No nos tomó mucho llegar a la Secundaria Eleanor Roosevelt, afortunadamente para mí, hemos llegado antes de la hora.
Siendo sincero, he llegado tarde algunas veces, ya sea por haberme quedado dormido o ayudando ancianitas por el camino.
Por lo tanto, siempre había la posibilidad de que llegara tarde en alguno de esos días. Por suerte hoy no se había dado el caso.
En cualquier caso, guardamos nuestras bicicletas y nos aseguramos de que estuvieran seguras. Luego, atravesamos el umbral de la entrada de la escuela, no sin antes el portero del lugar me diera un mala mirada.
No se su nombre exacto, pero todos lo llaman Señor P. Ni idea de porque lo llaman así, ni tampoco me atrevo a preguntarle.
Siempre lo hace y no tengo idea del porqué, no he hecho nada tan malo como para molestarlo ... Excepto noquearlo con una pelota de baloncesto, pero eso no viene al caso, desde el primer día lleva haciéndolo.
- Dio, luces confundido. - Dijo Chloe sacándome de mis pensamientos.
- Solo me preguntaba porque el Señor P siempre me mira mal. - Respondí simplemente, no era nada del otro mundo pero me picaba la curiosidad.
- ¿En serio no lo sabes? ¿Has visto lo que llevas? - Decía Mike esta vez, tenía una ceja arqueada en duda ante mis palabras.
Mientras que yo me confundí aún más con las suyas, ¿Lo que visto? Pienso que visto tan decente como el.
Una camisa manga larga blanca y encima una camisa negra con caracteres asiáticos que Chloe me regaló en mi cumpleaños hace unos meses. Vaqueros azules y zapatos deportivos. Además, llevaba una chaqueta atada en mi cintura como si fuese un faldón, en el dado caso que haga frío y la necesite.
- Viejo, tú cabeza. - Mike apuntó hacia mí cabello castaño.
No entendía a lo que se refería hasta que lo comprendí cuando vi a Chloe tapándose los ojos con una mueca divertida.
Ahora ya todo tiene sentido.
Suspire, si que soy lento. - Mi antifaz para dormir. -
- ¡Bingo! ¡10 billones de puntos para Dio! - Exclamo Chloe con una gran sonrisa.
Y efectivamente, tenía uno de esos antifaz que usan la gente para domir, era de color verde oscuro.
- Creí que nunca acertarias. - Replico Mike con una mueca divertida.
- Jaja, muy gracioso. - Dije con sarcasmo obviamente. - En cualquier caso, no me quitaré mi antifaz. -
Déjenme contarles esto rápidamente. Cuando fui encontrado en aquel accidente de autos hace 12 años, este mismo antifaz estaba conmigo. Supuestamente le pertenecía a mi padre, aunque no estoy seguro. De igual forma, es lo único que me conecta con aquel hombre. Es decir, es una de mis posesiones más preciadas en el mundo.
Mike levantó las manos con una expresión aburrida. - Tranquilo, viejo. Nadie habló de quitarte nada. -
- Además, es útil para dormir en la biblioteca, ¿No es así, Dio? - Dijo Chloe con una sonrisa pícara.
Mis mejillas ganaron un sonrojo por aquel comentario. No era secreto que dormía en la biblioteca.
- ¡So-Solo vayamos a clases! - Exclame queriendo cambiar de tema. Mike sonrió burlonamente, mientras Chloe me seguía mirando fijamente, la sonrisa coqueta de esta última se mantenía omnipresente para sacarme de mis casillas y avergonzarme.
Lo peor ... Lo estaba logrando.
Me adelanté unos cuantos pasos a ellos. - No falta mucho para que comience la clase de la Señor Robinson. Eso significa, que tengo un examen de álgebra que reprobar. - Dije en un tono optimista.
¡Mi momento ha llegado!
...
Luego de un brutal examen en el cual estoy seguro en que sacaré una D- como máximo, mis amigos y yo salimos del aula para tener nuestras siguientes clases.
No hace falta decir lo desastrosas que fueron, palabras saltando de los libros, las letras del pizarrón se reacomodaban en otras palabras, me distraía mirando a Chloe ...
Aunque no todo fue tan malo la verdad, es decir, quizás sea algo vergonzoso pero Chloe siempre me ayudaba explicándome las cosas junto a Mike ... Aunque el solo estaba para burlarse cada vez que me equivocaba en algo, lo cual me molestaba pero de cierta forma me ayudaba. De esa manera me esforzaba a no cometer el mismo error dos veces.
Como sea, luego de varias clases y momentos de frustración pura, nos dirigimos a la cafetería de la escuela para almorzar tranquilamente.
- Eso fue duro. - Comente cuando nos sentamos en las mesas del comedor.
- Creo que lo tuyo no es estudiar. - Dijo Mike sonriéndome con compasión.
Sus palabras son un poco duras, pero no puedo negarlas, tienen mucha lógica.
- Hey, qué esperas de alguien que duerme diez horas o más al día. - Replicó Chloe en un tono enfadado mientras me miraba con desaprobación.
- Oye, considero que solo ocho horas para dormir es poco, si quieres tener energía para el día a día en una insufrible vida escolar, lo importante es dormir. Por lo tanto, duermo unas diez horas. - Explaye mis razones, para luego mirar a Mike. - ¿No lo crees? -
El me miró con simpatía antes de sonreír levemente. - No encuentro fallas en tu lógica. -
La primera vez que esta de mi lado ... Y solo lo hace por lástima.
Mi mejor amigo en verdad.
- Ahora si sacaste boleto. - Sin embargo, antes de poder tener una pequeña pelea con Mike, un sonido nos distrajo.
- ¡Tu! ¡Pequeño desgraciado! - Exclamo alguien luego.
Fue en ese momento que decidí ver lo que pasaba.
Había un grupo de chicos, altos y corpulentos, creo que eran parte del equipo de fútbol americano. Todos ellos liderados por un tipo de cabello negro.
Ese grupo rodeaba a un niño de 12 años, quizás menos, se me hacía levemente familiar. Detrás de él había chicos de su misma edad. Todos compartían una expresión asustada ante ese grupo de chicos deportistas.
Lo cual no pude juzgar, ese grupo casi llegaban al uno ochenta de altura, ¿Con qué alimentan a esas bestias humanas? ¿Comida de caballo?
Pero dejemos eso de lado, noté que en el suelo estaba desparramado una bandeja de comida. No tenía que ser un genio para saber que había pasado y provocado toda esta situación.
- Yo-Yo l-lo s-siento mucho, en verdad. - Dijo aquel niño nervioso.
El sujeto enojado se enojó a un más. - ¿No tienes respeto? Derribaste mi almuerzo. No llego a comprender porque el director permitió a que sabandijas como ustedes vengan a nuestra escuela, malditos niños sin padres. -
Ese último comentario hizo click en mi mente.
- Mike. - Llamé indiferente.
- ¿Mm? ¿Que pasa? - Me pregunta el desinteresado.
- ¿Reconoces a aquel niño? El que está siendo intimidado. -
- Oh, el es ... Samuel, es un chico de nuestro orfanato, es un poco tímido ... Y al parecer está en problemas junto a su amigo Danny, otro chico del orfanato. - Me responde casualmente, como si fuera completamente ajeno a lo que pasaba. - Bien, ¿Quien tiene hambre? -
- ¡Mike! - Escuche a Chloe reclamarle enojada por su último comentario.
- Lo siento, lo siento. Es que tengo hambre. - Se excusó pero eso no evitó ser regañado por nuestra amiga.
Sinceramente yo hubiera hecho lo mismo, pero mi mente solo se centró en una cosa ...
Algo que la hermana Ilia había dicho no hace mucho.
- Mm, espero que a Samuel le vaya bien en la escuela, me preocupa un poco su timidez y lo introvertido que es ... ¿Lo cuidarías por mí, Diomedes? - Me lo había pedido con una sonrisa suplicante.
Me levanté sin importarme las miradas de mis amigos y fui ahí, donde estaba el pequeño Samuel y aquel mastodonte y su manada de perros.
No supe lo que pasó después, porque lo único que recuerdo es rojo.
Poco sabía, que en ese mismo momento mis ojos monstruosos habían cambiado ... Junto al resto de mi vida.
...
Chloe.
¡Hola a todo el mundo! ¡Soy Chloe Pride, su humilde y friki servidora!
Bueno, ¿Que debería decir ... ? Me gusta el anime, los cómics, los videojuegos y todo lo maravilloso que el siglo XXI ha traído a mi esplendorosa vida como huérfana.
Pero ese no el es punto, no vine aquí para hablarles sobre mi rompiendo la cuarta pared como el buen Wade Wilson ... Pero si hablaremos de una persona que comparte su apellido.
Mi mejor amigo Diomedes Wilson ...
Genial, ahora me pregunto si mi mejor amigo es el hijo de Deadpool, ¡Eso explicaría porque lo abandonó!
... Mejor dejo de lado mis teorías conspiratorias, pero seria brutal, ¿A qué si? Ya puedo imaginarme a Dio comiendo chimichangas con una mano y con la otra sosteniendo una espada genial.
Bueno, vayamos al lío, tío. El asunto es que ... Dio tiene una mecha muy corta en ciertas cosas.
El puede aguantar la (Disculpen mi vocabulario ... Y no se lo digan a la Hermana Ilia porque me mata) mierda de la gente.
Desde insultos, burlas, bromas pesadas, incluso agresiones de otros. Algunos dirán: "¡Ha! ¡Es un cobarde!" Pero no, se equivocan completamente, se necesita una inmensa paciencia para aguantar todo aquello. Junto a ello, Dio es bastante pacifico ... Algo diferente a su tocayo sensual y vampírico usuario de Stand.
Pero Dio tiene su propio encanto.
No obstante, lo que pasó luego de que viera al muchacho Samuel ser intimidado de tal manera ...
¿Quien imaginaría que Dio aprendiera artes marciales?
¡Les partió la madre a esa banda de idiotas! ¡Eran siete contra uno! ¡Fue lo máximo!
Pero a la vez ... Fue bastante aterrador.
Cuando empezó a dirigirse hacia aquel grupito, sentí todo mi cuerpo paralizado. Estaba completamente presa de un solo sentimiento ...
Miedo.
Dio me dio miedo ... Ahora que lo expresó de esa manera suena mal la verdad.
Mejor digamos que Dio me asusto.
Sin embargo, no fui la única que le pasó aquello. Mike, mi otro mejor amigo, estaba sudando balas ... El resto de los estudiantes no estaban mejor, de hecho estaban peor.
¡Incluso la aterradora cocinera quien era una ex-policia quien fue despedida por el exceso de agresión estaba nerviosa!
Pero ... Lo más aterrador de toda la experiencia de ver que mi mejor amigo patear y romperles algunos huesos a esos tipos fueron ...
Sus ojos en definitiva.
Siendo sincera, los ojos de Dio son raros pero siempre me han gustado, son bastante exóticos. Pero en ese instante, por un momento creí en lo que decían nuestros demás compañeros a espaldas de nosotros.
Son los ojos de un monstruo.
Lo siento, Dio, en verdad lo siento por haber pensado en aquello ...
¿Recuerdan esa linda pupila de oro que brilla como el sol? Bueno, esa cosita linda se distorsionó y tomó la forma de una cruz, para ser especificos de un signo de más, aquella cruz dorada era lo suficientemente grande para cubrir sus irises castañas y casi dividirla en cuatro partes iguales.
He visto cosas raras, en verdad, muchas cosas raras, pero esos ojos se fueron a mi lista de cosas raras que no deberían pasarle a una persona normal ... A menos que ...
¡Dio es un extraterrestre!
... Eso haría una buena saga de Jojo's ... ¡Calmate, Chloe!
Me desvié, lo lamento por eso, lo importante es que Dio les dio una santa verguiza hehe y con patadas kung fu, ¡Hya! Y ninguno de esos desgraciados logró hacerle ni un rasguño.
Fue después de que Dio noqueo al Sr. P quien vino a "ayudar" a contener a Dio solo para ser llevado al reino de Morfeo por una patada en la nuca ... Espero que Morfeo lo reciba bien al pobre, esa patada fue brutal. Luego de que Dio lo dejó fuera de combate, es que el recobro la conciencia.
- ¿Que ... ? - Lo escuché murmurar, sorprendido por sus actos y tiene razones par ello.
En un momento estás sentado tranquilamente y al siguiente segundo estás en medio de un grupo de mastodontes gimiendo de dolor en el suelo.
Bastante normal.
- ¡Señor Wilson! ¡A mí oficina! ¡AHORA! - Fue el grito que provino de la entrada de la cafetería, esa voz le pertenecía al director Johnson ... Y decir que estaba enojado era poco, estaba en un estado de furia completa mientras miraba a Dio, quien aún estaba en shock.
- P-Pero ... Y-Yo ... - Balbuceó mi amigo, antes de suspirar y empezar a caminar hacia el director cabizbajo. El nos vio a Mike y a mi por el rabillo del ojo y en silencio nos dijo "Lo siento", luego se fue.
Noté como Mike tenía una expresión similar a la de Dio.
- Quienes deben disculparse somos nosotros. No cumplimos con el pedido de la Hermana Ilia. - Lo escuché decir.
Esas palabras me golpearon como un tren.
Lo siento, Dio ... Te he vuelto a fallar, dos veces en un día ...
...
Dio.
- Muy bien, señor Wilson. - Dijo el director luego de que todos los implicados explicamos nuestras versiones de la historia.
Cada uno lo hizo por separado, y por supuesto yo fui el ultimo.
- Normalmente, en estas circunstancias hubiera terminado el programa que les permite a ti y a tus amigos estudiar aquí. - Dijo el director antes de suspirar, sus ojos reflejaron compasión. - Pero ... Si solo te expulsó a ti no será necesario. -
- Yo ... -
Me atragante, si yo era el único castigado entonces ni Samuel, Chloe, Mike y ningún otro sufriría mi estupidez.
No lo pensé más y mi incliné ante el director.
- ¡Acepto todas las consecuencias de mi actos! Pero, ¡Por favor no les haga nada a mis amigos! - Le roge sinceramente.
Lo escuché suspirar. - Así será, fue un honor tenerlo en la escuela secundaria Leonor Roosevelt. -
...
Salir de la escuela sin quejarme o algo y fui a donde aparque mi bicicleta.
Sin embargo, antes de poder irme, dos personas que conocía bastante bien salieron de la escuela.
Eran Mike y Chloe, quienes miraron a todos lados de manera frenética hasta que me ubicaron.
- ¡Dio! - Y en seguida estaban frente a mí con falta de aire.
- ¿Que ... Que pasó? - Me pregunto Chloe preocupada.
- Pues lo más obvio, me expulsaron. - Dije con simpleza, no había mucho que decir.
- ¿Así nada más? - Me pregunto Mike tenso.
- Pues, si solo me expulsaban entonces ninguna parte estaría en la necesidad de presentar cargos a un huérfano. - Explaye encogiendome de hombros.
- Dio ... - Comenzó Chloe mirándome con tristeza, casi parecía que iba a llorar. - Lo lamentamos, si te hubiéramos detenido tú ... -
- Si me hubieran detenido, ahora Samuel la estaría pasando mal ... No me arrepiento. - Les sonreí, pero ambos parecían no sentirse mejor por mis palabras.
- ¿Que le dirás a la Hermana Ilia? - Me preguntó Mike, nervioso sobre el tema.
Realmente, nunca pensé en lo que pensaría la Hermana Ilia ... Pero me las arreglaré.
- Se lo diré ... Pero más tarde. -
- ¿A dónde irás? - Pregunto esta vez Chloe.
- Al único lugar al que puedo ir ahora. - Dije sin explicarme mucho.
Luego me marché, dejando a mis amigos muy confundidos detrás.
...
Luego de un tiempo llegue a la estación Grand Central. Aunque vi alguna que otra cosa algo extraña ... Quizás era la adrenalina o algo porque vi por los callejones algunos sujetos con solo un ojo en sus caras ...
Tal vez solo sea mi imaginación, no importa.
En cualquier caso, deje mi bicicleta segura y me propuse a seguir a pie hasta llegar a ubicar una tienda de dulces.
Sweet on America.
Deje salir un suspiro profundo para prepararme para ver a una de las personas más maravillosas del mundo, a la cual considero como una segunda madre (Aparte de la Hermana Ilia) en mi vida.
Luego de tomar valor, entre a la tienda de dulces.
- Bienvenido querido clien- ¡DIOMEDES JEAN WILSON! ¡¿QUE HACES AQUÍ?! ¡¿NO DEBERÍAS ESTAR EN LA ESCUELA?! -
¿Ahora ven por qué la considero una madre para mí? Me regaña como una hehe.
Ante mi estaba una mujer más o menos de la misma edad que la Hermana Ilia. Era una mujer de gran belleza con una cálida sonrisa ... La cual no estaba presente en estos instantes pero les aseguro que es bastante cálida. Tiene unos hermoso ojos azules como el zafiro y el cabello castaño con algún que otro cabello gris, pero de ninguna manera es una mujer de mucha edad, sigue manteniendo su belleza luego de todos estos años difíciles.
Luego de pasar tanto tiempo en la tienda, impregnada en ella estaba el olor al chocolate o el regaliz o ... Cualquier cosa que se encuentre en una tienda de dulces generalmente.
Esta es la mujer que me hizo adicto a la comida azul ... Y no me arrepiento.
Sally Jackson, la madre de Percy Jackson, a quien lo considero como un hermanito desde que lo conocí hace cinco años más o menos.
Y Sally ... Me estaba preparando una tumba justo ahora ... ¡Sálvenme!
- Oh, jovencito, ¡Será mejor que no te hayas escapado de nuevo de la escuela o sino ...! -
No necesitaba que terminara la oración para saber lo que deparará para mi ...
- L-Les daré unos cinco minutos. - Dijo el gerente de la tienda nervioso, mientras me daba una mirada de lástima. - Termina rápido el problema con tu hijo. -
- Oh, eso haré, Josh. - La señora Jackson ni siquiera corrigió al hombre al confundirme como el hijo de ella ... Aunque a estas altura, ella ya me trataba como si fuese su hijo.
Ella no ma adoptaba debido a las difíciles circunstancias en las cuales se encontraba ella y su familia.
Maldito Gabe ... Ese bastardo me hace enojar como no tienes idea
- Bien, Diomedes, será mejor que te expliques. - Dijo con autoridad Sally.
Esto será difícil ... Deséenme suerte.
