Emiya la observo, estaba dormida, no era nada como lo que recordaba, no, cada momento que había vivido con la Medea que él conocía no podía considerarse lo mismo que con ella.

Dio un suspiro mientras que caminaba hacia uno de los estantes que estaban en la habitación, debía decir que la habitación que alquilaban en la posada era verdaderamente completa a diferencia de lo que pensó, incluso tenía unos cuantos libros.

Sacudió la cabeza quitando los pensamientos inútiles y se concentro en agarrar una pequeña bolsa marrón de tela que estaba detrás de algunos libros, la abrió y noto la cantidad de monedas que había, suficientes para estar una temporada en aquella posada, pero no era lo que quería.

Volvió su vista a la mujer de cabello lavando mientras que se aun no podía encontrar sentido a la situación actual, no había sistema del santo grial, o al menos no que él lo sepa, no había rastros de prana usado en ningún lado por lo cual no era posible que hubiera alguien que podría usarlo, dejando de lado la posibilidad de algún mago dentro de territorio que cubrió las veces que salió a ver.

Hablando de cubrir, él sorprendió la cantidad de personas que intentaron ingresar en el cuarto, la mayoría era personas que reconoció cuando Medea abría la ventana y veía el exterior, había una sonrisa en el rostro de la mujer cada vez que observaba afuera.

Negando esos pensamientos, decidió que era momento de despertarla, no era como si le molestara, pero verdaderamente la mujer se veía a gusto mientras que descansaba.

Emiya se quedo quieto en medio del camino hacia la cama viendo un poco más el rostro de la mujer mientras que daba un suspiro y caminaba hacia la mesa en el centro del cuarto, agarrando el libro que estaba allí lo empezó a leer, se maldijo ¿Podía hacer cientos de aberraciones y más pero no podía despertar a la mujer que estaba descansando? Rin se reiría en su cara si lo viera actuar de nuevo como cuando era joven.

Medea abrió lentamente los ojos mientras que observaba el techo de la habitación, pudo ver la madera junto con el techo totalmente revocado y lijado, la suavidad de la cama solo ayudo para que se mantuviera tranquila; sentándose en la cama y estirando sus brazos lo vio, Archer, como se hacía llamar, estaba leyendo un libro mientras que tenía enfrente humeante, al lado de esta una tetera.

Comida, un lugar donde quedarse, y vigilancia para que nadie la asaltara, tenia que decirlo, era como si todo lo malo que hubiera soportado ahora estaba siendo retribuido, en aquellos días que estuvo en completa paz fueron los días que mejor se sintió.

Días…

Su expresión de tranquilidad se quebró mientras que trago en seco, Medea lo olvido, el tema del pago de la deuda, habían pasado cuatro días en total desde aquello, por lo cual, solo le quedaban tres, más no tenía nada de dinero.

Vio al hombre que se encontraba leyendo, por algún momento lo sintió, la necesidad de apuñalarlo y quitarle el dinero, más negó con la cabeza para sí misma mientras que el pensamiento se esfumo, quizá hubiera robado en el pasado, pero solo logro hasta eso, nada más, no podía aceptar aquel pensamiento.

— Veo que estas despierta—el tono tranquilo del hombre fue audible mientras que ella se rio un poco nerviosa no sabiendo cómo abordar el tema.

— Buenos días—fue lo primero que se le vino a la mente a Medea mientras que se bajaba de la cama, la herida se había cerrado en su totalidad, por lo cual ahora solo le quedaba caminar lentamente hacia la mesa, sentándose con cuidado al lado del hombre, no es que lo hubiera preferido así, era el simple hecho de que no se sintió con ganas de dar un vuelta completa a la mesa para sentarse en el otro extremo.

Dejando un suspiro de cansancio Medea vio la taza humeante que pasaba frente suyo, viendo el rostro el hombre pudo ver una sonrisa mientras que le ofrecía la taza, ella la tomo con cuidado mientras que olía el brebaje que estaba en ella.

Otra sonrisa no fue posible evitar de parte de la mujer mientras que el aroma entro en sus sentidos, era verdaderamente hipnótico poder oler algo como aquello después de tanto tiempo.

No pensó mucho y llevo la taza a sus labios y la inclino bebiendo, era un té, no supo decir de que, más era dulce y con un toque embriagador, sonrió mientras que bajaba la taza nuevamente en el plato en el cual le habían pasado junto con la taza, Medea giro su cabeza y vio a Archer apoyado un codo sobre la mesa mientras que la usaba para reposar su cabeza en su mano, aquello mientras que le daba una mirada divertida.

— ¿Tengo algo? —Medea dudaba aun de la forma en la cual accionar frente al hombre, más solo vio como este resoplo con diversión y se ponía de pie, un brillo leve en su manto rojo que colgaba en sus hombros revelo poco después una formada capucha blanca junto con una tela del mismo color que envolvía la parte superior del cuerpo y caía hasta un poco arriba de las rodillas.

— ¿Tienes una Teigu? — ella abrió los ojos con sobre manera, en un principio ella pensó que solo era un mito aquellas armas de la era del primera emperador, más nunca pensó el poder ver aquello de lleno, lo que ella había usado con anterioridad no era una Teigu pero ni ella misma sabía lo que era.

— ¿Teigu? —la mirada de confusión junto con el tono le dio a entender a Medea de que el hombre era lo mismo que ella, alguien que no estaba precisamente relacionado con las armas imperiales, o al menos eso pensó.

—Sí, eso que usaste para agregar una capucha y la manta o capa ¿Qué fue? — Medea vio como la sonrisa del hombre volvió en su rostro mientras que se acerco a ella y le susurro en el oído, demasiado cerca.

—Magia—

Sintió un temblor por su cuerpo por la cercanía que fue repentina y la forma en que lo hizo, a ella no le gusto su propia reacción, más no pudo hacer mucho por culpa de que literalmente no estaba acostumbrada a aquel trato, ella misma lo sabía, no es que no quisiera, es que no podía contener aquel escalofrió.

Una risa sonó de parte de Archer mientras que Medea se limito a ver como el hombre se alejaba de ella y se tiraba en la cama en la cual hace unos minutos estaba.

— ¿Qué es lo que piensas hacer a continuación? —Medea vio el rostro del hombre albino, estaba serio, Emiya observaba el techo, no sabía que pasaba actualmente, no recibió ninguna orden de Alaya, por lo cual no podía ser ella la responsable de aquello, no tenía ningún objetivo actualmente por lo cual no importa si matase o no, no se iría, quitando el hecho de que se sentía vivo nuevamente, tanto mental como literalmente.

La situación no era más que confusa, por lo cual cuando se trato de la bruja de la traición, no sabía qué hacer ¿Invocado por una carta? Era preferible asegurarse que la mujer no muriese por el momento.

Estos últimos días los disfruto como para regresar a su deber de guardián.

— No sé, lo primero sería solucionar como puedo salir de una deuda que tengo—al comentar aquella la mujer dio un suspiro, no sabía cómo lidiar con aquello, no quería entregar más dinero pero tampoco podía hacer nada.

— ¿Algún familiar? —la pregunta de Emiya la descoloco, una idea le vino a la mente.

— Tengo…recursos familiares, pero no puedo volver, desde hace unos años alance la mayoría de edad, en teoría tengo una herencia de una casa noble—aquel comentario hizo que Archer alzara un ceja en confusión.

— ¿Y estas en esta situación casi por ser vendida y torturada? —la pregunta dejo a Medea con un mal sabor en la boca, pero no podía mentir, al menos si el hombre la ayudaba, podía decir algo de más.

— Fui desplazada por culpa de que mataron a mis padres, uno de mis parientes tomo el control de la familia y me dejo fuera del juego, cuando estaba por alcanzar la mayoría de edad en aquel momento, alguien vino con la propuesta de ayudarnos mutuamente, al final era una trampa para que me quede en una deuda y no pudiera abandonar el distrito rojo—dio un suspiro mientras que volvía a tomar su tasa y le daba un trago al té, ella verdaderamente dudaba si confiar en aquel hombre, más no era como si pudiera hacer algo más en aquel momento.

Emiya entrecerró los ojos, era verdaderamente otra historia a comparación de la Medea original, por lo cual al momento en que menciono aquello de ser traicionada, casi le pareció que era una condena que el destino le coloco.

Alguien que busco el amor de una mentira dejando todo de lado y traicionando a todos por el único propósito de cumplir los ideales de su amado.

Esa era la historia a grandes rasgos de la Medea que conocía, Emiya se sentó en la cama, mientras que vio a la mujer con la mirada gacha, quería olvidar todo lo que ocurrió en aquel mundo donde su yo más joven le hizo volver a entrar en razón, volver al altruismo extremo no era lo que buscaba, pero tampoco la libertad.

¿Era esta una oportunidad para liberarse de todo lo que hizo?

Sea lo que fuese, en aquel momento, no quedaba más que ayudar a Medea, si al menos iba a iniciar con alguien, sería con la persona que lo trajo y lo libero de ser un guardián.

— No te preocupes por la deuda, si alguien te viene a buscar, yo me encargare, dentro unos días iremos a que reclames tu posición—aquellas palabras hicieron que Medea mirara Emiya con sorpresa mientras que su expresión de sorpresa se congelo por unos minutos.

Giro su cuello y miro nuevamente el líquido de la tasa mientras que vio las ondas que se formaban al tenerlo en sus mandos temblando.

¿Era esta la oportunidad de libertad?

Era demasiado bueno para ser verdad, quizá en exceso ¿Pero cómo podría liberarse sin la ayuda del hombre?

No sabía que tan fuerte era, pero al menos tenía una idea de que estaría a su lado para salvarla, lo necesitaría si quisiera sobrevivir en los próximos días a venir…

/- - -/

Quedaba un día para que el plazo de la cuota se diera, Medea no sabía cómo reaccionar, vio a su derecha y vio al hombre caminando por la calle con tranquilidad a su lado, la altura era bastante, ahora la mujer se encontraba llevando un vestido negro con una ligera tonalidad purpura, guantes y botas de cuero negro, una capucha que cubría la mitad superior de rostro fue lo que completo el atuendo, no sabría que opinar con respecto a su vestimenta.

No es que le gustase, más bien era como si la sintiera familiar, más no dio muchas vueltas al asunto, aquella prenda era obra, o mejor dicho algo que Archer consiguió, no sabría que representaba pero al menos, podía estar tranquila en algunos aspectos, era formal, de alguna manera posible se lo podría llamar "lindo" y cubría bastante dejando a los mirones fuera por la cantidad de tela.

Respiro una vez con fuerza mientras que daba un suspiro mientras que vio la calle a donde doblaron, era curioso, como los únicos puntos para acceder al barrio rojo era debido a callejones estrechos y largos, era casi como si estuviera diseñado para que el que entrase fuera recibido por prostitutas o los típicos "Prestamistas" o peor aún, los que se dedicaban a dar una oportunidad de vida, aquellos eran una escala encima de los prestamistas, gente la cual te quitaba la última gota de dinero antes de venderte, gente con la que ella se junto desde un principio.

— No pasara nada—una mano se poso en su hombro sacando un susto y un chillido casi mudo de parte de la mujer, el sobre salto fue instantáneo, dio un suspiro de tranquilidad al ver como solo era el hombre.

Archer se quería reír, más o contuvo, lo único que le generaba gracia de la situación era ver como Medea era nerviosa cada dos por tres, dio un suspiro mientras que se acerco más a ella, una sonrisa divertida persistió en el rostro del hombre de pelo blanco antes de escuchar pasos, no era nuevo, desde que salieron del hotel lo había escuchado.

Conforme caminaban de los costados de los callejones, puesto que el camino que seguían era en línea recta vio como varios hombres salían de izquierda y derecha, cada uno con una sonrisa y armados.

Allí fue cuando los brazos de Medea fueron a su capa y se acurruco a su ser, como queriendo ocultarse, era obvio algo, aquellas personas eran las que habían hecho la vida de Medea un infierno.

— ¿Puedo ayudarles? —la sonrisa cordial del rostro de Emiya se sobre puso de la altanera usual, no es que le gustaba burlarse de los demás, es que era literalmente una necesidad en algunos casos.

— No, solo necesitamos que sueltes a la mujer que esta a tu lado, aunque debo agradecerte por cuidarla y dejarla presentable para cuando, las negociaciones comiencen— otro tirón de su capa, Medea tenía la cara gacha, no era necesario ver más allá dentro de la capucha y su rostro para saber lo que pasaba, con solo ver sus labios curvarse y ponerse detrás suyo era evidente, aquellas personas eran los prestamistas.

Medea lo sabía, desde un comienzo, que cuando ella se acercase a la salida de cualquier dirección, alguien vendría a cobrar, siempre era así, conoció a algunas en su misma clase de situación que después de abandonar el área volvieron otra vez luego de tres meses o algo así, embarazadas y rotas, solo para morir de desnutrición junto a lo que sería su hijo.

Lo único que esperaba era que pase lo que pase, el hombre en el cual estaba depositando su futuro no cambie de parecer o desapareciera en la nada, como todo lo que alguna vez tuvo.

— Bueno, penosamente eso no era posible, Mi maestro debe llegar al lugar al que pertenece, por lo cual, no puede perder tiempo con gente de vuestro nivel— ante aquel comentario el rostro de los hombre armados se contrajo, Archer levanto una ceja ante la mirada de suplica de Medea, él había tocado un punto sensible.

— No sé qué crees que eres maldito, pero una cosa es segura, esa puta de allí no tiene nada con lo que pagar o lugar donde llegar— ante las palabras del hombre el sonido del acerco saliendo de la vaina de las espadas resonó, Emiya vio aquellas armas, casi le dio pena el acero por lo mal usado que fue ante la creación de semejantes aberraciones.

El no necesitaría siquiera rastrear un arma ante aquellas personas.

— No iré…—la voz de Medea sonó por lo bajo mientras que el vio detrás suyo, allí estaba otra vez, quizá no fuera la mirada o la misma aura de malicia, pero si aquel sentimiento de intranquilidad cuando ella sacaba su magia.

Dos círculos purpuras parpadeantes estaban en la espalda de la mujer mientras que Archer sonreía, allí estaba la Medea que conocía, la Caster que lo complico y lo elimino de su primera guerra, la mujer que con pensar podría hacer explotar a los humanos.

Dando un fuerte grito los círculos dejaron de parpadear mientras que se encendían, las líneas de energía purpura fueron la única iluminación del callejón.

— ¡No seré un títere de nadie otra vez! —aquella frase, Emiya no supo el significado para aquella Medea, pero para la Caster que conoció, aquellas simples palabras tenían un peso grande en toda la existencia de la mujer.

Fue un parpadeo el cómo la zona se volvió purpura por unos momentos, para que dos líneas salieron, cortaron y desagarraran a los cuatro hombres enfrente, más aún quedaban unos varios en frente, Archer alzo una ceja en sorpresa mientras que silbo, verdaderamente mucho más débil que nunca, pero igual de letal que siempre.

Magia de la era de los dioses, era algo que nunca se pudo replicar, pero allí estaba, lo que él consideraba una reencarnación de Medea usándolo de manera espontanea, las paredes del callejón donde rosaron las líneas estaba al rojo vivo mientras que algunos hombre estaban en el suelo con las manos en los oídos y con la cabeza contra la nieve del lugar.

Archer no los culparía, si estuviera acostumbrado a ver a la misma mujer de siempre tranquila y pasiva sacando algo como un láser de la nada, también se asustaría…de hecho eso mismo paso en un principio…

Medea estaba respirando con dificultad mientras que sentía como su cuerpo se canso de la nada, aun no recuperaba el aliento mientras que tenía las manos sobre sus rodillas, alzo la cabeza y vio lo que hizo, no le gusto, pero una parte de ella.

Se sintió complacida al punto de que podría considerarlo libido.

Negó con la cabeza para ella misma mientras que apretaba los dientes, los hombres que estaban enfrente a ella eran unos malnacidos para la comunidad, allí estaba, una de las cabezas de los prestamistas, el recaudador principal, la persona que le piso la cabeza y que en una ocasión le hizo lamer sus botas.

La ira lleno su mente suplantando la necesidad de vomitar por sus acciones, ella ni siquiera se había recuperado de aquel encuentro en donde había matado aquellos hombres de manera inconsciente, quizá en esta ocasión lo forzó para salir y funciono, pero el cansancio que sintió no era lo que podría manejar si es que esto hubiera ocurrido mientras que estaba sola.

Además, cada vez que estaba cerca del hombre que ahora llevo una mano a su espalda, lo sentía, como sabía lo que tenía que hacer, como sabía lo que tenía que mover dentro de ella para que resultara todo.

Mordió su labio inferior mientras que apretó los dientes con fuerza, al momento otro circulo chispeo enfrente de ella, extendió una mano mientras que se formo una vez aquel circulo parpadeante.

Más la mano de Archer se puso sobre la suya mientras que vio al hombre vio como este negaba con la cabeza.

— Te lastimaras si es que sigues intentando hacer algo como eso una vez más, no estás acostumbrada, deberías descansar y practicar— aquel comentario fue lo que necesito para que sus piernas flagearan y hubiera caído al suelo si es que Emiya no hubiera llevado su mano por detrás de su espalda y tomarla por la cintura mientras que la sujetaba contra él.

Los hombres que hasta hace unos segundos dudaron en huir, se quedaron viendo la escena, alguno trago en seco mientras que vieron como aquello se desarrollo frente suyo, uno de los hombres giro su vista ante el calor que sintió a su lado, y allí estaba el escenario, la cabeza borrada del hombre a su lado, su cuerpo en el suelo con una mancha enorme de sangre tiñendo la nieve y derritiéndola un poco, aquello no era lo que espero cuando le dijeron que tenía que ir contra una mujer que estaba saliendo de la ciudad y que podrían divertirse con ella hasta que se cansaran.

No, aquello no fue lo que espero, cuando vio como la mujer colapsaba el sentimiento de tranquilidad y seguridad volvió, más cuando el ultimo atisbe de consciencia de la mujer se fue vio como el hombre que estaba a su lado cambio de cara, hasta hace unos segundos sonreía con tranquilidad, pero al instante cambio cuando la mujer estuvo fuera de sí.

— Bueno, no son un objetivo, pero igual, alteran el balance— Ante aquel comentario el hombre llevo una mano detrás de la espalda de la mujer y una bajo sus rodillas, la cargo mientras que los miro de frente.

La boca del hombre con la piel bronceada se movió, más no escucho palabras, no era como lo hubiera esperado, pero casi al instante varias espadas aparecieron de la nada.

Los hombres que restaban abrieron sus ojos de sorpresa mientras que observaron aquello.

Un portador de Teigu.

Y la mujer en los brazos del hombre, todo indicaba de que ella era compatible con uno.

Uno de los soldados al comprender aquello trago en seco, no estaban capacitados para aquello, las espadas que estaban levitando en la espalda del hombre se dispararon, fue instantáneo, sin tiempo de reacción, era un aluvión de hojas de a pesar de ser rango E, para los humanos normales, podrían tomarlo como misiles.

Normalmente no usaría aquello, no se dedicaría a un truco tan simple, pero aquella situación era diferente, en un comienzo pensó en ir y desarmar a aquellos hombre con sus manos y dejarlos golpeados, pero aquello ya no era necesario, no después de ver como estaba la realidad, sintió asco al ver como aquellos hombres miraron a Medea desde un comienzo, siempre fue del tipo sobre protector, así que cuando alguien toco el único gatillo actual o al menos lo que sería un gatillo en la actualidad.

Las cosas simplemente podían pasar.

Erradicar a aquellos hombres y dejar que los demás tengan una oportunidad de poder hacer algo, la muerte de unos pocos por la supervivencia de muchos, aquellos ideales que alguna vez lo traicionaron, a pesar de querer desecharlos, nunca salieron, no lo dejaron, después de todo, después de haber hecho lo mismo por cientos o quizá miles de años ¿Debería importarle una vida en la actualidad?

Volviendo en si Emiya lo vio, los muertos por todos lados esparcidos, la influencia de Gaia no estaba presente, y si estaba era demasiado baja para ser tomada como algo que molestara a su proyección, no Alaya, no Gaia, no trono de héroes, no prana, sin sirvientes y sin maestros, nada, aquella era la razón por la cual dejo la sabana de san Martin, no era necesaria, siendo que no había nadie para ocultarse, no había rastros de uso de prana en ningún lugar, quizá existiera aun los principios, pero no era algo que molestara.

Todo era demasiado perfecto.

Tanto que sus armas a pesar de comandarles que regresen, les tomo unos minutos antes de retirarse.

Una sonrisa se extendió en su rostro, volvió a caminar mientras que pasaba por el campo de muerte, la sangre mancho la nieve y las paredes del callejón, se aseguro desde un comienzo, no había nadie viendo, no había nadie cerca, aquella era una situación obvia que se preparo para Medea, más no podía decir que no era algo que esperase de aquella clase de mundo, después de todo, cuando se trataba de maldad humana, el era de los que mejor conocían el tema.

Ahora lo único que importaba, no era solucionar la irregularidad y el desequilibrio que sintió desde el momento que llego a aquel mundo, no, todo lo contrario, vio el rostro de Medea y sonrió, lo único que importaba era ver que sucedía al final.

Lo demás podría ser secundario.

/- - -/

Medea abrió los ojos una vez más, allí estaba el techo de una habitación lujosa nuevamente, se sentó en la cama viendo que sus ropas fueron cambiadas nuevamente, un golpe en su regazo la despertó para ver como un pañuelo húmedo estaba allí, a su lado estaba en una silla a unos cuantos centímetros de su cama, Archer, el hombre que no dio su nombre, dio un suspiro de alivio mientras que notaba como todo estaba en su lugar.

Bajo sus pies de la cama solo para que el hombre abriera los ojos y viera a Medea bajándose.

— Buenos días ¿Dormiste bien? — ante aquel comentario Emiya se puso de pie sin esperar una respuesta.

— ¿Cuánto estuve fuera? —

— No mucho, yo diría unas tres a cuatro horas, tuviste un cansancio por abusar de tu poder, para la próxima avísame sobre su uso, si lo usas de seguido así puede ser peligroso para tu vida— viniendo de aquel hombre, Medea trago en seco mientras que el tonó duro y serio sonó, a pesar de que no había pasado mucho ya entendió que la actitud seria de aquel hombre no era indicio de algo bueno.

— Puedo enseñarte a que manejes tu poder cuando estemos en paz, pero primero será llegar a que reclames lo que es tuyo—Archer llego a donde estaba la mesa y tomo una manzana de allí, le dio un mordisco mientras que espero que la mujer se vistiera por completo.

Algo que noto era la familiaridad con la que actuaban entre sí, en un principio creyó que ella iría a otra habitación o que le pediría que salga, no que ella se quedase en ropa interior y se vistiera en el mismo lugar.

No le importo de igual manera, apreciaba la vista, nunca lo hubiera admitido en su mundo, o alguno de los otros mundos, al menos no de una manera tan liberal, pero siempre encontró a Medea una de las Servant con mejor apariencia.

— ¿Sucede algo? — la pregunta lo saco de sus pensamientos mientras que negó con la cabeza, si hubiera sido su viejo yo, ante esta situación, se podría escuchar gritando y retorciéndose diciendo que no era propio que hiciera eso, más ahora no era como si fuera importante.

Ahora ella se encontraba vestida con el mismo atuendo que en un principio uso para salir del lugar, puesto que era más bien una especie de cubierta exterior, no era precisamente algo que se ensuciara de forma directa.

— Nada, solo que no sé donde es, esa es una de las razones por la cual estamos en una posada, felicidades, no estás en el barrio rojo, bienvenida a la capital—Emiya no espero ver una sonrisa vacilante cuando vio como la mujer escucho esas palabras, dio un suspiro mientras que se acercaba a ella, con un gesto le dijo que siguiera.

A cada paso, a cada momento, Medea pudo recordar las calles que alguna vez le fueron privadas, como si no hubiera visto nada más que cuatro paredes desde que comenzó todo, ella se abrazo a sí mismo cuando el frio llego de lleno, aun quedaban unas semanas del invierno, si bien las ropas eran en un sentido cálidas no eran como para ir a la intemperie de una.

No hubo palabras entre ellos, no fue necesario, además sumando el hecho de la cantidad de personas que transitaban parecía que aquello no era lo mejor de igual manera, Medea vio su mano, en algún punto de todo aquello, ella misma había tomado la mano del hombre, no quería aceptarlo, era estúpido, no confiaba en él, pero ¿Por qué dejaba que tomara las decisiones?

Una vez que ella le dijo las direcciones, él simplemente se limito a caminar con ella, no dijo nada más, su rostro era serio, mirando a todos lados, como si esperase que alguien saltase y fuera por ellos, estaba cayendo la noche, y la distancia ante la casa que en algún momento perteneció.

El hombre sabía algo de ella, si bien las razones de como lo "convoco" aun seguían siendo cosas que no comprendía, algo que estaba fuera de su criterio, no pudo evitar pensar en algo, la forma en que el hombre hablaba, los pequeños detalles de la comida, sus gustos en general, cuando se trataba de cosas, a pesar de no ser menos de unos días, el sabía mucho de ella.

Y allí estaba el sentimiento de intranquilidad nuevamente, como si ella conociera al hombre, los sueños extraños que estaban presentes en su ser, las imágenes de un reino, una amante, los dioses, aquello no salió de su mente una vez que durmió la primera vez que lo convoco, eso no era lo que le llamaba, era que ella misma era la protagonista de esas historias.

— Supongo que esta debe ser— ante aquel comentario Medea parpadeo mientras que movía su cuello hacia arriba, para poder captar en su totalidad a lo que podría llamarse un castillo, no era nada comparado con la colina en la cual el palacio imperial estaba ubicado en medio de la ciudad, pero para una vista general, seguía siendo enorme.

Los pasos de guardias se escucharon una vez que estuvieron cerca de la entrada principal, cuatro hombre en armadura aparecieron, no era el mismo estilo de armadura anterior que había visto en los barrios rojos, sino que era blanca pulida, con un orden y material decente ante la vista de Archer, decente en una escala humana claro está.

— Me temo que no es posible que sigan avanzando—una voz sonó mientras que el guardia levanto una lanza frente a ellos y les indicaba que salieran, Medea bajo la capucha mientras que vio a aquellos hombres, los reconoció, a pesar de los años, le sorprendía que la misma guardia seguía siendo utilizada.

Tres de los guardias retrocedieron un paso mientras que el que tenía la lanza arriba la bajo de a poco dudando para que al final cayera al suelo, Emiya se sorprendió, no espero que la reconocieran, había casos en los cuales a los guardias no se les permitía las interacciones como los hombres estaba haciendo.

El único que se quedo en su lugar, era joven, con la lanza contra su pecho y una mirada confundida, vio como aquellos hombres que siempre se jactaron de que no importase que no dejaran pasar a nadie, ahora bajan sus armas.

— Me gustaría probar y entrar a la mansión para el examen— Medea hablo mientras que los hombres abrieron los ojos, el más joven estaba consciente, el examen para determinar la herencia, lo vio, la mujer joven enfrente suyo y a su lado un hombre vestido de negro y capa blanca, trago en seco mientras que la situación era más de lo que espero.

— Para reclamar el titulo de los Colchis—

/- - -/

Por favor leer.

Que puedo decir, no pensé que mi tiempo se muriese tan rápido y que no pudiera actualizar nuevamente en fecha, doy pena, pero también no tengo el mismo tiempo que en un comienzo.

Pido disculpas por cualquiera falta ortográfica, gramatical y/o palabra sin sentido que se me pudiera haber saltado.

PD: eventualmente Medea, será Medea, eso es lo que espero que se entienda en este capítulo, pero eso será llevado a la larga, Mantener la personalidad de ambos a pesar de cómo sería Medea actualmente, cuesta.

Esta es una historia, algo complicada para explicar en solo los tres capítulos que he puesto, pero espero que le den una oportunidad, y que sigan a donde quiero apuntar, como sea.

Comentarios:

Alexkellar: No estaba ofendido, solo que me cuesta poner una contestación adecuada en ciertas circunstancias, espero que el capitulo llegue a ser de tu agrado.

Richy1991: Agradezco que le guste la opción que di para la historia, en un principio iba a hacer una Shirou x Caren, pero debido a algunas cosas lo cambie.

Genjuki: si, son los únicos, no me gustaría meter más cosas para el desarrollo, quizá pueda gustar, pero no es algo que quisiera meter, en algún momento voy a explicar la situación verdadera, pero al menos espero que este capítulo sea de su agrado. Saludos.

Persival: ¿Tan raro es? Ósea, existen varios Shirou x Medea, al menos en Ingles, yo en mi mete me los planteo como si fuera algo parecido con Archer, siendo la misma persona, no le veo tanto dilema, bueno dejando aquello de lado espero que disfrutes del capítulo.

Aexa: no presentare más personas del Nasuverse, no me quiero romper la cabeza con algo tan complicado, solo eran ellos dos los únicos de Fate, en algún punto de la historia lo explicare, ya tengo el argumento, solo que en papel. No pienso nerfear a Archer, ya fue debilitado en el UBW lo suficiente, siendo que es uno de los servants, no más fuertes pero si más locos y rotos, no sabría cómo explicar, pero no.

Guest (Sin nombre): gracias y espero que el capitulo sea de tu agrado.

Próximo capítulo Febrero 10

Rey de picas fuera.