Fue cálido.
Una sensación de tranquilidad llegó a su ser una vez que sus ojos empezaron a abrirse con lentitud.
Su cuerpo se sentía ligero por el descanso, pero aquel calor externo del suyo.
Le reconfortaba.
Girando los ojos, aun con la visión nublada, Emiya pudo ver a Medea recargada en su hombro. Fue una sensación extraña, algo dentro del hombre se movió mientras que con el brazo que estaba sobre la mujer, la rodeaba con fuerza.
La culpa volvió a su ser.
Solo ¿Cuántas veces había matado a esta Caster?
Era curioso, sentir algo de molestia por algo así, Emiya supuso que era el que recién despertaba y que no estaba acostumbrado, como sentir culpa por matar. No debía ser posible para él, no cuando había matado a tantos, que no había una forma de contarlos.
Abrió los ojos de sobre manera.
Emiya no había puesto a rule breaker, bueno después de esto, realmente llegaría a saber que tanta era la conexión entre él y Medea, si es que existía el ciclo de sueños.
Pero por ahora.
Cerró nuevamente los ojos, dormir no era una necesidad desde hacía tiempo, era un lujo que no pudo permitirse, bueno, al menos hasta ahora nuevamente.
Solo descansar un poco más, en esta posición, no haría daño, no molestaría y no era preocupante.
Unos susurros sin sentido de Medea hicieron que el hombre sonriera mientras abría unos momentos sus ojos y observaba a la mujer.
Era curioso, como ella logró controlar su magia en tan poco tiempo, bueno, no era como si fuera cosa de otro mundo, a pesar de todo, ella seguía siendo uno de los Caster más fuertes que conoció.
Dejando caer su cabeza sobre la de la de Caster, Emiya se dejó ir.
Al menos esta vez, aunque sea esto temporal, quería volver a disfrutar de la vida.
Tatsumi se despertó con felicidad.
No esperó que pudiera llegar tan lejos.
La noche anterior iba a dormir contra el muro de un edificio y ahora estaba en la casa de unos nobles, durmiendo en una cama de gran coste y siendo atendido como si fuera un noble más.
Aria, la mujer que lo sacó, era un ángel para él.
Poniéndose de pie, buscó sus cosas, se suponía que hoy debía pasar tiempo con ella, ayer, Aria había presentado a Tatsumi frente a sus padres.
Dando una risa para sí mismo, Tatsumi sacudió con la cabeza con diversión.
…
Aria pensó en matar al joven castaño la primera noche, bueno, eso hasta que decidió que era mejor que esperase, después de todo, por culpa de la presión de Medea, o, mejor dicho, la nueva duquesa.
Todo el cuarto de tortura estaba limpio y siendo cuidado.
Dio un suspiro mientras que recordó su obra siendo lanzada para luego limpiarse.
¿Quizá si iba hoy podría comer con Medea?
Ella era demasiado amable, no es que estuviera mal, pero, el que su padre enviara asesinos y que fueran perdonados, era divertido, bueno, no importaba de igual manera, ahora lo que quería.
Era comer la comida de Archer.
Ella maldijo lo bien que cocinaba aquel hombre.
― ¡Aria-san! ―un saludo en la lejanía sonó mientras que vio a Tatsumi cargando con más bolsas que su propio tamaño, ella no pudo reprimir una suave risa ante tal visión, bueno, siendo sincera, le sorprendía como lograba hacer todo tipo de cosas locas que le pidió.
Como si la fuerza de ese adolescente fuera la de un monstruo.
¿No mencionó que quería ayuda para entrar en las filas de la milicia?
Bueno, eso sería para otro momento.
Medea llevó una mano a su frente mientras que veía la cantidad de papeles que Emiya alzaba sobre su mesa. Tomando de un plato un dulce que estaba frente, se lo llevó a su boca con la esperanza de poder tranquilizarse.
Era desesperante. Por no mencionar extenuante.
― ¿Queriendo renunciar? ―Archer habló mientras que observó a Medea fruncir el ceño.
― Prefiero esto a volver donde estaba ―la respuesta de Medea hizo que Archer asintiera mientras que caminaba hasta donde estaba la mujer, tomando una cantidad adecuada de papeles, Emiya empezó a leerlos.
Medea solo soltó un suspiro de derrota.
No había nada que ese sujeto no pudiera hacer, de hecho, a la hora de poder comprobar, verificar, y evaluar, los documentos que le venían, el hombre la había guiado en un comienzo el cómo debía hacer cada cosa.
Quizá el hombre tuviera sus misterios, pero, seguía siendo, la única persona en la cual podía confiar. Ella sonrió, a lo mejor, hasta lo que Emiya guardase era para protegerla.
El sonido de la puerta siendo golpeada, hizo que Medea alce una ceja para ver aquella puerta.
No había utilizado su campana, tampoco recordaba que tenía alguna cita programada, entonces.
― Adelante ―Medea habló mientras que la puerta se abrió.
Como supuso Medea, una joven de cabello rubio entro mientras que se rascaba la mejilla, una risa nerviosa estaba presente mientras que observaba la habitación.
― Buenos días, Medea-san ―la voz de la joven de cabello rubio resonó mientras que pasaba.
Archer alzó una ceja mientras que veía a Aria entrar, detrás de la joven, le sorprendió que, en vez de los usuales guardias inútiles, estaba un joven, espada en cadera e igual de nervioso que la misma joven.
Era peligroso, lo suficiente como para estar como algo amenazante a sus ojos, quizá no tanto, pero, seguía muy por encima de la media.
― Ho, es raro que invites a alguien más a seguirte ―la voz de Medea sonó tranquila y amable, una leve sonrisa vino a su rostro mientras que veía a Aria, aun le sorprendía, que a pesar del miedo que tenía.
Venía para comer los dulces que Archer solía preparar.
Tatsumi se quedó quieto, viendo aquella enorme sala ornamentada y la cantidad de documentos, por la habitación, no era como si él, alguien de campo, no entendiera, que aquella mujer detrás de aquel escritorio debía tener una autoridad importante, o al menos, ser demasiado relevante.
― Mucho gusto en conocerla, yo…soy ¿Tatsumi? ―tragó mientras que el tono nervioso y su presentación fue más una pregunta que una afirmación, no ayudaba a su nerviosismo que la mujer frente suyo, fuera hermosa y le sonriera de manera tan amable.
Emiya alzó una ceja mientras que se quedó en el sofá; Tatsumi, no había notado a Archer.
― Tomen asiento, no se queden allí ―Tatsumi saltó un poco mientras que vio al hombre de tez morena sentado con tranquilidad mientras que aun tenia los papeles en su mano.
Tatsumi se puso pálido, no había notado que ese sujeto estaba allí.
Aria camino con tranquilidad hacia la mesa donde se encontraba Medea, no preguntó, con una tatareo continuo, tomó unos cuantos dulces mientras que poco después se metió uno en la boca, sonriendo ante el sabor.
― Sabes, no es normal que traigas a alguien más aquí ―sin levantar la vista de los papeles, Medea habló mientras que Tatsumi tragaba, no sabía si aquello era bueno o no.
Archer no sabía que pensar, posiblemente ese chico tendría que ser salvado por su parte más tarde para evitar ser torturado, la familia de Aria, incluyendo a la joven misma, tenía ciertas tendencias.
― Bueno, supongo que es tú nuevo guarda espaldas, de todas formas, es mucho más fuerte que cualquier otro miembro de guardia en tú mansión ―Archer comentó haciendo que los ojos de Aria se agranden.
Realmente, no espero aquello, un cumplido de ese sujeto sarcástico era mucho pedir, además que él mismo Archer, que Aria conocía, dijese algo relativamente bueno por cualquiera que no sea Medea. Era un hecho mucho más grande.
¿Quizá realmente debería hacer de Tatsumi su protector?
Aquel pensamiento vino en Aria mientras que contempló las posibilidades.
Quizá no estuviera en buenas condiciones ni con Medea o con Archer, pero, al menos podía tener el beneficio de la duda de Medea, por lo de familia, no era como su padre, odiando a la mujer por quitarle el cargo.
Realmente no le importo mucho, quizá fueron desplazados al castillo contiguo, pero, era mucho más grande que el principal de igual manera, quizá el pelo de Medea fuera más hermoso y sedoso, pero, era algo que podía aceptar, ella era de la nobleza alta.
No sentía el odio, no.
Aria no sentía el odio ni nada por Medea, pero, por unos momentos, Aria recordó aquella mujer de cabello negro, más hermoso que el suyo, piel más hermosa, todo eso, siendo una simple plebeya.
Aceptar a Tatsumi como guardia, seria desagradable por ese hecho.
Pero, las palabras de Archer, nunca debían ser subestimadas.
Medea se soltó una risa por lo bajo mientras que veía como Emiya cerrandó la puerta detrás suya, el hombre dando un suspiro se tiró en uno de los sofás de la habitación.
― No entiendo cómo es que la dejas estar, tampoco como es que ella no está traumada, bueno, más de lo que ya está ―masajeándose la frente Emiya cerró los ojos.
Para el hombre, fue un calvario el tener que interactuar de manera amable con la niña rubia, no es que pueda sentir odio, pero, si no fuera por Medea, que, aunque ella seguía diciendo que se podía reformar, entonces, el mismo hubiera matado a todos en esa casa hacía tiempo.
Dejando los documentos, después de todo el día detrás de ellos, Medea se puso de pie, estirando los brazos en alto mientras que sonreía, una pequeña risa se escapó al final.
Emiya mismo se hubiera reído de tener a una Caster risueña, si es que no fuera ya una costumbre.
Caminando hasta el sofá en el cual estaba Emiya, Medea se dejó caer a su lado mientras que se recostaba sobre el hombre.
Abriendo los ojos de sorpresa unos instantes, Emiya solo se burló de sí mismo por lo bajo unos momentos, solo para pasar un brazo sobre los hombros de la mujer y rodearla.
Si hubiera sabido que Medea podía ser esto si se le daba el tiempo, no hubiera estado mal secuestrarla en la guerra y quedarse así.
― Aun no sé ¿Qué puedo hacer con respecto a ellos? ―Medea susurro mientras que cerraba sus ojos.
Medea levantando los pies sobre la mesa de en medio de la habitación, dejo sus pantuflas en el suelo mientras que estiraba sus piernas cubiertas por medias finas color blanco que llegaban hasta arriba de las rodillas, aquello oculto a simple vista, por la falda negra larga.
Acomodándose el suéter blanco de cuello de tortuga que tenía, Medea se dejó estar en aquella postura mientras que pensaba sobre las posibilidades.
― ¿Para mí? No me importan ―Emiya habló de manera casual.
Quizá su idea de héroe este roto, dañado a un punto irreversible, pero seguía siendo altruista, queriendo o no, no podía importarle menos las vidas de aquella familia. No cuando eran la condena de muchos otros. Hipócrita.
― Eso es algo que sabía, solo, no sé, los odio, pero… ―la duda en el tono de Medea fue más que audible, Emiya dio un suspiro mientras que se ponía de pie.
Dando una reverencia a la mujer que ahora estaba sentada en el sofá, se puso de rodillas.
Jamás, en lo que el recordó Emiya, se postro, por voluntad propia al menos; por alguien, pero ahora, viendo a Medea, viviendo con ella
¿Era esto lo que hubiera tenido si en vez de perseguir un sueño estúpido se hubiera quedado con Rin?
Fue estúpido y a la vez molestó, el cómo había podido a llegar a disfrutar estar con la mujer que le causo tantos problemas en su primera guerra, la mujer que siempre molestó y odió cada una de sus versiones, era casi cómico, que la "Original" al final se quedase con la mujer.
Medea no comprendió la acción del hombre, no sabía que pensar con aquella acción repentina. Emiya no dormía, Emiya no alagaba, Emiya no se arrodillaba.
No a menos que fuese por ella.
Sonriendo con calma, las palabras invisibles llegaron a Medea.
Poniéndose de pie para poco después arrodillarse y abrazar al hombre, sintió paz la mujer de pelo lavanda.
El mensaje era, de que él confiaría en ella en cualquier decisión.
― Te has ablandado bastante ―la voz de Medea sonó muy cerca del oído de Archer.
Un escalofrió le recorrió el cuerpo.
― No tienes la menor idea ―alzando a Medea por debajo de las rodillas, una risa unánime llegó de ambos, la felicidad del momento.
Era hermoso, casi irreal para Emiya, el ser feliz, el poder vivir, disfrutar, desear, todo, de nuevo, pero…
¿Si la razón por la cual llegó aquí es por el ministro?
Si aquel hombre muriese ¿El seguiría aquí? No lo sabía, no quería tampoco comprobarlo, no cuando estaba, tan, tan.
― Te vez más tranquilo ―jugando con el cabello del hombre, Medea comento mientras que observaba como una sonrisa le fue dedicada.
Archer para ella, había sido un bálsamo, algo que solo podría soñar en aquel tiempo en calle, era perfecto en todo, como jefe de mayordomo y guarda espaldas. Entonces.
¿Por qué sentía miedo?
Un aluvión de espadas contra su cuerpo.
Era la visión que tuvo hace unas noches. Medea negó la cabeza para sí misma quitando aquellos pensamientos, no podría ser el hombre, no cuando siempre la cuidaba de tal manera en que evitaba que ella misma se lesione hasta con el papel.
Entonces.
¿Qué era aquel sentimiento desolador cuando veía al hombre?
Tristeza infinita, dolor perpetuo y perdida eterna.
Aquello era lo que reflejaba el hombre.
Pero Medea podía ver, aquel atisbe de luz que se formaba gradualmente, al cabo de los últimos meses, lo pudo notar mejor, como aquel hombre se veía más tranquilo, más feliz.
― ¿Hola? ―Medea salió de su pensar ante la voz del hombre, la sorpresa en su rostro se vio al momento de que notó como ahora se encontraba en el sofá una vez más.
Una mano se posó sobre la mejilla de Medea.
Archer examino su temperatura.
Hacía tiempo que quería seguir excusándose a sí mismo de que su preocupación era por aquel enlace que sentía con la mujer.
Pero, ahora lo sabía, como lentamente, le estaba humanizado. Archer el guardia, el perro de Alaya, poco a poco moría, para volver aquella persona muerta en una horca.
Shirou Emiya.
Medea volvió a posar la mano sobre la del hombre ante la mirada de preocupación que le dio. Medea fue feliz, aquella reacción por un simple silencio repentino, fue suficiente para hacer que Emiya la vea, se preocupe.
Tomando la mano de Emiya, Medea se acercó, al menos, lo iba a intentar ahora.
Frotando aquella mano, el rostro de la mujer se acercó a la del hombre de pelo blanco, al haber jugado previamente con el cabello de este, había quedado caído hacia el frente. Curioso para Medea, aquel estilo le gustaba más.
Emiya se quedó sin moverse, el suave roce de los labios de Caster llegó, quiso apartarse, responder con algo de burla.
― ¿Te diviertes enserio cocinando? ―
― Sabes que no tienes por qué cubrir lo que es mi trabajo, vamos descansa ―
― Yo, solo sé que soy feliz ―
Respondiendo el beso, Archer pudo por fin, sentir algo.
¿Solo dos años fueron suficientes para romper su resentimiento de siglos?
Medea realmente era una maga.
Levantando lentamente los brazos para envolver a la mujer en un abrazo.
Se detuvo.
Algo venía.
Medea se sorprendió cuando Emiya de la nada la tomó con fuerza y la empujó contra el suelo, el sonido del cristal roto inundo la sala mientras que una línea de luz caía sobre la pared cercana.
¿Qué era aquello?
Mine apretó los dientes de frustración, no solo tuvo que ver una escena que no quería ver, sino que, a la hora de disparar, aquel hombre de traje, logro detectar y hacer que la mujer se salve.
Ahora volviendo a mirar por la mira, Mine se quedó quieta mientras que entrecerró los ojos.
¿Ese sujeto la estaba mirando directamente?
Imposible, no cuando estaba a no menos de dos kilómetros.
Aquello no era lo que espero Tatsumi, alzando su espada para bloquear una embestida con fuerza, apretó los dientes mientras que su agarre se ajustó lo más que pudo.
Estaban asaltando la mansión de la duquesa junto con la casa de Aria, Tatsumi estaba enojado, los guardias, en vez de agruparse, se pusieron de acuerdo.
Ganar tiempo para que Aria escape.
Sonaba bien, pero.
Una huelga fue cayendo con fuerza desde la izquierda mientras que sus brazos temblaron.
Era ridícula la fuerza que tenía la joven frente a él.
― Yo, niño, aquí ―ganando tiempo para respirar después de aquel intercambio. Tatsumi observo como su atacante se retiraba un poco.
Solo para levantar la vista, fue entonces, que Tatsumi lo vio, alto, vestido con un traje ajustado color azul, y una lanza apoyada en su hombro.
― No queremos matar a inocentes, solo danos a la niña y listo ―Cu habló con claridad y tranquilidad mientras que veía el escenario, la joven rubia detrás del castaño él cual, para su sorpresa, aguanto un tiempo contra Akame.
― Sabes, lo que hacen esos sujetos no es para nada bueno, matar a inocentes, secuestrar a gente al azar con buenas promesas para luego torturarlas ―el hombre de pelo azul se bajó del techo en el cual estaba.
Tatsumi estaba procesando lo que mencionó el hombre de pelo azul.
Una bolsa enorme cayó de golpe frente a Tatsumi mientras que vio algo que jamás espero ver.
Leyasu, decapitado, muerto sin más.
Sin pena, sin gloría, sin nada. Al lado de él no estaba…
― ¿Sayo? ―con voz temblorosa Tatsumi giró su vista en Aria, había pasado de estar asustada a molesta y tener un tono de piel rojo por la ira.
Las explicaciones, llovieron sobre Tatsumi, matar por ser mejor que ella, una noble.
Sus ojos ardieron.
Soltando bramido.
Cortó a la joven desde el hombro hasta la cadera, cayendo con rapidez al suelo, el cuerpo de Aria toco tierra mientras que la misma expresión de odio seguía viva.
Cayendo de rodillas, Tatsumi grito, grito con fuerzas, una mano se posó poco después en su hombro.
El hombre de azul con la lanza roja estaba allí.
― Vive bien, cree en los que verdaderamente debes creer y- ―Cu se detuvo cuando vio algo de color rosa corriendo a toda velocidad.
El miedo estaba presente en la cara de Mine, aquello mientras que contaba con varias cortaduras y…
Era esa flecha…
No.
Cu alzó la cabeza en alto donde estaba Mine, lo vio, a toda velocidad hacia la joven.
Tatsumi quien estaba esperando que el hombre finalice su comentario, observó como el agarre del lancero se apretó, lo que sintió el castaño, fue solo un viento fuerte y un estallido.
Cu, estaba ahora a varios metros de él; desvió la andana de flechas que estaba a punto de conectar con la peli rosa, la cual al ver que por fin se libró de aquello.
Se tiró al suelo, respirando con dificultad mientras que presentaba un vestido roído con decenas de heridas.
Akame que había quedado al margen de casi todo, vio algo que nunca pensó ver, el rostro furioso del hombre de pelo azul.
― ¡Archer! ―fue un grito de guerra que nunca espero escuchar del hombre en su mayor parte tranquilo, juguetón en el combato, aquel grito demostraba ira.
― Ese bastardo, lo encontró, encontró su maldito noble Phantasm, despertó, de todos, los bastardos él… ―Akame pudo ver la molestia del hombre de pelo azul. Pero.
¿Archer no era el "Nombre" del subordinado de la duquesa?
Akame se agachó con rapidez mientras que desenvaino su espada con la esperanza de parar los proyectiles que iba a su dirección, la mujer de pelo negro no vio el origen de aquellos disparos.
― No puedo creer que estés aquí ¿Me recuerdas? ¿Lancer? ―desde las sombras a la lejanía, una figura emergió, Akame sintió que rara vez sintió o presenció. Horror puro.
Para alguien como ella o los demás miembros, era fácil detectar a los peligros en base a la sed de sangre, o a la que habían derramado, era un sensor, o algo parecido, que se adquiría con el tiempo.
Por lo cual, cuando Akame vio al hombre de cabello gris salir con paciencia, fue que lo supo.
Tenía que huir.
Un sonido sordo fue audible para Akame a su lado.
Leona cayó mientras que su teigu estaba activa, la mujer de cabello rubio estaba tensa, apoyada en el suelo sobre sus manos y piernas.
― Es peligroso ―Akame no necesitaba escuchar aquello para adivinarlo.
Solo.
¿Cuánto una persona puede matar para ser tan deplorable a los sentidos?
Leona quiso preguntar al hombre de la lanza, el título de Lancer sonaba sospechosamente igual a lo de Archer, al menos en cuanto a nombres falsos.
Que ambos se llamen de aquella forma, más el odio de Cu, era obvio. Había sucedido algo.
No importa, si es peligroso o no ¿Mostrarse abiertamente?
El arco en mano indicaba que no debía ser un peleador de corto alcance, por lo cual, no tenía sentido para la mente de Akame.
Observando a Cu, Akame notó lo mismo para el hombre, el no haberse abalanzado indicaba algo.
― Escuchen, ese bastardo, es el diablo en persona, no sean imprudentes, ese bastardo es un buen titiritero, además, ninguno de ustedes podría matarlo ―clamó Cu mientras que bajaba su lanza.
No era bueno esto, tenían la ventaja, quizá paranoia o no, Cu decidió que lo prudente era no meterse en el camino del hombre. No cuando todo podría volver a ser parte de su plan.
Maldijo en voz baja.
Desde su despertar en este mundo, no supo cómo interactuar una vez que su memoria fue restaurada ¿O eran sus recuerdos los que usurparon al hombre anterior?
No era momento de pensar en aquello, Archer había encontrado su noble Phantasm, eso era evidente, después de todo, cuando el hombre anterior tocó la lanza carmesí, fue allí cuando el volvió.
― No es un objetivo ―Akame comentó mientras que observo al hombre parado exudando tranquilidad.
Apretando su lanza con fuerza, lo sintió, como su cuerpo aún no estaba en su apogeo, debía entrenarlo más si quería ir contra ese demonio.
Dos pares de pasos fueron audibles mientras que una gran armadura blanca caminaba hasta el frente de Akame, seguido del hombre en armadura, había una mujer joven que miraba los alrededores con intranquilidad, sería una vista bonita, si no cargase con unas tijeras enormes.
No quería dejarlo así, Cu no quería dejar al hombre corriendo un día más ¿Cuándo se presentaría otra oportunidad de un todo contra ese sujeto?
Quizá aún no despertó por completo, quizá no estaba en el apogeo de su fuerza ahora.
― Nos retiramos ―Akame habló mientras que se daba la vuelta, Tatsumi fue cargado rápidamente por la mujer de pelo rubio.
El único que se quedó unos momentos más fue Cu.
Para empezar a darse la vuelta.
Pero.
Antes de que se fuera.
Algo que no espero pasó.
La boca del hombre se abrió se sobre manera mientras que Caster se materializaba al lado de Archer, flotando con tranquilidad.
El vestido de siempre con el báculo de siempre.
No podía confundirla.
― Así que ustedes trabajan juntos ―un susurro para nadie, excepto Archer, sonriendo con arrogancia como siempre.
Cu lo odiaba.
¿Qué era lo que realmente buscaba ese hombre?
Al haber muerto en la guerra, no supo en la totalidad del plan del arquero rojo, pero, ahora.
Tenía una vida para aprender y detenerlo si era necesario.
Tragando su orgullo se dio la vuelta para salir del lugar.
― Solo mi suerte ―Archer suspiró mientras que se dejaba caer sentado en la cama de la habitación.
Normalmente se quedaba sentado en sofá mientras que Medea se acostaba, pero ahora, no quería pensar demás la situación.
Lancer estaba presente.
Entonces no era solo Caster y él.
Emiya frunció el ceño mientras que forzó varios escenarios en su cabeza.
― Si sigues así terminaras viejo, además, ya tienes el pelo color blanco, eso sería malo ―una suave risa termino aquel comentario mientras que un peso cayó en la cama.
Medea se lanzó para soltar un suspiro, ella estaba cansada, teniendo que lidiar con el papeleo, solo para que ahora, lo que restaba de su familia fuera asesinada, bueno a diferencia de la primera vez.
No importaba.
― Si hablamos de vejez, el suspirar es cosa de viejos ―el sarcasmo en el tonó de Emiya resonó con fuerza mientras que Medea lo observó fijamente unos momentos.
Sentándose hizo que el hombre caiga en la cama acostándose a su lado.
Un perfume atrapante llenó los sentidos de Emiya.
Una sonrisa vino al hombre al momento de recordar la situación actual. No debía preocuparse por otra cosa, que no sea cuidar a Medea.
¿Quién diría que la paranoia era un buen medicamente?
― Fue cómodo aquella vez, además con lo anterior ¿Descansamos? ―Emiya no respondió a lo que Medea le dijo, se limitó descansar su cabeza en el hombro de la mujer.
Era raro, se sentía cálido.
No como aquel desierto, no como aquel mar de arena eterno, era.
Reconfortante.
Solo esperaba, que la Medea actual, quedase así, no sabía cómo Cu lo recodo, pero, solo, lo único que podía desear ahora.
Era la libertad con la que podía vivir sin estar solo en aquella colina.
Apoyando la cabeza en una mano, Cu, se quedó quieto mientras que observaba al castaño detenidamente.
― ¿Dices que entraste y conversaste tranquilamente con ambos? ―el tono del hombre de pelo azul era profundo.
Tatsumi no sabía cómo reaccionar, o, como si quiera abordar lo que vio.
― Ya, déjalo, él que tendría que explicaría algo, serías tú, querido Lancer ―poniendo énfasis en la palabra Lancer, Leona apunto con el dedo al hombre mientras que sonreía.
¿Cómo si quiera explicaba algo como esto?
― Una historia demasiado larga y estúpida, resumiendo, había siete casas peleando por el poder, cada una representada por el guerrero más sobre saliente en su ámbito, como puede ser obvio, soy Lancer por la lanza, ese sujeto es Archer por el arco, pero, la mujer que nombró el niño, es Caster, por su magia ―al terminar de decir aquella verdad a medias de la guerra y sus recuerdos, Cu vio como el rostro de los presentes se transformaba.
― ¿Magia? Eso, realmente no sé si decir que es verdad o no ―Cu vio como el joven de pelo verde del grupo se sentaba en un sofá de la habitación de la guarida.
Los demás miembros estaban sentados en las sillas del comedor cercano.
― Suena loco, pero, esa mujer, no es un juego de niños, más débil que cualquiera físicamente, pero, si te atrapa, estas fuera ―Cu respondió con los recuerdos de observar a Caster por órdenes de ese sacerdote.
Que días.
― ¿Al final? ¿Quién ganó la competencia por el poder? ― Tatsumi preguntó, aquello hizo que Cu diera un suspiro de cansancio, ni el mismo sabía cómo.
― Me retire una vez que mi casa fue destruida, si quieres culpar a alguien, sería en la relación o, mejor dicho, en la traición de ambos, Caster y Archer, ambos dejaron a sus maestros para ganar el poder por sí mismos ―Cu terminó mientras que podía imaginar a Caster siendo asesinada por ese bastardo de rojo, quizá hasta corra la misma suerte aquí.
― Lo sé, sobre su relación, justo antes de disparar, ambos se estaban dando de lo lindo ―la boca de Cu se abrió de golpe ante aquello.
Pensar en ambos, estado verdaderamente juntos.
Una risa se formó y emergió con fuerza mientras que se tranquilizaba.
Quizá tenga conocimiento, pero, ese bastardo, Cu no espero aquello, lo sabía, al haber peleado con Archer, que sería imposible que el hombre que conoció en aquel choque de armas, cayera por alguien, menos por algo como Caster, fue bueno.
Ambos, de hecho, Caster tampoco, solo consiguieron algo de habilidad de más, al menos eso era reconfortante y molesto.
Recuerdos torcidos no iba a ser suficientes para poder detenerlo en su estado actual.
Debió haber actuado en vez de temido.
Cu negó con la cabeza para sí mismo ante la mirada de desconcierto de todos.
¿Archer y Caster? Fue bueno para reír.
Me gustaría volver a publicar como antes, pero veré como soluciono lo que tengo por acá.
Bueno.
Rey de picas fuera.
