Los próximos días me instalé en una rutina que se sentía casi normal, si no se cuenta el hecho de que estaba teniendo lecciones de sátiros, ninfas, y un centauro.
Pero lo más importante fue ... ¡Obtuve un buen baño, siesta y ropa seca! Tenia una camiseta manga larga de color negro pero encima tenia la camiseta naranja del campamento, unos pantalones cortos con una camiseta manga larga atada a mi cintura y finalmente una sandalias. Oh, y como siempre, tenia mi antifaz para dormir, pero no nos desviemos.
Lo bueno es que las clases con Quirón fueron normales, pero se volvían incómodas cuando tenía las clases con los sátiros y ninfas.
Los sátiros me olían demasiado, y algunos se ponían como los gatos al oler hierba para gatos, era incómodo.
En cuanto a las ninfas ... Bueno, solamente podía recordar las palabras de Hope de que ellas eran novias terribles.
Más allá de eso, todo era normal en cuanto a Percy y a mi ... En la medida de lo posible claro.
Cada mañana teníamos lecciones de Griego Antiguo con Annabeth, y hablamos acerca de los dioses y diosas en el tiempo presente, que era un poco extraño descubrir sus pasatiempos actuales, pero supongo que como inmortales no tenían nada mejor que hacer. Descubrí que Hope tenía razón acerca de mi dislexia: el griego antiguo no era tan difícil de leer para mí. Al menos, no más difícil que el Inglés o el latín. Después de un par de mañanas, podría recordar unas pocas líneas de Homero, sin demasiadas dificultades.
El resto del día, tuvimos que alternar a través de las actividades al aire libre, en busca de algo en lo que fuéramos buenos. Quirón trató de enseñarnos tiro con arco, a mi me fue regular por no decir mal, pero nos dimos cuenta muy rápido que Percy no era nada bueno con un arco y una flecha. Quirón no se quejó, incluso cuando tuvo que sacar una flecha perdida de su cola.
¿Carreras? Tampoco éramos muy buenos que digamos. La ninfa del bosque instructora nos dejó en el polvo. Aunque Hope dijo que no nos preocupemos por eso, ellas habían tenido siglos de práctica de huir de los dioses enfermos de amor. Pero aún así, fue un poco irritante ser más lento que un árbol.
Al menos la ninfa instructora me regaló un melocotón como compensación.
¿Y la lucha libre? Bueno, era una de las cosas que no me fue mal. Lograba luchar a la par o al menos mantenerme con la mayoría de los hijos de Ares, la más problemática fue Clarisse quien lograba destrozarme.
- Haz sido el único idiota que ha durado más de cinco minutos contra mi, felicitaciones pringado. - Me murmuró a mí oído mientras estaba sentada en mi espalda haciéndome una llave bastante dolorosa.
Fue lo más cercano a un elogio que salió de ella desde que la conozco, así que diré que me fue bien. Ojalá hubiera sido lo mismo con Percy.
Cada vez que el subía a la colchoneta, Clarisse lo pulverizaba sin piedad alguna.
¡Pero Percy destacó realmente en las canoas! Aunque supongo que no era la súper habilidad heroica de un chico que enfrentó al minotauro. Oh, y también me fue bien con las canoas, ¡Solo me volteé dos veces! Para mí era un logro, jamás había usado una canoa.
Sabía que los campistas superiores y consejeros nos estaban mirando, tratando de decidir quién era mi madre y por extensión el padre de Percy, pero no la tenían fácil para eso.
Yo no era tan intelectual o estratégico como un hijo de Atenea, aunque si era habilidoso en el combate. No era tan fan de la moda o vanidoso como un hijo de Afrodita. De hecho, Luke me dijo que quizás fuese un hijo de Demeter, por la extraña reacción de los sátiros y ninfas, pero no era tan bueno en el cuidado de plantas.
No sabían que hacer conmigo, y con Percy era igual.
El no era tan fuerte como los niños de Ares, o bueno en el tiro con arco como los niños de Apolo. Tampoco tenía la habilidad de los hijos de Hefesto con el trabajo en metal, ni el método de los niños de Dionisio para hacer crecer las plantas de la vides. Luke le dijo que podía ser un hijo de Hermes, una especie de Jack de todos los oficios, maestro de ninguno. Pero tengo la sensación de que sólo estaba tratando de hacerlo sentir mejor. El realmente no sabía qué hacer con Percy tampoco.
A pesar de todo, nos gustó el campamento. Me acostumbré a la niebla de la mañana encima de la playa, al olor de los campos de fresas en la tarde, incluso a los ruidos extraños de los monstruos en el bosque por la noche. Me gustaba cenar con la cabaña once, ofrecer parte de mi comida en el fuego a todos los dioses, no solo por humildad, sino para haber si conseguía alguna conexión con mi madre. No pasaba nada, sólo esa sensación cálida pasar por todo mi cuerpo que me quitaba todo el mal, como si nada en el mundo pudiera dañarme.
Y me alegraba que Percy la pasara igual que yo, además, nos teníamos al uno al otro para cubrirnos las espaldas.
Pero sabía que a veces el pensaba en su madre, cada vez que estábamos en la playa para relajarnos, miraba el mar con suma tristeza que hasta me dolía.
En ese momento, no pude evitar pensar que si los dioses y monstruos eran reales, si toda esta cosa mágica era posible, seguramente había algún modo de salvarla, para traerla de vuelta del otro mundo.
Empecé a entender la amargura de Luke y cómo a él parecía molestarle su padre, Hermes. Así que bueno, tal vez los dioses tenían cosas importantes que hacer. Pero no podían llamar de vez en cuando, o un trueno, ¿O algo así? Dionisio podía hacer aparecer una Coca Cola Diet de la nada. ¿Por qué los dioses no podían hacer aparecer un teléfono y llamarlos aunque sea una vez al mes? Y demostrar que de verdad te importan tus hijos y que no fueron un simple capricho de una noche de diversión con un mortal por ahí.
Jueves por la tarde, tres días después de nuestra llegada al Campamento Mestizo, Percy y yo tuvimos nuestra primera lección de espadas. Todo el mundo de la cabina once estaba reunido en el gran escenario circular, donde Luke sería nuestro instructor. Y aunque estaba Hope ahí, ella no estaba participando, más bien ella era la encargada de vigilarnos a Percy y a mi y les notificaba las cosas a Quirón y los demás campistas superiores y consejeros.
Empezamos con puñaladas básicas y rápidas, utilizando muñecos con un poco de relleno de paja en la armadura griega. Creo que lo hice bien. Al menos, entendía lo que debía hacer y mis reflejos eran buenos.
Simplemente dejaba que mis instintos hicieran el trabajo. Aunque la verdad no sentía que la espada fuese mi arma, pero no se sentía tan mal la verdad.
El problema era que no podía encontrar una espada que se sintiera bien en mis manos. Algunas eran demasiado largas o muy cortas, pero todas era muy ligeras. Demasiado ligeras ...
Luke hizo lo posible para ayudarme, pero estaba de acuerdo en que ninguna de las espadas de práctica parecía funcionar para mí. Y al parecer, Percy tenia un problema similar.
Pasamos a un duelo en parejas. Luke anunció que iba a ser la pareja de Percy, ya que esta era su primera vez.
[No me había percatado de lo mal que sonaba aquello en ese momento]
- Buena suerte. - Uno de los campistas le dijo a mi amigo. - Luke es el mejor espadachín de los últimos trescientos años. -
- Tal vez se lo ponga fácil. - Sugerí con una sonrisa, pero el campista resopló. Percy se vio un poco nervioso.
Luke le enseñó golpes, paradas y bloques de escudo a la manera difícil. Con cada golpe, Percy parecía un poco más maltratado y golpeado a cada segundo.
Aunque me sentía mal dejar a Percy se apaleado, solo me limité que ver los movimientos de Luke. Su técnica, su habilidad, incluso si me concentraba podía ver sus músculos tensarse antes de atacar.
- ¡Mantén la guardia, Percy! - Dijo Luke, para a continuación golpear sus costillas con la superficie plana de la espada. - ¡Muévete! ¡Vamos, ahora! ¡Rápido! - Con cada palabra que decía, Percy recibía un golpe.
Hasta que por fin Luke llamó a un descansó, Percy estaba sudoroso y golpeado. Todo el mundo pululaba por las bebidas frías. Luke echó agua helada en su cabeza, y Percy lo imitó. Se le vio que lo ayudó mucho, parecía menos cansado y su postura y agarré en la espada mejoró notablemente.
- ¡Está bien, todo el mundo al círculo! - Luke ordenó. - Si a Percy no le importa, quiero darle una pequeña demostración. -
- "Genial." - Pensé con sarcasmo. - "Vamos todos a ver como golpean a Percy." -
Los chicos de Hermes se reunieron alrededor de Percy, pero yo me mantuve al margen. Ellos estaban sorprendentemente sonrientes. Me imaginé que habían estado en ese mismo círculo en su llegada como nosotros y no podían esperar a ver cómo Luke nos iba a usar como saco de boxeo. Porque seamos claro, era obvio que luego de Percy seguiría yo a este lindo juego.
Le dijo a todos que iba a demostrar una técnica de desarme: cómo girar la espada del enemigo con la superficie plana de su propia espada a fin de que no tuviera más remedio que soltar el arma.
- Esto es difícil. - Subrayó Luke con seriedad. - No os riáis de Percy, a mi me lo han hecho. No es para nada fácil, a la mayoría de los espadachines tienen que trabajar años para dominar esta técnica. -
Demostró el movimiento en cámara lenta. Efectivamente, la espada de Percy se precipitó fuera de su mano.
- Ahora, en tiempo real - Dijo Luke, después de que Percy recuperó su arma. - Seguimos en combate hasta que uno de nosotros se lo quita. ¿Listo, Percy? -
El asintió como respuesta, y Luke lo siguió. De alguna manera, le impidió conseguir un tiro en la empuñadura de su espada. Note que había un cambio considerable en Percy que la vez anterior, dio un paso adelante y comenzó a estar en la ofensiva con sus propios mandobles. Luke desvió fácilmente, pero vi un cambio en su rostro. Sus ojos entornados, y comenzó a presionarle con más fuerza. Parecía que Luke había decidido tomarse en serio esta "demostración", acorralando a Percy pero entonces el hizo un movimiento desesperado.
Intentó la maniobra de desarme. Su espada golpeó la base de la de Luke y la retorció, poniendo todo su peso en un empuje hacia abajo.
Entonces ...
La espada de Luke se sacudió contra las piedras. La punta de la espada de Percy estaba a una pulgada de su pecho sin defensa.
Los otros campistas guardaron silencio. Mire hacia Hope, ella tenía la boca abierta.
Sonreí orgulloso. - Van a entrar moscas. -
Ella recuperó la compostura, y me dio una mirada fulminante. Pero no pude tomarla en serio por sus mejillas sonrojadas.
Percy bajó la espada. - Uh, lo siento. -
Por un momento, Luke estaba demasiado aturdido para hablar.
- ¿Lo siento? - Su rostro lleno de cicatrices se rompió en una sonrisa. - ¡Por los dioses, Percy! ¿Por qué lo sientes? ¡Muéstrame otra vez eso! -
Ese es mi hermano para ustedes.
Aunque Percy se sintió reticente, pero por la insistencia de Luke volvieron a tener una pequeña escaramuza.
Esta vez, no hubo competencia. En el momento en que sus espadas se conectaron, Luke golpeó la mano de Percy, enviando su espada a arrastrarse por el suelo.
Después de una larga pausa, alguien en la audiencia dijo: - ¿Suerte del principiante? -
Luke se limpió el sudor de su frente. El evaluó a Percy con un interés completamente nuevo.
- Tal vez. - Dijo finalmente. - Pero me pregunto qué podría hacer Percy con una espada equilibrada ... Ahora tocas tu, Diomedes. -
Suspiré antes de ir a encontrarme frente a frente con él.
- Bien, hasta que uno de los dos desarme al otro. - Anunció Luke, yo solo asentí.
Luke no tuvo piedad, al parecer se iba a redimir del combate de Percy conmigo, muy maduro de su parte.
Por suerte lo he estado observando y cuide mucho mi distancia, pero ... Esta espada era demasiado ligera. Sentía que si usaba mucha fuerza saldría volando.
Nuestras espadas se encontraron varias veces, mis ojos no dejaban de seguir la espada de Luke, principalmente para evitar que me desarme, pero realmente no era nada fácil.
Luke puso un rostro más serio, sus ojos se afilaron y empezó a lanzar golpes más veloces y fuertes, que apenas podía bloquear.
Sentí que mis ojos ardieron, pero ignoré esa sensación. Tenia que enfocarme en mi oponente, no dejar de mirar su espada.
Conoce a tu enemigo, conoce su espada.
Esas palabras llegaron a mi mente, pude ver como los músculos de Luke se tensaban antes de atacar, y más o menos podía predecir su trayectoria.
Y entonces vi una oportunidad.
Di un giro para darle una patada circular en reversa a Luke quien no lo vio venir para nada, el solo pudo levantar su espada para protegerse.
Justo lo que quería.
En vez de patear, utilice mi pierna para atrapar el brazo de Luke quien quedo consternado. Luego use el peso de mi pierna para bajar su guardia por completo haciendo que pierda su espada al chocar contra el suelo.
El filo de mi espada estuvo un par de pulgadas de su cuello.
Todo el mundo se quedó en silencio.
- Yo ... - Me alejé de Luke. - Al parecer he ganado. -
Vi que todos solo me miraban fijamente, era incómodo.
- ¡Wow, bien hecho, Dio! - Escuche a Percy gritar, tenia una gran sonrisa.
- Increíble ... - Murmuró Luke, sus ojos tenían un brillo indescifrable. - ¿Que clase de estilo fue ese? No es para nada griego. -
- Yo no lo sé, solo hice lo creía correcto en ese momento. -
Pude notar también que Hope me miraba fijamente, tratando de comprender lo que había hecho.
- Genial. - Murmuró Luke. - En un solo día, dos novatos me han ganado, creo que debo intensificar mi juego. -
El resto de la clase tanto Percy como yo recibimos una paliza del mejor espadachín del campamento Mestizo desde hace trescientos años.
Y créame, no fue bonito.
El viernes por la tarde, estábamos Percy y yo sentados con Grover a las orillas del lago, descansando de una experiencia cercana a la muerte en la pared de escalada. Grover había corrido a la parte superior como una cabra de montaña, pero la lava casi nos atrapó a nosotros dos.
La camisa de manga larga que usaba de faldón estaba algo quemada como mi camisa. Y creo que algunos cabellos de mi cabeza fueron chamuscados. En cuanto a Percy, su camisa tenía agujeros quemados en ella. Los pelos de su antebrazo se habían chamuscado.
Nos sentamos en el muelle, viendo a las náyades hacer tejidos de canastas bajo el agua, de en vez en cuando mandaban un saludo. Hasta que le pregunte a Grover como había resultado su conversación con el señor D.
Su rostro se agrio en respuesta, parecía estar entre enfermo y desilusionado. Jamás había visto una cabra tan triste en mi vida.
- Estupendo. - Respondió Grover con un suspiro, parecía estar ahogando un sollozo. - Simplemente genial. -
Percy tomó la palabra esta vez. - ¿Así que tu carrera sigue en pie? -
Grover nos miró con nerviosismo. - ¿Quirón les ... Les dijo que quería una licencia de buscador? -
- Bueno, no exactamente. - No tenía la menor idea para que era una licencia de buscador para ser sincero, pero parecía importante para él.
- Sólo mencionó que tenías grandes planes, ya sabes ... Y que necesitas el crédito para completar una misión de guardián. ¿Así que cómo fue? - Le pregunto Percy. Lo aparentaba bien, pero pude sentir su preocupación por el chico cabra.
Grover miró las náyades. - El Señor D suspendió el juicio. Me dijo que no había tenido éxito contigo, o mejor dicho con los dos o todavía no, sin embargo, nuestros destinos siguen unidos. Si tienen una misión y voy protegiéndolos, y regresamos vivos, tal vez el consideraría que el trabajo está completo. -
- Wow, ¿También estoy incluido en la ecuación? - Indague, no me esperaba eso.
- Como llegaste junto a Percy, el señor D te considero parte de mi trabajo como guardián. -
Percy se ánimo. - Bueno, eso no es tan malo, ¿Verdad? -
- ¡Blaa-ha-ha! Hubiese sido mejor que me trasladaran al servicio de limpieza de establos. - Parlo Grover con pesimismo, antes de mirarnos. - Las posibilidades de que tengan una búsqueda ... Y aun si lo hicieran, ¿Por qué querrían ir conmigo? -
- ¡Por supuesto que me gustaría tenerte a mi lado! - Exclamo Percy sin dudar.
Yo sonreí. - Ya hemos pasado por mucho juntos, me gustaría tener alguien de confianza. -
A pesar de nuestras palabras, Grover solo se limitó a mirar el lago con tristeza.
- Cestería ... Debe ser bueno tener una habilidad útil. -
Tratamos de calmarlo, Percy le dijo que tenía muchos talentos, pero eso sólo le daba un aspecto más miserable. Hablamos sobre el manejo de canoas, comida, la naturaleza y el manejo de la espada por un tiempo, después volvimos a debatir los pros y los contras de los diferentes dioses. Por último, le pregunté acerca de las cuatro cabinas vacías.
- Número ocho, la plateada, pertenece a Artemisa. - dijo. - Ella se comprometió a ser una diosa virgen para siempre. Así que, por supuesto, sin hijos. La cabaña es, ya sabes, honoraria. Si ella no tuviera una, ella se enojaría. -
- Uh, lo entiendo ... Creo. - No cuestioné las razones detrás de la diosa de la caza.
- Sí, está bien. Lo entiendo. - Le interrumpió Percy. - Pero los otros tres, los que están al final. ¿Esas son las de los Tres Grandes? -
Grover se tensó. Nos acercábamos a un tema delicado al parecer, se tomó un segundo antes de empezar a explicarse.
- No, uno de ellos, la número dos, es la de Hera. - Corrigió el chico cabra. - Esa también es honoraria. Ella es la diosa del matrimonio, así que por supuesto no iría teniendo encuentros románticos con mortales por ahí. Ese es el trabajo de su marido. Cuando decimos los Tres Grandes, nos referimos a los tres hermanos poderosos, los hijos de Cronos. -
- Zeus, Poseidón y Hades. -
- Un poco machista ... - Murmuré por lo bajo.
Un trueno resonó en la distancia.
¿En serio? ¡Ni siquiera dije un nombre! ¡¿Es que los dioses no tienen nada mejor que hacer que escuchar las conversaciones de dos chicos y un sátiro?!
- Bien, ya lo saben. Después de la gran batalla con los Titanes, se adueñaron del mundo de su padre y lo sortearon para decidir quién se quedaba con que. -
- Zeus obtuvo el cielo, Poseidón los mares y finalmente Hades el inframundo. - Comenté como el que no quiere la cosa.
Grover asintió rotundamente.
- Pero Hades no tiene una cabaña aquí, ¿Por qué? -
- No, por supuesto que no. Él no tiene un trono en el Olimpo, tampoco. El tipo hace lo suyo en el Inframundo. Si él tuviera una cabaña aquí ... - Grover se estremeció. - Bueno, no sería agradable. Vamos a dejarlo así. -
Bien, eso no parecía muy amable la verdad. Entiendo que quizás por su culpa Sally no esté con nosotros, pero debe tener sus razones, ¿No?
Además, siento que hay una forma regresarla, lo siento en los huesos. Solo que la solución no me ha golpeado en la cara, ya sea literalmente o metafóricamente, ambas ayudan.
- Pero tanto Zeus y Poseidón tenían un montón de niños en los mitos. ¿Por qué sus cabañas están vacías ahora? - Le cuestiono Percy frunciendo el ceño.
Creo que está conversación se estaba tornando un poco personal para el, pero no puedo discernir el porqué.
Grover movió sus pezuñas, pude sentir su incomodidad. Sentí un leve tirón en la boca del estómago, pero no le di importancia, aunque noté que Grover se veía más calmado.
- Hace unos sesenta años, después de la Segunda Guerra Mundial, los Tres Grandes acordaron que no más hijos. Sus hijos eran demasiado fuertes. Ellos estaban afectando el curso de los acontecimientos humanos demasiado, causando demasiadas matanzas. La Segunda Guerra Mundial, ya sabes, era básicamente una lucha entre los hijos de Zeus y Poseidón, por un lado, y los hijos de Hades por el otro. El equipo ganador, Zeus y Poseidón, obligaron a Hades jurar con ellos: no más aventuras con mujeres mortales. Todos ellos juraron sobre el río Styx. -
Otro trueno retumbó a la distancia en un cielo despejado.
Un tanto dramático.
- Es el mayor juramento que alguien puede hacer. -
Cuando Percy dijo eso me pasó un escalofrío por la columna vertebral.
Grover asintió ante las palabras de mi amigo.
- ¿Y cumplieron su palabra, no? Las cabañas están vacías, ya no hay más niños. - Dije yo en contemplación.
Pero el rostro de Grover solo se ensombreció.
- Hace diecisiete años, Zeus fue el primero en romper el juramento. -
- ¿Por qué será que no me sorprende? - Dije con un suspiro cansino.
Otro rayo retumbó.
Mire al cielo. - ¿Es en serio? -
Grover se limitó a continuar. - Había una estrella de televisión con un gran peinado esponjoso de los años ochenta, él no pudo controlarse. Cuando su hijo nació, una pequeña niña llamada Thalía ... Bueno, el río Styx se toma en serio las promesas. Zeus se salvó porque él es inmortal, pero cayo un terrible destino en su hija. -
Frunci el ceño. - ¡Pero no es justo! ¡Era solo una niña!
Grover vaciló ante mi tono. Creo que me excedí un poco, pero no es justo que una niña haya tenido que pagar los platos rotos de su padre cachondo inmortal.
- Diomedes. - Se incorporó de nuevo. - Los niños de los Tres Grandes tienen más facultades que otros mestizos. Ellos tienen un aura fuerte, un aroma que atrae a los monstruos. Cuando Hades se enteró de la niña, no estaba muy contento con Zeus por romper su juramento. Hades dejó a los peores monstruos salir del Tártaro para atormentar a Thalía. Un sátiro fue asignado para ser su guardián cuando tenía doce años, pero no había nada que él pudiera hacer. Intentó acompañarla aquí con un par de mestizos, con los que ella se había hecho amiga. Casi lo hicieron. Tenían todo el camino hasta la cima de esa colina. -
Señaló a través del valle, al pino donde habíamos combatido al Minotauro.
- Las Tres Benévolas fueron detrás de ellos, junto con una horda de Perros del Infierno. Estaban a punto de ser invadidos, cuando Thalía le dijo a su sátiro que mantuviera a los otros dos mestizos fuera de peligro mientras ella detenía a los monstruos. Ella fue herida y estaba cansada, y ella no quería vivir como un animal cazado. El sátiro no quería dejarla sola, pero él no pudo convencerla, y tenía que proteger a los demás. Así que Thalía lucho hasta su final, en la cima de esa colina. Cuando ella murió, Zeus se compadeció de ella. Él la convirtió en ese pino. Su espíritu todavía ayuda a proteger las fronteras del valle. Es por eso que la colina se llama la Colina Mestiza. -
Cuando mire al gran pino, una ola de dolor pasó por mi cabeza.
- ¡Dio! -
Escuche la voz de Percy, pero no lo veía.
Mi mente retrocedió a un lejano recuerdo, los remanentes de un sueño que al principio vi sin sentido, ahora cobraba vida.
Fue hace cinco años ... Una joven con ropa entre punk y gótica, ojos azules eléctricos y cabello negro portando una lanza mortal y un escudo atemorizante.
Estaba herida, cansada, sus ojos solo reflejaban desesperación ... Pero aúnasímantuvo la esperanza y su firmeza hasta el final.
La cantidad de monstruos que enfrentaba ella en ese momento me hizo encogerme, haber derrotado al minotauro fue una hazaña pequeña en comparación a lo que hizo esa chica.
Y su nombre era ...
- Thalia Grace. - Murmuré sin aliento.
- ¿Que? ¿Dio, estás bien? - Me sacudió Percy alarmado.
- Yo ... Si, lo siento, solo fue un dolor de cabeza. -
Percy me miró con dudas, Grover parecía alarmado.
Deje salir un suspiró. - No se preocupen por mí, todo está bien, quizás solo estoy cansado. Prosigan con su conversación. -
Dejaron el tema de Thalia, la Hija de Zeus de lado. Percy le hizo unas preguntas sobre el inframundo a Grover, quien respondió dubitativo. No tenia que ser un genio para saber lo que estaba pensando Percy, y mucho menos con la pregunta de si un héroe había logrado hacer regresar a alguien de entre los muertos.
Pero hubo algo que me llamo la atención, cuando Percy le preguntó algo referente a los sátiros y su rol al proteger semidioses.
- Los sátiros vamos encubierto a las escuelas. - Explicó Grover. - Tratamos de olfatear a los mestizos que tienen los ingredientes para ser grandes héroes. Si se encuentra uno con un aura muy fuerte, como un niño de los Tres Grandes, alertamos a Quirón. El trata de mantener un ojo en ellos, ya que podrían causar realmente enormes problemas. -
¿Oler? Espera, si yo soy un semidiós, ¿Por que nunca se me acercó un sátiro hasta ahora? ¡¿Huelo tan mal para ellos?! No creo, los sátiros parecen gustarle mi olor ahora que lo noto. Grover frente a mi lo disimula muy bien, pero he notado que ha olfateado mucho hacia mi dirección.
Hablo Percy con suspicacia. - Y me has encontrado. Quirón dijo que pensaste que podría ser algo especial. -
Grover parecía que fuese acorralado por el minotauro. - Yo no ... Mira, escucha, no pienses así. Si fueras, ya sabes, nunca jamás te permitirían una misión, y yo nunca conseguiría mi licencia. Tú eres probablemente un hijo de Hermes. Y Dio quizás es un hijo de Demeter. No se preocupen, ¿Vale? -
Por un momento pensé que sus palabras eran para tranquilizarse a sí mismo, que a nosotros.
Hilarante.
- Grover, tengo una pregunta. -
El sátiro se sobresaltó un poco al dirigirme a él.
- Dijiste que los Mestizos tiene un olor único, y que aumenta cuando van creciendo, ¿No es así? - Tanto Grover y Percy estaban atentos, lo cual me sorprende este último por su Déficit de Atención. - ¿Entonces por qué nunca un sátiro se acercado a mí? Tengo catorce años, mi olor no puede ser tan débil. -
Grover hizo una mueca. - Eso es ... Complicado. -
Percy y yo nos miramos.
- ¿Como qué complicado? - Le cuestiono mi amigo.
Grover dejo salir un suspiro tembloroso. - Sinceramente, Diomedes no huele para nada como un semidiós, incluso si fuese un hijo de Afrodita o Demeter, su olor es opacado por algo. -
- ¿Opacado? -
- Si, como si algo lo ocultara y no sabría decirte que es. - Respondió el sátiro. - En cambio, tienes otro olor que se superpone, al principio era leve pero se hizo más fuerte conforme tu estadía aquí se prolongó. -
- ¿Y qué es? ¿Rosas? ¿Melocotones? - Me gustan los melocotones.
- Ya quisieras. - Me dijo Percy con una sonrisa burlona. Le di una mala mirada.
- Naturaleza. - Dijo Grover, antes de tomar una respiración profunda y exhalar fuertemente. Tenia una expresión de ensueño. - Hueles a prados silvestres, la brisa del verano, a la hierba húmeda por el roció de la lluvia, todo eso y más, es increíble, es casi como ... -
Pero su voz se apagó, su expresión ganó un semblante afligido. Pero antes de poder preguntarle qué le pasaba, el se paró en sus pezuñas súbitamente.
- ¡Lo siento, tengo que irme! - Exclamó, y antes de poder responderle se fue corriendo. - ¡Los veré a la hora de la cena! -
Tanto Percy como yo nos quedamos sentados cerca del lago mirando la dirección a donde se había ido Grover.
- Eso fue raro. -
- Seee. - Estuvo de acuerdo Percy antes de mirarme con una sonrisa burlona. - Pero al parecer les gustas a los sátiros. -
Le di una mala mirada, pero el solo se dignó a reírse. Antes de poder replicarle, un chorro de agua salió disparado del lago golpeando la cara de Percy.
- ¡Hey! - Les grito mi amigo a las náyades que se reían en el lago.
Pero ... Percy no estaba mojado. Vi que el agua lo tocó, pero pareciera que se secó al instante.
¿Será que estoy alucinando cosas?
Deje salir un suspiró. - Vámonos chico del lago, ya casi es hora de la cena. -
Esa noche, después de la cena, había mucho más entusiasmo del habitual. Por fin, había llegado el momento de capturar la bandera.
Cuando los platos estuvieron fuera, la caracola sonó y nos quedamos todos en nuestras mesas. Un poco difícil por el poco espacio de la mesa de Hermes, pero hice lo que pude.
Los campistas gritaron y aplaudieron cuando Annabeth y dos de sus hermanos corrieron en el pabellón con una bandera de seda. Era aproximadamente de tres metros de largo, gris brillante, con una pintura de una lechuza encima de un árbol de olivo. Desde el lado opuesto del pabellón, Clarisse y sus hermanos corrieron con otra bandera, de idéntico tamaño, pero de un rojo llamativo, pintado con una lanza ensangrentada y una cabeza de jabalí.
Escuche a Percy gritarle a Luke por encima del ruido.
- Entonces, ¿Esas son las banderas? -
- Si. - Asintió Luke.
- ¿Ares y Atenea siempre lideran los equipos? - Le pregunté al consejero.
- No siempre, pero lo hacen a menudo -
- ¿Y si la captura otra cabaña? ¿Pintan la bandera de nuevo? -
El solo se dignó a sonreír. - Oh, luego lo sabrás. Pero en primer lugar debemos capturar la bandera, ¿No es así? -
- ¿De qué lado estamos? - Pregunto Percy, y de hecho era una buena pregunta.
Luke nos dio una sonrisa socarrona, como si supiera algo que nosotros no sabíamos. La cicatriz en su rostro le hacía parecer malvado en la luz de las antorchas. - Hemos hecho una alianza temporal con Atenea. Esta noche, tendremos la bandera de Ares. Y van a ayudarnos. -
No sabía el porqué, pero cuando dijo "tendremos" sentí que se refería a la cabaña de Hermes, y nada que ver con la alianza con Atenea.
Mire a al otro lado de la mesa, donde está vez Hope se sentó con nosotros, tenía una expresión decidida. Al notar mi mirada, ella me dio una leve sonrisa. Luego movió la boca como si quisiera decir algo.
Y como yo soy muy bueno leyendo labios, lo que entendí fue:
- "Vamos a ganar." - Era eso o: - "Vamos a destrozarlos." -
Aunque creo que ambas traducciones son correctas.
Los equipos fueron anunciados. Atenea había hecho una alianza con Apolo y Hermes, las dos cabañas más grandes (Lo que quiere decir que el Sol ha estado ocupado en estas últimas décadas). Al parecer, los privilegios habían sido comercializados, los horarios de ducha, los horarios de tarea, los mejores espacios para las actividades, con el fin de ganar apoyo.
Ares se habían aliado con todos los demás: Dionisio, Deméter, Afrodita, y Hefesto. De lo que yo había visto hasta ahora, los gemelos de Dionisio eran buenos atletas. Los niños de Deméter tenían el maestría con habilidades naturales y otras cosas al aire libre pero no eran muy agresivos. Los hijos e hijas de Afrodita no estaban demasiado preocupados. En su mayoría permanecían sentados fuera de cada actividad y comprobando sus reflejos en el lago y su cabello y los chismes. Los niños de Hefesto no eran guapos físicamente, y sólo había cuatro de ellos, pero eran grandes y fornidos por trabajar en el taller de metal todo el día. Ellos si podrían ser un problema, especialmente Beckendorf, el líder de la cabaña. Y, por supuesto, a la izquierda la cabaña de Ares: una docena de los más grandes, más rudos, más fuertes niños en toda Long Island, o en cualquier otro lugar del planeta.
Esto iba a ser divertido, o bien, muy doloroso.
Esperaba con ansias que fuese la primera.
Quirón golpeó sus pezuñas en el mármol.
- ¡Héroes! - Anunció el centauro. - Conocen las reglas. El arroyo es la línea divisoria. Todo el bosque es juego justo. Todos los objetos mágicos son permitidos. La bandera debe estar debidamente expuesta, y no debe tener más de dos guardias. Los presos pueden ser desarmados, pero no pueden ser heridos o amordazados. No está permitido matar o mutilar. Serviré como árbitro y médico del campo de batalla. ¡Ármense! -
Me alegro mucho la parte de no mutilaciones, pero de repente, Quirón abrió las manos, y en las mesas en un parpadeo estaban cubiertas con equipo: cascos, espadas de bronce, lanzas, escudos de metal recubiertos de cuero de buey.
- Whoa. - Dije anonadado. - ¿Se supone que realmente tenemos que usar estas cosas? -
Luke me miró como si estuviera loco. - A menos que desees ser ensartado por nuestros amigos de la cabaña cinco. Vengan, Quirón pensó que estos se ajustarían a ustedes. Diomedes, tu vienes a atacar, Percy se quedará en la patrulla fronteriza. -
El escudo de Percy parecía del tamaño de un tablero de la NBA, y quizás podría usarlo como trineo en la nieve y por lo que vi, le costaba levantarlo y moverlo. Mi escudo era un poco más grande, y por ende más pesado, pero ni tenía problemas para moverlo o correr con el. Por lo menos había algo que no fuese tan ligero en mi mano.
Nuestros cascos como todos los demás del lado de Atenea, tenían penachos azules mientras Ares y sus aliados los tenían rojos.
Annabeth gritó: - ¡Equipo azul, adelante! -
Esa era la señal.
Nos animamos y sacudimos nuestras armas y la seguimos por la ruta de acceso a los bosques del sur. El equipo rojo nos gritó insultos, mientras ellos se dirigían hacia el norte.
Yo llevaba una lanza, aunque Luke y otros niños de Hermes me cuestionaron, al menos una lanza no saldrá volando por la fuerza que apliqué ... ¿Verdad?
Vi como Percy aceleraba el paso hasta encontrarse con Annabeth. Recordé que a él le tocaba la guardia fronteriza mientras yo me iba a atacar junto a Luke. Espero que le vaya bien.
- Hey. - Escuche a alguien decir de mí lado. Me sobresalte un poco, pero me alivie que fuese Hope.
- Hola, estrellitas. -
Ella frunció el ceño. - ¿Estrellitas? -
- Si, pues, tu madre es la "Estrellada", así que supongo que sus hijos son estrellitas. -
Ella resopló. - Búsca un mejor apodo, niño de la selva. -
- ¿Que? - La vi con confusión, ¿De qué hablaba?
- Así es como algunos te llaman, se ha hecho muy destacado el rumor de que hueles mucho a magia natural. - Me explico la hija de la diosa de la justicia.
¿Así que es eso a lo que se refería Grover? Bueno, jamás me sentí muy "natural".
- Oye, cambiemos de tema. - Le dije sintiéndome algo incómodo. - Quirón hablo de armas mágicas, ¿Tienes algunas? -
Ella reflexionó un momento. - Bueno, si llegas a enfrentarte a Clarisse te darás cuenta rápido, su lanza es una de esas armas mágicas. -
- Si tu lo dices. -
- ¿Luke ya te dio tu trabajo? - Me pregunto Hope con curiosidad.
- Atacar fue lo único que dijo. -
- Bueno, recuerda que una firme defensa es un brutal ataque. -
Rode los ojos. - Eso no tiene sentido. -
- Descuida, Atenea siempre tiene un plan. Yo creo en ella. -
- Eso es demasiado soberbio ... - Murmuré.
Era una noche cálida y pegajosa. El bosque estaba oscuro, con luciérnagas dentro y fuera de vista. Percy estaba estacionado junto a un pequeño arroyo que gorgoteaba sobre unas rocas, y con pesar todos lo dejamos ahí.
Adiós, Percy. Que la fuerza te acompañe.
Y fui caminando hacia donde se suponía que debía ir, iba junto a un chico, Leonardo, y Indeterminado de hace tres años por lo que se.
Era más alto que yo, y mucho más fornido a pesar de que teníamos la misma edad. Tenia la piel bronceada, cabello castaño y ojos marrón. Estaba armado con una espada y escudo.
Yo en cambio portaba mi lanza y escudo gigante. El escudo no estaba mal, pero la lanza se sentía ligera, sentía que en cualquier momento saldría volando si lanzaba un ataque demasiado fuerte con ella.
Luego el caos comenzó.
La caracola soplaba a la distancia, oía gritos y alaridos en el bosque a mi alrededor, pero Leonardo se vio imperturbable por lo tanto mantuve la calma. Pero me preocupaba Percy.
Escuchaba el sonido del metal chocar, vi varios aliados correr hacia el territorio enemigo con fortaleza inquebrantable.
Leonardo y yo presionamos el paso.
Y el combate comenzó.
Luchamos contra unos hijos de Afrodita, pero se retiraron rápido al ver sus ropas manchadas o porque se les rompió una uña por balancear mal su arma.
Desarme con facilidad a unos hijos de Demeter con el balanceo de mi lanza, pero una explosión me hizo perder mi escudo.
Cuando me di cuenta ... ¡Había una maldita torreta!
Tome una espada caída y me cubrí en los árboles. No muy lejos estaba Leonardo, quien había abatido a los gemelos Dionisio y se cubrió detrás de una roca.
Inclinandome pude ver a uno se los más problemáticos enemigos, era Beckendorf y delante suyo tenia una torreta.
Solo tengo una pregunta, ¡¿Como pudo construir una?! ¡¿Acaso ya la tenia lista?!
Bueno, el consejero de Hefesto es digno de ser llamado Beckendorf, aquel que puede construir cualquier cosa con las manos.
Pero teníamos que hacerlo.
Escuche un gruñido canino a la distancia. Pero lo pasé de alto, debía ser un monstruo a lo lejos.
Mire a Leonardo, y le hice una seña.
Era momento de atacar.
Salí de mi escondite y la torreta disparó una especie de bala de cañón. Mis ojos ardieron, pero ignoré el dolor o sino iba a morir, salté hacia un árbol y le lancé la espada que cargaba a uno de los niños de Ares que apoyaban a Beckendorf.
El hijo de Ares cayó al ser golpeado por el mago de la espada.
Leonardo salió, parecía una mole de destrucción, un muro impenetrable con su escudo gigantesco.
Pero para mi sorpresa lanzó su escudo de varios kilogramos contra la torreta, doblandola. Beckendorf entro en pánico, porque estaba a punto de disparar.
El hijo de Ares tomó a su hermano y junto a Beckendorf saltaron lejos de la torreta la cual explotó.
Baje del árbol y escuche los gritos eufóricos y creí ver a Luke correr con la bandera del equipo rojo. El equipo rojo lo perseguía, pero nuestro equipo lo defendía.
Hubiera celebrado, si ese gruñido canino se hubiera hecho más fuerte. Y al ser a quien le pertenecía no hubiera hecho acto de presencia.
Justo frente a Leonardo, Beckendorf, los otros niños de Ares y yo, el chucho más grande que había visto se presentó ante mi.
Me hubiese gustado haber tenido galletas para perro.
Era un perro negro que se camuflajeaba con las sombras del tamaño de un rinoceronte, con ojos furiosos de color rojo como la lava y con unos lindos colmillos que parecían cuchillos.
- ¡Un perro del infierno! - Exclamo Leonardo, el cual rápidamente trató de tomar su escudo.
Pero el perro fue más rápido lo mandó a volar de una embestida. Un hijo de Ares trató de atacarlo por la espalda, pero el maldito chucho dio un giro y con su cola hizo que el niño de Ares saliera volando contra un árbol.
Auch.
El perro del infierno iba a saltar contra Beckendorf, quien no tenía un arma hasta que ... Hice una estupidez.
- ¡Hey, chucho! - Le grité batiendo mi lanza, para llamar su atención.
El monstruo me miró con sus ojos refulgiendo con odio ilimitado.
Al instante me arrepentí.
- ¡Ven, te daré una galleta para perro! -
Cuando le grite eso, de seguro pensó que yo era la galleta porque corrió hacia mí con demasiadas ansias.
Solo me digne a correr hacia un árbol, era el momento de comenzar el plan atrapa chucho malo y no morir en el intento si es posible.
Atenea siempre tiene un plan, ¡Ja! Ella va a conocer mis planes.
Corrí hacia el árbol y subí en el como lo hacía Naruto, solo que con el perro del infierno a pocas pulgadas de morderme.
Di una voltereta y caí sobre el lomo del monstruo, y usé mi lanza para sujetarme usándola para rodear el cuello del chucho. La idea era asfixiarlo, pero el perro daba saltos y chocaba contra varios árboles, incluso partiendo y derribando algunos.
Mentalmente desee que esos árboles no tuvieran ninfas ... O sino le ira muy mal ese monstruo.
- ¡Wow! ¡Wow! ¡Cálmate, cálmate! ¡¿Quien es un buen chico?! ¡Pues tú no lo eres! - Le grité enojado mientras el perro gigante saltaba de un lado al otro como si fuese un rodeo.
Genial, Percy torea toros y yo perros. Y todo ante las miradas sorprendidas de Leonardo, el hijo de Hefesto, y otros pocos campistas.
Sin embargo, el perro del infierno no le gusto mucho mis palabras y corrió hacia un árbol.
No me digas ...
- ¡No, maldito chucho! -
Pero para mí sorpresa no chocamos contra el árbol, nosotros nos "metimos" en la sombra.
Y fue la peor experiencia de mi vida. Vi tantas cosas, oscuridad luego tramos del bosque, oscuridad nuevamente. Si no hubiera estado bien aferrado del monstruo quien sabe donde terminaba.
Pero creo que mi estómago se quedó en ese tramo del bosque donde había un grupo de rocas que parecía caca.
[Luego descubrí que se llama el Puño de Zeus]
Hasta que finalmente llegamos a una parte conocida, cerca del arroyo donde estaba Percy.
En ese lugar estaba mi hermano del alma, junto a una rubia y una pelirroja, quienes supuse que eran Annabeth y Hope.
Luego, descubrí de manera mala los frenos de mi vehículo.
El perro se detuvo súbitamente en las rocas y salí volando por pura física, grité un rato mientras me elevaba unos metros antes de caer brutalmente en el arroyo, esperando que el agua hiciera más confortable mi caída.
¡Adivinen! No lo hizo.
Golpe fuertemente el arroyo, y creo que me lesioné el tobillo.
Maldije a todos los dioses caninos que conocía en todos los idiomas que conozco. Lamentablemente, no conocía muchos dioses perros para insultar.
- ¡Dio! - Escuche el grito de Percy.
- Jotaro ... - Dije adolorido, mientras trataba de reincorporarme.
Aunque me dolía el tobillo, pude sostener el peso en el lado opuesto de mi cuerpo. Pero aún dolía como un infierno como ese chucho malo.
¿Entienden? Duele como el infierno, es un perro del infierno, ¿Entienden? ¿No? Que mal, sonaba mejor en mi cabeza.
Levante mi vista y note al perro infernal mirándome, pero luego volteó su vida hacia Percy y su odio y furia se elevaron.
Escuche el grito de Annabeth. - ¡Percy, corre! -
El perro del infierno saltó sobre Percy, queriendo destrozarlo como un muñeco de trapo. Todo pasaba en cámara lenta.
Me enojé. Me enojé como nunca, solo me sentí así cuando ese maldito minotauro daño a Percy, y no iba a permitir que ese perro lo hiciera.
El chucho logró hacerle un corte en la armadura a Percy, extrayendole sangre, cuando el líquido vital salió de él, todo se fue al carajo.
Sin importarme el dolor de mi tobillo corrí y me puse entre Percy y el perro infernal.
- ¡Deja a mi hermano! - Le grité, pero ...
De repente, sentí mi mundo nublarse.
Pisa fuerte, pisa lo más fuerte que puedas.
Eres un descendiente del cielo y la tierra, si eres tú, la tierra te responderá.
Mientras más fuerte pises, la tierra te devolverá el doble de fuerza, pequeño.
Escuche esas palabras resonar en mi cabeza, era un voz similar e inherentemente diferente a la mía. Parecía tener siglos, no, al menos milenios de experiencia.
Así que le hice caso.
A mí pie no le gusto.
Clave con la mayor fuerza que pude mi pie herido contra el suelo, con la mano de ese mismo lado sostuve mi pierna para evitar perder el equilibrio.
Y lo sentí.
Mis ojos quemaron, pero no dolía más, solo era una sensación cálida. El tirón de mi estómago se hizo más fuerte, pero no doloroso.
Entonces, sentí un hormigueo, una fuerza extraña pero no hostil subió por mi pie.
Llego hasta la rodilla, alcanzó mi pelvis, rodeó mi cintura y finalmente hizo el mismo recorrido con mi otra pierna.
Hasta que alcanzo la punta de mi pie con la cual le di una patada horizontalmente en el hocico del monstruo.
Varios de sus colmillos salieron volando.
Pero no pude disfrutar del golpe, porque al instante caí al suelo, el dolor de mi pie empeoró.
El perro infernal se incorporó, pero escuche un montón de sonidos silbantes. Desde el cuello del perro surgió un grupo de flechas. El monstruo cayó muerto ante mi.
Por algún milagro, estábamos vivos. Pero tenía un inmenso dolor en mi pie, pero me centré en Percy. Tenia un gran corte en su pecho, la armadura no hizo prácticamente nada para protegerlo.
Me arrastré para alcanzarlo, no iba a dejarlo solo de nuevo, gracias al cielo Hope me ayudó a moverme hasta el.
Quirón se acercó a nuestro lado, el arco en una mano, y el rostro sombrío.
- ¡Di inmortales! - Escuche a Hope maldecir. - Ese era un perro del infierno de los Campos de Castigo. No ... No se supone que ... -
- Alguien lo invocó. - dijo Quirón con el ceño fruncido, y en es momento pude ver la verdadera edad del centauro. - Alguien dentro del campo. -
Clarisse gritó: - ¡La culpa es de Percy ¡Percy lo convocó! -
- ¡Cállate, niña! - Le dijo Quirón.
Menos mal que lo hizo el antes que yo, porque le hubiera dicho muchas palabras feas en latín. Puede pensar por un segundo, ¡¿Por qué Percy invocaria ese chucho malo?! ¡Casi nos mata!
Vimos el cuerpo del perro del infierno fundiéndose en la sombra, empapando el suelo hasta que desapareció por completo.
- Estás herido. - Annabeth le dijo a Percy. - Rápido, Percy, métete en el
agua. -
- Estoy bien. - Vociferó el en respuesta.
- No, no lo estás. - dijo ella en un tono lúgubre. - Quirón, mira esto. -
- ¿Que ... ? - Murmuré confundido. Note que Hope apretó su agarre sobre mí, su rostro también era sombrío y tenso.
Percy retrocedió hacia el arroyo ante la vista de todos. Y pude ver como el corte en su pecho desapareció por completo.
Pero lo más sorprendente fue la señal de su cabeza.
Parecía un holograma de luz verde, hilado y reluciente. Una punta de lanza de tres: un tridente.
- Su padre. - Escuche a Hope murmurar. - Esto no es realmente bueno. -
Pero a mí no me importó lo que dijo ni lo que sea que signifique esa cosa en su cabeza. Me solté del agarre de Hope y salté en un pie hasta Percy para abrazarlo.
- ¡Percy, dios! No sabes lo aliviado que estoy de verte bien. -
No pude evitarlo, sonreí como un idiota. Y de hecho, el dolor de mi pierna desaparecía poco a poco.
Pero escuche jadeos a mis espaldas. Cuando volteé, ellos me miraban, no, miraban algo sobre mi cabeza.
A penas tuve tiempo de verlo, un holograma naranja, rojo y dorado. Pensé que mi cabeza estaba en llamas, pero capté su verdadera forma.
Una hoguera.
En ese momento, las palabras de esa anciana hicieron mella en mi.
Es tu momento de surgir, hijo de la hoguera.
- Yo ... ¿Como ... ? -
- Es imposible ... - Escuche la voz de Quirón, sus ojos viejos estaban llenos de pavor y lastima. - Las Moiras han sido crueles, pero ya está decidido. -
Todos a mi alrededor empezaron a arrodillarse, incluso los de Ares, pero todos estaban estupefactos.
- Salve, Perseus Jackson, hijo del Dios del Mar. - Comenzó Quirón. - Poseidón, Agitador de la Tierra, Traedor de Tormentas, el Padre de los Caballos. -
¿Poseidón? Eso significa que ... Vaya, eso explica muchas cosas. Pensé que todo se quedaría hasta aquí, pero no, Quirón volvió hablar.
- Salve, Diomedes Wilson, Hijo de la Diosa del Hogar. - Anunció Quirón, pero había algo en el, lástima, miedo ... No sabia identificarlo, pero no me daba buena espina. - Hestia, Señora de la Hoguera, Protectora de las Familias ... La Última Olímpica. -
