Fic
Historias de Albert y Candy
Atrapada en sus brazos
Por Mayra Exitosa
New York era un ambiente muy movilizado, las cosas estaban acomodándose mejor que nunca para Candy, el diplomado hizo que su mente estuviera alejada de todo cuanto se refería a su exnovio y lo que había dejado en Chicago como parte de su pasado, sin embargo por la doctora suplente se enteraba que había habido problemas con su paciente, que por seguridad habían solicitado una prueba de paternidad la familia de su novio, a lo que ella no había aceptado y se hallaban distanciados, pues el paciente del Dr. Michael había sido enviado a otro nosocomio, debido a las frecuentes dudas y disputas entre la pareja que aseguraba que hacía doce semanas el paciente se hallaba en Europa y que no se haría responsable de un bebe si no se le daba una prueba de paternidad. - ¡es en serio, Sandy! Recuerdo que la señora Legan se molestó y gritó que su hija era decente algo así me dijo el director. - Candy los hombres no entienden que no es doce semanas exactas, ellos tuvieron relaciones antes de irse a Europa, ella esta realmente ofendida por dudar de su relación a tal grado que le dijo que no lo volvería a ver y se haría cargo de su bebe sin un padre que no confiaba en ella. - En buen momento te pase la paciente, al menos ya no estaré en una novela de drama. - ¡Candy! no quiero que digas nada, pero guardamos ADN del paciente del Dr. Michael y apostamos entre todos si era o no hijo del paciente del pulmón. - ¡Sandy! ¿Cómo hicieron eso? - Pues sin que nadie se de cuenta es una apuesta interna nadie tiene porque enterarse. - Si me confiaste esto es porque deseas que apueste y no lo haré, eso no es ético y sencillamente no es mi problema si es el padre o no. - Pues según los paramédicos vieron que portaba un preservativo cuando el accidente, de ahí surgió la duda.
Candy finalizaba la llamada, no conocía al paciente de Michael, solo a la joven Legan y era horrible que el padre de su bebe se negara sin antes tener una prueba de paternidad, dudando de la reputación de su novia. De ahí que no era fácil tener un noviazgo, al menos ella no había quedado embarazada de aquella noche de amor desenfrenado.
La oferta de un empleo en un nuevo hospital no fue difícil de aceptar, el cambio de ambiente al haber tomado todas las vacaciones fue insuperable, por lo que Candy buscaba un departamento que gracias al hospital y la insistencia de que se viniera con ellos a trabajar no solo en otra ciudad sino en uno de alta especialidad en cardiología que era donde ella deseaba finalmente tomar el camino de sus estudios por lo que fue mucho más factible quedarse en una nueva ciudad a tener que enfrentar a un ex novio que solo se la pasaba enviando mensajes los cuales ella había bloqueado, incluso dejando pequeñas notas y comentarios a sus compañeras que creía que podían hablar con ella, cuando lo hizo se enteraba que la continuaba buscando a tal grado que llamaba al nuevo hospital para ver si podía hacer un cambio y trasladarse de Chicago a New York, más en su especialidad no había vacantes.
Candy salía con unas amigas a una obra de teatro musical de gatos, donde notaba que un hombre alto con poca distancia a su sección la observaba insistente, era muy atractivo de cabellos castaños y claramente se notaba su interés por observarla, veían la escenografía de tejados y personas sobre maquilladas transformadas en gatos en el musical más exitoso de esa temporada. Al salir al tocador luego de sentirse muy nerviosa por como la miraba insistente cada cierto tiempo, dejando de ver la obra por insistir en observarla, se decidía ir al sanitario y quitarse la sensación de que estuviera clavada la vista en su persona. El hombre casualmente también salía en el tiempo en que ella lo había hecho, ella por fin lo veía fuera del palco del teatro cerca de los snacks y la recepción de lujo que había en la salida de los pasillos, a lo que se cruzaba intencionalmente con ella y le hacía conversación, - Buenas noches, es usted la joven más bella que ha estado en el palco de las chicas de mi lado ¿cierto? - veo que me ha reconocido a pesar de que se halle muy obscuro el lugar. - Sus ojos son más bellos y deslumbran más que los actores que personalizan los gatos cantantes. Ambos se reían y ella agregaba, - ¿Me está diciendo que tengo ojos de gato? - No, jamás, pero tienen que aceptar que su color no es tan común. - Gracias. White, Candy White. - Grandchester, Terrance Graham Grandchester. - Creo que he leído o escuchado su nombre antes. - Supongo que por algo me disfrazo un poco para salir, soy actor. - ¡cierto! ¡Ya sé quién eres!
El rubor en ambos por como se habían encontrado y tratando de que las personas que pasaban no se dieran cuenta de que el actor se hallaba viendo la obra y llamara la atención, se guardaban silencio y ella se cubría la boca al haber casi delatado al observador insistente que resultaba ser bastante agradable.
Definitivamente se hallaba pasando desapercibido más era un actor importante que había ido a ver el show de la temporada de gatos a gatos, al parecer la belleza de Candy le había cautivado irremediablemente, ya ingresando de nuevo a la obra, le había dado su número telefónico y una invitación a cenar, así unos días después se encontraban saliendo para luego recibir hermosas rosas en su departamento, así el actor luchaba por convertirse en el admirador número uno de la médica que se hallaba siendo asediada también en su trabajo por los médicos que la estimaban por sus acertadas deducciones de inteligencia y astucia en su trabajo al examinar a pacientes que mostraban algunos síntomas y estos eran evaluados por ella.
- Candy podría aceptar que la invite a tomar una copa al salir de su turno. - Doctor Frankfort, sería un honor, más mi novio reclama todos mis tiempos libres. - en otra ocasión será. Candy ahora tenía un novio que la llevaba a pasear a muchos lugares de New York, era atractivo se gustaban mutuamente por lo que la relación pintaba armoniosa, él tenía mucho trabajo y ella igual, el salía muy tarde y ella no le reclamaba sus pocos tiempos disponibles, no había sexo aun, más eso a la doctora ya no le molestaba si se llegara a dar, por ahora las cenas, las escapadas, los autógrafos, las llamadas de emergencia y todo lo que los rodeaba lo celebraban con tal armonía que parecían de mundos similares, uno por exceso de fama y otro por exceso de trabajo.
Continuará…
Gracias por leer y comentar esta historia que deseo completar durante el menor tiempo posible, además de
Agradecer la amabilidad al respetar los escritos de mi autoría por no copiarlos ni adaptarlos en otras plataformas
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
