Medea abrió los ojos con lentitud.
Los parpados se le hacían pesados para abrir.
Era normal.
Puesto que Archer no había estado presente directamente ayudando como solía hacerlo con los documentos.
El hombre estaba cuidado cada pequeño detalle desde su último atentado.
No podía culpar su paranoia, pero ¿Qué necesidad había de hacer tanto cuando el hombre le daba herramientas mágicas siempre?
Un suspiro vino de la mujer al momento de sentir como su cuerpo le gritaba que descansara otra vez.
Levantando una mano, la llevó hasta donde se encontraba una cuerda ornamentada.
Jalándola una campana sonó.
Casi al instante tres sirvientas entraron para empezar a vestirla.
Bueno.
Al menos por ese lado.
Caster estaba feliz por ese sentido.
― Es curioso por cómo me llamaste de la nada ¿Pasó algo que requiera que intervenga? ―
Una risa sonó ante las palabras de burla de un hombre.
― ¿Es tan raro que llame a un amigo? Archer ―la pregunta vino con una risa simple
― Cuando ese amigo se llama Esdeath, bueno, he de mencionar que es para dudar ―Archer contestó mientras que sostenía el teléfono de mesa en su mano.
Era como una de esas versiones del siglo diecinueve en la tierra.
Pero con sorprendente mejor calidad.
Archer le costaba entender como progresaba la tecnología aquí, siendo que había cosas normales siglo veintiuno, pero con algunas cosas como estas, que no eran avanzadas.
― Me ofendes, pero también necesito tu ayuda, y antes de que preguntes ―Esdeath volvió a hablar una vez que escuchó como Archer tragó aire para hablar. ― Medea puede venir, es una misión simple, va a ser más de esas cosas de diplomacia y tal que les gusta a ustedes ―Esdeath terminó.
― No sé si vamos a poder dejar el ducado de la nada, el distrito tuvo algunos levantamientos últimamente ―Archer comentó mientras que cerraba un ojo y se recostaba por la pared que estaba al lado del teléfono.
― Oh, eso, enviare a algunos limpiadores, no te preocupes nada extremo, marca los lugares los cuales hay problemas ―Archer escuchó las palabras de Esdeath para dar un suspiro.
― De acuerdo ¿Para cuándo sería? ―Archer preguntó.
Del otro extremo Esdeath sonrió mientras que torció el cuello hacia un lado.
Pero contuvo cualquier indicio de cambio de voz.
― Dentro de una semana, empezaré a ver soluciones de algunas cosas, pero no te preocupes nada que pueda molestar a tu ama ―Archer asintió como si pudiera ser visto.
― Esta bien ¿Algo más? ―la pregunta de Archer fue dada con calma mientras que miraba a la nada y se estiraba.
― ¿Qué tal una cita mañana para organizar todo? ―al momento de escuchar eso.
Archer parpadeó y perdió el equilibrio.
― ¿Sí? ―la pregunta de Archer fue en duda, sorpresa impregnada en su voz, mientras que Esdeath entendió eso como un sí.
― Mañana en el barrio central, al medio día, no llegues tarde ―antes de que Archer pudiera decir algo más.
La línea se cortó.
― ¿Qué? ―
Aquella pregunta salió de la boca de Archer al momento en que miró con una cara de sorpresa el teléfono que tenía en mano.
Aquello no le iba a gustar a Medea…
― Estas bastante relajado últimamente ―
Lancer giró su cabeza y vio a la persona que caminaba hacia su dirección.
Najenda.
― Puede ser, no sé qué tiene en mente ese bastardo, pero parece ser que no está buscando cosas complicadas, realmente, ese idiota solo le gusta molestar a los demás ―Lancer suspiró ante aquello.
― No lo odias como dices odiarlo, no cuando hablas así de él ―caminando hasta estar a su lado, la mujer se sentó junto al hombre que vestía una camisa que a sus ojos.
Era horrible.
Una camisa amarilla con algunos estampados de hojas, pantalones cortos y zapatillas.
Era más como ver a alguien que iba a nadar que a uno de los mejores luchadores que tenía night raid.
― Oh, no confundas, lo odio, a un punto el cual no puedes imaginar, pero ese mismo odio choca con mi respeto ―un rechistar de lengua vino del hombre ante aquello.
Najenda dio un suspiro ante aquello.
Sacando un cigarrillo lo prendió y le dio una calada.
Un escalofrío surcó su cuerpo ante aquello.
― Me sorprende que tengas respeto por alguien, más un luchador ―Najenda comentó dando una calda directo a la cara de Lancer.
El cual solo suspiró.
― Si estuviera en mi mejor momento, de igual manera, no sabría si podría ganarle, su estilo de lucha, es la contra perfecta de cualquier asesino ―Lancer respondió estirando el cuello y luego acostándose en el suelo.
― Siempre hablas lo de tu fuerza, la pelea que tuviera y demás, lo dejé pasar porque los demás no les importa, pero es obvio ¿Quiénes son ustedes realmente? ―Lancer cerró un ojo y vio a Najenda que lo miraba con bastante interés.
― Pregunta fácil, somos, los representantes de nuestras casas y somo cada uno una clase ―Najenda frunció el ceño.
― Sigues diciendo eso, sé que tienes tu historia dentro del continente, pero hay un tiempo el cual no se supo nada de ti, lo mismo pasa con la duquesa, y Archer que aparecieron de la nada ―Najenda conectó puntos. ― Pero no me dices de qué lugar eres, no cuando tu acento y conocimientos están torcidos ―Najenda terminó.
Un silbido de diversión salió de Lancer.
― Si sigues así, hasta podría pensar que te enamorada de mí, realmente, tanta investigación ―Lancer se rio ante aquello.
― ¿Puede ser? ―Lancer parpadeó ante aquello y giró su rostro y vio la mirada gélida e inexpresiva de Najenda.
Eso era un no.
― Primero que nada ¿Cuántos años tienes? ―Najenda preguntó.
― Oh, ahora a cada pregunta me hace dudar del sí de lo que mencioné- ―Lancer fue interrumpido.
― Hay pruebas de tu nacimiento, hay indicios de que entrenaste, pero son de hace veinte años, incluso hay fotos, más lo de tu nacimiento es mucho más viejo que tu primera aparición verdadera ―metiendo su mano dentro de la camisa negra que portaba, Najenda sacó un par de fotos las cuales cayeron frente a Lancer.
― Puede ser alguien que se parece a mí ―aquel comentario desganado y relajado se ganó un pequeño golpe en la cabeza del hombre.
― Eres tú, hay pruebas de tu sangre inclusive, pero si ese fuera el caso, tu edad original pasaría los cincuenta años, cuando solo tienes la apariencia de veintitantos ¿Qué eres? O ¿Qué eres? ―Najenda termino mientras que tomaba la cola del cigarrillo restante y la tiraba a la arena frente a ella.
Lancer se quedó en silencio.
No hubo respuestas.
¿Mentir?
No era bueno en eso.
¿La verdad?
Tampoco era buena.
― Hay cosas, que es mejor que no se sepan, yo soy yo, pero digamos que tuve un poco de soporte que no quería para mantenerme ―Najenda no dijo nada.
Solo miró a Cu que estaba en silencio.
― Dejemos eso de lado, dijiste que desde un comienzo Archer, y como tú la llamas, Caster, estaban aliados, pero hay más ¿No? No creo en el amor dentro de la guerra ―Najenda explicó.
El viento sopló con fuerza.
Lancer cerró los ojos, disfrutó de la brisa momentáneamente y esperó que termine para hablar.
― Archer no está de lado de nadie, puede parecer que ayuda a Caster, Medea, pero no lo creo, no lo voy a pensar, lo conozco, posiblemente soy el que mejor lo conozca, es manipulador a tal grado que yo mismo sin saber fui parte de su plan desde siempre ―Lancer apretó los puños ante el recuerdo.
― Parece que lo tienes en un pedestal de lo todo malo ―Najenda comentó haciendo que una risa saliera de Cu.
― Si tuvieras que elegir, dejar morir a un niño y salvar a dos ¿Qué harías? ―Lancer preguntó haciendo que Najenda abriera la boca.
Fue un momento en el cual ella dudó que responder, pero poco apoco, abrió la boca.
― Intentaría salvarlos a los tres…―altruismo, sí, algo lo cual Najenda siempre tuvo dentro suyo.
― Bueno, allí tienes, Archer dejaría morir a los tres por el hecho de que no sabe si van a ser un peligro a futuro ―la respuesta de Lancer hizo que Najenda se volteara y viera al hombre con sorpresa. ― No siente empatía por la vida humana, lo sé mejor que nadie, si alguien muere, es solo un número más, no, ni siquiera pienso que el hombre cuente ―Lancer terminó mientras que miraba las estrellas.
Un sonido de algo reposar sonó al lado de Lancer.
La madera crujió para ver a Najenda que estaba viendo ahora también el cielo.
― No suena nada bien esto ―la mujer comentó mientras que cerraba los ojos.
― Lo sé, parece ser que Caster no recuerda bien las cosas, pero no importa, después de todo, no es nuestro problema, dame tiempo, y podré terminar con ambos ―
― Eso espero…―
Algo quemado.
Humo.
Calor.
Caster abrió sus ojos con pesar por el fuerte sol que llegó a su cara.
Estaba teniendo una vista del pasado de Archer.
Medea suspiró ante aquello, era mejor así, ver los recuerdos en vez de preguntar.
El sonido de algo siendo clavarse a su lado sonó haciendo que un sobre salto viniera de la mujer.
Algo le cayó en toda su ropa y su mano.
Sangre.
Por todos lados.
Espadas clavadas como un alfiletero en el cuerpo de Archer.
Una colina en llamas llena de sangre que estaba para apagar el fuego que surgía a todos lados.
Los ojos de Caster se abrieron ante aquello.
¿Era esto como murió el hombre?
Totalmente solo, en un lugar sin nombre, sin nada que recuerde una leyenda.
Solo un montón de cuerpos en un desierto que en algún punto desaparecerían.
Sin recuerdos, sin materiales, sin una tumba.
Caster lo vio.
Soldados romanos en el suelo.
¿Era de roma entonces el hombre?
Su físico daba a entender que no.
La tierra bajo los pies de Caster se rompió y fue en ese momento en el cual la luz cayó en el sueño.
Oh.
Era otro recuerdo que se avecinaba.
Cuando la luz volvió.
La mujer lo vio.
Mármol y paisajes hermosos.
Gracia.
―…―No hubo palabras, solo un pequeño pensamiento.
¿Qué?
Una pregunta que no tenía nada más que desconcierto.
El sonido de un arco resonó a su lado.
Caster se giró.
Decenas de disparos continuos volaron mientras que caían en una ciudad…
Caster abrió los ojos.
La ciudad que murió de un día para el otro.
Un recuerdo que los dioses no debían ser enojados.
O al menos eso fue lo que siempre se creyó.
No…
Eso no podía ser.
Niños corrían, mujeres abrazaban a sus hijos con temor mientras que entraban dentro de los templos.
Sangre bañó el lugar al momento en que cualquiera se asomó.
Los ancianos muertos, todos con una flecha en el corazón o en la cabeza.
Girándose para ver el rostro de Archer.
No había emoción.
No había expresión, no había nada.
Un rostro en blanco.
Más lentamente.
Una pequeña sonrisa asomó en la comisura de los labios del hombre.
Caster no pudo entender la expresión por el mundo que se volvió negro una vez.
Era suficiente.
El ciclo de los sueños ya mostró suficiente por esta vez.
Era momento de…
Despertar.
Sudando y sin aliento.
Caster se sentó en su cama.
No estaba Archer a su lado.
Lo agradecía.
Levantando su mano hacía la soga ornamentada que era para llamar al servicio.
Se detuvo a ultimas.
Caster levantó su mano frente a su rostro.
Estaba temblando.
― ja…―el intento de una risa salió de su boca mientras que las imágenes y sonidos volaban a su cabeza.
Miedo.
Miedo.
Horror.
Las emociones de los ciudadanos de aquella polis, todo eso…
Un grito desgarrador de una madre sujetado a su hija herido de muerte con una flecha.
Solo para que al instante la madre misma recibiera la misma flecha roja en su cabeza.
Roma y Grecia.
Entonces Archer era de su tiempo.
Pero su nombre no cuadraba en ninguno, tanto Grecia como roma.
Ropa roja, de hecho.
Tenía semejanzas con los romanos.
Una risa suave salió de su boca mientras que intentaba procesar aquello.
Ella misma era un espíritu retorcido.
Lo de sus hijos jamás podría ser perdonado.
¿Pero que eran decenas con miles?
La puerta de su habitación sonó.
La puerta se abrió sin ningún inconveniente.
Archer ingresó con una charola de plata y con su desayuno.
― Oh ¿Tuviste una pesadilla? ―Medea parpadeó ante aquella pregunta.
Llevando una mano a su frente sintió el sudor de esta.
Algo cayó sobre su piyama.
Lágrimas.
―…―no hubo respuestas de Caster.
Medea no aceptó lo que vio.
― ¿Estas bien? ―una mano se posó en el hombro de Caster.
El sonido de una charola cayendo junto con un plato romperse se escuchó con fuerza.
El jugo y la comida se esparció en el suelo mientras que Medea tenía los ojos abiertos y se abrazaba a sí misma y guardaba distancia del hombre.
La boca de Archer estaba abierta en sorpresa.
El hombre que tenía la mano extendida, cerró el puño de esta para ponerse recto.
Agachándose empezó a jugar lo que se derramó en el suelo.
― Supongo que no quieres verme ahora, creo que sé que viste, te daré tiempo que lo proceses, solo…no lo mal entiendas ―Caster estaba jadeando, sin aire.
No hubo mayor palabra de parte de ambos mientras que el hombre juntaba todo en silencio.
― Enviaré a una sirvienta para que limpia todo y traiga tu comida…―Archer comentó, pero se quedó sin palabras de la nada.
Medea lo vio.
Herido.
Ofendido.
Molesto.
Triste.
― No importa, prepararé otra vez tu comida, solo…cuídate ¿Sí? Saldré hoy, tengo que reunirme con Esdeath al medio día para una cita que ella pidió ―ahora.
El miedo de la nada de Caster Medea se fue ante las últimas palabras del hombre.
Un sentimiento de opresión nació en el pecho de la mujer.
¿Por qué?
Su boca quiso abrirse para mencionar algo, pero se detuvo y miró como el hombre salía.
¿Qué fue eso?
Caster llevó una mano a su pecho en duda.
Medea entendió que era.
No…
Un grito en su cabeza llegó cuando ambas manos de Caster subieron a su frente.
Un asesino.
Peor que eso.
Pero…
Seguro tiene una justificación.
Medea sonrió.
Pero no de felicidad.
Cerrando los ojos e intentando concentrarse Caster respiró hondo.
Inhala.
Exhala.
Repetir.
Un guardián.
Protector.
Asesino.
Tirano.
Algo debe haberlo motivado.
Medea se mordió el labio ante aquello.
Caster resopló con ira.
Choque.
Cayendo a su cama una vez más.
Medea llevó una mano a su rostro y tapó sus ojos…
Miedo.
Preocupación.
No…
Pero ella debía.
No tenía razón.
Archer luego de cerrar la puerta a su espalda apretó los dientes.
Las venas de su cuello se marcaron mientras que la ira surgía.
El ciclo de sueños.
Realmente Medea sí tenía el ciclo de sueño.
El horro, miedo, era obvio.
No vio completamente su pasado.
Solo la parte la cual daba a entender algo.
Que él era todo menos alguien que salvara.
No importaba.
Dentro de poco le explicaría algo, le mencionaría que fue lo que vio…
Si es que lo necesitara.
Archer no quería admitirlo.
Pero era obvio.
Medea lentamente se iba.
Y volvía Caster.
¿Qué haría si realmente la mujer tuviera un sello de comando?
La invocación no tuvo sentido en ningún punto.
Archer lo sabía.
Había un vínculo.
Pero él era humano otra vez.
Estaba vivo.
Se sentía vivo.
O al menos eso era lo que Archer se gritaba.
Estar vivo.
No como un servant, como un ser vivo con necesidad intereses, y, sobre todo.
Lejos de Alaya.
Alaya…
Ella no se había presentado. Normalmente, Alaya no dejaría que su mejor agente se fuera.
Archer conocía a otros Counter Guardian, era divertido, como existía algo como un lugar en el cual mientras que no fueran enviados, podían interactuar.
Pero, sobre todo.
Ninguno de los demás guardianes estaba a favor de Archer.
El limpiador de Alaya, cuando la situación, debido a su contrato, exigía un exterminio.
Era cuando él era llamado.
Lo divertido era que ese era el caso de al menos nueve de cada diez problemas.
Fuerte.
Negando con la cabeza Archer despejó esos pensamientos.
No tenía sentido ahora.
Ahora era humano, y vivía con Medea…
O al menos Archer esperaba que aún fuese su Medea.
Cu rencarnó.
¿Qué impedía que Medea no lo hiciera también?
― Es raro verte fuera ese traje de sirviente que usas ―la voz calmada de Esdeath sonó mientras que vio al hombre frente suyo.
Armadura negra con tela roja.
La ropa que siempre usó como servant.
― Yo esperaba verla más arreglada, supongo que no soy lo suficiente entonces ―Archer comentó con diversión.
Hablar con la mujer era algo relajante la verdad.
Esa mujer por despiadada que fuese.
Cuando era algo como sus subordinados o gente que ella apreciaba.
Se convertía en una persona normal.
A pesar de esa naturaleza sádica.
¿Quizá tuvo resultados su influencia en ella?
― Bueno, dejando de lado eso ¿Vamos a comer algo? Dudo que tú también hubieses comido aún, lo digo por el hecho de la duquesa, deberías dejar de mimarla tanto ―Archer parpadeó ante el puchero de Esdeath.
Pero sonrió.
― No tengo problemas ―la respuesta corta vino con un asentimiento de cabeza de Esdeath.
― Lo sé, es raro ver la devoción y lealtad, pero no solo eso…vine a esta reunión para preguntar algunas cosas, que bueno ―Esdeath llevó una mano a su rostro mientras que tosía como aclararse la garganta.
― ¿Preguntar que cosa? ―una sonrisa traviesa vino al rostro de Archer al ver como Esdeath se podía nerviosa.
Era realmente raro ver como la mujer actuaba como un ser humano más.
A diferencia de él.
Que a pesar de estar vivo.
― Vamos a comer y luego te lo aclaro ―Archer parpadeó mientras que vio a Esdeath caminar y le indicaba que le siguiera.
Ambos caminaron con paz por decir menos.
Pequeñas bromas.
Juegos de palabras.
Esdeath vio al hombre que la seguía a su lado.
Archer no le temía.
Incluso después de todo, nunca presentó miedo o algo, era un hombre curioso por decir menos.
Pero no tenía intensión de hacer algo extra con él.
Era bueno el tenerlo como amigo y aliado, pero solo a ese punto estaba bien.
― Veo que la ciudad a progresado algo, no veo tantos vagabundos y cosas por el estilo como antes ―el comentario de Esdeath hizo que Archer sonriera.
― Es porque estamos aún en el distrito que le pertenece a Medea, ella maneja todo con bastante interés, una vez que crucemos para el camino a la capital vas a notar la diferencia ―Esdeath giró un ojo y vio al hombre hablar con naturalidad y casi orgullo.
― Realmente estas algo orgulloso de lo que logró ¿Cómo se conocieron la duquesa y tú? ―Esdeath preguntó con bastante interés.
― Ella estaba en problemas y no voy a decir que fui un héroe, lo más probable es que hubiera pasado una calamidad si no hubiera estado ceca, después de eso, la ayudé y poco a poco terminamos como amigos ―Archer habló con calma.
El sonido de un carruaje pasar a su lado hizo que el silencio que dio Esdeath no fuera tan notorio.
― Veo, la bruja del imperio ¿No? Parece algo como esa alquimia que tiene y la ciencia de uno de mis subordinados, pero algo distinta, más natural, parece más un arma imperial ―Esdeath comentó haciendo que Archer se riera.
― Puede ser, nunca vi a alguien con tanto potencial para la magia como lo era ella, pero sobre todo esto ¿No te tomaste demasiado bien lo de la magia? Pensé que lo cuestionarías más ―Archer miró a Esdeath que se cruzó de brazos y alzó la cabeza con orgullo.
― ¿Dudas de lo que he visto? En el norte había una tribu que tenía algo llamado "El gran sabía" ―Esdeath alzó las manos e hizo el signo de comillas con los dedos. ― Era un sujeto que se podría decir era la versión deficiente de la duquesa, en todos los aspectos ―una risa suave salió de Esdeath.
Archer entrecerró los ojos.
Entonces sí tenían magia en aquel lugar.
Curioso.
― Supongo que ambos se agradaron y tu le mostraste lo que ella es capaz ¿No? ―la pregunta de Esdeath vino con un bufido de Archer.
― ¿Ahora supones que tengo magia? ―Esdeath se rio ante aquella pregunta.
― Sería tonta si no lo pensara ¿Quién más podría hacer eso? No la veo con otra persona ―Archer sonrió ante aquellas palabras de Esdeath.
― Solo soy un simple arquero ―Esdeath entrecerró los ojos a Archer.
― Si no vas a contestar no tengo problemas ―la respuesta de Esdeath sacó una breve risa de Archer.
Ambos se detuvieron frente a un puesto de comida.
― ¿Llevas a una mujer a comer en un lugar como este? ―Esdeath miró al hombre con curiosidad.
Era un puesto de pasteles algo normal.
― Debo decir que la comida aquí es…aceptable, en el mejor de los casos, es por eso ―Esdeath parpadeó.
¿No estaba siendo Archer demasiado quisquilloso con su comida?
Igual que uno de esos nobles tontos.
―…―Esdeath observó unos instantes al hombre.
¿No se parecía demasiado a Syura?
Caster estaba sentada en su oficina.
Mirando los papeles.
Mirar era una buena forma de decir lo que ella estaba haciendo.
Por el hecho de que no estaba intentando leer nada del contenido que este contaba.
Golpeando con nerviosismo la punta de la pluma contra el escritorio.
La mujer alzó los brazos en rendición y dejaba salir un jadeo de cansancio.
― ¿Qué demonios pasó en esa guerra? Heracles, el rey Arturo, el niño de la luz e incluso medusa ¿Se suponía que tenía que tener una oportunidad de ganar? Incluso el arquero era más molesto que cualquiera de ellos…―Caster intentó cerrar los ojos.
Pero no pudo hacerlo sin recordar cada escena viva de la matanza que presenció.
Aterrador.
Chasqueando los dedos el cerrojo de la puerta sonó para cerrarse, las cortinas se corrieron y cerraron la habitación.
Medea se levantó.
O eso parecía, puesto que una vez que Medea se puso de pie.
Era posible ver a Caster sentada todavía en el mismo lugar.
Ambas siendo la misma persona sentadas una frente a otra.
Medea Caster.
Caster Medea.
De una manera casi grácil, los gestos de Medea fueron guiados de una sonrisa suave.
― ¿Por qué sonríes así? ―
― ¿No es obvio? Es bueno conocernos en este estado por fin―
― Dices eso como si no estuviéramos hablando ya ―
― Lo hago porque siempre fue una superponiéndose a otra ―
Ambas se miraron.
Ambas siendo la misma persona.
Pero a la vez.
Siendo otra persona.
― No podemos creer en él ―
― No, debemos creer en él ―
Caster entrecerró los ojos.
― ¿No viste lo que nos hizo? ¿Lo que le hizo a toda esa gente? ―Caster habló golpeando el escritorio con un dedo.
― ¿No hicimos algo parecido? No, déjame reformular eso ¿No hiciste algo parecido? ―Medea contestó.
― Siento culpa ―
― ¿Él no?
― Estaba sonriendo ―
― No intentaste ver todo el recuerdo ―
― ¿Y lo dice la que no quería mirar más? ―
― Habla la original ―
― Lo dices como si yo fuera una simple copia, yo soy tu fuerza, yo soy la de la historia, yo soy la original ―
― ¿En donde eres original? Yo nací, yo tuve mi historia y mi propia magia, lo único que hiciste fue detonarla ―
― Hablando de mal agradecidos ―
― Si no hubiera tocado a Rule breaker aun estarías dormida sin ninguna señal ―
― Es por eso mismo que no eres más que el recipiente ―
Medea tomó una taza frente a Caster.
Fue con un movimiento suave con la que se sirvió el té y lo bebió.
― Un recipiente que tiene más voluntad, creo que eso me hace la original ―Medea sonrió ante Caster.
Aquella situación no tenía sentido.
Un sin sentido era el verdadero de aquella situación.
Caster sabía como hacer cosas con respecto a la personalidad múltiple.
Pero no podía eliminarlas.
― No podemos creer en él ―
― Me salvó cuando era nadie y me ayudó cuando seguía siendo nadie, ahora que soy algo no intentó nada extraño ni una sola vez ―
― Es manipulador ―
― Tu lo quería controlar ―
― ¿Te estas escuchando? Ambas somos lo mismo ―
― Ambas no somos lo mismo ―
― Somos la misma existencia, pero con otro recuerdo ―
― ¿Y Emiya no lo puede ser? ―En toda la conversación.
Fue la primera vez que Caster se sorprendía.
― Si vimos sus recuerdos y su forma de aparición, fue convocado ―Caster volvió a contestar ahora con otro punto de vista.
― Si ese fuese el caso ¿No le sería mucho más fácil dejarnos en la ignorancia que ayudarnos? ―
Ese también fue un punto valido.
Emiya actuaba dulce, bueno y cuidadoso con ella.
Caster se llevó las manos a su frente.
La figura frente suyo se dispersó mientras que ambas volvían a ser…
Caster Medea.
― Esto es estúpido ―Caster mordió su dedo mientras que pensaba en aquella situación.
Pero, antes que nada.
¿Cómo era eso de que Archer tenía una cita con Esdeath?
― No puedo creer lo que quieres saber, la verdad me esperaba muchas cosas, pero esta situación es la que no entiendo, no, mejor dicho, no la quiero entender ―Archer se llevó una mano en su frente y se masajeó la sien.
― ¿Es tan sorprendente? El ministro reaccionó igual que tu ―Archer sintió como una vena saltaba en su frente.
― Realmente no quiero que me compares con ese cerdo ―Esdeath parpadeó.
Era la primera vez que el hombre insultaba a alguien.
― De igual manera quiero saber ¿Cómo fue que comenzó? ¿Fue la duquesa o tu quien dio el primer paso? ¿Alguna vez pensaste en que podían hacer antes de eso? ¿Hubo algún inconveniente? ―Esdeath sacó una pequeña libreta a la espera de la respuesta de Archer.
― No comenzó, nadie lo intentó, no lo pensamos y no hubo mayor problemas ―Archer sabía que darle una respuesta de no y sí iba a ser peor.
― Eso suena…casi como si su historia fuera perfecta ―Esdeath dejó de escribir y vio al hombre.
― Este torneo…que quieres hacer ¿Qué vas a hacer si el ganador no cumple con ninguna de tus expectativas? ―Archer interrogó.
― ¿No es obvio? No tengo motivo para tomarlo, tengo estándares, si el que queda segundo puesto los cumple, será mío, quiero entrenarlo y sabes, me vendría bien también la practica de arco ―Esdeath mencionó mientras que desviaba la mirada.
― Quieres que te ayude para él- ―Archer de detuvo y miró a la mujer frente suyo. ― No voy a ir al castillo cada día ―la respuesta de Archer hizo que Esdeath se riera.
― Eso es obvio, voy a ir a vivir en la mansión del duque una vez que termine mi búsqueda ―Esdeath comentó haciendo que Archer parpadeara.
― Esto es, bueno, tengo que hablarlo con Medea ―la sonrisa de Esdeath creció al momento de esas palabras.
― ¿Por qué no le preguntamos a ella? De todas formas, ella esta allí ―Esdeath señaló un lugar donde estaba una figura con capucha negra con la cabeza gacha.
Archer parpadeó.
Una, dos veces.
No lo creía.
Dando un suspiro, el hombre caminó hasta donde estaba a la figura sentada unas mesas antes que ellos y se puso a su lado.
Tomando la capucha la tiró hacia atrás.
Dejando a la vista una Medea con el rostro rojo y una mirada gacha.
― Pensé que me estabas ignorando por el resto del día ―Medea no dijo nada ante las palabras de Archer solo se limitó a mirar abajo a la espera de que el hombre continuase.
Dando un suspiro ante la actitud de Medea, Archer suspiró y vio a Esdeath que se reía por lo bajo.
― ¿No estas algo demasiado feliz por esto? ―la pregunta de Archer fue con algo de molestia ya.
― Es que siempre actúan tan, no sé cómo describirlo, caóticamente bien entre ustedes ―Esdeath comentó para darse la vuelta y caminar. ― Nos vemos luego de mi torneo, espero que cumplas con tu palabra ―
― Si no acepté nada, mujer loca ―Archer comentó, pero Esdeath no se dio la vuelta solo siguió con una sonrisa en el rostro.
El ver la relación de ambos.
Le dio la idea de que ella era mejor opción.
Era reconfortante.
…
― Entonces, puedo saber de la razón por la cual me buscaste ¿A pesar de tu reacción de esta mañana? ―la pregunta de Archer fue dada con burla.
Era algo obvia la razón.
Por lo que el mismo Archer quería burlarse primero antes de cualquier otra cosa.
― No entiendo del porque de la cita con Esdeath ―Archer sonrió.
Ahí estaba.
La mujer que conocía.
Celos.
― ¿Es eso así? ―Emiya dio un suspiro para luego caminar hasta una mesa en la habitación en la que ambos estaban.
Sentándose con tranquilidad Archer miró a Caster la cual lo siguió con los ojos, cada movimiento.
Miedo.
Impregnado aún en la mujer.
Pero no importaba, de igual manera en cualquier momento aquello iba a suceder.
La pregunta de Emiya era ¿Cuándo?
Una sonrisa de una Medea inocente llegó en la memoria de Emiya.
Brillante.
Que parecía que le iban a dar ganas de vomitar.
Aprecio.
En el tiempo en que estuvo en aquel lugar, pudo ver muchas facetas de la mujer.
Pero.
¿Cuál era la que era original y cual era la que se sobre escribió?
No creía que fuese la misma mujer que conocía en aquel día de nieve.
― No me gusta ¿Feliz? ―una sonrisa adornó el rostro de Archer.
Alzó la cabeza y dejó que un bufido de diversión saliera de su boca.
¿Qué no hubiera dado por que Rin en su momento le hubiera dicho algo?
Rostros sin nombre, una historia que no terminaba con la muerte.
Más sin embargo que comenzaba.
― Me hace feliz de que digas eso ―no fue una mentira de Archer.
No lo fue en como cualquier cosa que expresó hasta ahora.
Un beso.
Abrazos junto con dormir con calidez en una cama la cual podía tener compañía.
Casi era como si no estuviera solo.
Una mano que se posase en su hombro en aquella colina.
Solo había una mano que se extendió en toda su existencia.
Alaya.
Aquella cosa explotadora.
Verdaderamente era algo divertido.
Justo en el momento que aceptaba que sus ideales estaban mal, pero no por eso incorrectos.
Tenía esta oportunidad.
Los reclamos de Medea pasaron por oídos sordos cuando Archer poco a poco levantó sus manos.
Manos manchadas hasta el punto de no retorno.
Caster se dio cuenta de algo al momento de ver como Archer vio sus manos por un momento.
Era una sonrisa que reconoció.
La sonrisa del sueño.
…
Un ciclo más un vistazo más.
¿Realmente valía la pena seguir viendo aquello?
Caster abrió los ojos.
Ahora no parecía un escenario el cual reconociera.
¿No era esto oriente medio?
Había un cumulo de personas las cuales estaban paradas frente a un escenario.
Una ejecución.
Había clamores, gente llorando y bebiendo.
Felicidad.
La felicidad que se plasmaba en el rostro de las personas era una la cual no podía creer. Caster giró su cuello y miró a todos lados, esperando algo. Estaba entre la multitud, a la espera de la persona a ser ejecutada.
Trompetas resonaron mientras que pasos resonaron.
Un hombre con el cabello caído hacia el frente.
Medea abrió los ojos al reconocer al hombre.
Pelo blanco enmarañado y cubierto de sangre.
Las manos del hombre se movían de forma anti natural.
Caster llevó sus manos a su boca mientras que se tapaba.
Le cortaron los tendones de las manos.
Los pies a penas se arrastraban junto con los guardias que traían al hombre.
Piel quemada cubierta de cicatrices, cicatrices que la propia Medea llegó a ver el hombre.
Pero ahora eran más heridas abiertas o semi cerradas.
Tortura, tortura de la que rompía a alguien.
Entonces aquello fue lo que terminó con el hombre.
Una parte de Caster quiso reírse de aquello.
Se lo tenía merecido, aquella muerte miserable.
―…―pero algo no coincidía.
Ella vio a Archer morir en un desierto…
Pero entonces ¿Por qué veía al hombre morir otra vez?
El sonido del cuerpo del hombre siendo lanzado frente a al escenario se escuchó para ser seguido comuna oleada de emoción.
Clamores y tambores resonaron al momento en que aquello pasó.
¿Tanto era el odio de la gente por el hombre?
A pesar de todo, de las manos que no podían ayudarlo de verdad para poder ponerse de pie.
De las piernas temblorosas.
Archer se puso de pie.
Medea lo vio.
El estado desnutrido del hombre, a penas en su estado en el que lo conoció.
Fue el momento en que Caster vio al hombre alzar la cabeza que vio a Archer con otra luz.
Una mirada perdida hacia el frente.
Una pequeña lágrima salió del lado de su rostro.
Algo lo cual nadie notó.
Solo ella, ella pudo ver lentamente la lágrima formarse en el rostro del hombre.
Dándose vuelta, Caster vio el paisaje que tenía.
La boca de Caster se abrió y contempló el escenario frente a ella.
¿El sol?
Estaban actualmente en una meseta que daba a un desierto interminable, desierto que era manchado con estructuras rotas esparcidas por todos lados.
Casas, edificios.
¿La era moderna?
¿El hombre había vivido tanto tiempo?
El sol color naranja bañaba el lugar, pero la escena fue de total miedo.
Era como si el sol fuese de un color mucho más oscuro en el centro y este se derramará en la tierra, fuera del horizonte.
Aterrador ¿Aquel escenario le parecía hermoso al hombre?
Solo en una colina viendo el desierto.
Medea abrió la boca.
¿No había visto eso la última vez?
¿Y la otra vez?
Poniendo la cuerda alrededor del cuello del hombre, Medea vio con impotencia todo aquello.
¿Por qué sentía la necesidad de interferir?
¿Era esta muerte tan deprimente la que tuvo el hombre?
Se lo merecía.
Aquello le gritaba la mente de Medea.
Caminó hasta estar frente a la multitud.
La soga estaba frente al hombre.
Pero ante toda esa turba que clamaba su muerte.
Caster lo vio.
La sonrisa de felicidad absoluta y pura en el rostro de Archer.
Una sonrisa que brilló con intensidad.
Fue aquel momento en que Caster entendió.
Jamás vio la verdadera cara de Archer, nunca fue feliz.
¿Pero por qué ahora?
¿En el ultimo momento de su vida?
¿Por qué sonreír con tanta felicidad?
Caster corrió hasta el escenario e intentó sujetar la cuerda de Archer.
Su mano pasó a través del cuerpo, era obvio, siendo un recuerdo.
― ¡No! ―el grito de horror salió de Caster sin que ella quisiera.
Le dolía, la felicidad que presentó el hombre al momento de su muerte, fue nada más que espontanea al momento en que el sonido de algo romperse resonó.
El cuello del hombre crujió mientras que la boca de este se abría.
La mano derecha del hombre se extendió tanto como pudo hacia el cielo mientras que las lágrimas salían del rostro del hombre.
¿Por qué llorar ante tana felicidad de aquel momento anterior?
Caster solo podía ver al hombre colgar y suplicar porque termine ya todo.
¿Por qué seguía vivo con tantas heridas?
Con tantos cortes, roturas, había rastro de veneno en los labios, y el cuello roto del hombre.
¿Cómo?
¿Cómo no moría aún?
El publico frente a ella empezó a gritar de alegría y sonreír la figura de un hombre con un traje de tela fina, corona y prominente barba se hizo presente en el escenario.
― ¡El demonio! ¡El causante de la muerte de millones! ¡Se ha ido! ―alzando el puño en símbolo de fuerza la gente gritó en euforia felices.
Fue en ese momento, que con los ojos grises sin luz.
La sonrisa del hombre volvió.
Un quejido casi intangible salió de la boca del hombre en forma de las palabras que quería decir.
Mirando el atardecer y escuchando la gente feliz.
Archer sonrió mientras que se sintió feliz.
― salve…los…sal-salve―lágrimas salieron del hombre para que al final.
Con los ojos abiertos y sin ninguna gloría, el hombre murió viendo la colina muerta.
Poco a poco, todos se fueron, dejando el cuerpo colgado del hombre.
Solo, en una colina muerta, sin ninguna compañía, sin ningún testigo de la sonrisa y felicidad y las ultimas palabras.
Un brillo azul llegó frente al hombre.
Una esfera color azul apareció frente al cuerpo del hombre.
Y entonces.
El milagro.
Se obró.
Medea se levantó de golpe con el mismo horror de la primera vez.
― Veo que despertaste ―Medea se giró rápidamente viendo quien estaba a su lado.
Archer estaba con un libro en mano.
Alzando la cabeza del libro vio a la mujer que estaba vestida en un camisón blanco largo.
― ¿Emiya? ―la pregunta de la mujer hizo que el hombre sonriera.
― Creo que no entendiste bien, no te estaba deseando buenos días, sigue siendo de noche ―aumentó el consumo del gas de la lampara a su lado e iluminó el lugar mejor.
La mujer de pelo lavanda podía jurar que la sombra que se extendió detrás de Archer, parecía la de un demonio.
La mujer tragó y vio al hombre.
― Buenos días ―Archer miró a la mujer y entrecerró los ojos. ― Buenos días Caster ―
Bueno, estoy con poca actividad…no, creo que haber subido tres cosas el mes pasado, y este mes ya subir algo me hace estar más activo de lo normal.
Como sea, un review ayuda mucha, siempre me gusta saber lo que piensan.
Ah, como sea, espero que disfruten y voy a intentar actualizar bien como ahora, me tomo un mes actualizar, pero actualizo casi todas mis historias, creo que es más que suficiente.
Les deseo lo mejor y espero que perdonen alguna palabra o algo que se me cruzase.
Un dato, siempre que nombraba a Medea o Caster, fue en un contexto, creo que nunca se notó que nunca usaba lo de Caster o Medea de cierta forma.
Rey de picas fuera.
