FIC

El Error de mi Vida

Por Mayra Exitosa

Candy comía muy emocionada, después de haber aceptado la invitación del abuelito nuevo para sus hijos.

- No se preocupe Sr. Andrew, nos veremos en otra ocasión, es usted muy amable, aun teniendo hijos, aceptarme como una hija, ha sido un regalo extra que no sé, si supera el saber que tendré dos bebes.

- Hija, para mi es una bendición que me dejes estar cerca de ti, sabes, cuando mi esposa estaba embarazada, siempre estuve trabajando, nunca me di tiempo de ir a una cita con su médico, ni tampoco vi los nacimientos de mis hijos, siempre procurando tener todo, para que nada les faltara.

- Lo más importante es el amor y creo que sus hijos deben saber que usted los ama.

- No, por más que les he dado todo, no creo que sientan mi amor por ellos, en ocasiones mi hijo mayor me juzga pensándome ausente, pero… me está cobrando la vida, ahora el ausente es él. Este año solo lo he visto dos ocasiones, cuando pensé que se moría por un cáncer avanzado y que gracias a Dios resultó ser un error, y cuando se fue molesto porque yo… deseaba verlo casado y con familia.

- ¿Qué hay de malo en eso? Si pudiera también desearía lo mejor para mis hijos. Y ahora que seré madre. Juro que trabajare día y noche para que no les falte jamás nada.

- Una mujer no debe trabajar, menos en tu estado, hija.

- Lo siento, debió pensar en adoptarme antes, ahora ya no me puede decir nada, papito de mentiras, si hubiera sido su hija, podría detenerme, pero como no lo soy… tendrá que verme cuando termine de trabajar, y que sienta ánimos, porque con este embarazo, como mucho, duermo mucho y mi trabajo, me deja muy agotada.

- Pues… pues yo… te adoptaré en este momento y desde ya eres mi hija y…

- Y nada. Soy enfermera, conseguí un trabajo muy bueno y usted abuelito cascarrabias, irá a buscar a sus hijos y les dirá lo mucho que los ama, lo veré el fin de semana, iré a visitarlo… solo si me dice donde vive.

- Mejor será que me des tu dirección, mandaré por tus cosas, te vendrás a vivir a mi casa y serás mi hija.

- Lo pensaré. Pero sabe, ahora comprendo un poco a su hijo, si quiere tomar las riendas de su vida, como lo quiere hacer con la mía, me pondré del lado de sus hijos, ¿Qué edad tienen?

- ¿Mis hijos? Veintiocho el mayor y veintitrés el menor.

- Pues ya se le fue la oportunidad de mandar en la vida de alguien. Porque yo tengo veinte y trabajo. Estudie, me prepare y sabe… me hubiera encantado tener un padre mandón como usted, sobre todo cuando tenía siete años.

- ¿Por qué a esa edad?

- Porque fue cuando adoptaron a todos los demás y… a mí no.

- Nunca es tarde, Candy. Puedo ser el padre que necesites, dejare de ser mandón y… haré lo que me pidas, para verte a ti y a mis nietos.

- Lo pensaré.

Candy se levantaba perezosa, le daba un beso en la mejilla, robándole un torso de carne del plato del señor Andrew, al ver que ya no se lo había comido y se enderezaba con una sonrisa traviesa, luego le comentaba, saboreando el trozo en su boca, haciendo ruidos de satisfacción,

- Nunca comí carne más rica que esta. Lo siento, soy una glotona, desde niña fue difícil comer carne de res, parece que esta será parte de mi antojo, porque no puedo dejar de comerla. Cuídese mucho abuelito.

- Dame tu dirección, iré a verte,

- No. Mejor deme la suya y lo visitaré el domingo que tengo libre y… si me invita un par de bistecs como estos.

- Te lo prometo. Comerás todo lo que desees, te daré postres y no te faltará nada, serás mi hija, la más consentida, por favor, piénsalo, ven a vivir a mi casa, te cuidaré y veré que tus hijos sean mis nietos favoritos.

- ¡Qué lindo! Le aseguró que sus hijos no pensarán igual cuando ellos lo hagan abuelo. Pero mientras, prométame que será buena con ellos y… lo veré el domingo. Sobando su cintura, acomodándose su bolso, besaba su dedo y le acariciaba con él, la mejilla, con una sonrisa que hacía que el magnate la viera con tal ternura y con un brillo en su mirada, giraba para no dejar de verla caminar despacio, aun sin su barriga prominente, ya portaba dos bebitos y eran sus nietos.

El chofer y el guardia copiloto, afuera, esperaban alguna señal para seguirla vigilando, pero William continuaba idiotizado, por todo lo que había pasado, que no veía las señas que le hacían, solo que ella continuaba caminando despacio, hasta que en la esquina levantaba un brazo para detener el autobús y subía en él, es cuando despertaba, dejando dólares en la mesa para salir corriendo.

- ¡Que esperan! ¡Vamos! No quiero que se vaya a caer de ese camión es muy alto el escalón, puede perder pisada.

En un hotel, William recibía una llamada de su hermano, este estaba preocupado y comentaba con el mayor.

- ¿Entonces ya vienes?

- Sí, tengo un asunto personal que ir a ver.

- me alegro, hay un problema, creo que papá está siguiendo a una mujer y… se me hace que quiere volver a casarse.

- ¡Que! ¿De qué estás hablando, Anthony?

- Lo que te cuento, es un comentario del personal de la casa, ya sabes, no deja de andar saliendo y llega todo agotado, al parecer está feliz pero… ¡él es mayor! William

- ¿No vives en la casa, Anthony?

- Si, pero el pasa las noches en el estudio, sino que al amanecer ya sale muy temprano, y trae algo entre manos, escuche a uno de los choferes, decir que alguien lo trae loco, en serio hermano, debes venir, esto me huele mal.

- ya estoy trasbordando, estoy de descanso en un hotel y salgo por la madrugada, llegare en dos días, quédate tranquilo, no solo te huele mal a ti, desde África, me di cuenta que mi padre, está tramando algo y esta, es otra vez conmigo.

- Lo siento, quisiera decirte que me apena, pero como todo siempre se ha tratado de ti, continuo a salvo. Mi novia ya está buscando la manera de que nos casemos, pero no voy a hacerlo solo porque mi padre quiere que lo haga, cuando desee casarme, lo hare. No porque mi padre este obligándote a ti, tiene derecho a hacerlo conmigo.

- ya le salió mal una vez, Anthony, pero creo que está buscando los medios, supe por George que también le habló a Tía Elroy, parece que se mudará a la casa.

- ¡Que! ¡Mi Tía!

- Esto es serio, uy no quiero que sepas todo aun, pero encontró la forma de meterme en problemas de nuevo y creo que me obligará de nuevo a casarme.

- ¡No! ¿De nuevo? ¿Otro socio?

- No, esto fue mucho más complicado, hablaremos en la casa.

- ¿Crees que llegue mi Tía antes?

- ¿Por qué la pregunta?

- Estará revisando mis horarios, creo que lo mejor será terminar con mi novia, no estoy enamorado, nos estábamos tratando y… no quiero que me obliguen como lo están haciendo contigo.

- Si no amas a una mujer, no es justo que tengas un noviazgo, Anthony.

- Lo sé, era solo para que me dejara en paz mi padre.

- Tranquilo, estaré ahí en dos días.

Candy entraba a su casa, sentía el presentimiento de ser observada, cerraba con llave y suspiraba, vivir sola, embarazada y salir tarde del trabajo que había conseguido, no era lo mejor para su embarazo, pero no podía aceptar la buena voluntad del señor Andrew. Además que diría su familia, que es una oportunista que quiere el dinero y el beneficio del señor.

Todavía le falta dos semanas a la señora Carson de recuperación y el dinero es buena paga, después buscaría otro empleo igual, con alguien más, tenía que ahorrar para el parto, que para mayor complicación sería doble, por lo tanto, tendría que dejar de trabajar antes, o buscar un lugar que le dieran prestaciones y cubriera su embarazo, pero al ser avanzado ya no era fácil. Regresar a Lakewood no puede ser mejor, la señora Witman se enteraría de su regreso y ella estaba molesta por el error, no sería justo que demandaran al hospital por una equivocación.

Tomaba asiento en un silloncito y sacaba una bolsa de tela del costado con un tejido de zapatitos, ahora haría doble de todos, para sus dos bebes.


Gracias por continuar leyendo fics... escribir un mensaje alienta siempre a continuar.

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa