Fic

Historias de Albert y Candy

Atrapada en sus brazos

Por Mayra Exitosa

Un mensaje en su celular la sacaba de sus meditaciones, era su amiga Annie, aquella que le había puesto en muchos aprietos en su juventud, la buscaba con urgencia pues Tom tenía un problema grave y al parecer había sido llevado de emergencia a un hospital por la patada de un animal en el pecho, debido a su situación ambas habían sido llamadas como familiares del vaquero y requerían presentarse de inmediato en un hospital en Chicago lo antes posible.

El regreso a la ciudad donde antes había trabajado le traía recuerdos, meditaba cada detalle de lo que había sucedido en Lakewood, una noche en la que iba a salvar a Annie, quien se había escapado para ingresar a una fiesta lujosa en la mansión más rica de la zona. Annie iba disfrazada de diablillo para la noche intensa de Halloween que anunciaban en esa mansión, la fiesta era de alto estatus socioeconómico, muchas mujeres y jóvenes lucían esmerándose en los disfraces, Annie estaba perdidamente enamorada de un hombre que sabía que estaría en ese evento, se habían conseguido disfrazar robándose un atuendo costoso del cual su familia ignoraba. En aquel tiempo Candy se hallaba lista para ingresar a medicina, era muy difícil ser aceptada por lo que esperaba que su carta llegara pronto para poder conseguir una beca generosa, cuando todo aquello paso, fue difícil de olvidar, más para Candy esa noche quedaría marcada en su mente toda la vida.

El evento aparte de ser extremadamente lujoso contenía un ambiente muy sensual, había muchas parejas y sobre todo mujeres expuestas en trajes diminutos llamando la atención y encantando a todos los hombres jóvenes que disparaban hormonas de exaltación juvenil. Candy cuando se dio cuenta del atrevimiento de Annie y de cómo se había robado un atuendo costoso de una tienda de disfraces para ser aceptada sin titubeos, solo por lograr ver al chico que tanto le gustaba se quedaba asustada por lo que su amiga la tan tímida y vergonzosa había hecho con tal de estar cerca de ese hombre. Así recordaba aquella llamada de la asistente del servicio en casa de Annie, - ¿Se fue? - Si y su madre viene del aeropuerto, pero Annie no contesta y pregunto si estaba en casa. - ¿dejó el teléfono? - No. Debe estar en la fiesta y no lo escucha. - Como le hago para sacarla de ahí. - Ayúdela por favor, si su madre se entera y la ve en ese traje diminuto y atrevido, no sé de lo que pueda suceder.

Candy se había disfrazado con lo que había en la habitación de Annie, exagerando en su vestuario con una faldita demasiado diminuta que era de tul, la cual por mucho le incomodaba, las medias de rombos y el traje que mostraba toda su anatomía la hacía parecer conejita de playboy, era la única forma de que no le pidieran la invitación, más los guardias habían dejado pasar a todos los invitados y su llegada tardía estaba siendo mucho más fácil de revisar, por lo que se colaba por un costado entrando a un estudio donde un hombre la veía ingresar intrépidamente por el balcón.

El rubio de mirada azul, vio cómo se rasgaba el tul de su faldita en las ramas y se quedaba completamente expuesta ante él, sin decir nada la dejo llegar hasta encontrarse de frente, él sonrió por el atrevimiento de la joven había realizado con tal de saltarse a los guardias y llegar hasta él, había bebido un poco de whisky y ver a una de las invitadas de sus sobrinos en su estudio era más de lo que esperaba, por lo que solo le señalaba con el dedo en sus labios que guardara silencio ya que había guardias tras la puerta, ella se quedaba hipnotizada con la mirada azul del rubio.

En instantes incontables el deseo se disparaba inusitadamente ante lo prohibido, las caricias no se hicieron esperar y esa noche, se entregaba por entero a un completo desconocido, que la hizo suya tantas veces que no pudo recordar cuantas fueron solo que había entregado su virtud y no lo había resentido tanto como el placer que había brindado ese magnifico hombre que la había hecho suya sin conocerla, después de darse cuenta que le había otorgado su primera vez y darle más placer hasta los limites jamás conocidos, ambos se hallaban en un éxtasis de deseo incontrolable, yaciendo en silencio a solas en un estudio lujoso que contaba con guardias en la puerta, donde regresarse por el balcón a buscar su falda rota no era la opción y ser besada por un hombre que la había atrapado infraganti entrando por su balcón, el cual para no denunciarla con los guardias se había quedado atrapada en sus brazos completamente absorta siendo tomada una y otra vez sin poder razonar o detener lo que sus cuerpos desearon por tantas ocasiones durante toda la noche, fue la más bella e inesperada noche de pasión para ser la primera, nunca pudo olvidarla llegando a ser la única, luego de esa ocasión no se atrevía a estar con otro hombre, pues nunca había vuelto a sentir lo que la predispuso a estar con él para dejarse llevar sin ponerle ninguna objeción.

Robarse su saco y salir por el balcón ya entrada la madrugada fue la única opción que encontró para irse de ahí, no sin antes darle de nuevo un beso ansioso como muestra de su sincero agradecimiento para despedirse amorosa por lo vivido al grado de olvidar a Annie y su objetivo de haber ingresado a esa mansión. Recordar esa noche como la mejor jamás vivida, una tan apasionada que no se atrevía a repetir y de la que tardaría en recuperarse más de lo que esperaba, pues no comprendía como sin saber nada de ese tipo, se había entregado sin reservas, solo cuando sus bocas se unieron, posteriormente las manos de ambos decidieron inspeccionarse mutuamente brindando caricias que jamás creyó que existieran.

El taxi la bajaba en el hospital, por suerte no era el mismo nosocomio en el que ella había trabajado, pero si era uno de los más importantes de Chicago. Ver a Annie vestida elegantemente no se le hizo extraño, ella contaba con padres muy importantes que no tenían ni ella mucho menos Tom, quien ya a su edad se había vuelto a quedar sin padres adoptivos, mientras Candy jamás había tenido padres, pues su vida no había sido tan fácil como la de su mejor amiga.

- ¡Candy! - ¡Annie! Un abrazo fraternal y las dos se saludaban como viejas amigas olvidando todo lo que paso hacía ya más de cinco años. - Tom está en cirugía, tuve que firmar, pero él te puso a ti como su familiar directo, solo dije que contaba con tu autorización y que venías en camino. - Gracias Annie. Tom también es mi familiar, así nos habíamos puesto de acuerdo, aunque te soy sincera pensé que ya estaría casado. - Hay muchas cosas que no sabes de Tom, Candy. - ¿y tu sí? - Algunas me he enterado por la familia de mi prometido. - ¿tu prometido? - Si, Archivald Cornwell y yo nos vamos a casar. La pelinegra mostraba el anillo en su dedo donde se hallaba comprometida - ¡oh por Dios! ¿te vas a casar? - Si, el no tardará en llegar. - ¿qué es lo que no se de Tom, Annie? - Perdió a Diana y a Flamie, a ambas les dijeron que Tom no había respondido por un hijo de él, pensaron que él bebe de la prima de mi novio era suyo, al final el juró que nunca estuvo con Eliza Legan. - ¿Legan?

Candy recordó a su paciente, tenía mucho de haberse ido a realizar su especialidad que recordaba muy claramente su última paciente en Chicago estaba embarazada del novio ¿o no?

Continuará…


Muchas gracias por la espera y continuar leyendo esta historia deseando concluirla lo antes posible al menos este mes,

Agradeciendo también la amabilidad al respetar los escritos de mi autoría por no copiarlos ni adaptarlos en otras plataformas

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa