Una vez superado el shock inicial de conocer a un centauro, y también mis palabras finales del capítulo anterior. (Resulta que a Quirón no le pareció muy gracioso mi comentario, pero la risa de Hope en ese momento valió la pena) tuvimos un agradable viaje, aunque nos aseguramos de caminar junto a Quirón y no detrás de él.
No es que pensara que Quirón fuese como uno de esos animales salvajes que hacen caca en cualquier momento o algo así, pero era mejor prevenir que curar.
Pasamos por la cancha de voleibol. Varios de los campistas se dieron un codazo el uno al otro para llamarse la atención. Uno señaló los cuernos del minotauro que estaban en las cajas de zapatos que teníamos Percy y yo. Otros decían: "Son ellos".
La mayoría de los campistas eran de mi edad o mayores que yo. Sus amigos sátiros eran más grandes que Grover, todos ellos trotando con camisetas naranja de Campamento Mestizo, con nada más para cubrir sus lanudos traseros desnudos.
Aunque me siento acostumbrado a que me ignoren o las miradas extrañas por mis ojos, pero la forma en que me miraban me hacía sentir un poco incómodo. Era como si esperarán que me tropezara con algo, y creo que la compañía de la chica pelirroja no aliviaba la intensidad de las miradas. Y por lo que pude ver, Percy no se sentía mejor que yo.
Miré hacia atrás a la granja. Era mucho más grande de lo que había percibido anteriormente, con cuatro pisos de altura, de color cielo azul con adornos blancos, como un balneario de lujo. Estaba mirando a la veleta del águila de bronce en la parte superior, cuando algo me llamó la atención, mis ojos ardieron cuando capté una sombra en la ventana más alta del ático gablete.
Algo había movido la cortina, sólo por un segundo, y tuve la clara impresión de que estaba siendo vigilado. Ya era suficiente en ser vigilado en mis sueños, ¿Ahora también despierto? Bueno, normalmente es al revés ...
- ¿Hay algo ahí? - Le pregunté a Quirón. Pero cuando el miro el lugar el cual señalaba, su sonrisa cayó por completo.
- Solo es el ático. -
- ¿Alguien vive ahí? -
- No. - Respondió con firmeza. - Nada vivo al menos. -
Tuve la sensación de que estaba siendo sincero. Pero también estaba seguro de que algo había movido la cortina. Percy me dirigió una mirada interrogativa, mientras Hope me miró con suspicacia pero no dijo nada.
- Vamos, niños. - Dijo Quirón, su tono alegre estaba presente, pero pude notar que estaba siendo forzado. - Hay mucho por ver hoy. -
Caminamos a través de los campos de fresas, donde los campistas estaban recogiendo sacos de bayas, mientras que un sátiro interpretaba una melodía en una flauta de caña. Era una imagen bastante alegre y calmada.
Quirón nos dijo que el campamento cultivaba una buena cosecha para
exportar a los restaurantes de Nueva York y el Monte Olimpo. - Esto
paga nuestros gastos. - El explicó. - Y las fresas son fáciles de cosechar. -
Explicó que el Señor D tenía este efecto explosivo en plantas con frutos: Ellas solo se volvían locas cuando él estaba cerca, es decir, en el Campamento Mestizo, lo cual es casi todo el tiempo para sufrimiento de este. Este efecto trabajaba mejor con las uvas de vino, pero el Señor D prohibió el cultivo de estas por ahora, por lo que crecieron fresas en su lugar.
Vi al sátiro tocando su flauta alegremente. Su música fue causando que hordas de bichos dejaran el campo de fresas en todas direcciones, como los refugiados que huyen de un desastre.
- "¿Grover también puede usar magia musical?" - Me pregunté por curiosidad.
Mire por el rabillo del ojo a Percy, parecía estar pensando en Grover por la forma en que miraba a ese otro sátiro. No lo conozco bien, pero espero que el señor D no lo regañe mucho.
- Grover no se meterá en demasiados problemas, ¿Verdad? - Le preguntó Percy a Quirón. - Quiero decir... él fue un buen protector, de verdad. -
Quirón suspiro, se quitó su chaqueta y la colgó en su lomo de caballo como si fuese una silla de montar. Hope bajó la mirada con tristeza, como si supiera algo. Pero no tuve tiempo de preguntarle, porque Quirón hablo primero.
- Grover tiene grandes sueños, Percy. Tal vez más grandes que razonables. Para alcanzar su objetivo, primero tiene que demostrar una gran valentía teniendo éxito como un guardián, encontrando un nuevo campista y trayéndolo a salvo a la Colina Mestiza. -
- ¡Pero lo hizo! - Refutó Percy.
- En cierto sentido ... - Murmuró Hope entre dientes.
- Yo podría estar de acuerdo contigo. - Dijo Quirón, pero tenia unos ojos tristes. - Pero no es mi lugar juzgar, solo Dionisio y el Consejo de Sabios Ungulados deben decidir. -
- El señor D es cruel, pero justo. - Terció Hope, pero su cara se frunció. - En cambio, esos vejestorios ... -
Tanto Percy y yo nos preocupamos por sus palabras, miramos fijamente a Quirón esperando que no sea cierto lo que decía ella.
Pero Quirón suspiro tristemente como respuesta. - Me temo que no pueden ver esta tarea como un éxito. Después de todo, Grover perdió a Percy en Nueva York. Luego está el lamentable ... Ah ... Destino de tu madre. Y el hecho de que Grover estaba inconsciente cuando Dio los trajo hasta la Gran Casa. El Consejo podría preguntarse si esto no muestra nada de coraje por parte de Grover. -
Note como Percy quería protestar, además se le veía culpable. No obstante, ¿Grover había perdido a Percy en New York? Eso significa que antes de llegar al apartamento de su madre ... ¿El había dejado al pobre sátiro atrás?
- ¿El va a tener una segunda oportunidad, no? - Le pregunto Percy preocupado.
Quirón hizo una mueca. - Me temo que esta fue la segunda oportunidad de Grover, Percy. El consejo no estaba ansioso de darle otra oportunidad tampoco, después de lo que sucedió la primera vez, hace cinco años. El Olimpo lo sabe también, le aconsejé esperar más tiempo antes de intentarlo de nuevo. Él es todavía muy pequeño para su edad ... -
- ¿Que edad tiene? -
- Oh, veintiocho años. -
- ¡¿Que?! ¡Me dobla la edad! - Exclamé sorprendido por aquel dato. Era increíble que aquel pequeño sátiro tuviera el doble de años que yo.
- ¡¿Y el está en sexto grado?! - Le cuestionó Percy consternado.
Esta vez, Hope tomó la palabra. - Los sátiros maduran la mitad de rápido que los seres humanos, Percy. Grover ha sido el equivalente a un estudiante de escuela media en los últimos seis años. -
- Eso es horrible. - Comenté, eso significaba que la pubertad de los sátiro era el doble de larga ... Que infierno.
- Absolutamente. - Quirón concordó conmigo. - En cualquier caso, Grover maduró tardíamente, incluso para los estándares de un sátiro, y aún no es muy competente en la magia del bosque. ¡Pobre! Estaba tan ansioso por cumplir su sueño. Tal vez ahora él encontrará otra carrera ... -
- Eso no es justo. - Le dijo Percy testarudo, como siempre. - ¿Que fue lo que sucedió la primera vez? ¿Fue
realmente tan malo? -
Quirón volteó su mirada rápidamente. - Vamos a seguir hacia adelante, ¿De acuerdo? -
Incluso Hope se mantuvo al margen de la conversación cuando Percy preguntó por lo sucedido hace cinco años, sea lo que sea ... No fue bueno.
Pero noté como Percy estaba pensando en algo en ese momento, casi podía ver sus engranajes mentales crujir por las pocas veces que usaba su mente.
- ¿Quirón? Si los dioses, el Olimpo y el resto es real ... - Comenzó Percy.
- Si, hijo. - Asintió Quirón, al parecer satisfecho de que Percy comprendiera mejor las cosas.
- ¿Significa que el Inframundo es real, entonces? -
La expresión de Quirón se oscureció, Hope se estremeció, incluso yo debo de admitir que sentí un escalofrío recorrer mi espalda.
- Si, hijo. - Dijo el centauro, como si eligiera con cuidado sus próximas palabras. - Hay un lugar donde los espíritus van después de la muerte. Pero, por ahora ... Te pido que saques ese pensamiento de tu mente. -
- ¿Que significa eso? -
Sabes, ya no me sorprende la insistencia de Percy en este punto, porque eso me recordó a un sueño que tuve ... Un hombre tocando una hermosa música, mientras caminaba hacia la intensa y profunda oscuridad.
No me digas que Percy quiere ...
- Vamos, chicos. Vamos a ver el bosque. - Instó Quirón a cambiar de tema, al parecer Hope agradeció aquello porque dejó de estar tan pálida.
Conforme nos acercamos, me di cuenta de lo grande que era el bosque. Ocupaba al menos una cuarta parte del valle, con árboles tan altos y gruesos, que podrías imaginar que nadie había estado allí desde los nativos americanos.
Entonces Quirón hablo: - Los bosques siempre están llenos, si es que quieres probar suerte, pero te aconsejo que vayas armado. -
Su tono fue tan lúgubre que no pude evitar preguntar.
- ¿Armado? ¿De qué están llenos? -
- Oh, ya lo verán. - Dijo Hope con una sonrisa, pero no era para nada amable. - La Captura de la Bandera es este viernes por la noche. ¿Tienen su propia espada y escudo? -
- ¿Espada? - Pregunto Percy.
- ¿Escudo? - Pregunte yo.
¿Daban armas aquí? ¿O tenía que traer las mías de antemano? Porque no creo que la Hermana Ilia esté de acuerdo en que compre armas griegas antiguas.
Ahora que pensaba en la Hermana Ilia, me preguntaba cómo estarán en el orfanato ...
Espero que estén bien.
- Lo siento, pregunta tonta. Es obvio que no tienen el equipo. - Dijo Hope con una sonrisa de disculpa, pero no parecía lamentarlo.
- Es esperable, acaban de llegar y los primeros días los pasaron inconscientes. Creo que un tamaño cinco para Percy y un tamaño seis para Dio les servirán. Visitaré el arsenal más tarde para buscarles lo necesario. -
Me sentí realmente tentado a preguntar que clase campamento de verano (uno genial, dije para mis adentros) tendría su propio arsenal de armas, pero continuamos con el recorrido. Vimos el campo de tiro con arco, el lago de canoas, los establos (los cuales a Quirón no parecían gustarle mucho, no entiendo el porqué), el campo de tiro de jabalina, el anfiteatro de canto y el escenario donde Hope nos dijo que tenían combates de espada y lanza.
- ¿Combates de espadas y lanzas? - Se preguntó Percy dudoso.
- Ayuda a arreglar diferencias. No es letal ... Usualmente. - Explayó Hope aunque la última parte me hizo dudar un poco.
- Oh, y tenemos un gran comedor. - Dijo Quirón cambiando de tema.
Quirón señaló un pabellón al aire libre enmarcado en columnas griegas blancas sobre una colina con vista al mar. Había una docena de mesas de picnic de piedra, sin techo, sin paredes.
- ¿Que hacen cuando llueve? - Pregunté por la falta crucial de protecciones ante lloviznas.
Tanto Quirón y Hope me miraron extrañados, como si fueran ajenos al concepto de "Lluvia".
- Todavía hay que comer, ¿No? Uno no puede tener suficiente energía sin una buena comida. - Dijo Hope como si fuera lo más obvio del mundo.
Decidí no seguirles preguntando al respecto.
Por último, nos mostraron las cabañas. Había doce de ellas, ubicadas en el bosque junto al lago. Estaban ubicadas en forma de U, con dos en la base y cinco en una fila a cada lado. Y eran, sin duda, la colección más extraña de edificios que había visto en mis catorce años de vida.
Excepto por el hecho de que cada una tenía un número grande de bronce por encima de la puerta (impares en el lado izquierdo, pares a la derecha), no se veían para nada iguales. La número nueve tenía chimeneas, como una fábrica diminuta. La número cuatro tenía enredaderas de tomate en las paredes y un techo de césped real. La siete parecía estar hecha de oro macizo, que brillaba tanto a la luz del sol que era casi imposible de ver. Todas ellas se enfrentaban en un
área común del tamaño de un campo de fútbol, salpicada de estatuas
griegas, fuentes, flores, y un par de aros de baloncesto (los cuales
eran más que mi altura).
En el centro del campo había una gran piedra revestida con una hoguera. A pesar de que se trataba de una tarde calurosa, el corazón ardía. Una niña de unos nueve años de edad estaba cuidando el fuego, atizando las brasas con un palo.
Cuando la vi ... Fue la cosa más extraña del mundo.
Sentí una calidez que no había sentido desde ... Nunca en mi vida sinceramente. Era como estar entre el cariño maternal de la Hermana Ilia y mamá Sally al mismo tiempo.
Al mismo tiempo sentí tristeza, dolor ... Perdida, como si hubiera olvidado algo importante en mi mundo.
Entonces, esa niña volteó y cuando nuestros ojos se encontraron ...
Ella estaba llorando.
Me sentí tan devastado por verla así que empecé a acercarme.
- Dio. -
Volteé mi atención para ver las miradas preocupadas de Percy, Hope y Quirón.
- Tus ojos. - Dijo Percy con una mueca.
No tuve que pensar mucho para saber que se referían a que mis pupilas doradas se volvieron cruces de oro.
Volví a ver a donde estaba esa niña en la hoguera, pero no estaba. Se había esfumado ... Como el viento. No se porque, pero siento que ella tenía la respuesta.
La respuesta a la pregunta, ¿Quien soy?
Suspiré para calmarme, tal vez así volverían a la normalidad mis ojos ... En la medida de lo posible.
Cansado mentalmente volteé mi vista hacia la cabaña uno y dos, siendo la primera la más grande, pero la segunda era más elegante por así decirlo. Lucían como los mausoleos de él y ella, grandes palcos de mármol blanco con gruesas columnas en el frente.
La cabaña uno tenía puertas de bronce pulido brillaban como un holograma, para que desde diferentes ángulos relampaguearan rayos dando la apariencia de que las atravesaban.
La cabaña dos era más agraciada de alguna forma, con columnas más delgadas con guirnaldas de flores y ñ granadas. Las paredes estaban talladas con imágenes de pavos reales.
- ¿Jupiter y Juno, no? - Supuse.
- Esos son sus nombres romanos, pero si es correcto. Son las cabañas de Zeus y Hera, Rey y Reina de los Dioses. - Dijo Quirón asintiendo.
Hice una mueca. - Se sienten vacías. -
- Varias de las cabañas lo están. - Dijo Hope, su tono era solemne. - Pero nadie se queda en la uno y en la dos. Zeus ya no tiene hijos semidioses hoy en día, y Hera es la diosa del matrimonio, así que nada de ser infiel por ahí teniendo hijos semidioses, aunque su marido lo haya hecho mucho en el pasado. - Como para afirmar sus palabras, un trueno resonó en el cielo.
Okay, una cabaña para cada Dios Olímpico, pero ... ¿Por qué se sienten tan vacías? Y otras ... Se sienten mal, especialmente la cabaña once, que era la única cabaña que era indulgente y solidaria ... O al menos eso era lo que aparentaba a lo lejos.
Podía sentir cierta incomodidad de ella.
Pero no deje de pensar en ello cuando noté que Percy se había detenido en la primera cabaña a la izquierda, la cabaña tres.
No era alta y poderosa como la cabina uno, pero era larga y baja y sólida. Los muros exteriores eran de áspera piedra gris salpicada de trozos de conchas y corales, como si las placas hubieran sido talladas directamente del fondo del océano.
Entonces, Percy se asomó en el interior de la puerta abierta.
Quirón le gritó, con cierto pánico en su voz. - ¡Hey, yo no haría eso! -
Antes de que el centauro pudiera tomar a Percy, el se congeló en el umbral. No tuve la oportunidad de ver que había en el interior, pero si capté una fragancia salada, similar a los vientos de la playa Montauk. Solo podía sentir tristeza y soledad del lugar.
Quirón le puso una mano encima del hombro a Percy. - Sigamos. -
El resto de cabañas estaban más repletas de campistas.
La número cinco era de color rojo brillante, un verdadero trabajo de
pintura desastroso, como si el color hubiera sido salpicado encima con cubos y a puñetazos. El techo estaba forrado con alambre de púas, bastante innovador. Una cabeza de jabalí rellena colgaba sobre la puerta, y sus ojos parecían seguirme, para nada tétrico.
En el interior pude ver un montón de niños con miradas torvas, ambos niñas y niños, jugaban a las vencidas y discutían entre ellos mientras sonaba la música rock. La más fuerte era una niña de unos trece o catorce años. Llevaba una camiseta tamaño XXXL del Campamento Mestizo debajo de una chaqueta de camuflaje. Ella se concentró en Percy y le dio una malvada sonrisa de desprecio.
Me recordó a ese bravucón deportista que estaba molestando a Samuel, aunque en versión mujer, aunque la campista era un poco más baja, lucia muchísimo más ruda que el, y su pelo era un largo y lacio marrón.
Note como Hope le dirigía una mirada de advertencia a la chica con chaqueta de camuflaje, la chica en respuesta le dio una sonrisa inocente.
Seguimos caminando después de eso. Entonces, Percy habló.
- No he visto a ningún otro centauro por aquí. - Dijo, y ahora que lo mencionaba tenía razón.
- No. - Dijo Quirón con tristeza. - Mis parientes son gente salvaje y bárbara, me temo. Podrías encontrártelos en el desierto, o en los eventos deportivos más importantes. Pero no verás a ninguno por aquí. -
Oh, vaya, ¿A los centauros les gustaban los deportes? No lo había visto venir.
- Dijiste que tu nombre era Quirón, ¿No? ¿De verdad eres ... ? -
Él centauro sonrió. - ¿El Quirón de las historias? ¿El entrenador de Heracles y todo eso? Sí, Percy, lo soy. -
-No me digas que no te has dado cuenta. - Le dije a Percy, el me dio una mirada molesta.
- ¿Tu lo sabías? -
- Desde hace un rato, luego de verlo ... Completamente. -
Hope pareció divertirse por nuestra pequeño intercambio. Percy luego volvió a dirigirse a Quirón, aunque se le notaba incómodo.
- Pero, ¿No deberías estar muerto? - Que buena conversación trajiste Percy.
Quirón hizo una pausa, como si la pregunta le intrigara. - Honestamente no sé si debería estarlo. La verdad es que no puedo estar muerto. Verás, hace miles de años los dioses me concedieron un deseo. Podría continuar con el trabajo que amaba. Podría ser un maestro de héroes por el tiempo que la humanidad me necesitara. Gané mucho de ese deseo ... Y he sacrificado mucho. Pero todavía estoy aquí, así que sólo puedo suponer que soy necesario todavía. -
- ¿No te aburres? -
- No, no. - Dijo con seriedad. - Es inmensamente deprimente, pero jamás es aburrido. -
De nuevo, me sentí igual en la conversación anterior con el señor D y la inmortalidad, era solitario. ¿A cuántos héroes entrenó Quirón? ¿Y a cuántos vio morir o escuchó de su muerte?
Hope dejó salir un suspiro de lástima, como si entendiera los sentimientos de Quirón y quizás lo hacía ...
- ¿Por qué es deprimente? - Le preguntó Percy, alzando una ceja.
Sin embargo, Quirón cambio de tema nuevamente.
- Oh, mira. Annabeth parece estar esperando por nosotros. -
La chica rubia que habíamos conocido en la Casa Grande estaba leyendo un libro delante de la ultima cabaña a la izquierda, la número once, de la cual pude sentir aún más aquella incomodidad.
Cuando nos acercamos a ella, Annabeth miró críticamente a Percy, como si analizará la cantidad de baba que el podría producir ... ¿En serio la imagen más duradera que Percy le dará a una chica, será su habilidad sorprende de producir baba?
Percy ... Eres genial en verdad, hermano.
Me llamo la atención el libro que ella leía, pero no pude distinguirlo. Pensé que mi dislexia me estaba jugando una de las suyas, hasta que me di cuenta que el título estaba en griego. Había fotos de templos y estatuas y diferentes tipos de columnas, como los de un libro de arquitectura así que supuse que era uno.
- Chicas. - Llamó Quirón a Annabeth y a Hope. - Tengo clase de tiro con arco a mediodía. ¿Tomarían a Percy y a Dio desde aquí? -
- Si, señor. - Dijo Annabeth seriamente.
- Por supuesto, Quirón. - Respondió Hope sonriendo levemente.
- Cabaña once. - Nos informo Quirón señalando la dicha cabaña. - Esperó que se sientan como en casa. -
Como dije con anterioridad, la cabaña once era la más solidaria y menos extravagante entre las demás. Parecía la típica cabaña vieja de un campamento de verano normal y corriente, y cuando digo vieja, significa vieja. El umbral lucia desgastado, la pintura caída. Sobre la puerta estaba el símbolo de la medicina; un poste alado con dos serpientes enroscadas a su alrededor, un caduceo si no me equivoco ... Símbolo de Mercurio para los romanos, Hermes para los griegos.
En el interior, estaba al tope de capacidad del edificio, tanto niños y niñas de todas las edades, el número de chicos superaba la cantidad de literas que la cabaña tenía. Sacos de dormir estaban repartidos por todo el suelo como si fuese la única solución.
De cierta forma me hizo recordar el orfanato las Hermanas de la Caridad.
No sabía si eso me confortaba o me incomodaba aún más. Debido a que ese sentimiento mal en la cabaña se disparó.
Quirón no entró debido a que la puerta era demasiado pequeña para el, al parecer las cabañas no estaban hechas para centauros. Sin embargo, no necesito entrar para que su presencia se hiciera notar, después de todo, cuando los chicos de la cabaña lo vieron se pusieron de pie en postura recta y lo saludaron con respeto.
- Bien. - Asintió Quirón satisfecho antes de mirarnos. - Les deseo suerte, Percy, Dio. Nos veremos pronto en la cena. - Luego, él se alejó al galope hacia el campo de tiro con arco.
Nos quedamos en la puerta, donde los demás chicos se nos quedaron viendo, evaluando, estudiando, examinando tanto a Percy y a mi. Supongo que esto es normal, porque pasé por lo mismo en la secundaria Leonor Roosevelt.
- ¿Y bien? Entren. - Ordeno Annabeth con voz de mando.
- Sean bienvenidos a la cabaña once. - Dijo Hope con mas suavidad.
Así que, entramos ... Y como si Percy estuviera maldecido por la diosa Fortuna, se tropezó entrando por la puerta provocando que algunos campistas rieran entre dientes, pero no hubo comentarios.
Ayude a mi amigo a incorporarse antes de que Hope diera un paso al frente, al parecer la respetaban porque se pusieron casi tan rectos como cuando estuvo Quirón.
- Percy Jackson, Diomedes Wilson, conozcan a la cabaña once. - Hope hizo un gesto hacia los demás campistas de la cabaña, luego hizo el mismo gesto hacia nosotros. - Cabaña once conozcan a Percy y a Diomedes. -
- Son dos esta vez ... - Escuche a uno murmurar.
- ¿Eso será bueno o malo? - Susurró otra en respuesta.
- ¿Regulares o indeterminados? - Pregunto uno en voz alta.
Todos los campistas parecían interesados con la respuesta, pero ni Percy ni yo sabíamos a que se referían, pero Hope habló por nosotros.
- Indeterminados, ambos. - Dijo con una mueca. Todo el mundo se quejó por sus palabras.
Un chico que era un poco mayor que el resto se dio a conocer, no sabía porque pero ... Había algo en el que me llamó la atención, y no me refiero a su apariencia, sino a un sentimiento extraño.
- Oh, vamos, chicos. Esto siempre ha sido así, no se pongan así. Sean bienvenidos, Percy, Diomedes. Percy puedes tomar ese lugar en el suelo, justo allí, y Diomedes puedes tomar ese otro, por allá. - Dijo el chico cordialmente.
El chico era de unos diecinueve años, y se veía muy bien para serles sincero. Era alto y musculoso, con pelo rubio corto y una sonrisa amistosa. Llevaba una camiseta naranja sin mangas, pantalones cortos, sandalias, y un collar de cuero con cinco bolas de arcilla de diferentes colores, al igual que Annabeth y Hope, aunque esta última tenía dos más que ellos dos. Lo único inquietante acerca de su apariencia era una gruesa cicatriz blanca que iba justo desde debajo de su ojo derecho hasta la mandíbula, como un viejo corte de cuchillo.
Por extraño que parezca, no me pareció que haya sido culpa de un cuchillo.
- Se trata de Luke. - Annabeth nos informó, y su voz sonó diferente de alguna manera. Miré por encima y podría haber jurado que se ruborizaba. Ella notó que tanto Percy y yo la mirábamos, y su expresión se endureció.
- El es nuestro consejero, por ahora. - Dijo Hope con una sonrisa amable.
- ¿Por ahora? - Preguntó Percy confundido.
Yo tenía la misma pregunta, pero me llamó la atención lo que había dicho Hope, al parecer esta era su cabaña también. Pero no noté tanto parecido con los demás de la habitación, excepto por algunos que eran rubios como Luke, y que compartían los ojos azules con ella, aunque como dije antes, los de Hope eran más oscuros y nadie tenía el cabello rojo como ella.
- Son indeterminados. - Explicó Luke pacientemente. - Ellos no saben
en qué cabaña ponerlos, por lo que estáis aquí. La cabaña once recibe a todos los recién llegados, a todos los visitantes. Naturalmente, lo haríamos. Hermes, nuestro patrón, es el dios de los viajeros después de todo. -
Vaya, que amable eres Hermes, sino fueses el dios de los ladrones me hubiese sentido cómodo en esta cabaña abarrotada de gente. Pude notar algunos que miraban la caja con el cuerno de minotauro como un pedazo de carne ... Parecen buenos chicos, pero no confío en que mis cosas estén seguras por aquí.
- ¿Cuanto tiempo estaremos por aquí? - Pregunté, ese sentimiento mal del lugar se hacía más fuerte, haciéndome sentir que este no era mi lugar.
- Buena pregunta. - Dijo Luke pensativo al respecto. - Cuando sean reclamados por su progenitor divino. -
- ¿Y cuánto toma eso? - Pregunto Percy, pero todos los campistas se rieron como respuesta.
No tenía ni idea que significaba eso.
- Vamos, voy a mostrarte la cancha de voleibol. - Dijo Annabeth a Percy.
- Ya la he visto. - Le dijo Percy como respuesta.
- Vamos. - Esta vez Annabeth no tuvo consideración y tomó a Percy por la muñeca, sacándolo afuera.
Algunos campistas rieron, incluyo a Hope y a Luke, y debo de admitir que yo también reí un poco.
Así que me quedé en la cabaña once junto a Hope, Luke y los demás.
Así que aquí están los chicos que no son reclamados por sus padres, eso debe ser duro. Eso explica porque hay tantos, y tan diferentes a Luke y los demás hijos de Hermes. Pero lo que de verdad me llamó la atención fueron los collares de cuentas.
- ¿Que significan esos collares? - Les pregunté a mi consejero y Hope.
- Simboliza cuanto tiempo hemos sobrevivido cuando descubrimos que somos semidioses y estamos en el campamento. - Respondió Hope a la ligera.
- Si, y los dibujos representan el suceso más importante o extravagante del año en el campamento. - Explayó Luke amablemente.
Entonces ... ¿Hay chicos en esta cabaña de hasta cuatro años sin saber quién era su padre?
Me llamo la atención el dibujo de un rayo encima de un pino en la primera cuenta de Luke, la cual era la tercera en el collar de Hope, ¿El rayo simbolizaba a Zeus, no? ¿Ese año tuvo algo que ver con el? ¿Y qué significaba el pino?
Pero lo más impactante era que Hope había sobrevivido desde los siete años, ¿Y quién era su padre divino?
- Hope, ¿Puedo hacerte una pregunta? -
La pelirroja me dio una sonrisa burlona. - Ya la has hecho, pero te permito otra. -
- ¿Quien es tu padre divino? - Tenia que sacármelo del pecho, esa primera cuenta en su collar me decía algo.
Esa pregunta la puso rígida, su rostro se frunció haciendo parecer que era mucho mayor de lo que aparentaba, como si hubiese visto muchas cosas. Luke le dio una mirada de simpatía, mientras los demás chicos parecían nerviosos sobre el tema.
En ese momento, me di cuenta que lo había arruinado.
- Ven, sígueme. Prosigamos con el recorrido. - Dijo Hope en un tono solemne.
No tuve de otra que seguirla, con las miradas de lástima de muchos campistas de la cabaña once.
Ambos caminamos por un rato, ninguno dijo nada y eso me puso nervioso. Espero que no me apuñalé con alguna espada que tenga por ahí y deje mi cuerpo en el bosque.
Sin embargo, solo me centré en la aura triste que esbozaba, y el rostro impasible pero solitario.
- ¿Cuantas cabañas hay en el campamento? - Me pregunto de repente.
Me le quede mirando un rato. - Doce, ¿No? -
Ella asintió, no era una pregunta muy difícil.
- ¿Y sabes cuántos dioses griegos tuvieron hijos semidioses? - Volvió a preguntarme.
- No se, ¿Algunos? - Le dije con dudas.
- Además de los olímpicos, otros dioses tuvieron hijos con humanos y lo siguen haciendo ahora. ¿Y qué pasa cuando eres reclamado por dicho dios, pero tu progenitor divino no tiene una cabaña en el campamento por no ser importante? -
Yo me quedé sin habla, miré la primera cuenta en su collar, la balanza con una estrella y espada. Recordé a algunos niños en la cabaña de Hermes, algunos que eran dormilones, a unos que les gustaban el frío, a otros que hacían pesas y tenían mucha musculatura, otros parecían cosas de magos ...
- Se quedan en la cabaña de Hermes. -
Hope asintió rotundamente. - Incluso si llegas a ser reclamado y resulta que tu padre no es un olímpico, no tienes otra opción que quedarte en donde Hermes, es acogedor pero es frustrante ... -
No pude evitar hacer una mueca, así que por eso es que la cabaña me hacia sentir tan incómodo.
- Debe ser muy duro ... -
- No solo para mí, llevo siete años aquí, pero he aprendido a sobrellevarlo pero para los otros por otro lado ... No hay justicia para los demás dioses que son importantes a su manera. -
Yo ... No sabía que decirle, de cierta forma lo entiendo, fui abandonado por mi padre, así que imagino que mi madre es una diosa y he vivido hasta donde recuerdo en un orfanato pero esto era diferente.
- En verdad no se que decir, pero lo comprendo. - Hope me miró fijamente, como si determinara si decía la verdad. - He vivido desde los dos años en un orfanato, se que es muy diferente a lo que pasa aquí pero entiendo el sentimiento por el cual pasan. -
Ella por un momento no dijo nada, luego miró hacia adelante y siguió caminando.
- ¡Hey, espérame! - Yo le seguí el paso.
No podía ver si expresión pero sentí incomodidad de ella, mejor dicho nerviosismo. Pero antes de que pudiera cuestionarla, Hope habló antes que yo.
- Astraea. - Dijo de repente.
- Eh ... ¿Salud? -
Ella me dio una mirada molesta, aunque sus labios se torcieron en una sonrisa.
- No, tonto. Preguntaste quién era mi progenitor divino, ¿No? Bueno, esa es Astraea, la Diosa de la Justicia. -
- Oh, no la conozco, pero parece buena onda. - Ella esbozó una sonrisa sincera.
- No parece mucho, pero es buena madre, la veo de en vez en cuando. -
- Eso es lo importante. -
Caminamos un rato más, mientras ella me seguía explicando cosas del campamento o sobre los dioses y monstruos.
- Espérate, ¿Me estás diciendo que los monstruos no mueren cuando son asesinados? - Le cuestioné.
Hope rodó los ojos. - Por décima vez, no mueren. -
- ... ¡Eso no tiene sentido! -
- ¡Entenderías si me escucharas por solo cinco minutos! -
- Okay, okay, pero no te enojes. -
Ella suspiró para calmarse. - Lo repetiré una vez más, y si te distraes de nuevo te golpearé tanto que necesitarás de verdad ese antifaz en tu cabeza para ocultar el ojo morado que te dejaré. -
Me estremecí ante la amenaza, lo que fue peor es que lo dijo con una sonrisa.
- No me distraigo tanto ... -
- ¡Te quedaste cinco minutos mirando tu sombra! -
Me quedé callado, no tenía excusas. Ella prosiguió a seguir explicando.
- Puedes matar a los monstruos, pero ellos no se quedan muertos por completo, no tienen almas como nosotros, eventualmente volverán a la tierra, algunos más rápidos que otros. -
Recordé al minotauro. - Es decir que ... -
- ¿El hijo de Pasifae? Descuida, no volverá en unos años por lo menos, una década si tienes suerte. - Desestimó Hope a la ligera.
Por alguna razón sentí que no tendría tanta suerte.
- Mira el lado positivo, haz ganado reputación con eso, por otro lado, si el hijo de Pasifae vuelve estará muy enojado. -
- Eso no me hace sentir mejor. -
- No lo dije para hacerte sentir mejor. - Ella sonrió burlonamente. - Ahora, ¿Tu progenitor divino es un hombre o una mujer? -
- Pues ... No los conocí a ambos, pero hasta donde yo se mi padre era humano. Pero no hay nada de mi madre. -
- Lamento escuchar eso, Dio. - Me dio una mirada de simpatía, como si entendiera lo que he pasado y quizás sea así. - Pero aquí encontrarás tu lugar, eventualmente. Tu madre te reclamará, ¡Quizás seas un niño de Demeter! Ella los reclama relativamente rápido, además dudo que seas un niño de Afrodita! -
- Espera ... Son Ceres y Venus, ¿No? Y estás diciendo que mi madre es una diosa. - Le cuestioné, esto era mucho que procesar.
Pude soportar la existencia de monstruos y dioses, pero que la mujer que me dio la vida sea una diosa ... ¿Por eso me abandonó? ¿Me ha visto? ¿Le importé acaso? Jamás he cuestionado si alguna vez me amó, debido a que pensé que estaba muerta o algo así, pero el hecho de que sea una diosa y que este tan cerca de ella ... Hace que todo cambie.
Hope me dio una mirada en blanco. - Hay que trabajar con esos términos romanos, y si son Ceres y Venus. Y para confirmar, si eres un semidiós, por eso tu estás aquí. -
- ¿Que tiene de malo lo romano? ¿Y cómo puedes estar tan segura de que soy un semidiós? -
- Entendemos lo que quieres decir, pero no es de nuestra preferencia, ¿Quien te enseño? -
- La Hermana Ilia, la encargada de mi orfanato. También nos enseñó latín. -
Hope abrió los ojos sorprendida. - ¿Hablas latín? -
- ¿Eso es malo? - Le pregunté en latín.
Ella frunció el ceño levemente, como si tratara de entender lo que dije, a los pocos segundos respondió.
- No tanto ... Quirón habla latín también, nos enseña a veces pero no estamos acostumbrados a ello, nuestros cerebros están cableados para el griego, pero después de todo los dioses griegos pasan a ser romanos, así que es posible que hablemos latín, aunque no tan bien. -
- Bueno, escuche a Grover maldecir en griego y lo entendí perfectamente. En cuanto al latín, la Hermana Ilia nos lo enseñó como un juego, además es más fácil escribir en latín que el Inglés. -
- Creo que me lo puedo imaginar. - Ella sonrió antes de poner una expresión más seria. - En cuanto a lo otro, se que eres un semidiós porque eres como nosotros, todos aquí somos como tú. -
Le frunci el ceño. - ¿A qué te refieres? -
- Fuiste expulsado de alguna escuela, ¿No? Diagnosticado con dislexia. Y un fuerte caso de TDAH, también. -
Casi me atragantó. - ¿Como lo ... ? ¿Y eso qué tiene que ver a todo esto? -
- Cuando esas tres cosas están juntas, normalmente es un signo seguro de ser un semidiós. Las letras flotan fuera de la página cuando lees ¿Verdad? Como dije; nuestros cerebros están hechos para leer griego antiguo. Y el TDAH, eres impulsivo, no puedes quedarte quieto en el aula o cualquier lugar. Esos son tus reflejos en el campo de batalla. En una pelea real, ellos te mantendrían vivo. En cuanto a los problemas de atención, es porque ves demasiado, Diomedes. Tus sentidos son mejores que los de un mortal regular. Por supuesto, los maestros te quieren medicado. La mayoría de ellos son unos monstruos. Ellos no quieren que los veas como lo que son en verdad. -
Me tomó un momento procesar toda la explicación, entonces ... Yo soy ...
- Pareces saber mucho de eso, ¿Tu también ... ? -
- Casi todos, por no decir todos, los campistas de aquí pasaron por lo mismo. Si no fueras como nosotros, no podrías haber matado al Minotauro, y mucho menos la ambrosía y néctar. - Explayó Hope con ligereza, como si no fuese la primera vez que hablaba del tema.
- ¿Ambrosía y néctar? - Le pregunté al no conocer las palabras, o al menos al contexto al cual ella se refería.
- La comida y la bebida de los dioses, te la di en la boca para que mejorarás. Esas cosas matarían a un chico normal. Esto habría regresado tu sangre al fuego y tus huesos a la arena y tú estarías muerto o simplemente explotas. Acéptalo. Tu eres un Mestizo. Un semidiós. -
Un mestizo.
Un semidiós.
Estaba tan aturdido que no supe que decir, pero me alegra no haber explotado.
Pero un cierto ruido me llamó la atención, una risas.
Normalmente no me molestaría a ver a quienes le pertenecían, pero sentí un tirón. Cuando voltee vi un edificio de bloques de cemento, el cual pude ver que era los baños.
Afuera había una chica rubia y unos chicos grandes y musculosos, los reconocí como los chicos de la cabaña cinco.
- ¿Esa es Annabeth? - Le pregunto a Hope.
Ella voltea hacia donde señalaba antes de hacer una mueca.
- Oh, ha empezado. -
- ¿Que cosa empezó? -
- Es una ceremonia de iniciación para los nuevos, ellos no te harán nada porque estoy cerca, pero tú amigo Percy por otro lado ... ¡Hey! ¡¿A dónde vas?! -
Deje de escucharla cuando dijo Percy.
Esos bastardos, ¡Se van a arrepentir!
...
Diomedes camino hacia el edificio de concreto donde se encontraba Annabeth y los hijos de Ares, donde adentro de los cuartos de baños, estaba ocurriendo el rito de iniciación de Percy.
Aunque la Hija de Astrea trató de detener al chico de pupilas doradas, este no la escuchó al ver que Percy estaba en peligro.
La hija de Atenea había notado el acercamiento de Diomedes, al igual que los niños de Ares que estaban afuera para cubrir a su hermana que estaba ocupada con el hijo de Sally, pero cuando lo vieron se estremecieron.
Nuevamente, las pupilas de oro de Dio se habían convertido en cruces doradas furiosas.
El no permitiría que lastimaran a Percy, el era su familia.
De la poca que le quedaba.
- Detente. - El hijo de Ares más grande se recompuso y se interpuso en el camino de Diomedes. - Si no quieres terminar como el chico que está allí adentro, mejor quédate fuera de esto. -
- Quítate. -
- ¿Que? -
- Dije ... Que te quites. - Dijo Diomedes, lo último en un idioma que no era ni Inglés, griego o incluso latín.
Antes de que el hijo de Ares pudiera cuestionar lo que dijo el joven de pelo oscuro ante el, Diomedes se colocó naturalmente en posición de pelea.
Y no era un estilo griego.
Para cuando el hijo de Ares salió de la sorpresa inicial, Diomedes balanceó su pierna en un movimiento semicircular para darle un patada, golpeando así la sien del primer hijo de Ares con la parte delantera del pie.
El chico cayó al suelo aturdido, al igual que los demás espectadores como Annabeth y Hope.
- ¿Como ... ? - Vociferó la pelirroja, ella pudo ver que esa patada fue estratégicamente ejecutada, como si no fuese la primera que la ejecutaba.
Y eso requería de unos cuantos años de entrenamiento.
Por otro lado, la rubia hija de Atenea miró desde el umbral de los cuartos de baños el ataque de Diomedes, sus ojos brillaron mientras vigilaba a la hija de Ares, Clarisse y a Percy en los retretes.
Pero los otros dos hijos de Ares afuera se enojaron, el segundo hijo de Ares se abalanzó contra el chico de ojos dorados para tomarlo con una llave por detrás y hacerlo sufrir por lo que le hizo a su hermano.
Sin embargo, los instintos de combate de Dio fueron más rápidos, como si tuviera ojos en la espalda se giró mientras le daba una patada alta a la cabeza del segundo hijo de Ares.
- Dos ... Queda uno. - Murmuró Diomedes antes de voltearse hacía el último hijo de Ares.
El susodicho hijo de Ares al notar la mirada amenazante de aquellos ojos irregularmente dorados y extraños retrocedió sudando balas.
- Tch, cobarde. - Dijo Dio por lo bajo antes de ir hacia el umbral de los cuartos de baños donde estaba Annabeth.
Diomedes pensó que a pesar de ser un campamento de los hijos de los dioses, esperaría que aquellos baños no apestaban tanto.
Y estaba equivocado, olían peor.
Pero entonces, el oído del joven de cabellos oscuros captaron el sonido de las tuberías retumbar. Luego se escuchó un grito de una chica y el agua fluyendo a alta presión.
Diomedes no tenía ganas se ir al baño ahora luego de ver lo que había pasado.
Pero después se puso peor, los baños explotaron y muchas más agua de los retretes salieron con fuerzas golpeando a unas chicas con chaquetas de camuflaje, en conjunto a las regaderas y las demás instalaciones del baño, provocando que las chicas, que Diomedes supuso que eran hijas de Ares por el parecido horrendo a los demás chicos de a fuera a quienes pateó, huyeran del lugar.
Solo fue cuando esas chicas se fueron es que el agua se calmó, en medio del asalto el agua sucia había mojado a tanto a Annabeth y a Diomedes, para lamento de este último.
Ahora tendría que bañarse cinco para solo quitarse el olor.
Sin embargo, la hija de Atenea y el chico de ojos dorados se quedaron viendo al hijo de Sally, el cual se encontraba en el único lugar seco del baño.
Percy les devolvía la miraba con un shock similar al de ambos chicos. Debido a que este se encontraba en un círculo seco en el piso, ni una gota de agua en el.
El joven de ojos verdes mar se reincorporó tembloroso, sin saber que había ocurrido exactamente.
Aunque Diomedes imagino que Annabeth tenía una idea de lo que había pasado, debido a que ella tenía una mirada extraña en su rostro.
Hope, la hija de Astrea se acercó al lugar, y jadeó al ver el lugar hecho un desastre.
Annabeth fue la primera en articular una palabras.
- ¿Como has hecho eso ... ? -
- No ... Lo sé. - Fue la respuesta del peli negro, al igual que todos, estaba desorientado por lo que había pasado.
Los cuatros salieron del lugar, donde estaba Clarisse y sus hermanas empapadas y tiradas en el barro, junto a dos de sus hermanos inconscientes y un tercero mirando todo alarmado.
Había un montón de otros campistas alrededor del lugar, curiosos por todo el alboroto.
La hija de Ares, Clarisse, la cual estaba en un estado deplorable con su cabello mojado pegado a su cara les dirigió una mirada de odio absoluto hacia Percy y a Diomedes.
- "¿Que hice yo para ganarme ese desprecio?" - Se preguntó Dio, hasta que recordó que pateó a los hermanos de Clarisse.
- Están muertos, ustedes dos. Están totalmente muertos. -
Percy pensó por un segundo que no debía responder, pero aún así lo hizo.
- ¿Quieres hacer gárgaras con agua del inodoro de nuevo, Clarisse? Cierra la boca. -
Diomedes trataba de no ser vulgar o agresivo y hacia lo posible para que Percy no lo fuera, pero en ese punto que importaba, estaba mojado y cansado.
Por otro lado, los hermanos de Clarisse tuvieron que sujetarla entre todos para evitar que se lanzará contra el chico de ojos verdes mar. Sus hermanos la devolvieron a la cabaña cinco, mientras los demás campistas se alejaban para no recibir daño colateral de los golpes y patadas que lanzaba la hija de Ares para ser liberada.
Annabeth estaba intercalando miradas entre Diomedes y Percy, este último imaginaba que la rubia estaba enojada con el por mojarla.
Mientras que Dio ...
- Estoy mojado ... - Murmuraba entre dientes.
La hija de Astrea se alejó un poco del trío ya que no solo estaban mojados dos de ellos, sino que olían bastante mal.
- ¿Que? ¿Que estas pensando? - Le cuestiono el hijo de Sally.
- Pienso que ... - Empezó Annabeth, meditando sus palabras. - Los quiero a ambos en mi equipo de capturar la bandera. -
- Quiero dormir ... - Vociferó Dio tristemente.
