― No es precisamente esto lo que tenía en mente cuando dijiste que tenías una casa noble como respaldo cuando lograses volver― Emiya comento mientras que observaba a Medea caminar por los pasillos.

―Ni yo recordaba que la mansión fuera tan grande― aquello hizo que Emiya se riera mientras que observaba a la mujer ver los pasillos, la piedra perfectamente pulida mientras que estaba cubierta por una alfombra larga, mesas y jarrones por los lados, realmente era una vista hermosa.

Una pena la mala sensación que sentía del castillo contiguo a este.

Medea se quedó quieta mientras que Emiya se detuvo, observo la puerta de madera que estaba enfrente mientras, Medea tembló unos momentos mientras que dudo en alzar su mano para poder tomar el picaporte, la mujer se mordió el labio mientras que dudo.

Si reclamaba, era obvio que no la dejarían asumir las responsabilidades, no tenía estudios o respaldo de alguien. Una mano se posó sobre el hombro de ella mientras que observo al hombre sonreírle.

― Sabes, si se niega, solo úsalo o, mejor dicho, muestra, ese "truco" que últimamente aprendiste a emplear― Una mala influencia, eso fue lo que categorizo Medea al hombre a su lado, pero, no era como si no fuera bueno idea.

Tomando el pomo de la puerta Medea cerro los ojos y los abrió para luego estirar la puerta y abrirla, fue en ese momento en que lo vio, casi como lo recordó.

La sala en la cual su padre trabajaba, pero ahora.

― Tío, ha pasado bastante tiempo―su voz fue cortes, no solo eso, sino que su tono fue mucho más melodioso de lo que pensó que sería, tomando su vestido negro por los lados, lo alzo un poco mientras que inclinaba la cabeza.

― ¿Quién es ella? ― otra voz vino de la sala mientras que una joven de cabello rubio observo a Medea.

― Medea― esta vez fue la voz la cual no quería escuchar, aquella aberrante y desagradable voz.

― Realmente ha pasado tiempo, me alegro saber que mi única sobrina se encuentra bien― falso, eso todo lo que Emiya sintió cuando escucho hablar al del hombre detrás de aquel lujoso escritorio, aquella sonrisa desagradable, era asqueroso.

― Verdaderamente, pero como puede ver, por fin he podido regresar, así que como tal, he venido por el título―Medea levanto la cabeza mientras que observaba el rostro del hombre frente a ella sonreír.

― Realmente es una petición bastante cuestionable dado- ―tuvo que cortarse al momento que sintió algo de calor pasar sobre su mejilla, al instante el hombre que había estado sonriendo, cayó atrás mientras que su silla estaba en el suelo, dudo unos momentos, pero lo hizo, se dio la vuelta mientras que lo vio, el vidrio de la ventana junto con el metal del soporte de ella, estaban en los borden fundidos, al rojo vivo.

Trago en seco, giro a la izquierda donde su hija estaba contra la pared con una cara de miedo mientras que estaba temblando en el suelo.

Fue entonces que se atrevió a ver a la mujer una vez más, varios círculos purpuras detrás de ella, cada uno brillando.

― creo que mal interpretaste lo que mencioné, no fue una petición, era un comunicado querido tío, vine a reclamarlo, no a pedirlo―


Emiya se estuvo riendo de ella mientras que la cuidaba, se sintió débil, Medea pensó que debía hacer una demostración, pero no entendió que solo debía mostrar los cirulos, ni siquiera estaba bien para poder emplear su poder, o lo que fuera que sea aquello que usaba.

― Su cara fue realmente hermosa al momento de verte apuntándolo con esos círculos inútiles―seguía burlándose de ella.

Medea dio un suspiro mientras que se relajaba en su habitación, o al menos la que había logrado obtener luego de que presiono todo, desde mañana ella tendría que hacer todo con respecto a su título e informar al imperio, o mejor dicho al ministro.

Ella conocía la reputación del hombre, no hubo mujer en aquel lugar que no sabía lo que pasaba si eras elegida por "sus cuidadores" para formar parte de su harem.

Ser usada día y noche por cualquiera hasta el cansancio o muerte.

Negó aquellos pensamientos mientras que daba un suspiro, observo una vez más aquellas túnicas negras, le era raro realmente todo esto, nunca había usado aquello, pero ¿De dónde lo había visto?

― Que se siente tener todo lo que alguna vez quisiste Duquesa― Ella se limitó a rodar sus ojos, si realmente el hombre tuviera otras intenciones, las hubiera empleado hace tiempo.

― Realmente, no sé, es raro, no pensé en que volvería estar en esta casa, mucho menos para poder hacer algo como ejercer el mando de lo que fue de mis padres―Medea menciono mientras que observo sus pies cubiertos solo por medias, ella se había quitado sus botas mientras que estaba en la habitación, la chimenea quemándose era suficiente para evitar que el frio entre.

― Bueno, los mandaste a la mansión contigua, tampoco es para mucho, además de que espero que estés preparada para el papeleo― Emiya observo la reacción de la mujer.

Si, realmente era emocionante ver cada expresión de Medea, era curioso como ella actuaba ¿Esta era la verdadera antes de que toda su historia con los dioses fuera hecha?

Era deprimente para sí, el conocía lo que podía causar el capricho de unos pocos, después de todo, Emiya se consideró solo uno de los perros falderos de Alaya, si ella le decía que menee la cola, realmente no veía como evitarlo, pero ahora.

Esta libre, se sentía libre, vivo, podía sentir sus armas, el frio, hambre, sueño, todo.

Se rio por lo bajo mientras que Medea levanto una ceja en confusión por su repentina risa.

― No es nada, es solo que últimamente, hasta me dan ganas de vivir― se rio el hombre de cabello blanco mientras que se sentaba un uno de los sofás que estaba frente a la mujer, solo que para que poco después el sonido de la puerta siendo abierta fuera dado, una mujer con una bandeja trajo una tetera junto con tazas.

Los ojos de Medea se iluminaron con ver aquello, no espero que aquella petición fuera a ser realizada, no se iba a quejar por aquello obviamente.

― Disculpe la intromisión mi señora, aquí como lo mando a estas horas― después de aquello, dejo el té y se retiró en silencio.

Medea no dudo, tomando aquella tetera junto con la taza, se sirvió para luego respirar la fragancia, había extrañado aquello.

― ¿Disfrutando de la vida? ―Emiya pregunto mientras que veía el té, comprobó, no había nada raro en aquello, solo para ver a la mujer frente suyo, sonreír.

¿Por qué dolía?

Cierto, aquella sonrisa de felicidad, de verdadero disfrute.

―Gracias― fue lo que dijo Medea después de tomar un sorbo de aquel té.

Emiya no mostro nada por fuera, estaba lo suficientemente podrido como para no poder si quiera mostrar indicio de lo que pensaba.

Pero de igual manera, el verla, sonreír de esa forma.

Fue como aquella guerra, donde él mismo se encargó de matarla, o mejor dicho de intentar matar a su maestro, solo para que ella tome su lugar con la muerte segura que fue aquel aluvión de espadas.

Sonriendo la mujer en aquel entonces cuando pudo ver que su maestro seguía vivo.

―No me agradezcas, después de todo, te ayudo porque quiero― comento para luego darle un sorbo a la bebida. Dolía, era curioso, Emiya sintió cansancio ante aquello, al final, no solo había vuelto a sentir lo básico, quién diría que después de tanto, tanto tiempo matando, solo una sonrisa de verdadera gratitud le haría volver a sentir culpa, bueno, el hombre de cabello blanco realmente no espero aquello.


Archer dio un suspiro mientras que se extendía en el sofá donde estaba, tronando un poco el cuello saliendo de la posición en la que había estado hace unos momentos se puso de pie mientras que camino cerca de donde se encontraba la cama en medio de la habitación.

Medea yacía acostada cómodamente, pero dentro de poco, despertaría. Archer se quedó unos momentos más viendo a la mujer, levanto la mano mientras que la extendió para mover un mechón de cabello lavanda de la mujer, ya era hora.

Separándose un poco de Medea, retrajo su mano cerca de la mesa de noche que estaba al lado de la cama de Medea, era mejor prevenir que lamentar, además, si había funcionado en los últimos dos años ¿Por qué debería dejar de hacerlo?

Tomando la daga sobre la mesa de noche observo unos instantes el filo purpura mientras que volteaba en sus manos aquella daga jugando con ella, no había una forma en sí de poder romper el ciclo de los sueños, bueno, Archer al menos supuso que eso era lo que podría llegar a pasar, la conexión estaba, pero el sentir a la mujer como maestro en no era del cien por ciento.

¿Cómo prevenir una posible vista a sus recuerdos?

Rule breaker.

Curioso, como aquella daga si se ponía en ciertas circunstancias podía cancelar el ciclo de sueño.

¿Qué estaría viendo Medea todo el tiempo mientras que ponía aquella daga? Emiya nunca lo supo, tampoco nunca le pregunto sobre sus sueños.

Un suave quejido vino de cerca mientras que la daga desaparecía en la nada mientras que Archer sonreía.

― ¿Es tiempo de levantarse su alteza? ―Más que una demanda fue una pregunta, el ceño se frunció en el rostro de Medea mientras que abría sus ojos con cuidado, la mujer bostezo mientras que se sentaba en su cama.

Allí estaba como siempre, como cada día, el hombre de pie recibiéndola velando por su despertar, en estos dos últimos años de cuidado, tratos y demás, Medea nunca supo si el hombre lo había hecho de manera consciente, pero siempre la cuidaba, tanto, que no podía dejar de apreciar al hombre.

― Buenos días también para ti A-kun― Medea sonrió ante el ceño fruncido del hombre, hace dos años aproximadamente se había revelado como Emiya, siendo su nombre, pero siempre contaban con lo de Archer cuando salían, hablando de salir.

― No quiero molestarte, pero hoy tienes la reunión con el cerdo y la marioneta ―Medea frunció el labio mientras que su cabello ondeo unos instantes mientras que levito, magia, ahora tenía mejor concepto, mejor entendimiento.

Todo por la mujer de sus sueños.

Las habilidades, todo, cada pequeño sueño que tenía sobre la mujer eran posibles para ser ejercidas, Jason ¿Quiénes eran todos ellos? Solo aquel nombre se mantuvo en su memoria, los primeros sueños fueron agradables y cálidos cuando escuchaba aquel nombre, pero conforme que soñaba, noche y noche, odio, remordimiento cansancio y repugnancia surgieron por aquello.

― Tierra a Medea, bueno ¿Cielo? ―Medea suspiro mientras que vio al hombre, la sonrisa arrogante de siempre, pero al menos, mientras que se daba vuelta en el aire, pudo deleitarse con el atuendo del hombre, si había algo que ese hombre odiara, era ponerse un traje. Pero como tenían que ir a la capital el día de hoy.

― Dame unos minutos, tampoco es como si quisiera ir de igual manera, me sorprende tu predisposición al final de todo ―Emiya estaba viendo a la mujer hablar mientras que estaba boca abajo en medio del aire con las piernas cruzadas, si no fuera algo ya medio habitual.

Se preguntaría si Alaya lo estaría intentando joder.


Era molesto, pero a la vez mejor que el anterior regidor del lugar.

Una sonrisa enorme vino a la mente del ministro al momento de pensar en lo que estaba sacando por el hecho del cambio de poder.

El ducado de Colchis, antes era más un problema que otra cosa, pero ahora, se supone que tuvo una reestructuración interna desde que la heredera regreso del estudio en el extranjero, no se iba a quejar, si bien el precio de los alquileres y demás bajaron en su zona, el importe a la corona y al ejercito subió por no decir que se triplico.

Observando a su alrededor vio a la sala del trono, era raro convocar a los regentes, pero tampoco algo que fuera cosa de otro mundo, más que otra cosa, fue Budo el que quería dar reconocimiento a la joven duquesa.

Parándose al lado del joven emperador, el ministro observo al general de cabello dorado, bueno, para el primer ministro el que la chica contara con la protección del general era algo difícil para solventar su situación.

Siendo que su hijo le informo que quería a aquella mujer.

Era difícil organizar todo para que quedase de manera correcta. Honest se rasco la barba mientras que observo las puertas enormes de la sala de entrar, la alfombra finamente colocada hacia el trono donde su marioneta estaba sentada le dio un aire de seguridad, después de todo.

Había algo con la mujer, Medea.

Al menos no tenía que preocuparse por su afiliación con el imperio, estaba feliz de servir y con tal de que las donaciones de su territorio fueran a lo militar no le importaba mucho a la mujer.

― Me alegro volver a la duquesa Medea, la última vez, creo que fue el año pasado vino cuando nos mostró el aumento de importes y además ella es muy amable ―Honest rodo los ojos fuera de la vista del joven emperador, la inocencia de aquel chico era enorme.

― Una verdadera mujer imperialista he de mencionar ―Honest sintió como su barba fue rasgada un poco mientras que la vena en su frente le daba punzadas, Budo comentando demás por la mujer, era obvio todo aquello, dar presupuesto para la milicia y las proveer armas a un coste casi simbólico.

No se quejaba de aquello, el dinero que podía maniobrar por la mano de obra inexistente era mucho, de hecho, agradecía a la mujer, acorto el presupuesto que tenían, claro, pero no había motivo de bajar el dinero que se le daba al ejercito por parte de la corono, solo que llegaba, el precio justo de aquel dinero real.

― La duquesa y su guardián han llegado ―Allí estaba, el calvario de Honest, el guardián de la mujer, había dos tipos de lealtad para él, la que se generaba por ambición y la que seguía una causa, y luego estaba ese hombre.

Un escalofrió recorrió su columna mientras que las puertas de madera negra se abrían dejando pasar a la mujer y su guardia.

Medea con el vestido negro y purpura, ahora con más detalle y con una esencia más fina, completando aquello un báculo de lo que parecía oro estaba en su mano, los círculos dorados alrededor del extremo superior de báculo, hacían sonido por cada paso de la mujer, un porte elegante mientras que, si bien la mitad del rostro era tapado por una capucha violeta con negro, se podía ver los labios pintados de la mujer junto con aquella sonrisa peligrosa.

Honest vio aquello y le restó importancia, ahora, si bien, había la gente que estaba en el campo de batalla por mucho tiempo, desarrollaba un sentido extra para ciertas cosas. Los ojos del ministro pasaron de la mujer elegante a la persona a su lado, el hombre bronceado de cabello blanco hacia atrás en traje.

Se supone que se podía sentir el instinto asesino una vez que este ya ha desbordado de muertes, ahora, viendo al hombre a lado de la mujer, Honest trago, odiaba el miedo que tenia, la lealtad de aquella cosa se había comprobado que era solo para la mujer, cosa era el termino correcto para llamarlo, ni Esdeath tenía un aura tan opresiva por la cantidad de muertes que ha dado.

¿Cuántos ya había ejecutado aquel hombre?

Sonriendo con calma y siendo el único que se ponía de rodillas, el tan afamado Archer se postro, pero Honest lo noto, no se puso de rodillas por estar frente al poder absoluto del lugar, no, aquel hombre de cabello blanco no era alguien que diera aquello por ellos, la postura y dirección de la reverencia, no era hacia el emperador Makoto, era hacia la misma Medea.

― Emperador, Primer ministro, General ―Medea haciendo una simple inclinación de rodillas tomo aquel vestido purpura por los lados mientras que bajaba la cabeza.

El nerviosismo estaba dentro de ella nuevamente, después de tanto tiempo, no se acostumbraría a donde había llegado, todo gracias a Archer.

Extendiendo una mano el emperador, hizo una señal para que Medea se pusiera recta nuevamente.

― Agradezco que lograse venir hoy, de hecho, como muestra de agradecimiento hemos estado pensando esto un tiempo, y como el General está dispuesto a aceptar, se le dará un asiento en consejo ―Honest apretó las manos, realmente no quería que aquello pasase, el ministro observo la reacción de la mujer, la cual, era ni una. Maldito muñeca.

Haciendo una solemne reverencia Medea se inclinó para hablar.

― Verdaderamente agradezco el que estén al tanto de lo poco que hago y que estén dispuestos a darme algo como un asiento en el consejo, si es sobre lo militar, como siempre, tienen el total y completo respaldo de lo que tengo, para acabar con los revolucionarios y cualquier amenaza contra el imperio ― Medea acepto mientras que el emperador asintió con la cabeza, Budo sonrió mientras que bajaba del lado donde estaba el emperador.

El general observo como el hombre de traje que hasta hace un momento estuvo con la cabeza gacha, al escuchar que alguien se acercó a Medea, este tenso su cuerpo mientras que preparo su cuerpo para cualquier arrebato necesario.

Un verdadero imperialista, dos verdaderos seres que merecían el asiento que se les estaba otorgando, Archer, Budo solo lo vio una vez en acción, cuando un asesino intento escapar.

El hombre aun no entendió como pudo hacer un tiro de más de un kilómetro con un arco corriente y más, dar justo en la cabeza de la persona que escapaba.

Era obvio que había renunciado a su nombre con solo su vocación. Ahora ¿Dónde se suponía que la mujer había estudiado? Solo había reportes del extranjero y algo que escucho de los barrios bajos sobre una bruja.

Después era como si la mujer hubiera aparecido de la nada.

No importaba, lo que importaba eran sus lealtades.

Metiendo la mano dentro de la armadura del pecho, Budo saco una cruz de pata pintada de negro en el centro mientras que se la extendía a Medea.

― Esto simboliza su afiliación, no dudo de su destreza por los rumores, solo espero que no esté dando demasiado estimación, esto simboliza, que en caso de que lo veas necesario, puede subir a la posición de General ―Budo lo pensó, examino la situación, aquello era una apuesta arriesgada, pero, no es como si estuviera dando algo alguien desconocido, la mujer frente suyo tenia raíces imperialistas, venia de una procedencia digna, era estúpido que solo por poder y sin merito en menos de un año hubiera dado algo como esto.


― Salió mejor de lo que espere, de hecho, no, salió muy mal ―Medea se froto la cabeza mientras que se subía en el carruaje, Emiya le extendía la mano para que ingresase con una sonrisa burlona.

― Bueno, no es como si fuera algo lo cual no tuvieras elección, pero aceptar, mi, no sabía que mi querido maestro era tan ambicioso ―Emiya comento mientras que subía al lado de la mujer para luego desordenar un poco el cabello de Medea.

Habían pasado demasiado tiempo juntos como para que algo como esta cercanía fuer algo que no se pudiera lograr.

― No sé si sentirme tranquila o no, si antes mandaban asesinos, seguro que ahora envían a ese grupo raro que se formó hace un tiempo ―Medea suspiro mientras que se dejó acariciar la cabeza.

Archer observo la reacción de Medea, clamada, siempre tranquila, era realmente un gusto poder tratar con ella de esta forma y no de la cual recordó en cada guerra. Guerra ¿Cuánto tiempo ya paso desde que vino a aquel lugar?

Las incógnitas jamás fueron algo que se pudiera solucionar, no cuando todo lo que pudiera hacer era cuidar de Medea, si bien, aún quedaba la posibilidad, de que pudiera desaparecer si la mujer se iba, la expectativa a ese caso cada vez bajaba ¿No estaba él vivo de igual manera?

El sistema le dio el lenguaje de aquel mundo, pero solo eso, no hubo información, no hubo conexión además de la casi inexistente entre él y Medea, entonces ¿Qué era lo que pasaba?

― Ahora que lo pienso ¿No tengo la autoridad para eliminarlos a ellos? ―Medea pregunto, Archer sonrió al saber de quienes hablaba, de su "familia"

Pensar que darían el rumor de que ella vino del extranjero después de un tiempo para dirigir todo, bueno, eso facilito las cosas.

― El olor a sangre de aquel almacén de su castillo sigue aumentado, no veo porque no ―La respuesta de Emiya hizo que una sonrisa viniera el rostro de Medea, ha, allí estaba, la sonrisa de la vieja Medea.


El sonido de una taza de té siendo bajada en frente suyo hizo que Medea alzase la vista, sonrió mientras que daba las gracias.

La sirvienta asintió mientras que salía de la habitación, tomando el pomo de a puerta.

― Alto―Allí fue la voz de Archer, la sirvienta se tensó, ese hombre, hacía imposible hacer el trabajo, siempre estaba al lado de la mujer.

― ¿Si señor? ―Un sirviente más, pero los rangos de los miembros de la mansión de la duquesa seguían siendo distribuidos, aquella sirviente estaba en el fondo, nadie en la mansión se quejaba, el trato era demasiado bueno y nadie acosaba a nadie, pero la única autoridad que verdaderamente se respetaba a parte de la señora, era la de su guardia.

― Toma esa taza de té derrámala y luego vete de este lugar ―Medea alzo una ceja mientras que observo la taza ¿Veneno otra vez? ¿No era la cuarta en el plazo de dos semanas después de su ascenso?

La sirviente trago, se suponía que aquello debería ser imposible de distinguir incluso si se ingería ¿Cómo era el que el hombre lo noto?

― ¿Veneno? ―Los ojos de la mujer se abrieron con temor mientras que su expresión palideció, había un rumor de parte de los miembros de la mansión.

― De hecho, es así ―El hombre de cabello blanco confirmo mientras que se ponía de pie, Archer disimulo mientras que Medea vio lo que el hombre quería lograr, aquello que coordinaron.

Con un ademan de la mano, Medea indico que los guardias de la puerta de la oficina entraran, además de los empleados restantes.

Cada uno siempre veía a la mujer como alguien tranquila, pura por no decir, era amable con ellos, el que la expresión fría fuera dedicada a cada uno de ellos fue rara, levantando el brazo como si estuviera sosteniendo algo, Medea espero a que Emiya hiciera lo suyo, el cetro tintineante vino a su mano convocada por parte del hombre, bueno, a la vista general, parecía que ella era la que lo trajo.

Archer sonrió, debería estar preocupado, molesto de ver aquello, como la vieja Medea se iba colando cada vez más en lo que en su momento fue alguien que si bien no era inocente, era demasiado amable ¿Acaso tan roto estaba que espero a que aquello ocurriera? Lo anhelo, como si esperase que aquello.

Le hiciera pensar que seguía formado parte de su mundo.

― Señora, le juro que- ―Fue simple a la vista de todos, el circulo purpura formado en la espalda de la mujer apuntando a la anterior sirvienta mientras que un instante.

Allí estaba, el apodo que empezaba a expandirse.

Medea la bruja.

La sala se ilumino, la lluvia de color, fue seguía de un calor abrazador, la mayoría se tapó los ojos, Archer sonrió, lo disfruto, quizá ya no quisiera matar, quizá su ideal de Héroe le reclamaba que esto era demasiado.

Pero ¿Acaso esa mujer no estaba dispuesta de igual manera a matar?

La luz purpura que baño el lugar terminó tan rápido como inicio, al cabo de segundos, los presentes abrieron los ojos mientras que observaban la escena que estaba enfrente.

Archer dejó de sonreír.

La mujer seguía viva, estaba llorando en el suelo mientras que sus ojos estaban abiertos ¿Medea no la acabo?

― Llévenla al calabozo, trabajara bajo supervisión y sin paga por el resto del año a partir de la próxima semana ―Medea sentencio mientras que un simple "Gracias" fue audible de parte de la mujer que era llevada por los guardias.

Emiya se quedó, la mujer que acababa de ser perdonada podría matar a muchos, si la ella era eliminada entonces…

Al cerrarse la puerta y una vez que estuvieron solos, Medea dejo caer un el cetro mientras que dio un suspiro.

― No pensé que iba a tener que hacerlo, quería asustarla un poco, pero de igual manera, casi la mato ―Medea hablo mientras que llevo una mano a su pecho, apretó el suéter blanco mientras que dio un suspiro de alivio.

Archer no lo comprendía. Luego de unos segundos abrió los ojos.

A veces lo olvidaba, después tanto tiempo, después de cientos de años de esclavitud por parte de Alaya, lo olvida, que no tenía que matar siempre, el mismo no quería matar ¿Entonces por qué pensar de esa manera?

― Lo hiciste bien, la compasión es algo bueno para un gobernante ―La sonrisa del hombre hizo que la mujer se tranquilizase, Medea estaba feliz.

Archer dejo a la mujer trabajar tranquilamente sin molestarla, no, realmente, no quería saber nada.

Era raro, todo aquello ¿Qué era lo que estaba sintiendo el hombre? Sueño, no, no podría ser, no estaba vivo, dos años seguidos de cerrar los ojos para contemplar la realidad no eran exactamente dormir.

¿Por qué ahora de todo este tiempo estaba cansado?

Pasaban las horas, Medea dio un suspiro mientras que dejo los papeles en el escritorio, por fin termino, levantando la vista, en uno de los sofás de la habitación lo vio, Emiya con los ojos cerrados durmiendo.

Medea levanto los brazos para estirarse mientras que bostezaba, solo para cortarse a medias.

No, Medea no lo creyó.

― Estas… ¿Durmiendo? ―La pregunta era dirigida hacia ella más que nada, se puso de pie mientras que las pantuflas blancas eran dejadas de lado, la falda azul fue levantada un poco para evitar hacer ruido, Medea se acero al hombre de cabello blanco.

Si, verdaderamente estaba durmiendo.

Quedándose quieta unos instantes dio un paso hacia adelante mientras que se acercó al hombre, Medea se inclinó y recostó a su lado, nada, no se perturbo.

Verdaderamente dormido.

Sonriendo la mujer se acomodó mejor.

― Gracias ―Fue tarde en la noche, ella sonrió mientras que el hombre aun dormido la cubrió con un brazo, el sofá era grande a lo cual, pudo recostarse sin problema mientras que el hombre seguía sentado.

Bueno, no estaba de más algo de descanso.


― ¿No vas a dejar de comer un maldito momento? Mañana es la misión y no veo que te prepares ―Fue una voz que sonaba entre cansancio y molestia.

― No veo por qué preocuparse, ella tampoco está mejor que yo ―La contestación fue dada mientras que el hombre señalaba a una mujer frente suyo, vistiendo un camisa y corbata junto con una falda, una joven en sus diesis tantos, comía de igual manera que el otro hombre sentado frente a ella.

― Vamos Mine, no es como si pudieras hacer que le perezoso Cu se mueva, de hecho, escuche ciertas historias ―Otra voz sonó mientras que el nombro Cu, se atragantaba con lo que estaba comiendo.

― ¡Oye! Sea lo que fuese no ha de ser cierto ―El hombre cabello azul grito mientras que se ajustaba su camisa negra, se levantó mientras que señalaba con el dedo a la persona que acaba de entrar.

― Cuando era niño lloraba siempre y esperaba que su maestra le ordene las cosas y dormir con ella ¿No es adorable? ―La mujer hablo mientras que se abrazó a su misma.

― Eso…solo paso una vez maldita sea, bueno, más de una, pero ese no es el punto Leone ―El hombre de cabello azul contesto mientras que se volvía a sentar.

No era su culpa, bueno de igual manera, nacer a las afueras del imperio le dio cierto tinte inseguridad, pero no importaba, ahora estaba con la revolución. Él, Cu Chulainn, ahora estaba formando parte para hacer un cambio.

Pensar que dije que no metería a otros de Fate, bueno, soy un ser contradictorio, pero luego de una revisión de lo que tenía y contemplar, decido modificar las cosas.

Rey de picas fueras.