FIC
El Error de mi Vida
Por Mayra Exitosa
El grandioso abuelo, hablaba con su hermana Elroy a solas, en el estudio. Había llegado y se contaban las cosas que les mortificaba, sin embargo William no contaba todo, tenía muchas reservas, pues no podía hacer mucho, si no llegaba su hijo mayor.
- Si Elroy, debes quedarte aquí, necesito que me ayudes, yo… pronto te contaré todo, pero antes debo hablar con mi hijo William, llegará pronto.
Anthony colocaba una grabadora, esperando grabar algo y escuchar otro poco de lo que pensaba que tramaba su padre, dejaba el aparato cerca y lo veía a distancia, si algo planeaban, ya pronto llegaría William Albert, su hermano y estarían unidos con un frente en común. George, parecía tramar también algo, sin embargo pasaba y observaba a Anthony que el joven veía de reojo hacia el estudio, así se pasaba de largo y no notaba nada. El pelinegro jamás mostraba un signo de sentimiento o frustración y eso que ni siquiera tenía mujer, como todos en esa casa, lo peor de las cosas. Había traído a su Tía Elroy, así menos habría mujeres.
Al parecer, ya su padre estaba colocando un espantapájaros y se haría ley seca. Solo sería bueno saber con quién andaba loqueando y si solo traía a su hermana para despistarlos, pero no contaba con su plan pues se haría aliado de su Tía, con tal de que la bruja que deseaba su padre para madrastra de él y su hermano, desapareciera antes de la convirtiera en la nueva Sra. Andrew. Su tía salía con tranquilidad y se lo encontraba como si nada sentado, esperándola y de inmediato, se emocionaba al verlo,
- ¡Mi vida!
- ¡Tía Elroy! Respondía sorprendido como ignorando que sabía que se encontraba en casa.
- Te ves guapísimo hijo, cada día te pareces más a tu hermano.
- Eso no es un halago, Tía, es una comparación, mi hermano es más viejo. Ella lo reprendía al escuchar ese adjetivo de su favorito de la familia,
- ¡Anthony!
- No he dicho nada. De inmediato corregía al saber que su tía haría lo que fuera por su adorado William Albert.
En el trabajo que hacía Candy, cuidaba a una mujer mayor en rehabilitación, vigilaba sus avances y le hacía plática. Un hombre mayor entraba, viendo a la enfermera preguntaba sobre su estado y cuándo comenzaría a caminar, a lo que Candy apretaba los labios para no reír por lo exagerado de la pregunta, ya que había salido caminado del hospital, solo fue algo sencillo, la señora misma le comentaba eso a su hijo. Quien sentía pena por tener que despedir pronto a la enfermera, al no ser requerida más tiempo.
Esa misma tarde recibía su liquidación antes de lo planeado y agradecida, dejaba todo en orden para salir. Afuera un auto obscuro estaba estacionado, ya lo había visto antes, volvía a entrar y esta vez pedía salir por la puerta trasera al chofer de la señora, este comentaba que podía sacarla en el auto, porque iría a hacer algunas las compras, así Candy se escondía en el asiento de atrás y se marchaba de manera definitiva de la casa de los Carson.
En la mansión Andrew, el auto regresaba de haber recogido a William Albert y un comité de bienvenida tenía listo, Anthony. Esperando encontrar en su fabuloso hermano y convertirlo como siempre en su cómplice de aventuras.
La Tía quien también ya lo esperaba, se emocionaba meditando, lloraba al recordar la última vez que lo vio, como esa mujer que dijo quererse casar, lo había dejado plantado y humillado delante de toda la familia. Como si fuera el novio que siempre había deseado, Elroy corría como doncella enamorada y abrazaba a su sobrino, ilusionada con un brillo en su mirada. Este besaba su frente y le decía frases en un tono que nunca podía imitar su hermanito menor
- ¡Vamos preciosa! ¡No llores! Eres más bonita cuando sonríes, que cuando lloras. La cara de Anthony era de incredulidad, hacía gestos de asombro y buscaba el rostro de su hermano para ver si era una broma o como le hacía para falsificar eso de preciosa y bonita al referirse a su Tía. Al ver que la miraba con tal ternura, aceptaba y comentaba,
- Lo mismo le digo, Albert. Pero siempre que te ve, parece que por más que nos compare, jamás me verá como a ti. Siempre serás su favorito. La tía preocupada soltaba a su sobrino y argumentaba
- Eso no es verdad, mi vida. A ti te cuide mucho más tiempo que a William Albert. Tu madre se enfermó y no me dejo ir desde casi que naciste, Has gozado más de mí, que tu hermano.
- Sobre todo, eso de gozado, si eres un bombón de dulce, Tiita querida,
- Si, es que siempre te he consentido demasiado, creo que por eso abusas de mi amor por ti. En ese momento le pellizcaba la mejilla mostrándole su cariño, pero Anthony se asombraba, por ser algo tan irónico, al saber con toda seguridad que siempre prefería a Albert, aunque no lo dijera abiertamente y le mintiera. El brillante abuelo saliendo del estudio comentaba,
- ¡Hijo mío! Por fin llegas, no sabes cuánto te he esperado, anda vamos. Elroy de inmediato intervenía y se negaba,
- No. Déjalo descansar, acaba de entrar, ya habrá tiempo cuando se dé un baño y este relajado, no lo presiones, William. Albert giraba para que no vieran su rostro y le hacía un guiño a Anthony, quien apretaba los labios para no reír, pues si alguien cuidaba de su hermano y lo extralimitaba en ello era su Tía, sobre todo después de lo que le había pasado. George salía por un pasillo y antes de que alguien lo viera entraba a la habitación de Albert, este, corría para ir a su encuentro.
Pero Anthony venía tras de él, antes Albert era detenido y le comentaba,
- En serio, ¿Vas a descansar?
- Solo me cambio y me doy un baño, nos ponemos al tanto en unos minutos, Tony.
- Te estaré esperando. Antes de alejarse, Albert lo abrazaba y comentaba
- Te eche de menos. Sabes bien que siempre puedes contar conmigo.
- Lo sé. También te eche de menos, hermano.
George, cerraba la puerta y William de inmediato extendía la mano para ver los papeles, preguntando de inmediato el tema que ya traían entre manos,
- ¿Y bien?
- Tu padre se hizo amigo de ella, ha estado viéndola y rogándole que venga a vivir aquí, no sé qué mentiras le haya contado, lo que sé es que tu padre, no le cuenta nada a nadie, la joven se ha ganado el cariño de tu padre y la ve como si fuera ya su nuera. El guardia comentó que entró con ella a una consulta, pero que no le ha dicho quien es, los obliga a cuidarla y seguirla, teme por su seguridad, está trabajando de enfermera particular y le pagan muy poco. Viendo los papeles y escuchando atento preguntaba nuevamente,
- ¿Conseguiste lo que te pedí?
- Por supuesto, aquí están las llaves. Queda enfrente de ella, es muy bonita, William. Y no está de acuerdo con tu padre en nada, es una chica muy gentil, no sale con nadie, muchos la quieren, y hay alguien de su pueblo que está investigando a donde se vino a vivir
- ¿Algún ex novio?
- Posiblemente un pretendiente. Pero está confirmado que ella no ha tenido noviazgos, es muy ingenua, para que tu padre ya haya llegado a ella y se le meta sentimentalmente diciendo que la adoptaría.
- ¿Adoptarla?
- Ya te lo dije, es huérfana. Nunca fue adoptada, tu padre le inspira ternura y se le ha metido la idea de ser un abuelito postizo. Lo cierto es que según John, está enamorado de la joven, por como la mira. Pero no es así, ella lo llama "abuelito". Y "Papito de mentiras".
- ¿Papito?
- No. Papito de mentiras. Porque la joven acepto solo comer una vez con él. Ya tiene un embarazo de dieciséis semanas.
- ¡Wow!
- Cuando la vi, no se le notaba, es muy agradable, tiene una sonrisa sincera, una mirada verde brillante, en serio, William, la vas a adorar. Recuerda que ya está confirmado, es tu bebe.
- Insisto, George. Me parece que te has aliado con Papá.
- Jamás te haría eso. Revisa la investigación y… ¿Cuándo te irás?
- Esta misma noche.
Gracias por continuar leyendo fics... esta historia esta escribiéndose bajo presión, debido a que mi hija la leyó y solo pide su capitulo para dejarme tranquila... ¡Interesante! Un aliado que no esperaba :D
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
