― ¿No pudiste decir algo de las habilidades de tu amigo? ―Lubbock estaba sentando en uno de los sofás del cuartel.
― ¿Ah? Bueno, olvide mencionarlo más o menos ¿Lo encontraste? Me sorprende que estés con vida ―Cu mencionó viendo al joven frente suyo.
― Dijo que no quería arruinar el día a la duquesa, que por esa razón no me voló la cabeza ―Cu alzó una ceja viendo a Lubbock.
Dando un suspiro el hombre de pelo azul se puso de pie y caminó hasta la salida.
Lubbock parpadeó mientras que veía al hombre salir sin decir nada.
― ¿Qué demonios haces allí? Ven ¿Quieres saber de qué es capaz ese bastardo? Es más fácil mostrar que contar ―la lanza del hombre resonó ante el agarre con fuerza de pare de Cu.
― ¿No importa si nos unimos? ―al abrir la puerta, Cu pudo ver a Bulat sin camisa junto con Tatsumi.
Una mirada de asco se formó en el rostro del hombre de pelo azul antes de dar un suspiro.
― Vamos ―
― Esa armadura tuya, realmente te queda bien como siempre ―Bulat comentó mientras que vio al portador de lanza con su arma en mano y el traje de batalla que ya era habitual de él.
― Por favor, paso de eso ―Lancer mencionó mientras que estiraba los hombros.
― Entonces ¿Qué nos vas a mostrar? ―la pregunta de Tatsumi llegó a oídos de Lubbock.
― De hecho, también tengo curiosidad ―el de pelo verde se sentó en una de las bancas que estaba en el área de entrenamiento.
Dando un suspiro, Lancer señaló con un dedo a Bulat.
― Ven en el círculo ―las palabras de Lancer fueron sólidas, mucho más firmes de su yo juguetón y despreocupado habitual.
Bulat caminó hasta estar frente a Lancer.
― Bueno, supongo que la velocidad es importante, mi entrenamiento se fue…reducido, por una lesión en la guerra que mencioné―Lancer dijo una verdad a medias. Él había sido eliminado y reencarnado como Medea y Archer, por lo cual, tenía que entrenar para llegar a su nivel que una vez tuvo.
Estaba cerca pero no era suficiente.
― Por favor, no te distraigas, si lo haces, puedes morir ―la voz de Lancer sonó con fuerza mientras que una sonrisa llegaba a su rostro.
Para el hombre de pelo azul.
Este era un buen calentamiento.
Tatsumi solo pudo ver el suelo romperse bajo los pies del hombre de pelo azul, y luego Bulat estaba con su armadura tirado hacia un lado del ring.
Pero no quedó allí, otra patada cayó sobre Bulat, el cual levantó los brazos bloqueando el golpe.
La parte de la empuñadura de la lanza de Cu golpeó el casco de Bulat haciendo que este se balanceara hacia atrás.
― Actualmente por mi lesión, no puedo dar un número exacto, pero si hubieras peleado actualmente contra Archer, hubieras muerto ya seis veces, esa armadura no te va a servir de nada contra, pero si fuera conmigo en mi mejor momento, hubieras muerto más de veinte veces ―los ojos de Cu miraron hacia abajo al hombre de la armadura.
La lesión en sí era una mentira, pero no importaba, no cuando era mejor que ver morir a todos aquí.
Tatsumi se quedó callado.
Para el castaño, el poder y fuerza de Bulat habían sido de otra liga, algo que no sabía si iba a poder alcanzar.
Pero de una manera tan fácil fue sobrepasado.
Lancer perecía del tipo que era algo hablador y con un poco de fuerza para poder respaldarlo. Pero para Tatsumi ahora la liga en la que estaba Cu fue una exclusiva, la pregunta de ¿Incluso era más fuerte antes? Llegó a Tatsumi después de ver a Cu discutir con Lubbock.
Al final, Archer había sido alguien que el propio Cu en su momento cúspide no pudo matar ¿Qué tan monstruosos eran los otros representantes? Tatsumi solo esperaba que estuvieran muertos.
Si había algo que Medea odiaba de la vida actual que tenía, era el volver a ver papeles y papeles sin fin, quizá no fuese como cuando era una princesa, pero de igual manera, era tedioso, además el hecho de que hoy Archer iba a estar ocupado con el tema de las armas y no iba a estar presente para ayuda.
Medea chasqueó la legua ante lo que hacía el hombre por el imperio a nombre de ella, alquimia junto con algunas runas y tenía una fundición para hacer metal a base de tierra.
Medea misma se sorprendió ante el sistema, tonto, suicida y poco ortodoxo, pero a la vez se quedó con un poco de admiración con el hombre por el hecho de que tenía más conocimientos de lo que parecía. De hecho, Archer contaba con mucho conocimiento inútil por decir así.
Desde cosas cotidianas hasta cosas que iban a un punto de inflexión entre ser vedad o fantasía.
Dando un suspiro Caster agradecía que el hombre fuese como fuese en la guerra, después de todo, con el corto tiempo que dispuso el hombre, no había logrado emplear nada de lo que le había mostrado.
Pero aquello no quería decir que Archer lo dejó fácil en la guerra. Para Medea, el bastardo era de los más paranoicos e inteligentes, aquello y llevaba la palabra "Peligro" pintada en su espalda.
Dejando aquellos pensamientos inservibles de lado, Medea llevó su mano hasta un botón en su escritorio. Parte de su cabeza no lograba entender como era el desarrollo tecnológico de aquel lugar.
Poco después de que la puerta se abrió, Medea vio a una criada traer té con algunos dulces, muy posiblemente aquellos dulces eran hechos por Archer antes de salir.
En un principio Medea no iba a dejar que el hombre se fuera, pero luego pensó en aquel momento que no importaba.
Actualmente Medea se preguntaba porque lo hizo ¿De que servía tener un sirviente lejos de uno?
Sobre lo de sirviente, Medea asintió con la cabeza y sonreía.
Archer era la definición exacta de lo que era ser un sirviente. El hombre sabía todo lo que debía saber sobre el cuidado de un mayor y la forma de tratar, como responder y cómo actuar ante ciertas acciones. Eso sumado al hecho de que tenía mucho conocimiento en política y documentos solo dejaba a luz que le hombre sirvió a algún rey.
O al menos eso era lo que Medea suponía. Para la mujer, no había forma alguna en la que Archer fuese quien fuese sin haber pasado por algo antes de su situación actual.
Arrugando el rostro, Medea pensó en el hombre fuera de lo que sería su odio.
Era perfecto en demasiados aspectos…
El sonido de la taza tocando el plato frente a ella indicó que su té estaba listo.
Dando un suspiro Medea lo bebió y cerró los ojos ante el pensamiento de Archer.
Había compartido la cama con el hombre, había visto su lado bueno, su forma de actual y cuidar. Medea sabía que el hombre era paciente, nunca le alzó la voz o intentó manipularla...
Medea se frotó la frente ante el dolor de cabeza.
Archer tenía buen aspecto, buen físico, era amable y la trataba bien. Pero todo aquello, vino debajo de la bandera del pensamiento de Medea de que Archer quería algo.
Dando un suspiro Medea sintió cansancio sobre lo que estaba haciendo ¿Ella había trabajado mucho hoy?
La cabeza de Medea cayó sin ceremonia sobre la mesa y derramó el tintero que estaba sobre unos papeles.
Medea solo pudo escuchar una pequeña explosión y ver a Archer correr hacia ella, Medea quería alzar una ceja en confusión, pero su cuerpo no se movió, solo el pensamiento de:
¿Por qué?
Estuvo en la mente de la mujer antes de que su conciencia se fuera.
Medea abrió los ojos con lentitud, mirando alrededor la mujer vio que estaba en el sofá de su oficina, había una manta en sobre ella.
Sentándose en el sofá, la manta cayó a su cintura. Su ropa era la que usaba cuando simplemente caminaba a su oficina y su habitación. El suéter negro de cuello de tortuga, la falda larga color beige estaba con arrugas por haberse acostado con él.
Bajando sus pies del sofá, Medea vio sus pies con las medias color negro que subían para desaparecer dentro de la falda.
La mujer de pelo lavanda notó que las botas que había tenido puestas, ahora estaban al lado del sofá. Lo mismo con el abrigo que tenía sobre ella, estaba en el reposa brazos de otro lado del sofá.
La oficina estaba con una luz tenue, la persona que la movió era obvio que pensó en su descanso.
― ¿Por fin despiertas? Me preocupaba que durmieras hasta el próximo día ―Medea giró su cuello y vio a Archer sentado en una silla detrás de ella.
― ¿Cuándo me dormí? ―llevando una mano a su cabeza, Medea se frotó la frente. Tenía un dolor leve de cabeza.
Pero la mujer no podía recordar más de lo que pasó antes de dormir.
― Fuiste envenenada, te traté apenas llegué, pero no quise moverte ―la voz de Archer fue sin emoción evidente.
Medea alzó una ceja en confusión.
¿Envenenada? ¿Alguien como ella había ingerido veneno sin saber? Como Caster, Medea se sintió avergonzada por aquello, como la Medea de aquí, sintió miedo.
― De hecho, la sirvienta que trajo y te sirvió el veneno, ya la cuidé, al parecer tenía conexiones con los rebeldes desde hace tiempo, pero ahora lo principal es que te despertaste ―Archer se puso de pie y cargo a la mujer, una mano en la espalda y otra debajo de las rodillas.
Archer fue realmente cuidadoso con ella, no importa que siempre fue así. Más otra cosa fue lo que sintió Medea de parte del hombre.
Medea sintió al hombre temblar y no pudo evitar el pensar del ¿Por qué?
― Mañana te mostrare como identificar el veneno y algunas formas de saber si algo esta envenenado, también no importa la hora, me vas a despertar si quieres para que te traiga algo si quieres, aún no puedo creerlo, en ese pequeño intervalo que no estuve, no puedo creer que te pasase eso, normalmente me estaría burlando, pero, estuviste tan cerca de irte que no es gracioso ―Medea escuchó las palabras de Archer con claridad, también sintió como el agarre de Archer se intensifico en ella, no al punto de que la lastimara, pero si al punto de dar a entender que se aferraba con desesperación a ella.
El hombre estaba molesto, realmente molesto, eso era evidente, más Caster tenía sus dudas, había sentimientos encontrados dentro de ella, uno de ellos era curiosidad, y el otro, alegría, Medea no necesitó pensar mucho para saber de dónde venía esa alegría.
Felicidad de ella, pero a la vez no.
¿No le sería mucho más fácil si su otra parte de este mundo solo desapareciera en vez de intentar carcomerla?
Medea de Colchis, la duquesa del imperio, quería a Archer y Medea de Colchis, princesa y la bruja de la traición, quería a Archer, pero muerto y en agonía.
― Sabes, nunca me contaste que hacías antes de venir a cuidarme ―el tono de Medea era más simple y bajo de lo que ella quería contar.
¿Era aquello por haber sido envenenada? Se sintió en parte raro.
― No hay mucho que decir, se podría decir que trabajé mucho tiempo como un guardián ―Medea se confundió un momento.
Caster sabía que el hombre le estaba siendo sincero, pero sin ser muy claro. El pensamiento e interrogante de ¿Verdaderamente ese hombre podía proteger algo? Resonó en la cabeza de Medea.
Medea sabía que podía aprovechar su estado y usarlo para ver los recuerdos del hombre.
No, no podía.
Medea miró en blanco la pared unos instantes ante aquel pensamiento de negación que le llegó repentinamente.
¿Acababa de pensar que era malo intentar ver las memorias de Archer?
Medea se pegó más al pecho del hombre que caminaba con lentitud sin siquiera quererlo.
Una parte de Caster no quería hacerlo, pero…no era solo la parte que tomaba a Archer como su salvador que le hacía que quedarse así, una parte dentro de ella, desde que despertó, solo vio el lado amable del hombre.
Realmente odiaba a Archer.
― ¿Un guardián? ¿Cómo ahora protegiéndome? ―los ojos de Emiya se abrieron ante aquellas palabras, el hombre casi detiene su caminar, pero continuo sin problemas y recuperó su sonrisa.
― Podría decirse, pero me quedé sin proteger lo que quería hace mucho tiempo, pero no va a pasar contigo ―Caster ahora tenía curiosidad verdadera ante aquello.
¿Por qué no probar algo que posiblemente le hombre interpretaría como un delirio más?
― Si tuvieras un deseo… ¿Cuál sería? ―la pregunta Medea llegó casi como si fuese un golpe a Archer, Medea pudo sentir el cuerpo del hombre tensarse ante aquello.
El silencio se proyectó en ellos por minutos, Medea no sabía si el hombre interpretó aquel ultimo susurró como si hubiera quedado dormida, pero no importaba.
Archer no confiaba en ella para decirle su deseo a pesar de todo.
Medea sintió la magia fluctuar a su lado. Archer acababa de invocar algo, entre abriendo de la forma más pequeña posible un ojo, Caster vio al hombre con una espada en su mano, una espada que era de un color verde, casi esmeralda, pero a la vez le transmitía unas vibras de que algo estaba mal con la hoja.
Pero aquello no duró mucho antes de que la hoja se doblara y se comprimiera.
Un anillo quedó en la mano del hombre. Archer examinó su obra unos instantes.
― Pensar que usaría algo como esto…―Archer vio el anillo, las propiedades seguían siendo de la espada, el anillo, posiblemente a la vista era eso, pero Archer podía sentirlo, de igual manera, el origen del arma, espada, seguía presente.
Tomando con cuidado la mano de Caster, puso el anillo en su dedo medio, poco después de eso la tapó nuevamente.
Normalmente algo como el veneno no sería un gran problema para un servant, por lo cual, las copias y equipamientos como estos no servían en nada, pero ¿Para Caster ahora humana?
Funcionaba verdaderamente bien, un anillo que se rompería cuando el portador fuera envenado, era simplemente increíble al pensamiento, pero de igual manera, tenía sus limitaciones, esa espada, era una espada ritual de una tribu, se usaba para cortar una parte del cuerpo en donde el veneno iba a salir, pudiera sonar útil, pero era una copia, no tenía la protección completa, Archer sabía que iba a cumplir sus funciones, pero, a la vez sabía que no iba a poder hacer mucho contra los venos más fuertes.
Pero no iba a dejar de Caster muera.
La razón por la cual notó el envenenamiento de forma rápida, fue aquel vinculo raro que tenía con la mujer. Algo en la cabeza de Archer le gritó que algo le sucedió a la mujer, y no dudó en ir hasta ella.
Nunca iba a dejar que la mujer muriese, no iba a volver mientras que Medea siguiera viva, y, por lo tanto, Archer iba a asegurarse de que Medea estuviera bien en cada aspecto de su vida.
Cuando Archer llegó y entró a la fuerza vio a la mujer con la tetera y Medea, la sirvienta gritó y maldijo al imperio en frente suyo, llamando un desperdicio a todos, que la campaña contra el imperio hubiera sido más fácil si la duquesa no proporcionase nada al imperio, que por eso la querían fuera.
Tonto.
Fue lo que pensó Archer, la mujer fue enviada a la capital e iba a sufrir, no a sus manos, pero sí por las de alguien que conocía.
A pesar de lo mucho que Archer no hablaba con cierta persona, y su forma de pensar, ahora ella iba a ser útil.
― Después de todo llegas dentro de poco ¿no? ―una sonrisa depredadora vino el rostro del hombre.
El asistente personal del ducado de Colchis siempre fue un bicho raro a los ojos de sus compañeros, un bicho raro absurdamente peligroso, por lo tanto, cuando una doncella vio la sonrisa del hombre, solo se dio media vuelta y siguió por otro camino.
Archer podía pensar únicamente en mantener viva a Medea para poder seguir en aquel mundo.
Al menos.
Esa había sido la idea principal antes.
― ¿No puedo usar la excusa de que me envenenaron hace poco? ―Medea habló con cansancio, el tono de voz usado por la mujer denotaba molestia.
― Me temo que eso es lo contrario de que tenemos que demostrar, sabes bien como es la nobleza y lo malo que son los rumores ―Archer estaba caminando detrás de Caster, para quedarse adelante de la mujer que se había quedado quieta, solo para abrir la puerta del carruaje que estaba frente a ambos.
Caster rechistó la lengua mientras que tomaba la mano del hombre y se subía en el carruaje.
Una fiesta de los nobles de alto grado convocada por el mismo emperador no era lo mejor que podía pedir para asistir.
― Realmente no quiero ver a ese idiota ―Medea se sentó al lado de Archer una vez el hombre se subió, aquella acción hizo que la mujer de pelo lavanda se maldijese a sí misma.
Caster no podía luchar contra las ganas de su otro yo.
Ignorando todo aquello, Medea dejó de pensar en cosas complicadas y se apoyó contra el hombro del hombre a su lado.
Ahora mismo ella vestía un vestido suelto de una pieza largo de color negro con detalles purpuras, la tela cubriendo sus hombros y guantes en sus manos.
Una mano rodeó la espada de Medea, la cual le dio unas palmaditas en su hombro.
― Puede ser el hijo del primer ministro, pero no puede ignorar lo que dices, si lo hace, él mismo sabe que sería traición directa y ya tengo un trato con Esdeath en caso de que ese tonto intente algo, al parecer, Esdeath misma está enojada con Syura por lo cual facilitó mucho el tramite ―Medea alzó una ceja, ante la mención de la otra general.
Medea sintió algo raro nacer en su pecho.
― ¿Desde cuando hablas con Esdeath? ―la pregunta de Medea vino con un quejido silencioso y algo fuera de lo que era el tono normal y tranquilo de la mujer.
Emiya parpadeó un par de veces mientras que veía a la mujer.
Medea tragó ante aquel arrebato.
Aquella no era ella…pero a la vez sí, ambas partes querían saber.
― Fue hace cosa de un año, nos encontramos y al final, con una pequeña conversación, tuvimos algunos puntos de vista parecidos, pero no importa mucho ―Archer cerró los ojos y pensó en su respuesta.
Después de un par de segundos de no haber respondido, el hombre abrió uno de sus ojos y vio a Medea que estaba mirándolo con una gran intensidad.
Medea, como Caster, odiaba al hombre, por lo cual, ella era la única que quería verlo hacer cosas estúpidas, a lo cual llegó el pensamiento de la mujer. La otra general no debía de tener una vista de lo que era el hombre en sí, no, aquello era de ella.
Una sola línea de pensamientos llegó en la cabeza de Medea. Haciendo que la mujer llevase una mano a su frente y la frotara como si hiciera algo para quitar el dolor de cabeza que estaba naciendo…
Aquellas emociones.
Sobre su posesión y su obsesión.
Un banquete en celebración de la victoria del imperio hacia el norte junto con la presentación de los Jaegers.
Esdeath sonrió ante aquello, un anuncio de una nueva fuerza militar junto con un banquete de victoria provocaría maravillas en el enemigo.
Además.
Ella tenía una conversación con dos cabezas que tenía que mover para su lado.
El salón de la fiesta se llenó de música, la mujer de pelo celeste vio a aquellas personas reunidos, nobles, todo ellos sin ninguna pisca de conocimiento o de lo que era el campo afuera lleno de humo y sangre.
Las trompetas de los porteros sonaron.
Aquella era la indicación de la llegada de personas importantes.
Las puertas principales se abrieron y dejaron entrar dos figuras que ahora eran reconocidas en toda la nobleza.
La bruja y el arquero del imperio hicieron gala de entrada junto con el anuncio del vocero de invitador.
Los aplausos llegaron de todos lados mientras que Medea ingresaba en la sala seguida de Archer.
Esdeath sonrió ante aquella escena, la mujer de pelo celeste había esperado poder hablar con propiedad con la duquesa y su escolta.
Ella reconocía la fuerza, y sabía que Archer no era una broma para enfrentar.
Los clamores duraron unos instantes más antes de que todos volvieran a sus actividades respectivas, los nobles interesados se acercaron a Medea para poder saludar y presentar sus respetos.
― ¿Es ella tan importante? ―Esdeath dejó caer su sonrisa al escuchar la pregunta de uno de sus nuevos integrantes para los Jaegers.
¿La duquesa actual era importante?
Esa pregunta llegó en la mente de Esdeath seguida de una respuesta clara y sencilla.
Actualmente la duquesa de Colchis era imprescindible.
El metal si bien era un material fácil de conseguir, no era rápido en su obtención, de ahí por lo que los militares le tenían agrado a la mujer.
De una forma literal donaba el metal necesario para armas y armaduras, de tal forma que aumentaba la posibilidad de tener raciones y equipos de categoría lujosos en el campo de batalla.
Esdeath agradecía aquello, si bien le molestaba la debilidad de sus tropas. Ella misma sabía que no podían luchar con sus manos desnudas o con el estómago vacío. Esdeath atribuía una de las razones por la cual su ejército se podía mover como se movía era por la cantidad de apoyo que le daba el ducado a ella.
A lo cual no le fue raro ver el collar de la cruz de plata sobre el escudo de la torre en el cuello de la mujer.
― Esa no es precisamente una pregunta difícil ―Run miró a Wave que había dado la pregunta.
Verdaderamente, era fácil de decir que la mujer era reconocida por el simple hecho de que la mayor parte de los nobles que se acercaban eran militares.
― ¿La marina no tiene apoyo del ducado? ―la pregunta de Kurome fue tranquila, la cara impasible y semblante algo curioso. Una vista inocente.
Wave se aclaró la garganta ante aquella vista.
― Bueno…normalmente tenemos nuestros propios socios de distribución, la compañía del marques y el archiduque son los encargados de la marina, además, más que peleas de territorio la marina se encarga de exterminio de monstruos, y escolta, de los continentes que hay, solo uno puede hacer frente a la flota, por lo cual no hay mucho movimiento como en tierra ―Wave explicó en detalle.
Un sonido parecido a un murmullo de aceptación vino de la boca de Kurome.
― Es raro ver un arquero tan bueno en estos días ―la voz de Bols hizo que los miembros de los Jaegers se giraran y vieran al hombre, que al igual que ellos, tenía un traje negro puesto, pero la única diferencia era la máscara que permanecía.
― ¡Realmente Archer-kun me da curiosidad! ―ahora la vista pasó al Dr. Stylish.
― ¿Curiosidad? ―Seryu preguntó en confusión.
Para la joven, Archer era alguien el cual era bastante bueno, pero nada del otro mundo.
― Supongo es difícil entender la grandeza de sus ojos ―llevando una mano en su rostro, el Dr. Stylish sonrió a Seryu aun confundida. ― El campo de visión de una persona para poder disparar con la precisión que tiene debería ser como mínimo diez veces más que una persona corriente ―el medico comentó para poco después abrazarse a sí mismo. ― He intentado recrear su visión, con buenos resultados, pero aún sin un avance real ―al terminar aquellas palabras, todos volvieron a ver al hombre al lado de la duquesa Medea.
Esdeath se burló internamente de su grupo, quizá pudieran imitar la visión de Archer, pero aún quedaba la precisión absurda del hombre con el arco.
No un arco raso, no aquella cosa, el arco de Archer.
Un arco de metal, con una cuerda de acero que parecía a primera vista no poder ser doblado para ser tensado. Y la munición que usaba aquel arco no eran flechas de madera o algo parecido. Más parecían barras de acero que el loco traía consigo.
Esdeath se consideraba fuerte, lo suficiente como para algo trascendente, por lo cual, se odió a sí misma cuando no pudo tensar como era debido el arco de Archer, fue en ese momento en que la mujer lo reconoció.
Ella podía ser la más fuerte, pero el hombre de pelo blanco y tez bronceada era el Arquero más fuerte.
Los pasos sonaron cerca de Esdeath, la mujer se dio la vuelta y sonrió con tranquilidad a quienes llegaban.
Medea y Archer estaban parados frente a ella, Medea tomando el brazo de Archer y Archer con una paz absoluta con una mano sobre el hombro de Medea.
― Veo que tu maestro te tiene de la correa como siempre ―Esdeath se burló de Archer. El cual sol sonrió a la mujer y contestó.
― Más que una correa es solo una mano que acaricia la cabeza del perro ―Archer se rio por la burla interna.
Para sorpresa de los demás en la sala, Esdeath compartió la risa con el hombre.
― Veo que sigues con el humor más torcido que conocí hasta ahora ―Esdeath levantó una mano como si sujetara algo.
Casi de inmediato, uno de los mozos del lugar le pasó una copa de vino.
― Se puede decir, tengo que estar en práctica cuando me encuentro contigo, y bueno ¿Sigues congelando pelotas de manera real y psicológica? ―Esta vez Esdeath tuvo que llevar una mano a su rostro y tapar la sonrisa que emergía.
― Podría decirse ―Negando con la cabeza para sí misma, Esdeath levantó la cabeza y vio a Medea que la miraba con los ojos entrecerrados.
Quizá podría burlarse de la mujer más tarde.
― Nunca cambias ¿Has roto tu estoque o quieres que le haga mantenimiento? ―la pregunta de Archer hizo que un jadeo saliera de Wave.
― ¿Archer hizo el arma de la capitana? ―Archer sonrió ante el comentario de Wave.
― ¿No tengo apariencia de herrero? ―la pregunta fue en broma. Más la mirada que le dio Wave que buscaba encontrar algo le dio a entender que el sarcasmo no llegaba bien en le joven.
Wave vio al hombre parado frente suyo, la leyenda que nació hace un par de años, el mejor arquero que hay. Actualmente en un traje negro con una capa de hombro roja junto con una joya central que sujetaba la correa de la capa con la ropa.
Más parecía un noble que un guerrero.
Eso y el hecho de que la duquesa estuviese pegada a él como lo era…
― ¡Es un gusto volver a verlos a ambos! ―haciendo una reverencia Seryu se puso frente a Archer y Medea.
― Oh, eres la joven de la otra vez ―la sonrisa de Medea brilló al ver a la joven de cabello castaño claro en frente suyo. Pero tampoco era como si le fuese de importancia.
― ¡Me recuerda! ―Seryu miró a todos lados con nerviosismo al momento de darse cuenta de su reaccionar, acomodándose el traje negro simple que tenía puesto, la joven de cabello castaño asintió como si pasase ahora a ser sería. ― De hecho, me honra que pueda recordarme ―terminando aquello con un tono serio y neutro.
Parecido al de Medea.
― Ah, ah, Archer, es un placer volverte a ver ¿Has pensado sobre mi oferta? ―ahora fue el Dr. Stylish el que habló.
Archer solo le dedico una mirada cansada antes de suspirar.
― Como mencioné la última vez, voy a rechazar su propuesta ―Wave vio a Archer con el ceño fruncido y a un Dr. Stylish con una mirada triste. ― Pero no importa ¿Supongo que obtuviste mi regalo Esdeath? ―mirando a la mujer de pelo azul, Archer sonrió a la mujer.
La sonrisa de Esdeath que hasta hace poco fue tranquila, pasó a ser a una depredadora.
― De hecho, al comienzo no fue fácil hacerla hablar, pero terminó cantando todo lo que quería, un pájaro bastante normal he de agregar ―Esdeath miró la sonrisa creciente del hombre.
Archer no le gustaba mancharse las manos.
Aquello era lo que Esdeath determinó, pero aquello era lo de menos, después de todo ¿Acaso ella era la única que podía sentir el aura de aquella cosa parada al lado de la duquesa?
― Te enviare los detalles después, disfruten de la fiesta ―Dándose vuelta, Esdeath caminó hasta salir a uno de los balcones.
Una vez fuera de la sala, giró sus ojos y vio aún a su equipo hablando con familiaridad con Medea y Archer.
Esdeath llevó una mano a su pecho y dejó escapar un suspiro que no sabía que ella misma contenía.
Aquel sentimiento de la mujer, emoción ante lo que podía llegar a ser ese hombre de porte tranquilo y amable, Esdeath realmente no sabía si se había vuelto loca o realmente era la única que identificaba a lo que era esa cosa.
Para Esdeath, las vidas humanas, a pesar de la creencia general, tenían un cierto valor, ya sea de júbilo o de tristeza, felicidad por tomar una o pensar por perder a buenos guerreros que habían sido débiles.
Aún tenían un valor dentro de la mujer.
¿Pero Archer?
Esdeath podía verlo, la calma la paz, la indiferencia, el cómo no parecía que siquiera existiese alguien frente suyo.
No era humano.
Esdeath determinó algo hace mucho.
Las vidas humanas para Archer, no tenían valor.
Eso y el aura de muerte que da al pasar a su lado ¿No era el indicio de que era una bestia depredadora? A la mujer le hubiese gustado pelear contra él en alguna ocasión. Pero no quería molestar de más, además, si lo mataba ¿De dónde iba a sacar un arma nueva?
Volviendo dentro de la fiesta, a los ojos de Medea, las cosas eran simples, solo algo enojada con Archer y algunos pensamientos conflictivos con Esdeath.
Más que el entretenimiento de la mujer, Medea sintió que se molestaba por algo, y ese pequeño malestar al pensarlo bien solo generaba que se enojara aún más.
Medea se sintió con celos.
Archer no era precisamente feo a la hora de clasificarlo, en especial ahora que dejaba su cabello caído en vez de peinado hacia atrás, Medea realmente quería saber algo ¿En qué pensaba ese hombre al usar un peinado que no le favorecía en nada?
Curioso a más no poder, pero tampoco era de su incumbencia.
Medea sintió la mirada de aquel bastardo que ella calificaba como estorbo y desperdicio de espacio.
El hijo del primer ministro.
Los pasos de Syura fueron claros mientras que caminaba hasta donde estaban reunidos el nuevo grupo de Esdeath, y el objetivo del hombre de pelo blanco.
La duquesa de Colchis.
― Oh, veo que esta radiante como siempre ―la sonrisa de Syura se extendió cuando Medea se dio vuelta y se miraron a los ojos.
Medea rea realmente una belleza con poder y estatus ¿Por qué no buscarla y asegurar más poder político y riqueza?
Syura sabía del capital que poseía el ducado y la posición que se le había otorgado a Medea recientemente, un puesto en el consejo junto con un ascenso a General a pesar de que no formó parte de ninguna campaña más allá de pequeñas planeaciones.
Realmente era el mejor objetivo para primera esposa que podía pedir.
El hijo del primer ministro sabía que tenía que asegurarla antes de que su padre la tomara para sí en su propio harem.
Syura dudaba que Honest tomara a Medea como una concubina más si se daba el caso. El poder que podía otorgar ser parte del ducado era bastante bueno.
― Ara, Joven Syura, es un placer verlo nuevamente ―haciendo una reverencia formal, Syura vio a la mujer tomar los doblados del vestido y agachar la cabeza.
Syura tenía ganas ya de poder tomar la cabeza de la mujer y poder presionarla contra sí.
― No necesita ser tan formal Duquesa, en todo caso yo debería serlo, bueno, como siempre es un placer verla por aquí ¿Qué le parece si podemos encontrarnos más seguido? Las puertas del palacio siempre están abiertas a usted en caso de que pregunté por mi ―Syura sonrió ante la risa suave de Medea.
Esa mujer no estaba interesada. Syura no era estúpido, lo sabía, pero igual no iba a escatimar para conseguirla tarde o temprano.
Eso y primero tenía que deshacerse de aquella imitación suya que estaba pegada a la duquesa.
Acher era el problema principal de que Medea no reaccionara, cualquiera con dos ojos, o, mejor dicho, con dos dedos delante podía ver que ambos estaban juntos en todo, eso y los rumores de que dormían juntos.
Una vez le preguntó a su padre como podía sacarlo del camino y el gordo solo se burló de él. Syura se sintió ofendido aquella vez, pero no era para mucho, le dijo que podía darle un título de nobleza y hacer que se encargue de algunas regiones fuera de la capital.
No funcionó, ni siquiera había aceptado.
Syura no sabía que era lo que había hecho Medea para ganarse la lealtad absoluta del hombre, pero era lo de menos, solo debía matarlo o sacarlo del camino.
― ¿Disfruta de la fiesta? La conquista absoluta del imperio se va tan bien que realmente debería haber más banquetes como estos, en especial cuando la compañía es así de buena ―levantando una mano para tomar una de las copas de vino que entregaban. Syura dio un pequeño sorbo mientras que veía a la mujer.
― Realmente bueno con las palabras como siempre, pero me temo que no creo que se deba festejar en algo que siempre es dado en todo caso ―Syura asintió ante las palabras de Medea.
Medea ya estaba molesta, fingir ante los tontos era una de sus cualidades, pero el fingir que estaba escuchando al idiota frente suyo era lo peor.
Solo quería arrancarle la lengua por dignarse a hablarle. Tocando con cuidado la mano que estaba con la de Archer, Medea indicó que era el momento.
― Me temo que debería ser hora en que no retiremos ―la voz de Archer sonó calmada, pero cualquiera podía sacar que el tono era más frio de lo normal.
Syura quería rechistar la legua y quejarse abiertamente, pero no quería arruinar cualquier imagen frente a la mujer,
Aún.
―Mi ¿Ya es hora? ―Medea comentó mientras extendía su mano. Archer le pasó de inmediato el reloj de bolsillo que tenía. ― Mis disculpas Syura, pero tengo algunos asuntos que atender antes de que pueda descansar, por lo cual, le pido mis disculpas sinceras, ya presenté mis saludos al emperador y al ministro, pero me alegro también haber podido saludarlo a usted ―haciendo una pequeña reverencia la mujer se despidió para caminar fuera del lugar seguido de Archer.
Syura solo se quedó en aquel lugar sin haber podido decir nada.
― ¿Qué? ―fue el simple susurró de sorpresa del joven mientras que veía de donde salió la mujer.
― Oh ¿Rechazado nuevamente? ―los pesados pasos del ministro con su voz llegaron detrás de Syura.
― Cállate viejo ―la risa del ministro solo se amplió ante aquello.
― Esa mujer es todo menos fácil de llegar, ahora, te recomendaría que te detuvieras de intentar algo con ella ―la voz de Honest fue realmente baja mientras que veía a su hijo.
― ¿Eh? Y eso ¿A qué se debe? Te estas volviendo senil parece ―Syura se burló del hombre mayor, el ministro solo frunció el ceño ante aquello, pero prosiguió.
― Ella es eficiente como esta, además ¿Por qué crees que la dejamos a sus anchas? Ella es útil, demasiado para arruinarla con tus juegos, eso sumado a que Archer va a estar enojado con nosotros, no es la cosa más sana que podamos pedir ―Syura perdió la compostura.
― Archer esto, Archer aquello, siempre es Archer ¿Y qué si puede hacer un tiro decente con un arco? Cuerpo a cuerpo no va- ―el ministro posó una mano sobre los hombros de Syura y lo escoltó fuera, aquello con una risa paternal fingida.
Era una buena acción para sacarlo fuera.
― ¿Alguna vez entrenaste tus sentidos para saber el peligro de alguien? ―Ahora el primer ministro era serio ante Syura.
Algo lo cual era raro.
― ¿Importa algo? ―Syura se estaba molestado, pero no protesto de más, no a sabiendas de que su padre era un idiota en algunas cosas, pero el más inteligente en su propio juego.
Sobrevivir.
― Supongo que no lo comprenderás hasta que no lo experimentes…―Honest llevó una mano a su frente y se masajeo la sien.
― Ah, puedo ayudar a su hijo si quiere en eso, ministro ―Honest tragó ante la voz que escuchó.
― Esdeath, es un placer verla, no sabía que había estado fuera ahora ―la voz del primer ministro fue simple y amigable, enmascarando lo que había sentido cuando la voz de la mujer resonó a su lado.
¿Ahora no era una buena oferta?
― Solo no le hagas daño ―la sonrisa depredadora de Esdeath creció, una que reflejaba violencia absoluta.
Honest no dijo nada más a su hijo cuando salió del balcón.
Cerrando la puerta a sus espaldas con tranquilidad, el primer ministro no se dignó a voltearse y ver que iba a pasar a continuación.
No importaba, si su hijo aun servía todo iba a estar bien.
― No puedo creer lo molesto que puede ser ese bastardo ―la voz de Medea fue de total cansancio mientras que se acostaba en el regazo de Archer, alzando los pies en el otro extremo del asiento del carruaje.
Los zapatos altos de la mujer habían sido dejados de lado y ahora solo estaba con las medias apoyadas contra el carruaje.
― Por un momento pensé que ibas a usar magia allí para matarlo ―Archer había sentido la tensión en el cuerpo de Medea.
Después de todo ¿Cuándo la mujer no dejó de abrazarlo desde que se bajaron del carruaje como no iba a bastante fácil poder identificar aquello?
― Y lo tenía en mente en cada momento, maldita sea, esa cosa asquerosa, no necesitaba leer su mente para poder saber que pensaba follarme tanto como quisiera ―Medea se quejó con aún más molestia.
De la ira, Medea no se dio cuenta de aquel desliz.
Y tampoco vio el rostro de Archer, el cual entrecerró los ojos y vio a la mujer con curiosidad y la examinó.
En la cabeza de Archer estaban las palabras de la mujer ¿Leer la mente?
Curioso.
Archer nunca le contó a Medea que ella podía hacer eso.
Acostándose sin gracia en la cama Medea se estiró mientras que veía el techo.
― Realmente odio los eventos sociales ―Medea susurró mientras que abrazaba la almohada que tenía a su lado.
La mujer ahora solo estaba con un vestido de dormir simple de color blanco, las medias y guantes se habían ido, para dejar a la mujer con aquella simple vestimenta.
― Y no creo que te preocupes de hacerlo en mucho tiempo, hablaste con el emperador, a lo mucho, vas a asistir a alguna que otra reunión con el consejo y listo ―Archer comentó desde un lado de la habitación.
Una camisa mangas cortas de color negro junto con pantalones más anchos de lo que usualmente usaba el hombre estaban presentes.
Medea odiaba admitir que el imbécil de Archer para ella, tenía buen aspecto.
Archer giró su cuello y vio a la mujer de espaldas abrazando una almohada.
Desde hace algunas semanas habían empezado a dormir ya de manera continua juntos, por lo cual era raro verla actual así.
Archer parpadeó en confusión viendo bien a Medea.
Los pasos de Archer se acercaron a la cama, haciendo que un pequeño temblor involuntario llegara en los hombros de Medea.
― Oh…―un simple susurro bajo salió de Archer mientras que sonreía.
Tomando el hombro de Medea lo vio.
A la Caster que alguna vez fue algo que representaba su odio.
Sonrojada con la mirada desviada y abrazando una almohada.
― Mi, mi, estoy feliz de esa reacción, pero espero que no hagas algo fuera de ti en la noche ―Emiya se burló de Medea.
La vergüenza para Archer no era mucho, él no era como su yo adolescente, tonto e ingenuo.
Sabía identificar cuando había alguien que le agradaba.
Sentándose en la cama, Medea vio al hombre, dándole una mirada molesta, Medea le tiró la almohada.
Medea se odiaba a sí misma, se odiaba tanto, en especial esa parte suya que había vivido en este mundo.
¿Quién era ella ahora?
Acostándose y ocultándose de Emiya, se mordió el labio ella misma.
La pregunta de ¿Quién reemplazó a quién? Era lo que estaba vigente en la cabeza de Medea.
Desde momento uno que recobró conciencia, Medea se sintió como siempre, pero, poco a poco, las cosas se tornaron raras.
Gustos que normalmente no eran lo suyo, pensamientos tontos, acciones que ella no tomaría, y, sobre todo.
Pensar en el hombre a su lado como algo bueno.
Penoso.
Realmente penoso.
¿Su odio era tan diminuto?
¿La ira que acumuló por el hombre era tan baja?
¿Su amor por Soichi-?
Medea se quedó quieta para voltearse y ver a Archer con los ojos cerrados acostado sin problemas a su lado.
El pensamiento simple del nombre de su antiguo maestro se iba…
No...Medea no quería aquello…
Esas memorias, eran suyas.
¿Las eran?
¿Quién era?
Medea.
Ambas tenían el mismo nombre.
Nombre.
Sus aventuras con…
No estaban.
Sus...
¿Quienes?
¿Por qué se sintió culpable de matar a ellos?
En su nombre…
Eso era lo único que era ella ahora ¿Un nombre?
Todo era culpa de Archer.
Pero no podía culparlo.
Pero tenía que.
No.
Una lagrima silenciosa salió del rostro de Medea mientras que abrazó al hombre con fuerza. Los pensamientos en conflicto empezaban a hacerla dudar de la realidad.
Archer.
¿Por qué siquiera lo dejaba cerca?
El hombre no abrió los ojos para devolverle el abrazo, solo lo hizo, pero Caster sabía que Emiya estaba despierto.
La estaba consolado.
No…
No era así…
Quien…
Que…
― … ―
Lo odiaba demasiado.
Lo amaba demasiado.
Pensar que fue en el 2019 que actualicé esto, dios, pensé que había sido antes, sí que tenía abandonada esta historia.
Pero bueno, perdí uno de mis libros de apuntes, mejor dicho, se destruyó, realmente, pensar que, de todos los lugares posibles, en donde tenía mi estante con libros iba a haber una gotera ¿Cuánta mala suerte tuve en aquel momento?
Sinceramente perdón por no haber actualiza en años, literal.
Ah, pero al menos volví, lo intenté, espero que este bien, tengo mis dudas.
Pero bueno ¿Quién esperó un momento de rosas en la última parte? Haha, si hubiera delegado los recuerdos para antes, bueno, quizá sí ¿Ahora? Bueno, las cosas sí que se tuercen.
Rey de picas fuera.
