.

-Primavera azul-

..


-¡No puedes esconderte todo el tiempo!

-¡Sabemos que estás ahí!

Mas de quince minutos tocando el timbre, pero de momento no tenían mucha paciencia, no bajo sus circunstancias actuales.

-Déjamelo a mi- declaro Lita a Mina- siempre quise hacer esto.

Y de una tremenda patada, la puerta se vino abajo hecha pedazos.

Mina miro muy sorprendida a Lita, pues sin su transformación seguía siendo muy fuerte. Luego ambas entraron apresuradas al laboratorio.

- ¡Ami!- gritaron al verla tirada en el suelo.

Ella estaba temblando, pero no por la falta de sangre, pues se había hecho un torniquete en la mano que dejo de sangrar, Ami temblaba porque una vez más pensó en el suicidio, se odio a si misma por ello, como si no hubiera aprendido nada en todas sus vidas anteriores.

Lita la cargo y la llevo a un sillón.

- ¿Qué te sucedió?- pregunto Mina preocupada.

-Nada.

-Si, seguro, igual que a todas nosotras- puntualizo Lita seria.

-Supongo que no soy la única con un lio mental- Ami se quejó.

-No estás sola- Mina se sentó a su lado, Lita también.

-Puedes decirnos lo que quieras, o no decir nada, solo estaremos aquí para ti.

-Gracias.

Ami, comenzó su historia, y al final del relato, solo pensó una cosa.

"Taiki".

.

.

.

Seiya no siente que respira, no ha parpadeado, de hecho, siente que esta en una pesadilla, su mente no puede procesar lo que ve, solo es capaz de distinguir como su madre llora, y en sus brazos, Mariko sin vida.

-Debemos …- murmuro el padre se Seiya, pero su esposa no entendía razones, no desde que el medico que estaba entre sus invitados les anuncio con inmenso pesar que la pequeña no tenía pulso.

La nana lloraba, solo la dejo sola cinco minutos, y la pequeña trepo al árbol más grande del jardín, una simple travesura, que termino mal, al caerse y darse un golpe mortal en la cabeza.

- ¡Yaten…el podría!- grito Seiya a Taiki.

-Sabes que no.

-Serena…- murmuro Terius

-Si- gimió Seiya- ¡Ella podría, ella me ayudo, trajo a muchos a la vida!

-Pero las circunstancias eran diferentes, esto es, algo, aunque cuesta decirlo, normal- susurro Taiki alejándose.

¿Normal que un niño muera? ¿Cómo Taiki podría decir eso? Esas, otras preguntas y gritos callo el pelinegro con los puños crispados.

-No has cambiado nada, Ta-i-ki.

Pero el castaño si habia cambiado, no sabía porque esas palabras tan crueles salieron de su boca, tenía que admitir que aun sentía que estaba en un abismo oscuro.

-Perdóname, yo…

Pero no pudo terminar la frase, comenzó a llorar, Seiya recordó de pronto por lo que paso cuando era Maker, verlo tan destrozado, logro hacer que el pelinegro por fin sacara todo el dolor, se sentía responsable por que Maker sufriera así, no pudo salvarla en ese entonces, lloraron abrazados, Terius los miro frustrado, quería ayudarlos pero no sabía como.

"Te necesito, bombón…", rogo el pelinegro.

Por fin su padre logro llevarse a Mariko, pero su madre, ya estaba plantada con mirada feroz frente a ellos.

- ¡¿Ella puede devolverme a mi bebé?! ¡Eh! ¡Que lo haga! ¡¿Dónde está esa chica?!- pregunto a su hijo con demencia.

-Madre, no sé si es posible- respondió Seiya limpiándose las lágrimas.

-Si no lo hace es porque no te ama- dijo con voz fría.

-No digas eso por favor.

-Las madres son crueles cuando han perdido a su hijo.

Voltearon sorprendidos, Yue no era delicado con sus palabras, Serena estaba a su lado. Rápidamente la madre de Seiya se fue sobre ella, zarandeándola por los hombros.

-No he…nunca te reproche por lastimar a mi hijo, y si, tenía mucho que señalarte, pero, pero nada de eso me importara ahora, si puedes, si tan solo puedes…- pero la señora no pudo seguir hablando se fue de rodillas al suelo.

-Mamá, por favor…-dijo Seiya con suavidad.

-Yo no puedo hacer nada, pero mi hermano lo hará.

Seiya no comprendía como Serena decía esas palabras sin un atisbo de alegría, como si le pesara salvar a su hermana, o tal vez eran las palabras de su madre que le afectaron, o el simple hecho de saber que su pequeña cuñada tuvo un accidente fatal, pero era extraño, ella no era fría como una roca, incluso en las circunstancias más adversas Serena siempre tenía una luz que hacía que el lugar más oscuro se iluminara de esperanza, el pelinegro simplemente no entendía.

Yue junto con los demás ingresaron a la habitación de Mariko, el padre iba a decir algo para sacarlos, como que era un momento íntimo y doloroso solo para los familiares de la pequeña, pero no logro articular palabra, cuando vio de la palma de Yue salir una gema, rosada, brillante, su brillo le decía algo hermoso, conocido.

Serena se había quedado atrás de Taiki, como si su alta figura pudiera desaparecerla por completo, Seiya dejo de verla cuando la gema brillo cerca del pecho de su hermana, y esta fue nuevamente devuelta a su dueña, quien recobro rápidamente el color en sus mejillas, sus padres se acercaron rápidamente llorando de alegría al ver como ella abría los ojitos, Seiya también.

- ¡Mariko! ¡Mi niña!

Seiya se fundió en el abrazo familiar, luego miro hacia Taiki, buscando atrás a Serena, pero no la vio.

.

.

-Tenemos que sobreponernos a todo esto- dijo Rei- no puedo creer que nuestros sentimientos buenos son los que nos hayan descolocado.

-Créeme que yo no puedo decir eso- replico Ami.

-Yo también tengo un pasado brutal, típico de película- puntualizo Mina divertida.

Lita y las demás sonrieron levemente.

-Rei- Endimión ingreso a la habitación de hospital- me comunique con Terius, todos están bien, pero hubo un acontecimiento terrible, la hermana de Seiya murió- todas se espantaron- pero tranquilas, Yue y Serena le devolvieron la vida.

Lita casi quiso ahorcar a Endimión por el orden de anunciar las cosas.

-Son extrañas, pero reconfortantes noticias- contesto Rei tranquilizada con cariño por Mina, pero Endimión se acercó celosamente y la abrazo posesivamente, la rubia rodo los ojos.

-Ami- la aludida miro al monarca- Taiki está preparándose para venir, quiere verte lo más pronto posible.

La peli azul suspiro aliviada, mientras respirara, todo era posible, incluso reinventarse así misma.

.

.

.

-Rubeus- ordeno Zagato- prepara la trampa, es hora de poner a Serena Tsukino en su lugar, tengo la ventaja y no puede perderla.

-Por supuesto, no sabe cómo tengo ganas de vencer a todas esas sailors.

Definitivamente parecía que algunas personas, ni con segundas oportunidades cambiarían.

.

.

Serena se encontraba sentada en el pasto, abrazando sus piernas con los ojos cerrados, la fiesta de Seiya se había reavivado por el milagro de Mariko, todo parecía tan perfecto y brillante, escuchaba la música de violines, las risas y bailes de las personas, agradecía que Yue le diera tiempo para asimilar su decisión, perder la oportunidad de salvar a Seiya de su fatídico destino parecía más improbable que nunca.

- ¿Estas bien?

Seiya tomo asiento a su lado.

-No sé porque te preocupas por mí, deberías regresar con Mariko.

-Ella esta perfecta, y tiene a todos cuidándola, yo me escape un momento.

-Tal vez deberías mejor preguntarme porque no hicimos lo mismo por Kamui.

-Bueno, si lo pensé hace unos minutos, pero creo que no pudiste hacer nada en ese entonces, tú siempre has querido proteger a todos.

-Si, siempre, pero por fin me doy cuenta que no se puede.

- ¿Y fue tan malo reconocerlo?

-Seiya, deberías volver a tu fiesta, por cierto, feliz cumpleaños.

-Gracias, y volveré, solo quería decirte que no importa cómo, solo no quiero sacarte de mi vida, quisiera saber porque no me quieres a tu lado- Serena se tensó, cerrando los ojos- pero no importa ya, solo, solo quiero que estemos en paz, ¿eso se podría?

-Eres tan bueno, no te merezco.

-Cierto, nadie me merece- dijo Seiya en tono burlón, Serena le dio un codazo sonriendo levemente.

-Eres tan brillante como una estrella.

-Soy una estrella en muchos sentidos, valórame.

-Te valoro, "como amigo".

-Auch, amiga. Pero, ya enserio, ¿quieres decirme algo?

- ¿Del pasado? ¿Tiene sentido? ¿Tú quieres hablar de eso?

-Bueno, me hubiera encantado estar contigo muchos años, fue tan corto.

-Pero tan inmenso.

-Si, coincido.

-Aceptando que somos amigos, no tiene caso remover el ayer.

-Serena- la rubia sintió un pinchazo en su corazón, su nombre era como un escudo invisible que imponía ahora Seiya- estoy seguro que, aunque lo queramos con todas nuestras fuerzas borrarlo, nuestro pasado existió, es más, debemos aprender de él, aceptarlo, yo acepte que tuvimos otro hijo que nunca conocí.

-Lo siento.

-Pero tu tampoco lo hiciste, lamento no intentar volver a Solarium.

-Y fue lo mejor, tuviste una larga vida, fuiste una adorable ancianita.

-Pero nunca perdí el estilo.

-Como debia ser, y el resbaloso de Yaten siempre a tu lado.

-Vaya, mi amiga esta celosa.

-Corrección, mi yo del pasado.

-Por supuesto.

-Mejor no hablemos de eso, hagamos como dices, dejar el pasado atrás, debemos prepararnos para lo que viene, Zagato tiene todos mis cristales, ahora soy inútil.

-No digas eso, Yue me aseguro que ayudaste mucho para salvar a mi hermanita.

-Se ha vuelto un buen mentiroso.

-Mi madre quiere verte, disculparse contigo.

-No es necesario.

-Lo es, señorita Tsukino.

-Señora.

-Mariko ya se durmió, y yo, solo quiero darte las gracias, desde lo mas profundo de mi ser te lo agradezco, eres bienvenida a mi familia.

-Pero, su hijo y yo, no…

-¿Si?

-Lo que Serena trata de decir es que somos amigos.

-¿Enserio?- pregunto Terius llegando- ¿Ya tengo una oportunidad?- pregunto tomando la mano de Serena.

-No le doy un coscorrón porque se le caería la corona del chichón que le haría majestad.

-Pero Seiya, deja a los demás comer.

-Deberíamos prepararnos para regresar, ¿no creen?- declaro Taiki.

-Tiene razón- Yue lo apoyo- algo está a punto de suceder, yo voy a adelantarme con mi hermana.

-¿Y si vamos todos contigo?- dijo Seiya desconfiado.

-Tienes razón, si voy en solitario seré imperceptible, los dejo entonces.

-Hermano.

-Es mejor que hagan un viaje normal, Zagato podría detectar un gran despliegue de energía y tenemos la desventaja.

-Bueno, supongo que la fiesta termino- dijo Seiya mirando a Serena, quien lo evito, sería un largo viaje.

Y comenzaron las despedidas.

.

.

.

Yue apareció muy cerca de Caos, un muro oscuro los separaba, solo la voz de su madre se escuchaba en la oscuridad.

-No sé quien sea peor, tú que le diste falsas esperanzas o yo, su madre que se las quitara.

-Tal como imagine, estas muy recuperada, es tu momento.

-He decidido jugar tu juego.

-Yo solo continuo lo que Cosmos inicio.

Serena le mintió y no regreso con Yue después de esa primera vida, Yue se sintió traicionado y por eso ayudo a Seiya, irónicamente esa sería la perdición del pelinegro.

-Bueno, entonces, nos veremos pronto madre, pero antes de eso deberás escoger un buen recipiente, no vas a presentarte como una bola de energía oscura y sin personalidad.

-Esta todo previsto, ese mago iluso no lo sabe, cree que me tiene en su poder, tiene grandes planes y me beneficiare de ellos.

-Veo que solo estas acomodándote en tu asiento.

-Exactamente.

Y el peli blanco desapareció, solo las carcajadas aterradoras de su madre se escucharon en el lugar.

.

.

.

Setsuna era prácticamente arrastrada por Haruka y Michiru, no quería volver a esa casa nunca más, pero ellas le exigían acabar con su miseria, muy impropia de la peliverde, después de varios jaloneos y forcejeos llegaron a la puerta de la casa, la actual madre de Hotaru les abrió.

-Buenas tardes, ¿que se les ofrece?, las veo un poco, alteradas, y perdón, pero, no es un buen momento para visitas.

-Justo por eso estamos aquí- declaro Haruka- no es un buen momento, y Setsuna puede apoyarla a mejorar las cosas.

-Hotaru ha estado muy rebelde, podría ser grosera con ustedes.

-Créame que podremos manejarlo, además es justo lo que Hotaru necesita- fue el turno de hablar de Michiru.

-Las veo tan resueltas- dudo un poco al ver lo molesta que estaba Setsuna- pasen por favor.

Las chicas se sentaron en la rosada sala, la señora fue al otro piso por Hotaru, pero ella no quería ver a nadie, así que regreso sola.

-Mi hija no se siente bien, ¿podrían venir otro día?

-No podemos esperar más, además la grietas en su casa denotan lo mal que le va por las rabietas de Hotaru- Haruka se levanto junto con Michiru- Setsuna, sabemos porque estas tan afectada, pero ustedes dos no pueden seguir así, nada bueno sale de un corazón que llora en silencio…

-Además – recalco Michiru- estas siendo muy egoísta al dejar a la pequeña Hotaru lidiar sola con su dolor, tu por lo menos eres una adulta, ¡compórtate como tal!

El último grito de la aguamarina la hizo recapacitar, unas lagrimas salieron de sus ojos.

-No lo había pensado, lo lamento.

La señora no entendía del todo la conversación, pero algo en su interior, la motivo a participar un poco.

-Usted siempre ha sido la mas madura de las tres- Haruka y Michiru se sorprendieron por esas palabras- y verla tan descolocada, creo, creo que Hotaru esta igual, ella la estima muchísimo, tal vez juntas encuentren consuelo, las madres sabemos cuando es momento de hacerse aun lado para dar paso a otras personas, por el bien de nuestros hijos.

-¿Podría ver a Hotaru?

-Por supuesto.

Setsuna esta vez camino mas decidida a la habitación de la pequeña, aunque toco la puerta con timidez, al no escuchar respuesta entro con precaución.

Hotaru estaba escondida entre las cobijas moradas de su cama, Setsuna tomo asiento en la cama.

-Tenia tantas ganas de verte.

La pequeña inmediatamente se asomo y se arrojó en sus brazos llorando.

-¿Y porque no entraste ayer? ¡Pense que ya no me querías!

-¿Cómo puedes pensar eso?- pregunto Setsuna con la voz temblorosa- ahora mas que nunca quiero estar contigo, lamento todo el mal que te hice.

- ¡Pero si fui yo!

-Shhh, tranquila, no fuiste tú, fue una chica que no se le guio correctamente, ahora todo es distinto.

-La princesa seguro esta muy decepcionada de mí, por mi culpa no pudo ser feliz.

-No creo que ella piense eso, te lo aseguro, lo que paso, paso, debemos dejarlo atrás, no nos martiricemos, debemos perdonar y sobre todo perdonarnos a nosotras mismas, yo solo quiero ser mejor madre, claro ya se que tienes una excelente madre ahora, eso me pone celosa, pero, no importa, creo que tienes un gran corazón para querernos a las dos.

-Si, mamá.

Setsuna lloro de alegría, Haruka y Michiru no pudieron aguantarse y escucharon todo desde el pasillo.

-Si todo fuera así de fácil- se quejó la rubia.

-Creo que mas bien nosotros nos complicamos todo, si tan solo las personas hablaran desde el fondo de su corazón, dejando al lado resentimientos sin sentido, enfocándose en como hacer de su vida más feliz y menos revanchas, en fin, por mi parte, tampoco quiero pensar en el pasado, no digo que será sencillo, pero lo voy a intentar.

-Yo también Michiru, lo que me lleva a decirte algo respecto a Jupiter.

-No abuses.

-Ok, me callo.

Poco a poco las relaciones seguirían su cauce normal.

.

.

En la nave mas rápida de Kinmoku viajaban Serena, Seiya, Taiki y Terius, curiosamente se las arreglaron para que Serena y Seiya estuvieran solos en un compartimiento, ambos no habían cruzado una sola palabra, pronto llegarían a la Luna, ahí ya los esperaban Diamante y Endimión, quienes tenían un plan de contrataque.

- ¿Antes de conocerme eras feliz?- pregunto de pronto Serena.

Seiya la miro con curiosidad.

-Porque yo creo que solo llegue a tu vida para complicarlo todo.

-Yo agradezco que vinieras a complicarme todo, amiga.

-Claro, somos amigos, mejor no hablemos de eso, que tonta soy.

-Respondiendo a tu pregunta, si era feliz- ella se puso triste- pero como explicarlo, es como un niño que juega feliz en el pasto, y se pone de lo mas contento cuando es llevado a la arena del mar.

- ¿Yo soy la arena del mar?

Seiya estaba de lo mas intrigado, era quien ponía la distancia que ella había pedido, y ahora, era como si ella no deseara soltarlo.

-Lo que quiero decir es que mi felicidad se vio multiplicada, mi corazón estaba lleno de amor para dar, para dártelo.

- ¿Solo piensas en felicidad? En verdad me sorprendes, yo tengo muchas pesadillas desde hace mucho.

-Perdóname por no verlo, solo espero que no estes resentida por las personas que te lastimaron, me refiero por supuesto a Saturn y Plut, ellas no son las mismas de ese entonces.

-No, no estoy enojada con ellas, mas bien es conmigo misma, debí, no se, debi planear todo mejor, es como si el caos lo hubiera desatado yo, ja, que raro y cierto es eso ultimo.

-Fuiste humana, y los humanos somos imperfectos.

-Pero tenia muchas opciones, no sé, me hubiera creado un ejercito que nos protegiera, o mas armas, no sé, ¡algo! Yo, solo lamento, haberte lastimado.

-Lo único que hiciste fue darme una gran dicha, y claro, un poco de tristeza siempre viene en el paquete.

Al ver lo maduro, amoroso y comprensivo que era Seiya, hizo recapacitar a Serena, si le decía su mayor temor, tal vez podían encontrar alguna solución juntos, la esperanza volvía al corazón de Cosmos.

-Seiya, yo…

-Es bueno verlos- Endimión entro a la nave junto con Diamante- tenemos poco tiempo.

-Y pocos recursos- dijo Diamante.

- ¿Qué sucede?- pregunto Taiki- ¿Y Yaten?

-Cuidando de su hija.

- ¿Por?- cuestiono Seiya ancioso.

-Un accidente casero- relato Diamante- en la cocina de la casa, una cucaracha, Lita estaba cocinando, Ami y Mina estaba con ella, Galaxia entro tempestuosamente, y la mitad de la casa voló.

-Es vergonzoso- murmuro Endimión- pero nos tuvimos que separar, las chicas y Zafiro fueron al palacio con Rei, las outers se quedaran en la casa de Hotaru, Galaxia y Kaitou se fueron a la casa de campo de Mina, Yaten y Lucero a un departamento que compro Diamante.

-Oh, vaya, que esplendido el cabeza de cebolla- dijo Seiya maliciosamente.

Diamante lo miro furioso, pero muy sonrojado.

-Pasando a lo importante, encontramos una señal que venia de aquí, una energía oscura, pensamos que es obra de Zagato, las demás no vinieron, están, terminando de arreglar sus diferencias- prosiguió Endimión.

Serena se separo un poco de Seiya y se acercó a Diamante.

- ¿Tan mal están ellas?

-Tranquila, son fuertes, lo están manejando mejor.

- ¡Genial, bravo! Son todos tan eficientes- se burlo Rubeus- pero me temo que tendrán que seguir sin la señorita.

En un parpadeo Rubeus ya tenia del brazo a Serena, y un portal oscuro a sus pies.

-Despídete, Serena Tsukino.

Y fue arrojada a este sin consideración. Por supuesto, no es de extrañar que todos los presentes la siguieran.

Zagato celebro su victoria, sin los cristales de Cosmos no tenían posibilidad de regresar, pero Caos sabia que solo era un pequeño interludio antes de la última batalla.


Comentario.

¡Feliz 2023!

Llegamos a cuatro capítulos de terminar, estoy agradecida por su paciencia, no ha sido fácil retomar la historia con tanto sube y baja en mi vida, pero hago mi mayor esfuerzo. Se que lo entiendes. Y bueno, este es definitivamente el año que vera el final de esta saga.

Capitulo dedicado con cariño para Abel Gregov, quien me ha dado luz en estos últimos capítulos.

¡Abrazos de tinta!