosa.

Se la llevaron lejos de mí. Carajo!

Era de noche y vagaba por la calle sin rumbo fijo recordando los momentos vividos.

Su papá consiguió trabajo nuevo muy bien remunerado en Catamarca... Claro... se mudaron a más de mil kilómetros de distancia.

Nunca voy a olvidar el beso que nos dimos al despedirnos. Ella estaba llorando y yo... hacía lo posible por no quebrarme.

"No me olvides por favor" fue lo último que me dijo y después me dió su cadenita de estrella de plata... su lucero.

Cómo le gustaba mirar el lucero al amanecer.

Es la estrella más brillante del firmamento y se la puede divisar instantes previos a qué el sol aparezca en el este.

Ay ay mí suerte... que suerte mala.

Menuda idea tuve de querer ver el lucero esa noche.

De tanto mirar arriba se me endureció el pescuezo.

Año nuevo de 1999...

Son las 00:00...

El nuevo milenio acaba de empezar.

Y yo que creía en eso de "Año nuevo, vida nueva"... que idiota.

Lo pasé fuera de casa, bebí demasiado esa noche, estaba con los muchachos.

El verano en Buenos Aires es agobiante pero unas cervezas heladas te ayudan a hacerle frente al calor.

Hoy se cumple un mes de su partida.

Los chicos tratan de darme aliento pero al final, mí buena onda, dura un rato cuando estoy con ellos. Cuando me quedo solo me deprimo mucho.

Solo hay una cosa que me quita la tristeza... ver el lucero.

Ese hermoso lucero que le gustaba tanto ver a mí hermosa Akane.

Por quererte ver, lucero del alba, tropecé y caí cuando regresaba de andar en nada.

Se va el siglo XX y la ciudad me amarra con su mano de cemento a vivir el vicio de la noche y la madrugada.

Ya estaba amaneciendo cuando me encontraba volviendo a mí casa.

Alcé mis ojos al cielo cuando estaba cruzando la plaza queriendo ver al lucero, pero no pude ver nada.

Solo pude ver edificios altos (Asquerosos para mí entorno). Esos horribles edificios parecen palomares enormes de concreto.

También percibí como tambaleaba un nido de algún ave en un árbol reseco.

Esta visión me distrajo mucho. Venía muy perdido en mí misión de encontrar esa estrella (Que de seguro Akane estaría viéndola en ese momento) cuando torpemente pise caca de perro.

Me miré el calzado y di un insulto muy fuerte (DEMASIADO FUERTE PARA MÍ DESGRACIA)

Grité "LA CONCHA SU MADRE"... Y se detuvo el patrullero...

Ay ay mí suerte... que suerte mala.

-Alto policía... manos arriba. Para donde se dirige?

-Estoy volviendo a mí casa, oficial.

-Ah si? Contra la pared ahora.

-No hice nada oficial.

-Ah no hiciste nada? Y por qué nos insultaste recién?

-Nooo no fue a ustedes...

-Ah no? Estás seguro?

-Si oficial, de verdad... no los insulté.

-Velazco... ponele las esposas. A la comisaría... este debe andar en algo.

Me terminaron poniendo los ganchos en las muñecas y subiendome al patrullero.

Y yo que pensaba que era una noche más como las otras.

Fui acusado por el rati que me vió mirando el cielo gritando "Concha su madre" por pisar mierda de perro.

Al final, como estaba sospechado de ser adicto a las drogas ciudadanas me terminaron tirando en el calabozo por tres días hasta que llegara la averiguación de mis antecedentes.

Fui sumado al registro de ilegalidad urbana por mirar el cielo, pisar mierda de perro y gritar "Concha su madre". Solamente por eso terminé tres días preso... Ay ay mí suerte... que suerte mala.

El maldito encierro en esta maldita ciudad.

Cuánta suerte tiene Akane, pienso y repienso ahora que estoy acá adentro.

Debe ser lindo despertar en la mañana y ver por tu ventana el bello paisaje de las montañas. Vivir en un pueblo tranquilo, con pocos habitantes, respirando el aire puro del norte.

Y yo? Solo veo contaminación en este infierno urbano.

Materia fecal, deshecho nuclear, arroyos contaminados, humo por doquier, bocinazos ensordecedores en todas las esquinas, autos que chocan a cada momento, gritos y gritos de gente desesperada corriendo de acá para allá...

Lo único que logra calmarme es la luz del lucero... ese hermoso lucero. Brilla tanto como los ojos de mí hermosa Akane...

Mierda, como la extraño.

Lucero del alba, con tu luz soñé en mí encierro.

Soñé que tu luz entraba por la ventana enrejada, ella bañaba mí carne y esta, con su sombra, el suelo.

Si tan solo pudiera estar junto a Akane en los llanos apartados del gran amontonamiento.

Domingo por la tarde. Viene el mismo policía y me abre la celda.

-Andá... estás limpio. No hagas idioteces.

Tres días me tuvieron ahí... Para mí fue totalmente innecesario.

Pero como no puedo conmigo mismo...

Yo sé que la noche me vendrá na buscar

Despertaré para volver a escapar.

Mí despertar fue tan triste, como mí suerte de mala.

Lucero quise verte pero no pude ver nada...

Nada más que miserables palomares de concreto tras el ramaje abatido de unos árboles resecos.

Y en la ciudad que me oprime al vicio de madrugada, me terminé dando cuenta de que nadie salió a buscarme.

Esa ciudad donde no hay uno que avise, pero muchos que se guardan ignorandote.

Lucero del alba...


Personajes pertenecientes a la gran Rumiko.

Canción: Lucero del alba

Conjunto: Almafuerte

Buenas gente!!!

Hoy les traigo, más que una historia, una reflexión.

No sé cómo será en donde ustedes viven, pero en el conurbano bonaerense, las detenciones arbitrarias son demasiado frecuentes.

Espero les haya gustado.

Nos vemos la semana pasada!!!