Matar.

Flechas silbando en el aire para atravesar a toda persona con indiferencia.

Salvar.

A todo aquel que esté fuera de su rango.

Morir.

Por cada persona que le traicionaría y utilizaría.

Repetir.

Por la eternidad para compensar el sufrir que impuso y que impondrá, aquellas cuatro palabras podrían ser la definición de Emiya en toda su existencia. Matar, salvar, morir y repetir.

El poder de una sonrisa.

A pesar de la sangre, a pesar de las lágrimas, lamentos y sufrimiento que mostraron las personas que rogaban por su vida. Una sonrisa fue lo que salvó a un niño de aquel mundo de la culpa absoluta.

Solo para dejarlo caer en el infierno eterno de la hipocresía.

Los ojos de Emiya se abrieron con lentitud.

No hubo apuro, no hubo importancia en nada desde el primer instante en que volvió a la vida, más cuando vio a la persona que tuvo en frente.

La curiosidad le llenó cuando miró a Caster por primera vez. Para Emiya, la mujer le era irrelevante en todos los sentidos. En un principio, decidió darlo todo solo por el único hecho de que sentía algo parecido al vinculo de maestro y sirvienta con ella.

Solo que la mujer no contaba con los comandos presentes. Emiya supo tiempo después que estaba vivo. No vivo en un sentido de que podía sentir ciertas cosas y listo.

Vivo en un sentido real y verdadero, podía sentir y pensar con libertad.

Fue en ese momento en que pasó de espíritu a humano que algo dentro del hombre crujió una vez más.

¿Las emociones humanas estaban hechas para los humanos?

De hecho, así era. Toda emoción y sentido que tenía en su ser sobre las acciones que tomó, todas y cada una de ellas. Fueron para hacerlo sentir peor cada vez.

Cada segundo, cada momento, el hombre deseó que alguien terminase con él, la carga de toda su vida como Counter Guardian cayó a la mente de ahora un humano reformado. Alguien que podía sentir emociones como nunca pudo.

Porque Emiya Shirou desde su creación en aquel fuego perdió todo sentido de humanidad que podía contar.

Miedo. Archer tuvo miedo, volver a caer, volver a vivir eso ¿Terminaría despreciando tanto la vida humana como ahora? ¿Su vida pasaría a ser la monotonía absoluta de color rojo? Emiya no quería, no deseaba. Si debía morir, debía ser de una forma definitiva, una la cual no hubiera posibilidades en que siquiera Alaya pudiera rescatar los pedazos de su ser.

Morir sonaba tan bien en la mente del hombre. Un pensamiento humano, el querer escapar de alguna manera de algo que lo atormentaba.

El sonido de una respiración suave llegó a su cuello cuando Emiya movió sus ojos grises. Toda existencia de cualquier signo de luz estaba fuera de los ojos del hombre.

Un hombre muerto en vida.

Un pequeño jadeo hizo que la mano de Emiya tiemble cuando un cuerpo a su lado se frotó y se pegó mucho más a él.

Medea estaba dormida sobre su pecho. La mujer estaba con el cabello esparcido por todos lados respirando con lentitud al momento de acomodarse en el hombro del hombre, he ahí la razón por la cual sintió la respiración en su cuello.

Emiya dudó, dudó con todo su ser en alzar su mano o no. Aquel despilfarro de emociones posiblemente era por su estado como humano.

Sensible.

La mano de Emiya tocó con lentitud la mejilla de la mujer y acarició con cuidado el cabello de esta. No hubo alteraciones en el estado de la bruja de la traición.

Traición.

Emiya no podía confiar en la mujer.

Quería de hecho, pero no podía, no debía no tenía porque hacerlo. Una muerte en un páramo a solas con la traición de los que confiaba. Espadas clavadas en su cuerpo y sangre suya como de todos. Ese escenario iluminado por un atardecer perpetuo fue el símbolo de la salvación de muchos.

Como de su muerte.

Emiya vio con curiosidad como la cara de la mujer se pegaba más a su mano, como si fuese un gato que le gustase frotarse contra su dueño, solo disfrutando del tacto y la comodidad que podía darle algo que sabía que le iba a brindar amor y apoyo incondicionalmente.

Emiya envidiaba a Medea. Realmente envidió a Caster, tanto que intentó comprender en su estado actual si el "afecto" realmente era algo lo cual podía desarrollar por sí mismo. La forma en la que Medea pudo aprender a amar a su maestro en ese plazo que estuvieron juntos.

¿Él también podría aprender a querer a alguien?

Dejó morir a Illya, la única persona que en vida lo amó y cuidó de manera incondicional, incluso cuando el cuerpo de la pobre niña no pudo seguir el ritmo de las consecuencias de la guerra. Illya siguió caminando a su lado hasta que cayó por el camino.

Ella posiblemente fue la persona más preciada que tuvo en vida. Alguien tan preciado, que terminó muerta en sus manos en muchas ocasiones.

Siempre repitiendo lo mismo, matar y matar sin parar hasta el punto en que las vidas dejaron de valer…solo ¿Por qué pensó en la vida de Medea como algo de valor?

Emiya atribuía a su yo humano actual, pero tampoco creía que fuera solo eso, tampoco pensaba que fuese ese su todo, no, el hombre sabía que estaba empezando a tomar agrado por la mujer hace algunos años. Desde el momento en que la vio indefensa, le agradó. Cuando Medea se levantó imponente, Emiya la alabó, pero ¿Seguía siendo la persona que conoció?

No. Medea de Colchis era la bruja de la traición, no la duquesa del imperio.

Emiya descartó la idea de cualquier signo de afecto. Incluso con cualquier pensar, con los signos de aprecio que mostró. No se rio, no disfrutó de verdad, solo un pequeño signo leve de movimiento en su corazón que daba a entender que realmente quería el bien para la mujer, más eso no significaba mucho para alguien que quería el bien para todos.

Silencio…

Solo la respiración de Medea interrumpió la corriente de pensamientos de Emiya. Los ojos color plata miraron el rostro durmiente de la mujer. Quiso sonreírle a Medea, pero ¿Aún podía desarrollar esas emociones? Culpa y odio, las únicas cosas que podía sentir tan perfectamente ahora.

Fue un destello, pero por un breve momento cuando Emiya parpadeó, vio sus manos, manchadas, completamente rojas por el líquido rojo que cubría desde los dedos hasta los codos.

Sangre, tanta sangre que manchaba el rostro de la mujer en su totalidad. Más todo aquello fue solo un parpadeo antes de que volviera a la escena oscura que tenía poca iluminación que estaba brindando la luna por una ventana.

Emiya cerró los ojos y reposó su cabeza por la frente de Medea, en un intento de aliviar cualquier sentir que estuviera presente o que fuese venidero.

Fue la primera vez en que Emiya Shirou sintió como su vida era cargada por emociones que él no podía controlar.

―Pensé que tendrían mayor problema para recibirme ―la voz tranquila de Esdeath fue seguida de un pequeño sonido de una taza tocando un plato.

El sirviente personal de la duquesa estaba poniendo el té frente a ella.

―No hay razón por la cual sea así, siempre es bienvenida de igual manera ―Medea estaba sentada frente a Esdeath.

Esdeath asintió con la cabeza para tomar la taza frente a ella y beber el contenido. Observando por unos instantes el lugar tan bien cuidado con los muebles finos y el tapiz con las alfombras azules, Esdeath pudo decir que el lugar que era solo para tratar con invitados estaba a la par con la decoración del palacio imperial.

―Bueno, sobre lo de mi deseo después de que se del torneo, veo que no tendrán problemas, los Jaeger operando en este lugar tampoco suena mal, prácticamente estamos en casi todas las rutas directas de los lugares importantes ―Esdeath bajó su taza viendo al hombre parado detrás de Medea.

Realmente.

Archer daba miedo, un miedo primal, algo que le decía que debía evitar siquiera estar en la misma habitación que él, pero a pesar de todo, Esdeath se interesó.

―No tengo problemas, de hecho, la mansión anexa a la principal está vacía actualmente, puedes traer a todos los Jaeger y dejarlos allí, puedes quedarte en la mansión principal con tu futuro prometido ―Medea arregló.

A Esdeath le gustó como sonaba lo de "Futuro prometido", el corazón de la mujer de hielo se aceleró ante solo el pensar de eso.

―Agradezco profundamente su apoyo continuo con mi causa tan tonta ―Esdeath desvió la mirada y se rascó la mejilla con nerviosismo.

En momentos como esos, Emiya olvidaba que la mujer solo tenía una mala guía desde pequeña. Una pena que la fruta ya estaba pútrida.

―No es problema, además así Archer podría ayudarte mucho para poder entrenarlo ―Medea asintió ante el pensar agilizado para el horario del hombre.

Esdeath parpadeó unos instantes antes de sonreír con diversión.

―¿Es eso así? Pensé que tendría problemas con el tema de que le quite tiempo a ustedes dos ―Medea que había llevado su taza en ese instante a su boca se atragantó con el té ante aquello.

Una breve tos salió de Medea cuando terminó todo aquello.

―Yo…―Medea se aclaró su garganta, el rojo estaba presente en sus mejillas.

Ella realmente no iba a decir lo emocionada que estaba por pasar tiempo con el hombre que acabó con toda felicidad que pudo haber tenido en su primer intento.

―Ya, solo bromeaba, bueno, eso es todo, por cierto, el ministro los convocó una vez más, no creo que sea algo difícil ―Esdeath vio el rostro deformado de la mujer ante aquellas palabras.

Una risa suave salió de la boca de Esdeath.

―Estaremos ahí, si puede decirnos la fecha y hora de la citación, o si es mejor, la carta de convalidación ―Emiya respondió en vez de Medea. Esdeath asintió ante las palabras del hombre en vez de esperar a las de Medea.

Tomando la gorra de los militares que estaba a su lado, Esdeath se la puso y la ajustó con tranquilidad antes de caminar hasta la puerta de salida. La mujer de pelo celeste realmente apreciaba a Medea, para ella, era de las pocas personas que podía tener como "igual" en términos de tú a tú.

Cuando estaba por salir por la puerta, Esdeath se giró y miró a ambos.

―Por cierto, debe ir con el uniforme que se da a su rango, quizá un vestido igual este bien, pero ahora es una militar de alto rango, así que espero que esté preparada para mañana ―ante aquellas palabras finales, Esdeath cerró la puerta y salió de la sala.

El silencio llegó y siguió presente unos instantes más antes de escuchar un fuerte suspiro de cansancio de parte de Medea.

―Odio esto, realmente odio esto como no puedes imaginar ―la mujer se inclinó y pegó su mejilla contra la mesa que tenía en frente en un intento de descansar con propiedad.

―Bueno, fue tu idea quedar hasta tarde hablando otra vez, realmente, pensar que te emocionas por hablar con la persona que te mató una vez, debes ser una especie de masoquista extrema ―Archer se burló de Caster.

Medea rechistó la lengua, pero no se levantó de su posición. Ella estaba con el vestido negro que la caracterizaba como la "servant Caster" que Emiya conocía.

―No quiero escuchar eso de alguien que le gusta ser empalado ―Medea se reprendió mentalmente ante aquello. Casi por instinto llevó una mano a su boca ante el recuerdo vivo del hombre siendo apuñalado por todos lados por espadas de todo tipo.

―Bueno, no todo el mundo puede tener un final digno de todas formas ―la sonrisa de burla del hombre nunca se fue.

Pero como siempre nunca se rio.

―Dejando eso de lado, tengo curiosidad la verdad ―Medea se levantó y miró al hombre. Emiya no dudó y se sentó en el sofá al lado de Caster haciendo que ella levante una ceja.

―Por favor, no pongas esa cara, a la noche estás más que dispuesta a invadir mi espacio personal como para que te moleste que esté a tu lado ahora ―la burla de Emiya se ganó un sonrojo de Medea.

―Cállate, pero dejando de lado tu mala personalidad ¿Por qué no peleas del lado de los revolucionarios? ―la pregunta de Medea hizo que Emiya parpadee.

Emiya miró unos instantes a la bruja en busca de algo, pero nada, solo curiosidad inocente y real.

Bastante linda la verdad.

Archer sonrió antes de ponerse de pie y caminar hasta estar detrás de la mujer. Medea que estaba sentada sintió un abrazo por los hombros antes de que un peso se pusiera en su hombro.

Fue casi por instinto que la mujer levantó una mano y le acarició el cabello sin saber.

―Desde mi punto de vista "Heroico" está mal, no lo voy a mentir, pelear por un lugar tan corrupto y podrido como este ―Medea alzó una ceja ante aquella forma de decir del hombre.

―Si lo mencionas así es porque no es lo que te gustaría al final.

―De hecho, digamos que desde un punto de vista de Counter Guardian, el pelear del lado de los rebeldes solo es molesto y perjudicial para los humanos a una escala mayor ―Medea miró al hombre unos instantes para luego abrir la boca en comprensión.

―¿Una acción qué puede causar una extinción? ―Medea comentó haciendo que Archer asintiera con la cabeza.

―Nada garantiza un gobierno largo, quieras o no, hay algunos que apoyan el gobierno actual, una toma por fuerza solo dará luz a guerras civiles y separación, invasiones y falta de recursos, y como puedes saber, los humanos no son tan numerosos aquí, quizá son mucho más fuertes y con limitaciones casi inexistentes para algunos, pero de igual manera en un número muy reducido ―Emiya terminó su explicación.

Medea dio un suspiro, no le gustaba la explicación o la justificación.

Pero tampoco iba a pelear por parte de gente que mató a sus "padres". El odio de Medea Caster estaba soldado a Caster Medea después de todo.

―Es bastante molesto, además, tampoco es que pueda esperar mucho de tu juicio como humano ―Emiya no mostró nada en su rostro, pero sintió que eso le molestaba.

―No soy un héroe promedio, soy un Counter Guardian, en vez de ser el salvador de una nación o un héroe de leyenda, soy todo lo contrario al final feliz de lo que puedes esperar.

Medea desvió la mirada del hombre. Ella no disfrutaba de esa burla y sarcasmo auto impuesto de parte de arquero de pelo blanco.

―Solo por una mala acción no significaba que debes culparte eternamente, me dijiste que quieres vivir ¿No? Entonces al menos aprende a vivir ―Emiya miró a la mujer con ojos muertos. Medea notó eso, la mirada de siempre.

Aún no había luz en la mirada del hombre.

El ministro apreciaba los placeres de todas las formas. Una de las cosas que más disfrutaba era la carne, la comida que comía y le servían siempre era de una calidad absurda para cualquier persona normal.

Por lo que cuando la Duquesa sugirió que quería que su sirviente preparase su comida cuando fuera al palacio se reusó en un comienzo.

Fue raro ver a la mujer en aquel uniforme en el cual se presentó. Quizá la tonalidad no fuera blanca con los arreglos, pero el purpura casi negro con detalles negros tampoco quedaba del todo mal para los uniformes de alto rango.

Una gabardina color negro, botas altas negras y pantalones del mismo color para una camisa abotonada hasta el cuello fueron las ropas con las que se presentó la duquesa Medea frente a él. No pensó que usaría el uniforme reglamentado por el imperio por el hecho de ser General en reserva.

Syura había querido ver a la duquesa todo el tiempo desde aquel día de la fiesta en la cual participó, pero ahora el hijo del primer ministro quería salir del palacio mismo e ir a un lugar lejano cuanto antes.

Esdeath no fue amable, fue casi tortura física lo que le hizo la mujer para poder desarrollar la habilidad de "comprensión" del aura de una persona. Si Syura catalogaba a Esdeath como casi vomitiva por la cantidad de muertes a su mano.

Entonces no pudo soportar el retroceder y caer al suelo cuando el hombre que acompañaba a la duquesa tocó el piso del lugar.

Miedo.

Algo primordial nació en Syura. Fue en ese momento en que comprendió del porqué del accionar de su padre en todo lo relacionado a "Archer", no es que fuese por mero respeto a la Duquesa, no…era un mal presentimiento perpetuo de parte del hombre.

―Es bueno verla tan tranquila y en buen estado de salud Lady Medea ―el emperador habló con una sonrisa viendo a la mujer de pelo lavanda.

Medea le sonrió a lo que a sus ojos era una marioneta.

―Gracias su majestad, no estoy aún del todo recuperada de mi último percance, pero agradezco el que sugiera que mi semblante se ve mucho mejor ―Medea miró al emperador que asintió con comprensión.

Una sonrisa se extendió en el rostro de la mujer, quizá en el exterior se mostrase dulce y coqueta. Pero ahora, a los ojos del ministro notó algo diferente, era como si la duquesa fuera una persona diferente. Aún estaba la amabilidad y buena predisposición de siempre, pero con la diferencia de que al igual que Archer, empezó a sentir un mal presentimiento.

―Bueno, no es una reunión normal, además de que el mérito por su progreso ya fue marcado, así que le informamos que su producción de metal está siendo de gran apoyo, quizá fue un error el no haber dado una recompensa adecuada en su momento, pero me gustaría otorgarle el título de conde a su sirviente si es que le parece bien, o en contra parte, veinte mil monedas de oro santo ―Honest miró a la duquesa que abrió los ojos ante aquellas palabras.

Era obvio que no esperó nada adecuado por una reunión con ellos. Honest maldijo a su hijo en su mente por el perjuicio de la mujer.

―El título de conde estaría bien para Archer, como alguien que me sirve, tiene sus limitaciones en algunas ocasiones, eso facilitaría mucho las cosas ―Medea asintió con la cabeza ante aquello.

En una más de una ocasión, por cuestiones "nobles" el hombre fue delegado a un lugar separado de ella cuando ingresaba en lugares solo para estos.

Archer estaba indiferente, ante todo. Cosa que hizo que Honest sudase. El plan era quedar lo mejor posible con el hombre.

La conversación giró en torno a distribución de bienes y renta de ciertos sectores, de la ciudad, cosas innecesarias para el ministro que al final terminaría subiendo todo al máximo. No era como si importase de verdad aquello, al final iba a terminar todo a su favor.

―Fue mucho más llevadero esta ocasión de lo que es con normalidad ―Medea caminó por los pasillos del castillo del imperio con Archer siguiéndola a su lado.

―De hecho, esto fue bastante…tranquilo, en cierto sentido, el idiota no intentó acercarse y tampoco nos está siguiendo ahora ―Emiya no sintió a Syura seguirlos, de hecho, no pronunció ninguna palabra en todo el tiempo en que estuvo en la sala con el ministro y el emperador.

―De todas formas, felicidades por tu ascenso en la nobleza, un título reconocido por el emperador no puede ser cuestionado ¿Conde Archer? Suena mal la verdad ―Medea comentó de manera cantarina. Miró de reojo al hombre solo para ver una sonrisa sarcástica.

Caminaron por el lugar con tranquilidad por primera vez desde que habían llegado al palacio, de todas las oportunidades, fue la primera vez que pudieron empezar a recorrer el castillo. Pasaban los pasillos con tranquilidad.

―¿Quieres ver el jardín principal del castillo? ―Medea comentó juntando sus manos en su espalda y caminó hasta ponerse frente al hombre.

Archer inclinó la cabeza con curiosidad y confusión evidente. Pero pudo discernir la emoción en los ojos de Medea. Era obvio que la mujer ahora que contaba con la oportunidad quería ir y ver el lugar.

―Bueno ¿Por qué no?

Esdeath estaba caminando por el castillo junto con Run, la verdad era que el exprofesor era realmente tranqui y eficiente, tanto que era bastante decente como secretario y para cualquier cosa que se le ocurriera Run ayudaba a terminar todo a tiempo récord ¿Era ese el beneficio de haber estado frente a un escritorio gran parte de su vida?

―Oh, es bueno ver un rostro decente en este lugar ―Esdeath se giró con lentitud y paz.

Solo existían dos personas que hablarían con ella de manera tan familiar y sin importarle mucho el estado en el cual estuviera ella.

―Archer, Medea ―la general se giró y vio a ambos caminando hacia ella― Debo decir que estoy sorprendida por el hecho de que estén presentes aún en este lugar, pensé que se irían apenas terminen las negociaciones como siempre.

Medea se rio nerviosa ante la forma casual de la general cuando se trataba de ellos. Sin saberlo ella misma, Caster se pegó al hombre y cruzó su brazo cono el Archer. Archer notó eso, alzó una ceja, pero no dijo nada.

Era obvio que Caster estaba celosa de Esdeath por la forma en la que estaban siempre en comodidad verdadera entre ellos.

―Íbamos a pasar a ver el jardín privado, tengo autorización, pero nunca decidí ir por ciertas razones, bueno, ahora esa razón no se acerca ni a cien metros nuestro, por lo cual estoy algo dispuesta a dar un pequeño recorrido por el lugar ―Caster habló para seguir su camino, prácticamente arrastrando al arquero.

Esdeath sonrió ante aquella acción de Caster. Internamente la mujer se anotó del como debía actuar cuando tenga un amante, si bien no era el mejor ejemplo la duquesa, era el único ejemplo que podía copiar o al menos que conocía.

―¿Qué hacemos señora? ―la siempre sonrisa presente de Run hizo que Esdeath mejorase su humor. De verdad que el antiguo maestro era de su agrado.

―No perdemos nada molestándolos un poco más ―la respuesta de Esdeath hizo que Run sonriera un poco antes de asentir en confirmación y dándole una leve reverencia a la general.

Al tiempo en que salieron de los pasillos, llegaron a lo que sería un patio enorme, en la elevación que se encontraba el castillo este pequeño retazo de colina que quedaba apuntando a la parte más hermosa de la ciudad estaba repleto de flores y adornado de toda clase de figuras posibles.

Cuando Medea salió afuera pudo ver el paisaje que se desarrollaba frente a sus ojos. Una escena única de cientos de metros de flores cubriendo la colina con un mirador en el punto que sobresalía hacia afuera de la construcción.

―Es bastante hermoso ―los ojos de Medea brillaron cuando vio aquella vista. Apretó el agarre en el brazo de Archer. Emiya solo miró a la mujer sonreír como si fuese una niña pequeña, poco después Medea se separó de su brazo para tomar su mano y guiarlo a los alrededores.

Emiya no dijo nada, tampoco mostró signo de negación ante el accionar de la mujer, incluso con todo el resentimiento que ella mostró hace poco, con el odio ardiente de aquella noche que la confrontó.

Ahora solo parecía una joven que estaba disfrutando de un buen momento, sonriendo y riendo de verdad ante la vista de las flores, pequeños animales y las esculturas hechas tan finamente.

Emiya quiso comprender que de esto daba "Felicidad" como tal, él realmente quería entender porque algo tan simple como aquella vista podía ser signo de euforia y alegría a tal punto. Incluso son emociones a duras penas restauradas. Emiya no pudo ver mucho más allá de las flores colocadas correctamente.

Estéticamente el hombre entendía el valor de aquel escenario en su frente, pero internamente solo eran eso.

Flores que podían quemarse y morir.

Al igual que cualquier tipo de vida.

Medea soltó la mano de Archer para caminar hasta lo que parecía una rosa, pero era de un color plata profundo, por la cantidad supuso que no habría problema si quitaba una, además que le dijeron que no había problema si hacia eso una vez que visite el lugar.

Caster misma fue la que caminó hasta Archer y le puso la flor en el costado de su oreja en la parte superior y miró al hombre que tardó unos segundos en parpadear después de haber procesado aquello.

―Tu…―Emiya intentó comenzar, pero Medea tarareó y dio una vuelta sobre sus pies, el hecho de que estuviera en aquel uniforme parecido al de Esdeath ayudó a eso, terminando la pequeña vuelta miró al hombre el cual parecía que se sorprendió de algo.

―Ahora te ves algo ¿Hermosa? Eres deplorable como siempre ―una suave risa salió de Caster, la mujer no había olvidado nada de la amabilidad que mostró el hombre, y aquel actuar actual era el resultado.

Con odio, pero sin desprecio, con molestia, pero de igual manera agrado.

Con disgusto y amor.

Emiya se quedó quieto viendo la sonrisa realmente feliz de la mujer ¿Era así en su momento antes de la traición de los dioses? Aquella pregunta llegó a la cabeza del hombre que miraba a la mujer que aún estaba en la misma posición.

Tan…puro…

A pesar de no haberla salvado como tal ¿Por qué ella podía sonreír de esa manera?

La mano de Caster volvió a sujetar la suya antes de empezar a caminar hasta afuera del lugar.

Esdeath estaba sentada debajo de una de las tantas cupulas de espera que estaban esparcidas por aquel enorme jardín. Run mirando todo con una sonrisa al terminar de verter té para la general.

Era casi irreal aquel escenario para Esdeath, alguien tan podrido como lo era a sus ojos el arquero esforzando tanto para complacer y dejar feliz a la mujer. Al menos eso fue lo que siempre vio la mujer de cabello celeste.

¿Era ese sentimiento capaz de ser replicado por ella?

El sonido de algo parecido al cristal romperse sonó cuando todos se dieron vuelta y vieron de dónde venía el sonido.

Una mujer de cabello blanco puro, una mirada cansada y ojeras manchando un rostro que parecía irreal, una tez de piel algo bronceada, aquella figura envuelta en un vestido elegante color negro había dejado caer un jarrón que tenía en sus manos.

Esdeath miró a la mujer reconociéndola como la madre de Syura.

La única mujer que había estado con el primer ministro y había vivido por tanto tiempo.

La mujer miró con los ojos abiertos al hombre parado frente a ella, alto de cabello blanco al igual que ella, la tez bronceada y unos ojos plata iguales a los suyos.

―¿Shirou…?

El tiempo para todos los presentes dejó de correr ante una mención de un simple nombre.

Lancer estaba mirando el cielo con calma.

Cincuenta años viviendo en aquel mundo no era poco tiempo, él aún no comprendía del porque su envejecimiento tan lento, pero tampoco le importó, solo había despertado hace poco con sus recuerdos, aún le quedaba mucho tiempo para que pueda estar en su pleno potencial por la falta de entrenamiento.

El sol fue tapado cuando una figura se paró frente a él y vio a Najenda mirándolo con curiosidad.

―¿Sucede algo jefa? ―el lancero no sé movió de su posición recostada.

―A veces me sorprende lo despreocupado que puedes estar ―Najenda dio un suspiro y se recostó al lado del hombre y miró al cielo. Pequeños tintes naranjas ya se veían en el horizonte.

―No creo que vengas solo para pasar tiempo conmigo ―Cu miró a la mujer a su lado.

―Tengo curiosidad ¿Hay más como tú? Noté algo, el cómo poco a poco, empezaste a dudar y ahora mismo sé que sabes algo, este Caster y Archer, tú mismo siendo Lancer ¿Qué pasa con los otros? ―hubo silencio de parte de Cu.

―No lo sé.

Mentira.

Cu lo sabía, pero no iba a decirlo, uno por lo loco que sonaba, y dos porque no era relevante ahora. La única razón por la cual estaba ahora en conflicto con todo esto era por la razón la que todos ellos habían terminado en aquel lugar.

Solo quedaban ellos, tanto Archer, Caster y él mismo Lancer eran los únicos.

Rider había vivido antes, Berserker había vivido hacen mucho tiempo también, del único que no había podido obtener información fue Assassin, además por no mencionar a Saber…

A Cu le costó, pero poco después de la aparición de Archer empezó su búsqueda por todo aquello lo relacionado con los servant. El grial no existía, y Saber había sido conocida como "el primer emperador" aquel imperio perduró demasiado sin ella, ahora solo era un remanente de lo que fue en su gloría.

El hecho de que todos fueran reencarnados en aquel mundo no significaba que sería en las mismas fechas. Caster apareció mucho tiempo después de su nacimiento, y Archer parecía en su mejor momento, por lo cual ya debió tener su tiempo en el mundo.

Todo lo relacionado a los demás servant realmente era confuso.

―No entiendo porque nunca me quieres decir algo que es importante para la lucha ―Najenda se giró y quedó al igual que Cu, acostada de lado mirando el rostro del otro.

Lancer dio un suspiro y se puso de pie. Najenda parecía que iba a pararse también, pero una mano en su cabello la detuvo. Lancer le desordenó el cabello antes de escuchar a la mujer normalmente dura dar un quejido suave de desagrado y molestia.

Lancer se rio ante la reacción de la mujer.

Aquella vida con los miembros de Night Raid era algo lo cual no pensó que iba a disfrutar tanto. Lancer ignoró los gritos de Najenda por haber tocado su cabello, no le dio importancia a ella, también se rio un poco cuando vio la mirada de molestia y odio en Lubbock y la risa nerviosa de Tatsumi ante todo esto.

Lancer estaba cansado, realmente cansado de todo, pero decidió seguir luchado por lo justo y lo que creía correcto, era por eso que seguía poniéndose de pie.

El hombre se sintió feliz y aceptado después de un largo tiempo.

Un tiempo realmente largo.

No sé para del porque pongo esto si nadie lee las notas de autor.

No tengo excusa esta vez por como tardé en actualizar, bueno, en parte porque mi percepción del tiempo se arruinó hace mucho tiempo. Cierro los ojos y ya pasó dos meses, ah, cosas de la vida.

Bueno, sobre la actualización de la historia va a ser más continua dentro de poco, porque no es un proyecto corto a pesar de como parece esto. Además, que las historias que estoy haciendo.

Y seguimos viviendo, crossover de Naruto y DxD, personajes centralizados en (Naruto, Kaguya, Grayfia y Tiamat) va a terminar a lo mucho en cinco capítulos más.

De igual, Placer de los pecadores, Naruto y Fate, personajes centralizados en (Naruto y Jeanne alter; Jalter para los amigos) terminará en cuatro capítulos más, por eso a final de año terminaré esto y me centraré al cien en esta historia y en un proyecto que tengo.

Que será de Emiya y Jalter como centro de la historia.

Como sea, espero que el capítulo sea de su agrado.

Ah, cierto, me cree una cuenta de wattpad "ReydePicas _" (sería con la barra baja todo junto, ffnet quita la barra baja si dejo pegada), veo esto conveniente porque ante cualquier cosa puedo alzar un anuncio y demás, así que…sí, publicidad, pero bueno, en algún lugar tengo que decir esto. Además, que pueden preguntar cosas de manera directa por lo que estuve viendo.

Ya que estamos en Wattpad y publicidad, esta historia, Degradación, está siendo subida por un usuario "Nagiza senpai" así que, si quieren ir ayudarlo y ver su contenido no estaría mal, quizá encuentren en su perfil alguna historia de su agrado. La portada de la historia es actualizada y viene de parte de él.

En fin, espero que el capítulo este bueno, o que sea del agrado de todo aquel que lo lea, porque debo decir que me gustó el resultado, y eso es raro, pero bueno, esto de lado les deseo lo mejor y espero que se cuiden. sobre palabras perdidas o mal colocadas debo decir que tengo que estar en mi 100% para encontrarlas antes de subir un capítulo.

Rey de picas fuera.