Historias de Hanahira!

06. Durante el Baño

Protagonistas: Kaori y Amane

Clasificación: M


Casa de Kaori – Noche

Noche de fiesta, es fin de semana después de parciales y para celebrarlo nos hemos juntado en mi casa para tener una pijamada con nuestras amigas.

Saliendo de clases pasamos rápido a la plaza, llegamos a casa, cenamos y ahora nos encontramos en nuestras pijamas en medio de una partida de videojuegos donde Amane nos muestra sus grandes dotes pro gamer.

No hemos conseguido ganarle ni una vez, pero eso esta a punto de cambiar.

– ¡Aquí vamos! Derecha, izquierda, salto, golpe, golpe, golpe y…

– ¡Gané otra vez!

– ¡¿Qué?!

– ¡Síiiiiiiii!

– ¡Kyaaaa!

Amane se levanta para celebrar y termina regando su jugo en mi regazo.

– ¡Amane! No puedo creerlo ¡¿Otra vez?! – muy enfadada.

– ¡Descuida! Te ayudaré a limpiarlo como la otra vez.

Prepara sus labios y…

– ¡No tan rápido! No dejaré que te salgas con la tuya otra vez. Me iré lavar yo misma, mientras tanto ustedes continúen jugando.

– ¡Entendido!

Makoto y Koharu toman sus controles y se preparan para iniciar una nueva partida mientras me levanto y tomo un juego de pijama nueva para lavarme. Amane me observa mientras lo hago y salgo de la habitación.

– Amane-chan ¿gustas jugar una partida de tres?

– ¿Uh? – volviendo a la realidad – Ah, ustedes jueguen, iré por más jugo.

– ¡Entendido!

Ambas chicas inician su partida mientras Amane se levanta y sale de la habitación con una sonrisa sospechosa en su rostro.


Habitación del Baño

Una vez me he quitado la ropa, enjabono mi cuerpo y entro a la bañera. Me siento fresca al sentir el agua caer en mí y me relajo un rato en la bañera.

– Ah, que fresco – pienso al relajarme – Esa Amane es tan boba, siempre consigue hacerme enfadar… aunque aún así, no hay nada que no haría por ella.

Me sonrojo al pensar en ella y aunque me hace enojar, no puedo esperar a terminar de bañarme para estar con ella, y en ese momento…

– ¡Kaori-chan!

– ¡Kyaaaaaa!

Amane abre la cortina de la bañera encontrándola completamente desnuda como yo.

– ¡Amane! ¡¿Qué crees que estás haciendo aquí?!

– Vine a ayudarte Kaori-chan, después de todo, es mi culpa que ese jugo te cayera encima.

– Eso… esta bien, no tienes porque preocuparte.

– Insisto, déjame ayudarte.

Sin escuchar mis palabras, Amane entra a la bañera y se coloca detrás de mí.

– Lavaré tu espalda por ti, Kaori.

– Amane.

Toma la esponja y comienza a frotar arriba abajo sobre mi espalda. Intento cubrir mis pechos mientras lo hace. Amane sonríe al notarlo.

– ¿De qué te avergüenzas Kaori? Nos hemos bañado juntas toda la vida desde que nos conocimos. Conozco cada parte de ti mejor que nadie.

– Lo sé, pero… ya no somos niñas y… estar así contigo…

Cruzo mis piernas intentando evitar que Amane vea los jugos que me están saliendo.

No sé si sea por el olor o las habilidades sexuales de Amane, pero de inmediato se da cuenta de lo que intento ocultar. Sonríe y dice.

– También veo que no te has lavado bien los jugos de tu entrepierna ¿estabas esperando a que viniera para lavarlos?

– ¡¿Eh?! De ninguna manera… ¡Amane, espera!

Amane se vuelve enfrente y poniéndose de rodillas, abre mis piernas revelando los jugos pegajosos entre mis muslos. Sonríe al verlos.

– La entrada secreta de Kaori-chan, es tan linda.

– Amane… eres una estúpida – casi llorando de la vergüenza.

– Lo tomaré como un "Te Amo", Kaori-chan.

– Amane – más sonrojada.

– Bueno, buen provecho.

– ¡Kyaaaaaa!

Amane sumerge su cabeza en mi entrepierna y comienza a lamer los jugos de ella, empezando por los de mis muslos lamiéndolos con placer y dejando lo mejor para el final, la fuente de todos ellos, mis pétalos.

– Amane, me rindo, no voy a poder más, me vengo ¡Me voy a venir!

– Adelante Kaori-chan, te dejaré muy limpia aquí abajo, ya lo verás – sonríe.

Esa sonrisa, esa maldita sonrisa…

– Amane, Amane… ¡Aaaaaaaahhh!

Mis jugos terminan saliendo y cumpliendo su promesa, Amane bebe cada uno de ellos dejándome limpia allá abajo.

Al terminar se sienta en mi regazo, abrazándome con sus piernas y me da un fuerte beso en los labios. Siento su lengua entrar en mi boca y al hacerlo la abrazo, entregándome a su beso y atrayendo su cuerpo más hacia mí. Al separarnos una fina línea de saliva aún une nuestros labios.

– Te amo, Kaori-chan.

– Yo… también te amo, Amane, aunque siempre me haces enojar.

– Es parte del paquete Kaori, tendrás que soportarme toda la vida.

– Cuento con ello, Amane.

Nos volvemos a abrazar y siento nuestros pezones volverse erectos y rozarse, la excitación continua en nosotras y le digo.

– Sabes, aún… me falta una parte por limpiarme allá abajo ¿me ayudarías?

– Por supuesto, Kaori.


Bonus Short Story

Al terminar de arreglarnos y ponernos la pijama, salimos del baño platicando y riendo como lo hemos hecho toda la vida tomadas de la mano, pero al entrar a la habitación…

– ¡¿Eeeeeeeeeehhh?!

– Bu… buenas noches, Kaori-chan.

Makoto y Koharu, quienes se habían quedado todo este tiempo en la habitación, nos miran con rostros sonrojados y sonriendo. Me había olvidado por completo que estaban aquí.

Por un momento pienso en ignorar el tema y fingir nada, pero al ver que entramos juntas, tomadas de la mano, con el cabello mojado y saliendo del baño…

– ¡Aaaah! Esto… ¡No es lo que parece! Nosotras solo…

– ¡Descuiden, no escuchamos nada! – Koharu sonrojada – tan pronto encontramos el micrófono, lo apagamos y nos pusimos los audífonos para darles su privacidad.

– ¿Uh? ¿De qué están…?

– ¡Iiiiiiiiiiihhh! – Amane hace un chillido de auténtico susto y en ese momento, mi corazón se detiene.

– ¿Amane? – pregunto petrificada.

– Ka… Kaori-chan… es que… yo…

Amane saca su micrófono del control de su bolsillo de la pijama, el cual había olvidado apagar y lo llevó con ella cuando entro a la bañera.

– Eso quiere decir… que ellas…

Muerta de la vergüenza, poco a poco volteo a verlas y Makoto pregunta con una sonrisa.

– Entonces Amane, ¿conseguiste el jugo que buscabas?

Siento mi rostro volverse rojo de la vergüenza y le grito.

– ¡AMANEEEEEEEEEEE!

– ¡Perdóname Kaori-chan!

– ¡BAKAAAAAAAAAA!

– ¡Kyaaaaaa!

Al final le di un golpe tan fuerte en la cabeza que cayó dormida, y a la par me fui a dormir yo también tratando de olvidar que algo de esto había pasado.

Al despertar la mañana siguiente, no recordaba nada de lo sucedido.