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Alexitimia.

Capítulo 32

Liberación.

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Ubicación desconocida.

—El momento ha llegado, no podemos permitir que esta situación se siga alargando, el demonio sigue rondando entre nosotros, debemos tomar las riendas en nuestras manos antes de que siga haciendo más daño. —promulgó una anciana que hacía de cabecera en una reunión secreta.

—Concuerdo. Nos quiere engañar, tal vez no esté azotando a nuestras poblaciones con su poder, pero sigue marchitando cada cultivo sembrado, si esto sigue así pronto nos podríamos estar enfrentando a una crisis alimentaria. Claro está, que si no fuera por nuestros nuevos aliados la situación podría ser peor. —señaló otra anciana, al único hombre que las acompañaba en la reunión. —En serio que han sido de más ayuda que esos Kages, incluso que los señores feudales que por el momento siguen en su zona de confort y no se dan cuenta de lo que esos shinobis y esa reliquia ocultan.

Madame, me halaga, y créanme que mi equipo y yo cooperaríamos más con ustedes, sin embargo, me temo que nuestra tecnología aún requiere de más… energía. —insinuó. —para poder atender a cada sector de la industria y por supuesto reemplazar a esos shinobis, debido a eso, nuevamente pregunto, ¿están seguras de que pueden extraer la flor de esa chica… eh… Sakura Haruno?

—Seguras, durante el equinoccio de la primavera, en el sagrado lago Usori que está ubicado en el país de los ríos, ese día haremos el ritual para extraer la flor y sellar de una vez por todas al demonio que yace dentro de ella.

El hombre que vestía de traje sintió un poco de escalofríos por la seguridad con la que aquella anciana proveniente del país del fuego hablaba.

—Me permiten preguntar… ¿cómo es que lo harán? Es decir, para empezar, ¿Cómo harán para sacar a esa chica de Konoha sin los custodios que tiene y hacer lo que dicen?

Las ancianas rieron en conjunto.

—Apego. —respondió una de ellas. —Si algo tienen en común la anterior sacerdotisa y la nueva… es que nunca supieron desapegarse de las "cosas" que amaban, tomaremos ese defecto a nuestro favor y en cómo la llevaremos hasta donde estaremos, no sé preocupen joven, se lo explicaremos ahora con detalle…

El joven sólo alcanzó a reír muy apenas conforme le daban la explicación, realmente no entendía nada de nada de lo que le decía esa anciana, pero suponía que ya le tocaría verlo, por lo pronto sólo ultimó los detalles de lo que harían su equipo y él, que más que nada consistía en que un pequeño "ejército" acompañaría a las ancianas el día en que se llevaría a cabo el dichoso ritual.

Mientras tanto, en las sombras, una joven aprendiz de sacerdotisa escuchaba todo lo que las superioras hablaban con aquel hombre. Estaba asustada y no tenía idea de cómo proceder ya que desde hace tiempo sabía que lo que hacían sus superioras de algún modo estaba mal y hacían todo lo contrario a lo que generalmente les predicaban hacer a las más jóvenes.

Hacer lo correcto, era lo que le habían enseñado y lo que su corazón le pedía hacer. Dicho sentimiento en su ser le dio la iniciativa y la idea de escapar y acudir con alguien e informar sobre lo que acontecía en esa base, pero ¿con quién podía acudir?

Estando en algún punto del país del viento, la única persona que pensó podría ayudar era el Kazekage, pero para eso tendría que dejar ese lugar y encontrar una manera de ir a Sunagakure.

Es lo que haría, pensó decidida, escuchando los últimos detalles del plan de los que se encontraban dentro de aquella habitación y el cual consistía prácticamente de sacrificar a la portadora de la reliquia en una especie de exorcismo; ya había escuchado suficiente, así que se retiró lentamente de la puerta, tratando de hacer el menor ruido posible, pero al dar tan sólo dos pasos hacia atrás, su delgado y pequeño cuerpo chocó con alguien que la superaba en estatura.

Al girarse, vio atemorizada que se trataba de otro hombre que estaba acompañado de otros tres y que formaban equipo con el otro tipo que estaba junto con sus superioras. El rostro de ese hombre le causó un tremendo miedo, pero antes de que pudiera actuar o decir siquiera algo, fue bruscamente silenciada por la mano de él, y después arrastrada al exterior.

"¿así que te gusta escuchar detrás de las puertas?, te enseñaré a portarte bien". —fue lo que le susurró su raptor antes de desprenderla de sus prendas.

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Días después…

20 de marzo, Sunagakure.

—Gaara, el equipo de vigilancia encontró a una persona a 5 km de la aldea, reportaron que se encontraba en muy mal estado…el equipo médico la trató y…—el ninja titiritero se pausó, un sentimiento dentro de él le impidió continuar.

—¿Qué más? Tu expresión indica que es algo serio. —intuyó Gaara. —Habla, hermano… ¿qué es lo que sucede con esa persona?

—Es casi una niña…—musitó el mayor indignado. —parece que fue víctima de una agresión sexual.

Gaara se mostró sorprendido, en lo que llevaba de ser Kazekage, nunca le había tocado atender un tema de esa índole el cual parecía se estaba volviendo recurrente desde la muerte de cierta sacerdotisa.

—Los médicos no fueron optimistas sobre su condición, al parecer pasó muchos días vagando en el desierto, no tenía nada de equipaje con ella… —resopló. —… estaba completamente desnuda, golpeada, desprotegida. Gaara, es necesario que vayas a verla, el médico dijo que en su delirio solicitó hablar contigo…

El Kazekage no lo dudó ni un segundo y asintió a la petición.

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Ya en el hospital de la aldea, después de escuchar el horrible reporte del estado de salud de la paciente por parte del cuerpo médico, a Gaara y Kankuro se les permitió la entrada a la habitación donde reposaba la convaleciente joven, que de acuerdo con el registro que se le pudo conocer, tenía tan sólo 14 años, su nombre era Tsuki.

La joven que, estaba gravemente lesionada por el maltrato físico y que se agravó por los consecuentes días en que estuvo caminando desorientada por el desierto, se alteró al ver a dos extraños entrando en la habitación.

—Tranquila, ya estás bien, nadie te hará daño aquí. Soy el Kazekage Gaara, me dijeron que querías hablar conmigo. —dijo el pelirrojo yendo directo al grano y sin rodeos, pero siendo amable en la forma de decir las cosas.

La joven al escuchar ese nombre y la apacibilidad con la que ese hombre hablaba se removió en la cama, mostrándose un poco más relajada. Un efecto que, según Kankuro, Gaara siempre lograba con las personas.

—Kaze-kage… debo… debo… —pronunció con dificultad. —Advertir…

Gaara asintió, dándole la oportunidad a que continuara.

—Quieren… liberar… al demonio…ellas…ellos…

—Tranquila… ¿A qué te refieres? —preguntó cuidadosamente.

—La… flor…—respiró la chica con dificultad. —Se… la van a… ¡quitar! …a la… reliquia…

Gaara y Kankuro se miraron entre sí, ambos sabían a que reliquia se refería esa chica.

—¿Quiénes? —preguntó rápidamente, al ver que la joven comenzaba a desfallecer.

—Las… sacerdotisas… y… esos…esos… ¡hombres! —soltó con temor y con la respiración más agitada. —En… el lago… Usori… cuando llegue… la primavera…

Dado el mensaje, de repente, el aparato que monitoreaba sus signos vitales emitió un sonido alarmante que hizo al cuerpo médico entrar rápidamente en la habitación.

—¡ENTRO EN PARO! —exclamó el médico principal quien comenzó a atender a la joven, siendo rápidamente socorrido por el resto de su equipo.

Gaara y Kankuro no pudieron hacer otra cosa más que retroceder, viendo como el equipo médico hacía todo lo posible para traer de vuelta a la joven; sin embargo, cuando el aparato que tenía conectado emitió un extenso y vago sonido y el médico dejó de infundirle chakra supieron que no había nada más que hacer.

Hora de la muerte 21:43…

—Kankuro. —musitó Gaara viendo con tristeza el final de la joven. —Solicita una audiencia urgente con los demás Kages, por favor.

—¡Entendido!

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Una hora después.

—En el lago Usori cuando llegue la primavera… —terminó Gaara de pronunciar las últimas palabras de la joven ante todos los Kages al mismo tiempo que en las pantallas se proyectaba un mapa. —El lago Usori se encuentra al sur del País de los ríos. En una zona desolada, es el único lago que hay en esa región a diferencia de todos los ríos que fluyen por ese país; geográficamente se encuentra separado del mar por una delgada línea de tierra que se interpone entre ambas. Nuestras fuentes indican que esa región es famosa entre sacerdotes y sacerdotisas ya que según dicen, ese lago es una apertura hacia otro mundo.

—¿Qué se supone que pretenden esas sacerdotisas? — pensó Ōnoki en voz alta. —¿Robar la reliquia en ese sitio? ¿Y quienes serán esos tipos de los que habló la niña? ¿Será la organización flor de loto?

—Es lo más seguro, lo peor de todo es que nos llevan mucho tiempo de ventaja. —opinó Mei enseriada. —¿Cómo pudimos confiar en esas viejas?

—Eso es lo que menos importa ahora, tenemos que organizarnos y emboscarlas tanto a ellas como a esa maldita y problemática organización flor de loto. —refunfuñó "A". —Kakashi, de tu lado ¿no se ha visto ningún movimiento?

—Ninguno, todo ha transcurrido con normalidad, pero dada la advertencia de Gaara y que prácticamente estamos a unas horas de la llegada de la primavera, solicitaré que más personas estén al pendiente de Sakura, también mandaré a gente al país de los Ríos.

—Igual yo, acudiré personalmente. —comunicó Gaara.

—¿Irás? —repitió Mei sorprendida.

Gaara asintió.

—Algo me dice que debo hacerlo.

—Estoy de acuerdo. —opinó igualmente Kakashi. —Nuestros enemigos pueden hacer uso de sus drogas, necesitarán ayuda extra.

—Siendo así, también iré. —concordó Mei.

El Raikage y Tsuchikage asintieron de igual modo.

La alianza shinobi nuevamente se reuniría para enfrentar a un enemigo en común.

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Casa Uzumaki.

—¡Oy! ¡¿Hay alguien en casa?! ¡HINATA! ¡¿Estás ahí?!—gritó un ruidoso muchacho afuera de la casa Uzumaki al compás de unos escandalosos ladridos.

—Kiba, no tienes 5 años para que grites así, hay un timbre por si no te has dado cuenta. —reprendió Shino, tocando el respectivo botón.

En el interior, ya una escandalosa voz era audible al mismo tiempo que una tenue y dulce voz la aplacaba, al cabo de unos segundos, la puerta de la casa se abrió, mostrando a una tímida y sonriente Hinata que se cubría cuidadosamente con la bata de su pijama.

—¡Kiba, Shino! Que gusto verlos, cuanto tiempo.

—¿Cómo está la señora Uzumaki? Desde que regresaste de tu misión ya ni caso nos haces. —se quejó un burlón Kiba y Akamaru lo recalcó con un ladrido. —¿O es que ya nos reemplazaste con tu nuevo equipo? ¿El equipo 7?

Hinata se enrojeció y rio nerviosa.

—Por supuesto que no, nosotros siempre seguiremos siendo el equipo 8, así como el equipo 7 siempre serán Naruto-kun, Sasuke-kun y Sakura-chan.

—Mmmm… bueno si tú lo dices.

—Kiba a lo que venimos. —dijo Shino, emitiendo un falso tosido.

—Oh, sí… ¿en qué puedo ayudarlos? ¿Quieren pasar? —preguntó Hinata, moviéndose rápidamente para darles paso.

—No, no, no… no es necesario. La verdad es que no venimos a verte a ti. —admitió Inuzuka con una sonrisita. —Venimos a traer un paquete que la casera de los departamentos nos dio durante nuestro rondín, nos dijo que es de Sakura, al parecer lo dejaron en su antiguo apartado postal…. Otra vez. —refunfuñó, al mismo tiempo que se agachaba y tomaba una caja que había dejado momentáneamente en el suelo.

Hinata tomó la caja, la cual se sentía un poco pesada para el tamaño que tenía y observó que no tenía destinatario ni quien lo enviaba, sólo el nombre de su amiga.

—Dile a Sakura que su antigua casera dice que actualice su información o lo que sea, aparentemente no es la primera vez que llegan cosas mal y el nuevo dueño del departamento que ella ocupaba se está molestando.

—Oh, sí. Yo le diré a Sakura-chan.

—Por cierto… ¿dónde está tu maridito, ella y el otro arrimado? —curioseó Kiba tratando de ver más allá del interior de la casa.

Hinata volvió a reír nerviosa.

—Ya… ya están acostados…

—¡Ja! Me pareció escuchar que Naruto se molestó.

—Sí, es que nos sorprendió que alguien viniera tan tarde y haciendo escándalo.

—Esa era la intención.

—Kiba… —reprendió Shino con seriedad. —Nos disculpamos Hinata, sólo venimos a entregar el paquete, debemos volver a nuestros deberes, fue un gusto verte. —se despidió dando una pequeña reverencia.

—Oh, sí… no se preocupen, y muchas gracias.

—No hay de que. Saluda a los demás por nosotros. —se despidió Kiba y Akamaru ladró ruidosamente, dando saltos.

—Sí, hasta luego.

Una vez fuera de la propiedad de los Uzumaki, Kiba, Akamaru y Shino siguieron con su habitual rondín nocturno por la calles de Konoha, hasta que fueron interceptados por otros compañeros quienes les dieron el aviso de que debían reportarse con el Hokage.

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Mientras tanto en la casa Uzumaki, una vez que sus compañeros se retiraron, Hinata procedió a retirarse también, dejó el paquete sobre la mesa de la sala, para que una vez que amaneciera Sakura lo pudiera ver, o esa era la intención pues tan pronto pensó en su amiga, vio que esta había bajado y se dirigía a la cocina.

—¡Ah! ¡Sakura-chan!

—¿Sí?

— Te trajeron un paquete, parece que nuevamente lo dejaron en tu antiguo apartado postal…—señaló lo que recientemente había dejado sobre la mesita. —Kiba me dijo que tu antigua casera pide que mandes a actualizar tu información postal, el nuevo ocupante del departamento al parecer se molesta porque llegan cosas tuyas.

—Mmmm… deben ser unas cosas mías que dijeron que había dejado olvidadas en el hospital hace tiempo, aunque quien lo envió creo olvidó que ya no vivo en aquel departamento.

Hinata se encogió de hombros sin tener idea tampoco del contenido.

—bueno, lo averiguaré mañana, y sí sé que debo cambiar mi apartado postal de manera formal pero hasta no tener nada fijo, no quisiera hacer algún movimiento. —musitó Sakura con una leve sonrisa.

—Puedes dar nuestra dirección sin problemas. —concedió Hinata.

—Mmm… lo pensaré aunque no quisiera causarles más molestias a Naruto y a ti de las que ya ocasiono. —Rio. —por cierto, cambiando de tema ¿te queda un poco de té verde?

—Oh, sí… ¿quieres que te ayude a prepararlo? —se movió Hinata para buscar en donde generalmente lo guardaba.

—Gracias, aunque no es para mí en realidad… es para… —Sakura miró a su alrededor como si no quisiera ser escuchada. —Es para Sasuke-kun.

—¿Sasuke-kun?

—Quiero ver si se lo toma, noto que no ha dormido bien desde hace días, se le nota en toda la cara, pero claro, él es del tipo que no admite que tiene algo, así que espero que el té lo pueda relajar un poco.

—Piensas… —musitó Hinata, al ver que su amiga sacaba unos ingredientes de su botiquín personal para hacer otra mezcla de hierbas.

—Sí, sólo un poquito, para que se relaje, no lo tumbara del todo como esas pastillas para dormir, y en realidad quien sabe si le hagan algún efecto con todas las porquerías que Orochimaru le metió cuando niño.

—Oh… ya veo.

Una vez hervida el agua con el té, Sakura se encargó de agregare el resto de las hierbas, para posteriormente colarlo y después colocar sólo el líquido en el vaso.

—Al diablo, se dará cuenta de lo que tramo… así que sólo le diré que se lo tome.

—Es lo mejor. —concordó Hinata.

—¡Muchas gracias y buenas noches! —agradeció Sakura con una sonrisita y procedió a retirarse con la bandeja que cargaba con la taza de té humeante.

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Torre Hokage

Una vez terminada la reunión, Kakashi no perdió el tiempo y mandó a llamar a varios de sus subordinados para empezar a dar las correspondientes órdenes e instrucciones, que incluían el prepararse para ir al país de los Ríos en una misión que por el momento sería de espionaje y emboscada, dejando para el final una reunión privada con Shikamaru y Sai a quienes les asignaría unas tareas completamente diferentes.

—Shikamaru, te quedarás a cargo durante mi ausencia, mantenme informado de todo lo que acontezca en la aldea, también quiero que mantengas al margen al equipo 7 ¿Entendido?

—¿No sería mejor que Naruto y Sasuke lo acompañaran? —preguntó este, antes de aceptar la misión encomendada.

—No, algo me dice que deben quedarse aquí con Sakura, no me fío del enemigo.

—¿Aunque ya se encuentren casi en la hora límite? —cuestionó Sai. —Incluso si alguien pudiera sacar a Sakura de Konoha, dudo que pueda llegar con ella al país de los Ríos, antes del equinoccio.

—Sí, tal vez, pero como dicen más vale prevenir que lamentar. Sai, a ti te pido que vigiles en el exterior de la casa de Naruto, cuida que ningún intruso se acerque, escoge a un equipo de cazadores Anbu que te apoye.

—Entendido.

—Pues si no hay de otra, haremos lo que nos pide. —acató igualmente Shikamaru.

—Gracias, entonces me retiro, si nos adelantamos, con suerte lograremos atrapar de una vez por todas a esa organización. —terminó Kakashi, poniéndose de pie.

—Ah… una pregunta Lord Hokage, antes de que se vaya. —solicitó Sai.

—Adelante.

—¿Ha escuchado algo de Ino?

—Ella y Chouji terminaron con la misión encomendada en el país de la primavera, ya deben de estar de camino a Konoha, así que no te preocupes.

Sai asintió en calma.

—Bien, si eso es todo, entonces ahora sí me retiro, nos seguimos manteniendo en contacto. —se despidió nuevamente Kakashi de ellos, haciendo un sello con la mano que lo hizo desaparecer de la oficina en una nube de humo.

Quedándose solos los shinobis en la oficina, Shikamaru rompió el silencio que se había formado dando un falso carraspeo.

—Entonces… ¿tú también estás preocupado? —insinuó precavidamente.

Sai esbozó su falsa sonrisita.

—Por supuesto, después de enterarme de lo que le pasó a Sakura, y que por sólo una decisión pudo haberle pasado a Ino… —El semblante del pintor cambió a una de seriedad. —No quiero imaginarme…

—Sí, te entiendo a la perfección, pero mejor concentrémonos, ¿te parece si vamos a casa de Naruto? Ellos también deben estar informados.

—Claro, vamos.

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Casa Uzumaki.

Bebe este té, Sasuke-kun… te relajará un poco.

El Uchiha miró la taza de té con indiferencia y después a su amiga, la cual se había arrodillado frente a él para quedar a su altura y del futón en donde se encontraba sentado.

No, gracias.

Sasuke-kun… ¿por qué? Es por tu bien, necesitas dormir un poco más. —reprochó Sakura haciendo un berrinche y encogiéndose de hombros desde su lugar.

El aludido desvió su mirada de ella, pues aquel movimiento que había hecho su amiga causó que uno de los tirantes de su diminuta y delgada blusa para dormir se deslizara por sobre su hombro.

¿O qué... Sasuke-kun? ¿te provoca que te haga algo más para relajarte?

Sasuke se alteró discretamente al notar un repentino cambio de tono en la voz de su amiga, uno que a su sentido del oído le pareció "provocativo". Por curiosidad la miró disimuladamente de reojo, y pronto enrojeció al ver que ahora ambos tirantes de la blusa de Sakura habían caído y que ella cada vez más se inclinaba hacia él para dejarle ver su pequeño pero aún así notable escote.

Sakura…—musitó, cerrando los ojos, sin poder evitar que su piel enrojeciera ante la cercanía.

Descuida, "Sasuke" prometo no hacer mucho ruido. Te trataré bien y te aseguro que te gustará.

Ante esas insinuantes palabras, el muchacho abrió rápidamente los ojos, y en cuanto lo hizo repentinamente se vio acostado (o empujado) sobre el futón en el que descansaba y encima de él, estaba su amiga que con una mirada sensual se le acercaba cada vez más, haciendo que sus largos cabellos rosas cayeran como una cortina alrededor de sus rostros.

Sakura… —repitió, sintiéndose de algún modo entumido, no veía nada de aquello como correcto. Tampoco sentía que esa fuera la Sakura que él conocía.

Así es como te gustaría tenerla… ¿No Uchiha?

De repente, el tono de voz de su amiga cambió por completo, y aquellos ojos verdes que lo miraban con aparente sensualidad se tornaron en un rojo maligno, así como los cabellos rosas pronto se volvieron un horrible platinado alrededor de él.

Yuki…—bramó al reconocer a la persona que ahora tenía encima de él.

Eres un maldito pervertido. ¡Escúchame bien, Uchiha! TÚ NI NADIE se merece a Sakura, preferiría verla MUERTA que contigo o con alguien más…

¡CÁLLATE!

Preferiría verla así…

En eso, todo se volvió oscuridad alrededor de ellos, hasta que una luz se prendió en un punto de aquel espacio para iluminar algo que yacía boca abajo e inmóvil.

¿Sakura? —musitó Sasuke espantado

Y conforme más la luz fue iluminando aquel cuerpo, el Uchiha notó que su amiga flotaba sobre una especie de charco profundo y poco a poco comenzaba a congelarse.

¡Sakura! —gritó desesperado, sin poder moverse por tener a ese ente encima de él.

Es triste y duele… ¿verdad? —le musitó Yuki con tristeza, recostándose en su pecho. —cuando la persona que mas admiras te decepciona… cuando alguien te quita lo que más quieres.

¡No seas estúpida… yo más que nadie sé lo que se siente!

¿En serio?... —se reincorporó Yuki un poco para observarlo, notando lo furioso que estaba. — entonces ya sabes a lo que te enfrentarás, cuando finalmente ella… y yo…

¡NO! ... ¡Ya déjala en paz!

Jamás… —se volvió a recostar y acurrucar encima de él. —pese a lo que ha pasado, yo la sigo considerando mi amiga, sé que Sakura es una buena persona y no desistiré hasta que me ayude, lo cual será muy pronto… y así cumpliremos nuestros cometidos... prometió, comenzando a desaparecer.y…tú… tú ya no podrás hacer nada por ella.

¡No! ¡Déjala ya! ¡Déjala en paz! —gritó Sasuke, levantándose bruscamente y…

Despertó.

Sasuke despertó dando varios parpadeos y sintiendo como si le faltara el aire por una presión que sentía en el pecho, tal como si hubiera estado cargando con algo encima por mucho tiempo, pero encima de él no tenía nada más que las colchas que lo cobijaban de las cuales rápidamente se removió para acudir a la cama contigua, en donde nuevamente se permitió sentir calma al ver a Sakura bien y profundamente dormida.

—Maldita Yuki. —gruñó, restregando su mano por todo el rostro, rememorando que no era la primera vez que soñaba con esa tipa amenazándolo de esa manera.

Todo había iniciado un día después de que la tipa esa había controlado a Sakura y había intentado ahogarla con la almohada, desde ese entonces tenía esos horribles y espantosos sueños que no sabía si eran debido a la sugestión o eran directamente causados por esa tipa, pero si ese era al caso, no se explicaba cómo es que esa identidad tenía dicho poder.

Resopló enfurecido, se sentía exhausto, pero optó por quedarse despierto (otra vez) para cuidar a su amiga y velar su sueño, pues una de sus mayores preocupaciones es que esa tipa tomara posesión de su cuerpo y la matara de alguna sádica forma.

Sakura, por otro lado, estaba totalmente ida e ignoraba lo que pasaba, pues ante la negativa de Sasuke, que no quiso tomarse el té, ella terminó tomándoselo.

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Mientras tanto en la habitación contigua, el matrimonio Uzumaki se encontraba muy juntito entre las cobijas.

—No sé tú, Hinata, pero yo cada vez siento más frío, dattebayo, la habitación está heladísima. —comentó Naruto con voz bajita, mientras se abrazaba más y más a ella.

—Lo mismo, pensé que con la llegada de la primavera el clima cambiaría un poco, pero ya veo que no. —respondió Hinata, apoyándose muy cerca de él.

—¿No será porque Sakura-chan está viviendo aquí?

—Por supuesto que no, o eso creo, yo la siento normal, es decir normal de que… bueno, creo que has de saber a qué me refiero…

—Sí, creo que estar cerca de Sakura-chan es aún tolerable si el Teme soporta dormir cerca de ella. ¿Te imaginas si tuvieran que compartir la cama? ¡Ja! Sasuke terminaría hecho un cubo de hielo.

—No creo que eso sea algo para reírse, Naruto-kun.

—Sí, lo sé, lo siento. Tienes razón… ¡ay! Mis piecitos ya están calientitos… por fin. —musitó el alegre rubio, quien por debajo de las cobijas no dejaba de restregar sus pies con los de su esposa.

—Sí, igual los míos. Duerme bien, cariño.

—Tú también, buenas noches. —respondió él en un bostezo que poco a poco lo relajó y lo estaba llevando al mundo de los sueños, hasta que…

Ambos escucharon el sonar del timbre de la casa que resonó casi como una fastidiosa alarma que pareció retumbar en toda la tranquila habitación.

—¡ME LLEVA! ¡¿Quién será a esta hora? Dattebayo…

Renegando y de mal humor, Naruto se levantó a duras penas de la cama, volviendo a sentir frío en cuanto sus pies tocaron el suelo.

—¿Quieres que yo vaya? —ofreció Hinata, reincorporándose también.

—No, quédate aquí, por favor. La verdad a diferencia del escandalo que hace rato hizo Kiba, este llamado a la puerta creo que me inquieta un poco, sólo espero que no sea nadie desagradable o algo malo.

Hinata se preocupó, pero no insistió, a ella de igual manera le asustaba que se tratara de alguna mala noticia.

Quedándose en la cama, vio como su esposo se alejó por la puerta de la habitación y enseguida escuchó unos murmuros, al parecer Sasuke también se había levantado y juntos irían a atender a quien fuera que hubiera tocado la puerta.

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—Shikamaru, Sai…—musitó Naruto sorprendido de ver a sus amigos a esas horas de la noche.

—Lo siento Naruto, sé que es algo tarde pero algo pasó y necesitan estar prevenidos.

Tanto Naruto como Sasuke se enseriaron, y escucharon atentos a lo que tenía que decir su compañero, el cual con la facilidad con la que se le daban explicar las cosas les dio detalles de todo lo acontecido tan sólo pocas horas atrás así como los planes que tenía la alianza que para ese punto de la noche, ya se había retirado en dirección al país de los ríos.

—La misión de ustedes sigue siendo la misma, no descuiden ni un poco a Sakura. Sai y yo creemos que el enemigo podría atacar en cualquier punto de la noche ya que es evidente que si es cierto lo que dijo esa pobre chica, la necesitarían para el momento del equinoccio de la primavera.

—Entendido, Shikamaru, no te preocupes, estaremos atentos. —acató Naruto preocupado.

—De igual manera yo y un grupo de Anbu estaremos vigilando la casa. —advirtió Sai.

—Gracias, Sai… de igual manera estaremos al pendiente, y creo que más Sasuke. —señaló a su amigo.

—Claro, aunque creo que te convendría dormir un poco, te ves muy mal. —aconsejó Shikamaru al notar las ojeras debajo de los ojos del Uchiha.

—Ustedes ocúpense de lo suyo y yo de lo mío. respondió este con su típica frialdad. —Si es todo lo que tenían que decir, me retiro, si hay alguien por ahí acechando a Sakura no debo quitarle los ojos de encima así que regresaré con ella.

—¿La va a ir a despertar o qué? —preguntó Sai al ver como este se retiraba escaleras arriba.

—Ah, no… ellos duermen juntos. —explicó Naruto con inocencia.

La sorpresa resaltó en los rostros de Shikamaru y Sai.

—¡Ah! ¡NO! Quiero decir que comparten la misma habitación, pero Sakura-chan duerme en la cama y Sasuke en un futón

—Ahhh… ok, a nosotros qué como quiera. —se hizo Shikamaru el desentendido. —En fin, Naruto te lo encargamos y de cualquier manera, nosotros estaremos por aquí. Nos retiramos, buenas noches.

—Sí, gracias, amigos, buenas noches.

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País de la primavera, 01:30 de la mañana.

—Llevamos horas aquí, Ino… ¿Realmente quieres esperar a que ese hombre despierte? ¿no quieres volver en un par de horas? — preguntó Chouji, viendo como su amiga se encontraba vigilando el sueño de aquel hombre que alguna vez la motivó a caminar con confianza en una pasarela, el cual ahora yacía acostado en una cama de hospital y en cuyo rostro era notable todo el maltrato que había recibido.

—No, necesito estar aquí, para el momento en que despierte, los médicos dijeron que el efecto del sedante pasará en un par de horas más.

—¿Y crees que sea importante su testimonio? Es decir, ¿es importante que sepas que es lo que le robaron?

—Algo me dice que sí. Chouji, es que… ¿no crees realmente raro todo esto? ¿Por qué robarle precisamente cosas que pertenecieron a Yuki?

El Akimichi se encogió de hombros sin saber muy bien que pensar, pero ya que al parecer sería una larga noche, se acomodó en el sofá que se tenía destinado para las visitas, mientras que Ino, se quedó a un lado del diseñador al cual le tomó la mano, en un intento por acompañarlo.

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Pronto las horas pasaron así como la noche, y en menos de lo que se esperaba un nuevo gris y friolento amanecer había llegado al país de la primavera.

En el hospital, al cabo de unas horas de espera. Ino terminó rendida al sueño y se quedó media recostada sobre la cama del paciente, mientras que su compañero Chouji se hizo del todo el sofá y roncaba ruidosamente a sus anchas, tal ruido que provocó que el que yacía en la cama poco a poco comenzara a removerse inquieto.

La kunoichi al sentir el movimiento del paciente, se levantó de golpe y, al notar que este trataba de abrir los ojos, lo comenzó a llamar con sutileza al mismo tiempo que comenzó a infundirle algo de chakra para calmar un poco de su malestar, logrando así que por fin este abriera sus cansados ojos, los cuales de inmediato conectaron con los suyos.

—Ino… preciosa. —reconoció Niko, aún somnoliente.

—Te acuerdas de mí… ¿eh? —saludó esta con una sonrisita aliviada.

—Claro… cuántas veces… tengo la oportunidad de…conocer a shinobis tan lindas como tú o como Sakura.

Ino se sonrojó por el halago y le siguió suministrando de su chakra, hasta que sintió que era suficiente para que el hombre recuperara un poco la cordura.

—Escuchamos lo que te pasó. —mencionó Ino, una vez que ella y Chouji acomodaron al hombre para que este quedara sentado sobre la camilla. —¿Sabes o tienes idea de quienes fueron tus atacantes?

Niko negó con la cabeza.

—Todo pasó demasiado rápido, yo estaba en mi estudio cuando escuché un ruido en la habitación en donde generalmente guardo muchos de mis diseños y cosas valiosas. Fui, pensando que algo se había caído, pero al abrir la puerta lo que enseguida vi fue un puño dirigiéndose a mi rostro, y de ahí sólo sentí golpe tras golpe, así como gritos y exigencias. Si trato de recordar a los sujetos que me hicieron esto sólo alcanzo a verlos como siluetas negras que se abalanzan violentamente sobre mí.

—Una de tus modelos me mencionó que te robaron algo que era de Yuki… ¿es cierto eso? —preguntó Ino con precaución.

El diseñador asintió.

—Era algo que guardaba con especial recelo, y de hecho creo… ¡NO! Más bien eso era lo que buscaban esos sujetos, ya que al no poder con tantos golpes accedí a lo que querían y les tuve que decir en donde estaba.

—¿Qué fue lo que esos tipos querían?

—Ellos… ellos querían saber dónde estaba el vestido favorito de Yuki.

—¿Un vestido? —se extrañó Ino. —Te golpearon y casi te matan… ¿por un vestido?

—Parece tonto, Ino preciosa, pero si son una especie de caza recompensas, es un vestido realmente valioso no tanto por el material o el diseño, sino por el significado y lo que simbolizó.

—¿A qué te refieres con eso? —Ino comenzó a sentir un mal presentimiento.

—Ino preciosa, como dije, el vestido que se llevaron era el favorito de Yuki y con el que fue enterrada, antes de que exhumaran su cuerpo.

Ino y Chouji repentinamente sintieron una especie de escalofrió recorriéndoles por todo el cuerpo.

—¿A…antes de que lo exhumaran? —repitió la rubia atemorizada.

Niko volvió a asentir.

—¿No lo sabías? Apenas pasando un día del entierro de Yuki, una sacerdotisa y otros sujetos que venían del país del Rayo, reclamaron su cuerpo. Un par de días después cuando fui a llevarle flores, unos encargados del cementerio me contaron lo sucedido, que despojaron a nuestra amiga de lo que llevaba puesto, y que sólo se la llevaron cubierta por una bata blanca. Me indigné, pues después de todo el sufrimiento por el que Yuki pasó, parecía que no la dejaban descansar en paz.

—Maldita sea, ¿en qué clase de mundo vivimos? —gruñó Ino, igualmente indignada. —Pero de cualquier modo, no me cabe en la cabeza… ¿para qué quiere alguien ese vestido?

—No sé, dicen las malas lenguas que nunca se le debe quitar nada a un muerto o le pesará, el que tenga ese vestido supongo tendrá la esencia de Yuki acompañándolo, la pregunta es: ¿para bien o para mal?

Ino tragó en seco, esas palabras dichas por el diseñador nuevamente le causaron escalofríos y no supo por qué, pero algo le decía que debía informarlo de inmediato, así que haciendo un sello con las manos se concentró para entrar en contacto con Konoha e informar lo recién descubierto.

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Casa Uzumaki.

Era otro día nublado que se filtraba por la ventana de la habitación que ocupaba Sakura, que recién levantada se estiraba perezosamente en la cama. Luego de unos cuantos estiramientos y bostezos, se asomó para ver a su acompañante de cuarto, el cual lucía tranquilo y profundamente dormido sobre el futón, aunque las ojeras que se le marcaban por debajo del rostro le daban a entender que nuevamente había tenido problemas para conciliar el sueño.

—Sigue descansando, Sasuke-kun… lo necesitas. —susurró en voz baja, y haciendo el menor ruido posible se levantó de la cama y salió de la habitación.

Al bajar por las escaleras, inmediatamente percibió un sonido de platos y demás trastes moviéndose en la cocina y como era de esperarse, vio que Hinata ya se encontraba levantada y se preparaba para hacer el desayuno, de Naruto no había señales por lo que intuyó que también seguía dormido, después de todo era domingo.

—¡Ah, Sakura-chan! Buenos días. —saludó Hinata al notar su presencia.

—Buen día, Hinata… madrugaste como siempre.

—Eh, sí. —respondió la aludida con una sonrisita un poquito nerviosa, ya que también estaba enterada de lo que acontecía en Konoha, pero había acordado con su esposo no decirle nada a su amiga hasta que todos despertaran.

—Enseguida te ayudo con el desayuno, sólo iré a ver que es lo que me llegó en ese paquete ¿está bien?

—Sí, claro… no te preocupes. Adelante.

Sakura entonces se dirigió a la sala, donde había quedado la caja que Hinata le había dejado en la mesa la noche anterior. Se sentó sobre el sofá y antes de abrirlo observó con detalle el paquete en busca de la etiqueta, la cual no tenía el dato de quién la enviaba, ni siquiera su antigua dirección, sólo tenía escrito su nombre.

—Eso es muy "Sasuke-kun" —pensó que podría tratarse de un nuevo obsequio de su parte, aunque lo descartó de inmediato ya que la caja era demasiado grande como para solo guardar semillas, además que se veía un tanto desordenada a diferencia de los sobres que él le había estado enviando anónimamente. Así que nuevamente pensó que eran unas cosas que le dijeron que le iban a enviar del hospital.

Fuera lo que fuera, lo averiguaría, así que sin más abrió la caja y con tan sólo ver el contenido en sus ojos se mostró un reflejo extraño, que la dejó paralizada.

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En la cocina, a Hinata se le hizo extraño que Sakura no hubiera regresado, así que acudió a la sala para ver si todo estaba bien. Al llegar ahí, vio que esta estaba sentada en el sofá, con su vista completamente perdida en el contenido de aquel paquete.

—Eh… ¿Sakura-chan?

Ante el llamado, la que estaba frente al paquete reaccionó dando varios parpadeos y, esbozando una pequeña sonrisa, se volvió hacia quien la había llamado.

—¿Sí?

—¿E- estás bien?

—Sí… en perfecto estado. —recalcó muy segura.

—¿Qué te llegó siempre en ese paquete? —preguntó Hinata, esperando no verse muy entrometida.

La de cabello rosa bajó su mirada hacia donde estaba la caja y amplió la sonrisa.

—Sólo un vestido, un vestido que me gusta mucho y creía haber perdido. También unos cosméticos y accesorios que solía usar…

—Oh, ya veo.

Hinata se acercó un poco más, para poder verlo por ella misma, notando que dentro de la caja había un vestido que era de un color azul rey que casi parecía negro, aunque como estaba doblado no alcanzó a verlo con detalle, salvo algunos listones y olanes, le pareció extraño ya que no recordaba habérselo visto puesto a su amiga alguna vez, aunque no era como si le tuviera inventariada toda la ropa que ella usaba.

—Hinata… —llamó Sakura, con una voz sumamente suave.

—Eh… ¿sí?

—¿Te importa si me doy un baño?

—¿Eh?… ah… no, adelante… yo mientras seguiré preparando el desayuno.

—Gracias, tú siempre eres muy amable.

Sin decir más, Sakura tomó la caja y tarareando una canción se dirigió al cuarto de baño.

Mientras que Hinata, sólo alcanzó a percibir un escalofrío cuando su amiga pasó por un lado de ella, aunque eso ya era normal, dentro de lo que conocía, aun así, algo la hizo quedarse momentáneamente en donde se encontraba para observar más, viendo que Sakura, unos segundos después, salió del baño ya sin la caja, subió por las escaleras, demoró menos de un minuto en la planta alta y volvió a bajar con unas toallas y otro montón de prendas, para posteriormente encerrarse en el baño, sin dejar el tarareo de aquella canción ni un solo momento incluso cuando comenzó a escucharse el correr del agua.

—Parece que amaneció de muy buen humor. —, pensó la kunoichi un poco más calmada, quien creyó tenía los nervios de punta por lo que actualmente acontecía, así que ya no dio demasiadas vueltas al asunto y volvió a la cocina a terminar de hacer el desayuno.

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En la planta alta, específicamente en la habitación de invitados, el inquieto Sasuke se encontraba peleando nuevamente en sus sueños. Otra vez ante él, estaban apareciendo imágenes de su amiga ahogándose, congelándose, sufriendo, siendo torturada o asesinada a manos de cierta fantasma que la molestaba, y esas imágenes pronto se combinaron con los viejos recuerdos de su infancia, cuando su clan fue asesinado, pero en lugar de ver a su hermano como el autor de esa masacre, ahora veía a ese ente maligno que cada vez que se le aparecía no hacía más que mofarse de él y del dolor y la impotencia que sentía.

"Duerme bonito, Uchiha"

—¡NOOO! ¡Ya basta! —se levantó agitado del futón, sudando a chorros a pesar de que la habitación estaba helada. —"¿Me quedé dormido?" —fue lo que instantáneamente cruzó por su mente al reparar en la posición en la que estaba, y rápida y bruscamente se desenvolvió del futón para poder asomarse a la cama que tenía aún lado de él.

El corazón casi se le detiene cuando vio que la cama estaba vacía, lo que lo hizo salir frenéticamente de la habitación, mientras se maldecía así mismo por haberse quedado dormido.

—¡Oye, ten cuidado Sasuke! —se quejó el recién levantado Naruto, que sólo alcanzó a ver como su amigo bajaba precipitadamente por las escaleras, lo que lo hizo alertarse al pensar que algo malo estaba pasando.

Sin embargo, tan pronto lo alcanzó en la cocina, escuchó que su Hinata le decía, "se está bañando desde hacer rato, escucha… hasta está cantando".

Naruto entonces notó que la agitación en el rostro de su amigo se aplacó un poco, lo que hizo que él también se tranquilizara y pudiera apreciar la voz de su amiga desde el baño.

Por petición de Hinata que, estaba punto de servir el desayuno, ambos varones tomaron asiento en el comedor, momento que Naruto aprovechó para interrogar a su amigo, el cual pese a todo seguía luciendo algo inquieto.

—¿Sasuke, qué te pasa?

El abrumado Uchiha reflexionó un poco antes de responder.

—No sé, algo… me atormenta…

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Mientras tanto, dentro del baño, la que no dejaba de tararear una y otra vez la misma canción salió del agua y comenzó a secarse lenta y cuidadosamente, tanto el cuerpo como el cabello.

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—¿Algo te atormenta? ¿Qué cosa?

Sasuke negó con la cabeza.

—No sé…

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Una vez seca, la chica de cabello rosa comenzó a vestir con las prendas que había llevado al baño, empezando por una lencería sencilla color negra y finalizando con el vestido azul rey que había llegado en aquel paquete y con el que tuvo algunas dificultades en algunas partes de su cuerpo, pues de las caderas estaba demasiado entallado, y en la parte del pecho sobraba un poco de espacio.

Con la parte alta no tuvo tanto problema, ya que se lo sujetó bien con el corsé que adornaba la parte de la cintura, y con la falda, tuvo que hacerle un corte improvisado que le ayudaría a mover más ágilmente las piernas; y aunque fuera de mala educación llevar calzado dentro de una casa, se puso las botas que habían llegado junto con el conjunto, para su suerte, le quedaban justo a la perfección.

Ahora seguía peinar su hermoso cabello.

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—Sasuke, lo que sea que tengas, dínoslo…—pidió Naruto, comenzando a preocuparse por su amigo.

Hinata, que no había podido evitar escuchar la conversación también se preocupó y pensó que se trataba de algo muy serio, ya que nunca había visto así al, aparentemente inquebrantable y frío, Sasuke Uchiha.

—Es esa tipa Yuki… —comenzó a soltar Sasuke sin más. —Ella… ella…

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Su cabello, había quedado listo, no se había hecho algo tan elaborado, sólo una trenza que hizo en forma de diadema y el resto lo recogió en un gran moño, ahora solamente faltaba un poco de maquillaje y estaría lista para su cita. Un poco de sombras oscuras en sus parpados, y un labial rosado que procuró poner con cuidado ya que no podía dejar de tararear.

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—¿Ella qué, Sasuke?

—Me está amenazando… me amenaza con matar a Sakura…—gruñó este furioso. — No la dejará en paz hasta que la ayude con su cometido.

Naruto y Hinata tragaron saliva.

—Sakura-chan no hará nada de eso, no importa cuánto intente esa tipa. —contrarió el rubio, tratando de dar ánimos, a pesar de que él mismo se sentía asustado.

—No sé, no sé lo que trama esa maldita… siento que también me está haciendo algo. ¡Me quedé dormido, maldita sea! ¡Yo no solía quedarme dormido durante una vigía!

—Pero… ¿no será porque no has estado durmiendo bien? Puede que te estés sugestionando mucho. —opinó Hinata precavida.

Pero Sasuke negó con la cabeza, confiando en que él tenía mucha resistencia como para dejarse vencer fácilmente por el sueño, como últimamente lo estaba haciendo.

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Estaba lista. Lista para irse, pensó sonriente la que poco a poco tarareaba cada vez más lento.

Sólo le faltaba sacar la invitación a su cita, la cual se encontraba aún en la caja.

—Qué bonita. —pensó, viendo el papel que también le habían hecho llegar y el cual tenía una serie de varios grabados, que de no ser por los nuevos conocimientos que tenía, no hubiera tenido idea de lo que significaban.

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—Sasuke, no te preocupes, mientras Sakura-chan permanezca con nosotros, nada le pasará…

Sasuke resopló, tratando de pensar positivamente, si es que se podía. Cerró los ojos, tratando de concentrarse en la melodía que provenía del cuarto de baño, sin embargo, lejos de que aquella voz lo tranquilizara, provocó que se inquietara de nuevo.

—Sasuke… ¿qué tienes? —volvió a cuestionar Naruto, al ver como el entrecejo del Uchiha se fruncía y sus ojos volvían a mostrarse atormentados—¿Sasuke?

—Shhh… cállate y escucha. —pidió este, sin cambiar su semblante, mientras que sus oídos seguían pendientes de la melodía.

Naruto se silenció y prestó atención.

Tanto él como Hinata se concentraron en la voz de su amiga, quien, aún encerrada en el baño, poco a poco empezó a tararear más lentamente y conforme lo hacía, un escalofrío rodeó al matrimonio, en especial cuando repentinamente notaron como el tono de aquella voz que escuchaban comenzó a adquirir uno totalmente diferente, hasta que de un momento a otro se silenció por completo.

Los tres shinobis se asustaron, y Sasuke fue el primero en reaccionar, levantándose de su asiento y corriendo hacia el baño.

—¡ES ELLA!

Pero al abrir la puerta, tanto él como Naruto y Hinata que le seguían fueron golpeados por una poderosa ventisca que se acrecentó como si fuera una onda expansiva de energía que comenzó a destruir toda la casa.

Dentro de la conmoción de aquel sorpresivo ataque, Sasuke alcanzó a ver a Sakura, la cual notó ya no era ella misma, sino otra persona que la usaba y la cual burlonamente le lanzó un beso con su mano y se despidió con una arrogante mirada del incrédulo matrimonio.

—Duerman bonito.

—¡NOOOOO!

—¡Sakuraaaaa-chan!

Hiraishin no jutsu…

—¡¿Qué?… ¡¿qué está pasando?!

En el exterior, Sai y el grupo de cazadores ANBU que lo acompañaban, sólo alcanzarían a ver asustados como la casa Uzumaki se venía abajo, desprendiéndose de entre sus escombros una fuerte ventisca de nieve que se liberaría por todo Konoha.

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Mientras tanto, en otro sitio lejano…

—Hasta que llegas niña… —saludó una anciana, a la recién llegada chica de cabello rosa que había caído dentro de una jaula especial y la cual estaba fuertemente sellada y protegida por varias "ofudas" (pergaminos) alrededor de esta.

—¡Por favor, por favor!… ¡no me hagan daño! —suplicó la prisionera falsa y burlonamente, mientras dramatizaba y fingía el llanto.

—Deja de jugar, Yuki. Esa tonta y nueva sonrisa tuya se te borrará del rostro cuando acabemos contigo de una vez por todas.

La aludida volvió a burlarse.

—Moriría otra vez por ver eso… vieja zorra.

Continuará.

Notas de autora: Si se lo preguntan. Yuki se liberó al ver un objeto personal de ella, esto es debido al susodicho apego, del cual nunca se deshizo. Espero se haya entendido.

El lago Usori existe en realidad, en Aomori Japón.

Agradecimientos especiales: Margaces, Guest, Susana, Blossomarie, Mariely Uchiha, y todos los lectores de wattpad que dejan sus comentarios o por Facebook.

Tal vez el próximo capitulo sea el final, el del final del año, pero ya veremos XD.

Saludos.

05 de diciembre de 2022