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Alexitimia.

Capítulo 33.

Opciones.

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Después de recibir la información de parte de sus colegas que seguían en el país de la primavera, Shikamaru se apresuró a ir a la casa Uzumaki para comunicarles a todos los que vivían ahí lo que había acontecido con aquel hombre así como el objeto que había sido hurtado, una tontería, podría considerarse, pero él, tenía un presentimiento de que se trataba de algo importante y por ende no podía dejarlo pasar por alto.

Le faltaban unas cuantas calles para llegar a su destino, cuando en eso, una especie de explosión arreció por su alrededor trayendo consigo una ventisca de nieve que le heló hasta lo más profundo de los huesos.

—¡¿Qué demonios está pasando?! —gritó, mientras trataba de soportar el golpe de aquella ventisca que amenazaba con arrojarlo y que había afectado a otros aldeanos aledaños que salieron volando junto con anuncios, plantas y otra clase de objetos.

Cuando lo peor pasó, el Nara reparó que la dirección en que parecía haberse dado el ataque era justo la casa de su amigo, y sintiendo ahora un mal presentimiento se apresuró a ir a lugar de los hechos, no sin antes pedir a otros shinobis que estaban cerca que ayudaran a los afectados.

Sus cálculos no fallaron cuando llegó al lugar, y vio que, en efecto, la casa de Naruto había sido derribada en su totalidad, y tan pronto él llegó, Sai y otros cazadores ANBU lo alcanzaron, y todo parecía indicar que también habían sido arrojados lejos por aquella ventisca.

—Sai… ¡¿Qué demonios pasó?!

—No estoy seguro, pero parece que el ataque se dio desde el interior de la casa, Naruto y los demás… no hay rastro de ellos. —respondió el aludido, corriendo hacia lo que había quedado de la vivienda.

Algunos de los ANBU se disponían a remover los escombros en busca de sobrevivientes, cuando en eso, del centro de aquella destrucción, los retazos de la casa comenzaron a agitarse, para posteriormente ser arrojados por dos poderosas energías: una de color amarillenta y la otra morada. Eran Naruto y Sasuke que con sus respectivas habilidades se salvaron, así como a Hinata la cual se encontraba fuertemente abrazada por su marido.

Pero antes de que Shikamaru o cualquiera de los que estaban ahí pudieran preguntar qué era lo que había pasado, vieron como Sasuke, en un evidente arranque de ira, comenzó a destrozar y mover los escombros, fue ahí cuando los presentes cayeron en cuenta de que faltaba una persona con ellos.

—Naruto… ¿dónde está Sakura? —preguntó Shikamaru espantado.

Sin embargo, el ninja rubio sólo tronó los dientes con coraje, sin soltarse de la angustiada Hinata, mientras que Sasuke seguía desquitándose con los escombros.

—¡¿Se la llevaron?!

Naruto negó con la cabeza, aún incapaz de decir algo.

—¡Entonces! ¿Qué? ¡Hablen! — demandó el Nara perdiendo la poca paciencia que le quedaba.

—¡Ella se fue! O más bien… ¡sí, ELLA se la llevó! —gritó Sasuke, al momento que logró encontrar su chokuto entre los escombros.

—¡¿Cómo?! ¿Qué quieres decir?

—Yuki, Shikamaru. —Habló finalmente Naruto enseriado. —Fue Yuki. Ella se llevó a Sakura-chan.

El ninja tragó saliva.

—¿Se… se apropió de su cuerpo?

Naruto asintió en silencio, soltó a Hinata e hizo lo mismo que Sasuke, se puso a buscar algo entre los escombros.

—¿Tienen idea de cómo sucedió? ¿Algo pasó? ¿alguien se comunicó con ella?, por favor lo que sea que puedan decirme.

—Sólo…—se escuchó la tenue voz de Hinata. —… recibió un paquete…Kiba y Shino lo trajeron ayer por la noche.

—¿Un paquete?

Tanto Naruto y Sasuke dejaron de esculcar entre los escombros para escuchar lo que tenía que decir la Uzumaki.

—No tenía datos de quién lo había enviado, sólo tenía el nombre de ella. Sakura-chan dijo que iba a recibir unas cosas, y no era la primera vez que recibía correspondencia sin datos de remitente. La empecé a notar un poco extraña en cuanto ella lo abrió, pero no tanto como para dar la impresión de que no era ella.

—¿Y qué tenía ese paquete? ¡Habla! —cuestionó Sasuke, harto de la lentitud con la que la mujer de su amigo hablaba.

—Sasuke, cálmate…—pidió Naruto.

—Era sólo un vestido y otras cosas como maquillaje. —respondió Hinata rápidamente.

—¿Dijiste un vestido? —interrumpió Shikamaru.

La Uzumaki asintió.

—¿Por qué? ¿Qué pasa Shikamaru? —cuestionó Naruto, al ver a su amigo sorprendido.

—Lo que pasa… es que… recibí. —titubeó un poco, aunque pronto se aclaró la garganta para continuar. —Recibí información de Ino, al parecer a un conocido de esa tipa Yuki le robaron algo que le perteneció a ella.

—¿Un vestido? —cuestionó Naruto confundido.

—En efecto. —Shikamaru asintió. —Pero, no sólo es un simple vestido, es el vestido con el que habían enterrado a esa chica y que después le fue arrebatado cuando los del rayo exhumaron su cuerpo.

—¡¿Qué?! ¡Eso es enfermo! Dattebayo… ¡¿quieres decir que Sakura-chan se puso el vestido de una muerta?!

—No sé, tonto, yo no estuve con ustedes… ¿Se lo puso?

—Lo traía puesto, cuando nos dimos cuenta de que no era ella. —respondió Hinata.

—Entiendo, entonces ¿sería posible que de alguna forma Yuki se liberó al tener con ella algo que le perteneció? ¿cómo? ¿Y quién envió ese paquete?

—Creo que es evidente, ¡fueron esas viejas! —bramó Sasuke, rechinando los dientes. —Tenemos que ir a donde pretendían llevarla, al lago ese…

—Sasuke, entiendo que estés molesto, porque aparentemente Sakura y tú son algo. —trató de calmar Shikamaru.

—¡Ella es mi amiga! —aclaró este para que ya no hubiera dudas.

—Sí, sí… te entiendo, también es amiga mía y me preocupa, pero tenemos que pensar antes de actuar. Pero si es cierto que esa tipa se fue con esas ancianas o ellas se la llevaron… si queremos liberar a Sakura de todas ellas, tenemos que saber con qué nos estamos enfrentando, esto se sale de lo que conocemos nosotros como ninjas; lo mejor en este caso sería recurrir con alguien que sepa de la materia.

—¡Quienes saben son las mismas que pretenden matarla! —gritó Sasuke activando el sharingan.

—¡Pues tenemos que buscar a alguien más! Quiero creer que no todas las sacerdotisas son como esas viejas.

—Tal vez… —musitó Naruto, interrumpiendo el enfrentamiento verbal de sus amigos.

—¡Habla Usuratonkachi!

—La sacerdotisa Shion pueda ayudarnos.

—¿Shion? ¿Quién es esa?

—Es la suprema sacerdotisa del país de los demonios. —respondió Shikamaru. — bien pensado Naruto, tal vez ella pueda decirnos qué podemos hacer para rescatar a Sakura.

—Sí, eso creo también. Sasuke…—Naruto miró a su amigo. —¿Crees que puedas llevarnos al país de los demonios?

Sasuke rechinó los dientes, pensando que era una pérdida de tiempo y por supuesto de chakra.

—Sé que estás pensando que es una pérdida de tiempo. —dijo Naruto al intuir lo que pasaba por la cabeza de su amigo. —pero Shikamaru tiene razón, no podemos enfrentarnos así como así con ella y menos si está en el cuerpo de nuestra amiga.

—Sasuke, aún faltan dos horas para el equinoccio. —indicó Shikamaru. —Vayamos con la sacerdotisa y averigüemos si hay algo que podamos hacer por ella.

Sasuke resopló, liberando algo del coraje que sentía.

—Nunca he estado ahí, pero… lo intentaré. —aceptó finalmente, volviendo a los escombros donde los demás dedujeron estaba buscando su ropa, ya que aún se encontraba con la de dormir.

Naruto y Hinata hicieron lo mismo, y mientras ellos encontraban algunas de sus pertenencias y herramientas y se cambiaban entre los restos que habían quedado de la casa, Shikamaru se coordinó con Sai, quien avisaría a Tsunade que por el momento ella se quedaría a cargo de Konoha lidiando con el mal clima que empezó a manifestarse en la aldea.

Una vez listos, Shikamaru, Hinata, Naruto y Sasuke se retiraron a través del portal que este último creó.

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País de los ríos.

Después de una larga travesía nocturna o de un considerable desgaste de chakra utilizado en técnicas de teletransportación, y de montar todo un campamento en un lugar estratégico, los lideres de la alianza junto con sus subordinados se encontraban custodiando recelosa y sigilosamente el lago Usori, en donde todo se encontraba aparentemente en calma.

—Que calor hace aquí… ¿no lo creen? Es insoportable el clima. —comentó Mei, mientras limpiaba con su mano el sudor que le escurría por el rostro.

—pero ¿será porque el clima es así aquí, o alguien lo está modificando? —se cuestionó Ōnoki, viendo hacia el cielo, donde creyó había una de esas máquinas escondidas. —Si quieren puedo ir a averiguarlo…

—No creo que sea necesario, estamos a punto de descubrirlo. —respondió Kakashi, señalando con su rostro a lo que comenzaba a aparecer desde el otro extremo del lago.

—Son ellos. —musitó Gaara, notando como una masa de individuos aparecían a lo lejos, llevando con ellos diversas máquinas que parecían ser cajas de almacenamiento y que eran movidas por sujetos que eran similares al zetsu blanco.

—Es hora de que los embosquemos. —planificó A, preparado para el asalto, junto con sus subordinados que ya estaban más que preparados para la batalla, cuando en eso…

—¡Lord Hokage! —llamó uno de los shinobis de la hoja y que pertenecían al clan Yamanaka, en su voz se podía percibir el sentido de urgencia en su voz.

—¿Qué pasa?

—Mensaje urgente de la hoja, de parte de Sai…

—¿Sai? —se desconcertó Kakashi, ya que él había dejado de delegado a otra persona.

El shinobi asintió, y antes de transmitir el mensaje, todos notaron cómo este, inquieto, tragó saliva.

—¿Cuál es el mensaje? —ordenó Kakashi.

—Sa… Sakura… la reliquia, fue sustraída de la aldea. —comunicó el hombre.

Los Kages se sobresaltaron.

—¡¿Cómo?! ¡¿Y Naruto y Sasuke?!

El shinobi negó con la cabeza.

—Sai informa que no pudieron hacer nada, dice que todo apunta a que Sakura fue poseída por el ente que vive dentro de ella, y fue esta quien se la llevó. Se sospecha que fue ayudada por las sacerdotisas. Lady Tsunade por lo pronto se está haciendo cargo de la aldea, ese es todo el mensaje.

—¡¿Qué?! —Kakashi se volvió hacia donde se podía apreciar al enemigo, y utilizando un binocular trató de ubicar si tenían a su alumna, sin embargo, del otro extremo no había más que soldados, no ubicaba tampoco a esas sacerdotisas.

—Si esa teoría es cierta, creo que debemos esperar hasta el momento del equinoccio, esas mujeres tendrán que hacer acto de presencia con la reliquia. —opinó Ōnoki. —Si los emboscamos ahora, podrían llevársela y nuestro enemigo tendría en su poder un arma de doble filo.

Los demás Kages concordaron con el anciano, y como tal se quedaron aguardando en sus respectivas posiciones, mientras que Kakashi, nuevamente se volvió a su subordinado.

—¿Pregunta dónde está Naruto y Sasuke? —pidió. —Y en donde sea que se encuentren, que vengan…

El shinobi asintió obediente y transmitió el mensaje, la respuesta no tardó mucho en llegar.

—Naruto y Sasuke no se encuentran en Konoha…fueron al país de los demonios, Lord Hokage.

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El portal se abrió en un punto desconocido de una tierra lejana a Konoha y la cual se encontraba rodeada de una abundante flora y árboles de gran altura. Ninguno del equipo tuvo la menor idea de dónde se encontraba y eso frustró al Uchiha que sentía que estaban perdiendo demasiado el tiempo, y que cada minuto desperdiciado era una oportunidad perdida para salvar a su amiga.

—Hinata, ¿podrías decirnos si ves algo por aquí? —preguntó Shikamaru. —Si Sasuke se enfocó bien en su destino, debemos estar dentro del país de los demonios.

La ninja rastreadora inmediatamente asintió y con su byakugan, divisó todo el panorama alrededor.

—Puedo ver que hay un especie de fuerte, al norte… a unos 20 kilómetros de distancia.

—Debe ser el templo de Shion. —intuyó Naruto.

—Bien, podemos seguir a pie así nos ahorraremos algo de chakra o…

—No digas tonterías. —refutó Sasuke, activando su Susanno que envolvió a todos los presentes.

—O puedes hacer esto…—resopló Shikamaru, en cuanto aquella figura los elevó en las alturas. —Bien, norte, 20 kilómetros como indicó Hinata.

—Hmph…

—Tranquilo Sasuke, tómalo con calma y trata de relajarte porque como te dije ayer, no te ves muy bien y debes estar cuerdo para cuando vayamos al país de los ríos.

—Es cierto, Sasuke… sigues viéndote como si no hubieras dormido en días. —concordó Naruto, y Hinata también asintió, pensando lo mismo.

El Uchiha, molesto, rechinó los dientes.

—Y aun así no sé cómo me quedé dormido, si no lo hubiera hecho…

—Ya deja de culparte, me imagino que esto hubiera sucedido de cualquier modo, en cualquier otro momento. —indicó Shikamaru, indiferente.

Pero aquellas palabras sonaron vacías para el ninja que se suponía debió custodiar bien a la "reliquia", a su amiga, y no sólo eso, todo lo que pasaba, absolutamente todo para él era su culpa, empezando desde que por necio puso a Sakura dentro de ese genjutsu que le destrozó el corazón.

—Y ahora que lo dices, la verdad a mí también se me hace raro que un tipo como tú se vea afectado fácilmente por el cansancio. —siguió el Nara. —Lo que me hace pensar en algo que he creído pasó aquella noche que Sakura fue… bueno… esa noche.

—¿Qué cosa?

—El exmánager de Yuki confesó que esa tipa se iba a encargar de nosotros, es decir de Ino, Hinata y de mí… y el día que pasó todo eso también nos quedamos profundamente dormidos sin razón aparente, más lo que creo que pasó es que esa tipa manipuló el clima, y con ello nuestra temperatura. Estuve investigando, y según algunos estudios a determinada temperatura el cuerpo comienza a apagarse, por eso cuando hace frío a muchos les cuesta levantarse de la cama.

—¿Y es posible que Yuki haga eso? —cuestionó Naruto sorprendido.

—Es lo que creo. Sasuke, ¿no pasó algo así cuando te enfrentaste con Sakura aquella vez que te dio una paliza?

El Uchiha rechinó los dientes, pero en efecto, además de la golpiza, Sakura había alterado la temperatura de su cuerpo.

—Puede ser… —respondió. —Es probable.

—Entonces es algo de lo que debemos de cuidarnos también.

—Chicos, ya estamos cerca…—indicó Hinata con su byakugan aún activado.

Sasuke entonces aceleró el vuelo y con el pasar de unos pocos minutos, pronto se encontraron sobrevolando el templo de la sacerdotisa.

Con su repentina llegada, múltiples guardias que custodiaban la gran plaza que pertenecía al templo se acercaron rápida y cuidadosamente, rodeando temerosos al imponente Susanno, pero renuentes a dejar sus respectivos puestos.

Dejando el drama de lado, Sasuke liberó a todos y se presentaron tal como eran ante los guardias.

—¡Venimos en paz, dattebayo! —gritó Naruto, con una mano levantada. —¡Estamos buscando a la sacerdotisa Shion!

Los guardias, sin bajar sus armas, comenzaron a murmurar entre sí, en donde los shinobis alcanzaron a escuchar que muchos de ellos aparentemente reconocían a Naruto, tanto por su aspecto como por su forma tan peculiar de hablar.

—¡Naruto! ¡¿En verdad es Naruto?! — se escuchó una voz femenina entre tanta masculina.

Los hombres que rodeaban a los recién llegados pronto se abrieron paso para la joven que salió presurosa del templo, portando su tradicional atuendo de sacerdotisa.

—¡Hola, Shion! ¡cuánto tiempo!

Saludó el rubio alzando una mano, sin embargo, lejos de ser correspondido de la misma forma, fue atosigado en un fuerte abrazo, que dejó a sus compañeros, incluyendo a Hinata, con la boca más que abierta.

—¡Es verdad! ¡Eres tú, Naruto! Por fin viniste por mí, pero… ¿Qué le pasó a tu hermoso cabello? ¿Por qué lo tienes así? —preguntó, mientras lo tocaba por todo el cabello, pasando luego a acariciar su rostro. —Aunque sigues muy guapo, y también creciste…—observó, llevando sus manos a su pecho. —Qué fuerte estás.

—¡¿Qué?! —Hinata se sonrojó, sintiéndose hervir por dentro.

Naruto se paralizó del espanto.

—Había escuchado que te casaste con una insípida chica de tu aldea, se me rompió el corazón cuando me enteré, pero supongo que sí estás aquí es porque la dejaste y viniste a cumplir con tu promesa.

—¿Qué… qué promesa? —cuestionó Naruto abrumado, y sintiendo un poco de temor por quien aguardaba detrás de él.

—Tontín…—sonrió la sacerdotisa. — Me prometiste que me ayudarías a engendrar una nueva sacerdotisa que heredara mi poder.

—¡¿Ehhhhhh?!—gritó Hinata, aún más enrojecida, al igual que Naruto que incluso soltó vapor de sus fosas nasales.

Shikamaru y Sasuke sólo alcanzaron a sentir pena ajena.

—¿No me digas que lo olvidaste? —preguntó Shion melancólica.

—NO, NO, NO, NO… O MÁS BIEN… ¡AHHH! —gritó Naruto apenado, y rápidamente se la quitó de encima y se puso aún lado de la impactada Hinata. —Eh… Shion. —carraspeó. — Ella es mi esposa Hinata.

—¡Ehhh! ¡¿Quéééééé?! —gritó la sacerdotisa colorada. —¡Lo siento! ¡No lo sabía! … Naruto. —se volvió hacia el rubio. —Yo pensé que te habías casado con Sakura, o con alguna tipa parecida a ella… aunque bueno… esta chica. —analizó a Hinata. —Tampoco tiene mucha gracia que digamos; Naruto, deberías dejarla y mejor quedarte conmigo.

Hinata se ensombreció, y por primera vez en su vida tenía deseos de callar a alguien a golpes, y no sólo ella, Sasuke también al reparar que esa tipa le había dicho a Sakura insípida y sin gracia, cuando esa tipa era prácticamente como la esposa de su amigo pero con un color de piel más paliducho y horrendo.

Naruto estaba que los nervios se lo comían y más al sentir las malas vibras aun lado y detrás de él, cuando de repente, la risa de la sacerdotisa lo trajo de nuevo en sí.

—¡Es broma, Naruto! ¡Es broma! Sé que eres legalmente un hombre casado y que perdí mi oportunidad. —rio. — Tienes una esposa muy bonita, mucho gusto. —se inclinó hacia la cohibida Uzumaki que ya no entendió nada de nada. — Aunque la verdad antes de esto, pensé que te habías casado con Sakura. ¿No vino ella con ustedes? —preguntó divisando al resto del grupo.

—¡¿Estás ciega?! Es evidente que ella no está aquí. —respondió Sasuke furibundo. —¡Al grano, Naruto!

—Ay, ¿quién es ese tipo? Da mucho miedo. —se ocultó Shion detrás de Naruto para evitar verlo.

—Ah… es algo así como el novio no oficial de Sakura-chan—susurró el rubio nervioso. —Y es de ella de quien precisamente venimos hablar. ¡Shion! ¡Necesitamos tu ayuda!

—¿Eh?

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Dejando de lado las bromas y controversias, el equipo fue invitado a pasar al templo, donde Shion escuchó atentamente los acontecimientos por lo que su amigo y conocidos estaban pasando.

—Había escuchado algunas cosas sobre la sacerdotisa de la naturaleza, fue una gran pena lo que le pasó tanto a Yuki Nohana y también por supuesto a Sakura, debe ser terrible por todo lo que le han hecho pasar.

—¿La conocía? —cuestionó Shikamaru. —¿A Yuki?

—Conocerla tal cual, no en realidad. Sólo la vi una vez, hace años, cuando niñas… por petición de los gobernantes de este país, vino a hacer unas plegarias para mejorar unas cosechas que están cerca de aquí y que llevaban mucho tiempo sin producir, lo que más recuerdo de ella era la expresión de vacío en su rostro, no se veía muy feliz; aunque luego mi madre me descubrió y mantuvo al margen, a ella no le agradaban las sacerdotisas del Rayo que la acompañaban, de hecho debido a esas mujeres, fue que ella no quiso que aprendiera ciertas cosas, y ahora entiendo porque, este mundo de sacerdotisas es tan turbio como su mundo de shinobis.

—Shion, Yuki se apoderó del cuerpo de Sakura-chan, pero no sabemos cómo… se supone que ella la tenía recluida dentro de una parte de ella. ¿Tienes idea de cómo pudo haberle hecho? —cuestionó Naruto.

—Dicen que fue después de haber recibido ese vestido ¿no? Ahí está la respuesta, fue por el apego.

—¿Apego?

—Sí, Naruto… cuando un espíritu se apega a algo o a alguien le es muy difícil desprenderse de ese objeto o persona; supongo que ese vestido significó algo para la sacerdotisa que en cuanto lo vio su deseo por vestirse con esa prenda la liberó de su prisión, así de fuerte debió ser el sentimiento, lo mismo que Sakura, está tan apegada a ella que cree que nadie más pudo haberla ayudado con su cometido que ha hecho de todo, hasta las cosas más atroces con tal de convencerla. Los espíritus o más bien demonios que provienen de personas que mueren violentamente no pueden ver más allá de sus objetivos y de la venganza.

—Entonces… ¿es por eso que las sacerdotisas quisieron que Sakura-chan se desapegara de sus cosas y seres queridos?

—Sí y no; el desapego te da cierta libertad en algunas cosas, pero también es peligrosa de cierto modo, todo ser humano necesita sentir apego a algo, debe amar, añorar… la metodología de las viejas sacerdotisas se basa en prácticamente lavar el cerebro de las jóvenes para que hagan su voluntad sin cuestionarlas, luego estas se vuelven como ellas y hacen lo mismo con la siguiente generación y el ciclo se repite una y otra vez, pero con lo que hizo Yuki, es evidente que rompió algo de ese ciclo y las jóvenes comenzaron a tener criterio propio; sin embargo, lamentablemente el asesinato de Yuki también les dio poder a las ancianas, para hacerlas creer que ellas están en lo correcto y no hay más verdades u opciones más que las suyas.

—Entiendo…y entonces en este caso… ¿cómo podemos recuperar a Sakura-chan?

Shion negó levemente con la cabeza, tratando de encontrar las palabras adecuadas.

—¿Sin lastimarla?... lo más factible sería usar el mismo método que usaron las sacerdotisas, "apego". Algo o alguien tiene que recordarle a Sakura quién es, y si la posesión no es muy fuerte, podrá salir del control del espíritu e incluso podría liberarse de él.

—¿cómo que si la posesión no es muy fuerte? —cuestionó Shikamaru.

—Por lo que dicen, Yuki no se apoderó correctamente desde el inicio de Sakura, esto es debido a que los chakras que rigen las emociones no están del todo alineados dentro de ella, empezando por Anahata, el chakra del corazón quien es el que desequilibra a todos los demás

Sasuke se sobresaltó, teniendo un recuerdo en su mente sobre un cristal que residía dentro de Sakura y que él destrozaba.

—Para que un espíritu o demonio se posesione por completo de un cuerpo humano debe hacerse de los 7 chakras que rigen las emociones, supongo que a esta altura ya se hizo de 6, si es que es cierto que Anahata se volvió un chakra ausente dentro de Sakura, pero en el dado caso de que Yuki ya se haya apoderado de este, será muy difícil hacer que Sakura vuelva.

—¿Cómo sabremos eso? Y también, si ya se posesionó de Sakura-chan por completo ¿Qué podríamos hacer?

—Un exorcismo y sellado, pero dado a que es un espíritu sumamente poderoso… la verdad…

—¿La verdad qué, Shion? —insistió Naruto preocupado.

—No creo que Sakura pueda sobrevivir a un ritual como ese. —sinceró la sacerdotisa con seriedad.

El grupo ahogó un grito, Sasuke en especial sintió una especie de vacío en el interior de su pecho al pensar en esa posibilidad.

—¿Por qué lo dices? —preguntó Shikamaru.

—Está demás decir que es un proceso doloroso y extenuante, que no queda a veces en el mismo día. Para que se lo imaginen, sería sacarle las entrañas a una persona sin anestesia y a punta de apuñaladas, y entre más aferrado esté el espíritu al cuerpo que posee más doloroso es para el poseso. Además hay algo más que me preocupa…

—¿Qué cosa, Shion?

—La reliquia, la flor de la pureza… dicen que tiene una especie de sello en el pecho ¿verdad? Y que además las sacerdotisas y esos hombres van a intentar quitársela…

—Sí, así es. ¿Por qué preguntas?

Shion pensó un poco antes de responder.

—Por lo que me contaron, creo que esa reliquia está adherida al chakra del corazón de Sakura, y por eso ha tenido un poco de dificultades para controlarla, si intentan quitársela destrozarán a Anahata y Sakura podría quedar como una muerta en vida, ya que la reliquia, como me lo contaron, no es algo que se arrebata sino algo que se da.

El equipo sudó en frío.

—Entonces, ¿qué podemos hacer? Parece ser que nuestras alternativas se resumen a tener que lastimar o sacrificar a nuestra amiga, si Yuki no sale de Sakura-chan, entonces de seguro esas mujeres tratarán de sellarlas juntas.

—Lo lamento Naruto, pero así es, como sacerdotisa créeme que solamente tenemos esa alternativas, porque más que nada, en mi caso, vería por la seguridad de todas las personas a las que ese demonio podría llegar a lastimar.

—Y si… —interrumpió Sasuke.

Todos los presentes se volvieron hacia el Uchiha el cual se encontraba ensombrecido por su flequillo.

—¿Qué Sasuke? ¿Habla? —pidió Naruto.

—¿Y si…—repitió el Uchiha sin cambiar de semblante. —¿Y si… pudiéramos salvar a Yuki también? ¿Purificar su alma? Así ya no lastimaría a Sakura y la dejaría en paz y ella se marcharía.

—¿Purificar a un demonio? —repitió Shion. —Se me hace algo imposible de hacer, en especial en un espíritu tan resentido y enojado como el de ella.

—Entonces ¿No hay una opción?

—No que yo sepa, jamás había escuchado algo así, una vez que un espíritu se vuelve un demonio, así será para siempre.

—¿Es lo único que puedes decirnos? —insistió Sasuke.

—Por supuesto, un espíritu no es lo mismo a una persona viva, que aún tiene opciones para redimirse.

—Debería… —susurró cabizbajo. —supongo que entonces ya no tengo nada más que hacer aquí. —Se levantó de su lugar y comenzó a encaminarse de nuevo hacia la plaza donde los guardias seguían custodiando.

—¡Espera Sasuke! —Salió Naruto enseguida y detrás de él, Shikamaru y Hinata le siguieron. —¡¿A dónde vas?!

—¿Qué no es obvio? Iré al lago ese a buscar a Sakura, iré a salvarla…

—Ah… ¿sí? ¿y ¿qué es lo que planeas exactamente? —preguntó Shikamaru con escepticismo.

—La llevaré al árbol de la vida…

—¿El árbol de la vida? ¿Ese que te mencionó Juugo? —cuestionó Naruto confundido.

Sasuke asintió en silencio.

—Mmm… bueno, algo es mejor que nada. —opinó el Nara. —pero si tú plan no funciona… ¿Qué harás?

—Hmph… haré lo que Sakura pidió aquel día en la oficina de Kakashi, acabaré con ella. —respondió con total indiferencia.

—¡Sasuke! —bramó Naruto con el puño en alto. —¡¿Te atreverías?!

—Sí… ¿y tú?

Ante aquel frío cuestionamiento, Naruto se cohibió y la duda se le reflejó en todo el rostro, la euforia que sintió descendió tanto, que incluso bajó su puño una vez que no supo que responder, sentía que la situación en la que se encontraba era totalmente diferente a la que había tocado enfrentar cuando buscó salvar a su amigo.

—¿Vienes o te quedas? —cuestionó Sasuke, abriendo un portal por detrás de él.

—¡Por supuesto que iré! ¡Y te ayudaré a salvar a Sakura-chan, dattebayo! —gritó decidido, una vez que apartó la duda lejos de él.

Sasuke sonrió discretamente, y tanto Shikamaru como Hinata sintieron un poco más de optimismo con las palabras de Naruto; así que estando todos de acuerdo, se dispusieron a marcharse por el portal.

—¡Esperen! —detuvo la sacerdotisa Shion.

—¡¿Qué pasa? —preguntó Naruto.

—No tengo idea de lo que planean hacer realmente, pero como sacerdotisa, permítanme al menos darles estas advertencias.

El equipo asintió, en señal de que la escucharían.

—Enfrentarse a un demonio no es lo mismo que a una persona viva, son engañosos y manipuladores, probablemente vaya a tratar de confundirlos para debilitarlos, no la subestimen, no la escuchen a ella, más bien traten de que Sakura los escuche a ustedes.

—¡No te preocupes, Shion, eso haremos! —prometió Naruto alzando su pulgar.

Dada así su despedida el equipo ingresó por el portal, y una vez que este desapareció tanto la sacerdotisa como los guardias sintieron una brisa helada a su alrededor que les puso la piel de gallina.

—Está por todos lados…—susurró Shion preocupada. —Naruto… cuídate, por favor.

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—Ustedes ancianas, si que son nefastas… mira que tratar con la organización que me violó y me mató con tal de obtener la flor… son tan patéticas. —soltó Yuki una risita, mientras se revolcaba divertida dentro de su jaula y distinguía a todas las personas que las acompañaban en ese día, en especial a los que cargaban su prisión desde las esquinas. —Que hombres tan guapos… que lástima que sean unos pervertidos… apuesto que al menos uno de ustedes quiere cogerme con este nuevo cuerpo que tengo… ¿quieren verme desnuda?

Al decir aquello, uno de los hombres no pudo evitar mirarla de reojo, haciendo que Yuki le lanzara un besito provocativo y tal fue la distracción de este que casi deja caer su parte de la jaula, a lo que la chica que poseía el cuerpo de Sakura le causó tanta gracia que volvió a revolcarse de la risa.

Las sacerdotisas que presidían al frente de la escolta y trataban a toda costa de seguir con sus oraciones previas al ritual, estaban hartas de la risa de Yuki y su promiscuidad que aceleraron el paso, hasta que finalmente llegaron a la orilla del lago.

—Vas a ver desgraciada, pronto tu risita se apagará. —amenazó la vieja Akane, ordenando a los hombres colocar la jaula sobre una balsa que ya esperaba por ellas.

—¡No! ¿De verdad!... que miedo tengo. —se siguió burlando Yuki.

—Calma y ya lo verás…—amenazó Nitta, la sacerdotisa del Rayo, subiendo a la balsa junto con sus demás compañeras de modo que dos quedaron en cada costado y una por el frente de la balsa.

—Sra. Nitta… me va a hacer llorar…—lloriqueó el ente falsamente. —¿También me harás lo mismo que a mi madre… maldita desgraciada? —cambió el tono de su voz a una más amenazante.

—¡¿Qué estupideces dices, niña tonta?! —exclamó esta.

—¿Cree que no lo sé?... sé la verdad, un pajarito me lo dijo. —susurró nada discreta. —Un pajarito con el que ahora ustedes trabajan… Se llama Takeshi Yamada.

La anciana por supuesto reconoció aquel nombre que correspondía al líder de la organización flor de loto.

—pero descuida… fue cuando intentó convencerme de trabajar para él, pero aun así no lo logró… y por eso pasó lo que pasó. Claro le fue fácil, porque yo era hermosa, delicada e ingenua, imagínese que tuviera que tratar con ancianas asquerosas como usted, una quedada que ni su pareja aguantó y ya que no le pudo sacar provecho tuvo que resignarse a esta aburrida vida de sacerdotisa y envidiando a la sacerdotisa de la naturaleza por todo el amor que recibía.

—¡Ya cállate!

—¡Nitta! ¡no la escuches más! —advirtió la sacerdotisa Akane molesta. —Es un maldito demonio… que no sabe lo que dice…

—Usted anciana, no sabe ni en lo que se mete… yo predigo que después del equinoccio… mmm, no sé al menos todas ustedes terminarán sin algún miembro de su cuerpo.

—Y tú acabarás sellada por la eternidad, sumida en la oscuridad. —amenazó la del fuego.

—Nada innovador o que no haya escuchado antes. —rodó Yuki los ojos con una sonrisita maliciosa.

—Veremos si sigues pensando igual cuando estés por fin encerrada.

La del fuego les hizo una seña a todas las sacerdotisas con la cabeza, una vez que cada una de ellas asintió en total acuerdo, pidieron a los hombres que las escoltaban que empujaran la balsa.

Los hombres, haciendo un sello de manos, comenzaron a empujar la balsa con la ayuda de su fūton haciendo que esta se moviera lentamente sobre el agua en la que flotaba, hasta que finalmente la dejaron justo en el centro del lago.

—Ya te llegó la hora niña, sacerdotisas, comencemos…

—Yo creo que no será posible... —disintió Yuki, resoplando fingidamente.

—¡Ya cállate!

—Claro, pero… ¿qué harán con ellos? —señaló a lo que apareció enfrente.

Las ancianas, inseguras de creer en las palabras de un demonio se abstuvieron de mirar hacia donde señalaba, pero al escuchar cierto chapoteo en el agua se giraron y entumidas tragaron saliva, pues frente a ellas estaba nada más ni nada menos que la alianza shinobi, teniendo como a su principal línea de fuego a los 5 kages.

—¡Kakashi, Kakashi, ayúdeme! —comenzó a suplicar Yuki falsamente.

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Del otro extremo del lago, los de la alianza habían esperado pacientemente porque algo aconteciera, el mensaje de que se buscara a Naruto y Sasuke había sido enviado, pero hasta ese momento, ellos seguían sin recibir respuesta por parte de los de la hoja.

Para el punto de que pasó una hora de que habían sido advertidos del secuestro de la reliquia y quedando otra restante para la llegada del equinoccio, fue cuando percibieron que el enemigo comenzaba a hacer sus movimientos.

—Ahí están, tenían razón… ellas la tienen. —observó A por el binocular, pasándoselo posteriormente al inquieto Kakashi que a través del lente se encontró con su alumna cautiva, aunque por la manera en que esta reía se notaba a simple vista que no era del todo ella.

—Ha llegado la hora…—avisó Mei, dejando su atuendo de Hokage por un lado, así como el resto de sus compañeros.

Gaara, acompañado de sus dos hermanos se encaminaron fuera del escondite, lo mismo con Mei que fue escoltada por Chōjūrō, mientras que Ōnoki iba con Kurotsuchi, por otro lado "A" iba con Bee y Darui, y finalmente Kakashi fue escoltado por Shino y Rock Lee, este último sumamente preocupado por la persona que notó estaba encerrada en su jaula.

—Pase lo que pase… manténganse firmes, no se dejen llevar. —pidió Kakashi a sus acompañantes.

—Sí, Lord Hokage. —afirmó Rock lee con determinación, cuando en eso…

—¡Kakashi, Kakashi ayúdeme!... ¡Rock… ayúdame!

—¡Oh, Sakura! —se estremeció Rock Lee que dio un paso acelerado, aunque no logró dar más de uno ya que Kakashi interpuso su mano para que no siguiera.

—¿Qué es lo que acabo de decir?

—Pero, Lord Hokage… Sakura.

—Ella no es Sakura. —advirtió Shino con seriedad.

—Exacto, Sakura jamás me ha llamado sólo Kakashi, ella siempre se dirige a mi con respeto… y de tu nombre, parece que ni siquiera recuerda cual es tu nombre completo.

El entristecido Rock Lee cayó en cuenta de esos pequeños detalles y se volvió de nuevo hacia la persona que estaba en la jaula, la cual había dejado su actuación de victima y sonreía nuevamente con malicia.

—Bravo, no se le escapa nada Lord Hokage, no pensé que ya estuvieran enterados. —aplaudió Yuki. —Y Shino… por supuesto que de ti si me acuerdo. —le lanzó un beso con la mano.

Pero el ninja de los insectos ni siquiera se inmutó.

—dejémonos de tonterías y vayamos al grano, ustedes ancianas, quedan arrestadas por el delito de robo, conspiración y atentados contra la paz de las naciones aliadas. —sentenció A, señalando a las mujeres.

—¿Nosotras? —se quejó la vieja Kumiko. — ¡Ella es el verdadero enemigo! —señaló a Yuki/Sakura—¡Nosotros sólo buscamos la paz!

—¡Claro! ¡aliándose con violadores de la élite! —aplaudió Yuki por tan "sabia" decisión.

—Tú cállate, niña estúpida! ¡Lords Kages, les pedimos no intervenir en este proceso.

—Me temo que eso no será posible, nos llevaremos la reliquia y en cuanto a ti ¡Yuki! —nombró Kakashi, dirigiéndose a la que estaba en la jaula. —Más vale que liberes a Sakura.

—Usted tan galante como siempre, Lord Hokage. —coqueteó Yuki. —Pero lo lamento, no puedo complacerlo con eso, pero si usted lo desea… podría complacerlo de otra forma y que mejor que con el cuerpo de su alumna ¿no lo cree?

Kakashi se irritó ante semejante propuesta.

—La venganza no te llevará a ningún lado, sólo harás daño a quien más estimas, más vale que la liberes. ¡Ahora! —pidió Gaara, tratando de congeniar con aquel espíritu que poseía el cuerpo de Sakura.

—Ay, Lord Kazekage… usted, siempre tan "considerado". —dijo con aburrimiento. —pero… ¿es en serio? ¿Se preocupan más por mí que estoy enjaulada que por ellos?

Los shinobis y ancianas se volvieron hacia lo que señalaba el ente que poseía a Sakura, viendo que se trataba de los soldados de la organización de flor de loto, los cuales aún del otro lado del lago parecían estarse contrayendo dolorosamente después de haber ingerido algo, para posteriormente comenzar a manifestar el manto de al menos 3 de los 9 bijuus conocidos; y ya fortalecidos y enaltecidos con esos poderes robados comenzaron a acercarse para hacerles frente a sus enemigos.

—Parece que se tendrán que matar entre ustedes primero. —susurró Yuki sonriente, cuando el bando de la flor de loto con todo su arsenal suministrada por drogas y también máquinas se lanzó violentamente contra los kages, acompañantes y soldados de la alianza. —Muestren su naturaleza humana… yo les mostraré otro tipo de naturaleza

Y con un movimiento de mano, el viento se comenzó a agitar por todo su alrededor y la temperatura comenzó a descender gradualmente y con ello, la jaula que la contenía comenzó a agrietarse.

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—Sasuke, no estás concentrado, de nuevo estamos en una ubicación que no es. —regañó Shikamaru, cuando el equipo se vio de nuevo en un territorio que no figuraba para nada al País de los ríos

—Trata de relajarte, Sasuke. —aconsejó Naruto. —O terminarás agotando todo tu chakra antes de llegar con Sakura-chan.

—¡Cállate Usuratonkachi! —bramó este molesto, pues era la tercera vez que fallaba con el destino y por más que trataba de proyectar el país de los ríos, el portal lo terminaba por llevar a otro sitio.

—¿Será que realmente no estás listo para enfrentar a Sakura? —intuyó el Nara, en un intento de provocarlo.

Sasuke se sintió frustrado, le molestaba que la gente tratara de leerlo con el fin de molestarlo, a la única a la que se lo toleraba era a Sakura.

—¡Estoy decidido! —dijo orgulloso, y nuevamente activó el rinnegan con el cual se abrió un nuevo portal.

—¡La cuarta es la vencida! ¡Ya verás amigo! —alentó Naruto, mientras entraba junto con Hinata.

Shikamaru, también trató de alentarlo a su modo y con un movimiento de cabeza lo invitó a seguir, Sasuke por supuesto lo ignoró y siguió, como debía ser.

Cuando el portal se abrió del otro extremo, se encontraron con un paisaje frondoso y sumamente helado a diferencia del último lugar en donde estuvieron, que les hizo estremecerse no sólo por el frío sino por lo que podría significar.

—Hinata…—ordenó el Nara.

La chica, captando la orden, activó el byakugan y observó a su alrededor, cuando de pronto dio un grito ahogado al detectar varios flujos débiles de chakra a unos cuantos kilómetros de donde se encontraban.

—¿Qué pasa, Hinata? —preguntó Naruto preocupado.

—¡Es allá! ¡En esa dirección! ¡Parece que están todos en problemas!

La advertencia turbó al equipo, por lo que Sasuke rápidamente activó su Susanno y nuevamente tomándolo de transporte se dirigieron hacia donde había indicado la Uzumaki.

Bastaron unos segundos para que llegaran al lugar de la batalla, el cual era un lago que ya se encontraba congelado en su totalidad.

Sobre su congelada superficie había varios hombres y mujeres, unos ya no se movían mientras que otros se retorcían con dolor en el hielo, todos mostrando signos de agitación que los hacía dar grandes bocanadas, como si ninguno de ellos pudiera respirar.

—¡Temari! —reconoció Shikamaru a su mujer como a uno de los afectados, lo mismo pasando con sus dos cuñados.

—También Kakashi-sensei, el Cejotas, Kiba, Shino…incluso esas ancianas ¡¿Qué está pasando, dattebayo?! —exclamó Naruto, divisando a varios de sus amigos y conocidos, incluyendo a los otros kages de la alianza, todos parecían estar sufriendo el mismo mal o eso parecía, pues en medio de toda aquella confusión, sólo una persona permanecía de pie. —Sakura-chan…—reconoció, sudando en frío y temblando, cuando esta reparó en su presencia.

Sasuke, también confundido y preocupado, hizo descender al Susanno más no lo retiró, algo le decía que no se debía deshacer aún de su poderoso escudo.

La chica frente a ellos los recibió sin realizar ningún movimiento, en su rostro y cuerpo se podría apreciar que había librado una previa batalla, ya que el vestido azul que vestía estaba manchado o roto por algunos lados, y su antes arreglado cabello se veía más desordenado.

—Sakura… quiero decir… Yuki—nombró Sasuke cuidadosamente.

—Por fin llegan, Uchiha… Naruto-kun…—nombró ella melosamente, mientras se soltaba el cabello rosa y lo movía de manera exquisita y provocativa, al mismo tiempo que el sello en su frente se extendía en varias líneas gruesas y negras que le recorrieron por casi todo el cuerpo y que pronto comenzaron a curar sus heridas.

—Está usando el Byakugou no jutsu de Sakura-chan. —masculló Naruto entre dientes, tomando aquello como una invitación a enfrentarla.

—Yuki… ¡¿Qué es lo que pretendes?! —exigió Sasuke furioso.

—¡¿Y qué es lo que les estás haciendo a los demás, dattebayo?

Yuki, en el cuerpo de Sakura, sonrió divertida.

—Hipoxia cerebral…—respondió con un vocabulario digno de un médico. — ¿Sabían que un ser humano normal sólo puede vivir pocos minutos sin oxígeno?...

Continuará.

Notas de autora: quería abarcar toda la pelea, pero opté por cortarle hasta aquí, aunque espero no extenderme tanto en las escenas de batalla.

Spoilers Navideños

Pelea Sasuke, Naruto vs Yuki/Sakura

Probable pelea Hinata, Temari vs Yuki/Sakura

Trataré de subir el otro capítulo antes de que termine el año, pero si no, les deseo de antemano una feliz Navidad y próspero año nuevo 2023. Muchas bendiciones y éxito para ustedes.

Por cierto, emocionados con Sasuke retsuden?… yo sí XD.

Agradecimientos a: Susan, Margaces, BlossomMarie, Guest, así como todos los lectores de wattpad y Facebook. Saludos

18 de diciembre de 2022