Historias de Hanahira!

Capítulo 11 – Infancia en el Parque

Protagonistas: Kaori y Amane

Clasificación: K


Parque de Juegos – Hace diez años

La historia comienza una tarde de otoño, cuando solo tenía cinco años.

En unos meses más cumpliría seis e ingresaría a la privilegiada escuela primaria para chicas de Saint Michael's, por lo cual, ya me estaba preparando.

Sin embargo mi mamá, quien por una parte estaba muy feliz por mí, también estaba algo preocupada ya que consideraba que pasaba demasiado tiempo estudiando para mi edad.

Pensaba que debía salir más y disfrutar mi infancia, por la cual ese día, había invitado a mis amigas, Koharu y Makoto, para que vinieran y jugáramos en el parque infantil de nuestra cuadra.

Estábamos las tres jugando alegres como lo solíamos hacer durante los recesos en la guardería, cuando se acerca mi madre acompañada por una mujer de cabello azul.

– ¡Kaori! ¿Puedes venir un momento?

Dejo a mis amigas jugando y voy con mi madre y aquella señora.

– Kaori, ellas son nuestras nuevas vecinas, se acaban de mudar a la casa de al lado y les estoy presentando el vecindario.

– Encantada de conocerla, señorita – hago reverencia frente a ella.

– Mucho gusto, Kaori-san – me saluda alegre la señora – Te presento a mi hija, Yuuki Amane.

Detrás de ella, se asoma una pequeña niña de ojos rojos y cabello azul, igual que su madre.

– Mucho gusto Amane-san, encantada de conocerte.

Le extiendo mi mano para saludarla, pero ella solo se me queda viendo, como sorprendida de verme.

– ¿Estás bien?

Le pregunto ya algo incómoda, al ver como solo se me queda viendo, como si estuviera sorprendida por mi supuesta belleza.

– Bueno… encantada de conocerlas. Voy a volver ahora con mis amigas ¿Quieres venir a jugar con nosotras, Amane-san? O prefieres… ¡Kyaaaaaaaa! ¡Amane-san!

Sorpresivamente se lanza contra mí, tirándome contra el pasto y riendo muy feliz mientras lo hace.

– ¡Kaori-chan, Kaori-chan!

– ¡Sí, esa soy yo! ¡¿Qué es lo que te pasa?!

– Vaya, parece que se llevan muy bien – Dice mi mamá mientras nos ve forcejear en el pasto, con Amane encima de mí.

"¿Qué-Qué es lo que esta pasando? ¿Qué rayos le pasa a esta chica?" me pregunto mientras Amane continua alegre y riendo encima de mí.

– Kaori-chan ¿Quieres jugar a las atrapadas?

– ¡¿Eh?! ¿Las atrapadas? ¿Eso cómo…?

– ¡Muy bien, tú atrapas! ¡Atrápanos si puedes!

Amane se levanta y sale corriendo hacia Koharu y Makoto.

– ¡Chicas, corran! ¡Kaori-chan no tiene que atraparnos!

Me levanto todavía confundida y aunque al principio me niego a seguir su juego, cambio de opinión cuando la veo correr con sus agujetas desamarradas.

"Oh, no. Esto es malo. Si sigue corriendo a esa velocidad seguro que se va a estrellar".

– ¡Oye, espera!

– ¡A que no me atrapas, Kaori-chan!

– ¡Amane, vuelve aquí!

Al verme persiguiéndola, Koharu y Makoto asumen que le estoy siguiendo el juego, y también se ponen a correr alegres.

Continuamos corriendo las cuatro por un rato, mientras intento atrapar a Amane antes de que tropiece.

– ¡A que no me atrapas, Kaori-chan!

– ¡Amane, detente y escúchame! ¡Si sigues corriendo, te vas a…!

– ¡Kyaaaaaaaaa!

Finalmente Amane pisa sus agujetas y se termina estrellando de cara contra el pasto.

– ¡Amane! – voy corriendo y finalmente llego con ella – Amane-san ¿te encuentras bien?

– ¡Buaaaaaaaaahhhh!

Lógicamente se pone a llorar y se lleva las manos a la nariz que es donde peor se ha golpeado.

– A ver, déjame verte.

– ¡No quiero, me duele, me duele mucho!

– Vamos, no seas llorona. Baja tus manos para que pueda revisarte. Confía en mí.

– Kaori-chan.

Amane hace lo que le digo y baja sus manos para que la vea.

– ¿Lo ves? No tienes nada. Solo fue un pequeño raspón en la nariz y tus rodillas.

Abro mi bolsillo y saco un curita para ponérselo en el lugar donde se había lastimado la nariz.

– Listo, ya quedaste lista.

– Kaori-chan.

– En serio eres problemática ¿verdad?

Le digo con una sonrisa, la cual me termina correspondiendo.

Se me queda viendo, pero esta vez ya no sorprendida o de otra manera, sino confundida, quizás incluso enamorada.

Finalmente llegan nuestras madres con nosotras y cuando la ve la mamá de Amane.

– ¡Amane! ¿Ya viste lo que pasa cuando sales corriendo de esa manera sin fijarte donde pisas? Mira nada más tu vestido. Ven, vayamos a casa, ahora.

– ¡Kyaaaaa! ¡Mamá!

La mamá de Amane la toma del brazo y la lleva con ella.

– En verdad, discúlpennos por todo esto – se disculpa avergonzada con mi madre y conmigo.

– Ah, descuide, no se preocupe por esto. Después de todo, son solo niñas.

– Vayamos a casa a limpiarte, Amane.

Se la lleva todo el camino del brazo pero antes de entrar, Amane voltea a verme todavía con la misma mirada confundida.


Habitación de Kaori – Noche

Más tarde esa noche, después de que mis amigas se han ido a casa, intento dormir en mi cama mientras recuerdo todo lo vivido ese día.

– Esa niña era tan rara. Me causo muchos problemas y al final se terminó lastimando. Se que no fue mi culpa, pero ¿Por qué será que no puedo dejar de pensar en ella?

Me doy la vuelta intentando dar ya por cerrado ese tema, cuando escucho la ventana abrirse y volteo a ver que ha sido.

– Esta cerrada. Quizás fue solo mi imaginación.

Intento volver a dormir dándome la vuelta, pero al hacerlo encuentro a…

– ¡Buenas noches, Kaori-chan!

– ¡Kyaaaaaaaaaaaa!

Caigo de la cama del susto y Amane se asoma a verme desde arriba.

– Kaori-chan, debes tener cuidado cuando te bajes de la cama.

– ¿Amane-san?

– Así es.

– ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Cómo entraste?

– ¿Ya lo olvidaste? ¡Ahora somos vecinas! Obviamente entré por tu ventana.

– ¡¿EH?! ¿Es en serio?

– ¡Así es, mira! Desde aquí puedes ver mi cuarto.

Apunta a la ventana, desde donde se ve la ventana de su cuarto abierta.

"¡¿De verdad saltó desde su ventana a la mía?" Bueno, eso no importa, lo que en verdad quiero preguntar es.

– ¿Qué haces aquí?

– Quería venir a darte las gracias por haberme ayudado y por el curita que me diste. Me ayudó mucho a recuperarme.

– Ah ¿Eso? No te preocupes por ello. Es lo que cualquiera habría hecho en mi lugar.

– Claro que no, además, la razón por la que me perseguiste, fue porque viste mis agujetas desamarradas y querías evitar que me cayera ¿no es así? Fue un gesto muy gentil de tu parte. Te lo agradezco mucho.

– Amane – hace que me sonroje – descuida, no fue nada.

Voltea a ver mi habitación y observa el pequeño uniforme rosado que esta colgado en la puerta de mi closet.

– ¡Wow! ¿Ese vestido es de tu uniforme de la escuela?

– Así es, es el uniforme de la escuela primaria de Saint Michael's, a la que ingresaré el siguiente semestre.

– ¡Kyaaaa! ¡Kaori-chan!

– ¡¿Qué pasa?!

– Es el mismo uniforme que usaré yo también. Eso quiere decir que iremos juntas a la misma escuela ¿no es así?

– Bueno, supongo que sí.

– ¡Kyaaaaaa! ¡Estoy tan feliz! ¡Iré a la misma escuela que Kaori-chan!

– Amane-san – sonrojada.

Esto es ridículo, apenas conozco a esta chica ¿por qué esta tan feliz de estudiar conmigo? Y además ¿Por qué me hace sentir tan bien?

– Espero que nos volvamos muy buenas amigas, Kaori-chan.

Corre y me da un cálido abrazo.

– Amane-san. También yo.

Se separa y me dice.

– Bien, pues ya no te molesto más. Que duermas bien, Kaori-chan.

– ¿Eh? ¡Espera!

Se prepara para saltar de mi ventana a la suya, cuando la detengo.

– ¿Qué crees que haces?

– Regreso a mi casa.

– Estás loca si crees que te voy a dejar saltar de una casa a otra como si fueras una gata.

– ¿Entonces que hago?

– Bueno…

"No creo que pueda salir por la puerta principal tampoco. Mis padres están dormidos y si los despertara y vieran a Amane conmigo, podría meterla en problemas con sus padres".

Así que le digo.

– Si quieres, puedes quedarte a dormir conmigo esta noche.

– ¡¿En serio?! – estrellas en sus ojos.

– ¡Pero solo por esta noche! ¿Okay? No quiero que esto se vuelva una costumbre entre nosotras.

– ¡Genial! ¡Gracias, Kaori-chan!

Se prepara para meterse en la cama conmigo, cuando su pie choca con algo y lo recoge del piso.

– ¿Qué es esto?

– Es una consola portátil de videojuegos que mi mamá me compró para que me distrajera un poco de mis estudios.

– ¡Oh! Y ¿Es divertida?

– No lo sé, jamás la he usado en realidad. Puedes usarla cuando quieras, si quieres.

– ¡Genial! La probaré por la mañana, muchas gracias, Kaori-chan.

Ambas entramos a la cama y nos cubrimos bajo la misma cobija.

Antes de dormir, Amane se me queda viendo a los ojos, pegando su frente contra la mía.

– Amane ¿Qué estás haciendo?

– Nada, solamente estoy muy contenta de haberme mudado a esta calle. Muchas gracias por ser tan buena conmigo.

– No hay de que, Amane.

– Kaori-chan ¿Crees que a partir de ahora, seamos amigas toda la vida?


Habitación de Kaori – Diez años después

Estoy acostada en mi cama al lado de mi querida Amane, quien me mira con su dulce sonrisa enamorada de mí, pegando su frente a la mía como lo hizo aquella primer noche.

Termino de recordar el día en que nos conocimos y con una sonrisa le respondo.

– Toda la vida, Amane.

Nos besamos y acostamos a dormir abrazadas para mañana ir a la escuela.

– Buenas noches, Kaori.

– Descansa, Amane.