FIC

El Error de mi Vida

Por Mayra Exitosa

- No quiero que me vean, deben estar esos autos afuera y… Tom dice que me están buscando.

- Hay una manera de que no te encuentren. Comentaba serio y tratando de parecer relajado, ella preguntaba,

- ¿Cuál?

- Que estés casada, así ellos sabrán que no estás sola. Comentaba serio y sin emoción alguna, ella asustada respondía,

- ¡Casada! ¡No! Yo…

- No será así, Candy. Solo, buscaremos un departamento donde tenga dos habitaciones y podamos vivir los dos, así si te buscan, no aparecerá tu nombre, solo el mío.

- Albert, no puedo casarme, mis bebes son míos y es mi responsabilidad,

- No nos casaremos. Es solo para que crean que eres mi esposa, por lo tanto, no darán contigo.

- Pero… tú ya estás viviendo aquí y yo… no puedo quedarme.

- Alguien de mis amigos se quedará con este departamento y… con lo que, me pague, rentaremos otro. ¡No estás sola, Candy!

- La hermana de doña Rosita, no acepta familias, solo personas solas.

- Candy ¡Estas embarazada! ¿Qué tal si no te hubiera encontrado? estabas agotada, en el piso. Si tienes una emergencia, no vendrán tus hermanos, hasta que… sea demasiado tarde,

- Es que apenas nos conocemos y…

- Si, aun así me ayudaste, me curaste, me llevaste contigo y… realmente me siento ¡muy agradecido! es justo que si puedo ayudarte… ¡Me ayudare a mí también!

- ¿En serio?

Preguntaba abriendo los ojos, como si el cansancio estuviera ahí, pero a la vez, no, tomaba el plato hondo y bebía más del consomé que había hecho Albert. El con preocupación y un rostro afligido agregaba,

- Si, mira, porque… si algo me pasa, estarás conmigo. Eso lo vi… ahora que tuve el accidente en la escalera, que tal y sí, me hubiera desangrado y no estuviera nadie cerca, la señora subiría hasta el día siguiente.

- Pero… es que… no es correcto.

- Nadie lo sabrá. Seremos amigos. Insistía Albert, al ver que ya tenía más ideas para estar cerca de sus hijos.

- Habrá que buscar otro departamento. Mencionaba Candy con desgano, y no es fácil

- Nos podemos ir al departamento de mi amigo, el se cambia aquí y nosotros al de él.

- ¡Nosotros!

- No puedes seguir sola, ¡piensa en tus bebes!

- Tienes razón, pero… si viene una novia y luego sale huyendo, no quiero que me culpes. Candy bajaba el rostro, era tan guapo que lo seguro era que tuviera muchas chicas, pero la respuesta la sorprendía,

- ¡No la habrá! Y sin pensarlo asustada agregaba,

- ¡Eres gay!

- No. El se avergonzaba, meditaba que tenía razón, pero si acaso pasaba, podía salir a otros lugares, no a que conocieran a… ¡la madre de sus hijos!

- Lo siento, no quise meterme en… Candy se apenaba, ella no debía meterse en su vida privada, pero la respuesta de él, la hacía reír,

- No te preocupes, tal vez quieras estar sola para… recibir a alguien…una mujer tan bonita debe tener muchos pretendientes y… el embarazo no es problema para tener a un hombre contigo

- ¡No! Como crees, yo no… ¡no soy promiscua!

- ¡Vaya! Pensé que se decía liberal, no esa palabra…

- Así nos decía la señorita Ponny en el orfelinato, que no deberíamos ser tan egoístas y andar embarazándonos para agregar más niños a las calles. Que diría de mi, si me viera ahora, que pena. Al menos Tom y Annie, saben la verdad.

- ¿Y ellos quienes son?

- Son iguales a mí, somos huérfanos, solo que Tom, fue adoptado por una familia y Annie por otra, somos como hermanos.

- Pero, no lo son.

- Ya te dije, no fui adoptada, ellos tienen sus familias, yo… no, así que ellos son… mis hermanos.

- Y en sus familias, ¿Tienen hermanos?

- No. Son hijos únicos. El Sr. Steven se quedo viudo y Tom ahora es su única familia. Los padres de Annie, tienen un negocio de flores en Lakewood y Annie lo atiende ahora. Ella cuida de sus padres.

- Y yo ¿puedo cuidar de ti?

- No eres mi padre, eres muy joven para eso.

- Lo sé. Por esa razón, creerán que eres mi esposa. O eso les haremos creer, así no te encontraran y podrás salir sin tener miedo.

- Albert, eres un hombre muy atractivo, lo seguro es que te perjudique estar a mi lado, perderás oportunidades de… tener chicas y esas cosas

- Bueno, pero te tendré a ti.

- ¡Albert! Ella se ruborizaba, bajaba el rostro avergonzada y el se sonreía, tenía que buscar una solución.

- Dijiste que soy atractivo. No hay problema que ambos llevemos una vida juntos, tu eres… una futura madre y yo… no tengo compromisos de momento

- ¡Exacto! ¿De momento?

- Candy, si esos hombres que te buscan son muchos, te encuentran… te gustaría… que, ¿te quitaran a tus hijos o que yo les dijera que son míos?

- ¡Albert! Yo no sabría que hacer… pero sé que no es correcto que invada tu vida y… te lo dije, complico mucho la existencia de mis amigos… yo pude haber aceptado la propuesta esa del Dr. Michael, que… el me hiciera su novia y… no quise, no lo creí necesario, yo no… no debo involucrar a más personas en lo que he hecho. Yo… solo deseaba tener una familia, y… como la señora era mayor, pensé que… podía cuidar de su bebe y… que pudiera al fin tener a alguien conmigo y…

- ¡Ya, ya! Cálmate pequeña, yo… también me gustaría formar una familia y… no veo por qué no pueda ayudarte, eres muy bonita y… podemos… ser una familia, al menos intentarlo.

- ¿Y si no funciona? ¿Y si el padre de mis bebes, me los quita? ¿Y si te enamoras de otra mujer? Me quedaría de nuevo sola y sabiendo que mis hijos están con alguien más…

- Eso no pasará, no si estoy contigo, no lo permitiré, Candy.

- Apenas y te conozco, no creo que…

- Candy… hay personas que se conocen mucho tiempo, se casan y terminan divorciados y con sus hijos en una disputa constante, y ellos hicieron bien las cosas, se conocieron, se amaron y… se dejaron de amar.

- Imagina que nosotros que no nos conocemos, apenas y nos tratamos y… ya no funcionara.

- Sería exactamente lo mismo, pero tendrías a ventaja de que tus hijos no serían una disputa entre nosotros, no estarías sola nunca, además… puede que funcione, iniciaremos por conocernos, solo que… con hijos de por medio.

- ¡hijos míos!

- Serán míos, si lo quieres.

Ella se quedaba pensativa, realmente le estaba sucediendo eso, un joven recién llegado le propone ser… el padre de sus hijos. Y si es un maniático, y si no es bueno como padre, al menos puede escaparse de él. Pero por otro lado tenía razón, el embarazo estaba avanzando y no podía pedirle dinero a todo mundo, con el al menos podía ahorrar en el departamento y trabajar en algo menos complicado, ahorrar más. Giraba y su bolso tenía el monedero, la habitación de él era limpia y ordenada, si quisiera abusar de ella, no se comprometería con una mujer embarazada, sino con jóvenes sin complicaciones.

- Candy, si no te gusto o… no funciona… te ayudaré a que salgas de esto, prometo que nadie te alejara de tus bebes, estaré contigo, como un amigo.

- Gracias. En parte, tienes razón, no puedo seguir sola, mi embarazo me hace muchos gastos, y me hará más, si sigo gastando en renta sola, no podré tener para mi parto. Y… no he comprado cosas para mis bebes, tampoco sé si… podré sola con ellos, además Tom y Annie, tienen sus vidas y… siempre pido ayuda a todos y… no puedo pensar en… perder a mis hijos yo…

- Tranquila, no los perderás, mira… sé cocinar, tengo trabajo, dinero y… ahora tendré novia.

Ella se quedaba con la boca suelta, lo miraba asombrada, meditando lo que decía, un novio, no se estaría complicando más la existencia, y de hacerlo… quien le garantizaba que estar con él era bueno o malo. Se separaba un poco pensativa, tomaba su monedero y sin que la viera, giraba una monedita y la colocaba en la palma de su mano, un suspiro resignado y volteaba a verlo, se notaba buena persona, un poco mayor, si, pero al menos no molestaría de nuevo a los demás, debía dinero, no tenía trabajo fijo, le pisaban los talones la familia de sus bebes, que podía perder. Nunca había tenido un novio, embarazada, no era lo más conveniente para él, había que ver que cocinaba bien y… tenía trabajo, era una relación… ventajosa.

- Entre nosotros… futuros novios, para los demás… el padre de mis hijos y mi esposo. Habitaciones separadas y gastos compartidos.

- Lo que tú digas.

- mmm… estas muy complaciente, ¿no te dedicas a trata de mujeres o venta de bebes?

- ¡Dios, no!

- Crees en Dios, ¿Qué religión?

- Católico.

- Bien. Yo también. Pero… si salen mal las cosas… no quiero que… me quiten a mis hijos.

- Son tus hijos. Nadie te los quitará.


Esperando sea de su agrado, continuamos con más capítulos, así darle seguimiento a todos las demás historias

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa