FIC

El Error de mi Vida

Por Mayra Exitosa

El fin de semana llegaba, Tom y Annie viajaban juntos, a la ciudad de Chicago, sin embargo, el padre de Tom, se preocupaba, esos jóvenes no eran hermanos, no se trataban como tales, y los padres de Annie, confiaban mucho en su hijo, pero eso no le era de todo cierto ante sus ojos, pues el había visto salir a su hijo de la habitación de la joven y desde esa mañana que lo vio, ya nada le parecía correcto.

En la casa de Candy, ella no podía trabajar, Albert le comentaba que le podía ayudar en su trabajo, que organizara algunas cosas, que bordara si deseaba zapatitos, pero que no se expusiera a que pudiera cansarse en largas caminatas buscando un trabajo que le podía dar un poco de efectivo, si él trabajaba, y ella lo ayudaba desde casa, ambos estarían bien.

- Albert, no creo que sea conveniente para ti, sabes, necesito trabajar ahora que puedo hacerlo.

- Candy, una mujer con dos bebes, debe cuidarse el doble que otras mujeres embarazadas, ¿no lo crees?

- No lo sé, no había sido madre, no he estado tan cerca de un embarazo en sus inicios, solo he atendido partos en su finalización y he visto nacer niños de manera individual, no gemelos, mucho menos cuates, como los… nuestros.

- me gusta oírte decir que son nuestros, sabes, hable con mi jefe, para darte de alta en mi seguro, así el hospital que cubre a mí, cubriría a mi esposa.

- ¿De verdad, Albert?

- ¿Te gustaría?

- No quiero gastar demasiado y… temo si llegará a tener alguna complicación que pudiera ser mayor gasto, ya sabes, siendo dos bebes, cobran dos cunitas, dos incubadoras, dos en todo.

- Pero una sola mami, y es la más bonita del mundo.

- La mejor del mundo, debió ser tu mami.

- Si, ella se fue cuando tenía siete años.

- Lo siento, desde el cielo ella debe cuidarte, Albert.

- Tenerte a mi lado, hace que sienta que mi madre desde el cielo, te envio a mi, Candy.

- ¿De verdad? No lo creo, tener una mujer con dos hijos y…

- Sabes Candy, una ocasión me detectaron un cáncer grave… y… estuve a punto de perder…

- ¡Albert! Por eso… es que quieres ser el padre de mis hijos, te dieron radiación.

- No fue exactamente así, fue algo muy triste y a la vez, temí que fuera falso el diagnostico desde el comienzo. Fue algo extraño, el cáncer desapareció por arte de magia, fue algo no creíble.

- Debió ser tu mamita desde el cielo que le pidió a Dios un milagro.

Albert la vio a los ojos, su fe era mucho muy bella, pero escuchar esa versión para él fue distinto, nunca lo vio de esa manera, pensó en que su padre le había mentido y hasta pagado para que lo asustaran y volviera a casa. Pero saber cómo pensaba ella, lo dejaba con una posibilidad inaudita, que el error cometido al detectarle cáncer y luego negarle su existencia, fuera obra de un milagro.

- Nunca lo vi así, Candy. Yo pensé que… me habían engañado y que…

- Pensar mal es lo lógico, molestarse ante un diagnostico suele ser muy natural, pero ver milagros en la medicina, es algo que… una como enfermera siempre le pide a Dios que sucedan. Yo quería ayudar a la señora Witman, te juro que nunca lo hice para beneficiarme o para que se cometiera un error tan grave, sin embargo, si ese hombre que demandará a l hospital, desea recuperar a sus hijos, o quizás esté pasando por algo similar a lo que pasaste, yo… no quisiera negarle el milagro de ser padre, pero mi temor es mayor que mi deseo de ayudarlo, porque desde niña, todo lo perdía, la posibilidad de tener una familia, llegó cuando estaba muy pequeña, me negué a ser adoptada, porque no quería irme, quería quedarme con quienes yo creía que estarían siempre conmigo. Los padres que me adoptarían, adoptaron a Annie, y fue muy triste, porque no solo perdía a mis posibles padres, sino a mi hermanita, luego a Jimmy, después a Bobby, y cuando Tom se fue… pensé que siempre estaría sola…

- Tranquila, estoaré contigo, no te abandonaré, Candy.

La ternura de su manera de hablar, de su manera de aun sin conocer al padre quererlo ayudar y como su temor era quedarse solita, era comprensible. Iba a salir, pero se sentaba en la sala y la jalaba a sus piernas, para luego abrazarla y darle besos en su rostro, al verla llorar.

Ya en sus brazos, ella suspiraba, era como si ambos se necesitaran, no deseaba soltarla y ella no deseaba moverse, se acomodaba a su cuello y su suaves cabellos le hacían sentir bien.

El sonido de la puerta, los sacaba de su tranquilidad, ella se asustaba y al ponerse de pie, lo abrazaba de su cintura. Sus labios mostraban temor, el la abrazaba y le besa su frente, agregando,

- Tranquila mi vida, eso no le hace bien a los bebes, debe ser un vendedor, además estoy contigo. No tengas temor.

- No esperamos a nadie.

- Quédate aquí, iré a ver.

- Ten cuidado.

- Buenos días, soy Tom Stevens, ella es Annie Brighton, vinimos a ver a Candy.

Candy escuchaba la voz de Tom y salía tras Albert tomándolo de la cintura y asomando su cabeza bajo su brazo.

- ¡Tom! ¡Annie!

- ¡Candy! ¡Candy!

Verla sonreír gustosa de ver caras conocidas, lo hacía sentirse bien. Era como si ella al sonreír, le hiciera sentir hinchado el pecho, algo había hecho bien, ellos estaban animando a su pequeña mujercita, y realmente verla triste o que llorara por todo, no era lo que deseaba, así que escuchaba animado cada palabra que les comentaba a sus… hermanos, o algo similar, amigos muy cercanos, porque el que realmente estaba muy atento era Tom, mientras que la joven, miraba todo el lugar con mayor interés, que el poner atención a los detalles que Candy manifestaba y mostraba en imágenes de sus bebes.

- si Tom, lo ves, es un niño, mi hijito es un niño, el otro aun se guarda para sorprenderme, pero este ya me dijo que puedo tener algo azul en el guarda ropa.

- Te ves tan bien Candy, estaba muy preocupado por ti, la semana pasada volvieron a ir varios hombres, el Dr. Michael posiblemente se vaya a Texas, lo quieren culpar de todo, le han agregado que es un ojo alegre y que le gustabas, por eso pudo haberse equivocado, pero él no tomo la muestra, a él se la llevaron hasta donde era la inseminación, ese error, le ha costado muy caro, además no hay día que no pregunte por ti, me ha querido convencer de mil maneras que le de tu dirección y que él quiere casarse contigo.

Albert que ya se había sentado se levantaba como un resorte, Candy lo volteaba a ver y se iba a su lado agregando,

- Tom, te dije que… ya tengo novio. Annie giraba bruscamente viendo al hombre junto a Candy, a quien no consideraba que fuera a interesarse en ella, ahora lo observaba como si fuera un mono sin pelos. Y ella intervenía,

- Y aun sabiéndote embarazada, ¿es tu novio? Albert que ya no le había agradado mucho al verla que no se interesaba en la conversación tan especial que le daba Candy a Tom, intervenía,

- Son mis hijos. Candy giraba y hacía una sonrisa, al escucharlo confirmarles que él sería un padre para sus bebes, ella lo tomaba de su cintura y agregaba,

- Si, serán nuestros y… por eso te agradecería no le dieran mi nueva dirección a nadie, porque realmente Albert y yo…

Albert giraba a verla y ella no sabía cómo continuar, así que el agregaba,

- El doctor Michael, perdió su oportunidad, Candy le dijo que no, así que, Tom, si lo vuelves a ver, dile que ella no se encuentra sola, y no lo estará nunca.

Tom sonriente se levantaba del asiento y le daba una palmada en el hombro agregando,

- Ese es un mujeriego. Candy nunca le daría oportunidad a nadie, ella es una mujer decente, me alegro que te haya encontrado en su camino, desde que la ayudaste a cambiarse a esta casa, ella se escucha mucho mejor, las veces que hemos hablado, ella está feliz, gracias por cuidarla, para mi es… mi hermanita menor y… siempre lo será.

Annie, se acercaba a Candy y le tocaba el vientre comentando,

- Me da miedo, Candy. Sabes, le dije a Tom que estoy muy cerca del hospital, que no me diera la dirección, que no me dijera nada, no quiero que se me salga ni una palabra de ti, he estado con muchos nervios, han llegado a preguntarme por ti, las enfermeras, y… he negado, que somos hermanas. Les asegure que… que no sabía nada de ti y… que me hablabas solo porque estaba cerca del hospital. Annie bajaba el rostro y Tom agregaba,

- Candy lo que te he comentado, lo he sabido en gran parte por Annie, pero ya la conoces, sobre todo por lo temerosa que es, no quiere que por su culpa den contigo, ella fue la que me detuvo la semana pasada, cuando vio a esos hombres que fueron de nuevo a Lakewood, ya sabes, para que no nos siguieran, no hablamos de ti en ningún lado público, y… La señora Witman, ha preguntado mucho por ti. Esta avergonzada de haberte pedido que abortaras.

- Como sea, no quiero verla. Su manera de actuar fue muy desagradable, tal vez por haber perdido la posibilidad de tener un Witman, pero… mis bebes son mi vida y… tal vez investigue acerca del padre de mis hijos, si me los quiere quitar, me ire lejos y no permitiré que lo haga, pero… si… debo compartir el cariño de mis bebes… me gustaría que… tuvieran un padre bueno, no un hombre de la mafia o de esos que mencionaste Tom, ellos no me dan confianza, un hombre que llega con diez guardias, no me da buena espina. Luego que ese hombre es solo el abuelo, y que el hijo no haya dado la cara, me da doble de miedo, tal vez está en prisión. Annie asombrada alzaba su nombre y agregaba,

- ¡Candy! Y aun así le darás vida a un par de niños de un asesino.

- ¡No! Le daré vida a mis bebes, Annie, ¿de quienes somos nosotras? ¿A caso si fuéramos hijas de un violador, no merecíamos vivir?


Esperando sea de su agrado y editando aun el capítulo anterior y este, para poder continuarlo, con sincero cariño, les envío

Un abrazo a la distancia,

Mayra Exitosa