Historias de Hanahira!
07. Jugando a las Escondidas
Protagonistas: Koharu y Makoto
Clasificación: T
Casa de Koharu
Las clases han terminado y para celebrarlo, he invitado a mis amigas a pasar el resto del día en mi casa.
Ahora mismo nos encontramos en medio de una partida de "Escondidas" y es el turno de Amane para contar.
– 1, 2, 3…
Tan pronto como empieza todas corremos a escondernos, pero en mi caso, me cuesta trabajo decidirme por un lugar y me atraso.
– 25, 26, 27…
"¿Qué hago? A este paso seguro me va a encontrar".
– ¡Lo tengo!
Finalmente encuentro el lugar perfecto en la estantería bajo el lavabo, pero justo cuando la abro…
– ¡¿Makoto?!
Makoto, la chica más hermosa y sexy de mi clase ha quien he conocido toda la vida, esta allí sentada hecha bolita, abrazando sus rodillas para caber en tan pequeño lugar.
A pesar de que me alegro de verla, no hay manera de que quepamos las dos juntas allí dentro. Debo buscar otro lugar donde esconderme, pero…
– 48, 49 ¡50! ¡Listas o no, allá voy!
– ¡Iiiiiiiiihhh!
Ya no hay tiempo, Amane viene para acá y no tengo donde esconderme, pero antes de que pueda encontrarme…
– ¡Kyaaaaa!
Makoto me toma en sus brazos, metiéndome con ella en la pequeña alacena y cerrando la puerta tras de mí.
– ¡Chicas! ¿Están aquí? ¡Chicas!
Siento mi corazón latir rápidamente, no solamente por la emoción de ser encontradas tan pronto iniciara el juego, sino también por la posición en la que estamos.
Para que cupiéramos las dos aquí dentro, Makoto me tiene abrazada entre sus piernas, recargada completamente contra su cuerpo y atrayéndome para estar juntas.
– Makoto… – susurro levemente para no ser descubiertas.
– ¿Chicas? No están aquí, supongo que iré a revisar al cuarto de arriba.
Escuchamos sus pisadas alejarse y subir escaleras arriba al tiempo que nos relajamos y Makoto baja sus manos.
– Fuuu, por poco, eso estuvo cerca.
– Sí, demasiado cerca.
Me sonrojo al notar que aún estamos tan cerca.
– Bueno… supongo que ahora deberíamos separarnos un poco.
Justo cuando me estoy por separar, Makoto me aprieta más fuerte, acercándome con ella.
– Aún podría regresar, será mejor que nos quedemos aquí encerradas un rato más.
– Makoto-chan…
Siento su aliento respirándome en el cuello y su abrazo rodeándome, su palpitar en mi pecho, sus manos tocándome el abdomen y sus piernas abiertas pegándose contra mi trasero.
Esto es malo, la excitación de estar tan cerca Makoto bajo el riesgo de ser descubiertas es demasiada y mi entrepierna empieza a temblar de la emoción.
– Koharu-chan… – dice con voz temblorosa.
– ¿Makoto? ¿Qué sucede? ¿uh?
Al voltear, noto su mirada avergonzada y siento su entrepierna mojada contra mi trasero.
"¿Acaso esta… excitada?"
Noto que se da cuenta y desvía su mirada de la mía casi llorando de la vergüenza.
No puedo dejarla así nada más, después de todo, se excitó por salvarme de ser encontrada.
Decido ayudarla tomando su mano derecha y guiándola hacia mi entrepierna, dentro de mis pantis.
– ¡¿Uh?! Koharu…
– Esta bien Makoto-chan, solo es para que acabes y te sientas mejor.
– Koharu-chan… Koharu…
– ¡Hhhhmmm!
Makoto cubre mi boca con sus manos para evitar que gima mientras mete sus dedos en mi entrepierna y masajea mis labios exteriores mientras lo hace.
Siento como atrae mi trasero hacia su entrepierna para masajearse allá abajo y sentirse bien también ella.
– Makoto-chan… Makoto…
Suelta mis labios para besarme y dirige su mano izquierda hacia mis pechos para acariciarlos y hacer círculos en ellos.
– Los pechos de Koharu-chan… tan tiernos.
– No los menciones Makoto, por favor no lo menciones… ¡Aaahh!
Makoto continua masajeando e insertando sus dedos en mis pétalos, hasta que el final esta cerca y ya no puedo contenerlos más.
– Espera Makoto, ya no puedo más, me vengo ¡Me voy a venir!
– Hazlo Koharu, por favor, vente por mí.
– Makoto-chan… Makoto-chan…
Siento mis pétalos palpitar anunciando su clímax, pero justo en el momento que me vengo…
– ¡Las encontré!
– ¡Aaaaaaaaaahhhh!
– ¡Kyaaaaaa!
Amane abre la puerta y mis jugos terminan lloviéndole en su rostro y lengua.
– ¡Amane-chan!
– ¡Aaaaaaaahhhh! ¡Kaori-chan! – Amane sale corriendo a lavarse, mientras yo también salgo corriendo tras de ella.
– ¡Espera! ¡Puedo explicarte! – llorando de la vergüenza.
Mientras corremos, Makoto sale de la alacena poco a poco sin entender bien lo que había pasado, y sin embargo forma una sonrisa en su rostro.
Al menos para ella, habían sido las mejores escondidas de su vida.
