CAPITULO 18

ESCLAVIZANDO A KIRI

Caminaron por el bosque algunos metros, alejándose de todos y de todo. Mei Terumi tuvo ligeros pensamientos sobre atacarlo por sorpresa. No podía entregar el país, era su deber como líder asesinar a quien quisiera conquistar su aldea. Era su deber, no podía perder a Kirigakure. Caminaron lado a lado y la Mizukage no escuchaba las propuestas de Naruto, solo pensaba que planear una estrategia para asesinarlo. No solo se desharía de él, sino que obtendría esos ojos tan codiciados. Además del Kyuubi.
Naruto hablaba, pero Mei ya estaban evaluando aceptar cualquier cosa y luego capturar a esa medico pelirosa para usarla como sebo. Era notorio el interés de Uzumaki por ella, tal vez era una aliada o su amante, a Mei no le interesaba puesto lo único importante era salvar su villa.

—Mei-san…. —sonrió Naruto— ¿acepta mis términos para unirse a la aldea del remolino?

La mujer asintió apenas, se la veía pensativa y preocupada. Naruto evaluó su reacción y no parecía alguien resignada o furiosa. Algo estaba mal.

— (está pensando en que ángulo te clavara el puñal de la traición –aseguró la voz de Madara— seguro tomara a tu ninja médico o al resto de los idiotas que te acompañan. Se está relamiendo con la posibilidad de tener al Kyuubi y al Rinnengan de un solo golpe. Pero descuida Naruto… ju ju ju)

A Naruto le molestó mucho las palabras del Uchiha, pero como hombre traidor e intrigante, la experiencia estaba a su favor ciertamente. Así que decidió probar que tan cierto era el concepto que Madara tenía sobre la Mizukage.

Se apartó un poco del camino, y dejo de soportar el dolor en su vientre que lo estaba molestando hacía rato. Se agachó levemente, dándole la espalda a la líder y tomándose con ambas manos el vientre gruñó débilmente.

— ¿Se encuentra bien Naruto-san? –Preguntó la mujer fingiendo preocupación aunque vio oportunidad

—Estoy bien…no se preocupe…—gruñó parándose firme Naruto— mi compañera me curara, ella sabe cómo hacerlo.

— ¿está seguro? –insistió Mei para saber un poco más de su condición— ¿acaso mis Shinobi le han herido?

—No…—señalo él— solo son los poderes nuevos en mi cuerpo, mis ojos, el Mokuton, se me hace difícil controlarlos. Por eso resulto herido a veces. Igualmente estaré bien.

—Ah…ya veo…—sonrió apenas la Mizukage, y un plan le vino a la mente

Ambos decidieron volver a la aldea tranquilamente, Naruto tenía el presentimiento que Madara había dado en el clavo al evaluar a la Mizukage. Él quería creer en ella, pero lamentablemente no podría descuidarse en ningún momento.


Sakura caminó por los bosques como pérdida, su andar lento y descuidado era captado por muchos de los ninjas de Kiri que regresaban a la villa por órdenes de su líder. Nadie le prestó atención, ella no constituía peligro alguno y hasta que Godaime no ordenara atacarla, nada importaba lo que hiciera o dejara de hacer por los bosques solitarios.

Sakura caminó pensativa, taciturna y muy triste. Recordó con lujo de detalle la masacre que Naruto había propiciado ante sus ojos. Sin rastro piedad, sin perdón. Luego simplemente uso su poder para revivir lo que había desechó como papel. Lo hizo parecer tan fácil, lo hizo parecer simple. Pero el corazón de Sakura le decía algo más, le decía que ese Naruto de los ojos Rinnengan era cada vez menos aquel muchacho que había sido héroe de la alianza ninja. ¿Quién era ahora? ¿A cuántos había matado? ¿A cuántos había revivido con la misma pasmosa facilidad? ¿Cuál era su plan para todos lo que asesinaron a la familia Uzumaki?

Sakura se estremeció, si le había hecho esto a Kirigakure, ¿Qué haría con Konoha cuando volviera? O lo más importante… ¿Que debía hacer ella para evitarlo? El viento acarició su cabello levemente, ni siquiera lo notó llegar, pero él siempre estaba cerca.

—te veo confundida…

Sakura volteó y a su lado estaba Naruto. El rubio le sonrió apenas y con leve gesto la incitó a volver a caminar junto a él. Lo hicieron en silencio los primeros minutos, tal vez porque no había explicaciones posibles para sentimientos tan confusos. Finalmente, Sakura enfocó para bien o mal la pregunta importante que debía hacer…

—Naruto…dijiste que me dirías absolutamente todo…—le recordó apenas— tú me lo prometiste… ¿dime que pretendes conmigo?

—En realidad…—sonrió él— tu no ibas a ser quien hiciera esta misión junto a mí. Tenía pensado usar a Shizune-Neechan. Como ninja médico, ella es una de las mejores y me aprecia mucho, a pesar de lo pasado.

— ¿entonces por qué estoy aquí?

— ¿recuerdas la primera noche que dormimos juntos?

Sakura rememoró esos momentos hace semanas. Había estado demasiado borracha y celosa para notar donde se iba a meter. Hicieron el amor tantas horas, por todo el lugar donde Naruto vivía. Ella lo necesitaba tanto, lo deseaba tanto. Y él respondió a mucho más que simples expectativas normales.

— ¿te acostaste conmigo para controlarme? –preguntó ahogada de angustia aunque su voz no lo reflejaba

—en un principio….sí. –Indicó Naruto serio— ahora….no lo sé.

— ¿Cómo que no lo sabes? – Preguntó nerviosa

—debes saber todo de mi para comprenderme. –Anuncio Naruto— has visto que tengo el Rinnengan ¿correcto? –Ella asintió— lo que no sabes hasta ahora, es que Uchiha Madara quiso utilizar mi cuerpo para seguir viviendo. Ambos caímos en la batalla final de la guerra, pero Zetsu, el esclavo de Madara, trasplantó los ojos de su amo a mi cuerpo.

— ¿entonces….tu?

—Más o menos…—sonrió el apenas— no soy Madara, aunque tengo sellado en mi cuerpo su alma corrupta. Él quiso controlarme lanzando un Genjutsu sobre mí, pero los sellos de mis maestros y el Kyuubi lo detuvieron….al menos por un tiempo.

— ¿Qué quieres decir?

—Tal vez lo sepas….tal vez no…—continuo Naruto— pero Madara quería adquirir todos los poderes del legendario sabio de los seis caminos. Me refiero a la leyenda de Rikudō Sennin. Puso en mi cuerpo células propias, células de Shodaime Hokage y los ojos de poder.

—Es una locura…—susurró Sakura

— ¿en serio? –dijo Naruto y estirando su mano hacia una parte del bosque logró que los arboles comenzaran a crecer de manera rápida expandiéndose por el lugar. —Los Uchiha tenían el poder de los ojos del dios…—dijo Naruto mostrando sus Rinnengan— ojos que debían madurar a través del dolor y otras emociones contradictorias para alcanzar el estado puro. Los Senju tenían la virtud de trasmutación, podían combinar elementos del chakra formando uno nuevo.

— ¿me quieres decir que todos los Kekengenkai del mundo son originarios de sangre Senju?

—es mi teoría si…—siguió Naruto— luego estaba el poder de la luz, cuyo origen espiritual no era otro que la fuerza de la naturaleza….la energía que me fue enseñada a canalizar a través de los ermitaños de la montaña sagrada. En cuanto a la energía oscura, la aportan los Biju, cuyo origen máximo es el legendario Juubi, el monstruo de las diez colas.

—Suponiendo que sea cierto…—señaló Sakura apenas— has nombrado 4 caminos. Faltan dos…

—la unión física y la unión espiritual son los dos caminos faltantes…—indicó Naruto— la unión física está dada por la única sangre cuya fidelidad está más allá de las elecciones. Una sangre tan poderosa que desde el nacimiento mismo es sellada, una sangre que solo otros de su mismo clan pueden liberar. Recuerda lo que alguna vez te dije… la lealtad esta en mi sangre.

—Ese es el quinto camino…—susurró Sakura sorprendida— significa que tú eres….tú quieres ser…

— ¿el sabio de los seis caminos? –Preguntó Naruto divertido— no te negare que esa idea se me pasó por la mente un par de veces. Pero no, solo pretendo paz, y sobre todo una paz que no sea una ilusión como la que Madara creía lograr con su plan "ojo del luna"

— ¿entonces que pretendes hacer?

—como bien sabes, con los feudales muertos en todos los países, ya no hay equilibrio de poder. El Daimyō del fuego está armando un ejército para conquistar todos los países.

—imposible…no podrá contra todas las villas ninja.

— ¿te olvidas del dinero?— preguntó Naruto— los ninjas también deben comer y aprovisionarse. Daimyō tiene por seguro que su ejército combatirá siempre bien aprovisionado. Cosa que no ocurrirá con las villas Shinobi.

—todas las villas contra soldados comunes no será batalla…será una masacre.

—4 villas contra Konoha, el ejército del feudal y los samurái del hierro. –Aclaró Naruto— como embajador solo se me envió por las villas a confundir líderes y ganar tiempo. Pero nuestro señor no dudara en aplastar a todos.

—Somos ninjas de Konoha…—dijo Sakura como para responder algo— esto que haces es traición. Y lo sabes.

— ¿traición contra quién? –Dijo Naruto seriamente— no le debo nada a nadie, nunca me regalaron nada y siempre han dependido de mí para todo. Aun tienes que recordar lo que Konoha le hizo a mi familia. El señor feudal tenía acuerdos con mi familia, tú leíste mis pergaminos… ¿y tuvieron piedad? No. Solo hicieron lo que creyeron mejor para sus intereses.

—Lo entiendo, yo también estaría furiosa de haber perdido a mis padres de esa manera –trato de tranquilizarlo Sakura y le acariciaba el rostro suavemente— pero Naruto… ¿acaso no recuerdas todos los amigos que tienes en Konoha? Ellos van a sufrir tu venganza desquiciada. ¿Entiendes que estas actuando de la manera estúpida que siempre le reprochamos a Sasuke?

—Entonces ayúdame…—la tomó por la cintura y quedaron frente a frente— protégeme de mi mismo. Aunque el camino físico de mi sangre une todos los poderes bajo mi capricho, el camino espiritual también unirá a Madara con mi propio ser. Solo tú, puedes ayudarme. Si Madara llegara a controlarme….mis sueños de paz solo serán pesadillas….tú debes ayudarme.

— ¿cómo lo hare? –Dijo ella apoyado su frente en el pecho del rubio— soy fuerte….pero eso no se compara con lo que tú puedes hacer.

—Tú no tienes el mal rondado tu cuerpo…—susurro él— por eso te necesito. Me conoces más que nadie, sabes cómo era y puedes detenerme si ves que cometo un exceso. Las villas Shinobi se resistirán a ser salvadas. Pero debo arrastrarlas hasta este país para evitar más muertes. Mis métodos tal vez te confundan, tal vez sientas que estas con un demonio y sé que tal vez no me ames. Pero como mi amiga, como la persona que ame durante muchos años. Quédate conmigo, confía en mi como siempre lo has hecho, al final del camino….tu podrás acabar con mi vida si he desviado el camino hacia el mal. Te lo prometo, quédate a mi lado.

Ella elevó sus increíbles ojos verdes y se miraron fijamente durante varios segundos. Naruto estaba angustiado, era una carga enorme la que soportaba, desoír constantemente las ganas de matar. Sakura tenía tantas dudas, él decía que ella podría detenerlo. ¿Pero cómo? ¿De qué forma enfrentaría a ese Naruto prácticamente invencible? De pronto, Naruto comenzó a toser, su cuerpo se arqueo separándose de la pelirosa, nerviosa lo vio desplomarse cerca de ella. De rodilla Naruto tosió roncamente y escupió sangre sobre el pasto. Sakura se paró detrás del rubio y comenzó a revisarlo con su chakra en las palmas, tenía heridas internas, algo extraño por que no recordaba que lo hubieran herido.

—Ese…—jadeó Naruto apenas— maldito Uchiha…—tosió escupiendo más sangre— cada vez que uso mis poderes…el cretino intenta salir de su sello. Me está desgarrando por dentro.

—Deja de usar el Rinnengan…—le pidió Sakura curándolo por la espalda— puedes luchar sin él perfectamente.

—no importa que no lo use, cualquier poder o habilidad que sea suya o mía lo hace intentar salir. –Dijo Naruto enfadado como si fuera algo obvio— ¡Cada vez estoy peor! Debo tratar de terminar con todo rápidamente. ¡Así tenga que liquidar las villas enteras!

—NO…—le gritó Sakura tomándolo firme por un hombro desde atrás— dijiste que me escucharías….dijiste que confiara en ti y tu debes confiar en mí. Nada de asesinatos, nada de masacres. Puedes convencerlos si les cuentas lo que sabes. Tráelos aquí, pero siendo tú mismo, y no el asesino de Madara.

Él sonrió apenas, comenzó a tranquilizarte lentamente. Los dolores se fueron, ella lo estaba curando bien. Rato después se puso de pie y se giró mirándola fijamente. Luego de algunos segundos el rostro de Naruto dibujo una traviesa sonrisa…

— ¿sabes que he notado? –Dijo el Uzumaki mirándola fijamente— cuando estamos divirtiéndonos en una cama juntitos...—se acercó pegándose a ella y abrazándola— no me siento más Madara…

—sucio….—le empujó sonriendo la chica al verlo mejor— ¿eso es en lo que necesitas que te ayude? HENTAI –y salió corriendo sonriente por el bosque.

— ¡ESPERA SAKURA-chan! –Reía el divertido y comenzó a perseguirla— ¡NO QUISE DECIR ESO, PERO HAY UN LAGO CERCA…PODEMOS BAÑARNOS JUNTOS…JA JA JA!

—NI LO SUEÑES HOMBRE MALO –reía más animada la pelirosa— HASTA QUE NO VUELVAS A SER NARUTO, NO HABRA MAS ALEGRIAS PARA TI.

—ESO LO VEREMOS SAKURA-CHAN…—amenazó sonriente tratando de alcanzarla

Ella comenzó a correr y él la siguió divertido. Definitivo que su problema aumentaba día con día, pero al menos tenía una persona con quien compartirlo. Su fuero interno era otra cosa, Madara había cansado su mente diciendo que Sakura lo iba a traicionar, que solo esperaría el momento de mayor debilidad para matarlo. Que lo delataría en Konoha y todo se iría al demonio. Naruto tenía que ignorar esas palabras, tenía que ignorar la perversa mente que lo acosaba si quería terminar su misión de la mejor manera. Pero sentía que el tiempo se acababa, sentía que los espíritus de Madara y él mismo se unirían tarde o temprano. Con el camino espiritual reunido, con alma fusionada surgiría un nuevo hombre. Un hombre capaz de un grandioso bien, o del más terrible mal.


La villa de la niebla estaba muy tranquila a las 3 de madrugada. La Mizukage trasmitió las peticiones de Naruto a los consejeros y acordaron que tenían que fingir haber cedido para tomar descuidado al Shinobi. Era increíble que después de la matanza y demás sucesos, Naruto y su equipo siguieran haciendo vida normal dentro de la aldea. Aunque estuvieran rodeados de enemigos potenciales.

—Mizukage-sama…—dijo uno de los ancianos del consejo— ¿Qué vamos a hacer con Uzumaki?

—Solo tengo una opción, —aseguró Mei, sería como nunca— pero si llegara a fallar, les sugiero a ustedes que acepten todas las condiciones que ese muchacho imponga.

— ¿Cuál es el plan Mizukage-sama? –Preguntó otro de los consejeros en esa reunión secreta

—él tiene el Rinnengan…—dijo gravemente Mei— no puedo arriesgarme a decirles lo que pienso hacer. Si fallo, probablemente seré asesinada. Y aunque ustedes conjuntamente con las espadas de la niebla quieran venganza, les surgieron acepten con humildad el cambio de mando. Piensen en sus familias, piensen en sus hijos. Si ese muchacho usa el Rinnengan como Madara Uchiha lo hizo alguna vez….puede hacer desaparecer esta aldea con un solo jutsu. Si no lo detengo, mi consejo es que Kirigakure se una a Uzumaki por las buenas.

Todos guardaron silencio, confiaban ciegamente en lady—Mizukage. Si esa mujer iba a actuar, una kunoichi experta en infiltración y asesinato. Debían confiar. Aunque resonaba fuerte el último consejo de Mei Terumi. Si fallaba, debían pactar alianza. Eso significaba que reconocía el grado de peligro al cual se exponía, significaba que su rival era alguien demasiado complicado para pensar en resistir. Una jugada a todo o nada, un golpe certero o la rendición.

Mei Terumi, Godaime Mizukage de la aldea de la niebla, había dado su orden final.


La cueva se abrió insertando un poco de su chakra y se cerró lentamente tras él. Kabuto Yakushi retornó a su madriguera luego de una gran carrera para ponerse fuera del alcance de un posible perseguidor como Naruto. Estaba furioso, estaba frustrado y cada vez más debilitado. Había tenido que usar sus mejores marionetas contra Naruto y ahora las había perdido. El jutsu asesino de Izuna Uchiha fue detenido, perdió a Tsunade Senju, perdió al Sandaime Tsuchikage. Había perdido mucho en ese viaje al país del agua.

Sus laboratorios estaban en la completa oscuridad hasta que encendió las luces. Tenía que trabajar duramente para lograr destilar las últimas fórmulas para sus armas secretas. Tenía que poner a punto sus mejores venenos y demás jutsu. Ahora no tenía su biblioteca, no tenía las armas de Rikudō ni tampoco sus mejores resurrectos. Solo su extenso conocimiento de las técnicas y su propia habilidad primaria. Solo eso que era mucho contra cualquiera, pero poco menos que nada contra el Rinnengan de Naruto Uzumaki.

¡Increíble! ¡El Rinnengan!

Todos se había ido al demonio, Zetsu lo había engañado y ahora sabia quién era su nuevo amo. Nada menos que el inservible de Naruto Uzumaki, era la oscura mente entre las sombras. Lo había utilizado, lo había engañado y jugó con él como si fuera una rata en un laberinto. Eso era lo más frustrante para Kabuto, ser derrotado en una estrategia por un retardado como el Jinchūriki.

Su cueva-base tenía varios sistemas ingeniosos de defensa, tenía varias rutas de escape y tenía provisiones para resistir por meses un encierro. Estaba completamente sellado a la detección normal y solo se podía acceder por una puerta cuya apertura solo se lograba con el especifico tipo de chakra surgido en Kabuto.

El Jinchūriki tal vez lo hubiera seguido pero en esa base, Kabuto guardaba muchas trampas aun por desatar. No le sería fácil, Naruto no tendría su cabeza regalada y hasta en un descuido podría perder la suya propia. Así Kabuto pensaba esperando a su supuesto perseguidor. No le sería fácil, Kabuto estaba en su territorio.


Mientras tanto, algunos kilómetros más al sur de la ubicación de la cueva. Zetsu, Jūgo y Suigetsu llegaron a un lago donde decidieron descansar. El usuario del Suiton no dudo un segundo en zambullirse en el agua fresca para revitalizar su acuoso cuerpo. Dejó a su nueva espada Samehada junto a la fogata que Jūgo había preparado para pasar la noche, mientras Zetsu revisaba la zona con sus clones blancos.

—Ey Jūgo…—dijo el peliblanco cuyo cuerpo se mesclaba con el agua— ven a darte un baño que la noche es calurosa.

—estoy bien…—dijo el pelirrojo apenas y volvió a mirar el fuego— disfrútalo tú.

Ambos Shinobi se habían acostumbrado uno al otro desde los tiempos del equipo "Taka". Habían pasado esos años vagabundeando en busca de espadas para Suigetsu y cosas interesantes para Jūgo. Junto había convivido demasiado tiempo, eso los había buenos amigos aunque ninguno de los dos lo admitiera abiertamente.

Suigetsu miro levemente a la espada enfundada por las telas blancas que descansaba cerca del fuego. Cuando Naruto los reclutó, simplemente Suigetsu aceptó formar parte del grupo por el simple hecho que el Uzumaki le había prometido una espada poderosa. Sorpresa grata cuando le entregó nada menos que a Samehada a través de Zetsu. La criatura tipo planta había hurtado prácticamente todo de las manos de Kabuto. Esa espada era uno de sus trofeos perdidos.

En cuanto a Jūgo, la primera vez que vio a Naruto en su máximo poder, simplemente enloqueció. Se trasformó en esa abominable criatura asesina de siempre y fue Naruto quien vino a detenerlo poniéndolo de cara al suelo. Con algunos días de trabajo y sellos de la familia Uzumaki, el joven rubio encontró la manera de eliminar los sellos del cuerpo de Jūgo. Sin embargo el pelirrojo lo sorprendió con una revelación:

—no elimines los sellos…—dijo seriamente a Naruto— o no podre servirte para tus planes futuros. Suigetsu es un buen ninja, yo sin el poder de la maldición….no soy nada.

Naruto lo había mirado con gesto de seriedad para luego asentir sin problemas. Agradecía la ayuda que pudiera conseguir, ya que los objetivos del rubio eran demasiado grandes para abarcar todos los detalles el solo.

—Puedo ayudarte a controlar la maldición con uno de mis sellos…—aseguro Naruto— tu nivel bajara un poco considerando que la locura homicida le agrega poder a ese modo bestia que tienes. Pero la parte positiva es que lograras activar la maldición a voluntad. Podrás entrenarte como nunca con esos poderes y así cuando llegue el combate será más pensante y menos predecible. ¿Qué me dices?

Jūgo aceptó y ambos Shinobi pasaron a formar equipo con Zetsu. Se encargaban de los trabajos sucios y se disfrazaban lo mejor que podían para poder pasar desapercibidos. El secreto era el anonimato. Naruto no debía ser relacionado con ellos de ninguna forma. Finalmente, luego de revisar los alrededores, Zetsu volvió junto al fuego para hablar con sus improvisados compañeros:

—ju ju ju…Kabuto-san no ha salido de su base— dijo sonriendo de lado— solo nos queda esperar a que lleguen los refuerzos.

— ¿refuerzos para quién? –Preguntó Suigetsu

—para quien sea…—declaró Jūgo interrumpiendo –si vienen aliados serán bien recibidos. Si son enemigos, será difícil para ellos. Eso lo puedo asegurar.

— ¿Qué haremos si nos cruzamos con el equipo de Sasuke-kun? –preguntó el usuario del Suiton

—no haremos nada, —dijo Jūgo serio— recuerden que Naruto-sama nos ordenó que facilitemos la búsqueda de Kabuto y nos apartemos de todo lo demás. Naruto-sama dice que no debemos arriesgar nuestras vidas. Simplemente ayudar para terminar con Kabuto.

Todos asintieron, Naruto jamás les pedía arriesgar sus vidas. Solo les indicaba acciones que perfectamente podían cumplir sin riesgos. Al final de todo, volverían al país del agua donde el Uzumaki había prometido estarían a salvo. Zetsu localizó perfectamente la zona de la cueva por que ya había estado allí, ahora tocaba vigilar a Kabuto hasta la llegada de Naruto o Sasuke. Cualquiera que apareciera tendría vía libre. Y sería el fin del domador de serpientes.


Trascurrieron dos días desde la pelea en el campo de entrenamiento. Todos los Shinobi habían sido alertados de la situación y se les ordenó guardar distancia del equipo de Konoha. Naruto se la había pasado con Yugao y Sai organizando las estructuras de lo que planeaba hacer, como la única villa Shinobi del mundo. También vigilaba a Sakura, aunque no le hiciera falta puesto que el cuerpo de la pelirosa tenía un sello del dios del trueno para cualquier emergencia.

La Godaime Mizukage se mantuvo tranquila y solícita a Naruto. Kirigakure iba a cambiar su estructura para ser la aldea del remolino. También fueron enviados emisarios a los pueblos de todo el país sobre el cambio de gobierno que se aproximaba. País del agua, pasaría a ser país del remolino en breve. Sin embargo, todo era una trampa, la Mizukage no esperaba más que su oportunidad de tomar la ofensiva y capturar a Sakura Haruno. Los días pasados le habían demostrado la notoria amistad de la kunoichi médico con el Uzumaki. Ella cuidaba de Bee y Samui, mientras Naruto cuidaba de ella. Todo parecía normal, hasta la noche del tercer día…

Naruto se encontraba en un bar con Yugao y Sai. Al día siguiente según los acuerdos, comenzarían a crear los sellos del remolino para que cada Shinobi tuviera tatuado en su brazo la marca característica a la nueva villa. Por supuesto que había mucha resistencia a la idea, los clanes más antiguos se negaron de lleno y argumentaron que no se pondría ningún tatuaje de un país inexistente. La Mizukage fingió estar de acuerdo con Naruto, pero solo esperaba su chance.

Sakura terminó de revisar a Bee que había despertado hace algunas horas, y Samui le agradeció las atenciones diciéndole que vigilaría ella el sueño de su sensei por Sakura. La pelirosa se retiró del lugar, pensó brevemente en visitar a Naruto para hacerle un chequeo pero estaba realmente cansada del día. Se había tomado todo el trabajo de recuperar a los dos ninjas de Kumo cuanto antes, según Naruto, en pocos días partirían hacia esa villa para hacer su trabajo de "reclutamiento". Así que Sakura caminó por una calle en la tarde—noche de Kiri y comenzó a notar que alguien la seguía. No podía ubicarlo, no podía sentirlo, pero sus instintos estaban alerta, más alerta que nunca.

Estaba a pocas cuadras del alojamiento donde dormían los de Konoha. Se metió la mano en su kit médico ubicado en la cintura y extrajo dos píldoras diferentes. La primera era una píldora de soldado, la cual consumió allí mismo para recuperar fuerzas por si las llegaba a necesitar. La segunda píldora jugueteaba en su mano derecha, dedo con dedo la hacía bailar caminando descuidada por el centro de la calle.

—Acompáñanos…—dijo una sombra saltando de un árbol y apareciendo frente a la rosa

Sakura miró sobre su hombro y tenía 3 sujetos rodeándola. Luego miró a su derecha, un callejón oscuro al costado de la calle podía apreciar la silueta de un sujeto más. Este estaba concentrado, Sakura miró hacia el piso, y había una zona toda sellada en el lugar donde estaba parada.

—La Mizukage solo quiere hablar contigo…—dijo el Jounnin frente a Sakura— acompáñanos.

—Si quiere hablar conmigo díganle que salga de ese callejón…—indicó Sakura sería— sé muy bien que es ella quien está sosteniendo la zona de sellado.

—Lo siento…—sonrió Mei apareciendo del lugar oscuro pero sin dejar de usar sus manos en sellos lentamente— solo queremos evitar que puedas llamar a tu novio a esta charla.

—Naruto no es mi novio…—señaló sonriendo fríamente la pelirosa— y no necesito de su ayuda para sacarme de encima a patéticos Shinobi como ustedes.

Los hombres se paralizaron de ira, ¿Cómo se atrevía a insultarlos? ¿Cómo se atrevía a decirles "patéticos" estando rodeada y a merced de Mizukage-sama?

—Saben lo que sucederá si me atacan…—declaró Sakura para amedrentarlos— aunque pudieran derrotarme, la destrucción de este lugar sería algo inevitable.

—Por eso te capturaremos…—dijo uno de los enemigos a su espalda— sabemos que eres importante para Uzumaki. Así que nos entregara sus poderes o te cortaremos en finos filetes. –Poniendo su mano en el hombre izquierdo de Sakura –Así que ríndete…

—supongo que tuvieron que elegir a los mejores espías para ocultarse de Naruto…—sonrió Sakura y lentamente cambio la píldora azul de su derecha a la izquierda, para luego poner su mano libre sobre la mano de enemigo aprisionándola— los mejores para ocultarse….lo que no significa…—la mano de ninja de Kiri comenzó desarmarse y sus dedos quedaron flojos y sueltos— que sean los más fuertes.

— ¡aaaahhh maldita! –Gruñó el agredido retrocediendo y los dedos de su mano estaban todos descoyuntados— ¡mira lo que me hiciste, perra!

—Como ninja medico…—sonrió ella serenamente— puedo desarticular cualquier parte del cuerpo humano manipulando sus nervios. Puedo romper, puedo cortar, puedo inutilizar parcial o totalmente a cualquiera que tenga a mi alcance. Les sugiero que me dejen pasar, justo ahora.

—ARTE NINJA…—dijo uno de los Shinobi haciendo sellos detrás de Sakura— PARALIZACION DE AGUA…

Sakura al escuchar esto se echó a la boca la píldora azul en su mano. Luego, su cuerpo comenzó a temblar levemente, sus ojos verdes se abrieron más de la cuenta y no se movía un musculo. El Genjutsu debía estarla ahogando. Como fuera no se movería hasta que fuera liberada. Por supuesto también con esa ilusión perdía el control de su chakra, así que ya no hacía falta sostener esa zona sellada por parte de la Mizukage. Ya la tenían, Naruto iba a tener que negociar.

—Bien hecho muchachos…—dijo la Godaime acercándose y parándose frente a Sakura— ahora tenemos que reubicarla en una zona segura y libre de detección para comenzar a negociar ji ji.

De pronto, cuando el combate parecía haber terminado, Sakura abrió su boca y sopló un vapor azul justo al rostro de la Mizukage y su guardia junto a ella. La pelirroja retrocedió tomándose el rostro sorprendida, y su cuerpo comenzó a desvanecerse.

—Se mastica como una píldora, se sopla, y ¡presto!…—sonrió Sakura girándose rápidamente para enfrentar al resto de los Shinobi— una poderosa formula paralizante. Luego me ocupare de usted Mizukage-sama.

Los ninjas detrás de la rosa apenas pudieron defenderse, tal como Sakura lo había calculado no eran los más fuertes sino los que se escondía mejor. Los Genjutsu que sabían eran inútiles contra Sakura y su sello de reserva en el pecho. Nada de lo que hicieran la detendría, en pocos minutos todos estaban de cara al suelo sin haber podido defenderse.

Mei estaba parada en el mismo lugar donde recibió el ataque. Su guardia había caído sentado al suelo y con gesto de sorpresa estaba también paralizado. Sakura se paró frente a la líder, se acercó a pocos centímetros de su rostro y susurro apenas…

—se lo que todos pensaron….la tontilla pelirosa es el elemento débil…—dijo apretando los dientes rabiosa por ser subestimada— capturarla será pan comido. Luego la usaremos para atraer al fuerte de Naruto justo a la trampa. –Sakura tomó de cuello con su mano a Mei amenazante— la "poderosa Mizukage"… je je je…si no fuera tan problemático te podría romper el cuello justo ahora. ¿Quién es la presa fácil, eh? ¿Quién?

Sakura miró a su alrededor para comprobar que nadie había visto nada, por la hora y el lugar nadie había asomado para ver que era esa pelea. Seguro la Mizukage lo había preparado muy bien todo para evitar mirones o intrusos. Que oportuno que así fuera. Sakura viéndose libre de la zona del sello, puso algo de chakra en su sello del dios del trueno llamando a Naruto. Segundos después el rubio apareció en un destello dorado, y sonrió apenas cuando vio todo el cuadro.

— ¿me llamaste para sacar la basura Sakura-chan?

— ¿y para que más sirven los hombres? –Bromeó ella acariciándole el rostro— me atacaron, según dijeron para capturarme y negociar contigo. ¿Qué querían?

—lo que todos….traicionarme…—señaló sonriente el rubio— te dije que te atacarían, ¿Por qué no me llamaste antes?

—Porque me puedo cuidar sola…—dijo la rosa levantando del suelo a los inconscientes Shinobi— ahora llevare a estos al hospital y…

—espera…—le detuvo el rubio— te pedirán explicaciones sobre por qué llevas a un equipo desmayado. ¿Qué les dirás?

— ¿Qué sugieres?

—Te ayudare a llevártelos hacia el hospedaje…—dijo el rubio sonriendo— mételos en una habitación y allí átalos para que no molesten. En la mañana me ocupare de ellos. –Creando algunos clones que ayudaban a Sakura a trasportarlos a todos

— ¿y tú, por qué agarras a esa mujer? –Chilló celosa Sakura— ¡trató de matarme! Baka.

—Lo sé bien cariño…—le guiño el ojo Naruto y tomando entre sus brazos a la Mizukage la cargo fácilmente— por eso Godaime se ha ganado una cita con mi sala de interrogatorios. La llevare a mi cuarto, dile a Yugao que vaya para mi habitación…necesitare de su… "talento" para hacerla hablar. Luego la dejare en su oficina para que mañana podamos negociar gentilmente.

Sakura gruñó, y condujo a los clones de Naruto por la calle llevando a todos los guardias inconscientes. Ni se figuraba lo que le pasaría a Mei Terumi, pero un par de amenazas y algunas torturas serían herramientas de Yugao Uzuki. ¿Debería detener lo que iba a pasarle? Evaluó que era mejor no meterse con Naruto en sus planes. Si constantemente lo interrumpía perdería todo ascendiente sobre él. Tenía que buscar los momentos precisos para detenerlo y que no causara tanto daño. Era lo único que Sakura podía hacer por el momento.


Recibió una fuerte bofetada al rostro que le giró el cuello. Cabeceó somnolienta y recibió un poco de agua directo a la cara. Intentó moverse, lo intentó con rapidez pero sus brazos colgaban por sobre la cabeza fuertemente atados por cadenas celestes. Sus rodillas estaban asentadas en el centro de una cama, miro mejor y era un cuarto semi oscuro. Mei Terumi solo recordó brevemente un vapor azul saliendo de la boca de la ninja medico Sakura Haruno, el resto fue confusión y oscuridad.

—Hola Mei-san…—dijo una voz— veo que esa fórmula de Sakura-chan es muy efectiva.

Intentó enfocar sus ojos al rincón donde escucho el sonido y solo podía ver una silueta sentada. Más alejada había otra sombra más, parada de brazos cruzados y sin moverse.

— ¿Qué….paso?

—Me has traicionado Mei-san…—dijo la clara voz de Naruto— atacaste a mi compañera médico. Tratando de tomar una ventaja para negociar. Debería destruir toda la villa de la niebla hasta los cimientos.

—No…solo fue…

— ¿solo fue tu plan? –interrumpió el rubio acercándose un poco quedando a la luz del ventanal— nadie lo sabía, según tu actuaste sola y nadie lo sabía ¿correcto?

Esas palabras sugerían que no creía ni medio la situación. Naruto no le creía y todo podía terminar abruptamente para Kiri. Mei estaba conteniendo la respiración.

—Utiliza tus ojos para saber la verdad…—advirtió la mujer pelirroja— no miento.

—podría sacarte toda la información pero desafortunadamente el método te mataría. –Aseguró Naruto sonriendo apenas— y mis planes te contemplan bien de salud para los futuros años.

—Kiri hará lo que acordamos…—dijo como última opción— suéltame ahora.

—buen intento, pero por supuesto que harán lo que yo les diga…—dijo confiado Naruto— porque básicamente…lo que yo les diga será….lo mismo que tú vas ordenarles.

— ¿Qué planeas hacer teniéndome retenida? –Dijo seriamente la mujer— ¿iniciar una guerra?

—Para nada…—se acercó más Naruto y suavemente le acarició el rostro a lo cual Mei giró su cuello evitándolo— pero como tu espíritu no se rendirá a mis peticiones….tendré que hacerlo añicos.

La Mizukage lo miró visiblemente sorprendida. ¿Acaso pensaba torturarla? ¿En medio de su villa y medio plantel Shinobi buscándola? Seguramente pronto darían con la ubicación de este lugar, aunque mirándolo mejor, Mei podía suponer que no era otro sitio que el mismo "hotel" donde los Shinobi de Konoha se hospedaban. Viendo también a la capitana Uzuki en el cuarto, Mei pensó que las torturas comenzarían en cualquier momento. ¿Pero cuál era el objetivo? Ella jamás cedería, jamás renunciaría a buscar la libertad de Kiri. Sería cuestión que Naruto se fuera del país para armar al ejército y buscar aliados contra él. Solo era cuestión de…

—se lo piensas Mei-san…—sonrió Naruto— crees que soportando las torturas que ahora empezaran, cederás lo suficiente para luego volver a reunir tus tropas y armar una revolución. –Suspiro como cansado— las mujeres son valientes y testarudas. Nunca te rendirás te haga lo que te haga.

La mirada de la mujer denotaba sorpresa, ¿si sabía todo eso….por que intentaría torturarla?

—La tortura no siempre está relacionada con el dolor, —indicó Naruto— es solo la fuerza de un individuo torciendo la voluntad de otro. Parte de mi me dice que ponerla en una cruz y arrancarle la piel a tiras durante varios días hará de ti, alguien más adepto a aceptar mi voluntad.

—Has lo que quieras que nada vas a lograr…—sonrió perversa Mei— mis Shinobi me encontraran, mataran a tus amigos antes que nada puedas hacer. He visto tu debilidad, sé que al usar tus poderes sangras y necesitas de tu médico. La niña pelirosa. Pronto caerás, aunque sea lo último que haga.

— ¿lo último que hagas? Ja ja ja…—reía Naruto— voy a disfrutar esto. No hay satisfacción más grande que ver la expresión de entrega en una mujer rebelde. –dijo el rubio parándose de brazos cruzados frente a la maniatada mujer— Yugao-san solo estará para vigilar nuestro alrededor, me vuelvo alguien distraído cuando uso el Tsukuyomi.

— ¿Tsukuyomi? –Pensó la Godaime tratando de recordar ese nombre— ¿Qué demonios será eso?

—El anterior Mizukage cayó presa de esta técnica…—anunció Naruto— se volvió muy cooperativo luego que Madara le lavará el cerebro. Tuvo que sufrir semanas….tal vez meses hasta que su voluntad se quebró. Lo atravesó con katana, lo quemó, lo cortó en filetes y le hizo ver la muerte en tantos colores que ese Jinchūriki se trasformó en una linda marioneta.

— ¡NUNCA ME VOY RENDIR! –Gritó furiosa al recordar a su antecesor— NO LOGRARAS NADA…

—grita todo lo que quieras Mei-san…—aseguró Naruto— este cuarto esta sellado contra sonidos y detección del chakra. Nadie interrumpirá nuestro viaje de placer. Y si alguien entra aquí, Yugao-san dará cuenta de quien sea. Pero tranquila….no pienso cortarte ni matarte un millón de veces…mis métodos no son tan sanguinarios cuando se trata de una hermosa mujer.

Mei desvió la vista y suponía que también sería violada, pero también le creaba una oportunidad. Los hombres se pierden en el acto sexual, si ella luego de un tiempo mostraba entrega, él se descuidaría y terminaría con el cuello cortado. Antes que esa kunoichi vigilante pudiera intervenir.

—Comencemos entonces…dos días para iniciar el trato…—sonrió perverso Naruto— ya veremos cómo te encuentras luego de esto…

— ¿Dos días…? —Pensó desconcertada la líder— ¿Cómo me ocultara de todos dos días?

Los ojos azules de Naruto cambiaron, se volvieron rojos, tenía el Magenkyo Sharingan. Mei comenzó a ver que esos ojos de caleidoscopio comenzaron a girar, el mundo se detuvo, dejo de respirar, ya no podía escuchar nada.


En el mundo real, Naruto seguía parado a pocos pasos de la mujer arrodillada en la cama. Mei se contorsionaba sudando y sufriendo lo indecible. Sus ojos estaban muy abiertos, terror se podía respirar en sus gestos. Del otro lado del cuarto, Yugao sentada en un sillón cómodamente no hacía caso de nada. Sabía que eso llevaría tiempo, aunque no se figuraba que un Genjutsu pudiera hacer tanto daño a la Mizukage, se podía ver a lo lejos que realmente la estaba sometiendo.

5 segundos….5 malditos segundos en el peor infierno de una mujer. En el cielo de una ninfómana, el paraíso de una ramera. Mei Terumi tenía dos opciones, volverse loca o volverse esclava. 5 segundos marcaron esa diferencia para ella. Naruto sabia aplicar los tratamientos con eficacia, Naruto sabia como atacar y donde. Si tenía a esa esclava, tenía en su puño el corazón de Kirigakure. Tenía a todos los ninjas, tenía a todos los aldeanos. Naruto había comenzado la real conquista, de la aldea escondida entre la niebla.


El territorio era despejado, país de la roca comenzaba al finalizar ese bosque y según el mapa las flores que Kabuto usaba para sus venenos estaban germinando en algún lugar de esos territorios. Sasuke detuvo a su equipo justo en los últimos arboles antes de ingresar al paisaje montañoso. Les hizo una seña con su mano dejándolos esperando allí.
Shino asintió, uso sus insectos para revisar la retaguardia del grupo mientras Karin se arrodilló concentrándose en detectar algún peligro en la lejanía. Shizune vigilaba cerca de Karin, observando atenta a Sasuke avanzar por el sendero donde empezaba el camino de montañas.

Sasuke se movió rápidamente hacia la ladera de la montaña apoyando su espalda contra la piedra limitante. Caminó de lado lentamente observándolo todo con su Sharingan. Sabía que Kabuto ponía ingeniosas trampas en los alrededores de sus campamentos. Trampas mortales, nada simples de sortear y difíciles de evitar silenciosamente. Evaluó el sendero de piedra que subía al costado de la montaña y supo que no había riesgo. Una leve seña para llamar al resto de su equipo, Karin, Shizune y Shino corrieron en línea recta hacia la posición de Sasuke y se pusieron justo detrás de él ágilmente. Ni un sonido, ni una pequeña piedrita fuera de lugar.

—no veo nada extraño…—susurró Sasuke con la mirada al sendero— pero presiento que él estuvo por aquí.

—No siento chakra alrededor…—respondió apenas Karin— ¿Cómo sabes que Kabuto estuvo aquí?

—Es un buen lugar para defensas cerradas…—dijo Sasuke secamente— (fácil de defender por su limitante acceso)

Shino envió un pequeño insecto volador que revoloteo ante los ojos de Sasuke obligándole a girar al fondo del equipo y mirar al domador de insectos. El Uchiha giro su cuello y Shino hizo gestos con sus manos indicándole que mirara hacia arriba. Sasuke así lo hizo, y pudo notar ciertas rocas que en lugar de estar inclinadas hacia adentro de la montaña, lo estaban hacia afuera, claramente sostenidas por alguna trampa y no la naturaleza.

—Desgraciado…—pensó Sasuke— esta trampa no sirve para matar. Solo anuncia intrusos. Si caminamos por ese estrecho sendero para subir por la ladera. Kabuto lo sabrá por el derrumbe provocado. Jodido sujeto…—sonrió levemente con molestia.

—Sasuke-kun…—susurro Karin— no hay chakra en los alrededores. ¿Por qué no avanza…?

El moreno le puso dos dedos en los labios haciéndola callar y sonrojar por igual, tenía el temor que mucho sonido también soltara el soporte de esa trampa preparada. Debía haber algún especie de interruptor en el ese estrecho camino. Pisar algún lugar específico, una piedra que corte un hilo invisible, algo similar y todo el lugar de rocas se vendría abajo. No suficiente para matarlos pero si demasiado ruido para alertar a Kabuto.

Shino no dijo nada tal cual su costumbre, simplemente avanzó hasta ponerse junto a Sasuke y se agachó para dejar salir de sus mangas unas pequeñísimas hormigas de color negro. El Uchiha iba a decirle que retroceda pero los insectos comenzaron a subir por el sendero y de pronto parecían elevarse diagonalmente a través del aire. Comenzaban a subir por esos pequeños caminitos y otros insectos seguían en el camino subiendo y encontrando otras rutas para escalar. Shino miró a Sasuke poniendo de pie. Claramente se podía ver ahora como los insectos negros marcaban en qué lugar del camino estaban los finos hilos que soltaban la trampa. Solo tenían que pasar sin tocar esos hilos con hormigas encima. Shino Aburame los había marcado con sus insectos.

—Buen trabajo…—sonrió Karin al Jounnin castaño— son hilos normales, ideales para gente que solo confían en la detección del chakra.

—o en sus ojos…—añadió Sasuke

—igualmente descubriste que aquí podía haber trampa Sasuke-san…—marco Shizune para alentar al líder

—escuchen…—dijo Sasuke a todos— Kabuto es una criatura perversa y manipuladora. El intentara jugar con nuestras mentes y ponernos nerviosos. Ni siquiera puedo prever que tipo de defensas tiene esperando aquí. Pero esta trampa es solo lo exterior de sus dominios, es solo para estar alertado de nuestro avance.

—También la trampa muestra que estamos cerca…—añadió Karin— de no ser así, el lugar no estaría preparado.

—Hai…—asintió Sasuke— si algo sucede….si el combate empieza, Shino cubrirá a Karin y Shizune. Me dejaran solo contra él. Uno a uno.

— ¿de qué hablas? –Preguntó la kunoichi médico— somos un equipo Sasuke-san ¿lo recuerdas? Dijimos hace días que confiaríamos en el otro.

—Confió en ustedes…—añadió Sasuke serio— pero mis habilidades de combate no contemplan compañeros. Si uso mi Dōjutsu estaré defendiéndome a mí mismo. Por eso confió en ustedes para que se protejan y forme ataque conjunto por otro sector. Karin puede anticipar a Kabuto, Shino podrá pelear y Shizune curara a quien le haga falta.

— ¿y si te debo curar a ti? –Preguntó objetivamente Shizune

—poco de que lo haga Kabuto puede dañarme. –Indicó el Uchiha— sus venenos no me afectan al grado necesario. Tuvimos el mismo maestro y eso evitara que me tome con la guardia baja. Conozco sus tretas y se cómo contrarrestarlo. Lo que no se hacer es…

—trabajar en equipo…—completó Karin seriamente— esa materia te la saltaste en la academia.

El pequeño chiste les provoco sonreír a todos, no estaban seguros si Sasuke estaba haciendo lo correcto pero viendo las mujeres que Shino no puso objeción alguna, se figuraron que la idea no era tan descabellada como parecía. La división del equipo en caso de emergencia sería de 3 y 1. No de 2 en 2 como era costumbre. Sasuke era el líder después de todo, por algo lo había puesto en esa posición aun siendo Shino y Shizune tan capaces como él.

Habiéndose puesto de acuerdo, avanzaron por el sendero esquivando los hilos marcados y pusieron pie firme en la meseta inicial a la montaña. Kabuto había elegido un lugar ideal ciertamente. Por debajo de las colinas seguro tenía varias vías de escape donde podía poner los pies en varios países según lo necesitara. Escabullirse, escaparse, desaparecer. Su especialidad principal. El equipo de Sasuke avanzó entre las sombras de las colinas y montañas, hasta encontrar el nido de la serpiente.


Sakura mantuvo atados y amordazados a los guardias de la Mizukage. Estaba junto a Sai que conversaba sobre cualquier cosa como si no estuviera enterado de nada en absoluto. Pero la muchacha pelirosa no se dejaba engañar. Sai y Yugao estaban con Naruto, aun no entendía como les había convencido para que traicionaran a Konoha pero ambos estaban con el Uzumaki.

La Jounnin se sentó al borde su cama y se dijo que la noche era larga para esperar resultados. Naruto le dijo que le tomaría un par de horas arreglar el asunto favorablemente, algo que Sakura creía imposible. ¡Imagínense! La Mizukage secuestrada y después Naruto diciendo que todo se arreglaría. ¿Qué tipo de magia estaba preparando para lograr ese milagro? Sakura tenía más problemas en su cabeza, las últimas palabras de Naruto en la conversación de bosque hacia días la preocuparon. "quédate conmigo" "sé que tal vez no me ames pero…" algo estaba mal. Naruto jamás había hablado tan directamente sobre sus sentimientos. Naruto no era brutal, no era sanguinario. Naruto…ese Naruto….no era aquel Naruto.

¿La venganza lo cambio? No…había algo más. Sakura no era ninja sensor, pero su piel se erizaba cada vez más con las cercanías de ese hombre. La historia que Naruto le contó, dictaba del alma de Madara sellada en el interior. Dictaba que Madara quería salir y causaba daño a Naruto. Dictaba de un Naruto buscando paz, pero sus métodos eran poco menos que maléficos.

Una idea extraña comenzó a surgir en Sakura recostada en su cama. Miro de reojo a Sai que seguía sonriendo y dibujando sus pergaminos como si nada. Esa idea revoloteó fresca para la mente de la pelirosa. ¿Y si en realidad no era Naruto? ¿Si era Madara buscando el poder del sabio Rikudō? ¿Habría tomado el control Madara Uchiha?

Sakura pensó levemente en su maestra Tsunade. La extrañaba, siempre que la veía su corazón se tranquilizaba de joven. Porque de Tsunade podía encontrar las respuestas a cualquier pregunta. Ahora ya no estaba, ahora le tocaba encontrar sola las soluciones y eso le dolía. Pero una enseñanza de su maestra jamás olvidaría.

"prepárate para todo, incluso para lo imposible. Un ninja médico no debe velar tan solo por enfermo. Debe prevenir para que el compañero sano no caiga si se puede evitar de alguna manera".

Sakura sabía que este principio podía aplicarse a Naruto. Inicialmente confiaría en él, pero no estaría mal prepararse para lo opuesto. No estaría de más prepararse para Madara Uchiha.

Solo tú puedes detenerme… —le dijo él hace días

Esas palabras, le decían a Sakura más de lo que parecía. ¿Un pedido de auxilio? ¿Un llamado de atención? ¿Una simple herramienta de manipulación? Sakura decidió callarse y observar. Tenía que ganarse la absoluta confianza de Naruto. Si acaso ese hombre ya no era quien Sakura esperaba. Estaría aun lo suficientemente cerca para detenerlo. Una ventaja sobre cualquier mortal en la tierra era ese sello en su pecho. Tal vez por eso Naruto la eligió, por que no podía caer en los Genjutsus. Tal vez por eso le pidió ayuda en un principio, aunque en resumen, aun no tenía pruebas de nada.

Era contradictorio…

Naruto le dijo que juntaría las 5 villas Shinobi en el nuevo país del remolino para hacerle frente al señor feudal del fuego. Le dijo que no quería ser el nuevo sabio de los seis caminos. Pero Hachibi había desaparecido, Killer Bee estaba vivo sin la criatura en su interior. Hachibi desaparecido equivalía a una estatua demoniaca a la que solo hacía falta sellar el Kyuubi. ¿Naruto le había mentido? ¿Para qué quería sellar al Kyuubi en esa estatua sino fuera para revivir al Juubi?

¿Juntaría a las 5 villas Shinobi por la fuerza, y luego qué? ¿Habría paz instantánea? ¿La cadena de odio se rompería mágicamente? Faltaban piezas a este rompecabezas. Sakura lo sabía, faltaban datos y solo tenía algo que aún no encajaba completamente en su cuadro mental. Ese sello, el sello que los Uzumaki tenían en 4 pergaminos diferentes y que Sakura restauró hasta formarlo completamente. Tenía tres partes al inicio, pero ella logro crear la cuarta con mucho esfuerzo. Ese sello, los escritos lo describían como "Sello símbolo de paz"

Sakura tenía en su poder el único sello de 10 trigramas del mundo. Naruto se lo había pedido pero luego de verlo formado se lo devolvió intacto. Ella lo tenía, lo llevaba como amuleto siempre entre sus cosas. Sakura lo tenía, "símbolo de paz", un misterio más del clan Uzumaki. Un misterio más en el destino del mundo ninja y de Uzumaki Naruto.