Un pequeño Pachirisu corría velozmente por la ruta 215. Lo estaban persiguiendo pero no parecía importarle, de hecho se veía muy entusiasmado de correr pues estaba divirtiéndose. Detrás de él, su perseguidora era la chica de cabellera azul con la que había estado divirtiéndose los últimos días.

—¡Detente! — gritaba Dawn, corriendo junto a sus Pokémon y su cabello estaba erizado, su larga cabellera que caía estaba levantada e incluso sus coletas, esto gracias a un potente ataque eléctrico del que había sido víctima hacía poco— ¡Te atraparé! —

En los últimos días, Dawn había visto su tranquilidad perturbada gracias a aquel enérgico Pachirisu. Desde que ahuyentó a Cresselia había querido atraparlo y hacerlo pagar por eso, pero no ha sido tan fácil, pues ni siquiera había podido acercarse a él. Junto a ella estaban todos sus Pokémon, tan enojados como ella con el Pokémon eléctrico. Siendo Rhydon el único que seguía en su pokeball.

Han sido varios los encuentros de Dawn con el mismo Pachirisu. La primera vez que lo encontró, luego del concurso Pokémon, Dawn lo acorraló junto a Piplup, Ariados, Buneary y Pikachu quienes estaban igual de molestos porque el roedor blanco espantó a Cresselia. Pero, al final no pudo atraparlo sino que terminó electrocutándolos. Solo se salvó Pikachu por ser del mismo tipo que el Pachirisu.

Dawn hubiese pensado que no volvería a ver a aquel Pokémon una vez que se fuera de pueblo Aromaflor y sus alrededores, pues iba su siguiente destino era ciudad Rocavelo para retar el siguiente gimnasio. Pero su segundo encuentro con Pachirisu fue tan desastroso como la primera vez. Aunque en esa ocasión Dawn quiso ser más amigable con él, entregándole algo que comer, y aún así el Pokémon la electrocutó.

—¡Esta vez no seré tan amigable! — la joven chica sujetó a Pikachu, sorprendiendo a este— ¡Pikachu usa cola de hierro! —

Dawn lanzó a Pikachu con todas sus fuerzas, no era tan fuerte, de hecho se extrañó de haber lanzado a un Pokémon de 6 kilos tan lejos y que alcanzó a Pachirisu. Pikachu se sorprendió de la acción de Dawn, pero todos estaban desesperados por atrapar al Pokémon. Pikachu comenzó a concentrar su energía en su cola para volverla tan dura como el acero, y apuntó al Pachirisu.

Pachirisu corría con mucha emoción, le gustaba jugar con aquella chica y no ser capturado. Comenzó a seguirla desde la ruta 205 hasta allí, esperando divertirse con ella. Pero Pachirisu estaba tan inmerso en su juego, no se fijó que Pikachu caía hacía él, solo sintió el golpe de la cola de Pikachu en su espalda.

Pachirisu fue empujado por el potente impacto, pero no se detuvo. Se levantó, y aunque le dolió el cuerpo por el golpe de la cola de hierro, siguió corriendo, este juego se trataba de no ser atrapado y no iba a perder.

Con el poco tiempo que Pachirisu se detuvo, Dawn y sus Pokémon se acercaron más. Cuando Pachirisu tomó otra dirección, Ponyta corrió hacía él. En uno de esos cuantos encuentros, Ponyta resultó electrocutado por el Pachirisu, lo que sin duda le disgustó al equino pues era un Pokémon muy orgulloso que detestaba ser humillado por cualquier otro Pokémon. Ponyta se involucró luego que Pachirisu electrocutara a su entrenadora.

Ponyta se puso en medio del camino de Pachirisu, impidiéndole continuar. Ponyta exhaló un ataque de lanzallamas antes que este pudiese electrocutarlo.

Pachirisu salió corriendo para no ser alcanzado por el fuego. Ahora ya no le era tan divertido pues podía ser lesionado.

—¡Ya te tengo! —

Dawn había interrumpiendo el camino del Pokémon, junto con Piplup, Buneary y Ariados junto a ella, intentando rodearlo. La coordinadora tenía en su mano una pokeball, y Pachirisu sabía que con ese objeto podía ser capturado y pertenecerle a ella.

Pachirisu estaba rodeado pero aun no significaba el fin. Ya había sido rodeado por la chica y sus Pokémon antes, pero siempre confiaba en sus ataques eléctricos para deshacerse de ellos, solo no afectaba a Pikachu pero no importaba, él no era tan rápido como para alcanzarlo una vez que comenzase a correr. Pachirisu se preparó para lanzar su ataque eléctrico, pero al ver eso Dawn lanzó su pokeball.

—¡Esta vez no lo harás! ¡Rhydon sal! —

Dawn sacó de su pokeball a Rhydon. El Pokémon tipo tierra estaba dormido, la chica ya se había acostumbrado que estuviese en ese estado la mayor parte del tiempo que lo llamaba para combatir, pero esta vez no importaba porque solo lo necesitaba por su mayor habilidad, una que ignoraba hasta hace poco.

Pachirisu lanzó su ataque eléctrico esperando afectar a la chica y ganar tiempo para volver a correr lejos, pero el rayo nunca llegó a la coordinadora, al contrario, se desvió y se dirigió a donde el Pokémon tipo tierra, el cual no era objetivo de Pachirisu. El rayo cayó sobre el cuerno de Rhydon, sin afectarlo en lo más mínimo. Fue un alivio, para Dawn, haberse dado cuenta que su Pokémon era un pararrayos natural, y gracias a la inmunidad al tipo eléctrico no corría el riesgo de ser lesionado. Era el escudo perfecto para evitar los ataques de Pachirisu, sin importar que estuviese dormido.

Pachirisu estaba rodeado, sus ataques eléctricos no eran efectivos y le estaban cerrando el espacio para poder huir. Estaba preocupado, pues parecía que finalmente había perdido.

—¡Ariados usa telaraña! —

Ariados obedeció la orden y lanzó el ataque. el hilo de telaraña atrapó a Pachirisu y comenzó a envolverlo, aunque el roedor intentó zafarse le fue imposible. A pesar de ser un Pokémon que vivía en la intemperie, nunca tuvo problemas con depredadores tan grandes así como los tuvo Buneary. Pachirisu tenía un potente ataque eléctrico que le permitía deshacerse de cualquier enemigo que intentase comerlo, por ende no sabía qué hacer cuando finalmente había sido capturado por uno.

Ariados envió por completo a Pachirisu. Sus cuatro patas estaban habían sido atrapadas y todo su cuerpo, a excepción de su cabeza y cola, se vio envuelto como un capullo hecho de hilo de araña. Trataba de romperlo pero fue imposible con sus pequeñas patas. Intentó usando chispazo, pero tampoco sirvió. El Pokémon vio que la chica de cabello azul se puso frente a él.

—se acabaron los juegos. Finalmente eres mío— Dawn se veía molesta, hubiese pensado que estaría sonriendo y gozosa de tenerlo a su merced, maquinando dentro de su cabeza todo lo que le haría al pequeño mamífero.

Pachirisu trató de romper la telaraña mordiéndola con sus dos grandes incisivos, pero no iba a poder ir con rapidez. La coordinadora se agachó frente a él, y Pachirisu se estremeció, así que por instinto volvió a lanzar un impactrueno, pero este volvió a desviarse hacia el cuerno de Rhydon que seguía dormido a un lado.

—no te funcionará esta vez—

Pachirisu parecía estar asustado de la chica por cada que se acercaba más. Este comportamiento lo notó la chica, y consideró que, de hecho, podía parecer hostil para el pequeño roedor. Quizá había sido muy brusca al tratar de capturarlo. Ella suspiró, debía relajarse un poco, quizá debía mostrarse más benevolente mostrar que sus intenciones no eran tan malas.

La chica intentó acercarse para querer desatar un poco sus amarres, quizá si le mostraba que no le haría daño le tendría más confianza y dejaría de temerle, y si no lo desataba por completo así evitaría que saliera huyendo otra vez. Pero Pachirisu volvió a retorcerse y a chillar atemorizado, casi al borde del llanto. La chica tuvo que alejarse un poco, no quería darle miedo pero parecía que era lo único que lograba. Aunque igual podía ser un truco de aquel Pokémon con tantas mañas, no sabía si un Pachirisu podía aprender llanto falso, pero si lo hacía debía admitir que quedó desarmada.

La chica debía idear una nueva forma para acercarse a Pachirisu y parecía que tenía un nuevo plan para ello. Ella tomó su mochila y sacó una bolsa con comida Pokémon, sacó un poco y extendió su mano para ofrecerle los pokochos al Pokémon. Pachirisu olfateó la comida, y tomó una con la boca y la comió con prisa, no es que quisiese acabar rápido antes que Dawn hiciese algo más, sino que era común en su especie que comiese a esa velocidad.

Dawn dejó aquellos pokochos en el suelo, dejando que Pachirisu comiese. Entonces decidió aprovechar el tiempo para sacar un cepillo de su mochila y peinar su cabello, pues seguía desarreglado gracias al primer ataque eléctrico del Pokémon.

Al terminar de peinar su cabello miró a Pachirisu, aún con seriedad— estoy muy molesta contigo. Lo único que has hecho es molestarme durante los últimos días y por suerte no he perdido el cabello por tu culpa. Pero tengo un perfecto plan para ti ahora que te tengo—

Dawn volvió a buscar algo en su mochila y sacó un folleto referente a los concursos Pokémon, su semblante cambió pues ahora se mostraba con una sonrisa, no la forzaba para intentar cambiar la percepción que Pachirisu tenía sobre ella, sino que era una sonrisa natural en ella— ahora tu me vas a ayudar con los siguientes concursos Pokémon en los que voy a participar—

Todos los Pokémon de Dawn se sorprendieron cuando la escucharon decir eso. Pachirisu era una especie de enemigo en común entre todos pues habían sido afectados por sus ataques eléctricos. No esperaban que le ofreciera incluirlo en su equipo. Todos los Pokémon se quejaron con la chica, incluso Pikachu que no había sido tan afectado por él.

Dawn volteó a ver a sus amigos— vamos. Sé que no hemos pasado la mejor semana, pero todo se resolverá cuando seamos amigos. Además, ¿no les parece demasiado lindo y tierno?—

Dawn se veía muy feliz a comparación de hace rato que estaba furiosa, pues pareciera que cuando hablaba de los concursos Pokémon se llenaba de emoción, como si ya se estuviese visualizando en uno— además, no vendría mal la adición de ataques eléctricos, ya que Pikachu no quiere participar— ante el comentario, Pikachu se cruzó de brazos y volteó a ver a otro lado, tratando de ignorarlo.

La chica volvió a mirar a Pachirisu— te voy a contar todo lo que podemos hacer— pero Pachirisu negó con la cabeza, poniendo nerviosa a Dawn— ¿no? — y Pachirisu abrió su boca para indicar que quería que le diera más pokochos.

La coordinadora sacó un poco más de comida Pokémon, mientras se quejaba— Pokémon interesado. Parece que nadie quiere venir conmigo por amor, todos quieren algo— y volvió a dejarle los pokochos frente al Pachirisu para que comiera.

A pesar de todas las veces que Pachirisu los había atacado y casi arruinado lo más preciado para ella, ella reconocía que era un Pokémon que le gustaría tener. Era tan lindo como un Pokémon de menos de 50 centímetros podía ser, casi como un peluche que podías abrazar durante las noches al cual ella le gustaría acurrucar su rostro con su afelpada cola, aunque corría el riesgo que la despertara con una descarga eléctrica.

Además, sentía que podía serle de utilidad para los concurso Pokémon, pues muchas veces había imaginado varios ataques y presentaciones usando ataques eléctricos, pero por más que intentó convencer a Pikachu de participar, no lo lograba. Con su propio Pokémon eléctrico podría hacer todos esos trucos, además que en los combates Pikachu era más poderoso, por lo que podía dejar inconsciente a sus contrincantes y no era eso lo que buscaba, pero Pachirisu no era tan fuerte como él, así que no tendría que preocuparse por ello.

—¿y bien? ¿Qué te parece? – preguntó la chica, y esta vez no aceptaría una negativa por parte del Pokémon tipo eléctrico.

Pachirisu negó con la cabeza, pero Dawn, sin importarle esto y sin dejar de sonreír, tomó a Pachirisu por el capullo de hilo de araña que lo envolvía— si, si quieres— y se levantó tomando a Pachirisu entre su brazo y su cintura— ¡Bien chicos! ¡Tenemos a un nuevo integrante! ¡Saluden! —

Aunque les molestó, al principio, que debían convivir con el mismo Pokémon que estuvo molestándolos durante días, decidieron confiar en el juicio de su entrenadora y esperar a que la situación cambiara una vez que Pachirisu se involucrara más con ellos. Todos le dieron un saludo con una sonrisa, aunque el Pachirisu no se veía tan convencido del nuevo plan de la coordinadora.

—finalmente tengo mi propio Pokémon eléctrico— dijo, y Pikachu no demoró en mostrar su incomodidad con aquel comentario, a lo que la chica se apresuró en responderle— vamos, no te pongas celoso Pikachu. Recuerda que algún día regresarás con Ash, dejándome sola, por lo que debo prepararme y tener un Pokémon eléctrico cuando ese día llegue.

La chica buscó en su cinturón— bien, solo es cuestión de meterte en una pokeball— y se puso nerviosa al darse cuenta que solo tenía cinco, las de sus cinco Pokémon capturados— un momento. ¿Dónde está la pokeball vacía? —

La coordinadora dejó a Pachirisu en el suelo y buscó en su mochila— debo tener una por aquí. No pude haberla perdido, solo está escondida por allí—

Al verla tan alterada, Pachirisu habló con los demás Pokémon y estos le respondieron con un poco de vergüenza y resignación, a lo que Dawn interpretó como que hablaban que era muy distraída por perder las cosas.

—¡No soy distraída! ¡Así que no hablen a mis espaldas! — pero ella no encontró la pokeball vacía que necesitaba, por lo que dio un suspiró tratando de resignarse, y ganando una risita de Pachirisu— bueno. No importa— y volvió a tomar al roedor— te mantendré así hasta que lleguemos a ciudad Rocavelo y compre más—

De pronto, el suelo debajo de ellos comenzó a temblar, sorprendiendo a todos— es… ¿es un terremoto? — luego consideró que no podía serlo ya que no se sentía tan potente como uno.

Solo era un ligero temblor, por lo que todos consideraron que lo mejor era quedarse en su sitio y esperar a que calmara, pero se dieron cuenta que el temblor solo incrementaba. El temblor no afectaba todo el lugar, pues los árboles y arbustos aledaños no parecían moverse por la sacudida, pareciera que solo lo hacía debajo de ellos. Y entonces, el suelo comenzó a abrirse y dos grandes garras con una base purpura apareció.

Una larga cola de color purpura salió de aquella abertura en el suelo y empujó a la chica haciéndola caer. Sorprendida, ella vio como una criatura comenzó a ascender, lanzando la tierra del suelo hacia los lados para poder descubrir su cuerpo. Un Pokémon de gran tamaño y color purpura y tenía otras cuatro patas traseras con las que caminaba. Su cuerpo era largo y carecía se cuello, ya que este terminaba en su cabeza y sus brazos estaban a los lados de es esta en lugar de quedar en su torso. Tenía grandes garras al final de cada brazo al igual que al final de su larga cola. Tenía cicatrices y rasguños por su cuerpo, producto de batallas anteriores, seguramente, aunque estos parecían más recientes.

—¿Qué es eso? — gritó Dawn espantada por semejante Pokémon

"¡Drapion!" gritó el Pokémon cuya mirada se veía siniestra, junto a las grandes garras que juntaba para producir un ruido estremecedor.

La chica estaba paralizada, incluso cuando notó que el Pokémon se acercaba a ella lentamente, ella solo se alejó un poco, sus piernas temblaban demasiado como para intentar levantarse. Pero, afortunadamente, estas respondieron a su necesidad de preservar su vida cuando el Pokémon purpura gritó y dirigió la punta de su cola hacia ella.

Dawn reaccionó y logró correr lejos antes que la cola del Pokémon la alcanzara. Por su color de piel, Dawn podía intuir que era del tipo veneno, y aunque no sabía como funcionaría, creía que si la alcanzaba con su cola podría envenenarla a la vez que le arrancaba una extremidad.

Luego de cierta distancia, Dawn dio una orden— ¡Pikachu! ¡Pachirisu! ¡usen impactrueno! — un ataque a distancia sería perfecto para deshacerse de él y sin arriesgarse. Pero su plan no salió como lo esperaba.

Pikachu lanzó el ataque, y Pachirisu, aun estando atado y en los brazos de Dawn, igual lanzó un ataque eléctrico. Pero ambos ataques no llegaron a su destino, pues se desviaron en dirección al cuerno de Rhydon.

—ay no— la chica casi se golpeaba la cabeza por olvidar la presencia de su Pokémon que se encontraba dormido, pero no pudo hacerlo porque escuchó a su Pokémon tipo fuego lanzar un ataque.

Ponyta estaba usando lanzallamas contra el Pokémon de las grandes garras en sus brazos y cola mientras este le daba la espalda. Al afectarle el calor de las llamas, el Pokémon atacante se apresuró en abrir sus fauces y lanzar varias agujas de color purpura brillante hacía el equino.

—¡Es picotazo venenoso! ¡Huye de allí Ponyta! —

Ponyta tuvo que cesar su ataque y correr lejos del alcance del ataque tipo veneno. Pero no conforme con eso, el Pokémon tipo veneno volteó a ver a la chica e igual la atacó con el mismo ataque. probablemente comenzó a verla como una enemiga luego de intentar atacarlo.

Dawn y todos sus Pokémon tuvieron que correr para evitar ser alcanzados por las agujas toxicas, pues todos ellos eran débiles contra los ataques tipo veneno a excepción de Ariados, pero ella solo seguía a su entrenadora quien no daba orden de atacar pues estaba ocupada esquivando el ataque. Al ver que los seguían, corrieron a refugiarse detrás de Rhydon, a quien no afectaría el veneno.

Ya estando detrás de su "escudo contra ataques eléctricos y veneno" la chica observó más detalladamente al Pokémon.

"Drapion" no dejaba de decir el Pokémon atacante, por lo que intuyó que ese debía ser su nombre. Drapion. El cual no parecía tener intenciones de alejarse.

Dawn debía idear una forma de deshacerse de tan escalofriante Pokémon. Debía luchar contra él pero todos sus Pokémon estaban tan atemorizados como ella, incluso Pikachu quien siempre alardeaba de su fuerza en combate, pero quizá temía a volver a estar envenado, luego de haber sufrido eso en dos ocasiones antes, y esta vez estando lejos de un centro Pokémon. Al mirar más a Drapion, noto que tenía dificultades para respirar, como si estuviese exhausto y quisiese recuperar el aliento.

Dawn podía enviar a Ariados a luchar contra él, pero su arácnida amiga solo conocía ataques tipo veneno y bicho, los cuales no parecían que fuesen a hacerle mucho daño pues por la apariencia que tenía, le daba la impresión de ser del mismo tipo bicho que su Pokémon.

La chica estaba centrada en lo que debería hacer, cuando escuchó un bostezo de Rhydon, a él parecía no importarle lo que pasara a su alrededor, nada le espantaba el sueño, mientras que ella podía perder la vida contra un Pokémon salvaje, Rhydon solo seguiría durmiendo hasta que volviese a tener hambre. Pero recordar que tenía un Pokémon inmune a los ataques tipo veneno, y uno muy poderoso, le hizo darse cuenta que era el Pokémon indicado para una batalla contra aquel Drapion. El problema era, ¿Cómo despertarlo?

Dawn comenzó a empujar a su Pokémon— ¡Vamos Rhydon! ¡Nos están atacando! ¡Despierta! — aunque debían ser movimientos suaves, realmente Dawn trataba de usar todo su peso para que pudiera moverlo, ya que el Pokémon tipo tierra era tan pesado que no podía sentir ningún tipo de golpe.

Rhydon abría los ojos lentamente, aunque era para mirar que le molestaba al dormir, pero el Pokémon que se acercaba a él llamó su atención. Se veía agresivo, aunque no sabía el porqué, y aunque fuese contra él no le tomaba mucha importancia pues no creía que fuese a causarle mucho daño.

—¡Rhydon despierta! —

Nuevamente, su coordinadora era la que quería que despertara y otra vez era para auxiliarla. Desde que se conocieron en la ruta 203 Rhydon había sido llamado por la chica cada vez que tenía un problema, y eso era porque ella confiaba en él para salvarla de situaciones peligrosas como lo ocurrido en la vieja mansión. Así que, considerando que estaban en problemas, nuevamente, Rhydon decidió levantarse.

El Pokémon con un solo cuerno se levantó y dio un par de pisadas fuertes, seguido de un rugido que lanzó para indicar que estaba listo para combatir, y parecía que su estrategia funcionó pues el Drapion se estremeció.

Drapion se preocupó al ver que tenía un nuevo rival mucho más grande y robusto, y que tenía apariencia de poder resistir sus ataques tipo veneno gracias a la armadura de roca que lo cubría. Aquel Pokémon estaba exhausto como para enfrentarse en una batalla donde tenía desventaja, criaturas más pequeñas como las que rodeaban a aquella chica eran fáciles de vencer, y por lo regular solo eran intimidadas por su apariencia y agresividad. Pero enfrentarse con Rhydon lo dejaría en un estado deplorable, después de todo, había salido huyendo de una batalla anterior donde casi lo derrotaban.

—¡Allí está! —

Una voz masculina se escuchó a lo lejos, y Drapion volteó a ver de dónde provenía. Comenzó a desesperarse, era de quien había estado escapando. Drapion comenzó a excavar, pero al poco rato escuchó las pisadas de Rhydon, tenía la intención de usar el ataque terremoto si Drapion excavaba bajo la tierra, afectándolo por completo, por lo que se detuvo.

Un chico, probablemente de la misma edad de Dawn, llegó a donde estaban junto a un pequeño Pokémon bípedo de color negro corriendo junto a él. Era un chico con vestuario particular, pues todo lo que vestía era de color purpura, desde sus zapatillas deportivas, sus pantalones de un tono más oscuro; su chaqueta combinaba dos tonos de morado diferente, uno oscuro casi asemejándose al negro en las mangas, y uno más claro casi acercándose al azul rey para el torso y el cuello, cuyas solapas las tenía levantadas. Debajo de la chaqueta tenía una camisa la cual era la única prenda de un color que difería del purpura pues era de un tono turquesa. Sin duda, aquel chico llamaría la atención a primera vista, pues no solo su vestuario combinaba varios tonos de purpura, pues lo hacía para que combinara con el color de su cabello.

—¡Sneasel! ¡Usa rayo hielo! — ordenó el chico, parecía muy interesado en aquel Drapion.

El Pokémon que venía junto a él, un Sneasel, Pokémon bípedo cuyas mayores características eran las largas garras de sus manos, junto a la larga pluma de color rojo que parecía ser su oreja; él exhaló un rayó que golpeó a Drapion, dicho rayo comenzó a formar una capa de hielo en su cuerpo, atrapando sus patas en él. Una vez que Sneasel terminó su ataque, Drapion vio sus patas atrapadas en el hielo, así que comenzó a picarlo con las garras de sus manos y cola para tratar de liberarse.

El joven varón sonrió— no se volverá a escapar. Bien, ahora usa ataque rápido— dio una nueva orden a su ágil Pokémon.

Dawn estaba observando el combate desde la segura posición detrás de Rhydon, aunque no estaba tan interesada en la batalla en si, sino en el joven varón que había aparecido. Aquel chico se veía interesado en ese Drapion, pero no fue un encuentro ocasional, pues a juzgar por el comportamiento de Drapion al verlo llegar y las heridas que ya tenía, pareciera que ya habían batallado hace poco y, en cuanto tuvo la oportunidad, el Pokémon salió huyendo del combate, y casualmente salió por el mismo lugar donde estaba Dawn.

Ese chico se veía firme en el combate, completamente inmerso. Su mirada era seria e imperturbable, pareciera que no le importaba nada más y ni prestaba atención a su alrededor. La batalla iba a su favor, pues su Pokémon era muy agil y Drapion estaba limitado a atacar cuando lo tuviese de cerca, aunque se esforzara usando piquete venenoso, Sneasel lo esquivaba con facilidad. Si ese chico tenía la intención de capturar a Drapion, no le sorprendería a la chica, después de todo el color de la piel de Drapion combinaría a la perfección con su vestimenta.

—¡Usa corte! —

Sneasel se acercó a Drapion mientras la garra de su brazo derecho se hacía más larga. Aunque Drapion intentó cubrirse con sus brazos, no importó y Sneasel lo golpeó directo en ellos para que el Pokémon tipo veneno los separara y alejara de su rostro.

—¡Usa corte de nuevo! —

El ataque fue el último, pues dio de lleno en la cabeza de Drapion, pero gracias al hielo que cubría sus patas este no cayó de espaldas por lo que quedó de pie, pero era obvio, gracias a sus extremidades que quedaron flojas, que aquel Pokémon había quedado inconsciente.

Aquel chico sacó de su cinturón una pokeball y la lanzó al Drapion, y este entró en ella. En el suelo, la pokeball solo se movió un par de veces mientras el botón de esta parpadeaba con una luz roja, para terminar de sellar por completo y confirmar que la captura había sido exitosa. Cuando la esfera dejó de moverse, Sneasel se acercó, tomó la pokeball entre sus garras, la alzó y comenzó a saltar de un lado a otro entusiasmado y alegre de su nuevo logro.

El joven chico se acercó a donde su Pokémon, y se agachó al llegar. Sneasel se detuvo para presentarle la pokeball a su entrenador sin dejar aquella sonrisa. Aquel chico igual le sonreía de vuelta, y después acarició su cabeza— lo hiciste bien Sneasel. No lo hubiese capturado sin tu ayuda—

"Snea" le decía el Pokémon.

El chico tomó la pokeball, la miró y parecía que aún quedaba dentro de él algo de adrenalina que la batalla le dio, pues de inmediato se levantó, casi de un salto, levantó la pokeball y gritó— ¡Lo logré! ¡Capturé a un Drapion! —

Para Dawn, era demasiada su emoción por la captura, tal como a ella misma le ocurría. Era sorprendente ver a alguien más con ese entusiasmo durante su travesía— ¿pero que fue lo que ocurrió? — La chica debía admitir que le interesaba conocer a aquel chico.

El chico volteó a un lado y, finalmente, se fijó en la chica que seguía oculta detrás de Rhydon— ¿eh? ¿Desde hace cuánto estás allí? —

Finalmente aquel chico le dijo algo, pero no fue ella lo hubiese esperado, pues en lugar de mostrarle preocupación por la situación en la que se vio metida, solo demostró que ni siquiera la había tomado en cuenta o siquiera prestado atención.

—¿Disculpa? — contestó la chica un tanto ofendida por la pregunta que le hizo el chico de cabellera purpura— ¡Si llevo aquí todo el tiempo! ¡Desde que esa cosa apareció y amenazó con comerme! —

El chico solo le volvió a hacer otra pregunta—¿y tu quien eres? —

Otra pregunta con poco interés, cosa que siguió molestando a la coordinadora— ¿Quién soy? ¡Te estoy diciendo que estuve en peligro hace rato y a tu ni siquiera notaste mi existencia!— movía sus brazos abruptamente, pero esta vez porque la euforia que sentía le hacía moverse sin razón alguna— ¡Soy la bella damisela que estuvo a punto de morir a manos de ese Drapion! —

—¿No crees que estás exagerando? —

Lo que colmó la paciencia de Dawn fue que le dijera exagerada, lo que más detestaba que alguien pensara de ella. Inmediatamente corrió hacia donde él. Al verla tan próxima, aquel entrenador se preocupó que hiciese algo extraño así que, preocupado, retrocedió un poco y colocó sus manos frente a él para tratar de contenerla y evitar que chocara con él. La chica se detuvo justo frente a él y con furia le gritó.

—¡No estoy exagerando! ¡Es la verdad! —

—Tranquila, te creo, te creo— dijo el chico tratando de sonar sereno.

Pikachu estaba igual de sorprendido, como Dawn, por el chico pero sobretodo por aquel Sneasel. Lo que hizo con su Pokémon, felicitarlo por la captura de Drapion y emocionarse junto a este. Tuvo una especia de recuerdo, uno nostálgico pues era casi de la misma forma que su entrenador hacía con él.

Dawn se tranquilizó, no iba a aceptar que exageró su reacción pero si que actuó muy abruptamente. Al menos agradeció que no comenzó a bailar para relajarse— ¿Qué fue todo eso? Estaba preocupada en mis asuntos, y de pronto ese Drapion salió del suelo—

El chico pareció apenarse. Acercó su mano a su rostro y con un dedo acarició su mejilla levemente— si. Una disculpa. Fue por mi culpa— la miró directamente, aunque estaba en alerta por si ella volvía a alterarse— estaba persiguiendo a ese Drapion pero se me escapó. No imaginé que causara problemas a alguien—

Dawn parecía indignada con la respuesta— y dio la casualidad que llegó con nosotros—

El joven chico se apenó más y colocó su brazo detrás de su cabeza— si. Que gran casualidad—

Aunque su encuentro fue gracias a un suceso tan escalofriante, Dawn debía admitir que estaba interesada en él. Había algo en él que le inspiraba tranquilidad, la suficiente como para confiar

Después de todo, en todos esos días desde que salió de casa no había visto a muchos entrenadores durante su travesía, más allá de las que conocía en las ciudades y lugares concurridos como los concursos Pokémon y gimnasios.

—por cierto— continuó el joven— ¿por qué ese Pachirisu está envuelto en telaraña? —

Dawn recordó que todavía cargaba con el Pokémon, que pretendía capturar, en uno de sus brazos. Volteó a verlo y él igual, después le respondió al chico mientras señalaba al pequeño Pokémon— este era el asunto del que me estaba ocupando hace rato—

"Pachi" dijo el Pachirisu, casi presentándose.

—pretendía capturarlo, pero fue cuando fui atacada por ese Drapion. No fue fácil capturarlo, por eso es que lo tengo atado para que no se me escape—

El chico de cabello purpura se agachó un poco para que su mirada cruzara con la del Pachirisu y acercó un dedo a él para acariciar su mentón— no parece una gran amenaza—

—te sorprendería— ironizó la coordinadora.

Pachirisu abrió la boca, y sin previo aviso mordió el dedo del chico. Este, rápidamente lo alejó del Pokémon luego de la mordida, pero igual ganó una risita por parte de este.

—Pachirisu, no seas grosero— regañó Dawn a su más nuevo Pokémon, pero este solo abrió la boca indicando que quería comer más pokochos, lo cual hizo que la chica lo mirase con desaprobación— no te daré más—

No solo los chicos tenían una conversación para conocerse mejor, igual lo tenían sus Pokémon. Tanto Piplup como Pikachu y Buneary estaban interesados en aquel Sneasel que medía, solamente, un poco más que ellos pero se movía con agilidad. Este igual se presentó con ellos con entusiasmo de ver nuevos Pokémon y con los que no tenga que pelear, pero ellos estaban más interesados en sus garras.

Sneasel hizo que sus garras crecieran más, sorprendiendo a los Pokémon, pero cuando este las alzó quedaron en alerta. Sneasel se acercó a los Pokémon de Dawn, y estos, preocupados que los lesionara con ellas, salieron corriendo. Sneasel los persiguió pero parecía divertirse con eso, como si fuese un juego.

—Veo que tienes un equipo completo. Y algunos se ven muy interesantes— lo decía el joven entrenador mientras observaba al Rhydon que volvió a acostarse en el suelo para dormir; al Ponyta que se había alejado y dado la espalda al grupo mientras comía, y al resto de Pokémon corriendo del cual destacaba aquel Pikachu.

Dawn asintió—por supuesto que lo son. Después de todo, soy una coordinadora Pokémon, debo tener toda clase de Pokémon para mostrar su verdadera belleza— la chica parecía orgullosa de las palabras que decía.

—ya veo—

El entrenador sintió que algo se acercaba a él, y sobretodo cuando sintió un pequeño cosquilleo en su cuello como si algo respirase sobre él. Al voltear, notó aquella mandíbula arácnida perteneciente a un Ariados, que se abría para lanzar un ataque venenoso o darle un mordisco directamente. Ariados había subido a un árbol luego que el combate contra Drapion terminara, queriendo acercarse al chico, descendió con un hilo suyo y estuvo justo detrás de él.

El chico retrocedió un paso, como un reflejo para alejarse de un inminente peligro. Al verlo, Dawn reaccionó antes que su amiga se sintiese mal porque alguien más se atemorizara de ella— no te preocupes. No te hará nada, es solo la forma de Ariados para querer ser tu amiga— ella acarició la cabeza de su Pokémon, no era suave ni lisa sino que un tanto viscosa, pero a Dawn no le importaba, ya se había acostumbrado. En su brazo, Pachirisu sacó su lengua para mostrárselo a Ariados en forma de burla.

—ya creo que sea muy amigable— dijo el chico con un tono de sarcasmo. No temía al Pokémon, pero de igual forma no quería tenerla tan cerca de su cuello.

—no puedes quejarte, después de todo, acabas de atrapar a un insecto gigante y mucho más tenebroso— respondió Dawn molesta por el comentario sarcástico.

—Drapion no es un insecto, posee los tipos veneno y siniestro—

—Gracias por el dato— esta vez, fue Dawn quien respondió con sarcasmo mientras que Pachirisu sacó su lengua para burlarse del chico. Aunque, dentro de ella, sabía que había vuelto a cometer el error de confundir los tipos elementales del Pokémon solo por su apariencia, tal y como ocurrió con el Sudowoodo de Gardenia, en ciudad Vetusta.

—¿vas a ciudad Rocavelo? Este es el camino hacía allá— preguntó el chico, a lo que la chica asintió.

— si. El siguiente gimnasio Pokémon es allí—

—¿no me dijiste que eras coordinadora? Hasta donde sé, el gimnasio no hace presentaciones de concursos—

—igual estoy retando a los ocho gimnasios— Dawn buscó en su mochila y sacó el estuche con el cual guardaba las dos medallas de gimnasio que poseía— mira, ya tengo dos medallas ganadas— la chica se mostraba emocionada de mostrarle a alguien sus triunfos aunque esas medallas no hayan sido su meta inicial— sorprendentes ¿no? —

—si. Se parecen a las mías — El joven chico abrió su chaqueta y levantó una parte de esta, pues allí tenía prendidas tres medallas de gimnasio. Dos eran las mismas que Dawn tenía, pero la tercera tenía la apariencia de un rombo con cuatro rectángulos incrustados de color naranja.

—¿Ya tienes tres medallas? — dijo Dawn, sorprendida y un poco celosa que él le haya superado.

El chico de ropas purpuras asintió—bueno, podría decirse que hice algo de trampa— señaló a la medalla de color naranja— pues la primer medalla que gané fue la medalla Adoquín, la medalla que te dan cuando vences en el gimnasio de ciudad Rocavelo—

—¿ya lo venciste? Pero, ¿por qué volviste? —

—bueno. Yo vivo aquí, en ciudad Rocavelo— esta revelación sorprendió a la coordinadora— decidí tomarme un descanso y venir a ver a mi hermano y a una amiga, antes de ir por la siguiente medalla—

La conversación se volvía demasiado amena para la chica. El chico era muy cortés con ella y parecía tener el mismo interés de conocer más a aquella extraña con la que se topó gracias a un Drapion, incluso era tan agradable el estar con él que ya había olvidado que había sido atacada momentos antes. Era agradable tener a alguien más con quien platicar que no sea un Pokémon.

—si lo prefieres, puedo acompañarte por la ciudad y llevarte al gimnasio— ofreció el chico.

—¿lo dices enserio?— Dawn se emocionó al escuchar la proposición, pues así evitaría que ocurriese lo mismo que en ciudad pirita donde se perdió, o como en ciudad Vetusta que llegó en un mal momento— gracias, eres muy amable—

"Pachi" también dijo Pachirisu mostrándose tan agradecido como su "nueva entrenadora"

—así evitarás que un Pokémon vuelva a atacarte— se burló el chico, riéndose pero esto no fue del agrado de la chica quien le respondió enojada.

—Acabas de perder lo amable— y ante el comentario de Dawn, Pachirisu también le reclamó por ello.

Todo parecía ir bien en este nuevo capitulo de la travesía de la coordinadora, a excepción de un pequeño detalle que ambos chicos habían pasado por alto.

—Por cierto, soy Paul. Mucho gusto— le dijo, sonriendo, el chico quien finalmente tenía un nombre al cual Dawn podía referirse.

—yo soy Dawn— la chica tomó el borde de su falda para estirarla un poco y hacer una ligera reverencia como lo haría una doncella de cuento de hadas— encantada de conocerte. Y bien, ya conoces a mis amigos—

—y… hablando de eso— Paul señaló al roedor que Dawn tenía a un lado suyo— ¿pretendes tenerlo así todo el día? —

Dawn volteó a ver a su nuevo Pokémon, y este le devolvió la mirada. Aunque le apenara admitir el "pequeño" error que cometió, debía decirle a su nuevo amigo la verdadera razón del porque habían llegado a esa situación.

—ah… bueno… yo… digamos que me quedé sin pokeball al momento de capturarlo— la joven coordinadora estaba apenada—así que lo llevaré así hasta llegar a ciudad Rocavelo y comprar más—

Paul buscó en su cinturón— a la velocidad con la que te llenas de Pokémon, deberías comprar 100 pokeball o terminarás inventando un nuevo método de captura con Ariados— intentó bromear, pero esto no fue del agrado de la chica, e incluso él consideró que no fue buen chiste. De su cinturón, había tomado una pokeball— toma, usa esta pokeball. Y solo tendrás que comprar 99 más—

Dawn tomó la pokeball de la mano del chico— muy gracioso— le dijo con un tono de enfado. Luego, ella volteó a ver a Pachirisu— bien, Pachirisu. Es momento de volverte parte de mi equipo, ¿últimas palabras? —

Pachirisu solo suspiró con resignación.

—eso pensé—

—¿siempre hablas con tus Pokémon esperando a que te respondan? —

Dawn se dio cuenta que le mostró al chico, aquella situación que más detestaba. Aunque se sentía avergonzada y sin duda se sonrojó por eso, pero tuvo que mostrarse con una actitud diferente para evitar dar explicaciones, por lo que se mostró enfadada por el comentario y le dijo— para tu información, trataba de ser más graciosa que tú con esa broma—

Finalmente, Dawn pudo capturar a Pachirisu y, oficialmente, tenía un nuevo Pokémon.

—bien, ya es hora de irnos— la chica volteó a ver al resto de sus Pokémon, quienes se encontraban jugando con el Sneasel de Paul— ¡chicos! ¡Vamos a continuar! —

—¡Tú también Sneasel! ¡Nos vamos! —

Todos los Pokémon de pequeño tamaño se acercaron a los entrenadores, mientras que a Rhydon lo guardo en su pokeball. Al tener al resto a su alrededor, a excepción de Ponyta, Dawn dijo— bien. Estamos listos—

Paul miro a Dawn, un tanto extrañado por un detalle— ¿no vas a meter al resto en sus pokeball? —

—bueno, los dejo afuera para que puedan caminar, solo los guardo cuando se cansan. El único al que meto en su pokeball es a Rhydon porque, desde que evoluciono, se la pasa durmiendo a como lo haría un Snorlax. Y a Pachirisu lo tendré por ahora en su pokeball, estoy segura que saldría huyendo si lo libero, y estoy muy cansada de haberlo hecho en estos últimos días—

—¿y Ponyta? — Paul pregunto al ver que el equino no se había acercado a ellos. Sino que, al contrario, seguía pastando y dándoles la espalda.

—bueno, a él no le gusta estar tan cerca. Pero tranquilo, nos seguirá apenas nos alejemos—

—qué extraña forma de mostrar interés— dijo Paul con sarcasmo. Nuevamente, sintió esa extraña sensación en su cuello, como si estuvieran a punto de morderlo. Al voltear a ver detrás suyo, nuevamente estaba Ariados detrás suyo, muy de cerca, haciendo que el chico retrocediera un tanto espantado.

Dawn rio un poco al ver que Paul casi salta al ver a su amiga Arácnida— y Ariados, por lo regular le gusta ir por la copa de los arboles. Creo que le agradas— eso ultimo no era una broma del todo, realmente, Ariados se veía muy apegada al chico de cabellera purpura, como si algo le llamase la atención de él.

—¿tu no guardarás a Sneasel en su pokeball? — preguntó Dawn al ver que el chico pretendía hacer lo mismo que ella y no guardar al Pokémon de largas garras.

Paul negó con la cabeza— a Sneasel no le gusta entrar a su pokeball. Está junto a mi desde que era un huevo, así que creo que está demasiado apegado a mi por lo que no le gusta estar separado de cualquier forma—

Al escuchar eso, Pikachu se acercó a Sneasel, pues estaba curioso. El vínculo entre ambos debía ser demasiado grande como para que ambos no se separaran. Además que su entrenador debía respetar demasiado la decisión de su Pokémon como para permitirlo, casi como había ocurrido con él y Ash.

Pikachu preguntaba a Sneasel y este respondía. Luego, pareció que Sneasel le hizo una pregunta devuelta y Pikachu negó, y su negación sorprendió al Pokémon siniestro. Siguió preguntando y Pikachu parecía ir cambiando su humor hasta deprimirse de poco a poco. Con cada cosa que le decía Pikachu, Sneasel se sorprendía cada vez más.

Al finalizar su conversación, Sneasel llamó la atención de su entrenador jalando de su pantalón. Se veía un tanto alterado, como si quisiera comunicarle algo importante al chico.

—¿Qué te ocurre Sneasel? — por la intensidad con la que Sneasel hablaba y el aspecto abatido de Pikachu, intuyó que Sneasel estaba preocupado por lo que el roedor amarillo le haya dicho, así que se dirigió a Dawn— oye, ¿Qué ocurre? ¿sabes lo que Pikachu le dijo? —

Por supuesto que Dawn sabía lo que ambos Pokémon se dijeron, y si Sneasel lo sabía, Paul igual debía enterarse—bueno—La chica tomó a Pikachu en brazos y lo abrazó, y le dijo directamente a Paul—hay algo que debes de saber. Es una historia muy larga, pero tienes que saber que Pikachu no es mi Pokémon como tal, él ya tenía otro entrenador que lo abandonó hace poco—