El silencio presente entre todos hizo que el viento meciendo los árboles y arbustos fuera posible de escuchar.

Nadie respondió, nadie se movió o mencionó algo, solo se quedaron quietos a la espera de alguna respuesta.

Medea no dudó, quizá no estuviese en su mejor momento, pero atrapar a humanos en un hechizo.

Era un juego de niños.

Los ojos de los presentes perdieron brillo al momento en que todos parecían maniquís a los cuales se les cortó el hilo. Incluso Esdeath cayó en la ilusión. Los guardias, los Jaegers y la esposa del primer ministro se quedaron quietos y sin mover ningún musculo en sus lugares.

―¿Puedes calmarte? ―Medea sintió como su poder menguaba a cada instante.

Archer estaba con la espada a punto de decapitar a la mujer que lo había llamado por su nombre, la única cosa que impidió que el hombre la decapitara era una burbuja color purpura alrededor del hombre que impedía el movimiento.

Medea dio un paso atrás cuando los ojos grises del hombre fueron a parar con los suyos. Ojos inyectados en sangre, un agarre fuerte en la espada en mano intentando lo máximo para cortar a la mujer frente suyo fue lo que le hizo recordar a Caster porque el hombre fue el servant que más le significó peligro en la guerra.

Un rechistar de lengua salió del hombre antes de que la espada desapareciera en motas azules. La mujer dio un suspiro de alivio cuando sus piernas se debilitaron y cayó de rodillas al suelo. Si Medea hubiera tenido una fuente de mana segura esto no hubiera sido tan problemático. O igual, si tuviera su mana como siempre.

Pero ella era "humana" y estaba utilizando mana de un cuerpo que no estaba acostumbrado a hechizos los cuales acababa de usar.

Pasos sonaron a su lado antes de que Emiya le extendiera una mano para que se levante.

―Al menos esto…―dando un suspiro la mujer se puso de pie y respiró hondo antes de mirar al hombre― ¿Quién es ella? ―la pregunta de Medea hizo que Archer frunciera el ceño y rechistara la lengua. Medea puso sus manos en sus rodillas mientras que parecía recobrar el aliento. El sostener a alguien como un servant, o al menos en poder, en regla, con las limitaciones que presentaba actualmente le habían hecho pasar mal rato.

―No lo sé.

―¿No lo sabes y estabas por matarla? Esto no es como tú, no, esto no es nada como tú, el actuar por emociones no es algo lo cual harías ―Medea miró el rostro del hombre. La expresión de disconformidad y molestia en el rostro del Archer fue presente. Un deje de simpatía llegó dentro de la mujer antes de dar un suspiro.

―Solo sentí que debía matarla ―la respuesta simple hizo que Medea cerrara los labios.

El tiempo se terminaba.

―Voy a quitarles la parálisis, por favor, no quiero terminar como enemigo del imperio, sabes bien que no vamos a ser bienvenidos en ningún bando si la matas.

―¿Por qué me seguirías si la mato? ―La mirada cansada y de molestia del hombre hizo que Medea diera un suspiro por lo exasperante que estaba siendo el hombre. Medea caminó hasta ponerse al lado del hombre. Tomando la mano de Archer, Medea levantó la mano del hombre y la sujetó con la suya.

―Porque sé que no voy a sobrevivir mucho tiempo en este mundo si te vas, no con mi estado actual.

Archer miró a la mujer unos instantes antes de dar un suspiro. El hombre esperó una respuesta más emotiva, no algo tan…circunstancial como aquello, pero no ocultaba que la mujer tenía las orejas con rojas mientras que intentaba mantener un semblante tranquilo.

Una sonrisa burlona apareció en el rostro del hombre.

―Sabes, sobre eso, tengo curiosidad de algo, antes que los liberes ―Archer acarició con su pulgar el dorso de la mano de Medea. Como la bruja había tomado la mano era algo lo cual pudo hacer sin problemas.

―¿Eso sería? ―la curiosidad impregnada en el rostro de Medea hizo que la sonrisa de bajar un poco su tonalidad burlesca.

Medea vio como el hombre cambió a una expresión más rígida. Los dientes del hombre se mostraron cuando una sonrisa, o un intento de esta, era una mueca, al menos eso fue a los ojos de Medea, esa mueca se extendió a lo largo de la cara del hombre, era la primera vez que Medea veía como los colmillos del hombre estaban mejor definidos de lo que pensaba.

―¿Desde cuándo puedes detenerme? ―algo se enfrió dentro de Medea. Pero la sensación duró poco cuando el hombre sonrió con normalidad como siempre lo hacía― No importa, vamos a terminar esto como quieres…

Medea dio un suspiro antes de recostarse por Archer. El hombre puso las manos en los hombros la mujer evitando una caída.

―Shirou…―la mujer de pelo blanco y mirada casi soñadora volvió a hablar haciendo que todos los presentes mirasen una vez más la escena.

Archer no contestó, solo se quedó viendo a la mujer de frente a la espera de algún signo.

Una sonrisa resignada se dibujó en el rostro que Archer estaba observando.

―Supongo que es obvio tu silencio…―no hubo respuesta de Archer. La risa seca de la mujer resonó con fuerza al no haber ningún ruido, ni siquiera Esdeath mencionó algo, la general parecía más concentrada en otra cosa hasta hace unos instantes. Esdeath miró a los ojos de Archer.

Un escalofrió llegó a su espalda al momento de aquello. Ella entendía lo que el hombre quería hacer con solo ver como miraba a la mujer.

Matar.

―No sé que esperas que diga o como quieres que responda ¿Voy y te abrazo con alegría? ―las palabras del hombre salieron frías. Normalmente el ver hablar al hombre era raro, en su mayor parte era la duquesa la única que mencionaba una palabra.

Medea tenía la boca abierta ante las palabras de Emiya. Si bien el hombre fue frio en algunas circunstancias, quizá despectivo en otras e incluido el ser bastante molesto y arrogante.

Ella nunca escuchó una voz que destacara tanta molestia de parte del arquero.

La mano de Medea apretó el ante brazo de Emiya. El hombre giró su cuello y vio la mirada preocupada de Medea. Emiya miró la mirada de Medea, la incomodidad junto con la confusión plasmaba el rostro de Caster.

¿Por qué le miraba con tal preocupación? Aquella pregunta llegó en la mente Emiya. Dando un suspiro llevó una mano y la puso sobre la mano Medea. Archer levantó una mano ante el tacto con la mano de la mujer, era una mano bastante pequeña.

―Sé que no seré bienvenida a tus ojos ―la mujer miró hacia abajo, el pasto parecía acercarse a los ojos plata de la mujer, como si quisiera atraparla y arrastrarla― Shirou, sé que nunca pude cuidarte o defenderte, pero déjame decirte…―caminó con cuidado hasta el hombre de pelo blanco y parándose en frente.

Medea sintió como la mano que Archer puso sobre la suya ahora le sujetaba con una ligera fuerza, el cuerpo del hombre se tensó ante la mujer que caminó hasta frente a ambos. A Caster le hubiese gustado el poder burlarse del hombre en esta situación. Pero no se sintió natural el ver al hombre siempre confiado algo nervioso, nervioso por nada más que un humano débil que podía aplastar con solo un ademán.

¿Qué razón tenía el hombre para estar tan tenso en esto? Debería ser simplemente una de las cosas más simple con las que trató. Medea se quedó estática al recordar un pequeño detalle.

El hombre no era como ella.

Él fue invocado.

La mano de la mujer tocó ligeramente la mejilla de Emiya. El hombre abrió los ojos ante el contacto.

Se fuerte.

Los ojos de Emiya se abrieron, un zumbido vino a su cabeza. El hombre casi cayó al suelo, una rodilla sostenía su cuerpo junto con una mano que estaba como soporte.

―¡Archer! ―todos vieron la desesperación en el rostro de la duquesa cunado el hombre cayó al suelo. La mirada de horror que se presentó. Esdeath giró el cuello hacia un costado, vio como los Jaegers se acercaron para ver al hombre. La curiosidad de Esdeath, se intensificó cuando vio como el hombre no había soltado la mano de la duquesa.

Curioso, como un hombre como ese podía estar con tal animo con alguien que ella solo identificaba como, aceptable.

El hombre se llevó la mano al rostro en busca de quitarse algo. Pesades, todo era pesado para el hombre, como su mente le estaba gritando que sacase algo, que tenía que quitar algo, que le estaba matando, aplastando desde adentro.

Una visión.

Unos brazos abiertos aparecieron frente a los ojos de Archer. Desde afuera, vieron como el hombre alzaba las manos en busca de sujetar algo, de obtener algo. Medea rechistó con la lengua antes de poner su mano en la nuca del hombre.

Fue como si a un títere se le cortara las cuerdas y este cayese. Archer miró al suelo unos instantes antes de ponerse de pie. Una mirada a Medea indicaba algo.

―Te ves pálido ―Medea llevó una mano a la mejilla de Archer. El hombre miró a otro lado antes de cerrar los ojos una vez más.

El un dolor de cabeza fuerte invadió la cabeza de Archer al instante. Más el hombre se recompuso y se puso de pie, mirando a su alrededor, se cruzó de brazos y miró a las personas en frente.

―No es necesario tal preocupación ahora ―a pesar de esas palabras, a pesar de como el hombre recompuso su rostro y mostró signos de que nada iba mal. El dolor de cabeza en Archer aumentó. El hombre sabía que estaba pasando ahora. Pero era una pena para sí mismo.

Después de todo, no había forma de que el mismo se pueda devorar a sí mismo.

―Yo…―la mujer intentó decir algo, pero Archer se dio la vuelta, quizá no fuese lo más inteligente, siendo que la mujer siendo noble tenía más estatus que él, pero ahora no importaba, no con la mirada tan perdida la mujer, la mirada de súplica, de arrepentimiento de perdón.

Aquello no era algo que fuese de relevancia para Archer.

―Me disculpo si mi sirviente presentó algunas acciones que le molesten, pero nos vamos a retirar, vimos suficiente el paisaje ―Medea hizo una leve reverencia antes de extender el brazo para Archer. El hombre cruzó el brazo y acompaño a la salida a Medea.

Caminando ante el umbral de la puerta, ante el silencio de todos, pasaron al lado de Esdeath.

―Nos vemos pronto, Duquesa Medea ―la sonrisa amigable de la mujer se extendió, sonrió como si nada hubiera pasado. Pero se detuvo cuando Archer terminó de pasar a su lado― Nos vemos pronto también, Conde Shirou ―Esdeath al terminar aquello vio una leve crispación en el cuello del hombre.

Esdeath sintió como sus piernas flaquearon cuando el hombre la vio de reojo.

Miedo, esa sensación que Archer podía trasmitirle a ella era algo lo cual estaba empezando a sentir como una droga. ¿Quizá fuese una manera de recordarse a sí misma como humana?, más no tenía sentido el temer a alguien más débil que ella.

Esdeath solo se despidió con una mano viendo como ambos invitados salían del lugar con tranquilidad.

―¿Qué demonios fue eso? ―Medea miró al hombre sentado frente a ella.

Archer estaba con los brazos cruzados, y el ceño fruncido. La cabeza del hombre aún palpitaba en dolor, pero no era algo lo cual Archer no pudiera manejar.

―¿Qué fue qué? ―la sonrisa de Archer regresó al ver como Medea daba un suspiro.

―Esa mujer, Shirou Emiya, todo esto, ¿Qué pasó?

―¿No debería ser yo el que tenga que hacer las preguntas? ―Archer alzó una ceja, la diversión exudaba en el tono del hombre al igual que en su rostro.

―No tengo conocimiento de lo que está pasando, solo sé que al igual que yo, alguien te conoce, ¿Qué es esto?, pensé que siendo un Counter Guardian no podría pasarte algo como a mi…o Lancer…―Medea miró al hombre que se cruzó de brazos antes de dar un suspiro.

―¿Qué usaste de catalizador para mi invocación? ―la pregunta de Emiya hizo que Medea parpadease y pensara unos instantes antes de hablar.

―Una carta de instalación ―Medea llevó una mano a su boca cuando mencionó aquello.

Era la primera vez que mencionaba el nombre de aquella tarjeta que siempre tuvo consigo, en todo este tiempo, nunca supo su nombre, ¿Por qué ella lo sabía ahora?

―Recibiste una actualización ¿No? ―Medea parpadeó cuando miró al hombre.

Actualización. Lo único que podía dar aquello era el grial…más aquello no tenía sentido, Medea se dedicó a investigar de punta a punta cualquier signo del Grial en el mundo a penas pudo tener consciencia. No había registros, no había una energía que lo delatase nada.

―No, no es el grial el que estás pensando, de hecho, el Grial tiene todo que ver con esto y a la vez nada.

Medea frunció el ceño. El carruaje se levantó al pasar por una piedra. Ella se fue hacia adelante, pero Archer la detuvo.

―Gracias.

―No hay porque, pero al igual que tú, no sé nada, solo estoy suponiendo ―Emiya cerró los ojos y miró por la ventana del carruaje.

―Una suposición puede ser verdad dependiendo de su fundamento.

―Penosamente no tengo una idea de ti, pero al menos tengo una mí, ¿Estás segura de que solo usaste la carta para mi invocación? ―Archer miró a Medea que giró su cabeza hacia un lado como si no entendiese.

―Eso fue bastante tierno ―la sonrisa de Archer llegó cuando vio como Medea infló los cachetes al ser tratada una vez más así.

Dando un suspiro Medea se puso de pie y se sentó al lado de Archer. Se quitó los zapatos y se acostó el regazo del hombre. Archer empezó acariciarle el cabello. Medea pensó que era una forma de burla por su arrebate infantil, pero lo dejó estar.

Porque se sentía bien.

―No usé nada más para tu invocación, la carta sola fue todo como catalizador, pero pensándolo bien, no tiene sentido, ahora que veo mi situación de otro lado, la carta podría haber invocado a cualquier Servant, pero no, te invocó a ti ―Medea alzó la cabeza y vio a Emiya que la miraba con tranquilidad.

―De hecho, por eso algo tuvo que ser usado de catalizador, mis circunstancias para invocación son…bastante difíciles, solo sé de tres formas de invocarme como Servant ―el hombre alzó su mano y mostró tres dedos.

Medea esperó con atención.

―La primera es ser alguien bastante lamentable para que tu compatibilidad sea alta con la mía, créeme, no es fácil.

―No eres tan malo ―la respuesta sincera vino de Medea.

―Te asesiné, te traicioné y maté a tu maestro, el que tengas una conversación así me sigue siendo sorprendente, ¿Quizá disfrutas jugar a los roles? La doncella secuestrada que se enamoró de su raptor, vaya ¿Debería llamarte señorita Estocolmo? ―una risa salió de Medea, Archer pensó que la mujer se hubiera molestado por sus palabras, pero solo se rio.

―No creo que sea así, créeme, quiero odiarte mucho, pero a la vez no puedo.

―Vamos a dejar esto aquí ahora ―el hombre tosió en su puño para arreglarse su garganta, como si estuviera intentando que las palabras no saliesen mal después de aquellas palabras― Como sea, la otra forma de invocarme es con el collar de mi resurrección.

―¿Qué? ―Medea miró al hombre como si le estuviese diciendo un chiste.

―No voy a entrar en detalle ―Archer llevó una mano a su pecho y mostró el collar. Medea había visto aquel collar varias veces, pero era la primera vez que sabía del significado.

Un cierto alivio vino a la mujer cuando supo que el hombre no lo tenía solo por haber sido un regalo de una mujer.

―No sé que estás pensando mujer mezquina, pero no, no es lo que crees, pero la tercera forma es más…complicada de lo que crees, si bien en mi juventud fue traído de la muerte más de una vez, la tercera creo que fue la vencida, el objeto para invocarme es la soga con la que me colgaron y ejecutaron ―El rostro de Medea se puso pálido ante el vivo recuerdo de aquella escena.

Ella pudo ver aquello, sintió aquello, vivió aquello.

Y el hombre lo mencionaba de manera casual.

Preocupante.

―Yo…no creo que haya tenido algo cerca como eso ―Medea miró a otro lado, no se atrevió a ver a los ojos Archer.

―Sabes, en ese estado, esa actitud y como estás ahora, me cuesta creer que eres Caster ―Emiya sonrió levemente. No fue una sonrisa de burla o algo parecido.

Era casi como si aquello le estuviese dando felicidad.

―No soy tan mala como puedes creer…mi objetivo nunca fue ser lo que fui, deberías ser el primero que no juzga por la portada.

―De hecho, lo soy, después de todo, sé que los Dioses o entidades pueden ser asquerosos y llevar a que hagas cosas las cuales nunca harías.

Medea cerró los ojos y dejó la conversación para otro momento. Iba adormirse ahora que se sentía cómoda. La mano de Emiya se posó una vez más en la cabeza de Medea y le acarició con cariño, o al menos por la forma en la que el hombre hacia Medea podía decir que aquello era lo que hacía.

Fue cómodo, dulce en cierta manera.

Medea se dejó estar y esperó que el viaje termine.

―¿Estás segura de que es una buena idea mandarlos solo a ellos dos? ―Cu estaba con su lanza sentado en los escalones del patio de entrenamiento.

Najenda estaba fumando a su lado con una mirada tranquila.

―Bulat estará bien, además, es una buena forma de hacer que Tatsumi crezca, no te preocupes tanto, quizá no todos seamos monstruos como tú, pero de igual manera son fuertes ―Najenda dejó escapar una bocanada de humo hacia Cu.

El hombre movió su mano apartando el humo con molestia.

―Deberías dejar esa cosa, no te va a ser nada bien y lo sabes ―las palabras del lancero del equipo sonaron con disgusto. Najenda parpadeó un par de veces antes de reírse del hombre. Una risa suave que hizo que Cu levante una ceja.

―¿Qué es tan divertido de que me preocupe por alguien?

―La primera vez que te encontré parecías un asesino en serie, siempre cubierto de sangre, siempre con esa mirada de perro rabioso, ah, me cuesta creer que eres el mismo idiota que casi me mata cuando nos conocimos ―Najenda se sentó al lado del hombre con una sonrisa divertida marcada en su rostro.

―Estás demasiado hoy ¿Pasó algo? ―Cu miró con interés ahora renovado a su jefa.

―Nada, solo parece hoy un buen día, eso es todo ―Najenda miró a Cu con una sonrisa feliz.

―Me asustas, pero bueno, si crees que salvar a un idiota que buscaba tu cabeza es bueno ¿Quién soy para juzgar? Lubbock estará celoso si sabe como eres a mi lado.

―¿Cómo? Eres solo un buen subordinado.

―Eso fue frio, incluso para ti.

―Pensé que ibas a tardar más tiempo con todo lo de la mudanza aquí, pero no es como si esté sorprendido del hecho de que te presentes en tan poco tiempo y tan poca antelación ―la voz de Archer sonó tranquila viendo la general de pelo celeste.

Esdeath caminó alrededor de Archer, la sonrisa de la general estaba presente en su rostro, alzando una mano y poniendo un dedo sobre el hombre de Emiya, Esdeath caminó en círculos alrededor del hombre.

―Bueno, hay ciertas motivaciones por las cuales me gustaría estar aquí antes de que todo se establezca ―el dedo de Esdeath se detuvo en el mentón del hombre. Con el dedo índice y el pulgar, tomó al hombre por el mentón y le acercó a su rostro.

―Parece que estás realmente dedicada a tú causa últimamente ―la sonrisa del hombre no salió de su rostro. A pesar de la cercanía de ambos rostros, ninguno dejó y sonreír o miró a otro lado, ambos se quedaron viéndose a los ojos.

―Oh, créeme, lo soy ahora mismo ―la sonrisa de Esdeath creció al ver como el hombre llevó una mano y le tomó la suya.

―¿Es eso así? ―Emiya sujetó la mano de Esdeath con cuidado.

El sonido de una Medea aclarándose la garganta sonó con fuerza. Ambos, Esdeath y Archer se giraron al ver como la mujer estaba con los ojos entrecerrados viendo como ambos frente a ella estaban actuando tan…a gusto.

―Oh mí, Maestra, es curioso que esté parada ahí como si no tuviese la potestad de ir cuando quiera en donde quiera en tu propia mansión ―Archer caminó hasta estar al lado de Medea. Tomando un mechón del cabello de la mujer se lo llevó a su rostro.

Como Caster, Medea miró a otro lado y refunfuño con desagrado.

―¿Por qué me tomas a mí ahora? ¿No querrás hacerlo mejor con la General Esdeath? ―Esdeath miró con interés la interacción de ambos. Celos, era casi palpable la demostración de celos de la mujer que hizo que Esdeath sonriera ante aquello.

―¿Puedo invitar entonces a Archer para que venga conmigo? ―el tono burlesco de Esdeath fue fácil de encontrar, era obvio que estaba bromeado, claro, para cualquiera menos a Medea.

Tomando la mano del hombre arrastró a Archer lejos del lugar. Cuando estaba por darse la vuelta hacia el otro punto del pasillo, miró a la mujer de cabello celeste.

―Su habitación será desplazada al área norte, la mejor área que tiene el lugar, la ubicación de las habitaciones son las mejores, espero que se acomode ―Esdeath sabía que podía llamar a la mujer amiga. Solo que hasta ahora de lo que podía sacar de la duquesa, es que ella era demasiado celosa, no le gustaba compartir, no le interesaba que las cosas fueran como los otros querían si le afectaba a ella.

Una mentalidad algo más compleja de lo que uno podía esperar, obviamente había más en el pensar de la mujer. Pero Esdeath no podía evitar intentar burlarse de Medea, la reacción de la mujer siempre fue lo mejor de lo mejor en cuanto al arquero se trataba.

―Claro, claro adelante, por cierto, un par de mis subordinados van a venir dentro de poco, creo que los conoces, las tres bestias, bueno, al menos sé que Archer los conoce, como sea, espero que no tengan problema para cuando lleguen ―la voz de Esdeath sonó calmada, a pesar de la forma en la que la duquesa la trató hace unos instantes. No se mostró en ofendida.

―Ah, bueno…arreglaremos las habitaciones en la mansión contigua junto con los Jaegers ¿Está bien? ―Medea comentó ahora ya en su estado calmado. Archer le estaba sobando la cabeza casi como si fuese una niña que estaba por echar un berrinche hasta hace poco.

―Está bien, los envié a una misión momentánea, me encontré con ellos en el palacio, supongo que volverán mañana, hasta entonces, suerte ―Despidiéndose con una sonrisa, Esdeath hizo un ademán de despedida con la mano antes de seguir en el pasillo opuesto.

―Verdaderamente interesante ―la voz de Archer interrumpió el sonido que se había vuelto presente luego de la partida de la general.

―Interesante, supongo que te refieres a Esdeath ¿No? ―una sonrisa se extendió en la cara de Archer antes de pellizcar los cachetes de Medea.

―No creas que te vas a salir con esto solo sonriendo y siendo dulce ahora.

―¿Vamos a comer algo? Voy a cocinar.

―… ―no hubo respuestas de Medea.

―¿Vamos? ―el hombre le extendió l mano antes de ver como la mujer la tomaba con un rostro que demostraba indignación.

Archer sonrió al ver como la mujer aceptó al final.

Incluso con el enojo momentáneo, Medea aceptó la oferta de Archer. Quizá Caster estuviese expresando abiertamente que estaba enojada, pero las acciones que realizaba.

Eran que realmente solo quería aceptar.

―¿Encontraste? ―la pregunta de Esdeath llegó a la persona a su lado.

Run estaba sonriendo con unos papeles en la mano. Caminando hasta estar al lado del escritorio de Esdeath, dejó caer una gran cantidad de papeles que había llevado consigo en mano hasta hace unos instantes.

De los Jaegers, incluso dentro de las tres bestias, Run era posiblemente el más eficiente para la información, el ordenamiento, el más fácil de tratar y la persona más tranquila al acatar órdenes.

―De hecho, todo lo relacionado a "Shirou", su madre, una concerté del primero ministro, se puede decir que Shirou es el primogénito de este ―Run tomó uno de los portafolios que tenía en mano antes, pasó dos hojas antes de hablar de nuevo― Shirou, la mujer del primer ministro tuvo a otro hijo a su tiempo, Syura, creo que todos lo conocen, como el heredero del primer ministro, el primogénito, Shirou, fue designado como no deseado por el propio ministro en su momento, a lo cual generó que ambos, la madre y el padre decidieran mandarlo al Este para una campaña, aquello a la edad de quince años.

Esdeath parpadeó, realmente no esperó aquel desenlace final de donde iba esto, el Este era tierra muerta a la mayoría de los ojos, repleto de bestias peligrosas, cosa segura que ella podía con el lugar, pero, ¿De qué servía si ella iba a ser la única superviviente de aquel lugar? No podía garantizar la vida de todos sus hombres, no, ni siquiera podía garantizar su vida misma.

El primogénito del primer ministro fue enviado a morir, aquello fue obvio con lo que mencionó Run.

―Bueno, creo que está más vivo de lo que creemos, Archer, supongo que vivir el este le hizo algo con respecto a su fuerza ―Esdeath asintió en aprobación. El hombre era un monstruo entre monstruos, no había duda de aquello.

―Lo curioso llega ahora, sale como muerto hace un par de años, su brazo izquierdo fue cortado por un informe médico, pero lo más curioso, su cuerpo desapareció ―Esdeath frunció el ceño ante aquello.

―¿Cómo es eso de que está muerto o que su brazo fue cortado? ―la pregunta de Esdeath hizo que Run diera un suspiro.

―Hay muchos informes de esto, al parecer el hombre era conocido por ser alguien realmente amable en el frente, no pudo ascender en ningún momento por ordenes del primer ministro que se mantuviera como soldado de primera línea, fue allí, que con su habilidad con el arco todos lo llamaron "Archer" ―los ojos de Esdeath se iluminaron ante aquella declaración.

―Sabes, esto empieza a tomar sentido en algún punto y perderlo en otros ―dando un suspiro, Esdeath se puso de pie y caminó hasta la ventana. Run bajó los documentos y fue por algo de agua para servirla y pasársela a Esdeath. Esdeath miró la sonrisa del antiguo maestra y solo aceptó el agua.

―Bueno, quizá las cosas no fuesen como uno hubiera esperando, lo más curioso es que no hay mención de él en el árbol familiar del primer ministro, realmente fue abandonado y dejado de lado.

―Sabes, es curioso con estoy que le dieran un título de noble hace que esto sea contradictorio, entendería si fuese algo como el título de Señor o Barón, pero Conde es algo más allá de lo que uno podría esperar como un simple regalo de su majestad ―Esdeath dejó el vaso vacío en el escritorio antes de fruncir el ceño― ¿Será una sugerencia del primer ministro?

―No lo creo, no lo sé, si lo piensas en su actuar de hasta ahora, con su actuar de antes, no tiene sentido ―Run cerró los ojos y pensó― Quizá…¿Está dando algo notoriedad para que le perdone?

Bueno, al pensar de Esdeath, eso sonaba como Honest. Perder el favor de alguien para ver que tenía utilidad para luego querer ponerse de su lado, Esdeath sabía que no era algo que el ministro haría sin una razón, pero tampoco veía necesario el darle beneficios al hombre.

Tenía más lealtad al imperio, bueno, al menos a la duquesa, que muchos altos rangos, pero de igual manera giraba en el mismo lugar aquello. El hombre solo respondía si Medea decía que sí. Esdeath no era estúpida, desde hace un par de años se dio cuenta de que Honest quería a el hombre en la misma posición que ella. De hecho, Esdeath sabía que las habilidades del hombre iban a ir mejor en el campo de batalla que jugando a la casita.

―Nunca se puede saber de verdad todo ―Esdeath dio un suspiro antes de sentarse en el pequeño palco que sobre salía de la ventana. El invierno se acercaba otra vez, quizá no sintiese frio de manera verdadera, pero le agradaba la sensación del sol cuando la recibía.

―¿Hay algo más que desea que vea? Por cierto, investigué un poco de donde fue la duquesa, no hay una ubicación clara en nada, pero si hay reportes de que personas la vieron a ella hace años en el barrio rojo como una persona que vivía allí ―Run mencionó haciendo que Esdeath frunza el ceño.

Ahora las cosas perdían sentido una vez más.

―¿Vas a ir otra vez? Me sorprende ese lado tuyo.

―Una conocida quiso salvar a todo niño posible, solo quiero…intentar al menos lo mínimo―la apariencia de la mujer cambió con magia para evitar cualquier cosa.

La ropa noble fue cambiada por un conjunto simple. Era un hechizo simple para su apariencia, cabello blanco junto con ojos rojos fueron los remplazantes de la apariencia normal de Medea.

Archer no sabía si era una especie de venganza indirecta para él. Siendo que solo podía ver a una persona en esa forma.

Illya.

Uno de los pocos nombres que había mantenido consigo incluso en el momento más bajo de su ser. De hecho, incluso ahora con toda su trayectoria, aún podía ver una imagen borrosa de ella en cualquier momento, aquello era mucho.

Siendo que todos eran figuras sin rostros embarradas en sus recuerdos.

La mano de Archer fue directo a la cabeza de Medea. La mujer alzó una ceja ante aquel tacto, si bien el hombre normalmente hacia esa acción. Era más por un momento significativo, una burla o algo parecido, no demostraba el afecto, así como así.

Un dolor agudo surcó la cabeza de Archer cuando Medea alzó su mano y tocó la mano que había puesto sobre su cabeza. Una sonrisa se extendió en el rostro del hombre. Medea abrió los ojos ante aquella acción, la sorpresa estaba impresa en el rostro de Caster.

―Entonces…me estás intentando devorar ¿No? ―las palabras del hombre sonaron con cansancio, molestas por no decir menos. Archer se inclinó hacia el costado antes de pararse derecho una vez más.

Debió haber matado a la mujer del primer ministro antes de que hubiera abierto la boca.

Por que "Shirou Emiya" de este mundo deseó una única cosa. El poder proteger lo que quería, el poder salvar a todo aquel que estuviera mal, el poder representar a la justicia.

Una risa hueca salió de Archer cuando cayó de rodillas.

―¡Archer! ―Medea puso una mano en su hombro y miró el rostro del hombre. Medea lo escuchó por segunda vez, el que se refería a que "Se quería devorar" a lo de sí mismo. Ella no comprendió nada de aquel significado.

La palma de Archer se puso enfrente a su rostro antes de que le indicara que se calmara.

―Es solo un incidente menor, un tonto que dio su cuerpo para traer el poder, un tonto que se presentó para poder estar donde no podía estar ―Archer llevó una mano a su cabello y lo peinó hacia atrás.

―¿Qué estás diciendo? Estás pálido, vamos a la enfermería ―Medea tomó la mano del hombre de que este la moviera hacia atrás y saliese del agarre.

―No es necesario, solo fue un inconveniente menor.

―¿Algo capaz de dañarte mentalmente? Realmente dudo que sea algo menor, no necesito a alguien como tú en un estado desenfrenado.

―Créeme, si hubiera sido convocado como Berserker la guerra hubiera terminado rápido para mí, tampoco es para temer ―la burla del hombre hizo que Medea diese un suspiro. La preocupación siguió, pero no mencionó nada más.

―¿Por qué no funcionarias como un berserker? Hasta lo haces sonar que alguna vez fuiste convocado como tal, de hecho, me es sorprendente que puedas ser convocado como uno ―Medea ahora estaba interesada. Limpiándose cualquier resto de polvo de sus rodillas al haberse agachado junto al hombre, Medea se puso de pie y miró a Archer con interés.

―Oh, simple ¿De qué me sirve un pequeño aumento en mis habilidades a coste de mi raciocino? deberías saberlo.

―Bueno, no siempre soy sacada del trono de héroes ―la respuesta de Medea hizo que Emiya se riera un poco.

Medea miró con interés al hombre, había algo raro.

¿No estaba con más actuar de lo normal?

Los barrios bajos, quiera uno o no, siempre estarían. No era algo lo cual Medea supiera que era inevitable, no existía nada como la utopía perfecta la cual podía evitar que todos tengan lo mismo.

Medea caminó con tranquilidad por las calles. El camino que seguía estaba seguido por un guardia de la ciudad cada tanta cantidad de metros. La patrulla solo debía observar, tampoco es como si supieran quien era la que caminaba. Además, Archer estaba por los techos con algo que tenía que le ayudaba a facilitar su estado de escondido.

Medea realmente a cada vez que el hombre sacaba un arma única se preguntaba como lograba sorprenderla cuando ya debió ser algo de rutina.

El orfanato que estaba en su sección del imperio estaba con las puertas abiertas, los niños jugando en frente se detuvieron cuando vieron a la mujer de cabello blanco y ojos rojos bajar la capucha. La sonrisa de Medea siguió cuando los niños vinieron a saludarla.

Era curioso como ella, llamada bruja, podía presentarse ante esta situación.

Un tajo al cuello de un niño era realmente lo que más solía pensar cuando veía a un infante. Un trauma que ella no iba a poder superar jamás, algo lo cual no podía dejar de culpar a nadie más que a sí misma.

Medea alzó una mano y con una sonrisa acarició la cabeza de uno de los niños que le abrazó la pierna.

Un niño el cual miraba con verdadera confianza el rostro de Medea. Los ojos de ambos se encontraron, el semblante amable de Medea no cambió en nada, pero de igual manera sintió la presión.

La sonrisa de un niño en completa confianza solo para ser seguido de un simple "¿Mamá?" casi intangible para que el sonido de un cuerpo chocar resonara con fuerza contra el suelo.

Medea parpadeó ante aquella visión. No era la misma persona que antes, no era la persona la cual había sido en un principio, y tampoco iba a hacerlo nunca, no, nunca más iba a si quiera tensar un músculo para algo como eso.

―¡Oh! No sabía que la señorita blanca venía aquí ―Medea se giró y vio como una mujer de cabello rubio, una sonrisa enorme y con dos niños a su espalda se acercó a ella.

―¿Disculpa? ―Medea inclinó su cabeza en confusión, el semblante de la mujer permaneció impasible, pero ella ya sabía de la persona que tenía en frente.

Archer de verdad era bueno capturando información. Era curioso como el hombre sabía de la ubicación de los asesinos y simplemente no hacía nada porque lo consideraba "Molesto".

Leone de Night Raid estaba parada como un civil más frente a ella.

―Eh, bueno, señorita blanca por lo pulcra que estás, eso es todo ―la sonrisa de Leone se ensanchó cuando bajó a los niños. Medea no sintió intensión hasta el ultimo instante, pero ella ya sabía que si la mujer intentaba algo.

Archer no iba a dudar en clavarle una flecha en la cabeza, para variar.

―Sígueme, quiero a hablar contigo, señorita noble.

La voz de Leone fue casi en un tono de molestia cuando mencionó aquel título. Medea movió su cabeza hacia un lado, pero notó como la mujer parecía no estar dispuesta a negociaciones.

"Quiere que la siga" Medea habló. Quizá no tuviese el vinculo perfecto como el de un servant normal, pero al menos podía hablar con tranquilidad con Archer de manera remota.

De vuelta con su hechicería era un juego de niños.

"La tengo ante cualquier movimiento, no te preocupes del a ubicación, nunca fallo"

Las palabras de Archer llegaron ante Medea que dio un suspiro ante la impaciencia de Leone.

―Vamos.

Medea siguió con tranquilidad a Leone. Ella no conocía mucho de ella, sabía que había estafado a muchas personas por dinero, pero no era algo lo cual pudiese evitar.

La forma en la que estafaba era tan tonta que ella misma le felicitaría por poder hacerlo.

Ambas llegaron a un callejón, la división de un distrito y de otro. Un mal recuerdo para Medea.

El sonido de concreto romperse sonó cuando Leone golpeó una pared. La molestia impregnada en el rostro de esta solo daba a entender una cosa.

Desconfianza.

―¿Qué demonios quiere una asquerosa sangre azul de unos niños? ―Medea algo una ceja.

Ahora, ella tenía ganas de arrancarle la lengua a la mujer.

―¿Es raro que vaya a el orfanato que yo misma mandé construir? ―la mirada de confusión de Medea no encajaba con su tono ya molesto.

Leone parpadeó un par de veces, se quedó estática y en un intento de procesar las palabras. Lo siguiente que Medea vio era que la mujer estaba a su lado. Parecía como si los rasgos de una bestia se asomaran frente a ella antes de que se inclinara enfrente a ella. La diferencia de altura era visible cuando Leone miró con molestia a Medea.

―Estás a punto de morir si te mueves un poco más ―la respuesta simple de Medea llegó con una risa de Leone.

―Sabía que algo andaba mal contigo, tienes esa aura pesada, mataste bastante gente ¿No?

Medea entrecerró los ojos ante aquella mención.

Un segundo golpe sonó al lado de la cabeza de Medea. El concreto a su lado se partió cuando la mujer golpeó.

―Los únicos que me vieron fueron unos niños, si te mato aquí y ahora ¿Quién podría creer que fue una niña o un montón de sujetos que abusaron de una dama noble? ―Leone saltó hacia atrás cuando sintió como algo se acercó a ella de manera instantánea.

Una espada larga simple. Seguido de la sombra de aquella arma, otra sombra pasó a su lado y tomó con rapidez la espada antes de girar sobre sí mismo en el suelo y dar un corte circular en donde estaba Leone, la rubia solo saltó por poco y miró a su alrededor al perder de vista a la persona.

Leone miró a todos lados buscando a quien lanzó aquella arma, pero solo recibió una patada en su espalda sin poder reaccionar.

Una cosa que Leone estaba segura.

El guardia de la mujer estaba furioso.

¿Eran por las palabras que dijo hace uno momento?

―No tengo ninguna mala voluntad contra los niños, quizá maté mucho, más de lo necesario antes, pero no es lo que busco ahora, solo quiero paz ¿Es tan difícil que las personas dejen de ser estúpidas?

Una figura se paró detrás de la mujer. Leone no pudo ver la apariencia del hombre. Vestía de pies a cabeza con el traje de gala de los soldados imperiales.

Leone entrecerró los ojos.

Entonces la mujer frente a ella era un pez gordo si es que tenía a alguien así de escolta.

―No quiero más problemas, puedes irte, pero para la próxima, no hagas esto otra vez, no seré tan amable.

―Bastante cobarde escondiéndose detrás de alguien fuerte ―Medea inclinó la cabeza hacia un lado. Leone vio como la mujer, escuálida por no mencionar, levantaba un dedo hacia ella, no había mangas largas, no había nada que pudiera identificar como un arma en la mano de la mujer que le apuntaba con el dedo.

Negro.

La vista de Leone se puso negra, no podía ver nada de golpe. La fuerza en sus pies falló al instante. Casi un segundo después volvió a ver, pero ahora ya no estaba parada frente a la mujer y el guardia. Ahora estaba la mujer con túnica negra con un cuchillo en su garganta.

Un mal recuerdo zumbó en Medea al ver un cuchillo en el cuello de alguien, más lo dejó pasar.

No era un niño, no…

No eran sus niños.

―Soy más que capaz de matarte ¿No puedes moverte? ¿No puedes sentir nada? ¿El aire es pesado? Una pena, solo moví un dedo.

Toda opresión sobre Leone se fue de golpe. La mujer saltó lejos de ambas figuras.

―Por esta vez te vas, tienes buenas intenciones, pero el mundo no se basa en eso, vete.

―Pensé que solo ibas a disparar desde lejos.

―No quería dejarte al lado de una estúpida.

―¿Preocupado por mí? ―la voz de Caster sonó con burla, pero era posible ver como la mujer sonreía de lado ante aquello.

―De hecho, por cierto, por favor, cuídate mañana, viene Esdeath en la mansión, así que quiero hacer algo ahora que sé que hay alguien que es peor que cualquier persona en reputación y que no vana intentar nada contigo al lado.

Caster se intrigó, Medea alzó una ceja.

―Eso es…raro de ti ¿No estarás viendo a otra chica? ―el tono burlesco de Caster salió con una ligera risa.

―De hecho, lo soy.

La risa de Caster se detuvo, Medea entrecerró los ojos y vio al hombre en busca de mentira.

No hubo algo parecido a eso en el rostro del hombre.

―Ahora estoy más que curiosa ―no fue el tono dulce de Medea, aquel tono que la mujer usaba de manera frívola en su mayor parte del tiempo, después de todo, después de la "Unión" de ambas como una, aquel tono desapareció casi de toda oración empleada por la mujer, eran raros los casos en los que usaba esa voz que solo significaba que estaba más que molesta con él, Archer podía relacionar aquella voz con una palabra simple.

Caster.

Desaparecido un buen tiempo, sí, de todo. Esto tenia pensado alzarlo creo que el fin de semana antepasado, pero bueno, heme aquí terminándolo, y sé que no es el resultado final porque no voy a tener más tiempo después.

Saben, escribí una numeración de las cosas por las cuales fue maravilloso este mes, pero mejor lo borro.

De verdad…como sea, Medea no es todo lo bueno, pero es lo bueno que hay.

Creo que a fin de mes podré actualizar alguna historia "No las de Naruto que van a estar ahí hasta al menos dos meses más", como sea, espero que pueda liberarme más dentro de poco, pasé de tener mi tiempo a libre a tener horas extra de trabajo…no me quejo tanto como parece la verdad, me gusta el dinero.

Espero que el capitulo sea de su agrado, hasta aquí llega la primera parte y se puede decir que entra en lo que sería la historia de Akama ga kill como tal.

Algo que no pensé hacer, pero quiero.

Corto.

¿Seguir leyendo? "Historia Sabiduría de impostor"

―Es raro verte tan concentrada ―la voz de Archer sonó calmada antes de pararse frente a la mujer que estaba acostada en un sillón leyendo un libro de portada negra.

―Bueno, estaba interesada en lo que leía hasta que viniste, bueno ¿Se puede saber por qué el diablo vino a mi lado? ―la mujer palmeó el asiento a su lado después de enderezarse y sentarse.

―De la misma manera en que una bruja llama a satanás, solo pasa.

―Me alegra que reconozcas por fin tu nombre.

―¿Lo dice la que tiene un nombre de ser serpiente? Una doncella que no acepta su ser solo es una niña más.

―Oh, apuesto que te encantaría que te gritara papá mientras que corrompes el cuerpo de está pobre doncella, como era de esperar de ti ―Echidna se abrazó a sí misma con falso miedo.

Archer dio un paso hacia adelante tomando a la mujer por el mentón.

―Como siempre, una actuación excelente.

―No estoy actuando, te tengo miedo, después de mucho tiempo contigo no hay forma en la que no sepa que eres el diablo, digo, tienes control de este infierno.

―Eso duele, pensar que dirías algo tan hiriente, mi pobre corazón no soporta tal traición.

―Claro, claro, lo que sea, por cierto ¿No sientes algo raro? ¿Por las dudas?

―Te siento a mi lado ―un brazo rodeó a Echidna por los hombros― Creo que es suficientemente raro.

―No, no me refiero a eso me-

―Alegre de que admitas que eres algo rara ―Echidna hizo un puchero, pero siguió a pesar de la interrupción.

―Algo como si te jalase, como si estuvieras-

―No creo que puedas estar embarazada, estás muerta.

―Tú también, pero bueno, ¿No nos pueden invocar a lo que llamas guerra del Grial?

―Se puede, pero no sé cómo funcionaría.

―Oh, bueno, creo que lo sabremos pronto…

Rey de picas fuera.