Historias de Hanahira!
03. Preparando el Desayuno
Protagonistas: Koharu y Makoto
Clasificación: K
Casa de Koharu – Mañana
Es domingo en la mañana, el sol ya ha salido y bajo las escaleras tras haberme arreglado, lista para empezar el día.
Makoto se ha quedado a una pijamada en mi casa el fin de semana, así que ahora mientras continua durmiendo, decido prepararle un rico desayuno para sorprenderla cuando despierte.
Para ello, decido hacer un clásico de occidente que tanto le gusta a Makoto, huevos revueltos con tocino y waffles para acompañar. Seguro que la hará muy feliz.
Tengo todo lo necesario para prepararlos aquí al alcance de mi mano, lo único que me falta es la wafflera, la cual se encuentra en la alacena de arriba.
La veo hacia arriba, completamente fuera de mi alcance.
Siempre he sido muy pequeña y necesito que las demás bajen todo por mí, pero ahora mis papás no se encuentran en casa y no deseo despertar a Makoto y arruinarle su sorpresa. Esta vez tengo que hacerlo yo sola.
Uso un banco para apoyarme, pero aún con ello no consigo alcanzar la alacena. Voy por una silla para subirme en ella pero la alacena aún sigue fuera de mi alcance.
– Vamos Koharu, tu puedes.
Decido hacer un último esfuerzo, estirando mi cuerpo tanto como puedo sobre la silla y poniéndome de puntas para alcanzar la alacena.
Estoy tan cerca, ya puedo sentir la wafflera, solo unos centímetros más… pero pierdo el equilibrio en la silla, la cuál se balancea y casi me provoca un terrible accidente.
– ¡Aaaaaaaahh! ¡Ayuda!
Con suerte consigo agarrarme de la misma alacena para equilibrar la silla y evitar caerme, pero al hacerlo, empujo todas las ollas que se encuentran en la alacena haciendo que caigan una tras otra contra el suelo.
"¡CRASH!"
– Ay no ¿Qué voy a hacer?
– Koharu ¿esta todo bien?
Makoto baja las escaleras aún con su camisón para dormir puesto y su cabello despeinado, debí haberla despertado con el escándalo que hice.
– Koharu.
Me encuentra sobre la silla, mirando el desastre que había hecho y aún sin la wafflera en la mano.
– ¿Qué fue lo que sucedió?
Voltea hacia arriba y ve la wafflera al borde de la alacena.
– ¿Estabas intentando bajar esto?
Se dirige a la alacena y con solo pararse de puntas, consigue bajar la wafflera sin ningún problema. Sin ninguna silla o banco para hacerlo.
– Aquí esta – la entrega amablemente – debiste pedirme mi ayuda si querías bajarla – me dice con una sonrisa.
– Makoto-chan…
Siento las lagrimas caer sobre mi rostro.
– ¿Koharu? ¿Qué sucede?
– Yo… quería sorprenderte preparando el desayuno, pero lo arruine, hice un desastre y acabé despertándote y haciendo que te preocuparas. Lamento no poder ser grande para hacer las cosas.
Me pongo a llorar. Intento no hacerlo, no deseo que Makoto vea esta parte tan patética de mí, pero no puedo evitarlo.
– Soy pequeña, débil y no puedo hacer nada por mi misma – esto último lo digo en voz alta sin darme cuenta.
Amablemente, Makoto se acerca a mi y levanta mi rostro con amabilidad.
– Koharu – usa su dedo para levantar mi barbilla y su otro dedo para limpiar mis lagrimas – no creo que seas una chica débil. Eres muy fuerte, capaz y cocinas la comida más deliciosa que he probado en mi vida.
– ¿En serio? – asiente.
– Te las ingenias para manejar las cosas tú sola y aunque a veces no salgan como quieres, no quiere decir que no seas capaz de hacerlas. Eres muy linda Koharu, así como eres, eres perfecta para mí.
– Makoto-chan.
– Además, el que seas tan pequeña me resulta muy conveniente, de esa manera se que puedo ayudarte siempre que lo necesites y si algún día me siento sola, te puedo guardar en mi bolsillo para que me acompañes.
– Geez Makoto, no digas tonterías – me sonrojo. Ella sonríe.
– Así que no te sientas mal por ser tan pequeña, te amo así como eres, eso nunca cambiara ¿de acuerdo? – limpio mis lagrimas y le respondo.
– De acuerdo.
– Me alegra oírte decir eso. Ahora…
Makoto se levanta y busca un delantal de la cocina.
– Me parece que hay que preparar un desayuno. Se que no soy muy buena cocinando, pero afortunadamente tengo a la mejor chef del mundo para ayudarme ¿Te parece si cocinamos juntas, Koharu?
– Sí, hagamos el desayuno juntas, Makoto – digo con una gran sonrisa.
– Juntas, Koharu.
