NA: gracias por su paciencia.


Alexitimia

Capítulo 36

Kintsugi

En un solitario taller de cerámica, el silencio en su mayor parte predominaba, lo único que se alcanzaba a escuchar era el crujir del carbón y madera que alimentaba al fuego del horno que, aun con la agresiva tormenta en el exterior, persistía calentando un mínimo radio de lo que correspondía al sitio, lo suficiente para mantener caliente a las personas que yacían acostadas uno cerca del otro con ojos cerrados, aparentando algo que no estaban haciendo.

—¿No puedes dormir? —preguntó Sasuke, abriendo sus ojos, cansado de fingir.

—¿Soy tan obvia? —sonrió ella, manteniendo sus ojos cerrados.

—Sí, demasiado, tu entrecejo se arruga mucho cuando finges, en cambio cuando estás realmente dormida todo tu rostro se ve más relajado.

—¡¿Cómo?!

Sakura abrió los ojos, denotando gran sorpresa en su mirar la cual se posó en el cohibido Sasuke quien apenas cayendo en cuenta de lo que había dicho, sólo bajó la cabeza, cubriendo la vergüenza con su largo flequillo.

—Olvídalo.

—Claro…no… escuché nada. —se desentendió ella también para evitar cualquier situación incómoda y fuera de lugar. —Mm… y… con respecto a lo que preguntaste, sí, estoy teniendo un poco de problemas para dormir, extraño porque hace unas horas sentía que no podía con el cansancio.

—Hhn…y… ¿Por qué? ¿Te… incomoda algo? ¿Quieres… hablar de algo? —preguntó él titubeante, aún cabizbajo.

— No me incomoda nada y… ¿Hablar de algo? ¿Cómo de qué?

—No sé, lo que quieras…cualquier cosa que quieras decir, dilo, yo te escucharé…

—Mmm… está bien, de hecho… ¿cómo te explico?... sí he estado pensando mucho en algo, he pensado sobre mi futuro… Sasuke-kun. —nombró nerviosa, haciendo que este volviera a levantar la mirada para prestarle su completa atención.

—¿Tu futuro?

—Mmm… sí… quisiera tu opinión al respecto.

—¿Sobre qué?

—Sobre lo que podría pasar… si todo este problema termina a nuestro favor, obviamente. ¿Crees que Konoha y en general las naciones de la alianza me perdonen por todo lo que ha pasado?

—No tienen nada que perdonarte, tú no has hecho nada malo. —respondió Sasuke con sinceridad.

—Bueno… oculté información, he mentido y…

—Otros han hecho cosas peores, incluyéndome.

—Y he metido a muchos en problemas.

—No porque tú quisieras, Sakura. —resopló exhausto. —Y si Konoha o las demás aldeas de la alianza no pueden verlo ese es su problema. Como dije, considero que yo hice cosas peores y mírame, como quiera me dejaron en libertad.

—Bueno, en tu caso creo que fue porque, además de los evidentes intereses políticos detrás de todo, es porque realmente recapacitaste, ayudaste en la guerra, y también porque Naruto y Kakashi sensei te ayudaron mucho.

—Y tú. —musitó Sasuke, recordando su discurso durante el juicio.

Sakura sonrió levemente al sentirse considerada, aunque pronto su expresión nuevamente se mostró pensativa.

—En cambio yo, si me quitan la flor o la devuelvo, no seré nada realmente… en el sentido de que no soy de alguna familia importante o cuento con algún Kekkei Genkai poderoso. Sólo soy… yo.

—No digas eso, eres importante en Konoha, dudo que otra persona pueda hacer lo que tú has hecho en poco tiempo, también sé que harás todo lo posible para detener lo que está sucediendo con Yuki y eso vale más que cualquier poder o herencia genética y por supuesto que el Dobe y Kakashi te ayudarían y… yo también.

—Lo sé y se los agradezco mucho, pero… aun así…—suspiró Sakura pensativa.

—¿Qué?

—No sé, es que a veces me imagino que nadie me perdona, que me quitan mi rango y que me prohíben ser shinobi y médico, y cuando pienso en eso me empiezo a preguntar. ¿Qué es lo que haría con mi vida?

—Eso no pasará.

—Igual lo pienso y ¿sabes qué es lo que imagino? —sonrió ella.

Sasuke se mostró confundido, preguntándose mentalmente qué era lo que pasaba por la cabeza rosada de su amiga.

—Me imagino yéndome de Konoha. —le confió Sakura en voz baja, tal cual como si fuera un secreto. —Huyendo hacia un sitio lejano en donde nadie me conozca, en donde emprendería un negocio de píldoras de soldado, pero aplicado a otro tipo de industria.

—Hmph…estás loca. —opinó Sasuke, frunciendo el entrecejo. —¿Quién compraría si no es un shinobi?

Au contraire mi querido Sasuke-kun, tú no lo sabes pero si yo quisiera tendría un negocio millonario. —contó con sonora burla. —Aunque no lo creas, hay personas que aprecian mis pequeñas bolas rancias de lodo, como les dice Sai. —presumió.

—Hmph… que tontería, tú misma has dicho que esas cosas no son dulces.

—Sí, lo sé…y créeme que en mi imaginación no tomo el riesgo si no puedo hacer que las personas las consuman con responsabilidad, y en ese momento es cuando me imagino haciendo otra cosa, algo en lo que creo que puedo ser buena y me ha ido bien.

—Ah… sí ¿qué?

—¡Seré modelo!

Sasuke soltó un gruñido.

—Definitivamente estás loca. —acusó nuevamente con una vena resaltada en su frente.

—¿Por qué? No me digas que crees que por hacerlo me metería en problemas como con…—gruñó al recordar a cierto tipo. —¿Crees que si me volviera modelo entonces cualquiera podría…

—¡No, yo no lo digo por eso! —renegó Sasuke, alzando un poco la voz.

—¡Ay! ¿Y por qué gritas? —se cubrió Sakura los oídos.

—Hmph… has lo que quieras. —dijo este a forma de disculpa. —pero quiero que sepas que yo no le veo nada malo si… en tu imaginación quieres hacer eso.

—¿Sólo en mi imaginación? —se burló Sakura. —pero en la vida real, dilo con sinceridad Sasuke-kun… ¿Crees que me vería ridícula como modelo?

—No.

Sakura sonrió.

—Sasuke-kun, tal vez para ti suene un poco tonto, pero esto de lo que hablo hipotéticamente es porque realmente me gustó modelar la primera vez, es decir, a pesar de llevar esa diminuta ropa y mostrársela junto con mi cuerpo a un montón de personas, no sé… me hizo sentir libre, fuerte y muy hermosa… fue una experiencia liberadora, ay, si me hubieras visto… ¡bah que digo! A ti no te interesa nada de esas cosas.

—Sí te vi.

—¡¿Eh?!

Sakura se sobresaltó enrojecida, sin saber cómo interpretar lo que acababa de escuchar, pues su amigo frente a ella nuevamente se ocultaba detrás de su flequillo.

—¡Ah, viste la foto en mi departamento! Te refieres a eso ¿Verdad? —rio nerviosa.

—No… no es por esa foto. —susurró Sasuke alzando un poco su fastidiada mirada.

—Oh… entonces…

—Naruto… Naruto me envió una foto tuya en una de sus cartas. —le confió él apenado. —Aun la recuerdo… era una imagen tuya… en donde estabas caminando por una especie de pasillo luminoso, ibas en ropa interior blanca y llevabas unas alas enormes y emplumadas del mismo color.

—Oh, ya veo… ese Naruto…— musitó ella nerviosa, reparando en el montón de detalles que le había dado. —Lamento que lo haya hecho, de seguro te incomodó.

—La quemé…

Sakura volvió a sobresaltarse y el rubor en su rostro desapareció, hasta que…

—Por error.

—¿Eh?

—Lo que pasó es que… cuando me llegó esa carta estaba en un sitio tomando un descanso, cuando la abrí y vi la foto unos tipos que pasaban por detrás la vieron y…—gruñó. — fue casi instintivo y la quemé por error con el Amaterasu.

Sakura rio con la anécdota, imaginándose que de alguna manera su amigo había sido atrapado con la guardia baja y que esos tipos no sólo habían pasado, supuso que habían dicho algo inapropiado, y no sólo eso, supuso que si recordaba muchos detalles es porque tal vez el sharingan de alguna forma se había activado en él. Ya había notado que este a veces se activaba cuando se sobresaltaba por algo.

—Tranquilo no pasa nada, Sasuke-kun… eres un chico muy puro. —le sonrió.

Sasuke sólo frunció el entrecejo incómodo. No supo exactamente a lo que Sakura se refería y optó por no preguntar, pensando que era lo mejor si ya no quería sentirse como se estaba sintiendo.

—Y no sólo eso, Sasuke-kun… ¿Sabes? Antes, cuando éramos niños y que empezaba a conocerte, en especial después de los exámenes chunnin podía ver algo como… shannaro…—se cohibió. — no sé si sea apropiado decirlo…

—Lo que sea que quieras decir, dilo… —concedió él.

—Mmm… de acuerdo, lo que veía en ti era… oscuridad…

Sinceró Sakura, devolviéndole la mirada a Sasuke quien se mostró otra vez cabizbajo, recordando aquellos viejos tiempos.

—Pero en otras ocasiones, generalmente cuando estábamos todos juntos, es decir, Naruto, Kakashi sensei, tú y yo… dime loca, pero… era como si pudiera ver una luz en ti, una luz que era agradable, cálida, muy atrayente y luminosa…

Sasuke tragó saliva discretamente, pues la voz de Sakura parecía sugerir algo más, algo similar a lo que él pensaba cuando veía aquella luz en ella.

—Luego… esa luz desapareció —continuó Sakura, trayendo de vuelta al pensativo Uchiha. —Y desapareció por mucho tiempo, hasta hace poco…

—¿Ha-hace poco?

Sakura asintió.

—Es más, creo que ahora la veo… es muy cálida y linda.

—¿Qué cosas dices? —carraspeó él apenado.

—Sólo la verdad, je…

—No te burles.

—No lo hago, de hecho esto que te digo… eh…

—¿Qué? —cuestionó Sasuke, viendo como una expresión de molestia era la que ahora se percibía en Sakura.

—Ay, no te enojes… pero recordé una canción.

—¿Canción?

—Sí, de Yuki…

Sasuke gruñó molesto.

—Una que curiosamente me recordó a ti y… a todo lo que has pasado—explicó Sakura cuidadosamente.

—Uhm… ya veo… ¿y… qué dice esa canción?

—¿Cómo que qué dice? ¿Acaso quieres que te la cante? —cuestionó ella nerviosa.

—¿No quieres?

Sakura sudó en frío.

—Ay, es que… no, digo, es que… canto espantoso. —se excusó nerviosa.

—No me importa. —respondió el indiferente Sasuke. —Quiero escucharte… y escuchar esa canción.

— Mmm… bueno… pero espero no espantarte con mis alaridos…

Sasuke no mencionó nada, ni siquiera el hecho de que él consideraba que ella cantaba muy bonito, y sintiendo una especie de satisfacción interna, vio como Sakura tomaba aire para cantarle exclusivamente a él.

"Cuando veo a tus ojos…"

"Es como ver el cielo nocturno…"

"O un hermoso amanecer"

Tanto que sostienes…

.

"Y tal como las estrellas"

"He visto que has llegado tan lejos"

"para estar en donde ahora estás"

"¿Qué edad tiene tu alma?"

—Ok, ¡ya es suficiente! No puedo más. —se detuvo abruptamente, con la cara completamente enrojecida. —Sueno peor que un gallo cantando por la mañana.

—Estuvo bien. —sonrió Sasuke levemente, sin dejar de sentir aquella satisfacción.

—¡Ah! Pero… ¡¿verdad que se parece un poco a ti el inicio?! —preguntó ella nerviosa.

—No sabría decirte, tú lo has de saber.

—Bueno, es que cuando dice que sus ojos parecen el cielo nocturno, lo primero que se me viene a la mente son los ojos negros de Sasuke-kun, o bueno… ojo. —dijo precavidamente. —y luego como un hermoso amanecer… y lo primero que me viene son los rojos amaneceres que de repente se aprecian y bueno eso me recuerda a…

—¿El sharingan?

—¡Sí! Exacto. —rio ella nerviosa

Sasuke se extrañó, no tanto por el significado que Sakura le estaba dando a esa línea de la canción; sino que había comparado su sharingan con un hermoso rojo amanecer, lo que lo hizo suponer que de alguna manera ella ya no le temía a su mirada. Eso nuevamente lo hizo sentirse bien consigo mismo.

—Entiendo. Y ella… Yuki. —mencionó precavidamente. —Esa canción… ¿era para su pareja?

—Mmm… no sé, creo que sí, aunque nunca conocí al muchacho, tampoco pedí algún registro de él, no sé cómo era.

—Entiendo.

—Ok, cambiemos de tema, ¿sí?

Sasuke resopló discretamente, viendo que Sakura al parecer no tenía intención de dormir, al contrario, parecían que le habían jalado una cuerda para que hablara sin parar.

—¿De qué quieres hablar ahora?

Pero a él no le importó y le siguió la corriente.

Sakura entonces miró a su alrededor.

—Este sitio… ¿es el lugar de trabajo de las personas que me contaste?

—Ah…—afirmó Sasuke. —El matrimonio Mori, el anciano, el Sr. Mori, trabaja con diferentes tipos de materiales en este sitio para hacer utensilios, y la Sra. Mori es la encargada de la tienda.

—¿Cómo los conociste?

—Estaba de paso, me detuve pensando que era una casa de té, pero no, sin embargo, la anciana fue amable y me ofreció algo de comer.

—Vaya, que amable… ¿y ese matrimonio tiene hijos?

—Ah…tres, pero todos ya tomaron sus propios caminos, ya tienen sus propias familias, aunque según la anciana sus hijos seguían visitándolos, en especial su única hija, la menor de sus tres hijos.

—Entonces... ¿la ropa que tengo puesta?

—Supongo que ha de ser de su hija, la encontré en una habitación que no era la principal.

—Ya veo. —siguió observando a su alrededor, poniendo su especial atención a unos ornamentos de cristal en donde se podía apreciar como se reflejaba el cálido fuego.

—¿Qué pasa?

—¿Sabes Sasuke-kun? Hace unos años…siempre que pensaba en mi corazón, en términos no médicos sino en cuestión a aquel espacio en donde se cree que se albergan todo tipo de sentimientos, imaginaba al mío como un pequeño contenedor de cristal que guardaba en su interior una pequeña luz.

El Uchiha tragó saliva, teniendo un recuerdo en mente sobre dicho cristal y luz que él rompió.

—Después…resultó que no era sólo producto de imaginación, sí existía y era el chakra del corazón, Anahata y entonces…

—Sakura… —llamó él con cierto temor en su voz.

Ella al percibir aquel tono de voz, cayó en cuenta de lo que estaba haciendo. No sólo ella había revivido un recuerdo, él también.

—oh… lo siento, Sasuke-kun.

—No te disculpes. —susurró, levantándose del futón, inesperadamente comenzó a sentir que no merecía estar ahí con ella, ni a escuchar su voz ni todas sus ideas raras, lo que merecía era estar afuera congelándose en el frío.

—Sasuke-kun…

—Tú no hiciste nada malo, no te preocupes… —insistió él, pretendiendo levantarse, hasta que un fuerte empujón y un peso sobre él le impidieron continuar con su cometido. —Sakura… ¿Qué haces? —gruñó enrojecido,

—¡No! ¡Necesito que me escuches! ¡Tenemos que hablar de esto! ¡Ya no podemos hacernos tontos al respecto! ¿Crees que ha sido fácil para mí? —reclamó ella, teniendo unas inmensas ganas de llorar otra vez.

—Sé que no ha sido fácil para ti. —comprendió Sasuke. —Y menos con todo lo que te ha pasado.

—Pero he aprendido a mantenerme estable, incluso he usado esto que pasó como un arma, para evitar caer en genjutsus, para no dejarme poseer por Yuki, Sasuke-kun, yo ya no quisiera seguir teniendo este problema, ni que tú te sientas como te sientes… pero…

—Te hace falta algo más, te hace falta el contenedor. El contenedor que por mi culpa se destrozó —completó Sasuke, tal cual como si pudiera leer su mente. —porque ese cristal era el símbolo de tu estabilidad ¿No? El que mantiene la luz de tu corazón controlado y en equilibrio con tus demás chakras.

—Sí, así es… Sasuke-kun… —musitó Sakura, quitándose de encima de él. —¿Crees que algún día se pueda reparar?

—No sé, me gustaría que sí… y también ayudar, pero supongo que es algo que sólo dependerá de ti.

—Yo tenía la teoría de que no se podía, pero, ahora estando aquí, en este lugar contigo… recordé lo que me dijiste la otra vez, sobre lo que esos ancianos te enseñaron.

—"Todo lo que se rompe se puede volver a reparar e incluso mejorar…"—musitó él.

—Es la filosofía del Kintsugi. —terminó Sakura. —Sasuke-kun… ¿Y si hacemos algo juntos?

—¿Hacer algo juntos? ¿Si eres tú, Sakura? —respondió este con una ceja alzada, interpretando aquella invitación como algo extraño.

—¿Cómo que si soy yo? Por supuesto que lo soy… ¿y qué es esa expresión? No sé qué te imaginaste, pero tengo una idea.

—¿Una idea? —repitió este, recriminándose por dentro que ante Sakura se le dificultara ocultar sus emociones.

—Sí, una idea que no sólo me puede ayudar a mi… sino a ti también. ¿Quieres intentarlo?

El Uchiha no entendió a que se refería, pero si ella tenía una idea por supuesto la apoyaría.

.

.

De un momento a otro, el futón quedó de lado, y los amigos ahora se encontraban frente al horno que los calentaba; él, avivando el fuego y manteniéndolo a como diera lugar encendido a la temperatura requerida, mientras que ella, usando las herramientas que había en la fragua y su chakra trataba de darle forma a un material de cristal.

Fracaso tras fracaso, el cristal se rompió una y otra vez, avivando en ambos viejos recuerdos que deseaban superar, ella para ya no colapsar, él para redimirse y perdonarse. Algo difícil, pues creía todo inútil, pero cuando la principal afectada era quien lo alentaba, dejaba el pesimismo por un lado, para seguir avivando el fuego, para que ella pudiera completar su labor y restaurar ese delicado cristal que ya se había roto varias veces.

Al cabo de unas horas y de varios fracasos, finalmente salió un fruto de su esfuerzo. Una pequeña y muy frágil esfera de cristal, con algunas cuantas grietitas que le habían quedado.

—Es como el contenedor, ¿no lo crees? —opinó Sakura, fascinada, llevando entre sus manos la esfera de cristal.

—Ah…

—Gracias, Sasuke-kun…

—No me agradezcas.

—supongo que aprendimos algo ¿no lo crees? —sonrió ella.

—Que todo lo que se rompe se puede reparar. —asintió él.

—Pero no será fácil… probablemente me caiga una y otra vez.

—Tomará tiempo… pero sé que lo lograrás, Sakura. —deseó Sasuke.

—No me rendiré. —sonrió ella. —Y tú tampoco Sasuke-kun, sigue conservando tu luz brillante, tal como conservaste el fuego encendido.

El Uchiha sonrió levemente, considerando las palabras de Sakura y a la vez relacionándolas con la voluntad de fuego que siempre les fue inculcada.

—Ah… así lo haré.

Quedando en ambos nuevas lecciones aprendidas, finalmente se dispusieron a resguardarse del frio y descansar uno cerca del otro. Sakura, sintiendo de alguna forma tranquilidad, mientras que Sasuke armonía y sobre todo una calidez que no sólo provenía de si mismo, sino de la persona que estaba frente a él, la cual con su luminosidad era como si pudiera ver la primavera, a pesar de la tormenta que había afuera.

— "Es cálida"

Fue lo último que pensó de ella antes de rendirse finalmente al sueño, hasta que...

—"¡Es fría!"

Se levantó abruptamente del futón desconcertado, viendo que en el exterior aparentemente ya había comenzado un nuevo día pues alcanzaba a notar un poco de luz, por un pequeño hueco.

Parpadeó confundido, sin tener en cuenta la hora qué era o saber cuántas horas se había quedado dormido, y mientras pensaba en ello volvió su mirada hacia el horno, cuyo fuego ya se había consumido por completo, lo que lo hizo creer que por eso había sentido frío, hasta que de repente sintió algo extraño, algo que lo hizo activar su sharingan y descubrir su rinnegan.

Entonces las vio.

Una fila de varias lucecillas que se estaban internando dentro de su amiga.

—¡No, ¿qué hacen?! ¡Sakura! —la movió para despertarla, espantándose al sentir que ella nuevamente parecía un cubo de hielo, estaba heladísima.

—¡¿Qué pasa Sasuke-kun?! —cuestionó la adormilada Sakura.

—Sakura… tú…—señaló este para que este mismo lo viera.

Entonces, Sakura se vio entre las lucecillas que se ocultaban dentro de ella, las cuales la estaban dotando nuevamente de toda la energía que había perdido durante la batalla, pero a la vez haciéndola perder la calidez que emanaba.

—Parece que esa energía natural, tampoco te dejará en paz... —resopló Sasuke molesto, reparando que esa cosa que, quien sabe lo que era, también consideraba a su amiga como si fuera de su propiedad.

—Eso parece, supongo que es porque aun tengo la flor y porque aún no ha concluido el asunto con Yuki. —creyó Sakura, sintiéndose nuevamente con energía de sobra. —Pero… ¿qué se supone que esperan de mí? Ni siquiera sé que ha pasado con Yuki. —musitó hacia las lucecillas que se dispersaron sin más, sin escucharla, dando por entendido que ya habían cumplido con su cometido de regresarle energía, por lo que esperaban que ella ahora hiciera su parte.

El Uchiha resopló molesto y se puso en pie, comenzando a calzarse y abrigarse con sus prendas.

—¿Sasuke-kun?

—Sakura, no creo que esa energía te responda tan fácilmente, creo que tenemos que ir directamente a la fuente y ver si te puede sacar de este problema y de paso arreglar todo lo que está pasando.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Hablo de que tenemos que encontrar el árbol de la vida.

La médico ladeó su cabeza confundida.

—¿Te refieres al que me contó Yuki? ¿El cual supuestamente está oculto en un lugar inhóspito del planeta?

—Así es. Algo me dice que es la única forma de arreglar este problema y que a la vez te liberes.

—pero… ¿cómo se supone que lo encontraremos?

—Aún no tengo idea, pero creo saber quién puede darnos algunas respuestas. Andando… ¡Vamos! —le ofreció su mano.

Sin embargo, Sakura sólo la observó, dudando un poco en tomarla.

—¿Qué pasa? —cuestionó Sasuke temeroso de que ella quisiera conservar ese poder, junto con todas sus implicaciones.

Pero su amiga, pronto negó con la cabeza, y sin dudarlo tomó su mano, haciendo que este respingara un poco por el choque de la calidez de su mano con la fría de ella. Un choque de temperaturas que el Uchiha interpretó como si aquella posesiva energía no quisiera que nadie tocara a su nueva reliquia, algo que él por su puesto no iba a hacer, por eso pensaba que era indispensable que su amiga devolviera esa energía para que así, de alguna manera ella recuperara su libertad.

—Parece que el taller quedó enterrado en la nieve. — observó Sakura, mientras se calzaba con sus viejas botas, pero conservando la ropa que Sasuke había conseguido para ella, pues no había más.

—Hmph… no necesitamos salir para ir al lugar al que vamos. —comentó este activando sus habilidades oculares y con ello, abriendo un portal frente a ellos.

—¿A dónde vamos exactamente?

—Tú sólo sígueme, ya lo verás.

Sakura, sin cuestionar más y confiando plenamente en su compañero, se adentró junto con él en el portal, abandonando el taller de cerámica que los unió más; sin percatarse que al estarse este cerrando, la esfera de cristal que había forjado entre los dos se quebró en pedazos debido a una corriente gélida que pronto se internó en el portal antes de que se cerrara por completo.

.

.

.

—Este lugar es…—musitó Sakura.

Recién saliendo del portal, la kunoichi observó que se encontraban en una base en donde ya había estado de niña junto con Naruto y el maestro Jiraiya, cuya entrada apenas era visible ya que la nieve había tapado casi en su totalidad las escaleras que daban paso a la entrada subterránea.

—Así es, es una de las tantas guaridas de Orochimaru. —completó Sasuke.

—Pero Sasuke-kun… ¿qué…

En ese momento, un aire gélido los empujó a ambos, poniéndolos de inmediato en alerta, sin embargo aquel inesperado viento sólo pasó de largo, dejando después todo en plena quietud. Parecía ser la naturaleza siendo ella misma.

—Maldita sea, que nos estamos volviendo paranoicos. —gruñó Sasuke, guardando su espada, para después concentrarse y lanzar su Katon hacia la entrada y comenzar a derretir la nieve.

Mientras tanto, Sakura aun guardaba sus sospechas, y fijó su mirada en todo alrededor, pero no percibió nada extraño, luego, observó al cielo y vio el nubarrón gris que aún persistía y que aparentemente traería una nueva tormenta de nieve; fue entonces que trató de comunicarse mentalmente con la energía natural para pedirle que se detuviera; sin embargo, no obtuvo respuesta alguna, lo que la hizo creer que algo más pasaba o de plano ella necesitaba dar más si quería ser escuchada.

—¡Sakura!

Despertó de sus pensamientos, al momento que sintió un jalón en su mano y se vio arrastrada por un presuroso Sasuke que la hizo avanzar al interior de la base, cruzando por todo el pasillo principal hasta que llegaron al lugar en donde el sitio se dividía en más pasillos, y en donde alguien más aparentemente ya los estaba esperando.

—¡Capitán Yamato! —exclamó Sakura, de ver a su antiguo líder en el sitio, acompañado de otros shinobis que en ese momento estaban alrededor de una fogata, y aparentemente tratando de hacer funcionar unos dispositivos de comunicación.

—Hola, Sakura. Escuché un escándalo en el exterior, y me pregunté ¿quién vendría a este sitio con este horrible clima? Luego percibí el chakra de Sasuke y confirmé lo que pensaba, aunque creí que más personas estarían con ustedes. Supongo que saben a quién me refiero.

—Sí. Lamentablemente sólo estamos nosotros dos, ¡Capitán! Que bueno que se encuentre bien, disculpe las molestias que ocasioné la vez anterior. —se disculpó Sakura, acercándose a su antiguo líder para hacer la respectiva reverencia de disculpa.

Con dicho acercamiento, Yamato no pudo evitar estornudar al sentir la frialdad que su antigua compañera emitía. La cual percibía más fría que la última vez que la había visto.

—Por Kami, Sakura… ¿estás bien?

—Sí, eh… bueno, han pasado muchas cosas.

—De algunas estoy enterado. —le confió el hombre, sorbiéndose las mucosidades. —Pero estás más fría que la vez anterior, ahora si pareces… ¡la abominable mujer de las nieves! —musitó macabramente, poniendo aquella fea expresión iluminada con una lampara.

Sakura se espantó, y retrocedió unos pasos hacia atrás, aunque después reparó en algo y enfureció.

—¡¿Cómo que abominable!? —gruñó molesta.

Yamato no hizo más que reír.

—Vaya, parece ser que la Sakura que conocí hace años volvió. —observó el del mokuton con una expresión alegre.

La del cabello rosa, desconcertada, sólo bajó su puño y rio avergonzada al considerar las palabras de su capitán, pensando también lo mismo. Se sentía como antes, pero a la vez como alguien nueva.

—¿Están ellos aquí? —preguntó Sasuke, interrumpiendo el momento entre los compañeros de equipo y yendo directamente a lo que quería como usualmente solía hacer.

—Hola, Sasuke… que bueno que te encuentres bien. —respondió Yamato con sarcasmo. —Si te refieres a Orochimaru y ese grupo de locos, así es. ¿quieres hablar con Orochimaru?

—No precisamente.

Sakura y Yamato se desconcertaron.

—Con quien quiero hablar es con Juugo.

.

.

.

—Y… aquí están. —dijo Yamato, abriendo una puerta.

Después de escuchar los motivos de Sasuke, no le había quedado de otra más que guiarlos hacia donde se encontraba el hombre que el Uchiha requería, y el cual en ese momento se encontraba acompañado de todo el equipo que antes le seguía, así como de su antiguo mentor.

—Sasuke… que gusto volvernos a ver. —Saludó Orochimaru, poniéndose de pie.

—No vengo a verte Orochimaru. —respondió este. —Quiero hablar con Juugo…

El aludido ni se inmutó, sólo se le quedó viendo de manera extraña, sin entender qué era lo que Sasuke buscaba con él, claro que aquellos profundos pensamientos, pronto fueron interrumpidos, por el escandaloso grito de la única mujer de ese grupo.

—¡Sasuke! ¡Que bueno que estés bien! —saludó Karin exageradamente, acudiendo entre saltos a él, pero antes de que pudiera acercarse mucho, sintió un terrible frío que la hizo retroceder al mismo tiempo que estornudaba ruidosamente. —¡¿qué fue eso?! ¡¿Qué es ese horrible frío que se siente?!

—Mmm… no me digan, que aun así lo sienten…—se asomó Sakura por el umbral, quien había optado por mantenerse un poco alejada, debido a las quejas del capitán.

—Sa-Sa-Sa- ¡Sakura! —señaló Karin dramáticamente, y dramatizando aún más, al verla vestida con una especie de yukata que relacionó como una especie de pijama de algún hotel.

—Vaya, vaya… parece que Sasuke no perdió el tiempo. — insinuó Suigetsu juguetonamente. —¿Cómo le hará para calen…

—¡Cállate! —lo golpeó Karin antes de que se le saliera una babosada.

—¿Así que la reliquia te sigue acompañando? después de lo que pasó no pensé que estuviera… en tan… buen estado de salud. —insinuó el sannin, ignorando a los demás.

—Hmp… su nombre es Sakura, y justo para eso vine. —respondió Sasuke con indiferencia —Juugo…—se dirigió a la persona con la que le interesaba hablar.

El aludido se puso de pie en silencio, dándole a entender que le daba la palabra para que continuara.

—¿Sabes dónde está el árbol sagrado de la vida? —preguntó, yendo directo al grano.

—¿El árbol sagrado de la vida? —repitió Karin, dejando de golpear la cabeza líquida de su compañero.

Un silencio sepulcral se formó entre los presentes, quienes enfocaron su mirada en el hombre de cabellos naranja, quien con la tranquilidad que lo personificaba (cuando no era alterado por la energía natural) sólo respondió con un vago:

—No lo sé.

Sasuke rechinó los dientes, mientras que Sakura se decepcionó y comenzó a ver aquella misión como algo imposible.

—La ubicación de ese sitio…—Juugo continuó, captando nuevamente la atención de los interesados. —Se supone que era algo que sólo sabían las sacerdotisas de la naturaleza.

—dudo que fuera así. —contradijo Sakura. —Yuki no conocía la ubicación, ni yo teniendo la flor de la pureza sé donde está.

—¿O tal vez sí? —insinuó Orochimaru.

—¿Q-qué quieres decir? —titubeó Sakura, algo de ese tipo le seguía molestando mucho.

—Piensa niña… se supone que dicen que esa flor ha pasado de generación en generación, digamos que… siempre ha existido desde los inicios de la vida en este planeta… entonces…

—¡Un momento! insinúas que… esa flor de la pureza ¿puede tener registros de memoria? —cuestionó Sasuke.

—No lo insinúo, lo creo… si hubiera alguna manera de sacarle esa flor y ver dentro de ella. —teorizó Orochimaru, comenzando a acercarse lentamente a Sakura.

—La flor se quedará en donde está hasta que Sakura se deshaga de ella. —se interpuso Sasuke.

—Calma, sólo fue una simple teoría… no me atrevería hacerle daño a tu… "amiga". —se burló.

El Uchiha gruñó, más no lo negó tampoco, para sorpresa de Karin y un golpeado Suigetsu que seguía viendo todo aquello muy interesante.

—¿Y si no es necesario sacar la flor para saberlo? —comenzó a meditar Sakura.

—¿Qué dices?

—Sasuke-kun, y si ¿intentas ver dentro de la flor? ¿tal como viste dentro de mí?

—¡¿Cómo que vio dentro de ti?! —Karin se alteró enrojecida.

—Me refiero a mis recuerdos. —explicó Sakura avergonzada.

—Ah…—suspiró la pelirroja aliviada. —Sasuke ¡¿Hizo qué?! —se alteró de nuevo.

—Pero… Sakura…

—No me bloquearé, Sasuke-kun, y trataré de no colapsar hasta que averigüemos donde está. Ambos podríamos ingresar…

—¿Cómo?

—Tal vez si te comparto un poco de mi chakra y también de la energía natural, nos dejé ver a ambos lo que queremos. Recuerdo que Naruto me contó que algo así le pasó con Hinata, cuando fuimos a la luna, él de alguna forma conectó con ella y vio más allá de un genjutsu.

—Entiendo, es como si ambos fueran a conectar sus mentes, podrían intentarlo, quisiera ver eso… —animó Orochimaru interesado.

—Entonces hagámoslo, ¿qué tengo que hacer?

—Bueno creo que…

En ese momento, unos gruñidos sonaron atrozmente en el estomago de la peli-rosada, que completamente enrojecida, sólo se llevó la mano al estómago, mientras gruñía grosería.

—Sasuke, que desconsiderado, cómo le exiges a tu novia que haga cosas y no la alimentas. —rio Suigetsu. —Linda Sakura, si quieres te comparto de mi comida… —le dijo mostrándole su pellizcado platillo de algún batidillo que había estado comiendo.

Sakura se asqueó, Sasuke gruñó furioso y Yamato que sólo observaba, resopló cansado.

—Sasuke, Sakura… yo cuento con provisiones, si quieren tomen un refrigerio antes de que hagan lo que sea que vayan a hacer…

—Mmm… de acuerdo, gracias capitán Yamato. —acató Sakura. —¿Sasuke-kun?

El Uchiha resopló exhausto, pero igualmente asintió, de igual manera ya tenían un plan así que esperar un poco no les afectaría, o eso creyó, pues justo cuando suponía que tenían todo a su favor, uno de los shinobis, acompañantes de Yamato, llegó alarmado con ellos, advirtiendo que algo había pasado.

.

.

.

Los shinobis de Konoha, el equipo Taka y Orochimaru se apresuraron a ir hacia la estancia principal de la base, donde los otros shinobis que aguardaban, trataban de mantener estable la señal que habían podido captar, y en cuya pantalla se podía observar el rostro del Hokage

—Kakashi-sensei. —llamó Sakura, logrando que su maestro pudiera escucharla a pesar de la mala señal.

—Sakura, Sasuke, que bueno que están bien, y justo en tiempo para lo que tengo que avisar, les mostraré algo rápido, algo que tienen que ver…

Sin entender lo que pasaba, Kakashi desapareció de la pantalla y una nueva imagen apareció, en donde se pudo observar a un hombre joven que estaba dando una especie de discurso en la cima de un edificio de una ciudad industrializada.

"… para todos aquellos que sufren por las inclemencias de estos extraños fenómenos naturales, no se preocupen, nosotros, los llamados Flor de Loto, tenemos la solución con la que podemos combatir a la naturaleza, para controlarla y no dejar que nos controle, denos su confianza y verán que pronto el sol saldrá, despejando todas estas nubes que nos impiden llevar nuestras vidas con normalidad. Ha llegado el momento de que la naturaleza deje su trabajo en nuestras manos. ¡Observen! ¡la organización flor de loto pronto traerá de nuevo la luz a sus vidas!"

Dicho aquello, el hombre en la pantalla activaba una máquina que apuntaba al cielo y la cual emitió una melodía que a Sakura se le hizo conocida.

—Esa es la voz de Yuki. —musitó asustada.

—¡¿Qué?! ¿La voz de esa tipa? Entonces esos sujetos…—gruñó Sasuke, regresando su mirada a la pantalla la cual mostró que aquella máquina disparó un rayo de energía a lo alto, disipando un área de la zona nublada, trayendo al cabo de unos segundos un forzoso día despejado, en un lugar en donde no correspondía esa clase de clima.

—Esos idiotas… —gruñó Sakura furiosa, pues si esos tipos seguían usando negligentemente sus máquinas, era seguro que algo catastrófico pasaría.

Sasuke igualmente se mostró iracundo, pues debían lidiar con la antigua y vengativa reliquia que estaba congelando todo, cumpliendo con su amenaza, y también con esa molesta organización y su nueva y falsa reliquia que pretendía desequilibrar aún más todo.

Mientras que la reliquia actual, pensó, mirando hacia su amiga, le preocupaba lo que esa naturaleza le tuviera que pedir a cambio de detener todo el desastre que se estaba suscitando por todas partes.

Continuará.


Notas de autora: hola disculpen la demora, fueron unas semanas difíciles y por eso no había tenido tiempo de actualizar, pero creo que por fin me pondré al corriente.

Ya muy pronto este fic terminará, al menos la parte de la problemática de Yuki.

Nota: La canción es I won´t give up.

Nos seguimos leyendo. Muchas gracias a todos los que me envían sus comentarios, siempre los tomo en cuenta.

Saludos.

28 de enero de 2023