Disclaimer: Los personajes de la sagade Fire Emblem no son de mi pertenencia, sólo los tomo prestados para fines de lucro y puro entretenimiento.

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Leer abajo para mayores aclaraciones.


Día 21 del 5to Sol. Año 1029, Era del tiempo.

June había pasado un día completo en aquel campamento, tratando de acostumbrarse a los usos de la era en la que estaba ubicada, no sabe nada al lugar en el que el campamento se había asentado y los demás no querían decirle. ¿Acaso descansaban una tierra conocida, o estaba fuera del mundo como todos los demás?

Alguien la llamó desde el exterior de su tienda de campaña, con un gracioso "toc toc" que hizo a June levantarse del escritorio de estudios e ir a abrir la solapa.

—Oh, Robin —saludó ella haciéndose a un lado—. Adelante, pasa.

—Muchas gracias, con permiso.

Robin se acercó a su escritorio, mientras ella cerraba la cortina para no dejar pasar el reciente frío de la tarde.

—Veo que estás estudiando. —comenzó el estratega con un comentario.

—Ah, sí —ella carraspeó—. O eso intento. Volver a ver lo que viste en la escuela básica no es sencillo.

Algo que June había descubierto por sí sola, es que para que la existencia de todos los nobles que estaban reunidos en un sólo campamento, conviviendo con ella misma bajo un concepto de "realidad" ignorando la "fantasía", era que debía existir un hecho relacionado entre ambos, algo que fuera de completo entendimiento.

Para June, Robin en realidad era un complejo sistema de números y códigos plasmados en una tarjeta de juego para una consola electrónica, pero para él, era la existencia real y que, en un futuro, sus acciones presentes se estaban plasmando en un libro de historia que June tenía en su escritorio.

Los nobles venían de diferentes mundos y épocas, pero que sus acciones habían dejado huella en la historia. June coexistía junto a ellos bajo un concepto futurista, donde ella en realidad era una estudiante y sus libros, era la prueba de que el resto eran reales. El mismo término en su mundo original, dónde se estudió por años la historia de países como el suyo y ajenos a él.

La ventaja que veía June, es que lo que "venía en sus libros", eran conceptos que ya conocía. Mapas de capítulos difíciles y sencillos, terminologías, usos de las armas e historia basada. Cosas que muchas veces vivió mientras jugaba videojuegos. Sería sencillo ubicarse.

—Eirika me comentó que estabas algo perdida —Robin le dijo mientras ubicaba su mirada en el rostro de ella.

—¡Demasiado! —exclamó sentándose en su respectivo catre—. Ayer estaban hablando de cosas que todavía no comprendo.

—Te entiendo, hay cosas que nosotros tampoco terminamos de asimilar.

June se cruzó de piernas, extrañamente se sentía cómoda con Robin ahí, no era como los demás nobles, a los que tenía que hablar con respeto, seriedad y normalidad. Quizá porque no tenía sangre real como el resto, aunque "canónicamente" le tocaba ser príncipe de Plegia, por sangre no lo era.

—Bueno, estoy aquí para saldar dudas —Robin volteó la silla para sentarse frente a June en la cama—. Dime.

—Entonces...

June pensó en el tema que más le había carcomido la mente desde que llegó, cuál era su papel, si ya tenían un estratega y varios nobles que portaban armas divinas, ¿que tenía que hacer ella ahí?

—Vas a ayudarme con las estrategias —le dijo el joven de cabello blanco—. Vamos a visitar tierras que, por mi parte, no he conocido, y tus conocimientos en las diferentes historias que hay aquí, ayudarán en el camino.

—¿Tan grave es el asunto? —preguntó preocupada—. Para que tú, la mente más grande de Ylisse y de este ejército, no pueda ser suficiente.

—No soy la mente más grande —Robin tosió con vergüenza—. Pero sí. Verás, quien te llamó, es a quien nosotros llamamos Hubba, es el guardián del tiempo.

El viejo Hubba, era el dueño y guardián de las cartas Einherjar de los DLC de Awakening, el tipo también decía la buena fortuna en relaciones a los personajes. Aunque Fates tenía otro lector de fortuna y Ana representaba la puerta del dragón de los DLC, el viejo fue el primero en relacionar a todos los juegos de la saga, aunque fueran cartas y espíritus.

—El Hubba, nos habló de la amenaza que azota a todos nuestros mundos. Nos habló de lo que se conoce como "tierras paralelas", lugares que podrían ser iguales entre sí, pero que existen diferencias. Por ejemplo, hay otro como yo, donde Grima fue asesinado para siempre.

June sabe rápidamente a qué se refería, mundos donde podría haber un Robin diferente, uno donde "moría junto a Grima", y otro donde sólo se sellaba al dragón. Por otro lado, también podría haber otros dos Robin con el mismo concepto de historia, pero con la disparidad de que fuera mujer. Y así más Robin con el mismo y diferente concepto de historia, pero variando en su decisión de formar una familia, con quién, y si no lo hacía.

El término de los mundos paralelos era grande, y no sabían cuántos podrían existir más de los que se tiene pensados. Robin a su vez, le habla un poco más de los miembros en el mundo.

Marth parecía ser el único existente, no había una variante de él y ni siquiera el viejo Hubba había explicado el por qué.

Alm venía de una tierra donde Celica no había sido salvada luego de que su alma haya terminado en manos de Duma, mientras Celica, surgía de una donde Alm se enfrentó Duma y ambos murieron en el camino.

Seliph estaba ahí de un mundo donde su padre había logrado sobrevivir al ataque de Arvis, mientras Leif, dónde Altena no fue secuestrada.

Eliwood y Héctor llegaron de una tierra donde habían derrotado a Nergal, saliendo de la puerta del dragón y Lyn de una que sucedía casi al tiempo, pero sin la vida de sus compañeros más cercanos.

Roy llegó de una tierra en la cual había pasado un año desde los acontecimientos de Iduun, al igual que Eirika y Ephraim, cuales se les añade un año más a sus hechos.

Ike era de un tiempo dónde todavía no sucedían los acontecimientos de Radiant Dawn, mientras en el de Micaiah sí.

Por otro lado, Chrom y Robin eran de una sola línea temporal como los gemelos de Renais, pero de los acontecimientos de Grima habían pasado tres años más.

—Esta amenaza es una mujer, su nombre es Amanda, nos atacó diciendo que ella sería capaz de arreglar los errores de nuestras historias —Robin habló con pesar—. Habían pasado tres años desde la guerra contra Grima, Chrom tenía una familia, yo quería hacer otra cosa, nadie estaba en forma para los enemigos que nos atacaron y...

No es necesario que termine de hablar.

—El viejo Hubba dijo que podíamos parar el desastre, y para ello tendríamos que vencer a Amanda y que tu ayuda podría ser necesaria, que eras... especial.

—Eso de "especial", no me convence mucho —ella suspiró—. No tengo nada de. Digo, sí, conozco sus historias, pero no creo que sea especial. En mi tiempo, hay chicos aún más listos, ¿qué tendría yo?

—Bueno, podemos averiguar eso en el camino.

June tiene más información que retener, y le alegra que Robin haya sido capaz de aclarar sus dudas, pero no sabe exactamente cómo sentirse con la declaración de que el anciano, a quien no había visto ni recordaba su voz llamándola, la haya considerado especial sobre los demás. Había visto noticias y publicaciones de chicos que se habían pasado los juegos y remakes en dificultades superiores a la normal, en tiempo récord, con todas las unidades vidas, algo que ella no podría soñar.

¿Por qué era especial?

—Oh, te tengo un regalo... Son dos regalos en realidad.

June se mostró curiosa cuando Robin se levantó, parecía buscar algo en el interior de su gran abrigo oscuro, una vestimenta que ocultaba su buen ver. Del intimo espacio sacó un libro, una obra gruesa y algo vieja, pero que la caratula, estaba atado y cubierto con una tela un objeto que no reconoció a la primera.

Ella se levantó de la cama con merodeo, esperando el actuar de Robin al dárselo.

—Este libro fue publicado por un general, cual se desconoce el nombre, pero es el mejor en cuanto a estrategias se refiere. Te puede ayudar a ubicarte mejor en esta línea, después de todo, en el futuro ya no habrá conflictos, ¿verdad?

June se sintió mal, y no quería generar el mismo sentimiento en Robin, por lo que asintió en una mentira. El libro lo reconoce, podía ser una variante de "el arte de la guerra" de Sun Tzu, probablemente con el mismo objetivo. Agradeció y dejó el libro en la cama junto a ella, aplicando su curiosidad en el otro regalo envuelto.

Estaba embalado en seda color vino, atado con una cuerda pequeña, así que cuando deshace el nudo, parte de la tela resbala hacia un lado, revelando la vaina y la empuñadura de una daga. Tiró la tela al lecho, sacando la daga desde la empuñadura negra. La guarda es dorada, y en la misma, está grabada el escudo de la familia real de Ylisse, el filo brilla aún sin el sol reflejando y la punta pica cuando toca dicha parte.

—Yo... Compré la daga no hace mucho, quería que tuvieras algo con lo que defenderte cuando alguno de nosotros no pudiera estar contigo. —su voz es seria, pero sus ojos son amables y cariñosos—. Le grabé el escudo de Ylisse, no sabía si querías otro, está bien si decides cambiarlo. Puedo comprarte otra daga.

—¡No! —June interrumpió veloz, antes de meter la daga a su vaina—. Está perfecta así, gracias.

No importa que tuviera que aprender a usar una, tendría que pedir alguna asesoría, iba a cuidar y atesorar el arma y el libro con completo cariño.

Aunque se quedan a solas y en silencio, no hay incomodidad, June sentía en Robin un gran sentimiento de compañerismo, una confianza absoluta, sentía que podía derrotar a todo el mundo si él estaba a su lado; Quizá, era el papel que ambos estaban compartiendo.

—¡Robin! —esa era la voz de Marth—. ¡Es hora de partir!

—Oh, entonces aquí terminamos los dos —Robin carraspeó—. ¿Por qué no nos vamos ya? No queremos hacerlo enfadar.

—Claro, ya voy.

Con cuidado dejó la daga en la cama junto al libro, saliendo a lado de Robin de la carpa donde Chrom y Marth esperaban por su aparición. June trata de ignorar la mirada de Marth hacia su persona, no sabe qué tipo de pensamiento hay en su cabeza, y no quiere averiguarlo.


El Outrealm es un reino que posee la magia más poderosa de los reinos antes conocidos, con la capacidad de comunicar diversos universos en diferentes épocas a través del tiempo; Dos mil años atrás, cien años adelante, un día anterior, las posibilidades de conocer los misterios de la existencia se encuentra a una puerta, a la cual sólo pocos tienen la capacidad de conocer.

Se combinaron continentes, países, hombres sedientos de poder que ocasionaron guerras, héroes que salvaron la existencia misma, dragones que causaron catástrofes, humanos mitad animales que se alejaron de la civilización, dioses y demonios...

El Outrealm era un lugar misterioso.

—Así que este es el Outrealm...

June miró de arriba a abajo las grandes puertas de madera que se hallaban en medio del profundo bosque, escondidas con ramas, arbustos y entre los mismos árboles.

—Bastante grande... —dijo en un susurro apenas audible, para sí misma.

—Y no lo has visto por dentro —Robin bromeó detrás de ella—. Es un lugar enorme, pareciera que no tiene fin, podría no tenerlo si te distraes explorando.

—Eso no me consuela mucho. ¿Y estarán bien ahí dentro? —preguntó preocupada.

—Estaremos bien, conocemos el lugar.

Chrom lidera la comunicación entre él y el emperador de Archanea, mientras Robin decidía abrir la puerta al colocar su mano derecha sobre la madera, y en aquel momento, cuando June ve que la marca de Grima en el dorso de Robin brilla, es que se le generan muchas preguntas en la cabeza.

—Encontramos dos conexiones a Nohr, visitaremos ambos para asegurarnos del apoyo. Le diremos a Corrin y a los Reyes de Hoshido y Nohr respectivamente —explicó Chrom—. Le pediremos refugio en caso de que su ayuda no se nos pueda ser otorgada.

—Está bien, vuelvan pronto —habló Marth con firmeza y seriedad—. Y con un informe lo más detallado posible.

June sujeta la manga de Robin esperando ser notada, y así termina siendo, Robin inmediatamente fijó su vista en ella, colocando un rostro completamente amable y relajado, preguntando a qué se debía su llamado.

—¿Tienes que ir tú también? —cuestionó insegura—. ¿No podrías quedarte? Digo...No dudo de las capacidades de Chrom para llevar acabo conversaciones diplomáticas, pero...

Robin sostuvo la mirada un poco más, hasta que June la desvió con vergüenza.

—Yo voy a necesitar ayuda con esto de ser un estratega, es nuevo para mí. No es fácil mirar y dirigir. ¿Y si por culpa mía alguien muere? No podría con la mirada matadora de Marth sobre mí el resto de esta historia.

Robin se rió ligeramente, tomando la mano que sujetaba su manga con ambas propias, hipnotizando a June por la sonrisa encantadora que el estratega estaba ofreciéndole.

—Yo entiendo que tengas miedo, y me gustaría quedarme a ayudarte, pero no puedo, Chrom necesita toda la ayuda verbal posible —dio un ligero apretón—. Te prometo que no tardaremos. Antes de que entres en un combate real, yo estaré de regreso, y te ayudaré en todo lo que necesites.

—¿Y qué haré si pasa? —preguntó temerosa

—Mientras no estoy, hay cosas que debes hacer. Estudia tu entorno, debes conocerlo muy bien, entiendes las ventajas de arma, ¿no es así? Pero sobre todo, ten confianza en ti misma —soltó sus manos para revolverle el cabello suavemente—. Lo harás bien.

—Pero...

—Siento mucho interrumpir —Chrom se había interpuesto entre ambos—. Pero Robin y yo debemos irnos. No te preocupes, estarás bien.

June le envió una mirada a Chrom de enfado que el joven rey no dudo en devolverla, había sido claro para ambos ese intercambio de gestos enfadosos, pero la joven se abstuvo a decirle algo más mientras el hombres se llevaba a Robin a la puerta del Outrealm, no quería tener problemas con alguien más.

June se despidió de Robin con un gesto de mano, deseando mucho que no se fuera, que no la dejara, pero el estratega sólo pudo sonreírle con calma y esperanza, antes de que Chrom sujetara su brazo y lo jalara con él.

La despedida fue corta, su lejanía rápida y triste, dejó a June con un sentimiento de miedo e incertidumbre, en medio del bosque y la soledad.


June dejó caer el libro a su costado cuando sus ojos se habían cansado de leer las pasadas 20 páginas, le faltaban 480 para entender todo lo que significaba el arte de la guerra, pero el sueño y las dudas no pueden concentrar su cabeza. Se dejó caer en el pasto a las orillas del pequeño lago, escuchando los sonidos producidos por animales a los alrededores, no le tiene miedo porque fácilmente puede huir y regresar al campamento en caso de ataques bestiales.

Suspiró alto, quitándose las botas para dejar caer los pies al interior del lago.

Escuchó pasos detrás de sí y se dio la vuelta con velocidad, casi se torcía el cuello en el proceso, aliviada de ver al marqués Roy acercándose con una pequeña bandeja de plata en las manos.

—Eirika y Celica hicieron estas. —respondió sentándose a lado—. Podemos estar en el fin de los tiempos, pero siempre hay tiempo para un pequeño postre.

June tomó uno de los vasos que Roy le ofrecía, al fondo parecía tener pan, seguida de una capa de una mezcla esponjosa, así dos veces más, hasta al principio del postre, con la mezcla suave y una rodaja de fresa encima. La cuchara de madera en la bandeja no es usada porque June prueba la capa blanca con la lengua, el sabor es dulce y adictivo, ella piensa que es crema Chantilly, pero dicha se había inventado alrededor de los 1700's y ella estaba tres o cuatro siglos atrás de esa fecha. Suponía...

—¿Todo bien?

June se comió la fresa de adorno, antes de soltar un suspiro mientras Roy se comía su propio postre.

—No sé si estar aquí es la mejor decisión. No me siento capaz de liderar un ejército, si Robin no pudo, menos yo, estoy segura —comió una parte de su postre—. Y tienen muchas expectativas, ya lo viste en Marth, creo que me odia sin conocerme.

—No te odia, eso es seguro —Roy intentó consolarla sin dejar de comer su postre—. Sólo que ha tenido mucho peso sobre sus hombros. Nuestras tierras ya no son nuestras, murió gente, hemos enfrentado un ejército más fuerte que antes y nuestra familia...

Roy se calló un segundo, lo suficiente para dejar a June su vista sobre él.

—Mucha gente se sacrificó por nosotros. Lilina, Wolt, Lance... —cerró los ojos con pesar—. Todos ellos permitieron que yo estuviera aquí, y ha sido difícil llevar sus muertes, y aún así, yo sólo he tenido que combatir y mostrar el apoyo de mi experiencia... No puedo imaginar el dolor de Marth cuando ha sufrido el doble que todos nosotros juntos.

June se llevó la cuchara de madera a la boca, hasta terminarse el vaso de postre, dejando el objeto vacío a un lado del que pertenecía a Roy.

—Si gustas, si es tu verdadero deseo, podemos devolverte a tu mundo —Roy le dijo tras un corto silencio—. Pero toma en cuenta que no sabes si puedes hacer el trabajo, si no lo intentas, ¿no crees?

June le envió una sonrisa y mirada suave ante la respuesta, sabía que él intentaba animarla, quería que tomara la idea e hiciera lo posible por ayudar a sus amigos, pero June no está del todo segura, así que no sabe qué decir después de ello.

El cielo se tornó gris de repente, la lluvia es inminente, pero para sorpresa de ambos, comenzaron a caer copos de nieve, en una cantidad suficiente para adornar sus cabezas y ser abrazados por el frío invernal.

—¿La nieve por qué? —preguntó June sacudiéndose el cabello

Roy miró el cielo unos segundos, hasta que se puso de pie y no dijo más, yendo a correr de regreso al campamento. June se preguntó de su repentina actitud, pero decidió seguirlo, sabía que había algo más entonces.

—¡Por qué corremos? —le gritó June detrás de él.

—¡Estamos bajo ataque! —le respondió del mismo modo el marqués.

—¿Bajo ataque? —se preguntó en voz baja—. ¿Cómo la nieve podría avisarnos de eso?

June no comprendió más el asunto porque Roy no le había dicho más, sólo lo siguió de regreso, esquivando las ramas de los árboles y a los animales que se ocultaban a su paso.

Para cuando llegan al campamento, los recibe un paisaje desolador, las tiendas están destruidas en casi su totalidad, hay armas en el suelo rotas, esparcidas al alrededor, árboles caídos con ramas quemadas, rotas y cubiertas de nieve y hay una gran fogata en el centro del desastre.

—¿Qué pasó? —preguntó Roy—. ¿Por qué se activó el hechizo?

—Teníamos un espía asechando. —dijo Eirika—. Dieron nuestra ubicación, el ejército de la destrucción nos atacó.

—¿El ejército de la destrucción? —preguntó June—. ¿Así se llaman los malos?

—Sí, así.

Eliwood tomó una de las tazas que Celica le estiraba con calma, probablemente era para contrarrestar el frío repentino del momento. June también siente el helado cubrir su ropa hasta traspasarla y fue Micaiah quien niveló su temperatura con una taza humeante.

—Se llevaron a Marth —dijo Celica—. Lyndis los rastrea junto a Ike y Ephraim. Sus huellas en la nieve son más fáciles de identificar.

—¿Y qué podemos hacer? —preguntó June—. ¿Vamos por él? ¿Es mi momento de brillar? Aún no me aprendo el libro que Robin me dejó.

—Vamos a esperar —ordenó Micaiah—. No podemos ir a enfrentarlos sin saber la situación de Marth, dónde está el enemigo y las desventajas en arma. Sólo...hay que esperar.


Día 23 del 5to Sol. Año 1029, Era del tiempo.

—¡Encontramos a Marth!

En el campamento apareció el trío que buscó a Marth en medio de la nieve, no se ven tristes por los resultados, al contrario, hay esperanza en sus orbes de color.

—Está en un fuerte, al sur siguiendo un sendero de tierra —Lyndis explicó buscando trazar el camino con ademanes en sus manos—. Hay varios guardias custodiando la entrada, pero no sabemos cuántos más hay dentro.

—Disculpen, pero, ¿por qué querrían a Marth? —June entró en medio de la conversación levantando la mano—. ¿Sólo por ser el líder?

—Marth es el poseedor de la Falchion Divina, la única capaz matar a todos los dragones de cada uno de nuestros reinos desde que el conflicto comenzó —explicó Alm—. Y digo matar... Un concepto que lamentablemente conocemos muy bien.

¿Matar? June sólo puede pensar en que si la espada de Marth llegase a infligir daño en un dragón con propósito mortales, no habría sellos, o descanso, o resurrección. Era la muerte definitiva.

—Además, posee el Emblema de Fuego, un artefacto que combina la fuerza del escudo, la piedra preciosa, la piedra sagrada, el medallón y la espada —continuó Roy—. Contiene el alma de los dragones que azotaron a nuestra tierra, y tal objeto, sólo pudo ser portado por Marth para su resguardo.

—¿Y por qué sellarían tantas almas malvadas en esa cosa? —June ni siquiera sabía qué forma tenía—. Es obvio que secuestraron a Marth para robarle el Emblema y la espada.

—No lo hicimos a propósito —dijo Ephraim—. Cuando nuestras tierras comenzaron a caer, cuando los tiempos se rompieron, tuvimos que unir nuestros emblemas en uno solo, capaz de resguardar almas que amenazaban con liberarse y borrar de la existencia el mundo.

—Un recurso de emergencia...

June entendía, aunque no del todo. No era una seguridad que por que el mundo colapsara, los dragones y dioses terminaran resurgiendo, pero comprendía que fue como una situación de precaución.

Ellos se pusieron de acuerdo sobre quienes deberían ser los adecuados para tal misión de recuperación.

—Muy bien, irán Lyndis, Roy, Ephraim, Ike y Eirika.

—¡Sí!

—¿Qué hay de mí? —preguntó June—. ¿Debo ir con ustedes?

—No creo que sea lo más sabio —respondió Ephraim—. Sólo sacaremos a Marth, trataremos de no entrar en peleas, es peligroso.

—Ya tendrás tu oportunidad —Eirika dijo entregándole su arma divina a su hermano—. Pero por ahora, lo mejor es que no nos tengas preocupados.

—Está bien...

Los cinco emprendieron la marcha siendo guiados por Lyndis, June sólo les deseó suerte y los despidió con la mano mientras esperaba el caminar, hasta que desaparecieron del bosque, entrando a una situación de incertidumbre.

June se quedó de pie unos segundos más antes de reunirse con Celica y Micaiah alrededor de la fogata, Leif y Seliph comenzaron a hacer los alimentos de esa tarde, mientras el resto de caballeros nobles levantaban lo poco que quedaba del campamento, lanzando comentarios sobre qué iban a hacer ahora, dónde se reunirían.

June volvió por el libro de Robin al lago, algo húmedo por la nieve que le cayó encima hace poco, pero todavía es legible.

Comieron alrededor de la fogata, buscando hacer un poco de calor entre sí. Para la noche, cuando la nieve se había derretido, ella se fue a sentar frente a la fogata para darse calor y luz, siendo acompañada por el rey de Valentia, Alm que le entregaba una taza de un líquido caliente.

—¿Te sientes mejor? ¿Ya no tienes frío?

—No, ya no, pero nunca está de más una taza de té caliente.

No sabe exactamente qué tipo de té es, pero no le importa, después de todo le estaba generando calor lo que era prioridad.

—Robin te habló de las líneas diferentes que se ven anclados gracias al Outrealm, ¿verdad? ¿Todavía tienes dudas? —comenzó él la conversación.

—Ay, sí, muchas a decir verdad —ella suspiró y bebió—. Pero me voy a acostumbrar, no se preocupe.

—Te entiendo —le dijo él tamborileando sus dedos alrededor de su propia taza—. Nosotros lo estuvimos cuando conocimos a Lucina y Morgan.

—¿Por qué? —cuestionó extrañada.

La noche está sobre ellos dos, no hay nadie más alrededor de la fogata, el resto de nobles se encuentra esparcido levantando un campamento provisional.

—Bueno... Lucina y Morgan son hermanos.

—¿Son hermanos? —preguntó June confundida volteando a verlo—. Pero no puede ser, Chrom y Robin debían casarse y... ya sabe, son... hombres.

—Sí, pero no son de esta línea, vienen de uno donde Robin es mujer y formó una familia con Chrom, donde pudieron eliminar a Grima para siempre. Los niños fueron llamados por el viejo Hubba para ir ayudando a nuestro ejército de vez en cuando —explicó mientras estiraba una de sus manos al fuego—. El Robin y Chrom que conoces, son de una sola línea, donde Chrom está casado con una bailarina de nombre Olivia.

June conoce esa ruta, la bailarina tímida que sólo lograba casarse con Chrom cuando las pretendientes de éste ya estaban juntadas, siempre pensó que era una relación forzada por el tiempo que toma, pero no más forzada que su relación con Sumia. De esa relación tuvieron dos hijos, Lucina e Inigo, quienes poseían la marca del venerable en el ojo; Lucina en el izquierdo e Inigo en el derecho.

—Para desgracia de Robin. —escuchó a Alm en un susurro.

—¿De Robin? —June parpadeó—. ¿Quieres decir que Robin está... de Chrom?

—¿Enamorado? Sí. Oh, por favor, quita esa cara, cuando pasas tiempo con ellos, te das cuenta —rió suavemente—. Pero no te preocupes, Robin tendrá una hija, también se llama Morgan, aunque ella no quiso revelar quién es su madre, por lo que Robin encontrará el amor.

June está sorprendida con la confesión, pero tendría sentido cuando Chrom se mostró molesto por la atención acaparada de Robin hacia ella, pero Chrom también es tonto, por lo que no debió darse cuenta, y que ya tiene una familia de la cual velar.

—No sabría decirte si todos los acontecimientos giran entorno a esa línea, pero eso ocurre conmigo —repentinamente, él ensombreció—. Yo vengo de una línea donde...

—¿Dónde...? ¿Algo malo ocurrió? —June tenía curiosidad, pero si le causaba pesar a Alm, no va a dejar que le contara.

—Ya debes saber que vengo de una línea dónde... Celica murió...

Sí, Robin se lo había contado, así como sabía que de la línea de Celica, Alm también había perecido. June entendía un poco más la situación, pero no se imagina lo que podía pasar en un futuro, no sabe si eso puede lograr que Valentia se una en una sola nación como canónicamente lo hace, y posteriormente se convierta en Valm... Ambas tierras estaban destinadas a la misma incertidumbre.

—Intenté salvarla, confié en la Falchion como Mila me lo dijo, pero no fue suficiente —Alm apretó su taza—. Duma le había hecho mucho daño a Celica, su alma y su cuerpo no resistieron y ella... No despertó.

—Lo lamento...

Alm se quedó callado unos momentos, asimilando el pesar, y June esperó a que él se sintiera mejor. Aunque sí, le parecía linda la relación de Alm y Celica, sus personalidades no cuadraban del todo y eso le hacía no amarlos tanto, pero el dolor de perder a quien amaba, lo entendía.

—Fui cegado por el coraje, la ira, la tristeza. No actué con inteligencia, sólo quería que Duma pagara, y mi estupidez mató a muchos de mis amigos. Tobin, Kliff, Lukas, Clair, Clive... Mycen.

Eso era muy diferente a la línea de Celica, dónde pudo reponerse de la muerte de Alm y acabar con Duma, dónde la mayoría de aliados quedaron vivos.

—Vaya... debió ser duro.

—Lo fue, pero no tanto como conocer esta parte de la historia —chistó—. Cuando llegué aquí, el viejo Hubba le contó a Celica y conectamos rápido, ¿sabes?

—¿Y crees que cuándo termine todo, pierdan la memoria?

—Ojalá y no. Encontré nuevos amigos y sería difícil perderlos.

Perderlos... Ella tampoco quería, podía presumir de toda su travesía y olvidarlo no estaba en sus planes.

—Gracias por contarme tu historia —June dijo desde la profundidad del corazón—. Ahora te entiendo más. Muchas gracias por la atención.

—A ti, por escucharme.

June tiene información retenida en la cabeza por ese día, la historia de Alm, la tragedia amorosa de Robin, la cantidad de líneas alternas en los diferentes universos que no la hacen sentir mejor. Quería decir que en otra línea, una June está disfrutando la vida que debía tocarle, y que otra, probablemente deseaba la que ya tenía. ¿Pero qué línea sería la original?

Cenaron un poco, hablando sobre qué pasaba con el contingente que fue a salvar a Marth, pero June no está muy concentrada en su conversación.

La fuerza de la hoguera es disminuida y el grupo de retira a dormir, pero es incapaz de conciliar el sueño, por tener la cabeza en espera de buenas noticias. Toda la noche giró sobre su catre improvisado, se levantó caminando por toda la tienda, leyendo las historias de los nobles, escribiendo en su libreta en la segunda parte.

Aún no llegaban, el amanecer tampoco y las señales del ejército eran nulas.

El silencio es pesado, sólo se escuchan a los grillos, hay una pequeña flama de la hoguera, Seliph y Alm están haciendo guardia, pero nada, así que ella decide volver a dormir, quizá si conciliaba el sueño en el resto de la noche, podría ser capaz de aguantar la espera. Se acostó de nuevo, cerrando los ojos, cuando los abrió de golpe tras oír el grito de preocupación de Seliph.

Salió corriendo, preguntando que fue lo que ocurrió, cuando sus dudas de disipan tras el regreso del contingente, pero no en excelentes condiciones. Roy sangra, Marth está inconsciente y los demás heridos.


June tragó saliva con dureza, tanto que le duele por el forcejeo de sus músculos, pero no sabe qué hacer cuando hay sangre derramándose en el suelo, cuando el marqués de Pherae está inconsciente en los brazos del mercenario de Tellius, tras la preocupación mostrada en su padre y el resto de sus amigos.

Temió, por qué aunque la herida no se ve profunda, la sangre sigue goteando, aún cuando fue trasladado a la carpa médica seguido de su familia; El camino rojizo hacen que June se quede de pie, aterrada, nerviosa, sin saber qué hacer, qué decir, dónde moverse.

—¿June?

June saltó en su lugar con susto, volteándose de repente ante el toque de una mano en su hombro; Eirika se ve cansada, tiene un par de rasguños en el rostro y sangre seca en sus manos, pero sus orbes azulinos denotan genuina preocupación.

—Eirika... ¿Estás bien? —preguntó June inquieta—. Tienes sangre...

—Estoy bien, no es nada, ¿tú lo estás? Estás... temblando.

—¿Crees que... Roy muera? —demandó sin demora, agachando la mirada con duda—. Había sangre, mucha sangre, no es normal, ¿él puede...?

—No, eso es seguro —le sonrió la joven princesa—. Hemos sufrido heridas peores, estoy segura que Roy va a salir de esta.

—¿Esto es lo que ven todo el tiempo? —se llevó las manos a los ojos para cubrirlos—. Sangre, muerte, y lo que conlleva eso, cuerpos sin vida, desmembrados, quemados, el olor de la putrefacción...

Eirika no le dijo nada, pero sólo la acercó así misma para abrazarla.

—Lamento que hayas visto sólo una parte de las consecuencias de una guerra —le habló con un tono de voz bajo—. Roy me dijo que te propuso volver, y estás en tu libertad de hacerlo, aún es tiempo...Antes de que tengas que tomar un arma.

June se dejó abrazar por la princesa y no dijo más, no hasta que ella fue llamada para atender sus pequeñas heridas. No sabía qué decir, qué decisión tomar. Por un lado quiere ayudar al ejército a que recuperen sus tierras y su gloria, pero no está segura que poder soportar lo que es aguantar el dolor de la muerte, de cargar con la vida de los demás.

Si Robin estuviera allí a su lado, unas palabras bastarían para darle la respuesta que necesita; ¿De verdad sería capaz de tomar prestadas las vidas que no eran de ella? Era arriesgado, no podía, pero quería ayudar.

Pasó alrededor de dos horas de incertidumbre en el exterior de la tienda cuando Celica le dijo que Roy había despertado y que su vida ya no corría ningún tipo de peligro; Ante esto, no sólo June corrió a ver, si no el resto de los miembros.

Carraspeó incómoda y avergonzada cuando al entrar, se percata que Roy está semi desnudo, aunque en realidad sólo tenía el torso descubierto al tener que esperar que sus vendajes fueran cambiados, nunca había visto a un hombre de esa forma y se sonroja cuando en su mente pasa la idea de que era atractivo y si así era él, podía imaginarse a los demás.

Lyndis le chasqueó con los dedos cuando June no dijo nada por alrededor de un minuto, pero no sólo estaba pensando como adolescente con las hormonas alborotadas, si no, que estaba pensando en el Marth que estaba durmiendo en un catre a lado del de Roy.

—¿Cómo estás? —preguntó June acercándose a Roy—. Estás vivo, ¿verdad?

—Claro que lo estoy, más vivo que antes —dijo con una sonrisa bromista—. No puedo morir así de fácil.

—¿Qué sucedió? Creí que no entrarían en combate.

—Nos descubrieron —contestó Ike mientras Micaiah vendaba su brazo—. En un ataque sorpresa por la espalda. No pudimos hacer mucho más que huir y defendernos.

—Roy fue herido tras salvar a Marth —Ephraim continuó relatando—. A quien encontramos en una celda.

—¿Y él está bien? —su vista se posó en el catre contrario

—No lo sabemos —dijo Lyn con preocupación—. No respondió a nuestros llamados, ni al clamor de la batalla.

Todos deseaban que Marth despertara.


June pasó los siguientes tres días y dos noches en la carpa médica donde Marth estaba descansando, haciéndole compañía a Roy de vez en cuando hasta que su herida fuera capaz de hacerlo mover nuevamente.

Utilizando el libro que Robin le dejó, June transcurrió los momentos en aquella carpa, leyendo sin descanso alguno hasta que fuera capaz de aprenderse todo lo que el texto tenía que decirle, o mínimo, entender por completo lo que era el arte de la guerra. Remarcó frases importantes con una pluma con un bote de tinta roja, otra inconsistencia que June encontraba en los hechos históricos, y escribió palabras clave.

En tres días no es capaz de comprender todo lo que Robin estudió por años, pero está más cerca de tomar una decisión.

Esa noche volvió a la carpa médica luego de tomar su respectiva cena, para entonces Roy ya había sido dado de alta; El lugar huele a plantas medicinales, hay bastones curativos apilados en una esquina, vendajes sucios en el suelo y una cantidad considerable de elixires en un estante improvisado.

Para cuando ella entra, se queda en el marco, porque está sorprendida y aliviada de ver que Marth está de pie, terminando de vestirse. Antes de que ella pudiera regresar con los demás para avisar de las buenas noticias, Marth le hizo un gesto de guardar silencio y le indicó sentarse en el otro catre vacío; June no está muy convencida, no después de los tratos secos y fríos que el emperador le había mostrado, pero termina accediendo.

—¿Está seguro de estar bien? —preguntó June—. Acaba de despertar luego de tres días inconsciente. ¿No debería pedirle a Celica que lo revise?

—Sé que debería, pero eso será después, por ahora quiero hablar contigo.

June temió y se removió ligeramente incómoda, esperaba no ser regañada por los hechos ocurridos el día del ataque, por no estar en el lugar que debería.

—Quiero agradecerte por haberme hecho compañía los pasados tres días —le habló con sinceridad—. No es que no me agrade la presencia de Roy, es sólo que la mayoría del tiempo se quedaba dormido y no lo culpo, su herida fue mortal y debía descansar.

—¿Roy sabía que ya había despertado? —June se sintió ofendida—. Y no nos dijo nada, ah... Por eso pedía doble ración de comida.

—Perdónalo, yo se lo pedí —continuó Marth con una sonrisa divertida—. Les iba a decir la mañana siguiente, pero cuando noté tu presencia y lo que hacías cuando estabas aquí, sentí la necesidad de esperar, de ver cómo avanzabas. Aunque tienes dudas, estás poniendo tu esfuerzo en entender la situación.

June asintió mirando el suelo.

—Y yo quiero ofrecerte una disculpa...

June levantó el rostro con sorpresa, levantándose de un salto y negando con la cabeza, rechazando la disculpa porque Marth no había hecho nada que mereciera pedir perdón, pero Marth contradijo.

—Mis actitudes no fueron nada buenas, y no es justificación el pasado y mis obligaciones para este ejército —Marth suspiró cerrando los ojos—. Te traté mal, a ti, y a mis amigos.

—Lord Marth, usted ya ha sufrido bastante, y entiendo que no siempre es posible mantener una actitud calmada y dulce, así que no se preocupe —June le sonrió—. Al principio sí creí que le caía mal, pero cuando Roy me explicó todo, yo sólo pude comprenderlo.

—Tienes que estar molesta conmigo.

—No lo estoy, eso es seguro. Quizá al principio, pero ser rencorosa no es mi especialidad, y más que nada, porque se me olvida.

Marth pegó una risa suave, que se volvió una carcajada ante el comentario de June, quien lo imitó por unos segundos, aunque no le veía la diversión, hablaba con la verdad.

—Roy tenía razón, eres una chica especial, por eso el viejo Hubba te trajo a ti —sonrió estirando la mano—. ¿Comenzamos de nuevo? Como jefe a táctico, como compañeros, como amigos. ¿Me ayudarás a ganar esta guerra?

—¿Confiarás en mí?

Marth asintió sin demora y June aceptó el gesto.

—Los guiaré a su victoria.

—Gracias, June...

June se rindió a la atmósfera, lanzándose a Marth para envolver al emperador en un abrazo reconfortante y de ánimo, el joven de azulado cabello se pasmó por un par de segundos, hasta que aceptó el abrazo de la estratega por algunos agradables segundos, el suficiente para separarse poco después.

—Oye, June —una voz apareció en la entrada de la tienda—. Micaiah dice que tu bebida está lista...

El silencio se ve opacado por la presencia de Eirika en la entrada, quien con un rostro de sorpresa y alegría, gritó sin esperar algo más.

—¡Marth despertó!

Aquello fue suficiente para el oído del resto del ejército que entraron corriendo a la carpa médica, sus sonrisas de alegría y alivio son obvias y June está feliz del encuentro, alejándose unos cuantos pasos para darle el espacio necesario a los demás. Es más que claro el amor que los nobles le tenían a Marth, incluso Ike.

Hubo abrazos, palabras de alivio y apoyo, perdón y reconciliaciones. Todo estaba yendo mejor.


Día 27 del 5to Sol. Año 1029, Era del tiempo.

—¿Por qué a nadie le sorprende que estés pasando el día aquí?

June levantó el rostro, saludando a Marth con un gesto en la mano, palpando el pasto a su lado para indicarle sentarse junto a ella. El emperador no tardó en sentarse y quitarse las botas para dejar sus pies nadando en el lago cristalino.

—¿Es ese el libro que Robin te dejó? —preguntó Marth señalando dicho objeto

—Sí, ya lo terminé —explicó la contraria estirándoselo—. Sólo estoy repasando algunas cosas, pero es difícil concentrarse cuando hay varias notas con el nombre de Chrom escritas en ellas.

—¿Y te incomoda por los sentimientos de Robin a Chrom? —Marth lanzó una risilla

—No, para nada, sólo que no puedo leer tantas cosas tácticas cuando pienso en que Robin hizo lo mejor para Chrom, pero no le dijo nada porque él no se sentía igual —suspiró June apoyando las manos en el pasto—. A veces el amor duele.

—¿Has tenido algún rechazo amoroso? —Marth devolvió el libro.

—Muchos, en mis dieciocho años de vida, sería raro que no —suspiró ella—. Por eso digo que apesta. Robin se enamorará, pero estoy segura que lo que sentirá por su esposa, no será lo mismo que por Chrom.

—Sí, también estoy seguro.

Ambos soltaron un suspiro, callándose ante la calma del río, escuchando el suave canto de las aves cercanas, y el cálido ambiente que se genera.

—Disculpa si soy indiscreta —June rompió el silencio luego de un rato—. ¿Puedo hablar de Caeda?

—¿Qué quieres saber?

—Yo sé que la amaste mucho y de verdad lamento mucho tu pérdida —June continuó mientras se incorporaba para hablar con más comodidad—. ¿Pero has pensado en volver a enamorarte?

Marth se quedó callado un rato, por lo que June pensó que había tocado un tema que no debía haber ocurrido; El emperador seguía dolido con lo ocurrido y mencionar el tema de su prometida muerta no era lo mejor para hablar luego de haberse reconciliado. No debió preguntar, no hasta haber obtenido el completo permiso, aunque Marth ya se lo había dado.

June quiso hablar para disculparse, pero Marth levantó la mano en impedimento.

—Es difícil, cuando tenemos una guerra detrás.

—Lo sé, no quise ponerte en ese dilema.

—Pero...

June se quedó expectante de la respuesta, pidiendo una explicación con la mirada y aunque Marth se ve avergonzado para responder así como así, dijo...

—No me negaría a volver a hacerlo.

—¿Y de quién? —preguntó insistente con curiosidad—. ¿Es de tu mundo? ¿Es Kris? ¿Minerva? ¿Catria?

Marth negó con una sonrisa a todas las jóvenes que June comentaba, a cada una la veía como una compañera y una amiga, no pensó en más que solo eso, sobre todo Kris, era uno de sus mejores amigos, lo estimaba, pero no a ese grado.

Se divirtió aún más cuando comenzó a hablar de las chicas del mismo ejército, aunque no eran muchas, las veía de la misma forma, hasta que comenzó a hablar sobre los muchachos del ejército porque, si no había problema con el estratega, ¿por qué lo habría con el líder? Fue en aquel momento en que calló y retomó la risa para despistar a June, pero ella era lista.

—Así que un muchacho... —rió con una mirada divertida—. Puede ser un poco loco, enfermo o lo que quieras en esta época de la historia, pero amor es amor, ¿no?

June se secó los pies barriendo el pasto, asegurándose de que no se llenaran de tierra nuevamente y se puso las botas dispuesta a volver al campamento. Marth se quedó callado unos segundos, antes de imitar su acción y decidir una respuesta.

—Así es, amor es amor —el joven suspiró—. Vámonos, comienza a helar.


Día 1ro de la 3ra Luna. Año 1029, Era del tiempo.

June regresaba del bosque junto a Leif luego de traer un poco de madera para la fogata y la construcción de algunos objetos de ayuda, la conversación entre ambos se resume a conocerse mejor, June habla sobre sus gustos, sus colores preferidos y la música que escucha, por lo que el rey de Thracia está sorprendido por todo lo que el mundo de la joven significaba el conocer.

—Sería grandioso visitarlo algún día —le dijo el monarca con una sonrisa de esperanza—. Quizá con la ayuda del Outrealm, será posible.

—Sólo espero que todos ustedes quepan en mi apartamento —rió.

Ambos volvieron al campamento en medio de risas, sentimiento de alegría que cesó al volver y notar la pesadez que se generaba en el centro de éste. Los nobles se encuentran reunidos alrededor de una fogata apagada y vacía de madera, en sus rostros hay incertidumbre y pesar, en sus ojos hay miedo, hay silencio de dudas y sus piernas se ven ansiosas.

—¿Qué pasa con ese silencio? —preguntó June dejando su madera en el lugar—. ¿Ha pasado algo malo?

Entre todos se miraron mutuamente, mientras Leif se reunía con el ejército, al parecer se negaron a hablar del asunto, al menos, por ahora; Para esa altura del silencio, se pregunta dónde está Marth, y así como lo piensa, escucha el sonido de una de las tiendas abrirse, seguido de pasos detrás de ella.

Al darse la vuelta, inmediatamente sonríe de oreja a oreja, enrollando sin demora sus brazos alrededor de Robin.

—¡Volviste! —expresó con emoción—. Adivina, me he terminado tu libro.

June no sabe con exactitud desde cuándo estimaba a Robin de tal manera que su ausencia se sintió como un castigo dado por la mismísima Naga y una recompensa del propio Grima, si tan sólo habían pasado poco tiempo hablando y fue por asuntos que debe tratar un estratega como si papel dictaba.

Tal vez, porque se parecía a su hermano mayor, antes de...

—¿En serio lo has terminado? —hay notoria sorpresa en la voz del joven—. Vaya, a mí me tomó un mes.

—Pero hay partes que aún no entiendo, debemos repasarlas —comentó

—Eso haremos, te lo prometo.

Robin era tan...amable.

—¿Y dónde está Chrom? —preguntó soltando al joven para que se reuniera con los demás—. ¿Y Marth?

—Están... Hablando con la nobleza de Hoshido y Nohr.

—¿Están aquí? —June no cabía de la sorpresa—. Quiero hablar con ellos. ¿Crees que pueda entrar a su reunión? ¿De qué hablan?

—No es del todo necesario que entres.

June se giró tras oír la voz de Marth, poniéndose recta cuando de la misma carpa salieron Chrom y la nobleza de Hoshido y Nohr, sin embargo no está completa, son los dos reyes y sus respectivos príncipes, Xander, Leo, Ryoma y Takumi, y a su vez, está la nobleza de Valla, Corrin, dos...Corrin.

—June, yo sé que los conoces, no hay necesidad de presentación —Marth dijo—. Sus majestades, esta es June, es nuestra estratega. No se preocupen, ella no tendrá el peso completo de cargar con la guerra, Robin continuará ayudando.

Robin le colocó una mano en el hombro y le sonrió, por lo que June se sintió más tranquila de no cargar con todo ella sola.

—Es un gusto contar con una mente como la suya que conozca el contexto de cómo funcionan nuestros mundos —Xander tomó la palabra—. Será un honor trabajar a su lado.

—El honor es mío —June dijo con una pequeña reverencia—. Disculpen mi descaro pero, podrían decirme la presencia de dos príncipe Corrin. No quiero ser grosera.

—Yo soy Corrin, la reina de aquel reino que no debe ser nombrado por la terrible maldición —la joven de larga y blanca cabellera habló presentándose con una reverencia—. Un gusto. He venido a ofrecer un refugio en este caso de crisis.

—¿Un refugio...? —preguntó sorprendida mirando al chico—. Entonces...

—Mi reino, junto al de mis hermanos, cayó en las garras del enemigo —el joven rey Corrin contestó decaído—. Lamento que tengamos que recurrir a esto.

—Entonces sus reinos también... —June de pronto se sintió desamparada—. Sólo nos queda...

—Ven aquí —Robin la jaló suavemente—. Toma asiento, hay mucho de lo que debemos hablar.

June, para volver más práctica la situación, decidió referirse a la Reina de Valla cómo Kamui y al Rey como Corrin, con el permiso otorgado y el consentimiento del grupo, eso sí, respetando su nombre original cuando estuvieran a solas, sólo para no generar confusión en público.

Los seis nuevos personajes se unieron al silencio de la fogata provocada por la mala noticia apenas llegaron: "No funcionó", fue lo primero que Chrom dijo.

La comida se guisa en una olla en el fuego, y el momento de espera es suficiente para darles la oportunidad de hablar, entonces June entendió más el asunto. Kamui, Leo y Xander venían de una línea temporal, al igual que Corrin, Ryoma y Takumi, y que en ambas líneas, ambos gobernantes de Valla, habían decidido no unirse a sus familias en un principio y vencer a Anankos al final. La diferencia radicaba en las historias.

En la línea de Corrin, Hoshido, Nohr y Valla habían caído, pero Takumi y Ryoma fueron lo suficiente fuertes y sanos para acompañar a su hermano en una nueva guerra para salvar su nación, mientras que en la línea de Kamui, Hoshido había caído, Nohr estaba resistiendo y Valla seguía a salvo.

Ambas familias se llevan bien ahora, por lo que no fue difícil aceptar convivir con otras versiones de sus amigos, se conocían al final.

—Hasta dónde sabíamos, algunas naciones neutrales cayeron rápidamente ante el poder del ejército de la destrucción —El Rey Xander tomó la palabra—. Nohr seguía de pie gracias a la fuerza de los compañeros que hicimos durante la guerra, pero las noticias no son alentadoras.

—¿Por qué? —preguntó June

—Mi esposo relató en la última carta que la defensa dirigida por mi hermana Camilla, había caído ya —su suspiro es desalentador—. Si las cosas continuaban así, el castillo pronto caería.

—¿Y la princesa Camilla está…?

—No, afortunadamente sobrevivió al ataque.

June decidió concentrarse en la conversación y no en el hecho de Xander había dicho "mi esposo" en algún punto; Tal vez escuchó mal.

—Si Nohr cae, Valla lo hará en un punto —Leo dijo

—Disculpe, Rey Corrin —Celica tomó la palabra—. ¿Cuánto tiempo pasó para que su reino cayera después de Nohr?

—Alrededor de seis meses —contestó—. Pero no fue después, fue en ese transcurso. Nohr se mantuvo fuerte por ese tiempo, después de ello, al ejército de la destrucción le tomó días tomar mi reino.

—Seis meses… —June dijo pensativa—. Es lo que probablemente le va a tomar al Nohr del Rey Xander caer. Sin desconsiderar el esfuerzo de su ejército, claro. ¿Qué tan efectivo es ir al mismo Nohr y ayudar con la resistencia?

—Hace mucho lo intentamos, Renais hizo lo mismo —Ephraim tomó la palabra—. Al enfocar la atención en nuestro reino, el resto de naciones fue consumida sin perder tiempo, y Magvel...

—Teníamos una idea, reconquistar las naciones cuales ejércitos tuvieron pocas bajas, pero a estas alturas del partido, dejamos de tener comunicación con ellos —Roy suspiró—. Es muy difícil movernos sin saber qué hacer, por eso solicitamos el apoyo de sus reinos, necesitamos un lugar donde recuperar fuerzas, vitalidad y armas.

—Les doy el alojamiento que esperan —Kamui dijo molesta—. ¿Y luego qué? ¿Vamos a dejar que Nohr caiga sin pelear?

—Nadie ha dicho lo contrario, majestad. Todo a su momento.

La anciana voz que se manifiesta en la cercanía causa a todos revuelo, cada uno busca el origen de dicha, pero no es hasta que June enfoca la mirada sobre el bosque, que la extraña presencia aparece detrás de ella, acompañada de dos jóvenes príncipes de Ylisse.

—Lucina, Morgan y...

—El Viejo Hubba...

June se sorprendió de la aparición repentina del hombre anciano, se había aparecido de la nada, con el sigilo de un ninja, trayendo a dos nobles con él.

—Padre... —saludaron ambos príncipes al rey de Ylisse.

Con esa palabra, viniendo del príncipe Morgan, con su característico cabello azulino, June adivina que éstos dos, son de la línea temporal donde Chrom se casó con Robin, en su versión femenina. Chrom lo único que hace es saludarlos en formalidad y poco cariño, es claro que no son sus hijos, por lo que el trato no debería ser exactamente el mismo, aunque se notara un poco frío del normal.

—Ha pasado rato, muchachos —el viejo dijo abriéndose paso entre el círculo de nobles—. Veo que no la han pasado del todo bien.

—¿Qué está haciendo aquí? —preguntó Marth—. ¿Cómo es que no lo hemos oído llegar?

—Soy el guardián del reino fuera de este, y de aquel que se desee visitar, me muevo a través de las puertas, visitando lugares en diferentes tiempos y ubicaciones, sólo necesito escoger la correcta y allí me tendrán.

Lucina y Morgan se sentaron en el suelo debido al poco espacio que se encuentran en los troncos; El viejo entonces levantó la tapa de la olla con el guiso, oliendo el vapor emanado inmediatamente de éste, sonriendo al delicioso aroma que se deja emitir.

—Este guiso está listo, princesa Eirika, ¿crees que podría tener un poco?

—Ah, claro —Eirika rápidamente se levantó—. Iré por las cosas, por favor, tome asiento.

—Gracias, gracias.

El anciano caminó lentamente hacia el espacio vacío que se había generado con la salida de Eirika, tomando asiento a lado del rey de Renais, haciendo tronar los huesos de su espalda por el movimiento, apoyando las manos en la cabeza de su bastón.

—¿A qué se refería con eso de que todo a su momento? —Kamui preguntó.

El anciano levantó la mano derecha en un gesto de que esperara unos minutos, para entonces Eirika volvió con los platos en las manos, y ante la pesadez que se suscita, Morgan se levantó del suelo para ir a socorrerla.

—Ahora que estamos todos, puedo hablar —el anciano carraspeó—. No les puedo decir mucho, entre más me entrometa, los espías de Amanda se acerca a ustedes, oyendo todo.

El anciano miró a June directamente y ella se asustó, por un lado está feliz de finalmente conocer el nombre del enemigo en esta guerra, pero se pregunta por qué el abuelo tiene su mirada en ella.

Eirika comenzó a servir los platos y Morgan los repartió entre los nobles, ante la ausencia de una mesa, Robin se levantó para cederle el asiento a Lucina y darle la comodidad que se requería, ella se avergonzó y aceptó sentándose a lado de su padre.

—¿Podemos hablar del asunto de nuevo? —Kamui retomó la palabra—. ¿Por qué no retomar Nohr? La resistencia es fuerte, es posible que se logre un contraataque.

—No es posible, no ahora —dijo el Hubba—. Escuchen jóvenes gobernantes, el guardián del Outrealm tiene la capacidad de ver el presente, el pasado, líneas alternas que surgen por las decisiones y el futuro mismo.

—El futuro… —dijo Alm—. ¿Entonces ha sido capaz de ver nuestro futuro?

—No precisamente. Las puertas del futuro se construyen luego de una decisión radical —el anciano tomó el plato que Morgan le dio y agradeció—. Tomemos un ejemplo.

El viejo Hubba comió un par de cucharadas de la sopa antes de poder hablar.

—Vean al joven Robin y a la princesa Lucina.

Las miradas se posaron inmediatamente sobre ellos dos, Robin estaba a punto de comenzar a comer antes de sentirse incómodo por los ojos que lo miraban, de igual manera, Lucina sólo dejó el plato sobre sus piernas ante la intensa acusación y dudas que su hermanito le dirigía.

Ephraim entonces le cedió el asiento a su hermana cuando ésta terminó de servir.

—Al darle Robin su asiento a la princesa Lucina, se ha construido una puerta a su futuro.

—¿N-Nuestro? —Robin carraspeó incómodo.

—No creo que haya un "nuestro" —Lucina tosió avergonzada.

—Esa es una parte exacta. La puerta está construida, pero no sabemos qué hay al interior. La vida que se encuentre al abrir, dependerá de su camino —explicó el viejo—. Ahora que he dicho que hay una puerta que los lleve a un futuro, su relación se verá afectada y el resultado será diferente…o puede que no. Dependerá de ellos a dónde quieren llevarlo. Yo puedo abrir esa puerta y ver el final, ¿será el del principio o habrá cambiado?

Robin y Lucina se miraron mutuamente, negando con una sonrisa divertida y avergonzada por lo que el viejo Hubba había dicho; Por su lado, Chrom le había mandado una mirada molesta al joven estratega por lo que fuera a intentar con su hija, quién negó repetidamente con la cabeza con desesperación.

Esperaba que no lo tomara tan apecho

—Es lo mismo para cada una de las personas y sus relaciones —continuó el viejo—. Así funciona su futuro, su puerta de la victoria está lista; Pude abrirla, tan solo un poco, si entraba a ver por completo, Amanda podría haberme robado más poder del que ya tiene.

—La puerta de la victoria. —Seliph dijo—. Quiere decir que….

—Ganamos… —secundó su primo.

Silencio.

—Es lo que escuché, gritos en alegría celebrando al emperador de Archanea. —el anciano sonrió—. La puerta se construyó hace unos días, cuando el rey, el estratega y el marqués, encontraron a una joven que escuchó mi llamado.

Ahora las miradas se posaron sobre June, en sus rostros hay sonrisas de alegría y compañerismo, contentos y aliviados con su decisión. Las mejillas de June se colorearon de carmesí, apenada por las miradas de satisfacción sobre su encuentro y su decisión de quedarse.

—Si ganamos, entonces el plan podría funcionar —Corrin se levantó—. Podemos ayudar a la resistencia de Nohr, podemos salvar a Hoshido. Tendríamos más aliados de nuestro lado.

—Pero no es tan fácil, su majestad —el anciano también se levantó, haciendo tronar sus huesos por el esfuerzo—. Hay más puertas construidas, pero guían al fracaso. Tienen razón, deben liberar a las demás naciones, y Altea, será la última, Nohr puede aguantar.

—Pero… ¿Cómo sabemos qué reino debemos liberar? —preguntó Micaiah—. ¿Y si escogemos mal? ¿No nos llevará eso a la puerta del fracaso?

—Les daré una pista, pues no debo interferir mucho en el tema, soy viejo y no me puedo defender solo —su sonrisa les causa mala espina—. La clave, está en la mujer que desapareció tras la guerra y nunca más fue vuelta a ver pese los esfuerzos de búsqueda.

—La mujer que desapareció…

Cada uno piensa en la resolución del asunto, probablemente entre sus reinos había doncellas que cumplían con el propósito, tanto Corrin cómo Kamui piensan en una, pero debía ser una clave, para un reino…que utilizó todos sus medios para encontrarla.

Lyndis rápido adivinó.

—¿Habla de Mark…?

Para cuando responde y voltean esperando la confirmación del viejo Hubba, éste había desaparecido del lugar, sin dejar rastro alguno, sin hacer algún tipo de sonido. Todos los nobles buscan a su alrededor, pero el anciano se había esfumado con el viento frente a sus ojos.

—¿Cómo se movió así de rápido? —preguntó Ike al aire.

Nadie supo decir.

—¿Pherae es la nación que debemos salvar? —Héctor cuestionó—. ¿O debemos liberar a todo Elibe?

—Mark trabajó para Pherae, y si ella es la clave, es a nuestra nación a la que debemos ir primero —Eliwood opinó.

—Esto es ridículo. Tenemos todo el camino para ir y ayudar a Nohr —Kamui estaba molesta—. Es más probable que logremos liberarla.

—Pero el viejo Hubba dijo que Nohr estaría bien hasta que sea su turno de ser ayudada —replicó Leif

—Y tiene todo el sentido —June habló—. No tenemos aliados, no tenemos armas, no sabemos cómo trabaja el ejército con una nación tomada. La resistencia ha estado combatiendo bien, no sabemos si por querer ayudar, bajemos su guardia y el enemigo ataque de sorpresa en algún punto débil.

—Además, tenemos punto a nuestro favor. El Elibe de Lord Eliwood cayó, pero no hubo un gran número de bajas como el Elibe de Lord Roy —Robin secundó—. Por lo que es posible que haya una formación y órdenes diferentes para cada era, además de que hay una mayor cantidad de aliados esperando y formando una resistencia bajo las sombras.

—Tomémoslo como experiencia.

—Una vez que logremos liberar Elibe y saber cómo funciona el ejército de la destrucción…

—Podríamos aprovechar el uso de su armamento y lograr un contraataque.

Robin y June se miraron emocionados, lograban entenderse el uno al otro.

—¡Y así ser capaces de liberar las demás naciones!

June tomó sus manos y comenzó a dar saltitos emocionados porque Robin había entendido a la perfección su mente, que lo hizo capaz de decir la misma frase al unísono. Robin sólo se rió, dejando que ella dejara ir su alegría.

El resto miró con una sonrisa, porque ante el mal clima que se venía asomando, había un rayo de sol dispuesto a disipar el resto de nubes para darles la claridad que necesitaban.

Chrom entonces se acercó a los dos, sujetando el hombro de June para hacer que parara. June miró su rostro no muy contento.

—Muy bien, ¿cuál es el plan?

—Debemos movernos de aquí —dijo Robin—. El campamento ya fue atacado, será posible un segundo ataque. Necesitamos curar las heridas y abastecernos de armas como podamos, entonces pensaremos en un plan.

—Hay que saber todo sobre Elibe, incluido los ataques en las diferentes líneas —June dijo mirando a los nativos—. Vamos a necesitar su ayuda.

—Los ayudaremos en todo.

—De acuerdo… —Kamui parecía resignada—. Voy a cumplir mi parte del trato. El lugar al que podemos acudir se llama Plano Astral. Es un lugar diferente al Outrealm, allí podremos descansar.

—Muchas gracias, majestad —June hizo una pequeñísima reverencia—. Le aseguro que no nos estamos equivocando y que Nohr estará a salvo.

—Espero se cumpla. —suspiró—. Por favor, le pido a todos que recojan sus cosas de valor, lo más esencial, sólo podemos cargar poco individualmente. Los esperaré en el lago cercano.

—Bien.

June no llevaba muchas cosas consigo, por lo que no fue difícil decidir qué objetos debían ir con ella, lo esencial fue y será el libro que Robin le dejó.

El resto del ejército estaba organizándose muy bien, sus armas legendarias eran parte de ellos mismos, y tardaron tiempo en empacar lo necesario, habían viajado con tanto que dejarlo fue realmente doloroso. El campamento se quedó solitario, pero bien equipado, con armas de acero, de plata, bastones, magia y equipamiento, sin dejar de lado los catres, los élixir, y los materiales de cocina.

Una vez organizados, todos se dirigieron al lago, dónde Kamui y el resto de miembros de los dos ejércitos y líneas temporales estaban reunidos, pero hay otra presencia más, es un pequeño pez azulino que flota en el aire a lado de la Reina y tiene una pequeña esfera entre sus cuatro…patas.

—Quiero presentarles a Lilith. Es un dragón, pero también es mi más querida amiga, una larga historia que con gusto les contaré más tarde—Kamui dijo—. Ella nos llevará al Plano Astral.

—Por favor, todos —dijo Lilith sin necesidad de boca, su tono de voz parecía un eco al aire—. Hagan un círculo y traten de permanecer lo más juntos posible.

Los nobles obedecieron y June se sintió un poco incómoda, nunca fue muy apegada al contacto de los demás, no si no fuera necesario.

—Cierren los ojos y no abran la boca, les puede entrar agua —el tono del dragón sonaba divertido—. Aquí vamos, directo al Plano Astral.

Entonces hubo una luz que traspasó sus párpados cerrados y…


Día 3 de la 3ra Luna. Año 1029, Era del tiempo.

El Plano Astral era el mundo donde el dragón astral solía vivir, una tierra que funcionaba de diferente manera al Outrealm, es lo que Lilith les platicó. Un espacio donde el tiempo corre de diferente manera, y cuál alberga a muchos otros mundos conocidos como Deeprealm, lugar al que algunos pequeños bebés fueron enviados para evitarles el trauma de la guerra, pero que quince años pasaron en un pestañeo.

June pasó dos días mortales allí, y en tan solo tres horas, el sol se ocultó dos veces. Aunque Kamui le dijo que mientras no vivieran en alguna tierra del Deeprealm, no tendrían por qué envejecer como sus hijos lo hicieron alguna vez, aunque no le otorga mucha confianza tampoco.

Finalmente entiende un poco más acerca de la vena dragón que demostraba quiénes eran los descendientes de los dragones, y que su fuerza era tan superior dentro del Plano Astral, que le permitía a ambos Corrin, construir una ciudad en el lugar que Lilith le permitió vivir.

Aquella noche está en la habitación que le dio Kamui en la zona de las habitaciones privadas, cuartos provisionales que le permitió a su ejército tener un momento a solas durante la guerra. Tiene un mapa dibujado del continente Elibe del tiempo de Eliwood, Lyndis y Héctor, no hay ningún cambio con el de Roy, pero le muestra los puntos tomados por el ejército de la destrucción hasta el último informe.

La puerta se abrió y por ella entró Felicia, la sirvienta de Kamui, con una bandeja de plata.

—Veo que sigue despierta —Felicia habló—. Debería descansar. Está aquí para ello.

—Lo sé, lo sé, lo haré, es sólo que necesito entender más esto —suspiró June, enfocando su rostro a la mujer—. Felicia, ¿cuándo llegó el último informe de la resistencia de Nohr?

—Hace dos días.

June hizo cuentas en su cabeza mientras Felicia ordenaba un poco, fue justo el día en que llegaron al Plano Astral.

—Hace dos días, ¿y qué dice? ¿Qué dijo Lady Corrin de eso? —preguntó esperando que la criada dijera todo.

—Oh, eh… —Felicia carraspeó incómoda recogiendo la taza vacía del escritorio—. No sabe nada aún. La carta la leyó Lord Leo.

—¿Por qué? —preguntó preocupada—. ¿Es…malo?

—Muy, muy malo —suspiró la sirvienta—. Prométame que no le dirá nada a Lord Xander también.

—Mis labios están sellados —June prometió levantando una mano con honor—. Que me corten la lengua si rompo mi promesa.

Felicia rió suavemente, pero en definitiva no sería agradable que la lengua de la estratega fuera cortada, ni para ella, ni para nadie.

—Verá… La resistencia principal de Nohr fue derrotada. —Felicia suspiró—. Laslow, el esposo de Lord Xander, estaba liderando esa resistencia, pero según Lady Elise, él cayó…

La noticia le causa a June una fuerte conmoción, ignora el hecho de que a Xander terminó atrayéndole alguien de su mismo sexo, y que ese mismo fuera su vasallo. Es uno de sus tantos ship que nadie debía saber. Bueno, de entre tantas líneas temporales, una tenía que ser así.

Pero por el lado más importante, es que la resistencia más fuerte de Nohr, había caído ya. Le causa miedo saber que una de sus unidades favoritas y más fuertes de toda la "ruta" Nohr, había caído en batalla; Eso dejaba a Nohr con una resistencia solamente, y si esa caía también, no pasaría mucho tiempo para que el reino cayera como los demás.

—¿Y él está…?

Incluso terminar la frase le causa pánico en su cabeza.

—No sabemos —la voz de Felicia suena triste—. Su contingente tuvo que retirarse, él debía asegurarse que todos los sobrevivientes se reagruparan antes de volver a Nohr, pero se cortó la vía de comunicación, y no regresó junto a otros más.

June cerró los ojos y se llevó una de las mano a su frente. Tenía la idea de que estaban haciendo las cosas bien, que Nohr iba a aguantar hasta que retomaran algunas naciones, pero el reino estaba cayendo. Ahora entendía por qué Kamui y Xander no debían enterarse.

—Te agradezco por la información, Felicia, ¿puedo hablar de esto con Robin? —preguntó poniéndose de pie—. Él debe saberlo, para formular un nuevo plan.

—Claro, pero por favor, que Lady Corrin y Lord Xander no se enteren.

—No lo harán. ¿Sabes si Robin sigue despierto?

—Vi al Rey Chrom salir de su habitación y la luz de la vela se apagó poco después, así que lo dudo mucho ahora.

—Está bien, gracias.

Felicia retiró los demás cubiertos, limpió la zona de migajas y se fue para dejar a June descansar.

Pero June no pudo dormir aquella noche. En su cabeza está el pensamiento de la futura caída de Nohr, en las decisiones que van a llegar a ello, en las palabras de ambos Corrin, las de Xander cuando se entere, en todas las consecuencias que se formarán a partir de ese momento.

Es lo que el viejo Hubba les dijo, que Nohr estaría bien hasta que decidieran ayudar al reino, es lo que estaban jurando, no podían retroceder porque eso significaría perder, que el futuro fuera diferente…

A la mañana siguiente, antes de que el desayuno fuera servido, June se aproximó a la habitación de Robin por el deseo de deshacerse un poco de la pesadez de la noticia de Nohr, pero para su sorpresa, la puerta ya está abierta y hay una ligera conmoción en el interior.

June se asomó, extrañada al ver por qué el Rey de Ylisse estaba echándole algún tipo de bronca a su más fiel amigo. Se supone que eran considerados mejores amigos, ¿qué le había hecho ahora para hacerle sentir molesto?

Fingió que recién llegaba y tocó la puerta con los nudillos, sonriendo nerviosa a las miradas que se dirigen a ella.

—Hola, buenos días —saludó June—. ¿Todo bien? ¿Interrumpo algo?

—Buenos días —la saludó Robin—. No te preocupes, Chrom y yo sólo hablábamos. ¿Necesitas algo?

—Sí, hay algo de lo que debemos hablar, pero… —June se avergonzó de su pedido—. ¿Será mucha molestia si podemos hablarlo a solas?

—No es necesario que pidas que me vaya —Chrom no se notaba muy feliz—. Ya me iba de todas maneras.

—¡Chrom, no digas eso!

June se tuvo que hacer a un lado de la puerta antes de que el rey pasara a golpearla accidentalmente, la situación se veía tensa.

—Perdónalo, el tonto cree que hay algo entre Lucina y yo, por lo que dijo el Hubba la otra noche —suspiró Robin cansado, tomando asiento en su cama—. Pero dime qué necesitas.

June se asomó para asegurarse que no había nadie en el pasillo y cerró la puerta.


El comedor principal estaba construido no sólo para servir los alimentos tradicionales con el principal objetivo de alimentar al ejército, si no, para permitirle a sus miembros cocinar un poco y descubrir sus habilidades culinarias.

Al haber una guerra que nadie quería que ocurriera, los únicos miembros del ejército que servían a Corrin en su totalidad eran Felicia y Jakob, incluso sus cónyuges e hijos estaban participando en la resistencia de Nohr, por lo que Jakob tuvo que poner un poco de esfuerzo en hacer el desayuno para aún más nobles de los acostumbrados.

En el territorio de Corrin no sólo estaban los sirvientes y ellos, si no, los hijos de Corrin y Leo, encerrados en aquella tierra para evitar heridas de la guerra.

June llegó con Robin al comedor, el desayuno ya estaba servido y la mayoría de nobles, o los que ella consideraba ya sus amigos, se encontraban halagando las vestimentas que el príncipe de Valla, Forrest, había estado cosiendo para ellos, en ausencia de sus clásicos y típicos atuendos utilizados en sus hogares.

—De verdad, este conjunto es tan cómodo y calientito, que lo usaría todos los días, incluso en los bailes —Eirika suspiró pasando las manos por sus brazos

—Y los colores son armónicos —suspiró Micaiah

—Han sido las mejores prendas que he vestido, muchas gracias, príncipe Forrest —sonrió Celica—. Cuando esta guerra termine, definitivamente te llevaré a Valentia para que todos conozcan tus habilidades.

—Lo siento, pero él vendrá con nosotros a Lycia —Lyndis peleó—. Incluso acertó en mi estilo.

El príncipe Forrest rió con verdadera gratitud a sus dulces palabras.

—Nada me haría más feliz que tener el honor de preparar una serie de conjunto para ustedes, majestades —Forrest habló honesto—. Será un largo viaje, pero con gusto lo haré.

—Es un hecho —dijeron las féminas con una sonrisa.

June también se encontraba maravillada con su atuendo, le había gustado demasiado en realidad, sus colores favoritos estaban plasmados en algunos detalles floreados, encajes e hilos; La combinación de una blusa con una falda de una tela fina pero delicada, era el paraíso mismo.

Hubo un par de comentarios en halago después de ello, y el ambiente continuó de esa manera, sin embargo, es Roy quien no presta atención a la conversación que se suscita después, dando respuestas vagas a lo que se dicta, aceptando sin problema la misión que se planea para la retoma de Elibe.


—Muy bien, tenemos ya bastones, espadas, lanzas, ¿alguien de aquí ocupa hachas a parte de Lord Hector? —no hubo respuesta—. Debería comprar alguna jabalina, espada Levin, oh, aquí hay una sombrilla...

Roy tiene los brazos abiertos esperando a que June termine de darle las demás armas, pensando en cosas internas, cosas que sólo a él debían importarle, aunque en el fondo sí está escuchando a la joven en su dilema de qué demás armas deberían llevar.

—¿Todo bien?

Roy saltó en su lugar tras haber estado mirando un punto fijo en la pared, la voz de June, junto a su presencia frente a él, le perturbaron distraídamente.

—¿Te ocurre algo? Has estado callado estos días —June le dijo mientras buscaba el dinero en la bolsita que Marth le dio—. ¿Te preocupa algo? ¿O alguien?

—N-No, lamento preocuparte —carraspeó acomodando las armas en sus brazos—. Sólo he estado pensando de más.

—¿Puedo saber en qué? ¿Es el plan de Robin? —esperaba que sus preguntas no lo molestaran—. ¿Tu familia? ¿Lo que puedas encontrarte ahí?

Pero Roy no respondió ni de manera afirmativa o negativa, June sacó las monedas de oro y las dejó en el mostrador. El terreno de Corrin tenía armerías y tiendas de bastones, siempre se surtían con algo de dinero, desde Nohr o Hoshido probablemente, así que debían pagar ese surtido para que siguiera funcionando de esa manera.

Al ver qué el joven no cedía a la conversación, June decidió desviar la atención a otro punto, tan siquiera para distraer los pensamientos oscuros lejos de Roy.

Los dos salieron de la armería Nohria sin haber logrado una conversación profunda, mientras algunos miembros del resto de ejército salían de la armería Hoshidan y las tiendas de bastones de ambas naciones, reuniéndose en el centro del terreno para hacer conteo de lo que se tenía ya guardado.

June vio que mientras Robin hacía el inventario, Roy se había acercado y quedado junto a Marth mutuamente, el emperador le dice algo al oído del marqués, éste se ríe y pasan desapercibido.

Nadie pareció darse cuenta.

—Tenemos las armas necesarias, pero recuerden que son sólo complementos, deben siempre utilizar sus legendarias al ser las únicas capaz de dañar al ejército de la destrucción —Robin habló en alto—. Podemos ocupar su propio armamento, pero no es del todo un acierto.

—Entonces hoy damos a la marcha —Chrom dio un paso adelante—. Finalmente ha llegado el momento de que podamos contraatacar, de tener la ventaja.

—La luz de la victoria está encima de nosotros —dijo Seliph voz solemne—. Tener que tenerla siempre fija.

—Porque hoy, la nueva historia se va a escribir sobre un lienzo en blanco —continuó Leif—. Ya no vamos a caer.

—Que la diosa ilumine nuestro camino —Micaiah rezó apretando sus manos a la altura de su pecho—. Y nos guíe a la victoria señalada.

—Que la oscuridad sea vencida, con el brillo de nuestra unión —dijeron Eirika y Ephraim.

—Con la unión de la amistad, porque es el principal motivo de nuestro actuar —dijo Ike

—Que la esperanza sea la puerta que nos lleve a un futuro más brillante —hablaron Lucina y Morgan tomándose de las manos

—Que nos de la ocasión para soñar —Celica emitió un suspiro.

—Y la oportunidad para seguir amando —complementó Alm apretando su mano.

—Que los héroes nos den fuerza, para continuar luchando —dijo el trío de Elibe—. Para salvar nuestras tierras, para ver un nuevo amanecer…

—Y reencontrarnos con nuestros seres amados —Roy susurró cerrando sus ojos con pesar

—Hoy, amigos míos, es el momento en el que no debemos retroceder —Marth tomó la palabra—. Confío en ustedes y confío en que a partir de ahora, el viento nos impulsará para seguir adelante y retomar nuestras tierras. A partir de hoy, las leyendas hablarán de como el mundo se volvió a levantar.

June casi lloró del bello discurso.

—Muy bien… —Robin dio la palabra—. Es momento de marchar.


Decidí poner los siguientes capítulos explicativos en uno solo, para que no sea aburrido y entrar de lleno a lo que es la trama principal. Cómo vieron, apliqué eso de "son mundos paralelos" para meter shipeos y algunos datos que en los juegos se mencionan, pero no se profundizan.

Si quieren que algún personaje, curiosidad o ship sea incluida, aunque alguno de los involucrados haya sido mencionado en las etiquetas de arriba, con gusto puede decirme y la iré incluyendo a lo largo de la trama restante.

Ahora sí, pasaremos a lo importante y continuaré como estaba organizado desde un principio en el primer fic que hice. Vamos con el arco de Blazing Blade y estará más largo que el original que escribí.

Espero que les haya gustado y me gustaría que me hicieran saber su opinión. Nos vemos la próxima semana con la continuación.