―Te ves inquieta ―la voz de Archer sonó casual, el hombre veía a Caster que estaba con los brazos cruzados y una mirada molesta.
―¿Puedes repetir otra vez a quien estamos viendo? ―la voz de Caster fue algo más grave de lo habitual.
Una risa salió de Archer al escuchar cómo era evidente los celos desprendidos de la mujer.
―Lo sabrás cuando lleguemos ―la voz de Archer sonó calmada. Miró por la ventana del carruaje para no conectar con la mirada de Caster, la cual seguía mirándolo casi como si buscase algo dentro.
Realmente, Caster era una mujer mezquina.
Solo…
¿Por cuánto tiempo más iba a tener ese sentido del agrado hacia él?
…
Cuando llegaron al destino, Medea miró a los alrededores y se sorprendió, Caster se confundió, pero no interrogó nada, después de todo, estaban en un cementerio.
La pregunta del "¿Por qué?" llegó a la mente de la mujer de pelo lavanda, pero no fue respondida, puesto que no se atrevió a pronunciar ninguna palabra, no cuando vio el semblante del hombre cada vez más decaído.
Casi podía decir que se veía algo demacrado Archer, todo desde que tuvo contacto con "su madre" ella no lo comprendía, no entendía nada, desde la carta hasta su entendimiento repentino, todo era como si fuese cambiado por algo que no pudiese identificar, como si el mundo le respondiese con una cosa cuando lo que quería saber era otra cosa.
La hiera y hojas secas ser pisada hizo que la mujer de pelo lavada saliese de su estupor ante el crujir resonante. Girando el cuello vio como el hombre empezó a caminar con lentitud hacia el adentrar del cementerio.
Algo que podía señalar Medea, era que no estaba en un lugar normal para gente que no tenía ningún recurso, no, aquel lugar, era para gente noble y más a la dirección en la cual caminaba Archer.
Si hubiese sido un plebeyo más lo que buscasen lo más probable es que hubiesen ido a una fosa común.
―La sabana santa que poseo tiene algunas características que ayudan al ocultamiento, no precisamente de presencia como tal, pero si para reconocer ―la voz de Archer sonó calmada de la nada. Medea alzó una ceja ante el comentario repentino del hombre.
―¿Es por eso que tus parámetros y demás cosas no son posibles de observar?
―Eso y algunas cosas más, pero no es importante, lo que probablemente sabes, es que no poseo un fantasma noble como tal, ¿Verdad? ―la pregunta de Archer fue recibido con un silencio momentáneo.
Medea no respondió, Caster abrió la boca y comentó al final.
―Lo sospeché cuando descartabas todos esos objetos, y más, siendo que poseías el mío propio.
―Correcto, pero sabes, ¿Qué pasa con los fantasmas nobles en este mundo? ―la pregunta repentina de Archer hizo que Medea abriese los ojos en desconcierto.
Como siempre, él hombre sabía algo más, pero…
¿Cómo?
―Quisiera saber algo ahora, no estoy hablando a Caster, te estoy hablando a ti, Medea ―hubo un choque en la mente en la mujer ante aquello, un choque se dio ante el conflicto interno del actuar de ambas como una.
―¿Y si yo fuera el causante de arruinar tu vida?
Medea se quedó quieta, no hubo respiración de parte de la mujer, no cuando todo sentido se nubló y su mente se quedó quieta en ese instante. Un pequeño destello nació en la mente de Medea.
Duda.
―¿Cómo podrías haber hecho algo así siendo que ni siquiera estabas vivo? ―la pregunta de Caster fue respondida por una risa de Emiya.
El hombre rio, la confusión de Medea se transformó lentamente en un semblante triste al ver como el hombre se reía de manera tan abierta de ella.
La mano que se había extendido para agarrar a Archer bajó y fue a la falda de la mujer en un signo de inseguridad.
La risa de Archer se detuvo y señalo una tumba.
Medea dio unos pasos al frente y vio dos nombres en esta.
Illyasviel…el apellido estaba borrado, tachado prácticamente, pero eso no fue lo sorprendente, lo que quedó bajo ese primer nombre fue lo que hizo que la confusión de Medea aumentase.
Shirou.
Estaban parados en la tumba de Shirou.
―¿Qué-? ―Medea no pudo terminar sus palabras cuando el hombre alzó un brazo y rompió el concreto de la tumba de sí mismo. El rostro de sorpresa de Medea creció cuando vio aquella acción, pero en vez de un cadáver o algo parecido.
Una hoja curva que ella conocía muy estaba en aquel lugar.
Ruler Breaker.
―Tus padres fueron asesinados cuando no eras nada más que una niña tonta, ¿Verdad? ―La sonrisa de Emiya siguió cuando vio el rostro de confusión de Medea. La mujer llevó las manos a la tela que estaba sobre sus hombros y miró con confusión al Archer.
―Sí…―no era un recuerdo feliz, no lo fue nunca, incluso para Caster, quien revivió aquel pensar, no lo soportó.
―¿No parece algo tonto que asesinen a todos menos a la heredera? ―Emiya preguntó con diversión aún mayor.
Medea dio un paso atrás ante el actuar del hombre.
―¿Qué quieres decir?...
―Shirou de este mundo…era débil, sí, pero no estúpido, de hecho, posiblemente le podría dar el título de mi yo más listo ―Emiya llevó sus brazos a su espalda y miró con cariño el nombre de la tumba contigua a la suya.
―No te entiendo.
―La carta, tus padres asesinados, el que te quedases en el barrio rojo, todo, ¿No parece demasiado bueno para alguien tan incompetente como lo era tu tío? ―los ojos de Caster se abrieron ante aquello― No podía existir mi fantasma noble porque no poseo uno, entonces…las cartas de instalaciones fueron el sustituto en mi caso…
El horror llegó a Medea.
―Necesitarías información de campo, dinero y tiempo para detenerte en aquel barrio, al igual de alguien que siempre de las noticias, quizá…¿Un anciano en el barrio rojo? ―la pregunta de Archer se dio con tranquilidad.
Medea procesó todo aquello y las conexiones se estaban estableciendo.
Más ella no quería ni creer o pensar en lo que el hombre decía.
―Para matar a tus padres, necesitarían información de la gente noble, quizá alguien de bajo de rango pudiera obtenerla de igual manera, alguien que, a pesar de no tener estatus, tenga dinero, y a la vez conexiones con el barrio rojo por parte de conocidos…―Emiya llevó una mano a la piedra de la tumba― Quizá…
El hombre respiró hondo viendo la tumba.
―Solo se necesitaría a un hermano mayor desesperado para poder hacer cosas que no son correctas ―la sentencia final de Emiya salió con calma.
―Fuiste invocado…―la voz de Medea sonó con desesperación.
Una sonrisa delgada salió en el rostro de Archer.
―Fui invocado, sí, pero, mi fantasma noble no podía ser encontrado por mi yo de este mundo, entonces, ¿Cómo podría hacer algo como una invocación? Tampoco tenías los medios, ah, pero había una cosa que siempre tuviste contigo y que nunca te dejó…
Los ojos de Medea se abrieron.
―La tarjeta…pero….
―Mi yo no podía instalarla, pero, si alguien con tanto mana base como tú lo inyectaba y liberaba en desesperación a esta se abriría un camino para cierta…convocatoria.
El sonido de Medea caer de rodillas resonó en los oídos Archer, el crujir de las hojas y el pasto fue fuerte.
―Te quedaste a mi lado, vi la espada oxidada, lo vi, lo vi todo en aquel momento, la espada que brillaba y el brillo- ―los ojos de Medea se abrieron― El "anciano" me reportó con la iglesia…entonces él iba con ellos, pero-
―Yo estaba allí como un ejecutor de la iglesia, no, Shirou estaba allí como uno, el disfrazarse con magia es una de las pocas magias que puedo usar debido a mi condición, al final solo esperaba una cosa ―Archer interrumpió a Medea y dejó las palabras al aire.
―Que te trajera para poder usar tu poder ―la boca de Medea se abrió ante la comprensión― Es por eso que estás vivo, es por eso que tienes las facultades de un humano, no eres Emiya o Archer, eres…¿Shirou? ―el miedo inundó tanto a Caster como Medea.
―No, allí es donde fallas, por lo que veo, Lancer no puede usar todo su poder por su parte humana y tú no puede desligarte ti misma, por lo cual, ¿Qué impediría que Shirou me dominase y obtuviera todo tipo de poder mío? ―Archer preguntó
―…―Caster dudó, no supo que responder, pero la idea rápidamente llegó― Tú…eres superior a él mentalmente en todo sentido…―ella era débil al menos en ciertos sentidos en ese aspecto.
―Correcto una vez más, no por nada eres un genio, sabes, desde un principio me pregunté porque estaba contando mis años de vida como solo, "miles o siglos", eso no podría ser posible, llevo en esto más tiempo que muchas civilizaciones, y algo como ese tiempo es demasiado pensar humano.
Archer comentó aquello para poner una mano en su pecho en signo de soberbia, luego dio un suspiro desinflando su pecho ante aquello.
―No me gusta decirme viejo, pero créeme, ese concepto tan humano de contar una cifra exagerada de vida se queda corto, pero aprendí algo, después de mucho, el que, a pesar de dominar por completo a este Shirou, se quedó un pequeño remanente de su deseo…usarte para asegurar una buena vida para su hermana, pero una pena que no pudiera tener suficiente pantalla en mi cabeza para poder hacer algo.
La boca de Caster se abrió, una leve risa salió de su boca, risa que pasó a ser el llanto de Medea.
Todo lo malo que pasó fue por su salvador.
―Su hermana murió hace poco, era por eso que siempre estuve tan dispuesto a querer estar contigo, ayudarte o sentir algo, no era yo del todo, la mitad de lo que pensaba no era porque quería, era una leve voz que me susurraba, lo que creía que era una interrogación por tu parte o algún pensar extraño con una conexión de sirviente maestro…
Archer dio una vuelta alrededor de Medea, mirando el cuerpo quieto de la mujer, expectante de que terminase lo que estaba diciendo.
―No fue nada más el susurro desesperado de un hombre a punto de desaparecer siendo tragado por su mismo ego, yo.
Una risa sin humor comenzó en la garganta de Medea, entendía del porque el hombre le decía eso, porque le estaba contando aquello, porque se molestaba para algo como eso, no era divertido, no era algo que le gustase.
La risa se ahuecó cuando un llanto comenzó a salir de Medea, las manos de la mujer fueron a su rostro.
Su salvador fue desde el principio su condena.
Caster podía sentirlo, como internamente, muy dentro de ella, siempre tuvo razón, que ella era tenía razón por no confiar en el hombre, que no tenía sentido el que hubiera sentido por el hombre como compasión o siquiera afecto.
Al final ella fue la tonta que se dejó traicionar una y otra vez.
Y fue aún más tonta por sentir algo en su pecho ahora, como aquellas palabras que corroboran de que ella tenía razón…
Le hacían sentir que tuvo una victoria vacía, que a pesar de que dijo correctamente el que Archer tenía algo entre manos, el hecho de tener razón le hacía sentirse miserable.
Como si hubiese deseado haberse equivocado.
Todo cuadraba del como esto era algo de esperarse de alguien que manipuló a cada servant en la guerra, como siempre fue obra de aquel bastardo de rojo.
―Incluso ahora, en este mundo…―la voz quebrada de Medea sonó― Eres un demonio ―la sentencia hizo que la sonrisa de Archer creciera. Para el hombre estaba bien que ella lo odiase.
Un susurro llegó a la mente de Emiya, acariciando su ego y diciéndole una simple palabra que hizo que frunza el ceño.
Traidor.
Un canto de los olvidados zumbó en su mente antes de que la orquesta fuera aplastada por engranajes que movían los instrumentos, coro se trituró y el ultimo atisbe de canto se fue junto con la despedida de una añoranza.
Un final miserable para un ser miserable, vivir y morir solo, al igual que siempre, como era siempre y debía ser, siendo que era él, la muerte en solitario en su epitome de desagracia era la victoria a reclamar.
Patético.
―Puede ser, quizá en la historia humana haya registros míos siendo llamado eso, pero no es algo que pueda evitar, si alguien va a mover la humanidad a su muerte por una causa mezquina, no es un gran problema para mí, bueno, al menos ahora no me importa, en base a mi experiencia, este imperio, es mejor de pie que al suelo-
―¡No me interesa tú opinión sobre el imperio! ―Medea agarró una piedra que estaba a su lado y la lanzó a la frente del hombre.
La piedra revotó y cayó a los pies del hombre, rodó un poco antes de caer de vuelta a los pies de Medea.
Una risa salió de la mujer.
―Es obvio que no vas a sangrar no eres humano, después de todo, esto, no sientes pena por mí, ¿Verdad? ―la sonrisa de siempre de Archer no flaqueó, no se movió, no cambió en todo el momento aquel semblante arrogante de saber más que tú que siempre tuvo en porte.
Medea llevó sus manos a su rostro, cubrió sus ojos y vio algo que ahora estaba empezando a comprender de como era el hombre. Si hubiera sido antes, si hubiera un motivo para ser un aporte emocional, si realmente ella siguiera siendo su maestro, o al menos lo hubiese sido desde un principio.
Archer la hubiera consentido, la hubiera tocado e intentando calmarla.
¿Ahora?
Caster lo comprendió.
―Eres asqueroso ―la respuesta no vino de Caster, quien estaba en shock, vino de una parte de ella que no quería aceptar nada.
Medea habló en son de agonía.
―Todo este tiempo, tus acciones, todo lo que se mostró, el reflejo de que realmente me querías ayudar, que te preocupabas ―el rostro de la mujer se rompió antes de caer al suelo y sentir un dolor de cabeza intenso.
¿De donde había recordado algo como esto?
Oh, los dioses, la cantata de la epifanía a la traición venidera, a la oda a la agonía de los traidores.
Un cantar de brujas.
Archer puso una mano en el hombro de la mujer.
Siendo sinceros, él no quería que ella estuviese así, no quería que esto pasases, que algo como esto le llegase a pasar a la mujer…Caster, si bien no era un principio quieto en su mente, aún quedaba un remanente de susurro del demonio a su sien.
Protégela.
No se movió porque una voz lo decía, siempre lo hizo, pero no por ella, no por Medea Caster, no por ella, realmente.
Le agrada al final, solo…
¿Cómo expresarlo?
Su rostro no cambió de la sonrisa que tenía, no entendía que expresión poner, que decir, no podía enojarse, no podía mostrar lo que sentía tampoco, su rostro no se movió, no quería seguir viendo el despilfarre emocional de la mujer, pero tampoco entendía como ayudarla.
Su cuerpo no mostró ninguna emoción y su mente siguió tranquila, como siempre debía ser, fría como el acero, sin sentimientos que compliquen su pensar.
Sus emociones fueron arrebatadas desde que nació en el mar de fuego en aquel tiempo, pero su cuerpo fue templado conforme su trabajo siguió.
Nunca pudo expresar lo que quería, nunca tuvo permitido desde un principio.
Un ser lamentable de verdad.
Agachándose el hombre abrazó a la mujer con cuidado, era el único intento que se le ocurrió al hombre para podre demostrar un poco de lo que realmente quería decir.
Medea vio como un mechón de cabello de su pelo caía y le tapaba una parte de su rostro, parecía que la oscuridad estaba llegando en ella. Eso hasta que un brillo iluminó su rostro y le quemó un ojo.
¿Qué era aquel has que surcaba de manera corriente su mirar?
El sol reflejado en el brillo del metal.
Los ojos de Medea giraron a la daga que tenía en mano.
Archer abrazó como signo máximo de expresión.
Más algo tibio surcó su pecho poco después.
Los ojos de Archer se abrieron completamente ante la sorpresa.
El pensar de Archer solo iba en una dirección; "Ah, era como siempre"
Iba a morir a manos de los que salvó.
Medea se puso de pie y empezó a retroceder poco después de lo que hizo.
Apuñaló en el pecho a Archer con Ruler Breaker.
Caster no gritó, pero sus emociones se juntaron, recuerdos varios llegaron a la mente de la mujer.
No era Caster de la guerra.
Tampoco fue Medea la princesa.
Mucho menos Medea la duquesa.
¿Quién fue al final?
Llevando las manos a su boca, la mujer de cabello lavanda retrocedió, incluso después de haber apuñalado al hombre, la expresión de Archer no cambió, no hubo cambio de en los rasgos del hombre, no había molestia, odio tristeza ni siquiera dolor…
Más Medea ahora entendió algo que nunca vio.
La mirada del hombre se volvió más muerta, sin luz.
Sin ninguna sola esperanza.
―Yo- ―Medea no supo que decir, la desesperación llegó, ahora una compresión cambió su mente, Jason no estaba y sus hijos no gritaban, Emiya la consolaba, pero su ser no se concentraba.
―Está bien ―la voz calmada de Emiya sonó, siempre estaba bien para él, no importaba si era ahora o después, iba a volver con Alaya.
Contar la verdad puede traer la muerte o la vida en armonía, una pena que fuera una ópera de tragedia el cantar de la muerte de sus falacias.
Siempre fue así.
―Morir solo…―la voz de Medea ahora en horror sonó antes de caminar hasta el hombre que estaba de rodillas con las manos en su pecho sujetando la espada― No, no, no, no…―la desesperación siguió en Caster.
Ella no lo quería perder después de todo.
¿Por qué lo odiaba si lo quería tanto? Conflicto, el corazón de Medea martillaba demasiado.
Miedo, miedo de lo que significaba de verdad el hombre, miedo de su yo, no eran dos, no eran tres.
¿Había un numero en total? Ella era ella, ella pensaba como ella, ella debía ser ella.
Medea.
Caster.
La bruja
La duquesa.
Solo era ella, más a la vez no era ninguna. Caster se rio de manera nerviosa y las lágrimas salían de sus ojos. Que ser lamentable era ella de igual manera.
―¿Por qué no estás feliz? ¿No es lo que querías? ―Medea sabía lo que decía Emiya, no estaba preocupado por morir.
Porque la estaba salvado a ella no a sí mismo.
Incluso el susurro del diablo puede cambiar a una mente a de forma temporal, ¿Quizá su compasión y afecto fue fruto del intento de su yo de este mundo? Archer no lo sabía.
Arrancando la hoja de su pecho hizo que la sangre brote. El rostro de Medea se manchó en rojo cuando la sangre de Archer tiño su rostro, la expresión de la mujer se puso en blanco cunado su mejilla se llenó de sangre, sangre de Archer.
―Sabes, incluso los que no son humanos pueden sangrar ―la voz del hombre fue suave, casi como si estuviera cansado.
―No mueras…―la voz casi en susurro de Caster sonó ante aquello. La desesperación era tan evidente como lo era la mirada de locura de la mujer. Sus acciones y palabras estaban en conflicto, pero al final solo quería una cosa.
No perderlo.
Una risa de gusto salió de apoco de Archer, Emiya comenzó con una risa de burla hacia la mujer, pero cambió cuando comenzó a comprender algo.
―¿Quieres que viva después de apuñalarme? Debo decir que algo como esto era de esperarse de ti ―ya era hora, una ligera línea de sangre cayó del labio de Archer.
Podría morir, sí, podía curarse, también, pero algo como lo que hizo Medea…
Ella no sabía lo que significaba apuñalarlo con Rule breaker.
Al menos, si hubiera sido unos segundos antes, quizá él hubiera sido suplantado por Shirou.
Agradecía el tiempo. Pero de todas formas hubo consecuencias que nunca podría recuperar de verdad, normalmente el que aquella daga lo apuñalase no significaría nada, pero ahora era distinto.
Sangre empezó a caer con rapidez de la herida de Archer, Medea miró algo que no entendió.
¿Iba a matarla? Cuchillas se formaron en el pecho del hombre, más estas eran demasiado pequeñas.
¿Qué iba a hacer?
La herida se coció de a poco cuando las espadas apuñalaron la carne y forzaron esta a que se una. Era como escuchar un chillido continuo, el acerco tejiendo en la carne y cerrando la herida, no, no la cerraba.
Acero rellenó acero.
Un espectáculo grotesco.
―Me sorprende que te arrepientas con rapidez el haberme apuñalada ―la voz del hombre fue áspera, él sabía que fue en un momento de quiebre que la mujer hizo algo como eso.
Él no podía curarse, él no podía regenerarse, pero podía disimular algo parecido. Después de todo.
Había aprendido que las personas siempre le apuñalaban, ya sea por la espalda o como este momento.
En confianza y con la guardia baja. ¿Era este el castigo por relajarse con alguien? Archer supo la respuesta a eso
¿Era esto del porque renegó siempre su deseo al final?
Nunca hubo confianza.
Medea lo abrazó, Archer no entendió.
La sangre que había caído de su cuerpo ahora estaba manchando a la mujer, las pequeñas dagas probablemente estaban rayando el cuello de la mujer por poner su cara en su pecho. Archer no entendió
―Te vas a ensuciar…―el susurro del hombre fue bajo, casi un susurro, pero como la mujer lo había abrazado, aquel susurro fue dado a la oreja de la mujer.
―No importa ―Archer no entendió nada de verdad.
¿Por qué el cambio repentino después de haberlo apuñalado?
La mujer que degolló a sus hijos no parecía alguien que se preocupase por eso.
La mirada de desinterés de Archer.
Había vuelto a dar luz a los ojos de Medea después de un largo tiempo.
…
―¡Esto está muy bueno! ―la voz de Tatsumi sonó feliz mientras que comía.
― ¡Ja! Que esperabas de mí, es obvio que el pescado que cocino estaría bueno ―la sonrisa de Cu era enrome mientras que veía a los integrantes del grupo comer con felicidad, Akame en particular fue la que más consumió el pescado que cocinó Cu.
―Por cierto, Leone, ¿No estás algo desanimada? Digo…normalmente sueles estar más activa que esto ―Cu miró a la mujer de cabello rubio que estaba con una expresión seria y un rostro que denotaba molestia.
―Aún está molesta porque un soldado del interior la apalizó ―la respuesta de Tatsumi hizo que Leone frunciera el ceño.
―¡No me apalizó! ¡No estaba preparada para que alguien fuerte aparezca en los barrios pobres! ―Leone se justificó. Cu dio un suspiro antes de llevar sus manos a su delantal y secarse las manos.
―Deberías dejar de buscar con todo noble que veas, sé que la pasaste mal, pero-
Leone interrumpió a Cu.
―¡No tienes derecho para hablar sé que naciste en una familia noble en su tiempo! ¡No tienes idea de lo que es vivir en las calles!
Cu guardó silencio, pero había algo en el ambiente.
La vena de la frente de Cu se tensó unos instantes. Leone se quedó quieta ante la vista del hombre de pelo azul que estaba enojándose, aquello no era bueno.
―Él sabe más de vivir que tú, Leone, no seas demasiado arrogante ―la mujer rubia giró su cabeza y vio a Najenda en el marco de la puerta del comedor, tenía un cigarrillo en la boca y estaba por prenderlo antes de llevar su mano a su bolsillo y no encontrar un encendedor― Cu.
Las palabras simples de la mujer hicieron que el hombre diera un suspiro y caminara hasta la mujer, sacando un zippo del bolsillo caminó prendió el cigarrillo de la mujer al instante.
En el fondo de la sala Lubbock entrecerró los ojos mirando a ambos. El joven de cabello verde siempre veía como esos dos estaban solos o salían a caminar de madrugada, aquello no le gustó, no cuando su adoración a Najenda no estaba siendo correspondida como quería.
―Tiene bien entrenado a ese perro jefa ―el comentario de Leone hizo que Cu rechistara la lengua.
De verdad, de todas las cosas a comparativa, ¿Perro?
―Es solo un idiota cabeza de lanza ―dando una calada después de decir eso Najenda miró a los miembros en la sala.
―¿Mine y Sheele ya salieron a la misión? ―Najenda preguntó viendo a los miembros faltantes.
―De hecho, de verdad, a Mine le hubiera gustado la cena, a pesar de como trata a Cu de verdad que le gusta como cocina.
―Él solo puede cocinar pescado y carne, luego es inútil ―el comentario de Najenda sacó una ligera risa de los presentes.
―Es lo único que importa ―Akame comentó haciendo que Cu diera un resoplido en signo de aprobación.
―Como sea, Tatsumi y Leone, espero que les vaya bien esta noche, ya saben a quienes atacar y tienen todos los documentos, "Lancer" ¿Puedes venir conmigo? ―Najenda terminó antes de ver como el hombre daba un suspiro y comenzaba a seguir a la mujer.
―Claro, claro, lo que sea, dios, realmente no puede haber una mujer que no sea exigente ―quejándose Cu se quitó el delantal y caminó hasta la mujer de cabello blanco con el cigarrillo encendido.
―Bien, vamos ―la voz de Najenda fue tranquila antes de guiar al hombre fuera de la sala.
El sonido de la puerta siendo cerrada sonó con fuerza, pocos segundos después, Lubbock golpeó su frente contra la mesada la cual tenía en frente.
―Siempre es Cu esto, Cu aquello, Cu has este trabajo, Cu limpia mi oficina, Cu ayúdame con mi brazo…¡Yo también quiero ver a la jefa en un top! ―la frustración era más que evidente en la voz de Lubbock.
―¿Ellos están…?―Tatsumi comenzó a hablar, pero fue interrumpido por una cuchara que fue lanzada a su dirección.
―¡No! ¡Y no lo estarán! Una vez que la jefa sepa de mi valía verdadera…
―Primero deberías dejar de hablar a sus espaldas de esa forma y dejar de actuar como un pervertido, ¿Quizá es por eso que Cu te quita ventaja? Digo, el no lo intenta si quiera, pero la jefa confía como en él.
―¿Ellos se conocen desde hace mucho?
―Conozco a ese bastardo desde hace un tiempo, él antes solía rondar por el imperio, no era un soldado, pero sí un loco conocido por su fuerza ―Lubbock dio suspiro― Desapareció un tiempo, supongo que eso fue el tiempo de su "guerra" de facciones que tuvo, pero cuando volvió fue como si nada hubiera pasado, no estuvo cuando la jefa fue traicionada y no la ayudó, pero ella sigue dándole su voto ciego.
―Eso…es más complicado de lo que esperaba, no pensé que había tanta historia detrás de esto ―Tatsumi comentó haciendo que Lubbock diera un suspiro.
―Se nos unió hace un tiempo, sí, pero ninguno de nosotros lo conocía, solo la jefa sabía de él en ese entonces, pero ni siquiera ella habla mucho de él, solo nos quedó preguntar y hacer suposiciones, Lancer, hasta ese titulo de mierda parece inventado para hacerse sonar genial…
―Está Archer, y por lo que dijo aún quedaban otros cinco más, Caster si no recuerdo mal era la duquesa.
―¿Arquero y hechicero? No voy a mentir, lo de la magia aún me cuesta creer ―la voz de Leone llegó interrumpiendo a Tatsumi y Lubbock.
―La duquesa por lo que sé es bastante fuerte a su modo, pero la más vulnerable, los opositores enviaron a muchos asesinos y hubo varios casos en los que lograron hacer que la mujer se envenenase, pero siempre está el mayor problema, según Cu, Esdeath será un juego de niños si es que la comparamos a Archer, yo digo que está siendo solo un mal perdedor y está exagerando ―contestó Lubbock.
―La torre en la que estaba disparándole a Mine cuando atacaron a la familia de Aria estaba a más de tres kilómetros de la posición de Mine, lo sé porque estuve allí, lo de que puede ser un problema mayor…¿Quizá se refiere a que sería demasiado difícil el siquiera poder acercarse? ―Tatsumi opinó.
―No importa, vamos a solucionar eso en su momento, pero tiene una teigu que le permite mandar espadas por todos lados, me amenazó en su momento con ellas, es una habilidad molesta.
―Yo…veo ―Tatsumi dio un suspiro antes de recostarse en la silla, las cosas no siempre podían ser sencillas.
…
―¿Quieres que vaya a buscar a las chicas? ―Cu comentó caminando al lado de la mujer que estaba fumando otro cigarrillo.
―Confío en la capacidad de ambas, no es por eso, necesitamos…atacar una fortaleza, no podemos enviar un gran número de personas por lo cual no es como si me pidieran, sino que me exigieron que te enviase…
―¿Oh? Ahora es interesante, ¿De cuantos estamos hablando? ―la sonrisa de Cu creció ante la mención de algo de entretenimiento.
―Tú solo ―la voz de Najenda fue algo más baja de lo que le hubiera gustado que saliese.
―¡Ah! ¿Qué fue eso? ¿Acaso es preocupación lo que escucho? ―la sonrisa de Cu creció al ver como el rostro de la mujer se desfiguraba en asco.
―Te necesitamos con vida, así que no estoy del todo de acuerdo, pero te lo estoy diciendo…
―¿Me vas a dar la opción de que huya?
―…
―Eso es tan poco propio de ti que me sorprende, te has ablandado bastante ―la risa escandalosa del hombre de pelo azul resonó.
―No, es solo que sería mejor tenerte como un activo que puedo manejar y no como alguien que podría morir por-
Cu interrumpió a la mujer dándole unas cuantas palmadas en la espalda.
―Tranquila, solo existe un bastardo en este mundo al cual podría temer, pero créeme, incluso en mi estado actual soy más que capaz de cuidar de él.
―…―sin respuestas de nuevo. Los segundos pasaron en un silencio incomodo antes de que Najenda hablase otra vez― Solo no muertas, ¿Sí?
…
―Te ves más tranquilo de lo usual, ¿Algo bueno pasó? ―la voz de Esdeath hizo que Emiya girase el cuello y viera a la mujer que caminaba hacia él.
Ahora mismo Archer estaba en la cocina principal preparando todo para el desayuno.
―Oh, nada en particular, por favor, toma asiento, preparé algo de té y galletas, te las serviré ―Esdeath asintió con la cabeza y caminó para luego tomar asiento.
―Debo de decir esto…¿No quieres ser mi cocinero personal? Te pagaría mucho más de lo que te pagan aquí, por no mencionar que debo admitir que estoy empezando a tener una cierta adicción a tu cocina.
La risa seca del hombre sonó para luego la risa con humor de Esdeath llegase.
―Por buena que sea la oferta, voy a rechazarla.
―Bueno, era predecible, ¿Por Medea?
―Por Medea, sí ―la confirmación de Emiya hizo que Esdeath soltase un bufido de diversión. Vio como el hombre caminó hasta la mesa frente a ella, lo que debería ser un comedor para los sirvientes, y luego bajara la taza junto con un plato de galletas.
―Gracias ―si uno viese una escena como esta, en cualquier otra circunstancia.
Nunca imaginaría que ambos eran quienes eran.
Una sádica y genocida general.
Y un sirviente que tenía más de demonio de cuento que de humano.
―Me sorprende que aún no le llevases nada a Medea, ¿Noche fuerte? ―la pregunta de la mujer hizo que Emiya sonriera de lado.
―Algo así, si se puede decir ―al pasar el tiempo, Medea aún no se perdonaba a sí misma por apuñalarlo.
Lo curioso era que se ponía a llorar por aquella acción, más para Emiya.
Un llanto era solo un signo de pensar delirante en algo que era insignificante. Ella lo hizo una vez, lo hizo dos veces y la tercera fue con él.
No era sorpresa que cualquier credibilidad por Caster se rompiera a los ojos de Emiya.
La mujer lloraba no por miedo a él, sino porque no se perdonaba a sí misma.
―Debo de admitir que tengo algo de curiosidad como lo manejan, ¿No estarías dispuesto a enseñarme un poco de lo que hacen? ―fue una burla, una burla obvia de Esdeath a Emiya, el hombre lo sabía, incluso si la general se avergonzó algo de aquella broma.
―Mi, pensar que la gran y poderosa Esdeath sería tan indecente, ¿No buscabas un esposo hace poco?
―Lo hago aún, de hecho.
―Siento pena por el hombre si es que eres así, ah, de verdad, las vueltas que da la vida.
Una risa compartida estalló de ambos. Era curioso para Esdeath, como ese sirviente se sentía como alguien superior a cualquiera.
Era un igual.
Alguien con quien poder hablar y bromear, alguien tan fuerte y que no temía deshacerse de los problemas que le encantaba el hombre en ese aspecto. Un verdadero amigo al final, alguien que podía decir que era la única persona a parte de Medea que podía entablar este tipo de conversación rara y sin sentido.
―Dejando eso de lado, ¿Puedes enseñarme sobre tiro con arco? ―Archer alzó una cejan ante el pedido repentino.
―¿No se suponía que iba a enseñarle a la persona que elijas? ―Archer alzó una ceja.
―Sí, pero sería mejor si me enseñas a mí, sé lo básico, pero tu forma de sostener el arco es muy distinta de la usual, por no mencionar el material de este y lo que disparas…si pudiera hacer lo mismo con el hielo mi rango se incrementaría ―Esdeath llevó la taza a su boca y tomó el té que le pasó Archer.
Emiya cerró los ojos.
Medea estaba ignorándolo de igual manera, por no mencionar que ella no era necesaria para su estadía en este mundo.
Podría sacar algunos favores de la mujer de cabello celeste.
―No veo porque no.
…
A este punto, no recuerdo ni mi nombre de tanto que voy tomando, no sé si voy a corregir posterior a subir en fanfiction, pero bueno, al menos sé que en wattpad llega arreglado, Nagiza te quiero mucho.
Y bueno, cosas, ahora ya están algunas aclaraciones que iban desde minuto uno, pero ahora por fin toman sentido…o al menos quiero creer que expliqué de tal manera en que se comprende a donde va esto. No puedo decir que me fumé algo porque lo que hago es beber así que, bueno, suele pasar.
Entonces, Esdeath se mueve, pero no donde uno piensa y ahora Medea entra en otra crisis existencial, armonía total.
Hace un par de días ya estuve recuperado del covid, sinceramente, que cosa más molesta, después de casi dos semanas por fin puedo saborear algo, impresionante, como sea, cuídense y les deseo lo mejor. Que mi yo de otro momento se preocupe por lo demás.
Rey de picas fuera.
