.
.
Alexitimia
Capítulo 37.
Cicatrices.
.
.
—No podemos perder más tiempo. —opinó Sakura, viendo la seriedad de la situación. —Sí esos tipos siguen usando esas máquinas causarán una alteración atmosférica de proporciones mayores, e incluso podrían acelerar la nueva era de hielo a la que nos quiere someter Yuki.
—¿Alguien puede explicar lo que dijo? —levantó Suigetsu su mano, totalmente confundido.
—Es evidente, los repentinos choques de aire frío con aire caliente para empezar. —respondió Orochimaru. —Se formarán súper tormentas que provocarán inundaciones, vientos potentes, marejadas ciclónicas, deslizamientos de la tierra…
Conforme el sannin explicaba, cada uno de los presentes comenzó a visualizar en sus cabezas el caos que se generaría: personas huyendo de las inundaciones o ahogándose, animales en las mismas situaciones, sin refugio, muriendo, vegetación destruida, posteriormente un caos alimentario y territorial que provocarían rebeliones en medio de potentes tormentas eléctricas y finalmente un mundo cubierto de agua que poco a poco se congelaría.
—¡No permitiremos que eso pase, dattebayo! —se escuchó de repente un grito desde la pantalla donde se mostraba el rostro del Hokage.
Sakura dio un grito ahogado y sintió su corazón saltar al momento que su querido amigo Naruto apareció en pantalla con su inalterable sonrisa, Sasuke por su lado, sonrió discretamente de lado, viendo que nada alteraba al positivo e idiota de su amigo. Una actitud que parecía todos necesitaban conservar para lo que se aproximaba; sin embargo, una pequeña interrupción en el ánimo se formó en el rostro del rubio, al momento que los divisó a ambos, en especial a su amiga, quien también bajó su mirada, completamente avergonzada.
Ninguno de los dos pudo evitar evocar lo que había pasado entre ambos por causa de Yuki.
—Naruto, Sakura. —llamó Sasuke. —Son compañeros de equipo, son amigos… no permitan que una estupidez los afecte.
Aquellas simples palabras bastaron para formar una sonrisa en el rubio y en la de cabello rosa respectivamente, quienes sólo asintieron y regresaron sus miradas hacia el otro.
—¡Naruto! ¡Muchas gracias!... por todo lo que has hecho por mí. —gritó Sakura, sintiendo un nuevo ánimo dentro de ella que percibía como una hermosa luz anaranjada.
—¡Igual, Sakura-chan! ¡¿Estás lista para patear traseros y demostrarles el poder del equipo 7?! ¡Dattebayo!
—Me temo que el único trasero que debo de patear es el de una vieja amiga. —le confió Sakura, tratando de mantener su sonrisa.
—¡¿Cómo?! —se sobresaltaron los que estaban del otro lado de la pantalla.
—Naruto, Kakashi… —habló Sasuke. —Sakura y yo iremos a buscar el árbol sagrado de la vida, principalmente para averiguar si así podemos detener la parte que esa tipa está afectando, de ser así…
—Nosotros nos tendríamos que encargar de la otra mitad, de la organización flor de loto y así de esa manera se equilibraría finalmente todo. —completó Kakashi, comprendiendo la situación. —Está bien Sasuke, Sakura… les confío esa misión a ustedes.
—¡De acuerdo! ¡Entonces el invencible equipo 7 se separará, pero será para conseguir el mismo objetivo! —animó Naruto del otro lado. —¡Confió en ustedes, amigos!
—¡Y nosotros en ti, Naruto, Kakashi sensei! ¡Todos! ¡Por favor, cuídense! —pidió Sakura conmovida.
—Esteremos preparándonos para en los próximos días interceptar de una vez por todas a esa maldita organización. Les estaremos informando, ustedes también no dejen de comunicarse. —pidió Kakashi. —Tenzou, sigues a cargo.
Yamato, Sasuke, Sakura así como los demás shinobis de la aldea de la hoja que estaban ahí con ellos asintieron a las órdenes dadas y motivados se dispusieron a ayudar en lo que se requiriera.
Mientras que Orochimaru y compañía, una vez que las pantallas de comunicación se apagaron, no se inmiscuyeron más en el tema, el sannin particularmente no estaba interesado en lo que pasaba en el mundo exterior y lo mismo pensaban sus subordinados, que más que nada estaban interesados en lo que su excolega haría con la actual reliquia para encontrar el árbol de la vida.
—¿Y cuál es el siguiente paso? ¿Sakura. Sasuke? —preguntó Yamato.
—Tenemos que apresurarnos. —respondió Sakura. — Sasuke-kun… quiero saber de una vez si seremos capaces de conectar con las memorias de la flor.
—Seguro… pero… ¿Qué es lo que tienes pensado?
Sakura lo meditó un poco.
—Vayamos primero a un espacio más abierto.
.
.
Siguiendo las instrucciones de Sakura, Orochimaru y compañía le concedieron a los shinobis de Konoha una de sus instalaciones, la cual era una habitación amplia y que en el pasado pareció haber funcionado como un área de entrenamiento.
El equipo Taka, el sannin y el capitán Yamato esperaban a la expectativa en las orillas de la habitación, mientras que Sasuke y Sakura se posicionaron en el centro, ambos de pie sobre un sello de protección que la misma Sakura se había encargado de dibujar junto con Yamato y el cual serviría para evitar que cualquiera del exterior interrumpiera su proceso. Si alguien se atrevía a atravesarlo se congelaría en menos de lo que cantaba un gallo.
—Sí que es una niña muy desconfiada. —se burló el sannin, cuando se enteró del propósito del sello.
—Uno nunca sabe. —respondió Yamato indiferente, estando al pendiente tanto de sus colegas como del sannin.
Dentro del sello, Sasuke esperó pacientemente a que Sakura se mentalizara para lo que se tendría que hacer, y una vez lista, ella misma le ofreció su mano para que la tomara.
Sasuke indiferente por fuera, pero apenado por dentro, la tomó con delicadeza, sintiendo un escalofrío al momento en que sus manos se encontraron, y resintiéndolo cuando Sakura colocó su otra mano para cubrir con ambas la de él.
—Lo siento. —le sonrió Sakura al sentirlo temblar.
El Uchiha se mordió discretamente el labio por haber sido tan obvio, pero no mencionó nada, sólo observó fijamente a su amiga, quien después de inhalar y exhalar profundamente asintió y fijó sus ojos con los de él.
Al hacerlo, el sello de su frente comenzó a expandirse en gruesas líneas negras que se dibujaron por su rostro, pasando por su cuello y el resto de su cuerpo de forma cruzada. Cuando aquel sello llegó a la altura de sus manos, se traspasaron por medio del chakra a Sasuke en cuya mano y rostro también se formaron dichas líneas.
—"Con que ese es el Byakugou no in" —pensó, sintiéndose como si lo estuvieran cargando de una energía, una energía que se percibía cálida como el ninjutsu médico pero que de inmediato se tornó intensamente fría, lo que hizo deducir que Sakura le estaba dando ya parte de la energía natural que tenía almacenado. —"Es ahora"
Procediendo hacer su parte, activó tanto el sharingan y rinnegan, y conectando su mirada con los ojos jade de Sakura, de repente frente a él, una luz luminosa lo envolvió tanto a él como a ella.
.
.
—¿Funcionó? —preguntó Sakura, viéndose junto con Sasuke en una especie de espacio donde todo era infinitamente rosa luminoso.
—Eso parece, tenemos que movernos.
—Está bien, yo iré por delante. —indicó Sakura, soltando una de sus manos de la de Sasuke, pero conservando la otra unida a la de él, pues no se podía romper la conexión o lo que estaban viendo en ese momento colapsaría.
Sasuke no repeló, sabía que Sakura era la que debía guiar, después de todo estaban dentro del corazón de ella. No se lo dijo, pero lo sabía por la luminosidad que los rodeaba.
Flotando por el espacio rosa luminoso, Sakura se movió hacia donde su ser le indicaba debía ir, y conforme avanzaban también pedía a la flor que se ocultaba dentro de ella que se dejara ver.
—Por favor, por favor… déjame verte… sé que estás ahí. Sé que no te usado con propiedad, pero por favor, necesito que me ayudes.
Pronto sus plegarias parecieron ser escuchadas, pues frente a ellos algo pareció emitir varios destellos de luz, destellos que conforme se acercaban vieron que provenían de un hermoso cristal translucido con forma de una flor de loto que estaba abierta en todo su esplendor.
—Esa es… es la flor de la pureza. Que hermosa es. —musitó Sakura, encantada con la belleza cristalina de tan diminuto objeto que guardaba dentro de sí un gran poder y al cual cuidadosamente intentó tocar. —Por favor, muéstrame el camino a seguir.
Ante su suplica, el cristal reaccionó destellando más rayos de luz que destellaban del color de su entorno.
Sasuke en ese momento, apretó la mano de Sakura, imaginándose lo que vendría, un recorrido por las memorias de las antiguas sacerdotisas, empezando por la actual: Sakura Haruno.
Los impresionados shinobis, fueron arrastrados por las memorias de Sakura como si fuera un historia en retroceso, empezando con la petición de Sakura a la flor, siguiendo con lo que apenas minutos atrás habían hecho.
El dibujo del sello con Yamato, la conversación con Kakashi y Naruto, su llegada a la base de Orochimaru, su estadía y conversaciones en el taller de cerámica, el camino que siguieron por la dimensión de Kaguya, la explosión y liberación de todo el chakra en el campo de batalla, la confrontación con Yuki, la confrontación entre ellos, la alianza y la flor de loto, el rapto por parte de las sacerdotisas, el momento en que Yuki se apoderó de Sakura, la noche previa a ese suceso y más cosas, todo pasando frente a ellos como si estuvieran leyendo un libro de atrás para adelante, como si fuera una película de casete que rebobinaban para ver desde el inicio.
Y tanto Sasuke y especialmente Sakura sentían como si lo estuvieran viviendo de nuevo.
El beso que compartieron cuando finalmente quedó aclarado quién era el sujeto de las semillas, su regreso a Konoha, las confesiones realizadas en aquella base abandonada.
Sasuke sintió que Sakura apretó su mano cuando llegaron a esa parte, y la sintió temblorosa y temió por lo que podría ocurrir.
Continuando con el viaje, repitieron los sucesos ocurridos en la otra base de Orochimaru, Sasuke finalmente pudo ver lo que le había pasado a Sakura para que ella se hubiera desequilibrado por completo, luego presenciaron los eventos ocurridos en el país del agua, lo que incrementó la ira de Sakura, las manifestaciones de Yuki, como había convencido a Hinata de salir del escondite y pelear. La previa batalla en el océano, después, todo el viaje en barco que habían realizado.
Su viaje a Iwagakure, sus conversaciones, el ritual, la llegada a esa aldea.
Su paso por el desierto de Suna cuando se quedaron atrapados en aquella cueva y el como llegaron ahí, después, la despedida con Gaara, y el previo ritual que duró días. Su camino hacia el país del viento, otros rituales hechos, el ritual en Konoha, los días previos al ritual donde estuvo encerrada y a merced de esas malditas viejas.
El interrogatorio, la pelea en el lago, su encuentro por primera vez después de años.
Sasuke entonces vio que lo que había vivido con Sakura hasta ahí terminaba, entonces le tocó ver en retroceso, lo que ella hizo previo a su llegada, el cómo trataba de mantenerse tranquila pese a lo que sufría y a esa voz que le insistía hacer el mal, para después ver el periodo en donde más decaída estuvo, un periodo en donde todos pensaban que era por la tristeza de haber perdido a una amiga y finalmente aquel fatídico día cuando…
—¡NOOOOO! ¡NOOO! ¡NO OTRA VEZ! —gritó Sakura, zafándose de la mano de Sasuke.
—¡Sakura, no!
Pero fue demasiado tarde, Sasuke salió expulsado de aquellas memorias.
En la habitación, los que observaban vieron como ambos shinobis se separaban y caían al suelo fuera del sello.
Sakura totalmente trastornada, gritaba como una desquiciada, estaba aun atrapada en aquellas memorias.
—¡Sakura! ¡Escúchame! ¡No está pasando otra vez! —corrió Sasuke a socorrerla
—¡No me toques! ¡No me toques! —seguía gritando ella. —¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? ¡No puedo respirar! ¡No puedo respirar!
—¡Sakura! ¡Trata de reaccionar! —la estrujo Sasuke, tratándola de volver en sí antes de que colapsara.
—¡Trata de infundirle chakra, tal vez funcione como con los genjutsu! —gritó Yamato, acudiendo con ellos.
Sasuke así lo hizo, y el método pareció funcionar, pues Sakura volvió en sí, pero su mirada se mostraba totalmente perturbada y cuando vio que dos hombres estaban frente a ella (Sasuke y Yamato) se apartó de ellos con rapidez y completamente temerosa.
—No me toquen. No me toquen.
—Sakura, tranquila, somo nosotros, Sasuke...
—Y Yamato.
Al escuchar esos nombres, la respiración de Sakura se calmó un poco, pero una sensación de mareo le hizo enseguida girar su rostro hacia un costado, para luego comenzar a vomitar un reflujo baboso.
—Maldita sea. —gruñó Sasuke dándole la espalda al no poder con esa imagen, odiaba tener que verla en ese estado.
—Lo siento. —musitó Sakura con dolor, sintiéndose pésimo tanto física como mentalmente y por supuesto como una tonta por haber fallado.
Sasuke enfureció más al escucharla, pues ahora nuevamente ella cargaría con remordimientos innecesarios.
—No te preocupes.
—Hmph… quien diría que de lo que se debía cuidar era de ella misma. —se burló el sannin, llegando con ellos, junto con el resto del equipo.
—¡Cierra la boca Orochimaru!
—Oy, pero… ¿qué fue lo que pasó? No entiendo nada. —dijo Suigetsu. —¿A quién le gritaba?
—¿Quién la atacaba? —indagó igualmente Juugo.
Sasuke se abstuvo de responder.
La única que pareció comprender lo que pasaba, además de Orochimaru, fue Karin que se acercó a Sakura y la ayudó a levantarse.
—Sakura…—habló Yamato. —Por el momento no te encuentras en condiciones para seguir, creo que fue precipitado hacer esto, además que recuerdo que no habías comido nada. ¿Te la puedo encargar? —miró a la pelirroja.
Karin se sobresaltó, inesperadamente le había sido otorgada una tarea que no quería hacer, sin embargo, al ver tan cabizbaja a Sakura y tan enseriado a Sasuke, algo dentro de ella no pudo ignorarlo.
—La llevaré a mi habitación. —fue lo único que respondió.
—Gracias. —aceptó Sakura, viendo de reojo a Sasuke, quien ni siquiera la volteó a ver.
Sintió que nuevamente había decepcionado a todos.
Con las chicas fuera de la habitación, Orochimaru nuevamente se dirigió a Sasuke.
—más vale que le digas a esa niña que supere sus traumas si en verdad quieren encontrar el camino al árbol sagrado.
—No te metas Orochimaru. —bramó Sasuke. —Si encontrar ese estúpido árbol requiere que ella sufra entonces buscaré otra forma de encontrarlo.
—Que ingenuo eres Sasuke, tú, yo y todos los que estamos en está habitación sabemos que es imposible, ella y la flor que tiene son el mapa, así que o le dices que se calme o sino todos estaremos perdidos. Sólo piensa en su futuro… si es que sobrevive ¿Qué cosa crees que le vaya a pesar más? ¿El haber sido violada o el haber sido la responsable de la muerte de todo un planeta?
—¡Cállate! —gritó Sasuke con el sharingan activado, tomando al sannin de la ropa.
—Sasuke, basta… suéltalo. ¡Es una orden!
Yamato trató de calmarlos a ambos, aunque también se le hizo deshonorable lo que el sannin había dicho, algo de lo que él ya también estaba enterado y que creyó no era necesario que se mencionara.
—Hmph… —lo soltó el Uchiha y se retiró de la habitación sin decir nada más.
Los únicos que se mostraron realmente sorprendidos de las revelaciones fueron Suigetsu y Juugo que se abstuvieron de comentar algo y que comprendieron finalmente lo que había pasado.
.
.
—maldita sea, maldita sea…— pensaba Sakura, quien mantenía hundida su cabeza dentro de un lavabo lleno con agua.—Tengo que superar esto, tengo que superar esto o nunca avanzaré…
Sacó la cabeza del agua y enseguida a un lado de ella, alguien le ofreció una pequeña toalla.
—¿Ya mejor? —preguntó Karin, tratando de hacerse la indiferente.
—Sí, gracias…—musitó ella, levemente, secándose la cara, o más bien hundiendo ahora su rostro en aquel pedazo de tela.
—Y… entonces… ¿tú también? —escuchó de repente, haciendo que se retirara rápidamente la toalla.
—¿Tú…? —cuestionó también, comenzando a imaginarse cosas horribles.
—No a como creo que te pasó a ti, pero… —Karin se descubrió el brazo, mostrando las diversas marcas de mordidas. —Es algo parecido… es mi habilidad, es decir el de brindarles chakra cuando me muerden… gran poder pero con una forma de transmitirlo un tanto asquerosa. Por mucho tiempo, muchos imbéciles estuvieron abusando de mi poder y de cierta forma de mí, dejándome llena de estas marcas.
—Lo siento tanto.
—Ne… no lo sientas, es algo que pasó hace mucho tiempo, ahora sólo lo uso y lo permito cuando quiero, hasta hace algunos años sólo le permitía a Sasuke morderme.
—¿Mor-der-te? —Sakura se sonrojó con aquella confesión, pues había sonado como algo muy íntimo y pronto su imaginación voló.
—Si, Sasuke tiene una peculiar y sensual forma de morder —comenzó a recordar la ilusionada pelirroja. —Aunque en ese entonces, ¡EL MALDITO SÓLO ME QUERÍA PARA ESO! — se alteró, gruñendo al recordar ciertas cosas, hasta que reparó que no era el momento adecuado para estar hablando de eso y menos frente a esa chica. —A lo que voy es que… ¡te comprendo, Sakura! Creo entender lo que sientes.
La de cabello rosa sonrió apenada y un poco confundida, no sabía como interpretar parte de lo que había dicho la alocada pelirroja.
—¡¿Qué es esa expresión?! No dormí con Sasuke si es lo que estás pensando. Aunque yo si quería, pero… —la señaló escandalosamente. — ¡Él sólo tiene ojos para ti!
—¿Eh…? —Sakura estaba que no podía con la pena, que pronto se le olvidó el malestar que había sentido. —Etto…Esto es un poco vergonzoso… ¿Cambiamos de tema?
—¿Eh? ¡Ah! ¡Seguro! —gritó Karin escandalosa, apenas reparando en todas las indiscreciones que había dicho.
—¿Puedo echar un vistazo?
—¿Eh?
Sakura señaló su brazo.
—Eh... ¡Ah! Sí. — se lo mostró la pelirroja, mostrándose ahora como una tímida chica, más cuando Sakura la tomó del brazo con una delicadeza tal que pudo comprender porque a su amor platónico le gustaba.
—Quisiera intentar curar estas heridas… ¿puedo?
—Pero ya están cicatrizadas.
Sakura no opinó al respecto, y sólo comenzó a infundirle chakra. La Uzumaki, observó curiosa lo que hacía y en especial sintió que aquel chakra se redirigió hacia una de sus marcas, la cual, poco a poco comenzó a desaparecer hasta mostrarle una piel totalmente blanca y renovada.
—Wow… eso estuvo increíble.
—¿Quisieras que hiciera lo mismo con las demás marcas?
Karin se sobresaltó.
—¡Eh! ¡No! Bueno… ¡La verdad no…—se miró el brazo. — Estás marcas, aunque suene tonto, son parte de mi pasado y creo que aunque se borraran…
—La herida seguiría en el alma.
—Sí, algo parecido iba a decir, pero menos cursi.
Sakura resopló.
—Lo sé, siempre es así. Así como tú, yo también tengo cicatrices y heridas que siempre llevaré conmigo, así que sólo me queda aprender a vivir con ellas ¿no es así?
—Sí, no queda de otra, supongo… —resopló Karin, sintiendo que eso también aplicaba para su amor no correspondido.
—Tengo que hacerlo así, trataré de hacerlo… gracias, Karin.
—¿Eh? ¿Qué hice?
—Mucho. Te debo una.
La Uzumaki sonrió de lado.
—Bueno, si tú lo dices, entonces cóbratela por lo de aquella ocasión, por haber salvado mi vida. Aunque nuevamente quedaría en deuda contigo si nos sacas de este problemático enredo.
—Haré lo que pueda.
Ambas chicas se sonrieron quedando así entre ellas como una especie de pacto.
En eso, alguien fuera de la habitación interrumpió tocando la puerta, cuando Karin la abrió tanto ella como Sakura se sobresaltaron al ver que se trataba de Sasuke, quien de pie frente al umbral de la puerta aun se mostraba muy sombrío y enseriado.
—Sakura… ¿podemos hablar?
La aludida se mostró un poco cohibida ante su presencia pero igualmente asintió cabizbaja. Mientras que Karin, pronto se sintió como un mal tercio entre ellos y optó por retirarse voluntariamente para darles privacidad, aunque claro, cuando Sasuke cerró la puerta tras de sí, se quedó con la oreja pegada en la puerta pues quería escuchar lo que esos dos se iban a decir.
—Sasuke-kun… lo siento, no volverá a pasar… o tal vez sí, pero trataré de que no.
—Si es complicado para ti Sakura, preferiría que no lo hicieras… buscaremos otra forma. No quiero que te hagas daño. —respondió este, aun sombrío.
—¡No! ¡Quiero hacerlo, Sasuke-kun! ¡Tú y yo sabemos que no hay otra forma. Lo sabes ¿no es así?
Sasuke apretó los dientes, pero finalmente asintió, levantando el rostro.
—Lamento meterte en muchos problemas, pero si queremos parar esto, no queda de otra, YO tengo que hacerlo, tengo que superarlo a como dé lugar o creo que nunca lo haré. ¿Recuerdas lo que aprendimos cuando ambos forjamos aquel cristal?
—Si.
—Entonces hagámoslo, por favor, quiero intentarlo de nuevo.
—Está bien, intentaremos hasta que salga. ¿De acuerdo?
Sakura asintió sonriendo.
—sólo una cosa, Sasuke-kun, quisiera pedirte un favor.
—¿Qué?
—Que cuando estemos en ese lugar de nuevo, me sostengas la mano con todas tus fuerzas, no importa si me rompes los huesos, los curaré después…—rio. —Lo importante es seguir. Si resistí al entrenamiento de Lady Tsunade y demás cosas, puedo superar estos recuerdos.
Sasuke se sobresaltó, pero sabía que Sakura hablaba enserio, y aunque pensó que él no llegaría a tales extremos sólo asintió, acatando su petición.
Por el resto del día ya no lo intentaron más, se dedicaron a descansar y a mentalizarse lo más que pudieran, porque al día siguiente, a primera hora del día, nuevamente lo harían hasta conseguir lo que querían.
.
.
A la mañana siguiente…
Sakura tuvo que revivir varias veces aquel doloroso recuerdo, fallando una y otra vez en el mismo punto, zafándose de Sasuke a pesar de que este la sostenía aparentemente con toda la fuerza que tenía o la que él creía era la adecuada.
—¡Una vez más! —pidió Sakura, después de recuperarse de su último colapso.
—Sakura…
—¡Una vez más, por favor, Sasuke-kun!
El del sharingan resopló y pese a que no le gustaba como terminaba su amiga sabía que debían hacerlo por el bien de todos.
Sakura, entrando de nuevo a su espacio, tuvo que repetir nuevamente todos aquellos recuerdos, tanto buenos como malos, y finalmente cuando llegó el momento de la verdad, se aferró a Sasuke y sintió como este se aferraba a ella, apretando fuertemente su mano que dolía.
Entonces pasó, nuevamente los recuerdos de su abuso se hicieron presente. Cerró los ojos como las veces anteriores, pero aun así en su mente estos se proyectaban como si lo estuviera viendo. Entonces, decayó, pero no tanto como para zafarse de su compañero que la apretó con fuerza y que, al ver que estaba resistiendo un poco más, la obligó a ponerse de pie, gritándole, sí, gritándole que no debía fallar o todos lo lamentarían.
Motivada de aquella forma tan peculiar, Sakura se enfocó en su objetivo y con su voluntad ardiendo, dejó aquel pasado finalmente atrás, para seguir con los recuerdos de cuando Yuki le entregó la flor y eso fue todo.
—Lo logramos… —musitó exhausta, cuando todo alrededor se volvió inesperadamente negro, y luego una nueva luz aparecía con una nueva imagen.
Una nueva imagen que otra vez le alteró los sentidos y la hizo desfallecer inevitablemente. Sasuke a pesar de que la sostenía, no pudo evitar también perder la concentración al ver ahora con lo que se estaban enfrentando.
.
.
—¡¿Ahora qué?! —riñó Yamato, al verlos caer por "N" ocasión, y ver nuevamente a Sakura alterada como el día anterior.
—Maldita sea… —golpeó Sasuke el suelo.
—¡¿Qué?! ¡¿Qué pasó?!—exigió el capitán.
—Pasamos la vida de Sakura desde que obtuvo la flor. —explicó el Uchiha entre gruñidos. —Ahora pasamos con esa tipa, la anterior sacerdotisa, empezando justo en el momento que murió.
—¿Te refieres a que ahora están viendo como ella…—intuyó Orochimaru sorprendido.
Sasuke asintió.
—Revivimos cómo fue asesinada.
.
.
Nuevo día, nuevo intento. Sakura sabía que debía sí o sí continuar pese al dolor que sentía al revivir todas aquellas cosas, ya que no había tiempo para dudar, Kakashi había informado sobre lo que pasaba en el exterior; la organización flor de loto había firmado varios acuerdos con varios países para echar andar su proyecto "climático", ganándose así una enorme cantidad de dinero que sería pagada en cuanto cumplieran lo prometido.
Y pese a las advertencias de la alianza shinobi de fiarse de esa organización y su invento, fueron ignorados por las grandes capitales que sólo veían por sus propios intereses y comodidad, siendo solamente escuchados por unos cuantos que se abstuvieron de hacer negocios pese al frío o porque igualmente tenían cuentas pendientes con esa organización, tal como el país de la primavera.
En dos días planean echar andar el proyecto, nosotros intervendremos antes de que lo intenten. —comunicó Kakashi. —optamos por esperar para que todas las ratas salieran de su cloaca.
—esto causará un gran revuelo con los que creen que esos tipos pueden ayudarlos. —pensó Sakura en voz alta.
—Intervenirlos nos dará tiempo para evitar que esta catástrofe natural sea peor, y les dará tiempo a ustedes.
—Dos días, Sakura…—miró Sasuke a su compañera.
—Sí, no perdamos más el tiempo. Kakashi-sensei, muchas gracias.
—Se los encargamos.
.
.
De nuevo en aquella habitación, nuevamente sobre el sello de protección, Sasuke y Sakura se introdujeron al mundo de las memorias de la flor de la pureza.
Revivieron nuevamente los recuerdos de Sakura, y esta los soportó hasta el último momento y cuando llegó el turno de Yuki, ahora fue Sasuke quien apretó la mano de Sakura con fuerza para evitar que cayera.
Sakura decayó, más no se soltó, pese a que lo que presenciaba le recordaba cuando Yuki la torturó; sin embargo, tener ahora la noción de lo que había sucedido con la cantante era algo como para desmayarse, pero no lo hizo. No lo hizo pese al dolor en su corazón que no sólo se limitó en su abuso, sino en el dolor que Yuki experimentó al ver a su ser querido ser asesinado por esos desquiciados, y a quien de alguna manera tanto Sasuke como ella por fin pudieron conocer, o al menos viendo que se trataba de un muchacho de cabellos azabache, tal como del color de Sasuke pero que no lo llevaba tan largo como el de él.
Superando los últimos momentos de Yuki, Sasuke y Sakura finalmente avanzaron más, viendo las últimas interacciones de la cantante con su pareja, a quien Sakura le notó otro detalle en particular.
—Heterocromía. —musitó agotada.
—¿Hmm?
—Sus ojos, uno es negro y el otro azul.
Sasuke entonces prestó atención al tipo, pareja de Yuki, que en aquellos recuerdos admitía que en vida pareció ser una buena e inocente persona, y que en efecto, tenía esa particularidad en sus ojos. Algo que lo hizo recordar la canción que Sakura le había cantado y que ahora comprendió de donde venía aquella descripción.
—Ella era feliz. —pensó Sakura, sintiendo tristeza, al momento que revivió los recuerdos de su amiga y la propuesta de matrimonio que había recibido.
Luego más memorias pasaron y ambos shinobis pudieron apreciar el primer encuentro de Yuki con los de la flor de loto y por primera vez fue como verse frente a frente con esos asesinos. Después más recuerdos pasaron en donde sólo alcanzaron a ver la dedicación de la cantante a lo que hacía y cuyo sueño más profundo era que su voz fuera escuchada por todos los habitantes de la tierra, algo de lo que a veces se burlaba pues lo creía imposible, y del cual pareció olvidarse momentáneamente cuando por fin conoció a su novio, justo en uno de sus conciertos pues él era uno de los técnicos que manejaban las luces en uno de los tantos teatros en los que se presentó.
La historia de Yuki con su novio le resultó particularmente tierna a Sakura, en el aspecto de que ese muchacho en un inicio no le hizo caso ya que la consideró inicialmente como una vanidosa, y a Yuki le había gustado tanto que hizo de todo para poder darse a conocer con él.
Sasuke y Sakura observaron en los recuerdos que cuando ese chico finalmente aceptó salir con ella, Yuki se esmeró tanto en su arreglo que mandó a pedir un vestido azul que se les hizo conocido y con el cual, aunque no quisiera aparentarlo, encantó al muchacho que después de aquella cita se permitió conocerla como realmente era.
Luego, pasando a años más atrás, vieron el motivo por el cual Yuki decidió dejar los templos y esto sólo se podía resumir a los múltiples abusos de las sacerdotisas que querían sacarle provecho a sus dones, aunque no se necesitara, esto pasando tanto en el país de la primavera como del rayo, en donde Sasuke y Sakura concluyeron que probablemente había sido la peor etapa de la vida de la sacerdotisa.
Manipulaciones, engaños y abusos, todo eso le tocó ver a una pequeña Yuki a la cual solo la limitaban a sus actividades cuando se le requiriera, no tenía opinión, tenía que hacerlo sí o sí y aunque le decían que no debía sentir nada o tener apego a algo, ella sí sentía y quería apegarse a algo, pero definitivamente no era feliz.
Así vieron que vivió casi desde que fue capaz de usar su don, porque luego, lo siguiente que presenciaron, fue su etapa de bebé, una bebé que fue criada por nodrizas temporales desde su nacimiento y todo porque su madre aparentemente había muerto después el parto.
O eso es lo que le dijeron, pues en la memoria de una bebé Yuki, la flor registró el momento en que unos hombres, al parecer contratados por las sacerdotisas, apuñalaron a la madre y padre de Yuki, para luego llevarse a la pequeña bebé.
—Malditos. —gruñó Sakura, sintiéndose indignada con tan trágico pasado.
Sasuke, ni siquiera mencionó nada, antes él pensaba que era la persona más desdichada y desafortunada del planeta, y viendo todo aquello abrió todavía más su mente sobre personas que habían vivido lo mismo que él.
Al acabar de ver la vida de Yuki, Sakura sintió una punzada al momento que una nueva vida aparecía en ella, era la madre de Yuki, cuyo último recuerdo registrado fue el momento en que dio a luz y le entregó la flor a su hija, para luego ver una vida donde a esa mujer la manipularon para que desposara a alguien entre una selección de hombres, siendo uno del rayo el elegido de quien finalmente se terminó enamorando, pero previo a eso, la vida de esa mujer fue tal cual como la de Yuki en sus primeros años de vida, y siguiendo el patrón, a la madre de esa mujer, es decir, la abuela de Yuki, también fue asesinada al haber dado a luz y haberle entregado la flor a su pequeña hija.
Aquel patrón se repitió al menos por 5 generaciones atrás donde hubo de todo, desde matrimonios arreglados o vendimias en donde algunas de las sacerdotisas de igual manera terminaron siendo abusadas.
Sin embargo, llegó un punto en donde vieron el origen de aquel patrón, y el cual Sasuke intuyó fue el origen del clan de Juugo.
Todo se debió a una sacerdotisa que, después de haber entregado a su hija primogénita la flor, concibió más hijos que de alguna manera heredaron el poder de absorber la energía natural sin voluntad pero con una reacción adversa a la que conseguía la verdadera reliquia. Dicho efecto ocasionó que las sacerdotisas de los templos de aquel tiempo separaran a la reliquia de su familia, a quien se persiguió para erradicarla, pues llevaban consigo algo que denominaron una maldición.
Sasuke intuyó que de alguna forma algunos hijos habían sobrevivido a tal masacre y como tal se siguieron reproduciendo y heredando dicha maldición a sus generaciones siguientes.
—Esta historia no parece tener fin. —pensó la exhausta Sakura, cansada de ver tanta porquería e injusticias, comenzaba a creer que la vida de una sacerdotisa se limitaba sólo al sufrimiento y tenía bases para creer en ello. —Esto me ha hecho pensar… ¿qué clase de recompensa hay realmente para una sacerdotisa de la naturaleza? ¿sólo esto? —gimoteó, evitando a como diera lugar el ponerse a llorar, a pesar de que su corazón sentía una inmensa tristeza.
—Tranquila, no pienses en eso, ¿y si tratas de enfocarte? ¿y tratar de visualizar al lugar a donde queremos ir?
—¿Ir a donde queremos ir? —repitió esta pensante.
Sasuke asintió.
—Sólo trata de concentrarte.
Sakura asintió y cerró los ojos, inhalando y exhalando profundamente pensando en aquel lugar, pero también sin poder dejar de pensar en la vida de las demás sacerdotisas.
—Por favor… dime ¿esto es lo único que hay para nosotras? —no pudo evitar pensar con tristeza.
De repente, en ese momento todas las memorias comenzaron a pasar más rápidamente frente a ellos, tan rápido que Sasuke apenas y alcanzó a ver algo sobre el árbol de los Otsutsuki que intentó robar la energía natural del planeta y como alguna de las sacerdotisas se llevaba al árbol a otro lugar para protegerlo.
—¡Sakura, ahí! —advirtió, pretendiendo detener las visiones en aquel punto.
Pero tanto Sakura que estaba en una especie de trance, como la flor comenzaron a proyectar todos los recuerdos ya vistos y no vistos al mismo tiempo que Sasuke perdió totalmente la noción del tiempo y el lugar en el que estaban, hasta que todo repentinamente se detuvo mostrando sólo un espacio desolado y vacío de color blanco.
—¿Qué?… ¿Dónde estamos? ¿Sakura?...
Vio a su compañera que con la mirada completamente perdida comenzó a esbozar una cálida sonrisa.
—Lo veo… está ahí…—musitó ensoñada, comenzando a apartarse.
Sasuke casi se suelta de su mano, pero se aferró a ella sin tener la menor idea de a donde lo llevaba.
—Lo puedo escuchar. —susurró Sakura, totalmente ida, caminando por aquel espacio en blanco que poco a poco comenzó a verse rodeado de un hermoso páramo que estaba repleto de flores de todos los colores.
—¿Qué está pasando? —fue lo único que pudo pensar Sasuke, aferrándose a Sakura para no perderla.
.
.
—¿Qué está pasando? — se preguntó Yamato, cuando inesperadamente Sakura salió del sello, comenzando a caminar fuera de la habitación y llevándose a Sasuke con ella.
—¡Sa…
—¡No la interrumpas! —
—¿Qué?
—Parece que finalmente lo encontró. —explicó Orochimaru con seriedad.
Yamato sólo tragó saliva, aun así se fue detrás de sus subordinados pero sin interrumpir lo que fuera que estaba sucediendo con ellos.
.
.
Sasuke seguía sin saber lo que pasaba, pero lo que si podía percibir es que Sakura había entrado en una estado de completa calma, tanto que, cuando todas aquellas flores aparecieron alrededor de ellos percibió como si a su amiga algo o alguien le estuviera ofreciendo el paraíso.
Era endemoniadamente hermoso que él mismo sentía que no pertenecía a ese lugar, que ese lugar era solamente para las personas puras de corazón, y para él, Sakura era una de esas personas que merecían estar ahí.
—Por aquí… es por aquí…—siguió hablando Sakura, sin reaccionar del todo, comenzando a correr por un sendero que apareció frente a ellos.
—¡Sakura! —llamó Sasuke, pero no fue escuchado.
Ella estaba totalmente ensimismada y actuando como si conociera el lugar, tanto que cuando llegaron al borde de un barranco, intentó detenerla para que no cayera, pero fue la misma agua que había hasta el fondo que se elevó para crear un camino por el cual pudiera seguir.
—Qué demonios…
.
.
—¡pero que…! ¡Esperen! —se apresuró Yamato a hacer un sello con las manos, pues de un momento a otro, Sakura y Sasuke se aproximaron a un barranco y por como lo vio no se iban a detener.
Pero antes de que pudiera intervenir tanto él, como Orochimaru y Taka vieron impresionados como ellos siguieron como si caminaran por un puente invisible hasta que llegaron al otro extremo.
—¡Que demonios!
—Es la energía natural, la está guiando… —teorizó Orochimaru, apresurándose para no perderlos de vista.
.
.
Más paisajes hermosos aparecieron frente al par de shinobis conforme seguían andando, llenándolos de una lluvia de pétalos de flores que se alzaban al compás de una suave y cálida brisa que parecía estar alegre con la llegada de la reliquia, sólo con ella, pues Sasuke, con el sharingan activado no podía con tal belleza, a la vez que sentía algo extraño, ya que aquel paisaje a pesar de lo hermoso que era, parecía como si le hablara y le dijera que él no tenía derecho de estar ahí, a diferencia de Sakura que estaba totalmente maravillada y no cabía de la felicidad y paz que sentía.
—Ahí… ahí está…
Fue su voz la que sacó a Sasuke de sus pensamientos y viendo lo que Sakura señalaba finalmente observó lo que al parecer era el árbol de la vida, un solitario árbol que sobresalía por entre todas las florecillas, que conforme más se acercaban comenzaron a abrir sus capullos como si le estuvieran dando la bienvenida a la reliquia, pero no a su compañero, o al menos así lo siguió percibiendo el Uchiha.
—"Maldita sea, no tengo tiempo para esto". —pensó Sasuke olvidándose de aquel rechazo, sacudiéndose y tratando de detectar el tipo de chakra que había en ese lugar, para así poder abrir un portal a ese sitio en el mundo real. —"Lo tengo" —celebró internamente cuando pudo detectar lo que estaba buscando, un tipo de fluir en la tierra que corría de una manera diferente a cualquier sitio conocido, probablemente otra dimensión que seguía de cierta forma conectada con el planeta.
—Es tan hermoso…—seguía musitando Sakura, encantada con el lugar y con el árbol de la vida.
—Sakura, ya lo tengo… tenemos que irnos. —advirtió él apresurado.
—Yo no me quiero ir de aquí.
Sasuke se sobresaltó asustado.
—¡¿Qué dices?! ¡Sakura reacciona!
Con su mano aun unida a la de ella, la llevó hasta su mejilla.
—Sakura, esto no es real… ¡sólo es una memoria! ¡Un espejismo! —trató de despertarla sin saber como explicarse. —¡Yo soy real! ¡Siénteme! —insistió, acariciando el dorso de la mano de ella con su mejilla.
—Aquí no duele… —suspiró ella sonriente. —quiero quedarme aquí.
—¡NOOO! ¡Despierta! Sakura… aún tenemos cosas que hacer, ¡tenemos que detener a Yuki! ¡Recuerda! ¡Recuerda tu misión! ¡todos confían en nosotros para hacer nuestra parte! ¡Naruto, Kakashi y todos los demás confían en nosotros!
.
.
—Vamos, Sakura… reacciona. — pedía igualmente Yamato.
Tanto Sasuke y Sakura habían terminado en una especie de pantano lodoso semi congelado, y de ahí no se movieron, mas lo que estaban diciéndose en el interior, también lo estaban comunicando en el exterior.
—¿Por qué quiere quedarse en este cochinero? —se preguntó Suigetsu, al escuchar a Sakura.
Mientras que Karin, estaba que se mordía la ropa de la frustración, al ver como Sasuke, aparentemente desde el interior, intentaba traerla de vuelta a como diera lugar.
.
.
—¡DESPIERTA! —gritó Sasuke desesperado. —¡Recuerda la misión! ¡A Naruto, a Kakashi!
—Naruto y Kakashi sensei. —repitió Sakura, comenzando a despertar, abriendo cada vez más sus ojos y adquiriendo la luz en ellos. —¡Sasuke-kun! ¡NARUTO Y KAKASHI SENSEI CONFÍAN EN NOSOTROS! —gritó, recuperando de nuevo el conocimiento.
Y cuando aquello pasó, el hermoso paisaje alrededor de ellos desapareció y en sí todo indicio de que estuvieran dentro de la flor de la pureza.
—¿Sasuke-kun? —nombró la confundida Sakura, ya que lo primero que vio fue a su compañero de equipo, quien aun sostenía con fuerza su mano a pesar de que había dejado de infundirle chakra y las líneas negras que los unía desaparecieron.
—Volviste… —suspiró este, tratando de verse tan indiferente como siempre, pero por dentro lidiaba con un caos emocional.
—Sakura… ¿estás bien? —se acercó Yamato a ellos. —Lo que pasó fue increíble.
—No estoy segura de lo que pasó, pero…
—encontramos la ubicación del árbol. —completó Sasuke.
Sakura asintió concordando con él, a pesar de haber estado en trance, el haber estado en ese lugar hermoso le permitió conocer su ubicación exacta.
—¿Y acaso es aquí? —preguntó Suigetsu, señalando a su alrededor. —Porque esto es un verdadero cochinero y no veo a ningún árbol que parezca ser sagrado.
—No, no es aquí. —observó Sakura su alrededor, bajando su mirada en donde vio que se había metido entre el agua del pantano, pero en donde curiosamente había una flor de loto flotando, como si fuera un recordatorio de todo lo que había vivido.
—¿Y bien? ¿dónde está el lugar? —cuestionó Orochimaru.
—No es de tu incumbencia. —respondió Sasuke tajante.
El sannin se burló.
—No esperaba menos de ti, en fin, supongo que entonces es hora de que se alisten y se vayan a dicho lugar, y en todo caso, niña. —señaló a Sakura. —Debes prepararte, ya que si ese árbol exige algo a cambio para deshacer esto, más vale que lo impresiones.
Sakura se puso nerviosa ante aquella insinuación, y comenzó a pensar que, si quería ser escuchada, más le valía preparar algo que pudiera dar a cambio. Mientras que Sasuke, sólo rechinó los dientes, pues aquella insinuación de su antiguo mentor fue como un: si ese árbol quiere que sacrifiques tu vida, entonces hazlo.
Y el por supuesto no lo permitiría.
.
.
.
Mientras tanto, en diferentes partes de los países de la alianza y/o otros países, cuyos sitios comenzaban a verse inundados de nieve, en una de sus bases, un ejercito se preparaba ya para la infiltración inicial.
—Bien, estamos en nuestros lugares, nos comenzaremos a infiltrar en nuestra zona. —indicó Kakashi por medio de un dispositivo de comunicación, recibiendo la confirmación por parte de los demás lideres, quienes confirmaron harían lo mismo desde su respectivo sitio asignado.
Al terminar de hablar, vio a toda su cuadrilla de shinobis que esperaban por sus instrucciones, donde figuraban ninjas que había tenido el placer de conocer de niños y que ahora se habían convertido en todos unos valientes guerreros.
A su lado lo acompañaban Shikamaru, Naruto y Sai, cada uno viendo a todos los shinobis que los acompañaban, pero especialmente observando a sus respectivas parejas que aguardaban con sus correspondientes equipos, sin ningún tipo de temor en sus rostros.
Había llegado el momento de hacer lo correcto, pensaba Naruto, por el planeta, por sus amigos y especialmente por una desdichada alma que había sido corrompida y que añoraba con todas sus fuerzas calmara su ira, para que así pudiera finalmente descansar en paz y dejar libre a su amiga.
—¡Shinobis de Konoha! ¡Adelante! —ordenó Kakashi
Y ante su orden, todos sus subordinados se movieron en filas hacia sus respectivos puntos de ataque.
—Naruto, Shikamaru, Sai… andando. —ordenó a los que lo acompañarían. —Acabemos con los líderes de la organización.
Los shinobis asintieron y junto con el Hokage, salieron de la base adentrándose hacia un ambiente totalmente dominado por una tormenta de nieve.
Continuará…
Bueno es todo por el momento, los seguimos leyendo.
Especial agradecimientos a todos los comentan la historia tanto en fanfiction (Margaces, Blossomarie y guest) así como en Wattpad, y a todo aquel que da su respectiva estrellita, así como a los nuevos seguidores.
Nos seguimos leyendo.
Saludos.
06 de febrero de 2023
