Hola! Aquí Saori-nee retomando esta serie de historias cortas. Espero les guste y sin más que decir, comencemos! :D


Historias de Hanahira!

Capítulo 08 – Helados de Leche

Protagonistas: Kaori y Amane

Clasificación: K


Plaza de la Ciudad

Es un día normal después de clases, y mis amigas y yo nos hemos reunido en el centro de la ciudad para visitar la plaza y divertirnos un rato en el nuevo Arcade que abrió hace poco.

– ¡Muy bien chicas, vayamos a divertirnos!

– ¡Sí!

Pasamos un muy buen rato las cuatro juntas en las diferentes maquinas, juegos e incluso un par de simuladores de realidad virtual.

No importa el juego al que entráramos, Amane dominó en todos. Pareciera que lo que le falta en desempeño académico, lo compensa con su desempeño para los juegos.

Debo decir que incluso me siento un poco celosa, pero al mismo tiempo me alegro por ella. Después de todo, no puedo estar siempre molesta con ella.


Parque de la Ciudad – Más Tarde

Al caer la tarde, salimos del Arcade y nos dirigimos al parque a pasar el rato y comprar unos helados a base de leche antes de regresar a casa.

Koharu y Makoto platican alegres delante de nosotras, mientras que Amane y yo las seguimos detrás de ellas, con Amane haciendo toda la plática.

– ¿Y viste cuando fuimos a por ese monstruo? ¡Fue asombroso! Y luego Makoto subió al…

Intento prestarle atención, pero en este momento no la estoy escuchando en lo absoluto debido a un problema que me ha estado siguiendo.

– De verdad, que bueno que sugeriste que el día de hoy viniéramos al Arcade, Kaori-chan ¡Fue maravilloso!

– Sí… me alegra que te gustara, Amane.

Fingiendo con mi mejor sonrisa que había escuchado todo lo que me dijo.

Ahora mientras caminamos y observo el helado que tengo en mano, no puedo evitar sentirme culpable al pensar en la verdadera razón por la que había sugerido venir al Arcade, a pesar de que estamos a mitad de la semana.

Y es que últimamente, he subido algo de peso.


Flashback – La semana Pasada

Todo comenzó la semana pesada, durante una evaluación médica privada que nos hicimos en la escuela, y cuando fue mi turno.

– Haz subido algo de peso, Kaori-san.

– ¡Nooooooooo!

Fue mi reacción al escuchar las palabras de la doctora y ver los resultados en mi boleta.

De inmediato, supe que tenía que tomar acción para corregirlo y saqué cita con mi nutrióloga, quien me preparó un menú especial a seguir y me sugirió que practicara algún deporte para corregirlo.

Hasta ahora no he tenido problema alguno en seguir el menú que me preparó (después de todo, no era uno tan estricto), pero por el lado de los deportes… siempre he sido terrible en ellos.

Sin importar cuanto lo intentara, los deportes jamás han sido lo mío, así que mientras pensaba en una idea para bajar de peso, Amane llego a la escuela y dijo.

– ¡¿Ya supieron del nuevo Arcade del centro de la ciudad?! ¡Dicen que es increíble! ¡Tenemos que ir a conocerlo!

– ¡Por supuesto! – dije de inmediato – ¡Vayamos hoy mismo!

– ¡¿De verdad?! – Amane salta de su asiento y me abraza - ¡Genial! Por algo te Amo, Kaori-chan.

Me empieza a besar en la mejilla en medio del salón frente a todas e intento apartarla.

– ¡Kyaaaa! ¡Apártate, Amane! ¡Auxilio!


De vuelta al Presente

Así fue como terminamos viniendo, aunque aún así, no siento que haya servido de mucho.

– Ahh – suspiro deprimida sin ganas de comer mi helado.

Estoy deprimida, se que no sirve de nada ocultarlo, pero no quiero que mis amigas me vean así, mucho menos Amane que es a quien más quiero en todo el mundo, y mucho menos ella porque en este momento estoy celosa de ella.

No solamente puede comer todo lo que quiera sin engordar nada, sino que además, todo el día se la pasado comiendo pura comida chatarra.

"¡¿Cómo puede comer todo eso todos los días y aún así no engordar nada?!" Estoy tan molesta que siento que explotaré, lo cual Amane nota y de inmediato intenta ayudarme.

– ¿Sucede algo Kaori-chan? No has comido tu helado ¿Estás deprimida porque te gané?

– ¿Uh? No, yo no…

– Descuida, no tienes porque avergonzarte, después de todo he estado viniendo a los arcades desde que era una niña. Seguro que con algo más de práctica…

– No, no es eso Amane.

– ¿Entonces que pasa? Hmm…

Intenta pensar en algo más para ayudarme.

– ¿Servirá si te ayudo a comerte tu helado?

– ¿Uh?

– ¡Anda, vamos a comerlo juntas! Yo empiezo.

Amane toma su cuchara y con ella, toma un pedazo de mi helado y lo lleva a su boca.

– ¡Delicioso! Esta muy bueno tu helado, Kaori-chan.

Toma esa misma cuchara para agarrar otro pedazo y llevarlo a mi boca.

– Vamos, ahora sigues tú. Di 'ahh…'

– No Amane yo… no quiero helado ahorita.

– ¿Pero por qué no? ¿Acaso te sientes mal?

– No tengo nada, ahora por favor deja de preguntarme.

– Vamos Kaori-chan, si no me dices lo que tienes ¿Cómo voy a poder ayudarte?

Vuelve a pensar en alguna manera de ayudarme y entonces tiene una idea.

Con una sonrisa malévola se coloca detrás de mí y.

– ¡Kyaaaa!

Empieza a hacerme cosquillas.

– ¡Amane! Baka ¡¿Qué crees que estás haciendo! – riendo.

– No dejaré de hacerte cosquillas hasta que me digas lo que tienes.

– Ya te lo dije que no tengo nada, tarada. Ahora suéltame, por favor – todavía sin poder parar de reír.

– Eso no funcionará Kaori-chan, te conozco demasiado bien para saber cuando me estás mintiendo.

Amane aumenta la intensidad en sus dedos, haciéndome reír aún más, creando una escena frente a todos en el parque.

– Rascaré esta barriguita que tanto me gusta hasta que me digas, Kaori-chan.

– ¡¿Pero Qué?!

Al escucharla decir eso, me separo de ella y me alejo ofendida.

– ¿Kaori-chan? ¿Dije algo malo?

– ¡¿Qué si dijiste algo malo?! ¿Cómo puedes decirme que rascarás mi barriga después de lo que…?

Es cierto, jamás le he dicho que como me siento respecto a mi peso. No puedo regañarla sin ser honesta con ella. Debo corregir esto ahora.

– Lo lamento Amane, es solo que… estoy un poco molesta porque últimamente he subido un poco de peso y… me pone muy celosa ver todo lo que puedes comer y aún así no engordas… como yo. Lo lamento.

Hago una reverencia frente a ella para disculparme, pero de inmediato Amane me detiene.

– Kaori-chan, descuida, no tienes de que preocuparte. En verdad no creo que hayas subido nada de peso, y si lo has hecho, te aseguro que no se nota en lo absoluto.

– ¿En serio?

– ¡Claro! De hecho amo mucho tu figura y considero que eres muy hermosa – al escuchar decir eso de Amane, no puedo evitar sonrojar – estoy segura que todas en la escuela piensan igual que yo ¿verdad, chicas?

Makoto y Koharu, llegan con nosotras y se unen a la conversación.

– ¡Pero claro! Todas en el salón decimos que Kaori-chan tiene una de las figuras más hermosas de toda la clase, si no es que de toda la escuela.

– La belleza que irradias es una fina y pura, un perfecto modelo de chica japonesa.

– Makoto, Koharu – sonrío al escuchar sus palabras.

– Además, si en verdad estás preocupada por tu peso, siempre podemos inscribirnos a un gimnasio o a unas clases de natación para nadar juntas ¿No sería eso increíble?

– Amane.

A pesar de lo buena que es para el Arcade y los videojuegos, si hay algo que Amane odia incluso más que las clases, son los deportes. El que ella sugiera algo como eso…

– En verdad harías eso… ¿por mí?

– ¡Por supuesto! Además de esa manera, podré verte más seguido en tu traje de baño, jeje.

– Muoh.

Intento cubrir mis mejillas para que Makoto y Koharu no las vean.

Ya que se me pasa la sonrojes, volteo con Amane y le digo.

– Bien, entonces te tomaré la palabra y nos inscribiré a unas clases de natación. Pero más te vale no echarte para atrás conmigo ¿eh?

– ¡Por supuesto, Kaori! Siempre puedes contar conmigo.

– Sí, lo sé. Muchas gracias, Amane.

Me acerco y le doy un pequeño beso en la mejilla, lo suficiente para hacer palpitar mi corazón a mil por segundo, y poner a Amane roja de la vergüenza.

– Kaori – sonriente, muy contenta.

Makoto y Koharu sonríen y parece que todo hubiera acabado ahí, de no ser porque Amane, quien nunca sabe cuando callarse, intenta hacerme sentir aún mejor y me dice.

– ¿Aunque sabes? en realidad te equivocada respecto a todo lo que como y nunca subo de peso.

– ¿En serio?

– ¡Pero claro! Lo que pasa, es que toda la grasa que debería irse a mis caderas, se me va a los pechos, jaja – orgullosa, como esperando que me sienta mejor por eso.

– Oh, oh – Makoto y Koharu al unisonó.

Al escucharla decir eso, una gigantesca rabia crece en mi interior, y sin importarme más quien nos vea, le grito.

– ¡AMANE, BAKA!

– ¡Kyaaaaaaa! ¡Kaori-chan!

– ¡Vuelve aquí, idiota!

La persigo por todo el parque, mientras Makoto y Koharu nos observan desde lejos algo avergonzadas.

Koharu voltea a ver a Makoto, y observa aquel par de pechos redondos a la altura de su cabeza.

Makoto lo nota y le pregunta.

– ¿Sucede algo, Koharu-chan?

– Makoto-chan ¿También tienes el mismo problema que Amane-chan?

– ¡Koharu!

Makoto se voltea indignada y cubre sus tetas cruzando los brazos.

Mientras tanto, finalmente consigo atrapar a Amane y me lanzo hacia ella cayendo juntas a la fuente del parque, donde la atrapo y empiezo a estrujar sus pechos.

A final de cuentas, sí me ayudó a hacer el cardio del día.