Pokémon Reset Bloodlines – Interludio de Butterfree II
Escrito por Ander Arias, traducido por Fox McCloude.
Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo. La historia de Reset Bloodlines pertenece a Crossoverpairinglover, y este oneshot en particular pertenece a Ander Arias. Todos los derechos reservados.
Summary: Butterfree podría haber perdido a su pareja, pero eso no significa que haya perdido todas sus oportunidades de volver a encontrar el amor. Una Vivillon muy chistosita que entrará a su vida le demostrará a Butterfree que el destino tenía planeado algo más que solo sufrimiento para él. Secuela del Interludio de Butterfree de Viroro-kun.
Rancho del Profesor Oak…
Butterfree tenía el presentimiento de que hoy sería un gran día.
Hacía un hermoso tiempo afuera. El sol brillaba sin perturbarse por ninguna nube. La atmósfera era cálida y relajante, y de vez en cuando, una fresca y refrescante brisa soplaba, evitando que la atmósfera se calentara demasiado. Naturalmente, los Pokémon en el rancho disfrutaban de pasar el día afuera. Muchos solo estaban holgazaneando, otros entrenaban para mantener sus habilidades en forma, y otros comían de las bayas que crecían en los arbustos plantados por los alrededores de todo el lugar.
Butterfree había encontrado una Baya Tamato que lucía particularmente bien, y seguro sería un excelente aperitivo, algo para darle suficiente energía para sus usuales combates de práctica con otros Pokémon de Ash con quien era cercano, como Bulbasaur o Squirtle, aunque recientemente, también tenía algunos encuentros con Yanma y Ambipom.
Encontró un buen lugar para comer, bajo la sombra del dosel de un gran árbol. O habría sido el lugar perfecto, si no fuera por lo que sucedió después.
- ¿Hn? – murmuró Butterfree, alertado por un ruido cercano.
Un Pidgeotto voló cerca de él, llegando a un nido donde se encontraba otro descansando, al igual que un par de Pidgeys. El primer Pidgeotto llevaba un par de bayas, posiblemente para alimentar a los pequeños. Butterfree se imaginó que los Pokémon pájaros no le pertenecían a ningún entrenador, sino que eran parte de la parvada de Pidgeot, y por ende técnicamente serían salvajes. Una pareja que había tenido a sus polluelos juntos. La imagen le resultó algo amarga al Pokémon mariposa, al recordarle de su tiempo con su pareja rosa y los hijos que tuvieron juntos. Decidió buscarse otro lugar antes que la vista de la familia feliz lo pusiera demasiado nostálgico.
Volando alrededor, encontró un tocón que se veía lo bastante cómodo para sentarse y comerse su almuerzo. Pero de nuevo, cuando estuvo a punto de comerse su baya, se dio cuenta que estaba enfrente de un par de Ninetales que estaban poniéndose cariñosos entre sí. Gruñendo, Butterfree se alejó volando en busca de otro lugar.
Se sentó contra una roca, pero su gran frustración, había una pareja de Nidorans de ambos géneros acurrucándose uno contra la otra. Sintiendo que la rabia se acumulaba en su interior, Butterfree volvió a marcharse de nuevo.
Pero desafortunadamente para el Pokémon Insecto/Volador, parecía que sin importar donde se quedara, siempre encontraba alguna pareja de Pokémon en medio de una muestra pública de amor mutuo. Parecía que, sin importar a dónde fuera, siempre encontraba una pareja feliz forzándolo a recordar su tiempo con su pareja.
- [¿Es que todo mundo en este estúpido rancho se anda emparejando o qué?] – masculló para sí mismo mientras volaba por los alrededores enojado.
Y entonces, vio algo que mejoró notablemente su humor: la manada de Tauros de Ash, felizmente apacentando en el área del rancho que reclamaron para sí mismos. Butterfree voló hacia el área, y se sentó sobre la cerca.
- [Listo, aquí solo hay machos. Además, a los Tauros solo les importa pelear, competir entre ellos y cosas así. Nada de parejas felices restregándome su amor en mi cara y recordándome lo solo que…] – Butterfree se interrumpió cuando vio a un par de Tauros lamiéndose las caras afectuosamente uno al otro. Eso tenía que ser una broma. – [¡OH VAMOS!]
Butterfree arrojó la Baya Tamato hacia el cielo, y se alejó volando furioso. Había perdido completamente el apetito, reemplazándolo de pura rabia y frustración. Sentía que el día se estaba convirtiendo en una enorme broma de mal gusto a expensa suya. Sentía ganas de golpear proverbialmente a alguien. ¿Dónde estaban Squirtle y Bulbasaur? La sesión de entrenamiento de hoy iba a ser más intensa de lo usual.
De pronto lo alertó un sonido fuerte, seguido de vítores. Al mirar alrededor, vio la fuente del jaleo: un Growlithe que peleaba contra uno de los Grimers de Ash, con muchos otros Pokémon, algunos que reconocía, otros que no, formando un círculo a su alrededor, gritando y echando ánimos. Butterfree se dio cuenta que era uno de esos pequeños clubs de peleas que a veces se formaban alrededor del rancho. Las reglas eran muy simples: dos Pokémon peleaban, y cuando uno perdiera, otro tomaba su lugar y peleaba contra el ganador. Y así, repitiendo una y otra vez. Butterfree normalmente los evitaba, prefiriendo sus entrenamientos con Bulbasaur y Squirtle.
Pero hoy estaba de tan mal humor que tenía ganas de probar uno de esos clubs. Al acercarse, vio al Growlithe (¿sería el de Gary's? Nah, ese ya era un Arcanine. Aunque sí tenía un aire arrogante no muy diferente al de Gary) noqueando al Grimer con un poderoso Derribo. Otros dos Grimers agarraron a su amigo caído por cada brazo y lo arrastraron fuera del campo de batalla.
- [¡Ja! ¡Eso no fue ni un calentamiento!] – se jactó Growlithe, alzando la cabeza con orgullo. – [Y bien, ¿alguien más quiere entrarle? Solo si me van a dar una pelea real, no quiero perder mi tiempo dándole palizas a debiluchos.]
Oh, vieran eso. Alguien andaba pidiendo que le dieran una buena dosis de humildad. Y Butterfree estaba muy dispuesto a dársela.
- [¿Qué tal yo?] – dijo Butterfree, flotando sobre la tierra enfrente del Pokémon de Fuego.
El Growlithe soltó un gruñido condescendiente. – [¿No me escuchaste? Dije que solo oponentes que valgan la pena. Dudo que un bicho debilucho como tú pueda darme un desafío.]
- [Para mí que solo usas esa bravata para esconder que le tienes mucho miedo a este bicho debilucho.] – replicó Butterfree.
El resto de los Pokémon comenzaron a gritar y a reírse, mientras Growlithe apretaba sus colmillos con rabia, mirando a Butterfree con los ojos en rendijas.
- [¡Muy bien, tú lo pediste!]
Growlithe abrió sus mandíbulas, soltando una pequeña ronda de chispas de fuego. Butterfree se movió ágilmente hacia un lado, esquivando el ataque sin mucho esfuerzo.
- [¿Ascuas, de verdad? ¿Es que no soy digno de un Lanzallamas?] – se burló Butterfree. – [¿O es que no sabes cómo usarlo?]
Growlithe lanzó otra oleada de Ascuas, pero Butterfree las esquivó de nuevo con facilidad.
- [Supongo que no lo sabes, ¿verdad?] – preguntó Butterfree. – [Debí imaginarme que un cachorrito como tú no podría usar un ataque tan avanzado.]
- ¡¿Cachorrito?! – rugió el Growlithe, mientras comenzaba a reunir fuego en su boca. – [¡A ver si un cachorrito puede hacer esto!]
Growlithe saltó hacia Butterfree, con las mandíbulas abiertas y listas para atacar al Pokémon Insecto y Volador con un Colmillo Fuego. Sin embargo, Butterfree ya se lo estaba esperando, y se elevó para esquivar el ataque otra vez, mientras lanzaba un Disparo de Seda desde su boca, atrapándole la pata al Growlithe. En cuanto este aterrizó, Butterfree tiró del hilo, haciéndolo tropezar y caerse de cara de manera muy cómica. Todos los Pokémon que observaban la pelea estallaron en risas.
- "[Si no le gusta que le digan cachorrito, se enfadará mucho cuando vea cómo clasifica el Pokédex a los de su clase.]" – pensó Butterfree, reprimiendo una carcajada. – [No eres más que un cachorrito. ¡Cachorrito, cachorrito, cachorrito! ¡Vuelve con tu mami, cachorrito!] – se mofó Butterfree de nuevo.
- [¡CÁLLATE! ¡NO SOY UN CACHORRITO!] – bramó Growlithe, cargando otra vez contra Butterfree, mientras su cuerpo brillaba de energía dejando tras de sí un rastro de luz blanca.
Butterfree no era alguien que gustara de insultar o provocar a sus oponentes. No estaba en su naturaleza, y aunque no fuera así, Ash se habría asegurado de corregir dicho rasgo. Pero hoy, estaba enfurecido como no tenían idea, y necesitaba desesperadamente algo o a alguien en quien descargar su rabia, independientemente de lo poco que tuvieran que ver con sus dolores.
- [Tienes razón.] – dijo Butterfree, mientras empezaba a agitar las alas, produciendo una ráfaga de viento con motas de polvo plateado en ella. – [Los cachorritos son más fuertes que tú.]
El viento plateado de Butterfree chocó contra el Growlithe, frenando en seco su Derribo antes que tuviera oportunidad de acercarse. A pesar de la ventaja de tipo, el poder del Viento Plateado fue demasiado para el joven Growlithe, y lo lanzó hacia el aire, antes de aterrizar de nuevo con un fuerte golpe. Los ojos de Growlithe ahora eran espirales, y su lengua sobresalía de sus mandíbulas abiertas. Estaba derrotado.
Butterfree flotó un metro en el aire, y miró alrededor. – [Bueno, ese cachorro me dio un buen calentamiento, pero ahora sí estoy listo para una pelea de verdad. ¿Alguien más quiere tomar su lugar?]
El siguiente voluntario fue uno de los muchos Golbats de Ash. Butterfree podía ver que sus ojos brillaban con confianza, probablemente porque tenía la ventaja de tipo sobre el Insecto y Volador. Butterfree necesitó menos de tres ataques para demostrarle lo equivocada que estaba su confianza.
- [¡Vuelve a tu cueva, perdedor bocón!] – gritó Butterfree, mientras dos Zubats se llevaban a su primo evolucionado fuera de la arena.
El siguiente en la fila era una Graveler. También parecía muy segura de que podía ganar por su ventaja de tipo. Y Butterfree también le demostró lo equivocada que estaba.
- [¡He peleado con Oddish más duros y resistentes que tú, pedazo estúpido de roca! ¡Daban mejores puñetazos que tú, y eso que ni tienen brazos!]
Después que sacaron a Graveler de la arena improvisada, el siguiente retador tomó su lugar. Un Raticate. Este no se veía tan confiado como los otros tres Pokémon que Butterfree había vencido con tanta facilidad, ya que había sido testigo de las peleas anteriores de Butterfree. No que eso le diera simpatías a Butterfree para tenerle piedad. Especialmente ya que los Raticates le recordaban al hombre que engañó a Ash para que lo intercambiara cuando estaban en ese barco que se hundió en el océano.
- [¡Vamos! ¡Apenas empiezo a calentar!] – gritó Butterfree. – [¿Quién quiere pelear conmigo ahora?]
- [¿Qué tal yo?]
Butterfree se dio la vuelta para ver a su siguiente oponente: Una de los Vivillons de Ash. Una cuyas alas eran color púrpura oscuro con rayas lavandas y manchas naranjas. A diferencia Raticate, esta sí se veía muy confiada.
- [Tú no eres el Vivillon que Ash usa para pelear.] – señaló Butterfree.
- [No, no lo soy.] – replicó ella, sonando molesta. – [¿Algún problema con eso?]
- [Puede que sí haya un problema. Aunque no para mí.] – replicó Butterfree. Oh, como iba a disfrutar de partírsela a esta Vivillon presumida. – [Pero si quieres ser mi saco de boxeo, no te voy a detener. ¿Sabes qué? Te dejaré que hagas el primer movimiento.]
- [Qué amable de tu parte.] – dijo Vivillon en un tono falsamente agradecido. – [¡Y estúpido! ¡Toma esto!]
Vivillon rápidamente agitó sus alas, creando una fuerte corriente de viento en forma de Ráfaga. Butterfree ni se molestó en esquivarlo. No solo porque estaba seguro de que no le haría ningún daño, sino que sería una buena manera de medir su poder. El ataque tipo Volador dio en el blanco y… Butterfree perdió el balance por un segundo, sorprendido de que el viento lo empujara con tanta fuerza. Butterfree tuvo que admitir que era más poderoso de lo que se anticipó. No lo suficiente para causarle un daño serio, pero aun así impresionante.
- Nada mal. ¡Mi turno! – replicó, agitando sus propias alas.
El viento que Butterfree generaba no solo era más fuerte que el de Vivillon, sino que cargaba una multitud de esporas de polvo plateado en ella. Sin amilanarse, Vivillon rápidamente voló hacia atrás para evitar el Viento Plateado. Luego se dio la vuelta y comenzó a volar en círculos, tratando de acercarse a él mientras evitaba el radio de acción del ataque.
Una vez que se acercó lo suficiente, le lanzó un Disparo de Seda a Butterfree. Butterfree dejó de emitir el Viento Plateado y se alejó para evitar el ataque. Más Disparos de Seda siguieron al primero, pero Butterfree los esquivó todos con facilidad. Era un despliegue realmente patético, parecía que ni siquiera estaba apuntándole.
- [¡Ja, fallaste!] – se burló Butterfree.
- [¡No, no lo hice!] – dijo Vivillon, antes de echar atrás todo su cuerpo haciendo un movimiento para tirar de algo.
Butterfree se dio cuenta de que el hilo de seda que todavía tenía en su boca estaba pegado a algo pesado, y antes de poder darse la vuelta o siquiera moverse, una enorme piedra se estampó contra su espalda.
- [¿Qué...? ¡¿Cómo?!] – gritó Butterfree.
- [Dime, ¿te gustó eso?] – se mofó Vivillon.
Mirando a su alrededor, Butterfree se dio cuenta que había más rocas alrededor de la arena. Las mismas rocas con las que Graveler había tratado de aplastarlo. Fue entonces que se dio cuenta de por qué había sido tan fácil esquivar los Disparos de Seda.
Butterfree se giró, y vio que Vivillon ya estaba preparando su siguiente movimiento. Abrió la boca, y exhaló un proyectil verde con una luz verde-amarillenta. Dicho proyectil se dividió en varios más pequeños, que tomaron la forma de insectos de seis patas, todos volando hacia él en patrones irregulares y formando aros. Butterfree los alejó con otro Viento Plateado.
- [Forcejeo de Insecto. Así que conoces uno o dos trucos a pesar de no ser una peleadora.] – replicó Butterfree.
- [¿Por qué asumiste que, solo porque no peleo para un humano, no soy una peleadora?] – refutó Vivillon.
- [Muy bien entonces. En ese caso, ¿no te importará si voy con todo?] – preguntó Butterfree.
Vivillon sonrió ampliamente. – [Adelante, por favor.]
Butterfree estaba determinado a hacer que esa arrogante Vivillon se tragara sus palabras. El Pokémon mariposa comenzó a agitar las alas de nuevo, produciendo otro Viento Plateado, y al igual que antes, el Pokémon escamaposa comenzó a volar en círculos para evitarlo, mientras se iba acercando a él al mismo tiempo. Aunque, a diferencia de la última vez, en lugar de lanzar un Disparo de Seda, optó por otro Forcejeo de Insecto.
- [¡Toma esto!] – le gritó.
- [Eres una tonta.] – dijo Butterfree en voz baja, mientras sus ojos comenzaban a brillar en una luz multicolor.
Después de un segundo, disparó un rayo blanco, púrpura y rosa de energía psíquica contra Vivillon. El ataque fácilmente atravesó el Forcejeo de Insecto, y golpeó a la escamaposa de lleno. El pobre insecto alado púrpura soltó un grito ahogado de dolor y sorpresa mientras el ataque la enviaba hacia atrás dando tumbos, sintiendo que de pronto un mareo se apoderaba de ella.
- [Auch... eso fue…] – murmuró, tratando de enfocar su vista. Estaba borrosa y todo le daba vueltas.
- [¿Te gustó eso? ¡A ver qué te parece esto!] – gritó Butterfree desde abajo.
Vivillon sintió que algo pegajoso le tocaba el cuerpo, y se dio cuenta que acababa de ser golpeada por un Disparo de Seda. Butterfree la jaló hacia abajo con una fuerza engañosamente grande, azotándola dolorosamente en el suelo. Y no terminó allí, pues Butterfree volvió a jalarla hacia arriba, antes de volver a azotarla hacia el suelo. Repitió el proceso muchas veces más, y los Pokémon que observaban la pelea daban un respingo con cada golpe, sintiéndose mal por la pobre Vivillon. Solo cuando el hilo de seda que la sujetaba finalmente se rompió, fue que terminó el dolor.
Aunque, para ese punto, Vivillon estaba bastante golpeada. Todo su cuerpo le dolía, y tratar de levantarse solo le provocó una oleada de dolor de pies a cabeza. Aun así, fue capaz de agitar sus alas lo suficiente para levantarse del suelo.
- [¡Y eso no es nada comparado con esto!]
Vivillon se dio la vuelta y su estómago se revolvió del pánico, al ver a Butterfree volando hacia ella como un cohete, con el cuerpo brillándole en un aura azul claro.
- [¡No, espera! ¡Detente, me rindo! ¡No…!]
Demasiado tarde, el ataque de Acrobacia la golpeó con la fuerza de un tren, y Vivillon salió disparada dolorosamente hacia atrás de nuevo, gritando de dolor cuando la fuerza del ataque la revolcó por el suelo, arrancando la hierba y levantando un muro de tierra.
El encuentro había terminado, y Butterfree otra vez había ganado.
Sin embargo, a diferencia de la vez anterior, no hubo vítores, ni gritos. Solo un silencio ensordecedor.
- [¿Qué diablos pasa contigo?] – preguntó un Poliwhirl, rompiendo finalmente el silencio. – [¡Te dijo que se rendía! ¿Por qué seguiste atacando?]
- [Sí, ¿tenías miedo que una chica te dejara en ridículo o algo?] – agregó un Machop.
Más Pokémon comenzaron a regañar a Butterfree, que comenzó a sentirse confuso. En cuanto el subidón de adrenalina se disipó, Butterfree finalmente registró las últimas palabras que Vivillon había dicho, en un tono casi suplicante, antes de recibir aquel brutal golpe final. Y ahora ahí estaba, con el cuerpo magullado, las alas arrugadas, y apenas capaz de ponerse en pie. Y la realización, combinada con la imagen, le cayeron a Butterfree como un balde de agua fría.
- [Oh no... ¡oh no! ¡¿Qué he hecho?!] – preguntó en shock, mientras volaba rápidamente hacia la caída Vivillon. Vio con horror lo destrozada que estaba: su cuerpo estaba lleno de moratones y rasguños, había muchos cortes en sus alas, una de las cuales estaba doblada en un ángulo horrible. También estaba cubierta de lodo, tierra, y trozos de hierba. – [¿Te encuentras b…?]
- [¡NO ME TOQUES!] – le gritó, alejando a Butterfree con el ala doblada. Lágrimas brotaban de las esquinas de sus ojos negros, quizás por el dolor, o por la humillación pública a la que Butterfree la había sometido. Tratando de volar lo mejor que le permitieron sus alas lastimadas, Vivillon lentamente abandonó el campo de batalla improvisado.
El resto de los Pokémon reunidos alrededor del área comenzaron a dispersarse mientras se murmuraban unos a otros, sin humor para seguir viendo peleas. Pronto, todos se habían ido, hasta que Butterfree se había quedado totalmente solo.
- [Qué… ¿qué acabo de hacer…?]
Una hora y media más tarde…
Butterfree se encontraba volando por el rancho, con una Baya Sitrus entre las manos. Durante la última hora se había sentido en conflicto consigo mismo. Por un lado, quería encontrar a esa Vivillon y ayudarla a recuperarse de esa paliza innecesariamente brutal que le dio. Por el otro, una parte de su mente le decía que solo buscaba aliviar su propia conciencia para liberarse de la culpa, y eso era lo último que Vivillon querría ver en ese momento. Algo con lo que Butterfree no podía estar en desacuerdo.
Eventualmente, después de pensarlo, llegó a un compromiso: la encontraría, verificaría cómo estaba, le daría la baya, le diría que lo sentía, pero sin presionarla a que lo perdonara, y la dejaría sola si no tenía ganas de hacerlo (lo cual era el escenario más probable).
Después de un tiempo, finalmente la encontró sentada en la rama de una encina. Una rama bajita, sin embargo, ya que en su estado actual sus alas no podrían llevarla muy alto en el aire. Ahora pudo ver con claridad lo mal que estaba. Una simple baya no iba a arreglarla.
Al menos, ya no estaba cubierta de lodo y tierra. Podía ver algunas gotas de agua que brillaban en sus alas y piel, sugiriendo que fue a darse un baño, o le pidió a un Pokémon de Agua que le limpiara toda la mugre. Aun así, el agua haría muy poco para aliviar todas esas heridas.
Suspirando, aterrizó en el suelo debajo de la rama (era lo bastante inteligente como para no acercarse a ella), y se aclaró la garganta.
- [Um... hola.] – dijo tímidamente.
Vivillon se dio la vuelta, y miró hacia abajo a Butterfree, con los ojos llenos de rabia, y giró su cabeza con desdén de nuevo. Bueno, al menos no le dijo que se largara como el Pokémon mariposa temía y esperaba, así que eso era algo. De nuevo, sabía que a veces el silencio podía ser peor que el más duro de los insultos.
- [Um, siento mucho... haberme excedido de esa forma…] – continuó Butterfree. – [Te traje una Baya Sitrus. Te ayudará a sentirte un poco mejor.]
- [Oh, me trajiste una baya.] – dijo Vivillon, con la voz tan fría como hielo. – [Qué considerado de ti.]
Butterfree sintió que se le bajaban sus antenitas, y suspiró derrotado. Ya estaba listo para darse la vuelta e irse, pero Vivillon volvió a hablar.
- [Aunque si me dices que me ayudará a sentirme mejor… la aceptaré.] – le dijo, para su sorpresa.
Butterfree entonces voló (muy lentamente) hacia la rama donde Vivillon estaba posada, y dejó la naya cerca de ella (otra vez, sabía que no era buena idea entregársela personalmente) antes de regresar al suelo. Vivillon agarró la baya, y comenzó a comérsela a bocados pequeños.
- [Normalmente no soy así.] – comenzó a hablar Butterfree. Se esperaba alguna respuesta, pero todo lo que podía oír era a Vivillon comiéndose la baya. – [Es solo que hoy ha sido un día horrible y… um… oh bueno, estoy seguro que lo último que quieres es escuchar mis excusas. Te dejaré sola. Adiós.]
Butterfree estuvo a punto de darse la vuelta e irse volando, pero antes de hacerlo, Vivillon habló por segunda vez.
- [Lo sé.]
Butterfree se dio la vuelta.
- [¿Huh?] – preguntó tontamente.
- [Sé que no eres así.] – dijo Vivillon, girando su posición para ponerse de cara con Butterfree. – [Te he visto entrenar con los otros Pokémon de Ash muchas veces, como ese Squirtle y Bulbasaur. Siempre das lo mejor pero nunca te pasas del límite. Cuando pierdes, lo aceptas con dignidad y felicitas a tus oponentes. Cuando ganas les das ánimos a tus oponentes para que lo hagan mejor la próxima vez.]
- [¿Me has visto entrenar?] – preguntó Butterfree, y de pronto se dio cuenta de algo en lo que Vivillon acababa de decirle. – [Espera un segundo, ¿has estado espiándome?]
- [¿Espiando? Uh... ¡no, por supuesto que no!] – dijo Vivillon, evitando su mirada ligeramente, mientras un ligero rubor aparecía en su rostro. – [Yo... también quería entrenar contigo. Pero nunca tuve el valor para acercarme volando y pedírtelo.]
- [¿Querías entrenar conmigo? ¿Por qué?] – le preguntó.
Vivillon soltó un suspiro. – [Este lugar es muy agradable. Se siente seguro, y los Pokémon y humanos aquí me hacen sentir bienvenida. Pero no es nuestro hogar. Algunos otros Vivillons estaban hablando sobre irnos de este lugar una vez que las cosas se calmen un poco. Y entonces me di cuenta, una vez que nos vayamos de este lugar, volveremos a estar vulnerables. Si ese humano malvado pensó que éramos valiosos, seguro habrá más que piensen igual. Y luego escuché lo que le pasó a una bandada de los tuyos.]
Butterfree sintió una punzada de dolor ante el recordatorio de tan trágico evento.
- [No podremos irnos en un futuro cercano, pero mientras tanto, pensé que podría al menos tratar de volverme más fuerte, aprender un nuevo ataque o dos. Ya sabes, para estar mejor preparada para defenderme si la necesidad vuelve a surgir.] – explicó Vivillon. – [Es por eso que quería entrenar contigo. Eres muy fuerte, y nuestras especies son lo bastante cercanas como para que yo pueda aprender algo de ti.]
- [¿Por qué no le pides a Ash que te entrene?] – sugirió Butterfree. – [Si yo soy tan fuerte, es gracias a él.]
- [Lo había pensado, pero…] – Vivillon dirigió la mirada hacia el cielo sobre ellos. – [No me gusta la idea de que un humano sea quien decida qué batallas puedo pelear.]
- [Ya veo.] – replicó Butterfree.
- [Como sea, cuando te vi en ese club de peleas buscando oponentes, sentí que al fin era mi oportunidad para pelear contra ti.] – explicó Vivillon.
- [Je, veo que te dejé una gran primera impresión.] – Butterfree rio sin humor, evitando su mirada.
- [Supongo que en parte es mi culpa por meterme con un oponente muy por encima de mi liga, que no se sentía con ganas de contenerse.] – admitió Vivillon.
- [No digas eso. Tú no tienes la culpa de lo que pasó. El único culpable soy yo.] – replicó Butterfree, sintiéndose miserable. – [Aun así, ¿por qué yo? ¿Acaso mis combates de práctica con Bulbasaur y Squirtle te impresionaron tanto?]
- [Eso no fue lo primero que me hizo notarte.] – dijo Vivillon. – [Fue cuando tú y los otros Pokémon estaban peleando contra ese Pokémon Psíquico superpoderoso con las cucharas.]
- [¿El Mega Alakazam de Sabrina?] – preguntó Butterfree. – [Espera, ¿tú estabas allí? No recuerdo haber visto a ningún Vivillon…]
- [En ese momento era Spewpa.] – interrumpió Vivillon. – [Y no fue solo por la pelea. Fue ese ataque Psíquico extremadamente poderoso que atravesó la Protección. Fue… algo digno de admirar. Je, ahora que lo pienso, tuve suerte de que no usaras ese movimiento conmigo, o ahora sería historia.]
- [No habría podido usarlo aunque quisiera. Necesitas a un entrenador humano para hacer un Movimiento-Z, entre otras cosas.] – explicó Butterfree, y vio como el entusiasmo de Vivillon se bajaba al oír eso. – [Y por cierto, el Movimiento-Z es como se le llama a ese ataque que hice.]
- [Ya veo.] – dijo ella.
Los dos Pokémon Insecto/Volador se quedaron en silencio. Silencio que no duró mucho hasta que Vivillon volvió a hablar.
- [Aun así, ¿te importaría decirme por qué te comportabas como si tuvieras una Baya Lansat en el trasero?] – preguntó Vivillon. – [Creo que al menos merezco saberlo.]
- [Es… una historia muy larga.]
- [Tengo tiempo.] – replicó ella rápidamente.
Butterfree volvió a suspirar, preguntándose por dónde podría empezar, o cómo podría justificar las partes más locas, como que ese criminal de alguna manera ganó los poderes para destruir la realidad. Al final, decidió contarle únicamente lo más importante.
- [Hace algún tiempo, perdí a alguien muy importante. A mi pareja.] – empezó Butterfree.
- [Lo siento.] – dijo Vivillon, mirándolo con algo de simpatía. – [¿Era parte de aquel enjambre que fue capturado?]
- [Sí. Aunque eso fue solo el comienzo. – dijo Butterfree. – Luego de que… nos separamos, dejé a Ash para ir a buscarla. Me llevó algo de tiempo, pero al final lo hice. Pero cuando la encontré, descubrí que había perdido sus memorias. Incluyendo las memorias del tiempo que pasamos juntos.]
Un ligero jadeo salió de la boca de Vivillon. – [Eso es… terrible. ¿No trataste de hacer que te recordara, o volver a ganártela?]
- [Me habría gustado, pero para cuando la encontré, ya tenía otra pareja.] – replicó Butterfree. Sabiamente decidió omitir la parte sobre que se sintió tentado a matar a la nueva pareja para reconquistarla, viendo que se trató de un pensamiento pasajero que descartó casi de inmediato, y no necesitaba hacerse quedar peor ante los ojos de Vivillon. – [Al final… decidí dejarla tener su nueva vida, y regresé aquí con Ash. Si te preguntas qué tiene eso que ver… bueno, es que desde que me levanté, todo lo que he visto me hizo recordarla, y lo feliz que está con otro Butterfree, y como ya no podremos volver a estar juntos. Casi como si el universo me restregara mi infortunio en la cara. Y me sentí furioso… tan furioso, que necesitaba a alguien en quién desquitar mi rabia.]
En ese momento, Butterfree recordó la discusión que tuvo con Ash antes de irse a buscar a su pareja, cómo había culpado a su entrenador por haberlo separado de ella, a pesar del hecho de que Ash no tenía nada que ver con eso, e incluso estaba seguro que él lo habría ayudado a encontrarla, aunque eso significara tener que despedirse de él por segunda vez.
- "[Que mala costumbre tengo de desquitar mi rabia en gente que no tiene la culpa de mis problemas, ¿no? Debería tratar de arreglar eso.]" – pensó con tristeza. – [Ahora que lo pienso, quizás debería ir a buscar a los Pokémon a los que derroté e insulté antes que a ti, y disculparme con ellos también.]
- [Sí, probablemente deberías hacerlo.] – dijo Vivillon muy seriamente.
- [En ese caso, entre más pronto mejor.] – dijo Butterfree, sintiendo que la conversación ya llegaba a su final. – [Creo que ya sé lo que me vas a decir, pero… ¿hay algo más que pueda hacer por ti? Ya sabes, ¿para… compensarte por haber sido tan idiota?]
- [Ahora que lo mencionas… todavía necesito un compañero de entrenamiento.] – dijo Vivillon.
Butterfree la miró fijamente, incrédulo. – [¿Qué? ¿Todavía quieres entrenar conmigo después de eso?]
- [Si me puedes prometer que lo de hoy no se repetirá, entonces sí, todavía estoy interesada.] – replicó Vivillon.
- [E-está bien, si es lo que quieres…] – dijo Butterfree. – [Ven a verme cuando te sientas lo bastante sana como para entrenar. Deberías ir a ver al Profesor Oak o algún otro humano aquí para que te den una poción o algo. Una baya no puede curarte del todo.]
- [Gracias por el consejo.] – dijo ella. – [Y por la baya.]
- [No fue nada] – replicó Butterfree, antes de despegar. – [Y, um, nos vemos después.]
Días después…
Butterfree pasó todo el día subsiguiente buscando a los Pokémon a los que apaleó e insultó tan cruelmente durante el club de peleas, disculpándose con ellos, y también dándoles algunas bayas como ofrenda de paz. Afortunadamente, dichos Pokémon decidieron ser comprensivos y lo perdonaron, una vez que todos concluyeron que Butterfree simplemente estaba teniendo un mal día. Lo cual no estaba muy lejos de la verdad.
El día después de eso, Vivillon vino a verlo. Para gran alivio de Butterfree, el Pokémon escamaposa se veía notablemente mejor: la mayor parte de sus heridas ya habían desaparecido o estaban en proceso de desaparecer, sus alas ya se habían arreglado, y no parecía sufrir ningún dolor.
- [Y bien, ¿vamos a entrenar o qué?] – fue todo lo que le dijo.
Y vaya que entrenadon. Esta vez, Butterfree se aseguró de contenerse lo necesario y ajustar el poder de sus ataques para proveerle a Vivillon de un desafío apropiado, sin abrumarla en el proceso.
La batalla transcurrió de manera profesional, intercambiando solo ataques pero sin palabras, ni siquiera provocaciones o insultos, como había sucedido durante su primer encuentro. Y una vez que Vivillon agotó toda su energía, declaró que la sesión había terminado. Solo hablaban para decidir dónde y cuándo sería la siguiente sesión, al día siguiente, misma hora, mismo lugar.
…
Los días transcurrieron, y Butterfree y Vivillon continuaban entrenando. El Pokémon mariposa se obligaba a ajustar la fuerza de sus ataques con cada nuevo día, dado que el poder Vivillon crecía más rápido de lo que anticipaba. No solo eso, sino que Vivillon también se adaptaba a las tácticas de Butterfree, obligándolo a cambiarlas constantemente.
Aunque sus primeras sesiones fueron mayormente en silencio, poco a poco comenzaron a soltar algunas palabras, ya fuese de ánimos, halagos, algo de provocación o insultos ligeros uno contra la otra. La tensión que plagaba los primeros encuentros fue desapareciendo lentamente, siendo reemplazada por una atmósfera más amigable y casual, a medida que Butterfree y Vivillon lentamente se acostumbraban uno a la otra.
- [¡Toma esto!] – gritó Vivillon, usando Forcejeo de Insecto. Butterfree le respondió agitándole las alas, generando un poderoso viento plateado que dispersó los proyectiles con forma de insecto lejos de él. Vivillon voló hacia atrás para evitar el ataque.
- [¡Oh no, no te me vas a escapar!]
Butterfree le disparó un chorro de hilo, mientras todavía canalizaba el Viento Plateado, para el shock del otro insecto. Vivillon, sin embargo, ya se había movido fuera de la trayectoria de los hilos de seda.
- ¡Fallaste~! – le dijo en tono burlón.
Sin embargo, para su gran conmoción, la seda se dividió en múltiples hilos que se esparcieron en todas direcciones. Uno de ellos logró pegarse de la pierna de Vivillon.
- [¡Yo creo que no!] – dijo Butterfree triufante. – [¿Te gusta eso? Lo llamo el Multidisparo de Seda! ¡Ahora, ven para acá!]
Butterfree jaló con fuerza, atrayendo a Vivillon en su dirección. Sin embargo, el Pokémon escamaposa no entró en pánico, y se esforzó por ajustar su posición para mantener el equilibrio. Esta era una oportunidad para darle a su mentor y compañero de entrenamiento una gran sorpresa.
- [¡Ese fue un gran error!] – dijo Vivillon, mientras sus ojos comenzaban a brillar con una luz azul, blanca y rosa.
Los ojos de Butterfree se ensancharon por el shock al darse cuenta de lo que pasaba. – [No es posible…]
- [¡HA!]
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Vivillon disparó un rayo de energía psíquica, azul, blanco y rosa directo hacia Butterfree, que no pudo esquivarlo a tan corta distancia, al tiempo que destruyó el hilo de seda que los ataba. Butterfree se estrelló contra el suelo, aterrizando con un estallido, levantando una nube de polvo.
Una vez que esta se disipó, Butterfree seguía allí, tirado sobre su espalda y visiblemente golpeado. Aun así, no lo suficiente como para no volver a elevarse en el aire.
- [¡Psicorrayo! ¿Cómo lo aprendiste?] – preguntó Butterfree, sorprendido.
- [¿No es obvio? Observándote cuando lo usas.] – replicó Vivillon.
- [¡Pero si solo lo usé, veamos, como tres veces durante nuestros encuentros!] – dijo Butterfree.
- [¿Qué, pensaste que yo no voy a entrenar por mi cuenta?] – replicó Vivillon, sonando algo indignada. – [Sé muy bien que si espero llegar cerca de tu nivel tengo que trabajar duro.]
- [Ya veo. Bueno, muy buen trabajo con eso, Viv. Psicorrayo no es un ataque fácil de aprender si no conoces otro movimiento de tipo Psíquico.] – la halagó Butterfree. – [Creo que ya estás a un nivel donde puedes defenderte de muchos enemigos moderadamente peligrosos.]
- [Gracias, me alegra escuchar eso… espera, ¿qué?] – Vivillon ladeó la cabeza, dándose cuenta de lo que Butterfree acababa de decir. – [¿Cómo me llamaste?]
- [Viv.] – dijo él, ahora sonando algo nervioso. – [Diminutivo de Vivillon. Para diferenciarte un poco de los demás. Y creo que suena lindo.]
- [Qué ingenioso de tu parte.] – sonrió Vivillon. – [¿Ya somos lo bastante cercanos como para llamarnos por apodos?]
- [Bueno, si no te gusta…]
- [Yo no dije eso.] – dijo Vivillon. – [¡Pero entonces yo también te pondré un apodo! Algo como… digamos, ¡Butt!
- [¿"Butt"?] – dijo Butterfree. – [¿Butt? ¿Hablas en serio?]
- [Diminutivo de Butterfree. Misma lógica que tú usaste con mi apodo.] – dijo Vivillon, mostrando una sonrisa presumida.
- [¡No es lo mismo! ¡Viv ES un nombre lindo! ¡Y Butt... significa trasero!] – le gritó.
- [Bueno, yo diría que te queda, viendo como me pateaste el trasero cuando nos conocimos por primera vez.] – espetó Vivillon.
Butterfree se sintió desinflar, y sus antenas se pusieron flácidas, al tiempo que lo invadía la vergüenza de la memoria de aquel doloroso primer encuentro. Pasaría algo de tiempo antes de poder superar eso. – [De acuerdo, creo que eso sí me lo merecía.]
- [Aw, vamos, solo estaba bromeando.] – dijo Vivillon con una risita alegre. – [Puedes llamarme Viv si quieres. Tienes razón, creo que es lindo.]
Butterfree se animó de nuevo, y sonrió. – [Grandioso. Me alegra que te guste.]
- ¡Ahora, continuemos con el entrenamiento! ¡Quiero probar mi nuevo ataque un poco más! – dijo Viv.
Butterfree sacudió la cabeza. – [Tendrás que esperar hasta mañana. Creo que ya entrenamos suficiente por hoy.]
- [Todavía tengo suficiente energía para continuar.] – insistió Viv.
- [Saber cuándo parar y descansar es tan importante como entrenar duro.] – replicó Butterfree. – [Tu Psicorrayo funcionará mejor cuando estés completamente descansada.]
- [¿Sabes lo que creo?] – dijo Viv, volando más cerca de Butterfree, y atravesándolo con esos ojos negros y penetrantes. – [Creo que me tienes miedo. De lo fuerte que me estoy volviendo. Y pronto, te dejaré mordiendo el polvo. Por eso es que eres suave conmigo en las sesiones de entrenamiento últimamente.]
Butterfree respondió a la mirada feroz de Viv con una expresión en blanco, nada divertida. – [Quizás te guste llamarme Butt, Viv, pero de entre nosotros dos, tú eres la que está llena de mierda.]
Viv flotó hacia atrás, y su mirada fulminante desapareció, reemplazada por una mueca de incredulidad. Y entonces, para sorpresa de Butterfree, estalló en carcajadas.
- [¡Jajajajaja! ¡Oh cielos, ese fue un excelente contraataque!] – se rio Viv, encontrando la broma de Butterfree bastante divertida, aunque fuera a expensas de ella. – [¡Nunca te habría creído capaz de hacer esa clase de comentarios! ¡Jajajajajaja!]
- [Bueno, he estado pasando mucho tiempo contigo últimamente.] – replicó Butterfree, riéndose junto con ella. – [Aun así, mantengo lo que dije. Podemos continuar entrenando mañana. Misma hora, mismo lugar.]
- [Está bieeeeeeen.] – concedió Viv finalmente, algo enfurruñada.
- [Por cierto, ¿has pensado en darle una oportunidad a Ash? Estoy seguro de que mejorarás bastante con él. Después de todo, te estoy entrenando de la misma manera que él me entrenó a mí.] – dijo Butterfree. – [Y oye, puedes ver los resultados.]
Viv pareció pensativa, casi como lo lo estuviera considerando. – [Lo pensaré. Pero no prometo nada] – le dijo ella, antes de empezar a alejarse volando. – [Nos vemos mañana entonces.]
- [Viv.] – la llamó Butterfree. Viv se dio la vuelta y lo miró. – [¿Por qué quieres entrenar tan duro? Creí que habías dicho que no te irías en un futuro cercano. Todavía tenemos mucho tiempo para entrenar.]
- [No pienso irme tan pronto.] – confirmó ella, antes de darle la espalda. Luego giró la cabeza para verlo de nuevo, esta vez con su boca curvada en una sonrisa. – [Pero la temporada de apareamiento se acerca. Y necesito mejorar si espero atraer a mi pareja ideal, ¿no estás de acuerdo?]
Y para su gran conmoción, le guiñó el ojo, antes de alejarse volando.
Butterfree se quedó allí, congelado, estupefacto, mientras su mente procesaba lo que acababa de suceder. No podía ser. No era posible. No había forma de que ella acabara de implicar que...
Y entonces, las palabras de otro Butterfree que había escuchado algunos meses atrás, hicieron eco en su mente.
- "[Solo porque aquel que creas que es el amor de tu vida se haya ido, no quiere decir que tu vida haya terminado. Siempre puedes encontrar a alguien más y divertirte por el camino. Tienes toda una vida por delante.]"
Cuando escuchó por primera vez esas palabras, Butterfree estaba, comprensiblemente, demasiado amargado como para seguirlas y tratar de buscar una nueva luz en la oscuridad de su vida. Pero ahora… empezaba a darse cuenta de cuánta razón tenía ese otro Butterfree.
Butterfree también se alejó volando mientras tarareaba felizmente. No podía esperar para entrenar de nuevo con Viv. Tenía el presentimiento de que mañana iba a ser otro gran día.
FIN.
Notas del traductor:
¡Hola, gentes! Bueno, ya estamos de regreso en el Resetverso expandido. Aquí algo para ustedes mientras esperan el siguiente cap de la historia principal.
Ahora aquí, Ander Arias nos trae una continuación del primer Interludio de Butterfree de Viroro. Creo que todos estamos de acuerdo en que ese relato resultó bastante agridulce, por tener que dejar ir al amor de su vida de ese modo. Curiosamente, yo tenía pensado sugerir algo similar, aunque pensaba más que fuera con la Beautifly de May y eso iba a tener que esperar hasta Hoenn. Pero bueno, con todos esos Vivillons que atrapó Ash, tenía que haber alguna hembra que se pudiese juntar con nuestro amigo para sanarle su corazón herido, así que no me quejo. La verdad disfruté bastante de este shot, y sirve como una continuación mucho más feliz. De hecho, con la cantidad de Pokémon extras que tiene Ash, no estaría mal tomar a alguno de ellos para hacer otro de estos interludios en el rancho y expandir sus personalidades. Hmm, las ideas vuelven a fluir…
En fin, aprovecho para dar otro aviso. Con este oneshot, oficialmente alcanzamos la marca de 100 relatos para el Resetverso Expandido (contando individualmente los multicapítulos, los interludios de Red en las, y descartando "Miedos a la evolución" y "(NON) Reset Bloodlines", ya que esos no ocurren dentro de la línea temporal principal). Con tal motivo, el próximo extra será un especial en el que colaboraremos todos los autores principales, para celebrar ese hito, aunque tenemos que ir hilando un poco, ya tenemos más o menos una idea general. Yo por mi parte, ya pensé en algo para lo que será mi fragmento, así que estén atentos.
Gracias por los reviews a dragon titánico y Remmy. Nuevamente digo, no sean mezquinos con los comentarios, ya saben que uno se anima más cuando la gente muestra interés, ¿no? En cuanto al cap de la historia principal, ya no nos falta mucho para terminarlo, espero que podamos postearlo pronto.
