Medea se había quedado frente en una de las torres de la mansión. Había estado esperando con ansias el regreso de las dos personas que habían salido.

El solo hecho de ver a Emiya actuar tan amable con Esdeath la había dejado molesta, ¿cómo es que esa persona se atrevía a hacer tal tipo de actuación?, ¿más por alguien como la general?

Le molestó, eso la enervó mucho, demasiado.

Pero había algo también que no cuadraba en todo lo que había hecho el hombre, si bien desde la puñalada parecía más… tranquilo, ahora cuando lo vio interactuar con otros es que esa tranquilidad parecía ahora un exceso, como si cualquier preocupación se hubiera ido de golpe.

No era como la persona que actuó la primera vez que lo conoció en este mundo, tampoco era como en la guerra, mucho menos al cabo de su "vida" en aquel lugar, era distinto, más… antinatural.

Medea se había quedado quieta a examinar las acciones del hombre hasta la fecha, el cambio mayor no se había denotado hasta que conoció a aquella mujer en el imperio. Se hizo una nota mental que debería investigar sobre ella cuando se diera el momento, no había posibilidad de que las cosas pasaran como ahora con esa clase de actitud que había derramado.

Fue la primera vez que había visto el rostro del hombre lleno de ira, no, quizá sonara más de lo que debió ser esa acción, pero el solo hecho de haber visto esa cara del hombre…

Un leve temblor recorrió su cuerpo cuando recordó las primeras palabras que Emiya había dado después de ese evento.

¿Desde cuándo puedes detenerme?

La sonrisa enorme que había dado el hombre cuando mencionó eso, no le dio ningún buen sentimiento a Medea. Era más que evidente que Emiya solo la había estado viendo hasta el momento como alguien sin fuerza, sin posibilidad de hacerle frente.

Pero a la mínima que mostró que podía detenerlo el hombre perdió sus estribos por unos segundos para luego pasar a estar tranquilo.

Una tranquilidad que fue lo que más le aterró, ante todo. El momento en el cual ella había apuñalado a Emiya había cortado un laso, no sabía que en un principio, eso hasta que Emiya le explicó que era el último remanente de su yo de este mundo.

El Shirou Emiya que alguna vez había pisado este mundo se había ido para siempre aquel día.

―Esto fue más entretenido de lo que pensé ―Esdeath estaba sonriendo mientras que sentía como su cabello estaba siendo cepillado.

―Quizá, si hubieras ido con toda tú fuerza desde un principio entonces no se hubiera alargado nuestro encuentro ―Emiya cerró los ojos, estaba cepillando el cabello largo de la general. La cual estaba sentada en uno de los bancos de su habitación dentro del palacio del emperador.

Lo más destacable que podía mencionar Emiya era el hecho de ver a Esdeath vestida solo con una bata blanca y meciendo sus pies y tarareando como una niña que había llegado del parque de diversiones.

Una pequeña sonrisa se asomó en el rostro de Emiya.

Sádica y sin control, arrogante y pensamientos de desprecio hacia la debilidad, pero de igual forma tratarlos por igual cuando mostraban su valía.

Era como ver a Illya ya como una adulta. Aquel pensamiento fue entretenido en la mente de Emiya, pero no llegó mucho más de eso, porque sabía que había existido Illya en este mundo.

Y sabía muy bien que ella estaba muerta por su culpa.

No culpaba a su yo de este mundo por buscar poder, pero a la vez, quería saber lo idiota que podía ser para creer que podía dominarlo para poder usar su poder así sin más, siempre hubo una compensación, y en este caso este Shirou no pudo pagar el precio.

Aún quedaban cosas que no entendía de la reencarnación, había ido sacando recuerdos de su yo de este mundo, había visto lo que pasó, que sufrió y que sacrificó, todo para llegar a un fin miserable donde él fue consumido por él en cuerpo y no pudo volver.

Rule breaker en vez de darle paso a su otro yo solo lo eliminó por completo.

Lo más probable que al haber intentado usarse a sí mismo, Alaya hubiera intervenido con esto y lo hubiera reclutado para poder seguir.

No sería el primer yo que veía, tampoco iba a ser el último, con él siempre había más, y cuando se trataba de llegar a ser un Counter Guardian no había necesidad de pensar en el método, si Alaya podía intervenir para poder llevarlo a que le sirva entonces ella lo haría.

Él ni siquiera fue el primero de sus yo en llegar lejos, fue divertido, como siempre hubo ese planteamiento para sí mismo de que él fue el primero cuando nunca hubo un primero o un último en llegar.

Solo había Emiya.

― ¿Dónde aprendiste a pelear así? ―la concentración de Emiya volvió a Esdeath que ahora se giró para verlo, el interés era más que evidente―, velocidad, fuerza y destreza, pensé que solo eras un arquero, te respetaba por ello, te tomé cómo alguien que estaba en la cima del tiro con arco, ¿pero eres así de bueno peleando?

―Estuve en muchos conflictos desde que puedo recordar ―la sonrisa amable de Emiya no salió cuando terminó de peinar el cabello de Esdeath.

Esdeath se miró al espejo y notó la pequeña trenza al lado de su cabeza, el pensamiento de que él hombre peinaba siempre a Medea llegó en su cabeza al darse cuenta de lo habitual que le pareció hacerlo.

Por no mencionar que no había dudado cuando ella apareció solo con una bata frente a él, incluso cuando le invitó a su dormitorio.

Lo que Emiya más resaltó de Esdeath fueron las vendas que estaban en su cuerpo,

¿Quizá se había pasado un poco con ella?, había visto el estómago de la mujer, el moretón de su golpe fue algo que quedó allí y lo más probable es que quede por un poco más.

Por no decir la venda que estaba en el cuello de la mujer.,

―Oh, apuesto que debiste haber estado en las peores situaciones posibles.

Un bufido de diversión de parte del hombre hizo que Esdeath estallara en risa.

―No tienes idea.

― ¿Hablando crípticamente otra vez? ―Esdeath se puso de pie y caminó hasta donde estaba el panel que dividía la habitación, dando al vestidor simple.

Fue curioso para ella, cuando le asignaron una de estas habitaciones no esperó que estuviera por separado, la casa segura en los terrenos de la capital que se le regaló no tenía esta clase de división estúpida.

―Solo estoy dándole razón ―Emiya se cruzó de brazos y esperó que la mujer se vistiera.

―Siento que solo evitas mi pregunta.

―Eres inteligente, si dudaras tanto me preocuparía que te hubiese golpeado demasiado fuerte la cabeza.

Una risa vino de Esdeath una vez más. El estar cerca de ese hombre siempre generaba una situación divertida.

―Bastante arrogante para una simple victoria, ¿qué pasó con la modestia de antes? ―Emiya vio la mano de Esdeath subir y tomar una de las camisas que estaban al borde del panel.

―Está en el mismo lugar que tú modestia.

―No soy una exhibicionista, este lugar es demasiado viejo, deberían remodelarlo.

―El primer día en la mansión te encontré en el techo con un traje de baño tomando el sol ―Emiya comentó con tranquilidad.

―Había buen sol ―la respuesta casi cantarina de la mujer hizo que Emiya sonriera de lado.

― ¿O estabas buscando si me iba a la torre? ―Emiya preguntó para pasar a poner sus brazos en su espalda y juntas las manos.

―Quien sabrá, quien sabrá…

―Me pregunto que pensaría el público si es que vieran a tal persona consagrada como el epítemo de lo malo actuando como una niña tonta ―Emiya esperó la respuesta al insulto.

― ¿Parezco eso? ―Emiya alzó una ceja ante la pregunta de Esdeath.

―De hecho… ―Emiya vio como la mujer salió detrás del panel y ahora estaba caminando hacia la cama de la habitación, donde estaba su gorro.

―Tienes agallas para insultarme.

―No fui yo quien estuvo en el suelo con una espada en la garganta ―la sonrisa de Esdeath creció cuando Emiya comentó eso.

―De verdad que has perdido la modestia en tan solo unos segundos ―la mujer se paró frente al hombre. Ella solo estaba vistiendo sus medias, por lo cual no se había dado cuenta de lo alto que era el hombre a comparación de ella.

―Bueno, si quiere escuchar cumplidos puedo hacerlo de igual manera ―Emiya sonrió al ver a Esdeath que movió su cabeza en signo de negación.

―Que evitaría que-

Ella había intentado alzar su brazo y jugar un poco, más no pudo reaccionar cuando el hombre ya tenía una espada al borde de su cuello, ni siquiera pudo ver cuando la sacó o donde la había guardado todo este tiempo.

El traje de mayordomo generaba más distracción de lo que pensó.

― ¿No querrá perder la cabeza verdad? ―la sonrisa amigable de Emiya solo hizo que la sonrisa ya existente en el rostro de Esdeath aumentara.

―Eres más aterrador de lo que creí, ¿Dónde guardas tus armas? ―ella bajó los ojos y vio la cuchilla curva en blanco y negro.

―Quien sabe, ¿cinturones o quizá correas? ―Emiya comentó bajando el arma y colocándola dentro del largo saco que tenía.

―Está bien hecho ese traje, lo pensaré para el uso de mis tropas ―Esdeath dudó un momento antes de extender su mano―, ¿puedo?

La sonrisa de Emiya creció cuando un signo que antes no se había presentado en la mujer llegó.

Pedir permiso para poner una mano sobre él.

¿Era respeto o miedo?, no importaba al final.

―Adelante ―Esdeath llevó primera una mano su cabeza y le puso su gorra a Emiya quien levantó una ceja ante esa acción―, ¿y esto?

―Sostenlo ―los botones de la parte frontal estaban abiertos, por lo cual no pensó mucho en poner sus manos en los costados y tocar la tela. Esdeath alzó una ceja cuando se dio cuenta de algo.

La tela era demasiado dura para lo que parecía, a simple vista parecía seda fina, pero ahora ante el tacto era pesada y consistente. Llevó las manos dentro y notó la cantidad de bolsillos que había en el interior era impresionante por no decir la cantidad de cuchillos que el hombre cargaba encima.

Pudo ver la funda de la espada corta que tenía en su costado, de hecho, no solo era una de ellas, sino dos espadas iguales que estaban bajo sus hombros.

¿Cuándo tuvo tiempo para desenfundar la espada que apuntó a su cuello?

Ahora que Esdeath lo pensaba, no solía ver al hombre con un arco o algo parecido, pero sí con esa clase de abrigo que ahora portaba, siempre fue lo mismo.

― ¿Eres un espadachín? ―Esdeath miró la segunda espada que tenía el hombre.

Emiya sonrió ante ese comentario.

― ¿Quizá?, no es algo relevante, sobre salgo en el tiro con arco después de todo, siempre fui… ―Emiya se quedó en silencio pensando en la respuesta―, un imitador con el manejo de espada.

― ¿Imitador? ―Esdeath ladeó la cabeza ante aquel comentario―, vi la técnica de muchos autoproclamados maestros de la espada y lo que hiciste ahí… me costó verlo, pero poco después entré en razón, en todo el combate no diste un paso, todo lo sucedido fue por mi intento de cortarte.

―Me das mucho crédito ―Emiya se burló.

Esdeath puso las manos en los bolsillos del interior del chaleco, solo para encontrar ahora agujas, el hombre estaba realmente armado como si nada dentro del palacio imperial…

Emiya dejó que la mujer busque lo que quiera, los agujeros y soportes estaban puestos en sus prendas, sí, pero eso no significaba que él cargara con todo ello siempre, solo lo había proyectado ahora porque deseaba mostrar ello.

En parte fue por mera diversión y por otro lado fue algo… divertido interactuar con aquel desperdicio de neuronas que era Esdeath.

―Tengo curiosidad de algo ―Emiya comentó tomando una de las manos de Esdeath que habían ido un poco demasiado bajo.

―Pregunta.

― ¿No actúas demasiado emocional de la nada? ―la mujer de cabello celeste dudó unos segundos antes de intentar concentrarse en lo que dijo el hombre.

― ¿Emocional?, no logro comprender lo que quieres decir, pero ahora que he visto de lo que eres capaz en parte me siento… más libre, intenté matarte en los últimos cruces, pero me desviaste y pudiste haberme matado.

― ¿Y hubieras estado feliz con ese final? ―Emiya miró a la mujer que se detuvo a sonreírle cálidamente, con la mano que había tenido la del hombre, Esdeath mismo guió esa mano a su cuello.

―Hubiera estado feliz si el enemigo era más fuerte, me sorprendiste, no lo voy a mentir, antes te tomaba como alguien relevante, no un igual, pero sí alguien que podía llamar compañero, ¿ahora?, disfruto esto porque sé que no eras un igual, todo este tiempo, no fui yo quien había tratado a alguien como uno más, fuiste tú desde el principio el pez más grande que trató a un simple sapo en un pozo de la mejor forma.

―Una analogía bastante idiota.

― ¿Ahora que me golpeaste me insultas tan abiertamente? ―Emiya dio un suspiro y llevó su mano en la cabeza la mujer.

―Una idiota es una idiota, si vas a actuar tan cercana de la nada te daré el beneficio de la duda.

―Insultándome.

―Te lo tienes ganado ―Emiya rodó los ojos.

La puerta sonó un par de veces antes de abrirse.

Fue el primer ministro que esperó unos segundos y al no escuchar respuesta simplemente entró. No era algo que no hubiera hecho antes, pero lo que vio, en vez de una sala vacía fue a Esdeath, con la mano dentro del abrigo de Archer, la mano del hombre estaba en la cabeza de la mujer y por absurdo que pareciera, tenía el gorro de la general puesto.

No ayudo el hecho de ver a la general con el pelo mojado, el traje del hombre desabrochado y la mujer con las manos dentro del traje del hombre.

― ¿Interrumpo algo? ―la pregunta de Honest fue con duda, llevó una mano dentro de su bolsillo y sacó un pañuelo y se secó el sudor que escurrió ante la vista.

Sabía que Archer estaba con la Duquesa, era más que obvio al ojo público, pero el ver una escena como esa… tener las pelotas para engañar a alguien tan importante como la duquesa con alguien como era Esdeath.

Incluso se sintió algo orgulloso de ver tal desarrollo.

―No hay nada ―Archer habló bajando su mano de la cabeza de la mujer, Esdeath misma retrocedió y se fue hacía su cama donde estaban sus botas a un lado, antes de seguir su camino, la mujer se detuvo y se dio media vuelta y tomó su gorro que estaba en la cabeza de Archer.

―Eso es bueno ―la sonrisa nerviosa de Honest no paró. Estaba frente a dos monstruos, pero de los que le gustaría estar de su lado toda la vida, pero nunca cómo su enemigo.

Daba miedo el pensar que ambas personas frente a él tenían tendencias… algo abusivas. Honest había escuchado en más de una ocasión que en casos de requerir información el propio Archer había llegado a la sala de torturas.

Había visto uno de sus trabajos y nunca pensó que una persona podía deformarse de tal forma sin morir o perder la cabeza, el destino de la persona que vio posiblemente fue el peor posible, los cortes y coceduras que podía dar el hombre eran tan finos como la de un cirujano.

Aquella cosa amorfa que terminó siendo un asesino de la duquesa frenó cualquier intento de molestia de parte de la nobleza hacía la mujer. Por su lado le gustaba porque daba muchos recursos gratis y podía desviar fondos, en resumen, además de gestionar su zona de manera excelente y pagar el doble de impuestos que las demás secciones de la capital.

En otro punto a favor de tener a la duquesa como estaba era porque eran los mejores entrenando soldados, no sabía de donde habían sacado un régimen tan bueno, pero el ir directo al ducado era la mejor forma de conseguir enlistarse.

No le preocupó que la mujer tomase más y más estatus y poder en el imperio, se podía notar a leguas como la duquesa no estaba ni lo más mínimamente interesada en la lucha de poder político, solo amasaba fortuna y recursos para darlos al imperio.

Le gustaba demasiado para romperla o darla a su hijo, era útil, demasiado, por ello la dejaba a sus anchas, no es que fuese algo del otro mundo que un noble sumara poder. La compañía del marqués del norte era un buen ejemplo, con la disposición de la marina y la distribución que tenía, fácilmente podía tener más recursos militares que la capital misma, pero estaban más concentrados en sus asuntos que querer conspirar o un golpe político.

― ¿Se puede saber para que me necesitaba? ―Esdeath miró el cielo por la ventana, estaba completamente oscuro afuera, la lucha se había dado de tarde después de todo, pero el hecho de que ahora estuviera en su habitación con Archer no daba las mejores impresiones.

―El emperador estaba feliz de verla regresar hoy, por lo que mencionó si quería cenar con él, Archer también está invitado desde luego ―Honest no dudó en bajar un poco la cabeza y asentir al hombre que estaba parado ahora con los brazos cruzados y mirándolo sin interés alguno.

Honest sintió un poco de alivio en que no le guardara rencor después de todo.

― ¿Aún tienes tú agenda libre? ―Esdeath se volteó y miró Archer que estaba quieto. Lo que siguió después de unos segundos fue solo el sonido de Esdeath subiendo sus botas y acomodándolas con lentitud en sus pies cubiertos solo con medias.

― ¿Por qué no? ―una pequeña sonrisa salió de Emiya. Hoy había sonreído demasiado que le estaba doliendo las mejillas, no es que sonriera de verdad al final, bueno, hubo momentos en los que la psicópata de pelo azul le hizo sonreír de verdad.

― ¡Excelente!, su majestad estará encantado, mandaré a un sirviente para que pase por ustedes en poco tiempo, pueden seguir con lo que estaban haciendo ―Honest se dio la vuelta y sonrió cuando pensó en lo que vio.

A primera vista era más que obvio que la duquesa era más que posesiva, la forma en la que se paraba, tomaba y miraba a Archer era más que evidente.

¿El saber que había una infidelidad con la supuesta mejor amiga de la duquesa?

Era un buen material de chantaje para Archer, pero tenía que ser cuidadoso como usarlo, un simple movimiento en falso y ni siquiera podría saber cuándo su cabeza voló.

Honest cerró los ojos y pensó un momento en ello, si bien la información era buena, no servía de nada sino podía utilizarla como es debido, fácilmente Archer podría silenciarlo y no podría hacer nada al respecto, pero estaba el hecho de que no podía confiar esta información a nadie, y por otro lado si lo mencionaba a la duquesa entonces solo habría discusión y no ganancia.

Dando un suspiro Honest intentó quitar eso de su cabeza, él sabía que después encontraría la forma de usar esta información sin que su cabeza se separe de su cuello.

Un día completo, tanto mañana, tarde y noche fue dedicado a Esdeath. Emiya había dado por completo un día y la mañana del otro día a aquella mujer molesta.

Quizá a Medea le hubiera gustado la mujer de pelo celeste en un comienzo, pero a cómo iba pasando todo solo podía molestar con esa mujer.

¿Cómo se atrevía a robarle el tiempo que podría haber compartido con Emiya?

Medea había estado esperando, no había dormido en todo el tiempo en que el hombre había salido del castillo, había estado nerviosa no solo por el hecho de no tenerlo cerca, sino en su principal parte por pensar en que Emiya pudiera haberse cansado de ella.

Había notado el cambio, fue raro todo el actuar del hombre, como a cada acción parecía que era menos racional, menos personal, más dirigida a un lado. Había visto al hombre reír, había visto al hombre estar molesto, pero a la vez, era raro algo, el hecho de verlo actuar tan… libre por decirlo.

Era como si todo el peso que hubiera estado fuera del hombre hubiera regresado y ahora mostrara las mismas acciones, los mismos gestos, la misma postura.

Todo igual a aquella guerra.

Ya no sabía que era lo que veía en el hombre, ya no sabía que era su intención, nada tenía sentido para ella al ver como mostraba su actuar el hombre.

Fue a las siete de la mañana del día siguiente en que pudo ver un carruaje imperial, de parte del emperador, que se dirigió hacía su propiedad, cuando el carruaje estuvo frente a su casa vio esa escena que hizo que apretara los puños y una vena se marcara desde su cuello hasta el mentón.

Emiya sonriendo con la misma soltura que ella pensó que él hombre había perdido. Esdeath tomando la mano de Emiya para bajar del carruaje, la general no vestía si quiera su uniforme, era un traje color celeste con negro, el pelo arreglado en un estilo que reconoció al instante.

Uno que Emiya había hecho una vez para ella.

Era más que evidente el que algo había pasado entre ellos, por más simple y mínimo que pareciera el cambio, por incluso lo más ínfimo que fue el cambio, ella lo vio en la mirada que le daba a la psicópata de pelo celeste.

Emiya estaba cómodo al lado de esa mujer.

Emiya se quedó parado frente a la puerta principal de la mansión del ducado, cuando los sirvientes abrieron la puerta pudo ver la línea del interior, como Medea estaba vestida de manera elegante y maquillada, preparada en su totalidad y vestida de manera inmaculada con un vestido purpura.

Todo eso no importó para el hombre.

Medea planeó hablar, darle una reprimenda, burlarse del hombre por salir tanto tiempo, eso para luego atacar verbalmente a Esdeath e intentar hacer quedar mal a los dos por haber salido un día entero solo ellos, por lo que vio en la tienda tuvo todo lo que necesitó para hablar de ello.

Medea no esperó que Emiya empezara a caminar hacia ella y posterior a eso sintió la cálida mano del hombre sobre su frente y una mirada que mostraba severidad.

― ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo? ―era más que audible la molestia en la voz del hombre.

― ¿Qué? ―Medea no supo que responder por el acercamiento repentino y las palabras que había dado Emiya. Ella solo se limitó a ver como el hombre suspiró y en un acto que a ella la desconcertó, la tomó en brazos y la cargó.

― ¿Eh?

Una sonrisa nerviosa vino de Medea, cualquier enojo posible que había estado cargando se fue al instante en que aquella acción de parte de Emiya se dio.

―Tienes las ojeras demasiado marcadas, por no decir que estás temblando como un cervatillo recién nacido, ¿Cuándo fue la última vez que dormiste bien? ―Emiya terminó eso con un suspiro.

Nadie dijo nada, tampoco nadie se movió, Esdeath se quedó con los ojos abiertos y viendo la escena, no escuchó con claridad de lo que estaban hablando esos dos, pero solo vio a Emiya negar para ir caminando con Medea en sus brazos.

¿Qué demonios acababa de pasar?

Una vez que pasaron el segundo piso es que Medea puso quitar sus manos de su rostro y ver a su alrededor, en ese piso no estaba permitido que casi nadie estuviera, no sin permiso. Ella levantó su cabeza y vio a Emiya que estaba con un rostro serio y un ceño fruncido.

― ¿Qué demonios te pasa de la nada?, ¡me avergonzaste frente a todos!

― ¿Qué demonios me pasa?, esa debería ser mi pregunta, ¿no te has visto al espejo?, maldita sea, si vas a aplicar maquillaje que sea al menos uno decente, ¿Cuánto tiempo llevas despierta?

―…

―Medea… ―Emiya volvió a llamar.

― ¡¿Qué?! ―la mujer contestó con molestia plasmada tanto en la voz como en su rostro.

―Deberías dejar de culparte por apuñalarme.

Silencio.

Medea no dijo nada cuando aquellas palabras salieron de Emiya.

― Dices que no sienta culpa, pero el solo verte actuar como lo haces ahora es un vivo recuerdo de lo que hice ―la puerta frente a ella se abrió, dejando ver su dormitorio. Emiya caminó y la dejó con cuidado en la cama.

―Oh, eso, me hiciste un favor al haberme apuñalado, un favor que no me había dado cuenta que necesitaba hasta que sucedió.

― ¡¿Perdiste la cabeza?! ―Medea miró al hombre sin poder comprender que hablaba―. Espera, sé la respuesta a esa pregunta… lo que sea, ¿cómo es eso de que te ayudé?

―Lo hiciste al haberme librado de ciertos problemas que tenía con este nuevo cuerpo ―Emiya sonrió al ver la mirada de confusión de Medea.

Alzando un brazo y apretando el puño Emiya contempló aquella acción.

―Me siento libre.

―Debería haberte afectado de manera negativa, el hecho de que digas algo como eso no tiene sentido, cortar cualquier magecraft, no sé que se cortó para que digas eso pero-

― ¿Cuánto tiempo crees que he estado vivo? ―Emiya bajó el brazo, caminó hasta la puerta y la cerró.

― ¿A qué viene eso?

―Deberías calmarte un poco, te veo demasiado agitada.

― Ah, ahora entiendo, ahora soy yo la agitada por esto, por supuesto, apuesto que quieres liberarte para ir a jugar con la perra de-

― ¿Cuánto tiempo crees que he estado vivo?

Medea guardó silencio al ver ya no la parte amable del hombre.

Estaba viendo ahora el rostro que mostró en la guerra, aquella imagen que no solo le molestó, sino que la atormentó en cierta forma.

― ¿Un par de miles de años quizá? ―la sonrisa que le dio el hombre ante esa respuesta era más que visible que era un no―, ¿Siglos?

―Un tiempo que ni siquiera se puede medir ―el hombre puso sus brazos en la espalda y empezó a caminar hasta la ventana―, no me refiero a unos cientos o miles, ha pasado tanto tiempo que no tienes idea.

Medea no pudo ver el rostro del hombre, pero algo parecía distinto de su tono burlesco de siempre.

― ¿Puedo saber por qué estás hablando de esto? ―Medea dio un suspiro y se quitó los zapatos, seguido del corsé y el vestido superior. Realmente ella deseaba dormir un poco al final.

―Porque mi vista estuvo nublada hasta ese día, mi pensamiento, mi juicio, mi propio ser estuvo recortado a un punto el cual no podía entender porque me expresaba como lo hacía, porque reaccionaba como lo había hecho ―Emiya miró el cielo y el sol saliente.

No hubo respuestas de la mujer que ahora estaba viendo la espalda del hombre sin saber que decir. ¿Qué era esta situación?

Un breve pensar, una idea simple, pero sin fundamentos. Todo intento de comprender lo que el hombre quería decir se vio roto al nacimiento de una nueva idea por la situación que podía estar pasando.

―Siento decirlo de esta forma, pero toda acción que he dado hasta este momento, toda muestra que di y cada pequeña muestra de expresión, no fue algo que hubiera hecho a voluntad ―Emiya se volteó y vio como los ojos de Medea se abrían de sorpresa.

― ¿Qué?

―En este mundo, este cuerpo, es humano… ―Emiya volvió a alzar su brazo y lo puso frente a Medea, la cual no comprendía nada de lo que el hombre quería transmitir.

―No lo entiendo… eres un humano, ¿no?, ¿qué debería de cambiar ahora que renaciste?

―No soy idiota, al igual que tú tengo mis problemas, sé que tienes los tuyos, nunca sé con quien estoy hablando, con Medea o con Caster ―los ojos de Emiya pasaron de su mano a los ojos de la mujer de pelo lavanda que se quedó en silencio.

Un bufido de diversión se escuchó al cabo de unos segundos de ese comentario.

― ¿Era tan evidente?

―Cuando pasas de verme con interés a ganas de querer matarme es muy evidente querida ―Emiya sonrió de lado ante eso. Medea solo entrecerró los ojos, pero dentro también se alegraba de ser llamada "querida" ―. ¿Ves?, a eso me refiero, ni siquiera yo sé que pasa por esa cabeza tuya.

―Cállate.

― ¿Ahora de esta forma?, no importa ―Emiya caminó y se puso frente a Medea que se había quedado solo con un camisón largo y sus medias, no era el camisón que era para dormir, era más que evidente por la calidad de la tela.

― ¿Entonces qué?, ahora que recuperaste tus recuerdos en su totalidad vas a matarme o vas a irte?

Medea realmente notaba ciertas incongruencias en todo lo que el hombre hacía y decía, eso con lo que había visto en su memoria, pero no le dio importancia en su momento, ahora le molestaba.

Porque estaba viendo la verdadera cara de Emiya, no, de Archer el Counter Guardian.

―Tienes mi interés ―Emiya comentó viendo a Medea quien frunció el ceño.

― ¿Interés?, solo lo dices de esa forma porque quieres entretenimiento entonces ―ella no podía disimular que esto no le molestaba, que no le dolía, no tenía una mente tan esquiva como el idiota frente a ella.

Para ella el idiota seguía siendo una condena como un salvador.

Emiya se quedó callado por unos segundos, de verdad, esto no era fácil para él, no era algo que quería, no era algo que deseó. Fue breve el tiempo en el cual pudo sentirse tan vivo, tan humano, y si bien podía recordar cada sensación, cada emoción cada pequeña fracción de sentir que pensó que había perdido.

Ahora estando completo no era lo mismo. Entendía lo que sentía, podía identificar cada cosa que había sentido y como era la forma en la que se trasmitía, pero ahora no era lo mismo.

La carta que tanto problema había generado fue algo que no había pensado mucho en su momento, pero ahora podía analizar la situación, y recordar el funcionamiento de eso, esta no había sido la primera vez para él viendo una carta de instalación.

Simplemente su invocación no podía ser buena por una vez… su suerte debía ser incluso peor de lo normal en este punto, dos invocaciones mal hechas seguidas, era casi para reírse.

Todo este tiempo, todo momento en aquel lugar, toda interacción, gesto y palabra que había dado hasta ahora no podía decir que fue dada por él, si bien estuvo allí presente, estuvo él mismo dando todo, pensando todo, pero a la vez no fue él.

Despertó al momento de ser apuñalado por Rule Breaker, al contrario de desaparecer pasó a estar lucido por primera vez desde que había aparecido en este mundo.

―Incluso ese fue el sentimiento, incluso si fue así, ¿qué cambiaría al final? ―Emiya miró a Medea que pasó a abrazarse a sí misma para luego soltar un bufido.

―Nada al final, incluso si parecías más humano antes, siempre supe que no actuabas de forma apropiada ―Medea hundió su cabeza en el hueco que se quedó al abrazar sus rodillas―. Sabía que algo no iba bien contigo, sabes, no sé si alguna vez te han llamado esto, pero viendo los engranajes de ese lugar, puedo llegar a una definición perfecta para ti.

―Adelante ―Emiya esperó.

―Maquina ―Medea soltó antes de alzar su cabeza y ver como no hubo cambio en la expresión del hombre―, no creo que nadie entienda de verdad esta forma de llamar, no sin conocerte, te he visto, he visto cada gesto que has hecho en estos años a mi lado.

― Oh, ¿y que has descubierto? ―el interés de Emiya llegó ante las palabras de Medea.

―Que te mueves en base a lo que necesitas, no, en base a lo que se te ordene que se necesita, solo sigues ordenes, nada más, no piensas en ti mismo, nunca piensas en tu seguridad, solo piensas en los beneficios para mi favor, en parte me gusta eso, pero a la vez cuando pienso que es algo que ya tienes programado…

― ¿De donde aprendiste todos estos conceptos? ―Emiya ya estaba con el ceño fruncido, algo que ya era más que notable para Medea.

Había tocado algo que no le gustaba al hombre.

―En este mundo, la nobleza tiene una tecnología avanzada a comparación de las personas normales, me han invitado a la presentación de más de una "computadora" o base de datos como lo presentaron, además que recuerdo lo del mundo de la guerra.

―Parece que has investigado bien, recuerdo la presentación de-

―No desvíes el tema, es bastante obvio ahora ―la voz de Medea fue demandante, ella se quedó de rodillas en la cama ahora y mirando con el ceño fruncido―, siempre haces lo mismo cuando hay algo que no te gusta.

― ¿Es así? ―Emiya interrogó.

―Por supuesto siempre- ―Medea se cortó cuando se dio cuenta de que estaba por desviar el tema una vez más―, eres un bastardo a veces.

―Lo tomaré como un cumplido.

El rechistar de lengua de Medea no tardó en salir cuando el hombre se burló de ella incluso en esta situación.

―Sigues solo una programación, pero no pude ver quien te dio esa programación a seguir.

― ¿Es por ello que me llamas maquina tan simplemente?, pensé que tendrías una palabra más profunda a comparación de otros.

―Entonces si fuiste llamado así alguna vez ―Medea sonrió y Emiya frunció el ceño ante aquello, borrando la sonrisa que tenía hasta hace unos segundos.

―Más de lo que debería, pero una cosa es compartida entre cada persona que me ha dado ese título, no saben ni siquiera lo que dicen y solo repiten lo que escuchan, sin siquiera conocer la palabra en general.

―Sigues un programa, intentas imitar lo que tienes presente, no importa que sea la casualidad, el objetivo a cumplir es lo importante, no intentas hacer mucho más allá de lo requerido, pero eso es comprensible en parte, claro si es que esa parte estuviera ligada a tu programación.

― ¿y el resumen de todo esto es?

Medea caminó en la cama y puso una mano sobre la de Emiya, mano que luego bajó sobre su cuello. Emiya alzó una ceja ante la acción de la mujer.

―Estarías más feliz si me mataras ahora, en este mundo, sin tenerme a mí lado, estarías libre eventualmente a hacer lo que quieras.

Cualquier signo de emoción en el rostro de Emiya se fue al instante en que Medea comentó aquello, solo se quedó quieta mirando fijamente a los ojos al hombre.

Lo que estaba haciendo era arriesgado, ella misma lo sabía, pero tenía que hacerlo, tenía que intentarlo, confiaba en lo que vio en parte en los últimos años, que había una parte humana aún dentro de ese cascarón que conocía como arquero.

― Es tentador ―Medea tragó la saliva que tenía en su boca, Emiya se dio cuenta de ello al tener su mano en el cuello de la mujer. Miró casi con deleite como poco a poco Medea cerró los ojos y esperó.

Para ella los segundos parecían eternos, ni siquiera podría haber pasado cinco segundos, pero ese pequeño lapso era semejante al de varios minutos. Fue cuando el segundo seis se cumplió que la mano de Emiya subió del cuello a la mejilla de la mujer, tocándola con cuidado.

―Esto es curioso… ―Emiya habló después de haberse quedado anonadado viendo el rostro de Medea.

― ¿Qué es curioso? ―ella en parte sabía que Emiya no la iba a lastimar, pero por otro lado estaba la parte en su cabeza que le gritaba que algo no iba a bien de vez en cuando, en esta ocasión la alarma en su cabeza estaba en auge.

―Sabes, incluso con cada fragmento de mi memoria de vuelta, con mi tren de pensamiento como tiene que ser, con todo lo que me parecía extraño ahora tomando sentido… ―Emiya acercó su rostro al de Medea―, no te encuentro… molesta en todo caso.

Fue un simple segundo en que Caster no supo que hacer, pero se decidió.

Acercó su rostro y le dio un beso al hombre.

El abrazo que la envolvió con cuidado indicaba que fue la opción correcta.

Me costó escribir la verdad, dios…

Mi cabeza ahora está full centrada en otra historia, y además está el hecho de que no tengo excusa en una cosa, me la pasé jugando estos dos días en vez de ponerme a escribir, sí, sí, sé que siempre hablo y luego me atraso, pero ¡Oye!, actualicé cinco historias seguidas en la fecha asignada, algo es algo.

Hay una cosa que no quedó clara parece y algunos dudan, El Shirou de este mundo si ya se fue, estiró la pata, viajó, ya no vuelve… en resumen, también las cosas que preparé van acorde ahora al sentido, creo que no tomé como era debido, pero lo aclaré en el capítulo del porque el actuar de Emiya, porque en un capítulo se refirió a "siglos y milenios" como fecha de estadía y porque era tan emocional, cuando no debería ser…

Sí, ya sé que tiene emociones y tal, pero está el hecho de que mientras más tiempo pasa, más degradado se vuelve como humano para ser solo un arma como tal, cosas…

Actualizaré otra vez esto a fin de mes creo… o en este mes, como sea.

Ruego que el capítulo sea interesante, porque por fin comienza el problema de verdad ahora.

Rey de picas fuera.