―¿Cuentas con alguna preferencia o simplemente es algo lo cual no sabes apreciar?
Emiya se miró al espejo, se sintió raro el hecho de que la ropa que llevase puesta ahora mismo sea diferente a la que tenía cuando salió.
―No es que cuente con algo como eso, simplemente es raro para mi probar algo como esto ―Emiya vio la ropa que tenía puesta.
Un conjunto de noble de mierda, en sus palabras. Ropa de alta calidad junto con doblados que no le gustaban nada.
―La verdad que te ves ridículo en eso ―el hombre se quedó quieto unos instantes antes de girar el cuello y ver a Esdeath que estaba sentada en un banco cerca de él.
Ambos estaban comprando ropa, por petición de Esdeath para "practicar" lo que sería salir con alguien.
Emiya quiso dejar todo en el momento en que se enteró del porque de la petición de Esdeath.
―¿Nunca saliste de compras con la duquesa o algo así? Pareces demasiado absorto en cualquier mierda que se te pase ―la sonrisa enorme de la mujer no menguó.
―Salimos en varias ocasiones, pero siempre fue para ella ―Esdeath alzó una ceja.
―¿Es por…?
―Es más divertido vestir que ser vestido ―el hombre respondió con desinterés. Caminando en el cubículo para probar ropa.
―Oh, entonces te gusta elegir lo que ella va a usar, no te tomé de esa clase de hombre, aunque no es difícil saber porque lo haces, Medea es adorable ―un asentimiento de parte del hombre antes de ingresar dentro fue visible.
―Tiene sus cosas…―pensar en todo lo que ha hecho la mujer en lucides y en locura no era lo que uno llamaría una buena primera toma de contacto.
De igual manera cualquier persona tiene y tendrá menos pecados que él.
Le fue gracioso como por un tiempo, por la influencia que el idiota de este mundo tuvo en él, midió de manera tan pobre lo que hizo.
¿Siglos o milenios? Le seguía quemando que hubiese pensado de manera tan pobre su vida.
Una risa salió de su boca, no fue una con diversión, no fue una con interés o cualquier signo de emoción.
Solo fue algo que emergió a modo de compensación.
―¿Algo gracioso para compartir? ―la voz de Esdeath hizo que el hombre negase con la cabeza antes de quitarse toda la ropa y volver a vestirse, todo dentro del vestidor.
―Nada en particular ―Esdeath no pudo ver al hombre, solo escuchar su respuesta.
Pero era obvio…
¿Estaba de buen humor?
Esdeath quería experimentar lo de tener una "cita" como tal, pensó en su momento que quería algo como esto, pero no había nadie que pudiese hacer el papel que estaba cumpliendo el hombre ahora, era curioso, como solo él de todas las personas cumplía los requisitos a raja tabla en lo que quería para su pareja ideal.
Todo menos el hecho de que fuese más joven que ella, era evidente que el hombre…¿Estaba a casi los treinta? Su constitución decía eso, pero su rostro decía entre los veinte.
Esdeath pensó un momento en ello, Medea por su investigación estaba entre los veinte y tantos.
La puerta abriéndose sonó otra vez dejando a Archer al frente. Tenía puesto un traje negro simple.
―Bastante simple, bueno, te conviene, un traje simple para un hombre simple.
Un bufido de diversión salió de Emiya ante aquello.
―Prefiero evitar las cosas complicadas.
―A veces das a entender lo contrario ―Esdeath se puso de pie y caminó viendo los vestidos con interés.
Emiya levantó una ceja ante aquello.
―¿Alguna vez usaste un vestido?
―Me ofende esa clase de preguntas, de hecho, sí, más fue solo de eventos puntuales y todo eso, no tengo el afán de vestirme de manera bonita para algo que es deprimente ―Esdeath tomó uno de los vestidos color azul oscuro y puso su brazo sobre la manga al extenderlo.
―No te verías bien en uno de todos modos ―la respuesta simple del hombre hizo que Esdeath parpadease.
―¿No dijiste antes que era bastante bonita?
―Dije que no tenías nada que envidiar, además no tuerzas mis palabras, a pesar de que sé que te encanta torcer cosas ―una risa suave salió de la mujer.
―De hecho, realmente eres alguien para hablar siempre ―una suave risa salió de la mujer de cabello celeste una vez más.
Emiya alzó una ceja ante aquello.
―¿Por qué? ―Emiya preguntó al ver la sonrisa tan sincera de la mujer.
―¿Hm? ―Esdeath hizo un ruido de que lo escuchaba.
―¿Por qué actúas así? ―Emiya preguntó sin saber como responder ante el actuar de la mujer.
―¿Actuar cómo? ―Esdeath miró con interés al hombre ante la pregunta tan extraña.
―No es nada…¿Vas a probarte ese vestido? ―Emiya miró el vestido que Esdeath tenía en sus brazos.
―Pienso hacerlo.
―Te convendría algo más como esto ―caminando hasta estar frente a Esdeath. Emiya se quedó parado frente a ella, eclipsándola al estar frente a ella y de manera tan cercana.
Esdeath se quedó quieta en su lugar, por un instante pensó en golpear al hombre por tal cercanía y simplemente congelarlo en el acto. Pero el brazo que se extendió fue a parar a su lado, tomando uno de los vestidos finamente puestos que estaban a su espalda.
Era un vestido menos revelador del que ella había tomado, solo contaba para dejar los hombros expuestos y un encaje que completaba el vestido, lo que más llamó fue el hecho de que parecía muy bien medido a la vista.
El hombre pasó el vestido frente a ella, colocando hombro contra hombro.
Esdeath alzó lentamente la cabeza y vio al hombre con el ceño fruncido.
―Pensé que sería de tu talla, pero parece ser que es algo más pequeño de lo que pensé, de igual forma solo debemos ajustar un poco la amplitud del pecho ―el hombre susurró al ver a la mujer.
―¿Sabes de costura? ―Esdeath ladeó su cabeza un poco.
El hombre sabía cocinar, de costura, y las actividades domésticas en general, por no decir que estaba también versado en el campo de la guerra, siendo un maestro con tiro de arco.
―¿Oh? Es solo algo secundario, ¿Puedes probártelo? Tengo que comprobar el tamaño que se debe ajustar.
Esdeath abrió la boca y entrecerró los ojos.
¿Por qué un monstruo que exudaba tanta intensión de matar era así de amable y tenía tales aficiones tan…
Domesticas.
Más podría ser un ama de casa que un mayordomo o en todo caso, un guarda espaldas.
Simplemente era anti natural el como el hombre parecía que se estaba yendo para un lado en la balanza de las acciones que se deben centrar para masterizar algo y luego daba un giro que no tenía sentido alguno para terminar en un disparate más grande.
Bueno…Bols también cocinaba bien.
No, el hombre era un dependiente de su teigu para su máximo potencial, Emiya no necesitaba algo como eso para infundir miedo o ser peligroso.
―¿Vas a entrar? ―el hombre le quitó su sombrero y la empujó dentro.
Esdeath dentro del vestidor solo pudo parpadear ante el cambio repentino de actitud. No supo porque no reaccionó para congelarlo o algo parecido, era como si fuese todo…
―¿Qué? ―la mujer preguntó para no recibir respuestas, solo el murmullo continuo del hombre era escuchado detrás de la puerta.
La general más temida, la que hacía que el campo de batalla temblase ante su sola presencia. Cuando ella llegaba los enemigos se rendían para ser solo asesinados y no torturados.
La general más fuerte del imperio.
¿Empujada por un mayordomo para que se pruebe un vestido?
Una risa estalló de Esdeath haciendo que Emiya parpadease ante aquello.
La puerta del vestidor se entre abrió dejando ver a Esdeath con el cabello suelto y una sonrisa enorme.
―Me agradas.
…
Medea estaba viendo todo desde un familiar.
Era obvio que Emiya lo sabía y era aún más obvio que el hombre debería estar haciendo esto con la mujer solo para molestarla por eso.
¿Por qué otra razón más iba a dejarse tomar de la mano por Esdeath?
¿Por qué otra razón iba a dejarse sacudir por esa mujer?
¿Por qué otra razón iba a ser tan amable con aquella mujer?
Cuando ella estaba sola.
Medea solo se quedó viendo toda la escena desde lejos. Ella creía que Esdeath solo quería ir porque le agradaba, de hecho, hasta hace unos minutos ella la podía llamar amiga en todo caso.
Dando una inhalación profunda, Medea soltó poco después el aire e intentó calmarse ante lo que vio.
Era obvio que algo estaba más allá de su comprensión, de ahí la razón del actuar de Emiya.
Todo debía ser aquello, un mal chiste que el hombre estaba organizando para hacer que ella salga de su lugar escondida e interfiriera en la "cita" que estaban teniendo ambos.
Una risa se escapó de los labios de Medea.
No había forma en que el hombre fuese a estar siendo amable con aquella perra de hielo todo el rato.
El sonido de la piedra romperse a sus pies fue audible cuando vio desde la esfera que tenía conectada la vista de sus familiares como Emiya se acercaba de golpe a la mujer de pelo celeste.
Fue casi un chiste como Esdeath misma se quedó quieta llevando solo sus manos a su pecho y sin moverse.
¿Era una broma?
¿Una charla de que vestido le sentaría mejor? ¿Por qué Emiya estaba siendo tan proactivo en esto?
Debía interferir en esto, pero…
¿Con que motivo debería? Ella no debería de sentir celos o algo parecido por el hombre, no debería tenerlo en estima y era obvio que el hombre también le había dejado de prestar la atención suficiente, era por eso que ahora estaba jugando tanto con aquella mujer.
El momento en que ambos dejaron la tienda de ropa fue cuando Medea se percató como Emiya.
¿Le ofrecía su brazo a la mujer?
Una risa nerviosa ahora fue la que salió de parte de Medea.
Desconectó a su familiar y caminó hasta quedarse quieta en frente a una pared.
Un espacio negro donde no entraba la luz o algún método de iluminación natural alguno.
Un bunker al cual solo ella podía acceder al transportarse dentro de aquel espacio. Aquel lugar fue una medida para evitar un momento de locura de Emiya, si es que decidiera matarla entonces solo debía ir en aquel lugar.
No esperó que eso fuese lo más innecesario que hizo hasta ahora. Emiya tenía cero intensiones de matarla o lastimarla, al menos a voluntad.
Un foco se prendió en la mente de Medea.
Cierto.
El hombre vivía por ella en este mundo.
¿Por qué iba a preocuparse de aquella humana psicópata? Lo más probable es que Emiya se retuerza por dentro para no matarla. Después de todo ella era una representación de lo que el hombre odiaba al igual que aquel imperio y sus nobles.
― Me agradas.
Las palabras de Esdeath a Emiya sonaron con demasiada fuerza en la mente de Medea.
Lo estamos perdiendo.
La palabra sin sentido de sí misma llegó con fuerza.
Casi decidió golpearse contra la pared ante aquello que llegó a su cabeza. Ella debería de odiar al hombre, no estar tan pendiente de lo que estaba pensando sobre alguien más.
Ella no tenía derecho al final de ser buena con él o pretender que ella no estaba en su potestad de hacer algo lo cual pudiese dañar al hombre, no más de lo que ya había hecho a su contra.
Medea aún tenía escalofríos al recordar como el hombre estaba tan a su merced para dejarse matar, todo por que ella pensó que sería el mejor curso de acción.
Traicionado una vez más, siempre estancado al pensar que los humanos podían cambiar y ser algo más que las cosas arrogantes e interesadas.
Ella tuvo su historia de como llegó a lo que era ahora, pero…
Sacudiendo esas ideas de su cabeza, Medea sabía que ya había pasado por ese pensar en más de una ocasión, no iba a llegar a nada el solo pensar en lo que quería hacer o lo que debería hacer cuando la respuesta era obvia.
Debía aceptar al hombre como era antes de que fuera tarde.
…
Emiya no pensó que la parte final de la "cita" con Esdeath iba a terminar en esto.
―Pareces de buen humor a pesar de esto.
―Sirvieron bien, pero se encontraron con alguien más fuerte, ese fue su único error, pero a la vez, no puedo condenarlos por ser débiles, el fuerte caza al débil y eso es lo que les sucedió.
Emiya vio como la mujer estaba en el vestido azul que habían comparado dejando flores en tres tumbas que estaban una al lado de la otra.
―Las tres bestias, ¿Eh? Curioso nombre ―el hombre comentó sin gracia viendo como incluso algo como era aquella mujer de cabello celeste.
Podía orar por el descanso de sus seguidores a este punto.
―Sus familiares ahora serán protegidas por el imperio y tendrán una pensión como se establece, sirvieron bien mientras que vivieron, lo reconozco y agradezco ―Esdeath de rodillas poniendo flores sobre tres tumbas fue lo último que esperó ver.
―¿No han sido muchas muertes en un intervalo bastante corto? ―Emiya preguntó después de unos minutos de silencio en el cual Esdeath estuvo viendo las tumbas de sus tres seguidores más fieles.
―Puede ser, los sucesos pasaron demasiado de golpe, por lo que poco se que se sabe, el usuario de Incursio fue el responsable de esto ―Esdeath miró las tumbas de las tres bestias un minuto más antes de girarse y seguir derecho hacia el corredor.
Emiya solo miró el largo campo de tumbas, era un cementerio, eso era obvio, pero había algo más.
Era un cementerio donde a pesar de lo mórbido que sonase.
Esdeath conocía cada nombre en las tumbas de los presentes.
Algo bastante gentil de parte de una persona tan descarriada como lo era aquella mujer.
―Pareces sorprendido, por cierto, gracias por acompañarme al palacio ―fue una respuesta sincera una vez más.
Emiya frunció el ceño por la respuesta de Esdeath. La mujer miró al hombre unos segundos antes de reírse.
Fue una risa dulce sin malicia.
―Es extraño como terminas con esa mirada de confusión ante todo lo que hago ―la respuesta tranquila de Esdeath solo fue seguida de otra risa ante la imagen de Emiya cruzándose de brazos y viéndola como si no entendiera nada.
―¿Por qué los recuerdas?
Esdeath parpadeó en sorpresa.
Esa fue una buena pregunta.
―Decidieron servirme, reconocieron que eran débiles, pero a pesar de esa debilidad, se pusieron a servir al fuerte, se dejaron pisotear para sobrevivir como pudieron ―extendiendo los brazos en un gran arco, Esdeath señaló con entusiasmo renovado las miles de tumbas en el campo en el cual estaban.
Una sonrisa creció en el rostro de Emiya, una verdaderamente grande.
Esdeath se quedó quieta al ver tal reacción del hombre.
―¿Mencioné algo gracioso? ―la confusión fue audible en su tono.
Al igual que la demostración de estar ofendida ante una risa de su pensar.
―Eres…curiosa ―fue la primera vez en su existencia que encontraba una vida tan…entrañable como la era la mujer.
Era un cumulo de todo malo con todo lo rescatable. Una persona retorcida con un sentido de la justicia mórbido ante la conjunción de dos formas de pensar tan heterogéneas.
Despertaba curiosidad en donde no debería existir. La única razón por la cual no había matado a la mujer en su momento fue por el hecho del imperio. Él quería un lugar para estar sin preocupaciones. Ser perseguido por el imperio solo llevaría a una salida, el ser buscado por toda la fuerza militar posible que se le pueda dedicar, junto con la ejecución de Medea o su venta a algún noble o en todo caso como esclava.
En un ataque directo sabía que la mujer se iba a defender, pero.
No era la vida de fugitivo que buscaba para disfrutar.
―¿Ahora soy un sujeto de investigación? ―una sonrisa de lado creció en Esdeath.
―Se puede decir.
―Entonces no tendrás problemas de hacer unas pruebas, ¿Verdad? ―Emiya miró fijamente a Esdeath que sonrió ante su confusión―. Ahora que estamos en el palacio, tengo curiosidad de algo, acompáñame.
…
Emiya vio como poco a poco, se sumaron otros a su llegada. Los Jaegers estaban sumándose uno a uno mientras que pasaba con la mujer a su lado. ¿Lo curioso? Como aún Esdeath estaba en aquel vestido y le sujetaba por el ante brazo, eso completado por una sonrisa enorme en el rostro de la mujer.
Los susurros no se hicieron esperar acorde avanzaban más hacia dentro y pasaban a una zona que reconoció bien.
El ala de entrenamiento de la guardia imperial.
No era lo mismo que el lugar de entrenamiento de los soldados normales, no, esto fue casi un santuario.
Una sonrisa de burla creció en la cara de Emiya para mirar a Esdeath a su lado.
―Esto era lo que deseabas desde un principio ¿No? ―ambos entraron en la gran arena que estaba construida.
―Necesito saber si serás capaz de entrenar apropiadamente, no me mal intérpretes, reconozco tu fortaleza con el arco, pero eso no es suficiente ―separándose del hombre, Esdeath caminó hasta un mostrador lleno de armas. Tomó una espada recta y se la lanzó a Emiya.
―Oh, ¿Dudando de mi capacidad de usar espadas? ―el hombre no dudó en quitar la vaina de la espada y probar moverla a los lados―. Esperaba mucho más de un arma del imperio.
Pareciera que esa fue la respuesta correcta que Esdeath buscaba, siendo que la mujer estalló en una carcajada ante ese comentario.
―Sí, eso es lo que pensaba, eres algo más de solo un simple tiro, ¿No?
Wave entró en la sala llevando una espada recta larga una vez más, el joven se acercó y se lo entregó a Emiya. Aquello mientras que al mismo tiempo Run le traía su estoque a Esdeath.
―Fue una espada manejada por un emperador en antaño, a pesar de su edad, puedo garantizar su utilidad ―Esdeath se dirigió a uno de los extremos de la arena.
Emiya desenvainó la espada y miró la hoja un momento antes de fruncir el ceño.
Era mucho mejor de hecho, pero la calidad seguía siendo cutre a sus ojos.
No importaba, el refuerzo haría que fuese útil.
Emiya llevó una mano a su cuello y movió la corbata junto con los primeros botones del cuello de su camisa para luego clavar la espada en el suelo y sacarse el saco que tenía. Quitando la espada del suelo le tiró a wave la corbata junto con el saco.
―No soy un sirviente…―el joven susurró sin ánimos en voz baja.
―Pensar que tú idea de cita es un enfrentamiento con espadas, debo decir que debería estar sorprendido, pero no soy de mentir.
―Mentiroso ―una sonrisa compartida se dio entre ambos.
Emiya pensó por un momento en dar algo de lucha de bajo nivel.
¿Para qué?
Run anunció el inicio del encuentro y eso fue todo.
No hubo movimiento de ninguno de los dos más solo una mirada de molestia de Esdeath.
―¿Qué es esa postura? ―ella esperó mucho más cuando el hombre estuvo con toda la confianza―. Ah, lo olvidé, no usaré mi teigu, será un encuentro puramente de habilidad.
―No te preocupes en tal cosa como el orgullo, si deseas usarlo en cualquier momento…
Una presión vino del hombre ante cuando una sonrisa demasiado grande para ser la que siempre daba creció en el rostro del tan afamado "Arquero" del imperio.
El suelo estalló cuando Emiya estaba en cuclillas frente a Esdeath en medio de un levantamiento de un tajo oblicuo hacia arriba.
―Puedes usarlo.
Esdeath abrió los ojos cuando movió su estoque y bloqueó el golpe. Sintió como si estuviese parando un golpe de una bestia peligrosa.
Los pies de Esdeath se resbalaron cuando patinó ante la detención del impacto. Una risa estalló en la mujer antes de lanzarse hacia adelante donde estaba el hombre parado con una sonrisa arrogante esperándola.
Chispas volaron cuando cada ataque cargado de ella fue desviado y golpeado hacia otro lado. En un tajo hacia abajo Esdeath utilizó la fuerza para clavar su estoque, teniendo la espada del hombre desviada hacia otro lado para poder darle una patada en la cabeza.
No esperó que el hombre soltase su arma y se moviese a un lado para golpearla en el estómago con un puño lleno de fuerza.
La saliva salió de la boca de la mujer, los ojos se abrieron ante el dolor y no pudo respirar cuando el aire se fue de sus pulmones, aquello más siendo enviada hacia la pared contraria. Esdeath giró para poner sus pies sobre el muro y clavar su estoque y quedarse de pie sobre la pared. Aquello antes de saltar con una alegría enorme en un ataque en línea recta hacia el hombre. Los tacones finos del vestido se quedaron contra la pared pegados y la mujer terminó solo con las medias blancas y descalza.
Esdeath sonrió ante su carga igual a la anterior.
La diferencia es que ahora el hielo cubrió una parte del largo de su estoque haciendo que el hombre alzase una ceja ante aquello.
La mayor respuesta de sorpresa que obtuvo en ese partido fue aquella.
Dar un paso y hacer Esdeath pasase a su lado y patinase una vez más hacia el otro lado de la arena, fue toda la reacción del hombre. Esdeath esta vez utilizó el hielo para detenerse antes de tiempo e invocar varios proyectiles que fueron disparados al hombre.
Esdeath sonrió casi con placer cuando no pudo seguir el rastro de la espada de Archer. Solo vio la cortina de finos fragmentos de hielo que se esparcían a su alrededor después de destruir cada cristal de hielo que iba a su dirección.
―¿Realmente eres la más fuerte del imperio? ―aquel comentario hizo que un chillido de alegría saliese de Esdeath antes de volver a lanzarse hacia el frente.
El hombre respondía todos sus ataques, no importaba el ángulo, no importaba su usaba el hielo para taparle la visión, pareciese que podía leer sus movimientos antes de que ella supiera que hacer, que Archer ya sabía que iba a pasar, el hombre era…
Era…
Perfecto.
Un puño chocó contra su rostro cuando no pudo seguir el ritmo del desvío una vez más. La sangre salió de su nariz ante aquello, más Esdeath solo podía mirar la forma imponente del hombre con el que estaba batiendo el duelo. La sonrisa enorme solo se ensanchó en el rostro de la mujer
Los presentes pasaron al principio del cansancio a la sorpresa, y de la sorpresa al horror al ver el desenlace de la batalla.
―No dejen que algo como un rumor de esto circule, trata con los presentes que puedan decir algo ―Honest miró a su lado a un par de guardias imperiales. Los guardias en armadura abultada asintieron antes de ir directo a su nueva misión.
Shirou.
La princesa de un país conquistado, una noble que le llamó la atención hace mucho tiempo y que fue la madre de dos de sus tres hijos, uno al que consideró inadecuado, Syura que fue lo que buscaba y consideró perfecto, y su tercer hijo, con una esclava que adoró en su momento antes de que fuese asesinada dando al final, una niña delicada que fue vendida para afianzar poder en el este.
De entre todos ellos no esperó ver a su hijo mayor de vuelta de la tumba. Fue bastante…curioso. Honest nunca le prestó atención a su hijo mayor o su hija menor.
Ellos fueron recursos, Syura tampoco escapaba de esa categoría, pero vio en el chico más utilidad que la que había visto en un chico débil y una niña que era una bastarda.
No esperó que el chico débil fuera un maestro de armas tiempo después de su "muerte". Él conocía que se había labrado un nombre en el frente donde solo se podía encontrar bestias peligrosas, pero nunca quiso que el volviese.
Un fracaso es un fracaso.
¿Ver como su hijo "muerto" ahora era un seguidor aferro de la duquesa? ¿Qué le daba pelea a un monstruo como Esdeath? ¿Qué podía jugar con ella?
Tenía que alabarse a sí mismo por que su sangre fuera tan buena que todos sus hijos fueron tan excepcionales.
Se arrepintió en parte de haber vendido a su hija a aquel noble, siendo que la niña prometía tanto en términos de inteligencia, pero no podía esperar demasiado al final.
No importaba, avanzó más de lo esperado, el que la niña se haya suicidado poco después también fue un breve alivio invisible de que su preciosa descendencia seguía siendo exclusiva.
Guerreros como Shirou y Syura no eran normales. Por ello le propuso al emperador el regalarle al chico el titulo de noble, entonces una vez que se acomode, iba a tener al mayor activo de guerra posible a su lado.
¿Quién le negaría el amor a un padre después de todo? Solo necesitaba actuar lindo y servicial e iba a tener a ese monstruo junto con Esdeath de su mano.
Le gustaba la idea.
Volviendo a centrarse en la pelea era casi sorprendente ver como Esdeath tenía varios cortes alrededor de su cuerpo, el vestido que tenía rasgado en varios lugares y mostrando la piel blanca de la mujer, la parte de la falda larga ahora mostraba las piernas de Esdeath.
Fue una pelea unilateral de principio a fin.
Emiya sabía que no tenía porque mostrar tanto, porque hacerse saber tanto, era contraproducente a lo inteligente de un accionar normal, pero la pregunta estaba en su cabeza.
¿Si sometía a la mujer podía cambiarla?
Nunca se había quedado a pensar en que pudiera hacer por alguien más, siempre fue lo mismo.
Matar para terminar con la amenaza, ¿A cuanta gente había perdonado al final de todo? Ya no tenía que matar por Alaya. Ya no tenía porque seguir con su misma forma de actuar de siempre, no necesitaba seguir con su pensar de siempre, con la matanza de siempre.
¿Y si esa persona fuerte podía proteger lo que él no pudo proteger? ¿Y si esas personas que había matado en el pasado podían cambiar?
No se arrepentía de lo hecho, él estaba salvando a la humanidad en su momento al acabar con los causantes directos de su destrucción.
No podía enojarse como tal ante una situación que sabía que era necesaria.
El sonido del acero siendo golpeado hizo que Emiya volviese al mundo real, la hermosa sonrisa de alguien que estaba pasando el mejor momento de su vida estaba plasmada en el rostro de Esdeath.
Una mujer cruel, adoraba torturar y creía en la supremacía del fuerte sobre el débil.
¿Por qué?
Una sonrisa creció en el rostro de Emiya antela respuesta de la mujer sobre su parada. Esdeath no se rindió, no se detuvo, siguió adelante, a pesar de que su cuerpo se estaba llenando de cortaduras, a pesar de su cuerpo estaba dejando de responder ante los golpes que le estaba propinando.
Esdeath siguió adelante, siendo cada vez más agresiva con sus ataques de hielo, cada vez más al auge de su habilidad.
Esdeath estaba feliz, estaba anonadada ante encontrarse por primera vez con un enemigo como el que tenía en frente era…
Eufórico.
Un golpe de parte del hombre a su muñeca le hizo soltar su arma. Su mano izquierda no se movió y su brazo derecho había sido golpeado.
Fue rápido como el hombre la derribó y puso su espada en su cuello. Emiya sobre ella a horcajadas y con una sonrisa que nunca había visto de parte del hombre.
Emiya respiraba entrecortadamente, en los últimos segundos fue un poco más de lo que esperó, ¿Su cuerpo tenía un limite de lo que podía hacer? Era bueno saberlo, tendría que comprobar ese límite, después de todo, hasta ahora solo se concentró en su magia e ir por el camino fácil.
Un enfrentamiento tan poco preparado contra Lancer sería una muerte segura.
―Perdí ―Emiya miró el rostro de Esdeath, una sonrisa suave y una mirada casi soñadora. A pesar de su apariencia demacrada, su vestido roto, su rostro magullado y sangre que salía de su nariz y del ligero corte que le hizo en el cuello antes de detenerse.
Esdeath estaba feliz a un punto en el cual no podía entender.
Después de tantos años de conocerla y bromear con la mujer, fue la primera vez que la vio con una sonrisa tan…
Inocente.
―Sí, perdiste, fue un buen calentamiento ―la respuesta de Emiya hizo que Esdeath se riera. No fue su risa de siempre con humor, fue una tan amena y pasible que no pudo discernir si era la misma mujer con la que había estado peleando.
―¿Calentamiento? Quizá ―Esdeath vio a Archer ponerse de pie y sacudirse el polvo de encima de su camisa blanca.
No hubo un daño a su ropa o algo parecido.
Ella era la mata de rojo con la ropa hecha jirones. Esdeath se sentó y sintió su cuerpo siendo pesado.
Esta fue su idea inicial con la cita. Quería comprobar el nivel del hombre, quería hacer que fuese contra ella con un arma que no fuese la suya y dominarlo.
No ser dominada.
―Fue…divertido ―Esdeath alzó la cabeza y vio la mano de Emiya extendida hacia ella pidiendo que se levante.
Los ojos de la mujer tardaron en procesar aquello.
¿Por qué ayudarla? Ella fue más débil, ella fue la que perdió, incluso si el hombre la hubiese matado en aquel instante, ella hubiera estado feliz de morir ante alguien más fuerte.
¿Por qué mostrar piedad a alguien más débil?
Sin saber que hacer, Esdeath levantó con cuidado y duda su mano y tomó la del hombre para levantarse.
…
El llanto continuo solo molestó con creces a Cu.
El chico seguía llorando por la muerte de Bulat.
No es que fuese insensible, pero esto…no era lo que esperó cuando lo trató mal la última vez con respecto a la muerte de Sheele.
Él también sentía la muerte de Bulat, quitando que el hombre siempre lo persiguió para estar con él, Bulat fue un gran amigo y compañero.
―El torneo va a ser en unos días, ¿Vas a ser quien participe? ―Cu alzó la cabeza y vio a Mein que estaba parada en el marco de la puerta. El hombre de pelo azul estaba sentado en el sofá de la sala. Tatsumi estaba llorando en el patio.
―No, el bastardo me va a reconocer, Tatsumi estará bien para candidato ―la respuesta simple hizo que Mein rechistara la lengua.
―¿No vas a ir a decirle algo?
―¿Por qué?
―¡¿Por qué?! ―Mein caminó y con su único brazo bueno lo tomó de su camisa color amarillo ―.¡¿Tienes la menor idea de que se siente esto?! ¡Sheele murió y ahora Bulat!
La desesperación era más que audible en la voz de la pequeña de cabello rosa.
―Era algo que podía pasar ―no quería ser duro, quería tomar una cerveza con el chico, decirle a la niña que sentía mucho la muerte de ambos.
Se odiaba por lo que estaba haciendo.
¿Por qué le tocaba cuidar de un par de niños? Odiaba esto.
―¡Siempre has sido así! ¡Solo actúas cuando la jefa lo pide! ¡Nunca estuviste para nosotros! ―Mein soltó e intentó empujar al hombre, sin ningún resultado― ¡No sé que pasó entre tú y esa estúpida guerra en la que estuviste para estar tan al margen de todo, pero si solo vas a actuar alto y poderoso para que!-
―Suficiente.
No fue Najenda o Leone quien interrumpió el arrebato de Mein.
Fue Lubbock.
―¡¿Vas a defenderlo?!
―No, pero él tiene razón, no es momento para llorar aún, podremos arrepentirnos después de terminar esto.
La diatriba de Mein fue hacia Lubbock ahora. Lo cual usó Cu para moverse y dejar a ambos discutir.
¿Aún no es tiempo para llorar?
Era una buena broma aquello.
Nunca hubo tiempo para llorar.
Esta no era la guerra que le gustaba, esta no era la pelea que añoraba, no fue divertido, no fue entretenido, no fue nada.
El hombre miró al suelo al pensar en los recuerdos de su yo de este mundo antes de ser consumido por él.
Sí…
Desde un principio siempre fue así.
Alguien dedicado a la guerra una herramienta para la pelea y la caza.
Una risa morbosa Salió del hombre ante el pensar del significado de lo que era, su actuar siempre fue el mismo.
El del un perro en una caza.
¿Tirar su orgullo? No podía hacer eso.
…
Dije que iba a subir esto el 3, pero en verdad era el 8, más tuve problemas el y terminé esto el 9, bueno, son cosas que pasan, aquí está, la "segunda parte" de lo que iba a escribir la semana pasada.
Ahora a desaparecer por otro año.
Broma, solo esperaré un poco más para la siguiente actualización.
Rey de picas fuera.
