Los personajes de Ranma son de Rumiko Takahashi. Fanfic traducido sin fines de lucro.


Capítulo 14

Ya había pasado un día y Ranma aún no había tenido noticias de Akane. No debería molestarle, ya que solo había pasado un día pero entre más pasaba el tiempo, más nervioso se sentía. Estaba revisando su teléfono tan frecuentemente que parecía una adolescente. Finalmente le llegó un mensaje de texto de ella después del almuerzo.

¿Café?

Sí. ¿Dónde? ¿Cuándo? Respondió rápidamente.

Debería haberse sentido avergonzado por su impaciencia, pero honestamente le importaba una mierda, no iba a jugar juegos con Akane.

Acordaron verse en una cafetería cerca de la casa de ella. Se cambió los pantalones deportivos por unos de mezclilla y una polo blanca antes de salir. Cuando llegó a la cafetería dio un vistazo rápido, nada ella no estaba ahí. Ordenó y encontró una pequeña mesa cuadrada en una esquina silenciosa, y para cuando el mesero llegó con el café y un par de postres calientes, ella llegó.

Se puso de pie para señalar su lugar y se tomó un momento para admirar lo linda que se veía en unos sencillos pantalones de mezclilla y un tank top de cuello redondo. Fue a darle un abrazo para saludarla pero se retractó rápidamente, inseguro de si ella estaría receptiva a un gesto tan amistoso, y terminó ondeando los brazos de forma torpe antes de meter las manos a sus bolsillos.

—Hola, 'Kane.

—Hola.

—Te pedí un latte —dijo, señalando ambas tazas al centro de la mesa.

—Gracias —dijo con una sonrisa.

Se sentó y vio como buena señal que ella escogiera sentarse en una silla vacía junto a él en lugar de la de enfrente. Ranma puso su mano derecha bajo la mesa golpeando los dedos sobre su muslo nerviosamente. Aunque ella estaba ahí, de alguna forma se sentía aun más nervioso.

Akane alcanzó su café, ahueco la gran taza entre sus manos mientras la usaba para calentarlas antes de tomar un pequeño sorbo y sonriendo al leve sabor a vainilla. Parecía que él recordaba exactamente como le gustaba el café.

—Así que... lo he estado pensado mucho —comenzó sin preámbulos, ambos sabían porqué estaban ahí y parecía tonto andarse por las ramas.

—Estoy dispuesta a darle a esto una oportunidad.

Ranma dejó escapar la respiración; ni siquiera se había dado cuenta de que la estaba conteniendo y su cuerpo pareció relajarse, aliviado de que las cosas estuvieran volviendo a su curso.

—Definitivamente estoy dispuesto a intentarlo.

—Solo prométeme algo.

—¿Qué?

—Que si alguna vez decides que esto no está funcionando, o simplemente estás interesado en alguien más, lo que sea, serás honesto y me lo dirás. Puedo lidiar con todo eso, pero no descubrir que estás con alguien más tras mi espalda.

—Bien.

Fue una promesa fácil de hacer. Aunque sabía que tenía muchos defectos, engañar y mentir no estaban en su lista. Más importante, respetaba a Akane y no haría nada para herirla a propósito. Seguro, era un bastardo calenturiento pero eso no significaba que tomara decisiones con el pito.

—Entonces podemos pasar página desde aquí y comenzar de nuevo. Voy a tratar de no dejar que lo que pasó afecte el cómo me comporto contigo. Me pediste mi confianza y te la voy a dar.

—Y haré lo mejor para merecerla.

Él sintió cada palabra. No era del tipo de hombres que hiciera promesas a la ligera, así que cuando las hacía las mantenía. El hombre de la trenza se relajó en la silla y bebió su café por primera vez.

—¿Cuándo fue la última vez que te hiciste un examen de ETS?

Ranma se ahogó con el café, escupiendo un poco entre sus labios sorprendido. Tosió bruscamente y golpeteó su pecho con el puño. Una vez que respiró con normalidad de nuevo, tomó una servilleta y la puso sobre su ya no blanca camisa. De todas formas no le gustaba mucho.

Akane frunció los labios divertida. Tal vez, debió haber esperado hasta que se terminara de tomar el sorbo de su bebida antes de hacer la pregunta.

—¿Eh? —el chico de la trenza preguntó de forma inteligente mientras alzaba la mirada.

—ETS, ¿cuándo fue la última vez que te hiciste un chequeo de ellas?

Oyendo por segunda vez no hizo que Ranma lo procesara más fácilmente.

Akane misma estaba tratando de no retorcerse. Hablar del historial sexual y de ETS siempre era incómodo pero algo que debía hacerse. Viendo que aún estaba un poco sorprendido por el rumbo que tomó la conversación, decidió que sería mejor si ella continuaba.

—Tomo la píldora, así que un embarazo no será un problema, pero la píldora no te protege de una ETS. La última vez que me hicieron revisión todo salió negativo. ¿Y qué hay de ti?

Eso era algo que había estado pensando mucho el día anterior. Sabía de su reputación y solo podía imaginar cuántas mujeres habían estado con él, y aunque tenía curiosidad, no tenía deseos reales de conocer los detalles. Nada bueno saldría de ahí. Iba en serio sobre tratar de no dejar que la interrupción de Azusa en su última cita la volviera paranoica o sospechosa de él, pero sería una idiota ignorar por completo su pasado y las posibles consecuencias de ello.

Ranma se aclaró la garganta cuando se dio cuenta de que Akane no iba a dejar pasar eso hasta que obtuviera una respuesta.

—La última vez que me revisé estaba bien. Además, uso condón.

Lo hacía por muchas razones. Primero para cuidarse. Las chicas con las que había estado parecían tomarse el sexo de forma tan casual como él. Alguna de ellas no tenían problema en pedirle usar protección mientras que a otras parecía no importarles si usaba alguna. Mientras las chicas con las que tenía una "relación" más larga se preocupa de un embarazo. Había algunas, como Shampoo, que insistían que tomaban la píldora pero él temía de que no le estuvieran diciendo la verdad así que no se arriesgaba. Con lo acosadora que resultó ser, él no habría permitido que lo atrapara con un embarazo.

—¿Siempre? ¿Ni una vez en que se te olvidara?

Quería decir que 《sí, siempre》mas no podía. Hubo algunas noches cuando estaba muy borracho y lo había olvidado. Se dio cuenta de que había pasado mucho tiempo desde la última vez que se hizo una prueba de sangre. Una vez más, se estaba sintiendo incómodo sobre sus acciones pasadas. A pesar de que no había hecho nada malo, él simplemente no tenía ganas de hablar sobre las otras mujeres con las que había estado. Se sentía como algo malo.

Él ciertamente no tenía ganas de saber los detalles de la vida sexual de ella. Obviamente no era virgen y eso era básicamente todo lo que necesitaba saber. No le importaba con cuántos hombres había estado.

Sintiendo que Ranma estaba dudando de hablar al respecto, Akane decidió tomar un enfoque diferente que esperaba que lo convenciera de hacer lo que ella quería. Acercó su silla un poco y cruzó las piernas, permitiendo que su pantorrilla se frotara lentamente contra él. Colocó su antebrazo en la mesa y se inclinó sobre ella, sabiendo la manera en que sus pechos lucían en esa posición.

El chico de la trenza fue sacado de sus pensamientos por el roce contra su pierna. Alzó la mirada mientras ella se inclinaba más cerca hacia él. Trató de mantener sus ojos en la cara de la chica. Pero no pudo evitar dar un vistazo a la parte superior de sus blancos y cremosos senos. Demonios, tenía unas bonitas tetas. Sacudió la cabeza rápidamente, sabiendo que estaba cruzando la línea entre ver y mirar lascivamente, así que movió su mirada hacia su rostro. Tragó saliva por la forma en la que ella lo estaba mirando a través de sus pestañas y una pequeña sonrisa felina en el rostro. Ella se acercó y delinea sus dedos sobre el dorso de la mano.

—Ranma —dijo, prolongando su nombre en una voz baja y ronca que nunca antes había oído que parecía disparar directo a su entrepierna. De repente, todo lo demás en la habitación se desvaneció y todo lo que podía ver era a ella.

Akane se inclinó un poco más y él se acercó a ella automáticamente, como un magneto. Ella movió la mano que tenía libre bajo la mesa y la puso sobre la rodilla del joven.

—Me gusta el sexo.

Inclinó la cabeza hacia un lado y mordisqueó el inferior de su labio.

—Mucho.

Él se inclinó un poco más, de repente incapaz de perderse nada de lo que ella tenía que decir.

Ella movió lentamente su mano sobre el muslo de él, recorriendo con sus dedos su pierna en lentos movimientos circulares.

—Habrá veces en que las cosas se pongan... intensas y no quiero que nos detengamos solo para tomar un condón.

Ella subió su mano un poco más. Él tragó con fuerza. Aunque sus palmas estaban colocadas a la mitad de su muslo, las puntas de sus dedos estaban peligrosamente arriba. Si ella movía su mano un poco más, descubriría exactamente cuánto lo estaba afectando.

—O detenernos del todo porque no tenemos uno.

Ella apretó su musculoso muslo con firmeza, frotando con suavidad.

—¿Y tú?

Su cerebro parecía estar mal funcionando así que solo negó con la cabeza lentamente como respuesta.

—Bien.

Le dio un golpecito a su muslo antes de quitar la mano y reclinarse nuevamente en la silla.

—Entonces ambos nos haremos los exámenes, así que cuando decidamos tener sexo, sabremos que no tenemos nada de que preocuparnos —dijo en voz cantarina.

Akane se sintió un poco mal por provocarlo de esa manera, especialmente porque habían decidido esperar a tener sexo hasta que ella se sintiera más segura de los sentimientos de él. Pero esto necesitaba ser abordado así que ella tuvo que usar lo que sea que tuviera al alcance. Y el plan funcionó. Solo fue un beneficio colateral que se sintiera un poco engreída, se sentía bien ser deseada.

Ranma parpadeó ante el repentino cambio de humor pero asintió, no obstante. Cualquier hechizo que hubiera puesto en él se había roto. Estaba un poco avergonzado por donde sus pensamientos se habían desviado mientras estaba sentado frente a ella en una cafetería. No podía creer que había cambiado su personalidad normal a la de una zorra y de vuelta. Tenía una deslumbrante sonrisa en el rostro y actuaba como si no le acabara de provocar una erección. Él se podría haber enojado pero solo se rio de sí mismo por la facilidad en la que ella había jugado con él.

¿Quién podía saber que era una completa provocadora? Solo esperaba que pudiera cosechar los frutos cuando el tiempo llegara. Entre tanto, ella no era la única que podía provocar. Lo haría duro para ella. Tan duro como se encontraba él en ese momento. Una cosa era segura, ella lo mantenía alerta.

Se haría los análisis de sangre como sugirió. Tenía razón, era bueno para ambos saber si alguno de ellos tenía alguna ETS. Él nunca antes había pensado hacerlo sin protección a propósito, pero ahora que ella lo había propuesto, no podía sacarse la idea de la cabeza .. Con ella no era una aterradora posibilidad. A diferencia de las otra chicas con las que había tenido sexo, sabía que podía confiar en que Akane no lo trataría de atrapar con un embarazo o acostarse con otros.

Nunca antes había sido exclusivo con nadie ya que no le importaba si las chicas con las que se acostaba estaban acostándose con alguien más al mismo tiempo. Pero la sola idea de Akane con alguien más le irritaba. Sorprendido del repentino incremento de enojo, no le dio importancia a tan ridículo sentimiento. Akane no era el tipo de persona que hiciera algo así.

A pesar del incómodo comienzo de la conversación, se alegraba que abordara el tema. Era una buena señal de que ella realmente iba por todo, como él. Ya estaba planeando por adelantado así que cuando finalmente tuvieran sexo lo pudieran hacer sin preocupación. Cuando el tiempo fuera el indicado, desde luego. Lo cual no pudo evitar esperar que fuera más temprano que tarde.


Ranma se inclinó contra la cabecera, los brazos cruzados sobre su pecho mientras miraba de forma blanda a Ranko, quién estaba sentada en la silla de su escritorio sacudiendo la cabeza a él y a Ryoga, que estaba sentado en el piso literalmente carcajeándose.

—¿Azusa?¿En serio? ¿Esa cabeza hueca? ¿En qué estabas pensando? —Ranko preguntó disgustada.

Ella había conocido a la patinadora artística brevemente cuando intentaba aprender el deporte. La castaña parecía odiarla desde el primer momento y Ranko siempre culpó a su compañero por eso. Siempre había pensado que el patinaje artístico era un hermoso deporte y decidió aprender a patinar. Pero en el momento que pisó el hielo, se cayó y Mikado había llegado para ayudarla a levantarse, tocándola más de lo necesario. Después coqueteó con ella, ofreciéndole lecciones "privadas". Había tratado de apartarse del babaso, pero tropezó de nuevo, dándole una excusa para jalar su cuerpo contra el suyo. Se inclinó ligeramente, en una agachada espontánea, y para horror suyo, ¡trató de besarla! Sin importarle lo que sucediera, lo empujó, causando que el patinador soltará su agarre y ambos hicieron acrobacias sobre la pista de hielo. No estaba dispuesta a ponerse en sus garras, literalmente, gateó hacia la pared y se levantó. Mientras lo miraba con furia, el patinador se reía del incidente.

Azusa había visto todo el espectáculo y le maltrato Se burló de los esfuerzos de Ranko por tratar de ponerse de pie y se rió fuertemente con sus amigas cada vez que la pelirroja caía de culo. Lo cual fue bastante. Tan atlética como la pelirroja era, ella simplemente no podía mantener el equilibrio en el hielo. La pelirroja había sospechado que la chica estaba celosa y la historia de su hermano confirmaba sus sospechas. Ranko se mofó. Ella no había querido la atención de ese pervertido en primer lugar.

Odiaba a la patinadora y el sentimiento era mutuo.

—Obviamente no lo hacía. ¿Crees que pasaban el tiempo hablando? La has visto actuar, es muy flexible, lo cual probablemente él disfrutó —Ryoga dijo en el piso.

—Hombres —Ranko escupió y le aventó un libro a su hermano.

—¿Yo qué hice? Él fue quien lo dijo —Ranma dijo mientras esquivaba el libro.

—Sí, pero no se equivoca, ¿cierto? Posiblemente estás pensando lo mismo.

El chico de la trenza sabiamente permaneció en silencio sobre el tema pero tenía que admitir que su mejor amigo tenía razón. Azusa era muy flexible y realmente no hablaban mucho, la boca de ella había estado siempre ocupada haciendo otras cosas.

Ranko frunció más el ceño ante su silencio. Una espontánea — y ciertamente no requerida— imagen de su hermano y la patinadora en esa posición que vio en el libro de kama sutra llegó a su mente. Sacudió la cabeza violentamente mientras hacía caras. Deseo que pudiera lavar su cerebro. Todo esto era culpa de Ryoga por poner esa imagen en su cabeza. Entrecerró los ojos y miró al chico del colmillo que solo reía más fuerte. No vio la pelota para el estrés que le aventó hasta que se estrelló en su frente.

—Auch —Ryoga gimoteó.

Ranko volteó los ojos.

—No seas gallina.

Se volteó hacia su hermano.

—No sabía que mantuviste contacto con ella —dijo con recelo.

—No lo hice. —Cuando Ranko arqueó una ceja agregó—: Me la encontré en un bar una noche. Me reconoció y comenzamos a hablar y una cosa llevó a la otra.

Quería regañarlo más por lo de Azusa pero lo hecho hecho está. Además, no quería más imágenes en su cabeza. Normalmente Ranma no discutía estas cosas con ella pero había entrado a su cuarto y vio a Ryoga riendo. Cuando preguntó qué era tan gracioso, el hombre del colmillo le había dicho todo en contra de las objeciones de su hermano.

—Tienes suerte de que Akane sea tolerante, ya la has cagado dos veces…

—¡Pero no hice nada! ¡Eso no fue mi culpa! —Ranma dijo defensivamente.

—No invitaste a Azusa pero no vamos a pretender que eres la víctima o totalmente inocente aquí, ¿de acuerdo? —Ranko dijo con una mirada fulminante.

El hombre de la trenza llegó a la misma conclusión en ese último par de días, así que se limitó a suspirar profundamente.

—Como decía, será mejor que te asegures de no cagarla una tercera vez o esa probablemente será la última —dijo ella como advertencia.

No tenía idea de cómo la peliazul dejó pasar el incidente. Personalmente, no creía que pudiera dejar ir algo así. Estaba del lado de Akane en esta ocasión, fuera su hermano o no.

—En serio, bro. Tienes suerte de que te haya dado una segunda oportunidad para empezar. No tengo idea de porqué lo haría, no obstante. Es demasiado buena para ti.

—Estoy de acuerdo —Ranko dijo secamente.

Ranma se preguntó porqué aguantaba a esos dos. No tenían fe en él a veces.

—No soy un maldito idiota, ¿sí? No la voy a cagar.

Los dos simplemente lo miraron con duda.

Sip, no tenían nada de fe. Esos malditos.


—Déjame entender bien; ella llegó vestida como una vulgar estrella porno, se aferró a Ranma, te manoseó, y después te preguntó si querías un trío tan casual como si te estuviera preguntando si quieres leche o azúcar en tu café —Ukyo dijo.

—Eso lo resume todo —Akane dijo asintiendo.

—¿Exactamente cuántos dientes perdió esa golfa cuando se fue?

Akane sonrió. Una de las mejores cosas de tener buenos amigos era que ellos siempre te respaldan y se encabronaban por ti.

—Ninguno. Estaba demasiado sorprendida para realmente saber cómo reaccionar y bueno, como que me sentí mal por ella. Es decir un poco, ya sabes antes de que me toqueteara, podía decir que algo andaba mal con ella. Y después Ranma me dijo sobre su novio, bueno… —disminuyo la voz y se encogió de hombros.

—Eres demasiado amable y compasiva. Si fuera yo, habría dado aunque sea un puñetazo. Será mejor que Ryoga nunca me encuentre en una situación así, o le pateare las bolas tan fuerte que estará cantando como soprano el resto de su vida.

—Creeme, tenía el mismo deseo.

—Entonces ¿por qué no lo hiciste?

—Necesitaba más salir de ahí.

Ukyo le dió un golpecito en el hombro a su amiga como apoyo.

—Mira, me cae bien Ranma y así pero te quiero, ¿estás segura de que es una buena idea?

—Honestamente, no lo sé. Una pequeña parte de mi piensa que es una idea horrible y solo me estoy tendiendo una trampa que me herirá. Pero… —Pasó las manos sobre su cabello—. Cuando estamos solos o únicamente con el grupo, no actúa como un golfo. Me gusta pasar tiempo con él y no sé… nunca había sentido está atracción y una conexión así con nadie antes. En lo que respecta, me arrepentiría más si no le diera una oportunidad.

Asintió con entendimiento. Ella sabía un poco más del pasado de Ranma que Akane pero todo a través de las historias que había oído de Ryoga y no sabía cuánto de ella era exageración. Si ella hubiera creido que el Saotome solo quería llevarse a su mejor amiga a la cama, ella habría hecho todo lo que tuviera en su poder para interferir entre los dos. Pero buena juzgando la personalidad y habiéndoles observado juntos, era obvio lo mucho que a él le importaba.

—Esta bien. Solo no quiero que vuelva a herirte.

—Tendré cuidado y vamos a tomar las cosas con calma y conocernos mejor.

—Bien. Pero si la caga de nuevo, será mejor que la próxima vez que lo vea use un suspensorio.

Akane sonrió realmente tenía a los mejores amigos.


Hola a todos. Volví en forma de fichas. Espero que este capítulo haya sido de su agrado.

Muchas gracias a todas aquellas personas que siguen la historia así como a SARITANIMELOVE, Lucitachan, Bealtr, Benani0125 por sus reviews y a la página Mundo Fanfics InuYasha y Ranma por compartir las actualizaciones.

¡Hasta la próxima!