Tuve unos extraños y ciertamente alarmantes sueños llenos de animales de granja y algunos salvajes. Los más destacables era los monos, los toros, algunas águilas, había caballos y burros. Ellos querían comida, querían dormir ... Querían jugar.
Así que lo hice, los alimenté, jugué con ellos, y les conté cuentos para dormir y les canté canciones de cuna. Incluso comimos malvaviscos en la hoguera, no sabía si a ellos pueden comer malvaviscos, pero les gustaba.
Pero, cada vez que estábamos sentados y descansado en el fuego, sentía a alguien vigilándome, siempre observando, cada vez que eso pasaba me despertaba.
Desperté más de una vez, sin embargo, siempre me asaltaba el cansancio nuevamente. Además, los recuerdos de esa noche tormentosa me desgastan mucho mentalmente.
La tensión, el miedo, la desesperación, la ira, la tristeza ... Sally, Percy herido ...
Todo me golpeaba de nuevo al despertar, así que volvía a dormir para encontrarme con mis amigos animales.
Sin embargo, en mis pocos momentos de conciencia, recordaba estar postrado en una suave cama, siendo alimentado por alguien ... Fue extraño ser alimentado por otra persona, nadie lo había hecho desde que era muy pequeño, y esa persona había sido la Hermana Ilia, pero esto fue diferente ... Pero no sentía mal la verdad.
Pero lo que sí era extraño, por no decir que estaba mal, era con lo que me alimentaban. Sabia a muffins de mora azul ... Pero la consistencia era como la de un pudín, ¡Inventaron el pudín de mora azul! ¡Gracias, espíritus del cielo!
Recuerdo obtener vistazos de la persona que me alimentaba, era aquella chica de cabello rojizo mirándome tiernamente como si fuese un bebé. Tomó de toda mi fuerza de voluntad no avergonzarme por aquello.
Esta vez, cuando me desperté me sentía más descansado y concentrado que las anteriores veces en las que había despertado.
Y fue en ese momento que la chica de cabello rojizo había llegado, de seguro para alimentarme.
- Hey ... -
- Oh, hola ... -
Silencio incómodo, ambos dimos un saludo torpe. No sabía cómo actuar ante la chica que me había estado cuidando por todo este tiempo aparentemente.
En medio de aquel silencio, me tomé el momento de mirarla mejor. Ella parecía de mi edad, tal vez un año menor. Un par de pulgadas más baja que yo, pero tenia un cuerpo bastante atlético ... Sin sonar como un pervertido. Su cabello rojizo me recordó al fuego, quizás si es agitado por el viento parecía las llamas danzantes de una hoguera. Pero en contraste estaban sus ojos azules, que ahora que los notaba, tenían un tono azulado como el cielo nocturno iluminado por las estrellas. Es extraño, porque aquella noche parecían más brillantes ...
¿Quizás sea mi imaginación?
Pero entonces los ojos azules de ella se pusieron serios, un gran contraste a la mirada tierna al alimentar al bebé Dio.
- Dime, ¿Sabes qué va a ocurrir en el solsticio de verano? -
- ¿Uh? ¿Que ... ? - Logre decir, confundido por sus palabras, ni siquiera se cuando va a ser el solsticio de verano, ¿Como podría saber que podría pasar en ese momento?
Ella pareció entrar en pánico, miró hacia su alrededor asustada como si la vigilarán.
- ¿No sabes que pasa? ¿No sabes que fue robado? ¡No tenemos mucho tiempo, hay que hacer justicia ahora! -
En verdad pude sentir su preocupación palpable en el aire, pero no tenía la menor idea de lo que ella estaba hablando.
- Yo ... Lo siento ... - Dije, pensando muy bien mis palabras para aclarar todo y quizás poder calmarla. - Pero no tengo ni la menor idea de lo que hablas. -
Ella se congeló, luego su bello rostro tomó una expresión de decepción para luego llenarse de desesperación.
Antes de que alguno de los dos pudiera decir algo, alguien tocó la puerta de la habitación donde nos encontrábamos.
La chica pelirroja se sobresaltó levemente, pero fue abrir la puerta.
- ¡Quirón! - Exclamó sorprendida aparentemente. - ¿Que haces aquí? Pensé que estabas ocupado ... -
El hombre, Quirón entró a la habitación. Lo primero que noté fue la silla de ruedas en la que estaba postrado, usaba una chaqueta tweed, un delgado cabello café y una barba.
Quirón me sonrió amablemente, pero pude captar ese atisbo de compasión en su mirada.
- Hola, Hope. Lamento molestar, solamente vine a asegurarme como estaba el joven Diomedes. - Respondió Quirón.
La joven, Hope asintió lentamente.
- Además, quería informarle a Grover que llevara a Percy a verme cuando el despertará. - Continúo el hombre, pero mi mente solo le importo una sola palabra.
- ¿Donde está Percy? - Pregunto apresuradamente, no estaba cerca y me daba pánico el no saber su bienestar. - Además, ¿Como sabes nuestros nombres? -
- Grover nos los dijo, además Percy siempre hablaba de ti en Yancy. - Me respondió Quirón en un tono calmado, pero no entendía de qué hablaba.
- ¿Yancy? ¿Que? Lo siento, no lo entiendo. -
Eso solo hizo que me mirara con tristeza.
- Dentro de poco lo entenderás, por ahora me retiro. - Quirón miro a Hope. - Mejor llévalo con Percy y Grover, se sentirá más seguro con ellos. -
- Entendido, Quirón. - La chica asintió y luego Quirón se fue.
Yo me quedé mirando a donde se había ido, el era el hombre de aquella noche junto a Hope y la niña rubia, Annabeth creo. Pero en ese momento era más alto ... Quizás solo sea mi imaginación.
No tuve tiempo de seguir pensado debido a que Hope me presentó una caja de zapatos.
- Los míos aún están en buen estado, gracias. - Le respondí con dudas.
Ella me dio una mirada en blanco. - No, tonto. Solo ábrelo. -
Reticente tome la caja de zapatos y la abrí ... Y saben, cualquier duda que haya tenido que toda la tormenta, el minotauro y la muer ... Lo ocurrido con Sally haya sido solo un sueño se esfumó en ese mismo instante.
Dentro de la caja de zapatos se encontraba uno de los cuernos del minotauro, blanco con negro. La base estaba rota de manera irregular y su punta filosa estaba salpicada de sangre. Era la prueba de que todo había sido real.
- Hiciste algo imposible, nadie, absolutamente nadie había roto su cuerno de una patada. - Hablaba Hope con reconocimiento y admiración en su voz, pero poco me importaba. - Solamente pensé que querías tener esto como trofeo de guerra. -
- ... El cuerno del mino-
- Por favor, no lo digas. - Me interrumpió Hope, luciendo algo tensa. - Los nombres tienen poder. Ven, te llevaré con tu amigo Percy. -
Deje el tema de lado, lo primordial para mi en ese momento era Percy, tenia que saber como estaba, así que me levanté ...
Y caí de cara contra el suelo de madera.
Al parecer, aunque mi mente estaba despierta, mis piernas querían dormir un rato más.
Lo único bueno fue escuchar la hermosa risa de Hope.
- ¡Hahaha! ¡Ay, dioses! ¡Eso es lo que pasa por dormir dos días seguidos! ¡Hahaha! - La chica siguió riendo de mí desgracia.
Lo único que podía hacer era gruñir en el suelo con mi cuerno de minotauro en la caja de zapatos.
- A todo esto, hay algo que tengo que decirte. - Ella dijo luego de calmar su risa y ayudarme a levantarme, en ese momento noté el collar de cuentas en su cuello
Tenia siete en total, el que más llamó mi atención era la primera cuenta, tenia la forma de una balanza, con una estrella fugaz en un lado y una espada en la otra. Bastante interesante dibujo, me recuerda a algo ...
- Si, dime. - Le dije luego de poder sentarme y empezar recuperar un poco de sensación de mis piernas.
Me sonrió divertida. - Cantas mientras duermes. -
- ¿Que ... ? -
- Dije que cantas mientras duermes, son bonitas las canciones. - Luego se puso pensativa. - Mm, quizás Apolo ... Eso explicaría un poco los ojos ... -
La escuché murmurar, frunci el ceño levemente cuando mencionó mis ojos, aunque me dio curiosidad cuando nombro al Dios Romano del Sol.
- ¿Que hay con mis ojos? ¿Y por qué hablas de Apolo? -
Quizás lo dije un poco brusco, Hope se sobresaltó con mi tono, creo que me sobrepasé con ella.
- No es nada, es mejor que hables con Quirón lo último, pero ... - Ella me sonrió burlonamente. - Pienso que tienes lindos ojos. -
Me quedé tan sorprendido que ni siquiera pude avergonzarme por lo que dijo, no muchos habían aceptado mis ojos como cosa normal, pero ella lo hizo ...
- Ahora busquemos a tu amigo. - Hablo Hope sin importarle lo que dijo antes.
Sin más preámbulos, la seguí en silencio.
...
Luego de recuperar todo el control de mis extremidades inferiores, Hope me guió hacia el lugar donde se suponía que se encontraba Percy. Esperaba que su herida en la cabeza estuviera bien, nadie quería un Percy más tonto de lo habitual.
Entonces, cuando llegamos a un porche bastante grande. Ahí, sentado en una silla de playa durmiendo como una doncella esta mi amigo y casi hermano Percy. Tenia una manta en sus piernas y una almohada detrás de su cabeza. Parecía cómodo, además de que estaba como si nada le hubiera pasado.
Excepto por una cosa, había perdido a su madre. Lo peor es que no pude hacer nada al respecto, me sentí como un inútil.
Note que ahí estaba Grover también, cuidándolo. No podía ver sus cuartos traseros, usaba unos jeans azules, unos converses y una camiseta naranja que decía; Campamento Mestizo, debajo de uno de sus brazos había una caja de zapatos, ¿Eso era lo que creo que es? Decidí no pensar mucho en ello.
Y ahora que lo notó, Hope tenía la misma camiseta naranja, pero usaba unos pantalones cortos unas botas militares.
Me olvidé de aquello un momento y miré a Percy, quien aún seguía dormido. Tenia un leve ceño fruncido, quizás tenia un mal sueño. Mientras no sueñe con animales come gente, estará bien.
Mire las colinas verde a los lejos a través del prado, impregnada en la brisa estaba la fragancia a fresas. Aquella vista y atmósfera me dio mucha calma.
- Ow ... - Aquel sonido llamó mi atención.
Volteé mi vista y capté a Percy despertando, parecía desorientado por los alrededores, se como se siente. El volteó su mirada hacia un lado de el, donde había una mesa.
En aquella mesa había una bebida. Parecía jugo de manzana bastante helado por los hielitos que flotaban en el líquido. Tenia una pajita verde y una sombrilla de papel clavado a través de una cereza a lo marroquinos, tengo que admitirlo tienen clase por aquí.
La mano de Percy se estiró para tomar la bebida, aunque casi se le cae una vez. Al parecer seguía débil y tomaría un rato antes de que su cuerpo se acostumbrará a estar despierto de nuevo.
Espero que no se caiga como yo.
- Ten cuidado. - Le dije suavemente. El pareció captar por completo que estaba ahí.
- Dio ... - Murmuró entre dientes, pero pude escucharlo.
Me vio a mí, luego a Hope pero se quedó mirando más tiempo a Grover, especialmente sus piernas. Si yo no lo supiera, Grover hubiera pasado como cualquier chico con discapacidad.
Grove se acercó lentamente a Percy.
- Tu salvaste mi vida. - Dijo Grover, en su voz se notaba el respeto pero a la vez tristeza. - Yo ... Bueno, lo mínimo podía hacer ... Lo cuidé por ti. Yo pensé que tu podrías querer esto. -
Respetuosamente dejo la caja de zapatos debajo de su brazo sobre el regazo de Percy.
El la abrió, y como me esperaba, estaba un cuerno gemelo al que poseía en la caja de zapatos en mis manos. La única diferencia, la de Percy la arrancó mientras montaba a aquel monstruo mientras la mía la obtuve al darle una patada.
Percy miró con aprensión el cuerno, el levantó su vista y miró la caja en mis manos.
Yo le asentí, no hacia falta palabras para comprender lo que él otro quería decir.
- El minotauro. - Dijo Percy con tanto rencor que me asustó un poco.
Tanto la chica pelirroja y el chico cabra se tensaron ante el nombre del monstruo.
Grover tuvo el valor para hablar. - Uh, Percy, no es buena idea decir su nombre. -
- Los nombres tienen poder. - Advirtió Hope con seriedad. Bueno, mi nombre lo tiene un vampiro inmortal con un Stand que detiene el tiempo ... Si eso es el poder de los nombres, entonces si les tendría miedo.
- Entonces es cierto, así se llama en los mitos griegos, ¿No es así? - Exigió Percy. - El minotauro, mitad hombre, mitad toro. -
Grover se movió inquieto, Hope parecía un tanto incomoda.
Mire a Percy y calmadamente le hable.
- Hemos dormido como unos dos días, ¿Como te sientes? ¿Que recuerdas? - Le dije con suavidad, no quería inquietarlo.
Un Percy inquieto era de lo peor, y aún más en esta situación.
- Mi mamá, ella está realmente ... -
Mis ojos ardieron, costó un poco ignorar el dolor.
Percy bajó la mirada, yo no dije nada.
Yo no sabía que decirle, osea, acaba de perder a su madre, además, yo tampoco me encontraba bien ... Me sentía un fracaso.
Aquel día, en el prado con sus arboledas de árboles, corrientes sinosuas, acres poblados de fresas debajo del hermoso cielo azul, el valle rodeado de colinas ondulantes y directamente frente a nosotros aquel gigantesco pino. Aquel día ...
Era uno de los peores de mi vida.
- Lo siento. - Dijo Grover repentinamente, el estaba ahogando un sollozo. - En verdad soy un fracaso, soy ... Soy el peor sátiro del mundo. -
Al parecer no era el único que se sentía como un fracasado. Percy, Grover y yo nos sentíamos frustrados y enojados con nosotros mismos.
El chico cabra gimió, luego piso tan fuerte que su pie se desprendió de su pierna. Es decir, el zapato se salió de su "pie", el interior estaba lleno con poliestireno, excepto por un hueco con forma de pezuña.
- ¡Oh, styx! - Murmuró Grover frustrado.
El sonido del trueno rugió en medio del cielo despejado. Ni siquiera me digne a preguntar como eso era posible.
- Grover. - Le regaño Hope frunciendo el ceño. ¿El sátiro había provocado un trueno? ¿Tenia algo que ver con que haya dicho styx?
- Lo siento. - Vociferó el sátiro mientras luchaba por poner su pezuña de vuelta en el pie falso.
- Entonces si eres un sátiro. - Concluyo Percy, su voz sonaba casi devastada.
¿Estaba pensando en su madre? Mi corazón y mis ojos dolieron ante el pensamiento.
Grover seguía ahogando sus sollozos, el pobre fauno, digo sátiro parecía que esperaba ser golpeado. Hope lo miraba con compasión, mientras Percy hizo lo mejor que pudo para no verse enojado o devastado por el asunto del minotauro y Sally ...
- No fue tu culpa. - Le dijo Percy en un tono calmado, pero pude ver a través de él. El que se sentía culpable era él.
- Si lo fue. - Replico el chico cabra. - Se suponía que debía protegerte. -
- ¿Acaso mi madre te pidió que me protegieras? - Percy alzó una ceja.
- No, pero ese es mi trabajo, soy un guardián ... O al menos, lo fui. -
El rostro de Grover decayó al mencionar lo último. La chica pelirroja, Hope se posicionó a su lado y colocó una mano en su hombro, para darle apoyo.
- Entonces, ¿Por qué ... ? - Antes de poder terminar de hablar, la vista de Percy se desenfoco, parecía mareado.
Preocupado, fui a su lado. - Hey, cálmate un poco. - Lo sostuve suavemente por los hombros.
- Dale de tomar. - Propuso Hope.
Asentí ante sus palabras, quizás tomar esa bebida lo haga sentir mejor.
Tome el vaso y lo acerque para que pudiera tomar de la pajita verde. Pero cuando dio el primer sorbo retrocedió casi de inmediato, ¿Estaba caducado? Que pésimo servicio. Pero luego, volvió a tomar del jugo y en un instante vacío el vaso. Entonces si estaba bueno, si es que la cara sorprendida de Percy me indica algo.
- ¿Te gustó? - Le pregunto Hope sonriendo, tenia una mirada divertida al ver la cara algo asombrada de Percy.
Percy asintió solemnemente, me pregunté si estaba tan bueno como para dejarlo sin habla. Solo la comida de mamá Sally tenía esa capacidad.
- ¿A qué sabía? - Le pregunto Grover por curiosidad.
- Galletas de chispas de chocolate. - Dijo Percy, asombrandome por aquel dato. - Las caseras hechas por mi madre. -
Su voz sonó distante, no pude evitar hacer una mueca. Entonces, Percy me miró a los ojos.
- No me digas que tu te sientes culpable. -
- Yo, bueno ... - El me frunció el ceño.
- Tu no tuviste la culpa de nada, nadie la tuvo ... - Su cara decayó. - Solamente fue mala suerte. -
Ambos nos quedamos en silencio un momento, era una situación incómoda hablar sobre lo que pasó con Sally. A los dos nos dolía, los dos nos culpamos, pero aún así ... Tratamos de actuar fuertes para los demás.
- Hmph. - Grover carraspeó, llamando nuestra atención. - ¿Y cómo te sientes, Percy? -
- Como si pudiera lanzar a Nancy Bobofit unas cien yardas. - No pude evitar sonreír levemente.
Grover sonrió tristemente. - Eso es bueno. -
- Si, así no nos arriesgamos a que bebas más de eso. - Comento Hope con seriedad.
Percy y yo la miramos confundidos, entiendo que no sea exactamrnte jugo de manzana, ¿Pero era peligroso? ¿Era alguna especie de droga o esteroide? Con la curiosidad e intriga picando, le pregunté al respecto.
- ¿A qué te refieres? ¿Que es eso? -
Pero Hope ignoro mi pregunta, tomo el vaso vacío en mi mano y lo dejo en la mesa nuevamente.
- No hay tiempo para explicaciones, hay que ver a Quirón y al señor D. - Hablo la chica cambiando de tema. - Y créanme, es mejor no hacer esperar al Señor D. -
El porche donde estábamos daba toda la vuelta por todo alrededor de la casa de granja.
A Percy le costaba caminar, sus piernas deben estar muy dormidas luego estar inmóviles por dos días, dentro de poco recuperará la movilidad como yo. El se aferraba con fuerza a la caja de zapatos donde se encontraba el cuerno de minotauro.
Pero cuando salimos por el lado opuesto de la casa, me quedé sin aliento.
Nosotros debíamos estar en la costa norte de Long Island, porque de
este lado de la casa, el valle marchaba hasta arriba hasta el agua, el cual brillaba una milla a lo lejos. Entre aquí y allá, simplemente no podría procesar todo lo que veía.
El paisaje estaba salpicado de edificios que se parecían una arquitectura más antigua al romanticismo, arquitectura griega antigua, mi mente llegó a la conclusión por si mismo. Un pabellón al aire libre, un anfiteatro, una arena circular, excepto que todos ellos se veían completamente nuevos, sus columnas blancas de mármol centelleaban en el sol.
En una cercana caja de arena, una
docena de niños de la misma edad o menores que Percy y sátiros jugaban voleibol. Canoas se deslizaban a través de una laguna. Niños en camisetas naranjadas brillantes como las de Grover y Hope se perseguían el uno al otro alrededor de un grupo de cabañas acurrucadas en el bosque. Algunos disparaban al blanco en la pista de arquería. Los otros montaban los caballos en un camino arbolado, y, a menos que alucinara, algunos de sus caballos tenían alas.
Vi a ver a Percy, el cual estaba catatónico ante lo que tenía al frente. Eso es bueno, pensé que era el único que se había quedado boquiabierto ante tan hermoso y fantástico lugar.
Al final del porche, dos hombres se sentaban uno en frente del otro en una mesa de naipes. La chica rubia de aquella noche, la cual me imagino cuidó de el como Hope había hecho conmigo, se apoyaba en el riel del porche junto a ellos.
El hombre frente a nosotros era pequeño, pero gordo. Él tenía una nariz roja, ojos llorosos grandes, y un cabello crespo tan negro que era casi púrpura. Él se parecía a esas pinturas de ángeles bebe, querubines sino me equivocó. ¡Exacto! Él se parecía a un querubín que había llegado a la edad adulta y trabajaba en un parque de remolques. Él usaba una camisa hawaiana de patrón de tigre (La cual me gustaba mucho), y él habría cabido perfectamente en una de las fiestas de póker de Gabe, pero yo presentía que él podría darle una paliza al apestoso Gabe y a sus amigos con mucha facilidad.
- Aquel es el señor D. - Nos Informó Grover en un murmuró, antes de advertirnos con voz ansiosa: - El es el director del campamento, sean los más educados posibles. -
- La chica es Annabeth Chase, ella es una campista como yo, pero es una de las más antiguas, como yo ... - Dijo Hope, lo último en un tono casi distante.
- En cuanto a Quirón. - Comenzó Grover. - Ustedes ya lo conocen ... -
El señaló al hombre que estaba espaldas a nosotros, en su silla de ruedas, pero lo que de verdad me asombró fue la respuesta de Percy al verlo.
- ¡Señor Brunner! - Grito mi amigo a mi lado.
En ese momento, mi cerebro empezó a mover sus oxidados engranajes. Percy llamó a Quirón, señor Brunner, pero el señor Brunner era el maestro de latín de Percy en la Academia Yancy si no recuerdo mal, eso significa que ...
¡Quirón es un espía en cubierto de escuelas!
Quirón volteo su mirada ante el llamado de Percy, tenia una sonrisa y un brillo travieso en los ojos, pero cuando me miró noté de nuevo esa tristeza en su mirada.
Me gustaría una buena explicación para eso, por favor, sino es mucho pedir universo.
- Oh, bien, Percy. - Quirón se centró en el susodicho. - Ahora ya tenemos cuatro para los naipes. -
Menos mal que lo escogieron a él, soy fatal en los juegos como ese.
Quirón le ofreció una silla a la derecha del señor D, quien lo miró con sus ojos inyectados de sangre antes de dar un gran suspiro.
- Bueno, supongo que debo decirlo, ¿No? - Dijo el señor D en un tono aburrido y cansado. - Bienvenidos al Campamento Mestizo. Pero aclaremos algo, no esperen que este alegre de conocerlos. -
Que majo que es, es mi tercera persona favorita del año. El primer lugar siempre está empatado entre Sally y la Hermana Ilia, el segundo lugar es un triple empate con Percy, Chloe y Mike. Y hasta ahí, esos son mis únicos amigos ...
- Uh, gracias ... - Vociferó Percy, alejándose un poco del señor D.
- Gracias, señor D. - Dije, notando fácilmente que el sujeto estaba irritado por no tener su bebida féliz, no hay que se un genio para saber que este hombre era un alcohólico.
- Annabeth. Hope. - Llamo Quirón.
Entonces ambas se acercaron.
- Ellas son Annabeth Chase y Hope Danvers, ambas se tomaron la molestia de cuidar de ustedes mientras se recuperaban, Percy, Diomedes. - Nos informó Quirón amablemente.
- Puede llamarme Dio, Quirón. - Le dije al hombre en sillas de ruedas.
- Oh ... Claro, Dio. - Balbuceó un momento el hombre antes de dirigirse a la chica rubia. - Annabeth, hazme un favor, querida. ¿Por qué no vas a comprobar las literas de Percy y Dio? Estarán en la cabaña once por ahora. -
Annabeth asintió solemnemente. - Seguro, Quirón. -
Me tomé el tiempo para detallar a Annabeth, ya que no la había visto bien aquella noche.
Ella era probablemente de la edad de Percy, tal vez un par de pulgadas más alta que el, y un lucía un montón más atlética. Con su bronceado profundo y su cabello rubio rizado, ella parecía exactamente a una chica de California, pero sus ojos arruinaron la imagen. Eran alarmantemente grises, como nubes de tormenta; exóticos, pero intimidantes, también, como si ella analizara la mejor forma para vencerme en una pelea.
Ella miró el cuerno de minotauro en mis manos, luego a mi, luego prosiguió a mirar a Percy, siguió con el cuerno en la caja de zapatos en sus manos y luego nuevamente a Percy.
Y lo que dijo ... ¡Dios, jamás lo olvidaré en mi vida!
- Babeas cuando duermas. - Le dijo Percy. Entonces ella salió corriendo fuera al césped, su cabello rubio volando detrás de ella.
- ¡Jajajajaja! - No lo aguante más y rei a carcajadas, no por lo que dijo, sino por la cara desencajada que le quedó a Percy.
El chico se sonrojó. - ¡Tu cállate! -
Hope a mi lado sonrió. - Hey, Dio, canta mientras duerme. -
Ahora fue el momento para mi para avergonzarme, Percy me miró fijamente.
- Debo grabarlo. -
- Inténtalo, mocoso. - Le frunci el ceño.
Ambos nos miramos fijamente por un momento antes de sonreirnos levemente, este tipo de momentos divertidos ayudaban a quitarnos un poco el estrés de la situación.
- Entonces. - Comenzó Percy, centrándose en Quirón. - Uh, ¿Usted trabaja aquí, señor Brunner? -
- No señor Brunner. - Corrigió Quirón. - Temo decir que el señor Brunner fue un simple seudónimo, ambos pueden llamarme Quirón. -
- Bueno. - Dijo Percy, parecía confundido y luego volteó a ver al director del campamento. - Y el señor D ... ¿Eso quiere decir algo? -
El hombre querubín dejó de barajar las cartas, y miró a Percy como si se hubiera comido un buey el solo. - Jovencito, los nombres son cosas poderosas. Tu simplemente no vas por ahí usándolos sin razón. -
En verdad estoy creyendo que las personas por aquí se están poniendo muy serias con los nombres ... Quizás deba de hacerle caso.
- Oh, correcto. Lo siento. - Murmuró Percy en disculpa.
- Debo decir, Percy. - Interrumpió Quirón, así evitando la posibilidad de que Percy pudiera hacer molestar al señor D. - Me da mucho gusto de verte vivo, a los dos. Pero hace mucho tiempo desde que he hecho una visita a domicilio para un campista potencial. Odiaría pensar que he perdido mi tiempo. - Tanto Percy y yo nos confundimos con sus últimas palabras.
- ¿Visita a domicilio? -
- Mi año en la Academia Yancy, fue para instruirte. Tenemos sátiros en la mayoría de las escuelas, por supuesto, manteniendo la vigilancia. Pero Grover me alertó tan pronto como él te conoció. Él sintió que tu eras algo especial, así es que decidí ir. Convencí al otro profesor de latín para ... Ah, toma un permiso de ausencia. -
Ante la explicación de Quirón, no pude evitar hacer memoria. Recordando que en la escuela secundaria Leonor Roosevelt, había uno o dos chicos con discapacidad, celosamente me pregunté si alguno de ellos era un sátiro como había dicho Quirón.
- ¿Usted solo llegó a Yancy para enseñarme? - Le pregunto Percy sorprendido.
Quirón asintió con la cabeza. - Honestamente, no estaba seguro al principio. Contactamos a tu madre, dejándola saber que te vigilábamos en caso que tú estuvieras listo para el Campamento Mestizo, pero tú todavía tienes tanto que aprender. No obstante, tu llegaste aquí vivo, y eso es siempre la primera prueba. Aunque ... - El me miró detenidamente. - Siempre hay excepciones ... -
No tuve el tiempo de preguntarle a qué se refería porque el señor D habló primero.
- Grover, ¿Juegas o no? - Le pregunto el querubín, parecía impaciente por jugar.
- ¡Si, señor! - Grover tembló cuando él tomó la cuarta silla, aunque no supe por qué él estaba tan asustado de un hombre pequeño gordito en una camisa hawaiana estampada en tigre.
Pero Hope, que aún se encontraba con nosotros lo miró con simpatía.
¿Desde cuándo jugar a los naipes podía ser peligroso?
- ¿Tu sabes jugar a los naipes? - El señor D miró a Percy con suspicacia.
- No tengo miedo. - Le respondió audaz como siempre.
- No tengo miedo, señor. - Le corrigió.
- Señor. - Resopló Percy, pude notar que a él no le agradaba nada el señor D.
- Bien. - Él dijo. - Es, junto con las luchas de gladiadores y Pac-Man, uno de los más grandes juegos alguna vez inventado por los humanos. Esperaría que todos jóvenes civilizados sepan las reglas. -
- Estoy seguro de que el chico puede aprender, en ese caso. - Quirón dijo con optimismo.
- Por favor. - Dijo Percy, ansioso. - ¿Qué es este lugar? ¿Qué estoy haciendo aquí? Señor Brun, quiero decir, Quirón, ¿Por qué iría a la Academia Yancy solamente para enseñarme? -
De repente recordé las palabras de Sally, tantas preguntas pero como tiempo para responderlas todas, esperaba que las respondieran aquí.
Hope suspiró, ella nos miraba a todo con ojos comprensivos pero parecía tener una aura solitaria.
- Yo también me pregunté lo mismo. - Resopló el señor D. El director campamento repartió las cartas, Grover se sobresaltó cada vez que una aterrizó en su montón.
Quirón sonrió con compasión, como si esperara que Percy llegara a la conclusión por si mismo. Luego, el me miró con ojos analíticos, como si tratara de entender que es lo que tenia adelante ...
¿Es que soy tan singular? Se supone que Percy es el importante aquí, nos persiguió un minotauro por culpa del señor del inframundo porque quería algo de él.
- Percy. - Dijo Quirón, volviendo su vista a mi amigo. - ¿Tu madre no te dijo nada? -
- Ella dijo … - Su voz sonó distante. - Ella me dijo que tenia miedo de enviarme aquí, si bien mi padre lo había querido. Ella dijo que una vez que yo estuviera aquí, probablemente no podría salir nunca más. Ella quería mantenerme cerca de ella. -
Recordé las palabras de Sally, lo triste y devastada que estaba al respecto de enviar a Percy aquí ... Su mirada triste al mirar el océano sin fin.
- Típico. - Bufo el señor D. - Es por eso que los matan usualmente. Niño, ¿Vas a pujar o qué? -
Mis ojos ardieron un poco por lo que dijo. Percy miró sin comprender al hombre.
- ¿Que? -
El señor D le explico impaciente como pujar, y Percy hizo lo que dijo.
- Me temo que hay demasiado para decir. - Quirón dijo con un suspiro. - Temo que nuestra película usual de orientación no será suficiente. -
- ¿Película de orientación? - Pregunte en voz alta.
- Si, habrá que actualizarla luego de esto. - Dijo Hope exasperada.
- Si. - Suspiro Quirón antes de ponerse serio. - Pues Bien, Percy, Dio. Saben que su amigo Grover es un sátiro. Sabes. - él señaló los cuernos en las cajas de zapatos. - Que han matado al Minotauro. No una hazaña pequeña tampoco, muchachos. Lo que probablemente no sepan es que los grandes poderes están funcionando en sus vidas. Dioses, las fuerzas que ustedes llaman los dioses griegos, están muy vivos. -
Okay, eso si que no me lo esperaba ... Aunque debí haberme hecho una idea con lo del señor del inframundo, ¿Cual era su nombre griego? ¿Hates? ¿Danés?
Percy miró a su alrededor, como si esperará que alguien negará aquel hecho, pero nadie lo hizo.
- Oh, un matrimonio real, ¡Truco! ¡Truco! - Exclamo el señor D.
- Señor D. - Lo llamo Grover tímidamente. - Si usted no se la va a comer, ¿Puede darme su Coca de dieta? -
- ¿Eh? Oh, bien. -
Grover mordió un enorme pedazo de la lata vacía de aluminio y la masticó tristemente. No pude evitar admirar como comía aluminio como si fuese galletas.
Debí hacer una expresión divertida, porque Hope se río entre dientes mientras me miraba.
- Espere. - Le dijo Percy a Quirón. - Usted me está diciendo que hay tal cosa como Dios. -
- Bueno. - Comenzo Quirón, buscando las mejores palabras para explicarlo. - El Dios con la letra mayúscula G [D para nosotros, los hispanohablantes]. Ese es un asunto enteramente diferente. Nosotros no tenemos tratos con la metafísica. -
- ¿Metafísica? Pero usted acaba de hablar acerca de ... -
- Ah, los dioses, en plural, así como grandes seres que controlan las fuerzas de naturaleza y los empeños humanos: Los dioses inmortales de Olimpo. Ese es un asunto más pequeño. -
- ¿Más pequeño? - Pregunté con una ceja arqueada.
- Si, realmente. Los dioses que discutimos en la clase de latín, Percy. -
- Zeus. - Dijo en respuesta. -Hera. Apolo. Se refiere a ellos. -
Nuevamente, los retumbantes sonidos del trueno se hicieron presentes en un día despejado.
Hope fulminó con la mirada a Percy, como si le reprochaba por decir los nombres como si nada.
- Joven. - Dijo el Señor D en un tono de advertencia. - Realmente sería menos casual acerca de tirar esos nombres por ahí, de ser tu. -
- Pero son historias. - Dijo Percy, aunque yo empezaba a creer en lo que decían estas personas. - Ellos son … Mitos, para explicar los relámpagos y las estaciones y esas cosas. Son lo que las personas creían antes de que
existiera ciencia. -
- ¡Ciencia! - El señor D se burló ruidosamente. - Y dime, Perseus Jackson, Diomedes Wilson. - Tanto Percy y yo nos sobresaltamos cuando él dijo nuestro nombre completos. - - ¿Qué pensarán las personas acerca de su 'ciencia' dos mil años de ahora? - El Señor D continuó. - ¿Hmm? Le llamarán un primitivo insulso, eso es. Oh, amo a los mortales, no tienen absolutamente sentido de perspectiva. Piensan que han llegado tan lejos. ¿Y lo han hecho, Quirón? Mira a estos chicos y díselo. -
Tal vez el señor D no sea la persona más agradable del mundo, pero había algo en el ... Algo diferente, además cuando nos llamó mortales ... Como si eso no tuviera nada que ver con el. Percy lucia tenso en la mesa, Grover estaba callado, solo comiendo su lata. Hope estaba igual de silenciosa, como si no quisiera causar problemas.
- Percy. - Quirón dijo con suma seriedad. - Puedes elegir creer o no, pero el hecho es que inmortal significa inmortal. ¿Puedes imaginarte eso por un momento, nunca morir? ¿Nunca desvanecerse? ¿Existiendo, simplemente como eres para siempre? -
Mi boca se sintió seca, mis ojos picaron, algo en ese pensamiento me hacía sentir mal.
- Quiere decir, ya sea que las personas crean en usted o no. - Concluyo Percy.
- Exactamente. - Quirón estuvo de acuerdo. - Si tu fueras un dios, te
gustaría ser llamado un mito, ¿Una vieja historia para explicar un relámpago? ¿Qué ocurre si te digiera, Perseus Jackson, que algún día
personas te llamarían un mito, simplemente creado para explicar
como niños pequeños pueden lograr sobreponerse a perder a sus
madres? -
Mi corazón golpeo, y mis ojos ardieron más, casi igual que aquella noche. Entonces pensé:
- "Mis ojos ... Cambiaron." -
La forma en que todos me miraban fue suficiente para afirmar aquel hecho.
- Interesante. - Escuche murmurar a Quirón.
El señor D me dio una mirada antes de centrarse en su mano de cartas. Grover tembló levemente, pero me miraba extraño mientras olfateaba el aire, Percy no le dio mucha importancia al parecer, pero Hope sí se quedó mirando mis ojos resultandome algo incómodo.
No se porque, pero el hecho de que hablara de Sally, me hizo enojar, pero evite explotar. Y por lo que pude ver, Percy también se había tragado su ira.
- No me gustaría eso. - Dijo Percy.
- ¿Y qué piensas tú, Dio? - Me pregunto Quirón.
- Yo ... - Suspiré antes de mirar el suelo. - Creo que sería solitario la verdad. -
- ¿Por qué lo dices? - Me pregunto el señor D, sin mirarme.
- Pues ... Vivir para siempre, ver como las cosas, personas que quieres se marchitan con el pasar de los años ... Los dioses son seres perfectos desde el principio, pero ... Si esa es la vida de los dioses, suena solitaria ... -
Los ojos inyectados de sangre del señor D se encontraron con mis ojos con cruces doradas. Y no se porque pero ... No pude evitar sentir compasión por el.
- Aún así. - Comenzó Percy, interrumpiendo nuestra pequeña competencia de miradas. - Yo no creo en dioses. -
- Oh, deberías. - Señor D murmuraba, irritado. - Antes de que uno de ellos te incinere. -
Entonces, Grover habló en un tono nervioso. - Por … Por favor, señor. Él acaba de perder a su madre. Él está aún en estado de shock. -
- Que maravilla. - El señor D masculló, jugando con una carta. - Suficientemente es estar recluido en este trabajo, trabajando con niños que ni siquiera creen. -
Él agitó su mano y una copa apareció sobre la mesa, como si la luz del sol se hubiera doblado momentáneamente, y en el aire se hubiera tejido una copa. La copa se llenó a si misma con vino tinto.
La mandíbula de Percy cayó, mis ojos casi se salen, pero para los demás fue como cosa del día a día, Quirón apenas miró hacia arriba.
- Señor D. - Le dijo en un tono de advertencia. - Sus restricciones. -
El Señor D miró el vino y fingió sorpresa.
- Oh, cielos. - Él miró al cielo y gritó. - ¡Viejos hábitos! ¡Lo siento! -
Más trueno resonaron.
El Señor D agitó su mano otra vez, y la copa se transformó en una lata fresca de Coca Cola Dietética. Él suspiró infelizmente, abriendo la parte
superior de la lata de cola, y regresó a su juego de cartas.
Quirón me guiñó el ojo. - El Señor D ofendió a su padre hace un tiempo,
le tomó el gusto a una ninfa de los bosques quién había sido declarada prohibida. -
- Una Ninfa de los Bosques. - Repetí como si eso lo explicara todo.
Percy se quedó mirando la lata de Coca Cola como si de repente volara al espacio.
- Si. - El señor D confesó irritado. - Padre le gusta castigarme, la primera vez, prohibición. ¡Espantoso! ¡Absolutamente diez horrorosos años! La segunda vez, pues bien, ella en realidad era bonita, y no pude mantenerme lejos, la segunda vez, él me envió aquí. La Colina Mestiza: Campamento de verano para pequeños diablillos como ustedes. "Sea una mejor influencia", él me dijo. "Trabaje con jóvenes en vez de destruirlos." ¡Ha! Absolutamente injusto. -
El Señor D sonó aproximadamente de seis años de edad, como un mocoso que hace pucheros. Pero evite comentar algo, no quería convertirme en una lata de refresco de Dio, y luego de que el tomara de mi, Grover me comiera, absolutamente horrible.
Mire a Hope un momento, ella se encogió de hombros como la que no quiere la cosa.
- Y ... - Hablo Percy, con un tartamudeo nervioso. - Su padre es ... -
- Di inmortales, Quirón. - Señor D dijo exasperado. - Pensé que le enseñaste a este niño lo básico. Mi papá es Zeus, por supuesto. -
De repente, recordé las historias de la Hermana Ilia, Júpiter era Zeus, Juno era Hera si mal no lo recuerdo ... Y recordé un nombre interesante, Bachuss.
- Usted es Bachuss, el dios del vino. - El señor D pareció tener un corto circuito cuando dije su nombre.
Cuando se recuperó, me miró fijamente.
- Hace mucho que no escucho ese nombre por estos lares ... - Murmuró.
- Ciertamente ... - Dijo Quirón por lo bajo, mirándome con un brillo extraño.
El resto de la habitación me miraban como si fuese un extraño.
- Usted es Dionisio. - Dijo Percy, corrigiendome. Entonces recordé que estos tipos eran griegos, mientras yo tenia mayor conocimiento romano la verdad.
El Señor D rodó sus ojos, luego de recuperarse de su corto circuito. - ¿Qué dicen los niños en estos días, Holly? ¿Dicen "Están obvio que ni siquiera diré obvio"? -
Por un momento me pregunté quién era Holly, hasta que Hope respondió.
- Si, señor D. -
- Es tan obvio que ni siquiera diré obvio, Percy Jackson. Pensabas que era Afrodita, ¿Quizás? -
Le di una mirada interrogativa a Hope, ella me respondió por lo bajo.
- A veces el señor D dice mal nuestros nombres luego de conocernos, acostúmbrate cuando te de uno. -
Oh, genial ... Este tipo me agrada más y más.
- Usted es un dios. - Dijo Percy boquiabierto.
- Si, niño. -
- Un dios ... Usted ... -
Luego, el miró a Percy directamente a los ojos. No se que pasaba por su mente, pero empezó a sudar balas.
De hecho, ni siquiera tuve que preguntarme qué había visto porque el Señor D me miró directamente a mí, y entonces lo vi ...
Una llama púrpura, un destello de la verdadera identidad de este hombre. Vi hombres convirtiéndose en vides, mujeres y hombres borrachos matándose entre ellos, un ejército de lunáticos por la bebida luchando con un ejército de tipos de origen hindú.
Aunque debí sentir miedo, desesperación ante las locuras que veía que podrían llevarme a un manicomio. Vi algo más ...
Un niño confundido y perdido ...
Un chico dolido y en pena ...
Un joven con miedo y poca confianza en si mismo ...
Un hombre despechado que ahogaba sus penas en la bebida ...
Comprendí que muy pocas cosas hacían feliz a este hombre, esta persona había sido tratado como basura en las primeras etapas de su vida, perdiendo cosas que amaba lentamente, hasta que ...
Encontró la confianza para ser algo más.
Inevitablemente yo ...
Me sentí identificado con este hombre.
El señor D frunció el ceño. - ¿Que viste? -
- Yo ... Yo ... Lo siento. - Balbuce, no sabía que decirle. No sentí correcto responder que había visto reminiscencias de su vida inmortal.
- Bah, no importa. - Resopló antes de mirar sus cartas. - ¿Alguno de los dos quiere probar mi límite? -
- No, señor. - Dijimos tanto Percy como yo al mismo tiempo.
La tensión junto la llama en sus ojos se apagaron un poco para luego mirar sus cartas. - Creo que gano. -
- No del todo, Señor D. - Quirón dijo suspicaz. Él bajó una corrida, llevó la cuenta de los puntos, y dijo, - El juego va para mi. -
Por un segundo, pensé que el señor D respondería de manera violenta pero el en cambio suspiró con cansancio, como si fuese una costumbre ser derrotado por el hombre en sillas de ruedas.
El se levantó y Grover lo siguió.
- Estoy cansado. - El Señor D dijo. - Creo que tomaré una siesta antes de la reunión de canto de esta noche.
Pero primero, Grover, necesitamos
hablar, otra vez, acerca de tu menos que perfecto desempeño en esta
asignación. -
La cara de Grover se perlo con sudor. - S-si, señor. -
El Sr. D se giró hacia mí. - La cabaña once, para ambos. Y sería bueno que cuidarás de Percy Jackson, Diomedes Wilson. -
Él se metió en la casa de granja, con Grover siguiéndolo miserablemente.
- ¿Grover estará bien? - Percy le preguntó a Quirón. Hope se notaba algo preocupada.
Quirón asintió con la cabeza, aunque él se vio un poco preocupado.
- El viejo Dionisio no está realmente disgustado. Él sólo odia su trabajo. Él ha sido ... Ah, castigado, creo que tu dirías eso, y él no puede soportar esperar otro siglo antes de que se le permita volver al Olimpo. -
- Celebraré el día en que se vaya. - Escuche a Hope murmurar.
- El monte Olimpo. - Dije en contemplación. - ¿Entonces si hay realmente algo ahí? -
- Bueno, está el Monte Olimpo en Grecia. Y entonces está la casa de los dioses, el punto de convergencia de sus poderes, que de hecho solía estar en el Monte Olimpo. Todavía es llamado Monte Olimpo, por el respeto a las viejas costumbres, pero el palacio se mueve, Dio, justo como los dioses lo hacen. -
- Wow, es decir, que los dioses griegos están aquí, ¿En América? -
- Pensé lo mismo cuando me lo dijeron. - Comentó Hope, su tono era divertido.
Percy me miró fijamente, yo me encogí de hombros. Acabamos de ver a un dios en persona, luchamos contra un minotauro y el mejor amigo de Percy era un sátiro, creo que ya pocas cosas podrán sorprenderme.
- Bien, eso es debido a que los dioses se mueven con el corazón del Oeste. -
- ¿El qué? - Pregunto Percy.
- Vamos, Percy. Lo que tu llamas "Civilización del oeste". ¿Piensa que
es simplemente un concepto abstracto? No, es una fuerza viviente. Una conciencia colectiva que ha ardido por miles de años. Los dioses son parte de eso. Tu podrías decir que son la fuente de eso, o al menos, están atados tan apretadamente a ello que posiblemente no podrían desvanecerse, no a menos que toda Civilización del oeste estuviera extinta. El fuego empezó Grecia. Entonces, como tu bien sabes o como espero que sepas, desde que pasó por mi curso, el corazón del fuego se mudó a Roma, y así también hizo a los dioses. Oh, nombres diferentes, como quizás el joven Dio, sabe: Júpiter para Zeus, Venus para Afrodita, y así sucesivamente pero las mismas fuerzas, los mismos dioses. -
- Y entonces murieron. -
- ¿Morir? No, ¿Murió el Oeste? - Dijo esta vez Hope, ella negó con la cabeza, como si estuviera dando una clase. - Los dioses simplemente se movieron, para Alemania, para Francia, para España, ellos estuvieron ahí. Donde quiera que la llama fuera más brillante, los dioses estaban allí. Gastaron varios siglos en Inglaterra, y demás lugares. -
- Gracias, Hope. - Dijo Quirón satisfecho con el conocimiento de la chica, para luego proseguir. - Todo lo que necesitas hacer es ver la arquitectura. Las personas no olvidan a los dioses. Cada lugar que han regido, por los últimos tres mil años, lo pueden ver en las pinturas, en estatuas, en los edificios más importantes. Y si, Dio, por supuesto que están ahora en Estados Unidos. Miren en su bandera, el águila de Zeus. Mira la estatua de Prometeo en el Centro Rockefeller, las fachadas griegas de tus edificios del gobierno en Washington. Los desafío a encontrar cualquier ciudad americana donde los olímpicos no son destacadamente exhibidos en lugares múltiples. Les guste o no, y me creerás, muchas personas no les gustó mucho Roma, tampoco, América es ahora el corazón de la llama. Es el gran poder del oeste. Y así es que el Olimpo está aquí. Y estamos aquí. -
Esto era una sobrecarga de información, y no hizo mejor que cuando Quirón dijo que estamos aquí, Percy y yo fuimos incluidos en esa fiesta. Pero lo único que mi mente pudo procesar fue ...
- A mí sí me gustó Roma. - Murmuré, creo que soné como un niño porque Hope se río detrás de mí.
Pero Percy se centró en Quirón.
- ¿Quién es usted, Quirón? ¿Quién ... Quién soy? - El me miró. - ¿Quienes somos? -
Quirón sonrió con suspicacia. Él desvió su peso como si él fuera a levantarse de su silla de ruedas, pero yo sabía que eso era imposible. Él estaba paralizado de la cintura hacia abajo por lo que sabía de él cuando Percy habló del señor Brunner.
Pero no me sentí seguro de eso por alguna razón.
- ¿Quién eres? - Quirón reflexionó. - Pues bien, esa es la pregunta que todos nosotros queremos una respuesta, ¿Verdad? Pero por ahora, deberíamos conseguirles un par de camas en la cabaña once. Habrá amigos nuevos para conocer. Y tiempo en abundancia para las lecciones mañana. Además, habrá más campistas en la fogata esta noche, y simplemente adoro el chocolate. -
Y en ese momento él se levantó de su silla de ruedas. Pero hubo algo extraño acerca de la forma que él lo hizo. Su manta cayó de sus piernas, pero las piernas no se movieron. Su cintura seguía alargándose, alzándose sobre su cinturón. Al principio, pensé que él llevaba puesta ropa interior larguísima, blanca de terciopelo, pero mientras él seguía levantándose fuera de la silla, más alto que cualquier hombre, me di cuenta de que la ropa interior de terciopelo no era ropa interior; era el frente de un animal, músculo y tendón debajo de pelaje blanco grueso.
Y la silla de ruedas no era una silla. Era una especie de envase, una enorme caja sobre ruedas, y debía de ser mágica, porque no hay forma de que pudiera almacenarlo por completo a él. Una pierna salió afuera, larga y de rodilla nudoso, con una enorme pezuña pulida. Luego otra pierna delantera, luego cuartos traseros, y entonces la caja quedó vacía, nada excepto una concha de metal con un par de falsas piernas humanas pegadas.
Clavé los ojos al caballo que acababa de salir de la silla de ruedas: Un enorme semental blanco. Pero dónde su cuello debería estar estaba el cuerpo superior de aquel hombre, suavemente unido al tronco de caballo.
... Ahora se porque parecía tan alto aquella noche y el porqué se me hacía tan familiar ... En mi sueños, el entrenaba jóvenes ... Jóvenes que cumplían hazañas extraordinarias y únicas.
- Qué alivio. - El centauro dijo satisfecho. - Había sido enjaulado allí dentro tanto tiempo, mis espolones se habían quedado dormidos. Ahora, vengan, Percy Jackson, Diomedes Wilson. Conozcamos a los otros campistas. -
Percy me miró, como si se preguntara si había visto lo mismo que el.
Y mi mente solo se le ocurrió responder con ...
- Wow, Percy. Te acaba de ganar un caballo en los naipes. -
...
