Íbamos a toda velocidad a través de la noche oscura a lo largo de las carreteras del país. El viento chocó contra el Camaro. La lluvia golpeaba el parabrisas. No tenía la menor idea de como la señora Jackson podía ver algo en estas circunstancias, pero mantuvo el pie en el acelerador.
Cada vez que había un relámpago, miraba a Percy y a su amigo Grover que estaban en el asiento de atrás, asegurándome de que estuvieran bien. Aunque Percy seguía mirando fijamente las piernas peludas de su amigo, como si comprobará que fueran de verdad.
Pero eran reales, demasiado reales a mí parecer, incluso tenían el mismo olor que me recordaba de viajes al zoológico, lanolina, como de lana. El olor de un animal húmedo de corral. Jamás imaginé que un fauno mojado olería así, casi prefiero a los perros mojados.
- Entonces ... - Escuche a Percy hablar, aunque parecía pensar mucho su siguiente pregunta, quizás aún estaba en shock.
Yo estaba fascinado, ¡Un fauno real! Me pregunto si me dejará tomarle una foto, a Chloe le encantaría.
- ¿Tu y mi madre se conocen? - Logro formular Percy su pregunta.
Grover miró con ansiedad el espejo retrovisor, aunque la carretera estaba más solitaria que el desierto.
- No exactamente. - Le respondió. - Quiero decir que nunca no hemos encontrado en persona, pero ella sabía que yo te mantenía vigilado. -
- ¿Vigilado? -
- Tétrico. - Murmuré pero Grover me dio una mirada molesta. Al parecer me escucho, le di una sonrisa de disculpa.
El fauno suspiró como respuesta antes de volver a la normalidad, me refiero a un estado nervioso. - Estoy al pendiente de ti, me aseguro de que estés bien. Pero no fingía ser tu amigo, yo en verdad soy tu amigo. -
A pesar de que ocultaba información, se notaba que sus palabras eran sinceras. Mentirle a tu amigo para mantenerlo a salvo, yo hubiera hecho lo mismo.
- Uh ... - Percy lo miró con duda. - ¿Que eres ... Exactamente? -
- Eso no es importante. - Rechazo Grover, mirando el retrovisor brevemente.
- ¿Que no es importante? De la cintura para abajo, mi mejor amigo es un burro. -
Como respuesta, Grover dejó salir un agudo y gutural. - ¡Blaa-ha-ha! -
¿El balo como un burro? Espera, más importante ...
- ¡Hey! ¿Yo no era tu mejor amigo? La decepción, la traición, hermano. - Le reclamé, quizás era un mal momento para tener esta conversación, pero había que dejar las cosas claras.
- Eso ... ¡Eso es diferente! - Dijo Percy nervioso por la charla, eso me divirtió. - Tu eres como mi hermano. -
- Bien. - Asentí satisfecho con su respuesta, antes de mirar a Grover. - Eres un fauno, ¿No es así? -
- ¡En primer lugar, soy parte cabra de la cintura para abajo! ¡Segundo, no soy un fauno, soy un sátiro! - Me reclamó Grover, parecía ofendido.
- ¿No es lo mismo? - Alcé una ceja dudoso.
- ¡No! ¡Digo, si! - El chico cabra se molestó más, sin saber que decir. - ¡Hay sátiros que se ofenderian con tus palabras! -
- Wow, espera, ¿Sátiros? - Terció Percy, parecía que tenía una revelación. - ¿Acaso te refieres a los mitos del señor Brunner? -
- ¿Fueron las ancianas del puesto de frutas un mito, Percy? ¿Fue la señora Dodds un mito? - Le pregunto Grover seriamente.
Percy se estremeció ante sus palabras, yo me puse un poco pálido ante la mención de aquellas ancianas.
- Así que ... Admites que había una señora Dodds. - Murmuró frunciendo el ceño.
- Por supuesto. - Asintió Grover, sin darle mucha importancia al asunto.
- Entonces, ¿Por qué? -
- Mientras menos supieras, más seguros estarías. - Dijo Grover, como si fuese lo más obvio del mundo.
Oh, con razón la gente ignorante es tan feliz.
- Pusimos niebla es los ojos de los humanos, esperábamos que pensaras que la Benévola era una simple ilusión. Pero no funcionó tan bien como esperábamos, tu empezaste a darte cuenta de quién eres. - Decía Grover, en su voz se notaba un hilo de cansancio.
- ¿Quien ... Soy? - Tartamudeo Percy. - Espera, ¿Que quieres decir con eso? - Pregunto ansioso.
¿Quien soy?
Una pregunta tan simple, pero a la vez tan complicada. Por un momento, yo me sentí igual que Percy.
Perdido.
El repentino sonido de mugidos me sacó de mis pensamientos, era un extraño sonido que se cernía por detrás de nosotros. Cada vez más cerca.
Sea lo que fuese, algo nos perseguía y nos ganaba terreno.
- Percy. - Comenzó Sally, al mirarla pude ver lo tensa y sudorosa que estaba. - Hay mucho que explicar pero no hay suficiente tiempo para ello. Tenemos que ponerte a salvo. - Ella me miró con ansiedad, tristeza y asustada. - Lamentó haberte involucrado a ti también, Diomedes. -
- Yo ... - Me atragante, no sabía que decirle para calmarla.
- ¿A salvo de qué? - Pregunto Percy, el parecía empezar a ponerse tenso. - ¿Quien está detrás de mí? -
- Oh, nadie importante. - Hablo Grover en un tono sarcástico, parecía aún molesto por llamarlo parte burro ... ¿O quizás por llamarlo fauno? - Solo el mismo Señor del Inframundo y sus súbditos sedientos de sangre. -
- ¡Grover! - Le reclamó Sally en un tono de reproche.
- Lo siento, señora Jackson. ¿Podría conducir más deprisa, por favor? - Dijo el vengativo hombre cabra sin culpa.
Sin embargo, mi mente solo se centró en lo que había dicho Grover. ¿El Señor del Inframundo? Si no recuerdo mal, la Hermana Ilia dijo que se llamaba Plutón. Espera, ¿Por qué el perseguía a Percy? ¿Acaso el insulto al dios? ¿Hizo del número 1 en una tumba? Por favor, no me digan que hizo del número 2 o yo mismo lo mató.
Más importante aún ... ¿Existen los dioses? Okay, estaba en presencia de un fauno, no, un sátiro y como había dicho ese sátiro, los mitos eran reales, pero aún así, pensar que en verdad los dioses existían era una idea descabellada.
Pero por alguna razón, no pude sentir que estaba equivocado al respecto.
Sally dio un duro giro hacia la izquierda que hizo estremecer el auto, un consejo: siempre usen el cinturón de seguridad, es en serio.
Nos desviamos a un camino estrecho, una carretera donde pasábamos casas de campo oscuras y colinas boscosas y señales de "recoja sus propias fresas" en vallas blancas.
- ¿A dónde vamos? - Me aventuré a preguntar.
- Al campamento de verano del que hablé. - Aunque Sally lo había dicho de forma firme, pude notar que hacia de toda su fuerza de voluntad para mantenerse compuesta para no preocuparnos. - Al lugar donde el padre de Percy quería enviarlo. -
- Espera, es el lugar al que no querías que fuera. - Le reclamó Percy con el ceño fruncido, sin comprender exactamente las razones de Sally.
Y sinceramente yo tampoco podía comprenderlo.
- Por favor, querido. - Dijo Sally, en un tono suplicante en su amable voz. - Esto ya es muy difícil para mí, trata de ser un poco comprensivo. Estas en peligro. -
- Todo debido a unas ancianas que cortan hilos. -
- Esas no eran simples ancianas. - Hablo Grover, su voz sonaba recriminatoria pero se le notaba pálido al hablar al respecto. - Esas eran las Parcas. ¿Sabes
qué significa el hecho de que se aparecieran delante de ti? Sólo lo
hacen cuando estás a punto de ... Cuando alguien está a punto de
morir. -
- Whoa, dijiste 'tú'. - Exclamó Percy, percibiendo lo que quería decir Grover.
- No lo hice, dije 'alguien'. -
- Querías decir 'tú'. Es decir, yo. -
- Me refería a ti, como 'alguien'. No hablaba explícitamente de ti. -
Mientras ellos seguían discutiendo del "tu" y el "yo", me quedé en la parte de las Parcas y que solo aparecen cuando vas a morir.
Así que ...
Diablos, debí comer más muffins de Mora azul.
- ¡Chicos! - Grito Mamá Sally deteniendo la pelea de ambos chicos.
Ella tiró del volante con fuerza hacia la derecha, y tuve una visión de una figura que se desvió para evitarla ... Era una forma oscura revoloteando detrás de nosotros que se perdió en la tormenta.
Quizás sea Pie Grande. Pero sea lo que sea, no me daba tan buena espina aquella silueta.
- ¿Que fue eso? - Pregunte con cautela, la pregunta no iba hacia nadie en especial. Sally fue la única con valor de responder, pero no a mi pregunta.
- Ya casi llegamos ahí. - Decía ella, como un mantra ignorando aquella sombra en la tormenta y mi pregunta deliberadamente. - Solo otra milla ... Por favor, por favor, por favor ... -
Yo no tenía ni la más remota idea de cuál era nuestro destino, pero me encontré deseando llegar a aquel lugar. Por el rabillo del ojo, noté como Percy y Grover estaban igual o peor que yo de ansiosos por llegar.
Mire hacia la ventana, donde al otro lado del cristal solo se encontraba la lluvia golpeando el auto y la oscuridad infinita. Era el tipo de campo vacío para obtener una salida en la punta de Long Island.
En ese instante, mi mente tuvo la maravillosa idea de asaltarme de los recuerdos de aquel sujeto de ojos dorados en mi sueños, el hombre de la guadaña. El dolor, el cansancio y el miedo fantasmal de aquella pesadilla me había entumecido los músculos como si tuviera pegado hielo seco.
Ese sujeto tenía una voz tan malévola que me recordó a la terrible voz que incitaba a esos animales a luchar, solo que más nítida y clara, lamentablemente no era más reconfortante de esa manera.
Luego pensé en aquella copia mía de ojos azules con iris en forma de cruces. Su actitud arrogante y altanera parecía burlarse de mí simple presencia ... Pero lo que más me aterraba es que ...
Esa copia no fuese una "simple copia", sino que en verdad fuese yo.
- ¡Guh! - De repente, sentí un ardor en mis ojos. Todos los cabellos de mi cuerpo se alzaron como los de un erizo.
Sentí la muerte cayendo sobre nosotros.
De golpe, hubo un destello cegador, le siguió un golpeteo para luego finalizar con un "¡Boom!", como resultado el coche explotó.
¿Quieren saber como se siente estar dentro de un auto mientras se volcá? Pues se los diré para que no los experimenten.
Quiero aclarar que estas hazañas están hechas por completos profesionales y dobles de acción, niños no intentéis esto en casa.
Sentí la ingravidez, una sensación de estar siendo aplastado, ser frito en una asalten y estar en el ciclo de centrifugado de una lavadora. Todo lo anterior al mismo tiempo, fue horrible.
Lo único que evito que saliera volando o que haya tenido una contusión cerebral fueron el cinturón de seguridad y la bolsa de aire. Niños usen el cinturón en medio de una tormenta, la seguridad ante todo.
Levanté mi cabeza de la bolsa de aire, acaricié mi frente adolorida con mi mano suavemente.
- Ay ... -
- Ow. - Escuche el gemido de dolor Percy desde la parte trasera.
- ¡Percy! ¡Dio! ¡¿Están bien?! - Grito Sally a mi lado en pánico.
- Estoy bien ... - Le respondí, aún levemente aturdido.
- Igual aquí ... - Vociferó Percy, parecía estar recuperándose de todo el caos.
Despeje mi mente aturdida, percatandome que estábamos vivos, y el coche no explotó ¡Esas eran las buenas noticias! Mientras que las malas eran que el coche se había desviado a una zanja, las puertas fueran encajadas en el barro, el techo se había abierto como la cáscara de un huevo y la lluvia se filtraba por ese orificio.
Nuevamente, lo bueno es que estábamos vivos así que no me quejo.
Pero ... Lo que acaba de pasar ... ¡Fue un bendito rayo! Nos cayó un rayo, ¡¿Cuales eran las posibilidades de que aquello pasará?!
- ¡Grover! - Exclamó Percy en la parte de atrás.
Me congelé, el fauno o sátiro o como sea que los llamen no demostró señales de estar bien, y eso me preocupaba. Aunque no lo conocía, el era amigo de Percy, eso era suficiente para que yo me preocupe por su bienestar.
- ¡Comida! - Vociferó el chico mitad animal de corral. Cuando alguien habla de comida, significa que aún quedan esperanzas.
- Dio ... Percy ... - Dijo Sally a mi lado. - Tenemos que ... - Su voz se quebró antes de poder terminar la oración. Algo la asustaba.
Aún sentía aquel ardor en mis ojos, pero aún así miré en el espejo retrovisor ... Y vi mis ojos.
Miedo y pavor me inundaron, mis pupilas ... Eran iguales a esa copia de mi sueños, eran cruces doradas. Lo único bueno, es que mi iris aún eran castañas.
Luego cayó otro relámpago y pude captar algo en la infinidad de la noche iluminada por aquel rayo. A través del barro salpicado en el parabrisas trasero, vi una figura pesada que venía hacia nosotros por un lado de la carretera. La vista de aquello hizo que mi piel se erizara y mis ojos ardieran aún más. Era una silueta de un hombre enorme, como un jugador de futbol, parecía estar sosteniendo una manta sobre su cabeza. La mitad superior era voluminosa y borrosa. Sus manos levantadas hacían parecer que tenía cuernos.
Mi garganta se sintió seca. - ¿Qui-Quien ... ? -
- Percy, Dio. Salgan del auto. - Dijo la señora Jackson en serio, muy pero muy en serio. Ella parecía haber notado el cambio de mis ojos, pero decidió ignorarlo.
No se como puedes ignorar eso, pero mamá Sally lo consiguió.
Por consiguiente, ella empezó a empujar la puerta del piloto, pero no cedía, estaba atascada en el barro. Intente con la mía pero tuve los mismos resultados, y por lo que pude ver, Percy no tenía mejor suerte.
- ¡Intenta el lado de Grover! - Exclamó Sally, su tono cada vez más ansioso y aterrado. - Percy, ¿Ves ese gran árbol? Tienes que correr ahí, hijo. -
- ¿Que? - Dijo Percy desorientado.
Cayó otro relámpago y por el orificio humeante del techo pude ver el árbol del que se refería, un inmenso árbol de navidad digno de la Casa Blanca, el pino era del tamaño de la cresta de la colina más cercana.
- Esa es la línea de propiedad. - Informó Sally. - Pasa por encima de esa colina y verás una gran granja abajo en el valle. Solo corre y no mires atrás, grita por ayuda. No pares hasta que llegues a la puerta. -
- Mamá, tu y Dio vienen conmigo. - Fue la respuesta firme de Percy, como siempre tan testarudo.
El rostro de Sally se puso pálido, sus ojos se llenaron de tanta tristeza que me hizo olvidarme de todo mi alrededor, incluso mis ojos adoloridos eran poca cosa. Solo la había visto así una vez, y fue en esa misma tarde mientras observaba la extensión del océano.
- ¡No! - Exclamó Percy, percatandose de que no estaba en el plan ir con el. - Ustedes vienen conmigo. Dio, ayúdame a llevar a Grover. -
- ¡Comida! - Vociferó Grover, más fuerte que antes.
Me moví hacia la parte trasera del auto junto a Percy para poder ayudarlo con Grover, el pareció notar también el cambio radical de mis pupilas pero no pareció importarle, tampoco tuve el valor para preguntarle que pensaba, había algo más importante que mis monstruosos ojos ahora mismo.
El tenia razón, no podía dejar a mi figura materna aquí, pero ... Si consigo que Percy, Grover y Sally consigan salir todo estará bien, ¿No es así? Solo tengo que distraer al hombre de la manta ...
Hablando de el, ese sujeto se acercaba más y más hacia nosotros, haciendo gruñidos guturales y bufidos ruidosos. A medida que se acercaba, me di cuenta de que no podía sostener una manta sobre su cabeza -también fue tonto pensar que un sujeto aterrador que perseguía a una mujer, dos niños y un chico cabra usara una manta como si fuese un fantasma- debido a que sus manos, sus enormes manos como guantes de béisbol, se balanceaban a sus costados.
La manta de la que les hablé antes, no estaba. Es decir, la voluminosa y gigantesca masa difusa y que era demasiado inmensa para ser su cabeza ... En realidad, si era su cabeza. Y lo que se alzaba a los costados de su cabeza, parecían unos cuernos.
- El no nos quiere a nosotros. - Dijo Sally. - El solo viene a por ti. Además, ni Dio ni yo podríamos pasar la línea de propiedad. -
- Pero ... - Percy empezó a temblar, todo el estrés de la situación ya le estaba pasando factura.
- No tenemos tiempo. Percy, por favor, ve. -
En respuesta, Percy se enojó. Frunció el ceño como siempre lo hace cuando se enojaba. El subió por encima de Grover la cabra, y empujó la puerta abriendola, por lo tanto dejando que la lluvia se filtrara también por ahí.
- Vamos juntos, iremos todos juntos. - Exclamo Percy, su tono firme como el de un soldado.
- Percy, te dije que ... -
- ¡Mamá! - Grito Percy, normalmente no me gustaba que le hablará así a Sally, pero en estas circunstancias las cosas eran diferentes. - ¡No voy a abandonarte! Dio, ayúdame a sacar a Grover. -
Yo solo asentí, el tenia razón. Deje que Percy saliera primero y luego tome a Grover y lo cargue hasta afuera, estaba sorprendentemente ligero a decir verdad aunque cargar un cuerpo era difícil. Gracias a la ayuda de Percy, pusimos los brazos de Grover sobre nuestros hombros y
comenzamos a tropezar cuesta arriba a través de la alta hierba húmeda. De cerca, nos seguía Sally detrás de nosotros, ella no tenía más alternativa que hacer lo que Percy le había dicho.
Luego, por mera curiosidad miré detrás de nosotros, y tuve mi primera vista clara de aquel monstruo.
Tenía fácilmente más de dos metros de altura, quizás hasta más, sus brazos y piernas parecían algo como de la portada de la revista "Muscle Man", con abultamiento de bíceps y tríceps y un montón de otros "bíceps", todo relleno como las pelotas de béisbol debajo de venas y membranas de piel. No llevaba ropa interior excepto por un blanco y brillante calzoncillo ... Lo cuál se habría visto divertido, excepto que la mitad superior de su cuerpo era tan espeluznante que no podía reírme en este caso.
Áspero cabello café empezaba cerca de su ombligo y se iba espesando al llegar a sus hombros. Su cuello era una masa de músculos y piel que conducían a su enorme cabeza, la cual tenía un hocico tan largo como mi brazo, nariz mocosa con un anillo brillante, crueles ojos negros, y enormes cuernos negros con color blanco en las puntas tan filosas que no se pueden obtener ni siquiera con un sacapuntas eléctrico.
Reconocí al monstruo, claro. Era uno de los monstruos que tenía en mis sueños, donde aquel joven, que se parecía un poco a Percy ahora que lo notó, lo había derrotado con su espada.
- Ese es ... - Murmuré, sorprendido.
- El hijo de Pasifae. - Dijo Sally terminando por mi. - Ojalá hubiera sabido que mal estaba la situación. -
- Pero ... - Terció Percy, mirando tan asombrado como yo al monstruo. - El es el mino-
- No digas su nombre. - Lo interrumpió Sally, su tono fue de advertencia. - Los nombres tienen poder. -
Mire hacia adelante, hacia nuestra meta. El pino estaba todavía demasiado lejos, por lo menos a unos cien metros cuesta arriba, miré detrás de mí otra vez.
El minotauro estaba encorvado sobre el Camaro de Gabe, mirando en las
ventanas, o bueno, no estaba mirando exactamente. Más bien parecía estar frotándose contra el y olfateandolo, no estaba seguro del porqué lo hacia, ya que sólo estábamos a quince pies de distancia, pero aún así agradecí los momentos que nos daba para alejarnos de él.
- ¡Comida! - Gimió Grover de manera muy oportuna.
- ¡Shhh! - Le dije para silenciarlo, pero al parecer estaba más en el mundo de inconsciencia como para que me hiciera caso.
- ¿Mamá, qué está haciendo? ¿Por qué no nos ve? - Le pregunto Percy a su madre, aunque me interesaba mucho aquella data, me importaba más llegar a ese puñetero pino.
- Su visión y audición son terribles. - Le respondió frunciendo el ceño. - El seguía solo por el olor, pero nos encontrará pronto. -
En ese preciso momento, el minotauro bramó de rabia oportunamente. Tomó el Camaro de Gabe por el techo roto, el chasis estaba crujiendo y chirriando ruidosamente. Se llevó el coche por encima de su cabeza y lo tiró por el
camino. Se estrelló contra el asfalto mojado y patinó en una lluvia de
chispas de casi una milla antes de llegar a una parada. Luego el tanque de gas explotó.
Ni una marca, recordé a Gabe diciendo ...
Mira, lo siento y a la vez no lo siento, digamos que solo lo siento un diez por ciento.
- Percy. Dio. - Nos llamó Sally apresuradamente. - Cuando nos ubique, él nos atacará. Esperen hasta el último segundo, y luego salten fuera del camino directamente hacia los lados. No puede cambiar de dirección muy bien una vez que está
atacando, ¿Comprendido? -
- ¿Como sabes todo eso? - Le pregunto Percy, y ahora que lo menciona yo también me estaba preguntando lo mismo.
- He estado preocupada por un ataque durante un largo tiempo. Debería haber esperado esto. Fui egoísta, manteniéndote cerca de mí, además de involucrarte a ti, Dio. - Explico brevemente Sally, incluso en una situación como esta, se preocupaba por mí.
- ¿Manteniéndome cerca de ti? Pero ... - No escuche lo que dijo Percy, porque me hundí en mis pensamientos.
Si pudiera sacar a todos de esta situación. Tengo que admitirlo, me siento frustrado. Casi siempre encontraba una solución pacífica o una no tan pacífica en cada problema que me encontraba, sin importar las consecuencias que tuvieran sobre mi persona, mientras los demás estén felices, no tenía ningún problema pero este momento ...
No tenía ni la menor idea de que hacer, y estaba frustrado con eso. Sabia que debí tomar un curso para combatir monstruos mitológicos en internet.
Sin embargo, otro bramido de furia me sacó de mis pensamientos. Y el minotauro comenzó a pisotear cuesta arriba.
El ya había captado nuestro olor.
El pino estaba a sólo unas cuantas yardas más, pero la colina estaba
más empinada y resbaladiza, y Grover no se estaba haciendo más
ligero. El minotauro estaba más cerca. Otros pocos segundos y estaría encima de nosotros.
- ¡Hay que separarse! - Advirtió Sally captando el peligro inminente.
Rápidamente, tomé a Grover y lo cargué completamente por mi mismo. Lo cargué sobre mis hombros como los soldados cargaban a un herido.
Pude notar lo reticente que se encontraba Percy de dejarme cargar a su amigo cabra, pero supuestamente aquel toro malo quería más a Percy que a nosotros así que el necesitaba la mayor ventaja.
Volteé y miré al monstruo apuntando su cornamenta hacia Percy, quien se había alejado unos metros hacia la izquierda. Sus ojos negros brillaban de odio puro, y desde aquí podía oler su espléndida fragancia a carne podrida.
Y entonces ... Cargó contra el, sus filosos cuernos como navajas apuntando hacia su pecho para empalarlo y hacer brochetas de Percy.
Y no creo que las brochetas Percy sepan tan bien como el monstruo quería hacer parecer.
Percy se congeló, sudor y la tensión recorriendo su cuerpo y justo en el último momento saltó a un lado lejos de ser empalado por el minotauro.
Luego el toro se giró hacia mí esta vez, y de una cargo hacia Grover y a mi. Me tomé mi tiempo, aunque para mi el minotauro iba a cámara lenta ... Incluso la lluvia, el movimiento de la hierba por el viento, todo aquello iba mucho más lento de lo que esperaba.
En el último momento salté hacia un lado, y déjenme decirle que no es muy recomendable saltar cargando a una cabra en tus hombros.
Afortunadamente, Percy volvió a mi lado y me ayudó a cargar a Grover hasta la cima de la colina. Por el otro lado pude ver un valle, justo como Sally había dicho, y las luces de una granja de color amarillo brillante a través de la lluvia, pero eso fue a media milla de distancia. Nunca lo lograríamos.
El minotauro gruñó, pateando el suelo. Siguió mirando a Sally, que estaba retrocediendo lentamente hacia abajo, hacia la carretera,
tratando de alejar al monstruo de nosotros.
- ¡Corran! - Grito Sally, en medio de la tempestad. - ¡No puedo ir más lejos, corran! -
Sin embargo, nos congelamos en ese mismo lugar, incapaces de movernos debido al miedo y la preocupación. En ese instante, el monstruo atacó a Sally brutalmente.
Ella trató de esquivarlo, de la misma forma en que nos dijo que teníamos que hacerlo, pero el monstruo ya se conocía aquel truco, podíamos engañarlo dos veces pero ya la tercera era la vencida.
La mano del Minotauro salió disparada hacia Sally, y la tomó del cuello levantandola y estragulandola mientras ella intentaba escapar de su agarre, daba patadas y puñetazos pero le fue imposible salir del agarre de hierro de su mano.
- ¡Mamá! - Gritamos tanto Percy como yo, sin importarme como la llamé, en estos cinco años Sally se había vuelto una madre para mí y nadie cambiaría eso, ni siquiera mi verdadera madre.
Mis ojos me ardieron como nunca, pero eso no evitó que quitara la mirada de ella y el minotauro.
Sally nos miró una última vez y ahorcada vociferó una última palabra, de una madre a sus hijos.
- ¡Vayan! -
Luego, con un rugido gutural lleno de furia, el monstruo cerró el puño en el cuello de Sally, y entonces se disolvió ante mi vista fundiéndose en una luz, una forma de oro brillante, como si se tratara de una proyección holográfica. Un destello cegador, y ella simplemente se había ... desvanecido.
Lo peor de todo, es que lo había presenciado en cámara lenta, parecía un sufrimiento eterno.
Yo ... Se supone que iba salvarla, a ponerla a salvo con Percy y Grover y yo solo ... Solo me quede ahí ..
- ¡NO! - Grito Percy, corriendo hacia el monstruo. Se quitó la chaqueta roja que tenía, ahora mojada por la lluvia, entonces la empezó a agitar. - ¡Hey, estupido! ¡Carne de res molida! -
Yo ... No podía creerlo, Percy se enfrentaba a esa cosa mientras que yo, me quedaba congelado ... ¿Siempre fui tan patético?
El monstruo rugió y se abalanzó contra Percy, el cual estaba de espaldas al gran pino. El minotauro atacó bastante rápido, agitando sus brazos.
Entonces, para esquivarlo Percy saltó ... Pero no hacia los lados, sino hacia arriba. Utilizo la cabeza del monstruo como un trampolín, dio un giro en el aire, y finalmente aterrizó en su cuello.
¿Como lo hizo? Creo que ni Percy supo como lo logró. Pero no había tiempo para pensar en ello, porque luego la cabeza del monstruo chocó brutalmente contra el robusto pino.
Ahora este pino es mi árbol favorito.
Pero el minotauro se recuperó rápidamente, empezando a agitarse tratando de sacarse a Percy de encima, este último se abrazó del cuello del monstruo como si su vida dependiera de ello. Y quizás sea así, porque no quería imaginarme el duro aterrizaje que tendría al salir volando de aquel toro gigante.
Los truenos y relámpagos parecían aumentar de intensidad mientras me quedaba mirando la escena ante mi. La lluvia caía sobre mis ojos, haciéndolos arder más. El olor a carne podrida del monstruo me saturada las fosas nasales.
No podía imaginar como estaría Percy en ese momento.
El monstruo mientras tanto se sacudió todo y se resistió como un toro de rodeo, luego empezó a correr hacia adelante.
Mientras eso pasaba, Grover seguía gimiendo allí en la hierba, quería gritarle que se callara pero estaba demasiado ocupado contemplando las habilidades de torero de Percy.
- ¡Comida! -
El minotauro corrió hacia nosotros, pero entonces Percy se aferró a su cuerno y lo jalo hacia atrás como si fuese un freno de mano. El monstruo se puso tenso, emitió un gruñido de sorpresa y entonces el Minotauro gritó y lanzó a Percy y cayó detrás de nosotros en un ruido sordo.
Cuando lo voltee a ver, jadee sorprendido. Estaba tendido en la hierba, en sus manos se encontraba el cuerno roto del minotauro pero lo que de verdad me alarmó fue la sangre que se filtraba de su sien, donde una roca lo había golpeo al aterrizar.
Me enojé ... Primero Sally, y ahora Percy se sacrificaba por nosotros ... Me sentí igual cuando esos idiotas intimidaron a Samuel.
Todo el miedo, frustración y desesperación se convirtieron en furia, mi vista volvió a reproducir todo a cámara lenta sin embargo, ya no ardía aunque sabía que mis pupilas seguían siendo cruces de oro, volteé y encare al monstruo.
El minotauro atacó.
Y el era ... Lento, demasiado lento, pero cuando se encontró lo suficientemente cerca mi mente aceleró de cero a cien en menos de un segundo.
- No tengas miedo. - Dijo una voz detrás de mí, sonaba tan familiar y a la vez tan distante. - Si eres tu, entonces ... ¡Haz lo que quieras! ¡Y lo lograrás! -
Sin pensarlo, la adrenalina llenó mis venas, salté y giré un par de veces para luego darle una patada con el talón del pie al costado de la cabeza del monstruo.
El minotauro gimió de dolor y cayó al suelo en un sonido sordo. A unos metros, el otro cuerno cayó junto a él. Un toro sin cuernos ... Eso me dio gracia por un segundo, pero al instante desapareció.
Mire el cuerno idéntico al que sostenía Percy, un arma irregular hecha de hueso del tamaño de un cuchillo.
Lo tomé en mi mano y lo apreté con fuerza que mis nudillos se pusieron blancos y miré al monstruo que gemía de dolor en el suelo, la patada junto a la velocidad con la que chocó contra el suelo fue tan fuerte que quedó aturdido y adolorido en el suelo.
Me acerqué a él, con el cuerno listo. Nuestras miradas se encontraron, y se estremeció ante mi mirada pero aún así no se levantó. El tenia miedo ...
Y tenía razones, mató a mi figura materna, lastimó a mi mejor amigo y hermano no de sangre ... Nada calmará la furia que tengo dentro de mi.
Pise su cabeza fuertemente, sacándole un gemido de dolor. Enterré aún más su cabeza en el suelo.
- Esto ... Esto es por mi madre, hijo de perra. -
Sin vacilación clave el cuerno en su cuello, el minotauro gimió y gritó de dolor bajo mi pie pero aún así no logró salir debajo de él, ni siquiera me importó como era eso imposible.
Llego a un punto donde el monstruo dejó de moverse y empezó a desvanecerse en un destello dorado, pero este era diferente al de Sally, se desmoronó en arena de oro, esfumandose en el viento ...
El monstruo ya se había ido.
La lluvia dejó de caer, aún podía escuchar los rugidos de la tormenta que se desplazaba lejos desde la distancia. Aún en mi nariz estaba impreso el aroma a ganado.
Pero me quedé ahí de pie mirando el último sitio donde había estado Sally antes de desvanecerse.
Logre vengarla, logre salvar a Percy y a Grover, pero aún así ...
Me sentía vacío.
Toqué mi mejilla al sentir húmeda de ella ...
- He ... Esta lloviendo, ¿Eh? -
De mis ojos caían mares y mares de lágrimas pero no caería hecho una bolita llorosa en el suelo. Voltee y mire a Grover chillando, su cabeza sangrando, Percy se encontraba igual, aferrándose al cuerno del minotauro.
Por mi mente pasó el pensamiento que creía que su madre era aquel cuerno y por eso lo apretaba con fuerza. Eso me hizo sentir peor ...
Como pude subi a Percy a mi espalda, sosteniéndolo con un solo brazo, luego subí el brazo de Grover sobre mi hombro mientras lo sostenía por el costado.
Empecé a moverme hacia aquella granja arrastrando a Grover, pero sin dejar caer a Percy.
Recuerdo a Sally diciendo que no podría pasar la línea de propiedad, pero yo lo hice sin problemas. No sabía si eso era bueno o malo, pero no me importaba lo más mínimo, mi prioridad era poner a Percy y a Grover en un lugar seguro ... Era lo menos que podía hacer por Sally.
Recuerdo derrumbarme en el porche de madera, la adrenalina abandonando mi sistema, mis ojos se sentían cansados en ese momento. Note como las mariposas volaban alrededor de las luces amarillas, el ventilador girando por encima de nosotros.
Luego capté las facciones severas de un rostro que me resulto familiar, era un hombre barbudo ... Creo haberlo visto en alguno de mis tantos sueños, pero no sabría ubicarlo. A su lado había una chica rubia de cabello rizado, de la misma edad de Percy al parecer. Al otro lado, había una joven de cabello castaño rojizo, lo más característico de ella eran los brillantes ojos azules.
Ambos me observaron mientras dejaba en el suelo a Percy y a Grover.
La niña rubia centró su vista en mi, analizandome con sus fríos ojos grises. Luego volteo su vista a Percy, mirándolo con un brillo extraño.
- El es, el debe ser. - Vociferó, pero no pude entender a qué se refería, pero quizás tenga que ver con que ese monstruo lo persiguiera.
Mientras, la pelirroja parecía espantada por lo herido y sucios que estábamos.
Mi mente se nubló, mi cabeza golpeó el suelo en un ruido sordo, pero estaba tan cansado que ni me importó.
- Silencio, Annabeth. - Escuche a aquel hombre hablar. - Esos dos están heridos, llévatelos junto a Hope a que los traten. -
Ambas chicas tomaron a Percy y a Grover y se los llevaron, Percy fue tomado por la rubia y Grover por la pelirroja.
Y a mí me dejaron ...
¡¿Por qué tanto desprecio?!
¿Es por mis ojos?
¡¿Es por qué soy sexy?!
¡No puedo evitar ser sexy!
Aunque estaba demasiado cansado para decir algo ... El suelo se sentía bastante cómodo, pero noté como una sombra se cernía sobre mi.
Era aquel hombre, y pude notar lo alto que era ... Aunque no pude discernir más características de él, lucia confundido al verme.
Luego su mirada se llenó de compasión. - Descuida, todo estará bien. -
Fue lo último que escuché antes de que la oscuridad me reclamara.
...
