Pokémon Reset Bloodlines – Interludio de la Liga Índigo (Ronda 6: Red vs. A.J)
Por Fox McCloude
Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo. La historia de Reset Bloodlines pertenece a Crossoverpairinglover. Todos los derechos reservados.
Summary: Muchas batallas tienen lugar en la Liga Índigo, y no todas involucran a Ash Ketchum. Esta es una de ellas, el combate de Red Tajiri durante la sexta ronda contra A.J. Eventos ocurren durante el capítulo 50 de la historia principal.
Estadio Índigo…
A.J no podía creer lo que acababa de ver. Justo cuando el Mega Scizor de Jeanette tenía a su enemigo (un Torterra, el mismo que había visto en las finales del Torneo de Fuchsia por televisión unos meses atrás) contra las cuerdas y estaba a punto de ganar, el otro entrenador logró darle la vuelta con un movimiento claramente desesperado. Eso a partes iguales lo sorprendió por haber funcionado, y lo hizo sentirse molesto porque le costó a su chica la victoria.
Esta conferencia de la Liga Índigo parecía ser el año de las sorpresas. No solo por la amplia variedad de entrenadores y equipos que se estaban viendo, sino por ver toda clase de nuevas formas de usar los movimientos que jamás habría imaginado. Por ejemplo, ¿quién diría que ataques como Excavar o Terremoto podrían utilizarse sin necesidad de que hubiera tierra de por medio? Ojalá lo hubiera pensado antes; él y Sandslash podrían haberse puesto a practicarlo desde hacía tiempo.
Pero eso no importaba ahora; de momento, mientras caminaba por el corredor de acceso para interceptar a Jeanette mientras salía, solo tenía una cosa en mente: debía tener mucho cuidado si no quería ser eliminado del torneo.
- Hey, Jeanette. – la saludó, llamando su atención. La chica levantó la mirada y le sonrió, manteniendo esa disposición serena y elegante que la caracterizaba. – Diste una gran pelea, no puedo creer que ese tipo te haya ganado.
- Cometí un error justo al final. – dijo ella. – Di por ganado el combate sin pensar que mi oponente todavía se arriesgaría con un último movimiento. Y Scizor fue quien pagó el precio, esta derrota es solo mi culpa.
- Aun así, estuviste increíble. Podía verlo en sus ojos, el tipo estaba aterrado porque estuviste así de cerca de ganarle. Te apuesto a que ahora mismo está muy agradecido de que haya terminado.
- Es probable. – sonrió ella de nuevo. – De todas maneras, no me siento mal por perder. Dimos todo lo que teníamos hasta el final, así que no me arrepiento de nada. Y cinco rondas ganadas, especialmente con los oponentes que hemos tenido, no es un mal logro en mi primer torneo.
A.J asintió estando de acuerdo. Había sido un torneo bastante difícil, pero él se sentía bastante satisfecho hasta ahora. Habían podido ganarles a oponentes con dos o tres años más de experiencia, que no eran nada despreciables. Pero este año había una verdadera generación dorada de novatos, o eso parecía con la cantidad que habían llegado hasta ese punto. Y eso solo lo hacía todavía más excitante.
- Por ahora debo llevar a mis Pokémon a que reciban tratamiento, pero regresaré a tiempo para tu encuentro.
- No tengas prisa. Mi encuentro es en el bloque B así que todavía falta. Creo que haré algo de calentamiento hasta entonces. – le dijo él.
- Como digas. – La chica se le acercó, y suavemente le plantó un beso en la mejilla, haciéndolo ruborizarse ligeramente. – Para la buena suerte.
Jeanette se marchó tranquilamente, y A.J se tocó la mejilla mientras sonreía. A pesar de que estaban "juntos" oficialmente luego de aquel beso en la fiesta de Navidad de los Fisher, los dos aun eran muy recatados con las muestras de afecto, pero ella realmente le gustaba. Era una chica fuerte, talentosa y bella, y se sentía muy feliz por poder llamarla su novia.
Eso solo le añadía motivación para su propio encuentro. Tenía que ganar por los dos ahora, y si tenía oportunidad de llegar a la final para verse las caras con el tipo que la derrotó, mejor para él todavía.
Mientras tanto, en otra zona…
Cinco rondas, y estaba a punto de entrar a la sexta. Red se sentía bastante satisfecho con su desempeño hasta ahora; ninguno de sus oponentes había sido exageradamente difícil, pero eso estaba a punto de cambiar. Era el último combate antes de iniciar las rondas de batallas totales, por lo que a partir de ahora se pondría mucho más difícil.
- ¡Oye, Red! – lo llamó Yellow, mientras jugaba con Pikachu y Ratty. – ¿Vas a pasar toda la mañana pegado a esa computadora o qué?
- Casi termino.
Estaba viendo el archivo de su oponente para prepararse. El nombre de este chico era Akira Jouda, aunque por alguna razón parecía ir por sus iniciales. Ya había tenido oportunidad de verlo en acción desde el torneo en el Domo de Batalla, donde perdió contra Ash Ketchum, pero de lo poco que vio pudo notar que tenía bastante habilidad, y las medallas que ganó eran testamento de eso.
Cinco de las medallas eran de gimnasios dentro de los ocho mejores de Kanto: Roca, Trueno, Arcoíris, Volcán, y Tierra. Las otras tres venían de gimnasios de nivel medio a superior, particularmente la Medalla Marcial de Ciudad Matcha (que ascendió al top 8 tras la destitución del Gimnasio Saffron), y las dos restantes, la Medalla Campana de Porta Vista y la Medalla Umbra de Pico Doncella, tenían también cierto prestigio. Viendo sus combates, este chico parecía haber entrenado a sus Pokémon para resistir los ataques a los cuales eran normalmente débiles, por lo que la ventaja de tipo probablemente no le ayudase mucho.
Desde que inició el torneo, Red había decidido hacer la prueba de pelear sin depender de su Vista de Victoria. Aunque eso le habría resultado impensable antes, sus experiencias pasadas y los encuentros en el torneo hasta ahora le habían dado una nueva perspectiva. Tanto tiempo de depender de su habilidad le había dado una visión de túnel, por extraño que pareciera.
En ocasiones, un 30, un 5, o incluso un 1% era suficiente para que ocurriera un escenario, y solo porque pareciera poco probable, no querría decir que no pudiera suceder. Y eso, debía admitirlo, cargaba un factor de incertidumbre y emoción que hacía que las batallas fuesen más disfrutables.
Además de eso, en una conversación entre Yellow y las amigas de Ash, les escuchó decir a estas últimas que otra de sus razones para no utilizar su propio poder en combates oficiales, era porque confiaba en que sus Pokémon serían capaces de ganar con su propio esfuerzo y poder. En ese sentido, quería que ellos realmente sintieran que se habían ganado sus triunfos.
Y Red tuvo que admitirlo, ese era un rasgo admirable. Quizás no fueran exactamente amigos cercanos, pero se sintió bien haber recuperado ese respeto mutuo que tenían. De hecho, bien podría decir que ahora respetaba a Ash mucho más que antes de su desacuerdo.
- Bien, eso era todo. – dijo mientras se dirigía hacia el teléfono de la habitación, marcando el número rápidamente.
En la pantalla apareció el rostro sonriente de una chica de pelo verde con ojos disparejos de color marrón y negro. Claramente ya se estaba esperando su llamada.
- Oh, buenos días, Red. ¿A qué debo el placer de tu llamada?
- Eso ya lo sabes. – replicó él secamente. Siempre le respondía de ese modo, aunque la había estado llamando casi de manera diaria desde que inició el torneo.
- Buu, tan directo como siempre. – replicó ella fingiendo sentirse herida. – Es broma. Lo has estado haciendo muy bien, sigue así y tal vez incluso llegues a ser campeón. Así que, ¿a quién necesitas que te envíe?
Red consideró sus opciones. Quería dejar descansar a algunos de sus miembros regulares tras la última ronda, así que tomó cinco de sus Pokébolas actuales, colocándolas en el transportador junto al teléfono.
Tal vez era tiempo de darles su debut a algunos que todavía no habían estado en una competencia real.
Horas más tarde, en el Estadio Índigo…
- ¡El día de hoy hemos tenido encuentros increíbles, amigos! ¡Solo quedan cuatro combates del bloque B para terminar esta ronda de los mejores 32 y la emoción se siente en el aire! ¡Y aquí vienen nuestros siguientes participantes!
A medida que se acercaba a su plataforma, A.J vio cómo el campo del estadio se abría para dar paso a un terreno de hierba, aunque a diferencia del campo secundario de las preliminares, tenía también algunos árboles y arbustos para cobertura adicional. Decidió tomar nota de ello por si llegaba a resultarle de utilidad.
- ¡Ahora se enfrentan dos de los novatos de este año, y ambos han tenido participaciones excepcionales hasta ahora! ¡Un fuerte aplauso para Red Tajiri y Akira "A.J" Jouda!
Inmediatamente la multitud comenzó a rugir de emoción. Pelear en un estadio con tanta gente era abrumador, pero una vez que superabas el miedo, era una sensación increíble. La sensación de que todo su duro trabajo y el esfuerzo para llegar hasta aquí había dado sus frutos.
En medio de la multitud, pudo ver dónde se encontraba Jeanette, que en cuanto notó que él la había visto le lanzó una sonrisa que él le devolvió, antes de encarar a su oponente que ya se había parado sobre la plataforma roja, con una expresión seria y estoica.
A.J reconoció a su oponente al instante. Lo recordaba de haberlo visto en el torneo del Domo de Batalla, y que había derrotado a Ash en la final. Luego, de manera irónica, los vio a ambos pelear lado a lado por televisión en un torneo de batallas en equipo de Fuchsia. Ahora que se fijaba mejor al verlo en el monitor gigante, notó que había un cierto parecido entre ambos, particularmente la forma del rostro y ojos, el pelo oscuro y la estatura de ambos. No se había percatado antes debido a que Ash tenía la piel algo más tostada, y que los ojos de Red tenían un tono más rojizo que marrón, y los semblantes de ambos no podían ser más opuestos uno del otro.
- "Si no lo supiera mejor, casi asumiría que fueron hermanos separados al nacer o algo así. Pero eso sería una locura." – pensó.
Dejando de lado la idea de un posible parentesco entre ambos, A.J se concentró en lo que realmente importaba. Sabía que Red debía ser un buen entrenador si pudo ganarle a Ash, y conociendo a este último, probablemente estuviese que ardía de ganas por tener su revancha. Pero A.J también había venido a ganar, y sin duda Ash era el oponente al que más deseos tenía de enfrentar en ese torneo. Y al estar en bloques opuestos, la única forma de lograrlo era llegando hasta la final.
Así que lo sentía por Ash, pero hoy tendría que ser él quien derrotase a Red.
- ¡Ya conocen las reglas, esta batalla será de tres contra tres con posibilidad de sustituciones! – declaró el réferi. – ¡El encuentro terminará cuando uno de los dos entrenadores haya perdido a sus tres Pokémon! ¡Red Tajiri tendrá el primer turno!
A.J vio cómo, sin decir ni una palabra, Red asentía y cogía su primera Pokébola para lanzarla al campo. El Pokémon que apareció fue uno que A.J solo conocía de libros por haber estudiado especies nativas de Johto, aunque sabía que se le podía encontrar también en las Islas Sevii. ¿Acaso Red se habría tomado un viaje hacia allá?
Apenas apareció se puso en guardia enseñando sus filosas garras. – ¡Sneasel!
Con eso en mente, A.J decidió ir a lo seguro y jugar con ventaja. Había un Pokémon al que aún no había tenido oportunidad de darle su debut, y ahora parecía tan buen momento como cualquiera para dárselo.
- ¡Llegó la hora! ¡Vamos, Hitmontop!
- ¡Top, top! – El Pokémon Luchador apareció de cabeza, dando unos giros sobre el suelo a modo de presentación, antes de ponerse de pie y ponerse también en guardia.
- ¿Listos? ¡Comiencen!
- ¡Fragmento Helado!
- ¡Puño Bala!
Por mera coincidencia, los dos decidieron arrancar con un ataque veloz para conectar el primer golpe. Sneasel abrió soplando por su boca una ráfaga de dardos congelados, mientras los puños de Hitmontop se enrojecían y comenzaba a avanzar, cargando a través del ataque de su enemigo para llegar cerca y conectar.
Hitmontop siguió adelante, pero las esquirlas retrasaron su avance lo suficiente para darles tiempo a Sneasel y Red de montar una defensa.
- ¡Defiéndete con Garra de Metal!
Justo cuando Hitmontop se estaba poniendo en rango, Sneasel retrocedió ligeramente para esquivar el primer puñetazo, y sus propias garras se extendieron en cuchillas de metal, pero en lugar de usarlas para atacar, las cruzó frente a su rostro y se escudó detrás de ellas para aguantar la inminente lluvia de puñetazos.
- ¡Continúa así, no podrá protegerse para siempre! – exclamó A.J.
Hitmontop continuó atacando, y Sneasel comenzaba a retroceder de a poco. A.J sin embargo no estaba confiado; tras la mirada estoica e inexpresiva de Red, sospechaba que podría estar ocultando que tramaba algo, así que no podían bajar la guardia.
- ¡As Aéreo!
Y así era; cuando parecía que Hitmontop estaba a punto de romper la defensa, Sneasel hizo un amago de atacar, solo para moverse por un lado y ponerse detrás y lanzarse con una carga de hombro a su espalda en una energía blanca, rematando con un golpe de Garra de Metal que todavía estaba activada.
No muchos entrenadores lograban enseñarles a sus Pokémon a cambiar tan rápido de un movimiento a otro, menos todavía a usar otro ataque sin desactivar el actual. Estaba impresionado.
- ¡Y con una impresionante combinación, Sneasel gana el primer golpe sólido sobre Hitmontop, conectando dos golpes seguidos y uno de ellos superefectivo! – exclamó el comentarista. – ¿Seguirá capitalizando en esa ventaja?
- ¡No lo permitiremos! ¡Hitmontop, Girobola! – ordenó A.J., y Hitmontop de inmediato comenzó a girar en el aire, volando como platillo de vuelta hacia su oponente.
- ¡Esquiva y usa Agilidad!
El Pokémon Oscuro/Hielo saltó para evadir el ataque de Hitmontop, y de inmediato comenzó a correr por el campo con los brazos estirados hacia atrás, acelerando por segundos mientras pisaba la hierba. Hitmontop volvió por una segunda vuelta, pero volvió a fallar, y al tercer intento, Sneasel se paró frente a un árbol para saltar en el último momento, haciendo que Hitmontop se estrellara contra él y se detuviera en seco.
- ¡Hitmontop! – exclamó A.J.
- Fragmento de Hielo otra vez. – dijo Red en un tono seco.
Aturdido por chocar contra el árbol, Hitmontop dejó de girar y esta vez no se repuso a tiempo, recibiendo los proyectiles de hielo en su totalidad. No obstante, una vez que cesó, empezó a girar de nuevo para sacudirse los residuos y miró desafiante a su oponente.
Por un momento, A.J se preguntó si tal vez debería cambiarlo, pero Hitmontop había aguantado ataques mucho peores que eso. Además, dudaba que estuviera feliz si lo sacaba antes de poder siquiera acertarle un golpe a su enemigo, así que decidió mantenerlo un poco más.
Por ahora, tenían que acercarse para conectar sus golpes.
- ¡Puño Bala!
- ¡Garra de Metal!
Los dos Pokémon corrieron para encontrarse en el medio del campo, iniciando un duelo de puños contra garras. A diferencia de la vez anterior Sneasel no se limitó solo a defender, sino que en cuanto encontraba aberturas trataba de lanzar zarpazos. El duelo se veía bastante igualado tanto en fuerza como en velocidad, pero ninguno de los dos parecía conectar ningún golpe sólido.
Y a los pocos segundos, A.J se dio cuenta que Sneasel iba ganando terreno, y que estaba tratando de empujar a Hitmontop hacia donde estaba el árbol. ¿Estaba tratando de acorralarlo?
- "Oh no, no lo harás." – pensó A.J, anticipándose a lo que intentaban hacer. – ¡Hitmontop, escapa bajo tierra con Excavar!
Hitmontop interrumpió su ataque y empezó a girar para taladrar en el suelo y huir; al hacerlo, Sneasel falló el golpe que estaba a punto de darle, clavando su garra en el tronco.
- ¡Snee! – exclamó, empezando a jalar tratando de desatascarla, pero en el tiempo que tardó en hacerlo, Hitmontop saltó fuera del suelo, justo detrás de él.
- ¡Puño Bala, ahora!
Esta vez, Sneasel no pudo levantar una defensa o responderle con golpes propios, y Hitmontop procedió a conectarle sin piedad una lluvia de puñetazos en todo el cuerpo, rostro y extremidades, sin darle oportunidad de respirar. Estaba exprimiendo la ventaja de tipo, agregando además que la habilidad Técnico de Hitmontop le daba un impulso de poder adicional a sus golpes.
Para cuando terminó, la comadreja oscura estaba extremadamente magullada, pero parecía que todavía tenía ganas de más. Y Red también parecía creer lo mismo, pues a los pocos segundos volvió a dar su orden.
- ¡Fragmento de Hielo!
- ¡Girobola!
Sneasel comenzó a soplar otra ráfaga de dardos helados, que Hitmontop repelió con giros rápidos al tiempo que comenzaba a volar de nuevo como platillo.
- ¡Parece ser el año de usar ataques giratorios como defensas, amigos! ¡Pero aunque parezca repetitivo, no hay duda que son muy eficaces! – declaró el comentarista.
- ¡Esquiva con As Aéreo! – ordenó Red.
- ¡Sigue girando y usa Excavar! – gritó a su vez A.J.
Al parecer, el plan de Red era sorprenderlos con As Aéreo saltándoles desde arriba para tomarlos desprevenidos, pero él se anticipó a ello, y volvió a escabullirse debajo del suelo. Debido a la grama que cubría todo el campo era difícil ver por dónde intentaría salir, pero A.J sabía exactamente por donde lo haría, y solo tenía que adelantarse y dar un golpe decisivo.
- ¡Demolición, ahora!
Hubo un estallido justo a los pies de Sneasel, que apenas tuvo tiempo de mirar hacia abajo cuando un resplandor naranja emergió del suelo violentamente, conectándole un uppercut en la barbilla. Como resultado, salió volando por los aires y cayó tendido sobre la grama, con los brazos desparramados e inmóvil.
- ¡Sneasel ya no puede continuar, Hitmontop es el ganador! – declaró el réferi, mientras el icono de Sneasel se apagaba en el tablero.
- ¡Qué gran primer asalto, amigos! ¡Sneasel peleó valientemente, pero al final Hitmontop logró capitalizar su ventaja de tipo para noquearlo de manera sorpresiva! ¿Cómo responderá Red a esto?
- ¡Así se hace Hitmontop! – celebró A.J., mientras que Hitmontop daba algunos giros y golpes para hacer un espectáculo.
Uno menos y quedaban dos. Fue una fortuna para él que Kiyo le hubiese permitido conservar a Hitmontop para seguir entrenándolo, y acababa de tener un debut verdaderamente brillante. Ese era su primer paso para ganar este encuentro.
…
Tras regresar silenciosamente a Sneasel, Red evaluó la situación. Si bien no le parecía ideal iniciar el encuentro con una derrota, no había estado del todo mal. Para haber peleado con desventaja, Sneasel había podido evaluar un poco las habilidades de su oponente y luego de ese asalto, tenía una idea bastante clara de cómo enfrentarlo.
Ese Hitmontop favorecía los ataques rápidos y golpes fuertes, y a juzgar por sus movimientos parecía tener cierto entrenamiento de artes marciales (algo con lo que él estaba muy bien familiarizado, habiendo sido su madre una boxeadora profesional). Sneasel también era mayormente un luchador cuerpo a cuerpo, pero en este caso la experiencia y entrenamiento especializado resultó ser el factor determinante.
En ese caso, debía tomar otro enfoque; ataques de largo alcance y usar la mente para superar al músculo.
- ¡Ve, Hypno! – dijo lanzando su segunda Pokébola, y de inmediato se encendió su imagen en el tablero.
- ¡Y el segundo Pokémon de Red es un Hypno, evidentemente buscando usar ventaja de tipo contra Hitmontop! ¿Acaso A.J. decidirá arriesgarse a ir por una racha, o preferirá pelear a lo seguro?
- ¡Ja! ¡Ni creas que nos dejaremos intimidar por una desventaja de tipo! ¡Hitmontop, Puño Bala!
- ¡Teletransportación!
Hitmontop se dispuso a lanzarse a golpear a Hypno, que desapareció en un destello luminoso para luego reaparecer del otro lado del campo. El Pokémon Luchador inmediatamente se giró y volvió a la carga para golpear, pero Hypno volvió a escabullirse, esta vez reapareciendo sobre la copa de uno de los árboles.
- ¡Hemos visto que Hitmontop da golpes rápidos y fuertes, ¿pero de qué servirán si no puede acercarse a Hypno para conectarlos?!
Si la suposición de Red era correcta, este Hitmontop claramente estaba entrenado para ser un combatiente a corta distancia, tal como los practicantes de artes marciales, por lo que probablemente carecería de ataques de largo alcance. Hasta ahora al menos, no le había visto utilizar ninguno.
- ¡Usa Fuerza Psíquica! – ordenó Red.
- ¡Excavar, ocúltate bajo tierra! – gritó A.J.
Sin perder tiempo, Hitmontop se convirtió de nuevo en un taladro y escapó mientras Hypno comenzaba a enfocar sus energías para ejecutar su ataque. A pesar del poder que tenía, todavía tenía el problema de ser algo lento para iniciarlo, y si el oponente salía de la vista, obviamente no podía enfocarlo para utilizarlo.
Pero eso tenía un arreglo muy sencillo.
- ¡Espacio Trucado!
Mientras Hitmontop todavía estaba enterrado bajo el suelo, los ojos de Hypno lanzaron un destello, y a su alrededor comenzaron a aparecer baldosas cuadradas transparentes, que se expandieron por el piso del campo formando luego unas paredes y techo para cerrar un enorme cubo por todo el lugar. Pudo ver que A.J se alarmaba al ver esto.
- ¡Diablos, esto nos jugará en contra! – exclamó.
- ¡Whoa, damas y caballeros! ¡La velocidad de los ataques de Hitmontop fue una gran ventaja en el asalto anterior, pero bajo los efectos del Espacio Trucado, se convertirá en su mayor hándicap!
Efectivamente. Hypno no era demasiado rápido con sus ataques, por lo que había optado por enseñarle este movimiento como soporte para compensar esa falencia, y era muy útil para enfrentarse a los oponentes más rápidos como Hitmontop. Ahora, todo lo que tenían que hacer era obligarlo a salir, o mejor dicho, sacarlo por la fuerza.
- ¡Hypno, usa Fuerza Psíquica para arrancar el suelo con Hitmontop!
Ahora con una velocidad de relámpago, Hypno extendió ambos brazos, y una línea de energía psíquica comenzó a formarse alrededor del área donde se había enterrado Hitmontop. Acto seguido, todo el pedazo de suelo fue arrancado como una rebanada de pastel y empezó a flotar, provocando que Hitmontop, al seguir taladrando se saliera y comenzara a caer hacia el agujero donde antes estaba el trozo de tierra. Hypno le lanzó una mirada que Red conocía, por lo que al instante supo exactamente lo que quería hacer.
- "Hazlo." – le dijo Red mentalmente mientras asentía.
Arrojando el trozo de tierra lejos, Hypno se acercó hacia el agujero donde estaba Hitmontop, todavía aturdido por la caída. Mientras apenas se estaba recuperando, el Pokémon Psíquico comenzó a balancear su péndulo, enviando las ondas de sueño hacia su enemigo, que al cruzar su mirada comenzó a tambalearse y sus párpados se cerraron, dejándose caer de espaldas y comenzando a roncar. Hasta una burbuja de moco se formó en su nariz mientras lo hacía.
- Usa Come Sueños.
Hypno extendió la mano que no sujetaba su péndulo, que comenzó a emitir la energía que envolvió al durmiente Hitmontop completamente. Ahora dormido estaba totalmente indefenso mientras Hypno devoraba su fuerza vital, en tanto que A.J. comenzaba a gritar desesperado, intentando despertarlo.
- ¡Vamos, Hitmontop, levántate!
- ¡Oh, no, amigos! ¡Hitmontop cae en la tierra de los sueños mientras Hypno le chupa su energía, y si no se despierta pronto podría ser su fin! ¡La peor parte es que el Espacio Trucado solo acelerará el proceso si continúa a ese ritmo!
Red permaneció en silencio por un momento, permitiéndole a Hypno continuar con Come Sueños por un poco más. Algunos dirían que era una estrategia algo rebuscada, abusar de ese ataque mientras el oponente dormía, pero era tan válida como cualquiera, y él quería evitar a toda costa los potentes golpes de ese Hitmontop.
De modo que era mejor terminar de la manera apropiada.
- ¡Ahora usa Bofetón Despertador!
Después de un minuto o un poco más de succionar la energía de Hitmontop, Hypno se acercó y lo levantó por el cuello, alargando una mano que se envolvió en energía blanca antes de empezar a aplicarle una serie de bofetadas de lado a lado, para luego lanzarlo fuera del agujero. Ya estaba despierto, pero no estaba fuera todavía, y debían seguir capitalizando en el ataque.
- ¡Fuerza Psíquica!
Al instante levantó una mano para enfocar su poder psíquico haciendo levantar al Pokémon luchador, que empezó a patalear y a agitar los brazos mientras estaba en el aire.
Acto seguido, Hypno movió el brazo violentamente hacia un lado, apuntando en la dirección de uno de los árboles para estrellar a Hitmontop contra él, y luego hizo lo mismo para lanzarlo contra otro árbol en la otra esquina del campo, antes de liberar su agarre psíquico dejándolo caer. Hitmontop se reincorporó con algo de dificultad, como si intentara ignorar el daño de ese ataque.
Su entrenador, por otro lado, no pudo hacerlo, y levantó su Pokébola.
- ¡Hitmontop, mejor regresa y descansa! – le dijo, pero antes de activar el botón de retorno, Hitmontop volteó a verlo y empezó a gritar negando con la cabeza.
- ¡Hitmontop, top, top!
- ¿Qué pasa? – preguntó A.J. – ¿Acaso quieres seguir hasta el final?
- ¡Top!
Red vio como A.J. observaba a su Pokémon, luego hacia ellos, y luego a Hitmontop otra vez. Su expresión de preocupación cambió a una sonrisa desafiante, finalmente se guardaba la Pokébola mientras sonreía con desafío.
- ¡De acuerdo, como quieras! ¡En ese caso, intenta resistir todo lo que puedas, confío en ti!
Con un firme asentimiento, Hitmontop volvió a dar la cara mirando al todavía ileso Hypno. Parecía que estaban determinados a no dejarlos irse limpios.
- ¡No sé qué quiso decirle Hitmontop a su entrenador, pero parece que no quiere ceder todavía! – dijo el comentarista. – ¡¿Será un espíritu de guerrero, o solo es demasiado terco para darse por vencido?!
Red también se preguntaba lo mismo. Era la primera vez que un veía a un Pokémon rehusarse a ser retirado en plena batalla, y más que su entrenador estuviese dispuesto a complacerle. Sin embargo, sus experiencias a lo largo de los últimos meses le habían hecho entender que había toda clase de entrenadores y Pokémon diferentes y que no tenía sentido darle vueltas al asunto.
Cada equipo de entrenador y Pokémon tenía su propia dinámica y forma de hacer las cosas, después de todo, y en este momento solo importaba entenderse para ganar la batalla.
- ¡Usa Doble Equipo! – ordenó A.J.
Al instante, Hitmontop se dividió en múltiples copias de sí mismo que se expandieron por todo el campo de batalla. Era curioso que, incluso bajo los efectos del Espacio Trucado fuese capaz de crear tantas en tan solo unos pocos segundos.
Lo que importaba, sin embargo, era la razón de utilizar ese movimiento. Seguramente buscaban aguantar hasta que el efecto del Espacio Trucado hubiese terminado. Una táctica bastante sensata si era que creían que no podían ganar este asalto y solo buscaban extenderlo para aprender de ellos y cansarlos (y en el mejor caso quizás conectarles algún golpe).
- ¡Hypno, concentra la energía de Fuerza Psíquica, pero no la dispares todavía!
Hypno asintió, y cerrando los ojos comenzó a emitir un aura de energía psíquica a su alrededor. A.J era astuto al utilizar Doble Equipo para despistar, pues normalmente Fuerza Psíquica requería que se enfocase la energía en el objetivo, y al no saber en dónde se encontraba eso lo dificultaba. Así era cómo habían sacado a Hitmontop de la tierra: aunque no pudieran verlo, sí podían ver el suelo que lo rodeaba y eso fue suficiente.
- ¡Mientras Hitmontop se multiplica por el campo, Hypno está preparando su ataque psíquico! ¿Qué sucederá ahora, amigos?
Red mantuvo la vista fija en el campo. Usar el Doble Equipo parecía la mejor táctica para ocultarse a plena vista, ya que si no sabían dónde estaba el real, no podían enfocarlo para atacar. El único problema con eso era que no serviría de nada con un ataque con área de efecto. Solo tenían que esperar unos segundos, y entonces…
- ¡Ahora!
Hypno abrió los ojos, y lanzó una onda expansiva de energía psíquica por todo el campo, como si fuese la sonda de un escáner. Esta dispersó todos los clones en el área, y naturalmente también golpeó al Hitmontop real, sacándolo de nuevo a plena vista y aturdiéndolo brevemente. Ahora lo tenían ubicado.
- ¡Usa Hipnosis!
- ¡Girobola!
Hypno comenzó a emitir las ondas psíquicas para poner a dormir a su enemigo; pero estas fallaron al no hacer contacto visual, pues al empezar a girar el revestimiento metálico que rodeó al Pokémon Luchador las repelió. Otra vez la defensa de giros contra los ataques enemigos daba resultado, y esta vez, estaba lo suficientemente cerca como para golpear a Hypno, que al estar concentrado no alcanzó a evadir a tiempo.
Sin embargo, ese fue un solo golpe para todo el daño que les habían dado hasta ahora, así que Red vio pertinente que terminaran el asalto lo más rápido posible, aunque fuese para capitalizar el Espacio Trucado por el tiempo que quedaba.
- ¡Fuerza Psíquica! – ordenó Red nuevamente cuando Hitmontop pareció venir por un segundo golpe con la Girobola, solo para detenerse en seco y dejar de girar.
Acto seguido, Hypno comenzó a darle vueltas, moviendo las manos para hacerlo girar en la dirección opuesta.
- Vuelta y vuelta y allá vas, y después de esto no volverás…
Y lo cumplió. Hitmontop salió despedido hacia uno de los árboles, esta vez estrellándose de espaldas contra él tan fuerte que dejó una hendidura en el tronco, y deslizándose hasta quedar sentado. Aun después de eso, todavía quiso volver a pararse haciendo un esfuerzo, pero finalmente sucumbió.
- ¡Hitmontop ya no puede pelear, Hypno gana!
…
- ¡Ahora Hypno iguala las tablas y el encuentro queda uno a uno! ¡Después de ese brillante inicio Hitmontop cae apenas conectando un golpe a su adversario! ¿Qué hará A.J. ahora para darle la vuelta?
Mientras retornaba a Hitmontop, A.J. suspiró y felicitó al Pokémon Luchador por su esfuerzo. Y afortunadamente para ellos, en ese instante el Espacio Trucado comenzó a parpadear, dando a entender que pronto se disiparía. Tomando ventaja de esto, A.J. cogió dos de sus Pokébolas restantes, como si intentase decidir a quién de los dos quería enviar. Sabía que en las competencias oficiales tardarse más de un minuto para enviar al siguiente Pokémon le valía una amonestación, así que simplemente fingió que solo estaba pensando y decidiendo dentro de lo que le permitía el reglamento.
Lo que fuese por ganar suficiente tiempo, y que el Espacio Trucado se agotase.
- ¡Entrenador verde, date prisa en elegir a tu Pokémon o serás amonestado! – ordenó el réferi.
- ¡Ya estoy listo! – dijo A.J. cogiendo la Pokébola de Beedrill. En realidad ya lo había decidido, pero la gente no necesitaba saber eso.
Iba a jugársela un poco para recuperar su ventaja, ya que su plan involucraba usar a ambos Pokémon restantes. Si bien eso le traería otro problema (al revelarlos tan pronto), todavía le quedaría una carta para jugar que no planeaba revelar. Aunque si por él fuese, esperaba que fuese como último recurso.
- ¡Ve, Beedrill! – exclamó lanzando la Pokébola al campo. La abeja comenzó a zumbar mientras aleteaba, justo cuando el Espacio Trucado se hizo añicos, y el réferi daba la señal de inicio de nuevo.
- ¡Doble Equipo, Beedrill!
Sin perder tiempo, Beedrill comenzó a multiplicarse tal como lo había hecho Hitmontop antes que él. Aunque Red permaneciera estoico, tuvo la extraña sensación de que ya no esperaba algo como eso, especialmente con lo fácil que logró disipar este movimiento anteriormente, y seguro esperaba poder hacerlo de la misma manera, usando la misma estrategia.
- ¡Activa Espacio Trucado una vez más!
Y tal como A.J. se lo esperaba, el Pokémon hipnótico comenzó a preparar el campo para invertir las velocidades. Tenía que interrumpirlo antes que lo hiciera, por lo que cerró sus párpados con fuerza antes de dar su siguiente orden.
- ¡Usa Destello!
Aún con los párpados cerrados, alcanzó a vislumbrar el intenso resplandor, y escuchó con claridad como Hypno, Red, y gran parte de la multitud gritaban al ser cegados. Mientras lo estaba, él tenía que aprovecharse para atacar rápido.
- ¡Ataca con Ida y Vuelta! – ordenó.
Cuando finalmente se atrevió a abrir los ojos de nuevo, alcanzó a ver cómo Beedrill cargaba contra Hypno, dándole un fuerte y rápido golpe con el aguijón. De inmediato se tornó en una luz roja mientras regresaba a la Pokébola, y él ya tenía a la mano la siguiente para continuar con ello.
- ¡Sandslash, atrápalo con Tumba de Rocas!
- ¡Slash! – El Pokémon tipo Tierra inmediatamente clavó con fuerza ambos brazos en el suelo, enviando una onda sísmica que luego hizo levantar montículos de piedra a ambos lados de Hypno, quien apenas recuperó la vista para darse cuenta que acababan de inmovilizarle ambos brazos.
- ¡Destruye esas rocas con Fuerza Psíquica!
Hypno enfocó sus energías mentales tratando de destruir las piedras para volver a atacar. Estas comenzaban a agrietarse poco a poco, pero A.J. no iba a permitirlo tan fácilmente.
- ¡Refuerza la tumba, vamos!
Justo cuando parecía que Hypno estaba a punto de soltarse, Sandslash invocó más pilares de piedra a su alrededor, atrapándolo de nuevo. Parecían estar descolocando a Red, y estaba tratando de obligarlo a escaparse de otro modo.
- ¡Teletransportación!
Hubo un destello de luz debajo de la jaula de rocas, y Hypno desapareció de ella, haciendo que se derrumbara. Pero antes de reaparecer de nuevo, A.J. se había anticipado para retornar a Sandslash, y lanzar de nuevo la Pokébola de Beedrill.
- ¡Esto es inesperado, damas y caballeros! ¡Después de lograr inmovilizar a Hypno, A.J. intercambia de nuevo a Sandslash por su Beedrill! ¿Está intentando convertir esto en un ataque por dos frentes?
Eso era exactamente lo que buscaba hacer. Esperaba mantener a ambos Pokémon con el mínimo de daño posible para el asalto final, y al mismo tiempo, convertir esta pelea en un dos contra uno para tener mayor ventaja. Como en lucha libre por relevos, aunque las batallas fuesen técnicamente uno a uno, era totalmente legal llamar a un compañero por asistencia, siempre y cuando no hubiera más de uno en el ring a la vez.
- ¡Hypno, usa Fuerza Psíquica, y lánzale los trozos de piedra!
Hypno obedeció al instante, y enfocando sus energías comenzó a levitar los trozos que quedaban de la Tumba de Rocas que antes lo tenía encerrado. Agitó las manos haciendo aspavientos para arrojárselos a Beedrill, que venía avanzando, y si bien A.J. pensaba que era una buena maniobra, sabía cómo hacerle frente.
- ¡Atraviesa con Demolición, no te detengas!
En vez de esquivar las esquirlas voladoras, Beedrill las golpeó usando sus aguijones, envueltos en una energía de color naranja. Siguió avanzando imparable hasta llegar con Hypno, asestándole un fuerte golpe doble cruzado.
- ¡Bien, ahora remátalo usando Pinchazo Venenoso!
Mientras Hypno todavía continuaba aturdido por ese último golpe, el brillo de los aguijones de Beedrill cambió de naranja a púrpura, y comenzó a lanzar golpes rápidos tratando de picar a su enemigo con él. Hypno intentó primero esquivarlos, luego escudarse con los brazos, pero tras varios intentos, finalmente el efecto comenzó a verse; su rostro adoptó un tinte morado y a burbujear producto del envenenamiento.
- ¡Hora del relevo, Ida y Vuelta!
Una vez más, Beedrill dio un golpe más, asestándole en la quijada a Hypno para hacerlo caer hacia atrás, antes de retirarse de nuevo a su Pokébola, y que A.J. enviase de nuevo a Sandslash para continuar. El asalto estaba en marcha y no podían pararse ahora.
- ¡Rodada, a toda marcha!
Apenas salió, Sandslash comenzó a rodar por el campo cual aplanadora hacia Hypno. Red apenas pudo reaccionar a tiempo para dar una orden; su asalto los estaba poniendo contra las cuerdas.
- ¡Detenlo con Fuerza Psíquica!
Hypno alcanzó a levantar ambas manos, frenando a la esfera espinosa rodante en la que se había convertido Sandslash antes de que chocase contra él, haciéndolo levitar en el aire para que rodase sin ir a ninguna parte. No obstante, Sandslash todavía seguía rodando a pesar de eso, lo que le dificultaba más el trabajo.
Y entonces, Hypno se resintió por el veneno, perdiendo la concentración y dejando caer a Sandslash, que apenas tocó el suelo patinó un poco pero siguió y se lo llevó por delante.
- ¡No pares ahora, Sandslash, sigue arrollándolo!
Sandslash dio una vuelta cerrada para volver a atropellar a Hypno, esta vez pasándole por encima. Luego de nuevo cuando intentaba levantarse, y después otra vez, haciéndolo revolcarse sobre la hierba.
Finalmente terminó de rodar, y el Pokémon Psíquico estaba tendido de espaldas en medio de un montón de surcos trazados por Sandslash sobre el campo herbáceo. El réferi corrió a verificarlo, y efectivamente, estaba fuera de combate.
- ¡Hypno ya no puede pelear, Sandslash es el ganador!
- ¡Wow, miren eso, amigos! ¡A.J. decide hacer de esto una pelea de dos contra uno, intercambiando a su Beedrill y su Sandslash para derrotar a Hypno! ¡También, corríjanme si me equivoco, ¿pero no acaba de usar la misma táctica que el Demoledor de Novatos en la segunda ronda del torneo?!
- Ja, ese tipo era despreciable, pero fue útil para aprender ese pequeño truco. – dijo A.J con algo de orgullo. Fue una suerte haber estado al pendiente de los combates de Ash, ahora le había resultado bastante útil.
Desde luego, ese último comentario atrajo muchos vítores, aunque también hubo algunos comentarios que intentaban hacerse oír entre el apoyo general.
- ¡No se vale, eso es apropiación desvergonzada!
- ¡Ya es bastante malo que lo haya derrotado un novato! ¡Cómo se atreve otro a robarle sus estrategias!
- ¡Réferi, descalifíquenlo, eso es una violación a los derechos del Demoledor!
Al parecer todavía quedaban algunos fans del sujeto que se iban a enfadar por ello. ¿Cuál era su problema? Él por su parte, no se sentía intimidado, así que supuso que bien podría responderles.
- ¡Si tienen un problema con eso, nos podemos arreglar a la salida de este encuentro! – les dijo desafiantemente. – ¡Todavía tengo Pokémon que necesitan ejercicio!
- ¡¿Por qué mejor no nos arreglamos aquí mismo y ahora?! ¡Ven aquí para que saldemos las cuentas!
- ¡Mejor todavía, ¿quieres que bajemos por ti?!
- ¡Suficiente! – En ese momento llegaron agentes de seguridad, acompañados por una Oficial Jenny a frenar a los fanáticos. – ¡No se permite que el público sabotee a los entrenadores! ¡Si siguen con ese escándalo nos veremos obligados a sacarlos de aquí!
La amenaza de ser arrestados aparentemente los frenó, y poco a poco el revuelo se fue calmando, para alivio de A.J., y una vez que pudo volver a concentrarse, volvió a encarar a Red.
- Perdón por eso, ¿continuamos?
Red por su parte asintió, y tras recoger a Hypno, también se tomó unos segundos para considerar sus opciones. Viendo sus Pokémon hasta el momento, A.J sabía que tenía varios muy poderosos y potencialmente peligrosos en espera. ¿Acaso tal vez usaría al Snorlax de la primera ronda? ¿O quizás al Charizard que evolucionó en el Torneo de Fuchsia? Seguramente se habría hecho mucho más fuerte desde aquel entonces.
- "No importa con lo que vengas, no pienso perder contra ti."
Ahora su principal objetivo era enfrentarse a Ash, y después de eso, sería ganar el torneo. Red no era más que un obstáculo al que tenía que superar, pero fuese lo que fuese, confiaba en que podrían manejarlo.
…
Red regresó a Hypno y lo felicitó silenciosamente por su esfuerzo. Tuvo que admitir para sí mismo que no se esperaba que su oponente intentase algo como eso. Normalmente, los cambios de Pokémon eran utilizados como retiradas estratégicas, o para evitar que se lastimaran más de lo necesario. Pero era la primera vez que se enfrentaba a un oponente que los utilizaba intencionalmente como arma, convirtiendo el combate efectivamente en un dos contra uno.
Y eso había dado resultados; sus dos Pokémon no habían sufrido ningún daño significativo durante el asalto pasado, dejándolo a él con uno solo para hacerles frente a ambos. Incluso utilizando la Vista de Victoria, esa estrategia lo habría tomado por sorpresa.
Tras sopesar sus opciones, lo redujo a dos posibilidades: podría convertir el combate en una batalla de resistencia, para aguantar más que sus oponentes, o arriesgarse con ataques de alto poder para tratar de noquearlos rápido. Incluso habiendo evitado daños por ataques, usar a dos Pokémon implicaba desgaste para ambos.
Siendo ese el caso, la mejor opción para el trabajo era obvia.
- ¡Ve, Gyarados! – dijo lanzando la última Pokébola. La serpiente marina hizo acto de presencia y lanzó un fuerte rugido que intimidó a todos.
- ¡Y con eso, el Pokémon final de Red es un Gyarados! ¡Y este se ve particularmente feroz, no quisiera estar en el lado receptor de su ira!
No era broma; Red había tenido muy difícil aprender a domar a su Gyarados, que ya de por sí tenía el carácter agresivo natural de su especie. Siguiendo los consejos que le dio Siebold, decidió optar por un enfoque diferente, y en vez de amenazarlo con ataques eléctricos para que obedeciera, usó a Hypno como traductor para averiguar qué era lo que quería y cómo podía ganarse su respeto.
Resultó ser muy simple; Gyarados tenía un deseo de ser mucho más fuerte, y Red se comprometió a enseñarle nuevos movimientos para que pudiera hacerlo, aparte de otras recompensas por un trabajo bien hecho cada vez que le ganaran batallas. Llevó tiempo, pero al final resultó.
Hoy era la prueba de fuego; su primer combate oficial. ¿Confiaría Gyarados en su criterio para dirigirlo aquí?
- ¡Gyarados, Hidrobomba! – inició Red. La serpiente marina rugió antes de lanzar un potente torrente de agua.
- ¡Sandslash, avanza con Rodada!
Entretanto, el Sandslash de A.J saltó y comenzó a rodar, avanzando rápidamente y repeliendo el agua sin detener su avance, logrando abrirse paso hasta golpear a Gyarados en su sección media, haciéndolo rugir de dolor, pero fue pasajero y rápidamente se enderezó.
- ¡Miren eso, amigos! ¡El Sandslash de A.J. utiliza la técnica de rodar rápidamente para repeler un ataque de agua! ¡Apuesto a que muchos nativos de Johto sufrieron con ella en Ciudad Goldenrod, ¿estoy equivocado?!
- ¡No bromees con eso, comentarista!
- ¡Es cierto, esa pelirrosa y sus vacas lecheras nos arrollaron sin piedad!
- ¡Aún tengo pesadillas con los Miltanks!
Red se extrañó un poco por esos comentarios. No tenía idea de por qué había tanta gente que parecía aterrada con ello, aunque fueracomo fuese, él podía ver el mérito de usar ese movimiento para atacar y defenderse al mismo tiempo.
- ¡Esquiva y usa Danza Dragón!
Cuando Sandslash se giró para venir por otro golpe, Gyarados se enrolló y saltó hacia el aire, comenzando a serpentear mientras un aura azul brillante lo rodeaba por todas partes. Gyarados le había dicho que deseaba volverse más fuerte, así que un movimiento que potenciaba su ataque y velocidad simultáneamente parecía la mejor manera de ganarse su confianza.
Sin mencionar que estando en el aire, se mantenía fuera del alcance de los ataques terrestres de Sandslash, que todavía rodaba por el campo dirigido por su entrenador, como buscando aumentar el impulso. Ya era hora de parárselos en seco.
- ¡Gyarados, usa Colmillo de Hielo!
De nuevo, el Pokémon atroz rugió furioso, mientras sus quijadas se recubrían con una capa de energía helada, antes de lanzarse contra el rodante Sandslash. Este último se vio detenido en seco y tras desenrollarse ahora estaba tratando de luchar contra las poderosas quijadas de Gyarados para evitar que lo aplastaran.
- ¡Wow, damas y caballeros! ¡Sandslash se encuentra literalmente atrapado en las mandíbulas de la bestia!
- ¡Salta fuera de allí, Sandslash, deprisa!
- ¡No lo dejes irse, Gyarados!
Mientras Gyarados seguía apretando con sus quijadas a Sandslash, este último buscaba luchar contra la presión. Logró resistir por un tiempo, pero el frío helado a tan corta distancia comenzó a hacer su efecto, empezando a congelarle sus extremidades. A.J intentó usar su Pokébola para retornarlo y sacarlo de allí, pero Gyarados había interpuesto su propio cuerpo para evitar que lo hiciera.
Ya no volverían a usar esa táctica de ataque y relevo.
- ¡Lanza a Sandslash, y atrápalo en un Torbellino!
Gyarados rugió, y lanzando a su enemigo al aire, generó desde sus fauces un gigantesco remolino acuático para atraparlo cuando cayera. Sandslash quedó atrapado en la corriente, dando vueltas y más vueltas, hasta que finalmente, la serpiente agitó su cabeza y lo lanzó de vuelta hacia abajo, creando un enorme salpicón al estrellarlo en el centro.
El Pokémon de Tierra trató de incorporarse, pero parecía estar mareado por tantas vueltas que había dado. Era el momento clave para rematarlo, antes que intentaran relevarlo.
- ¡Hidrobomba!
Con otro rugido, Gyarados disparó el torrente de agua, y esta vez no pudo ponerse a rodar para defenderse de él. El chorro le dio en toda la panza y lo estampó contra uno de los árboles. Esta vez sí, cayó desplomado para no volver a levantarse.
- ¡Sandslash ya no puede pelear, Gyarados gana! – declaró el réferi, y al instante su icono en el tablero se apagó.
Gyarados rugió triunfante hacia el cielo, antes de voltear a ver a su entrenador. Red por su parte cruzó los brazos y le sonrió, haciéndole un gesto con la cabeza como reconocimiento. Las palabras no eran necesarias; la prueba de confianza había sido superada con honores. Aunque todavía les quedaba un último asalto por ganar, no quiso arruinarle el entusiasmo a su Pokémon ni un poco. Mejor aprovecharlo y seguir usándolo como impulso adicional.
- ¡Y con una secuencia de ataques de Agua y Hielo, Gyarados elimina a Sandslash! ¡Ahora a A.J. solo le queda su Beedrill para terminar este encuentro! ¿Acaso ya han mostrado todo lo que podían dar?
- ¡En sus sueños! ¡Sandslash, regresa! – declaró el peliverde, retornándolo a la Pokébola y volviendo a tomar la de Beedrill. – Tal vez ya no podamos hacer relevo, pero todavía nos queda una última carta qué jugar.
Y mientras Beedrill volvía a hacer su acto de presencia en el campo, Red vio como A.J. sacaba de entre su camiseta lo que parecía ser un medallón. Y de inmediato reconoció lo que era.
Era una Piedra Activadora, igual a la que recibió en el Domo de Batalla. Y eso solo significaba que…
- ¡Es hora de jugar a todo o nada, Beedrill! ¡Muéstrales tu verdadero poder! ¡Mega Evoluciona!
Rayos luminosos comenzaron a salir del medallón, y al mismo tiempo de detrás del abdomen de Beedrill. Fue entonces que Red se percató de algo más: Beedrill llevaba puesta una banda negra en el abdomen. No se fijó en ella ya que se confundía con sus rayas naturales, y al moverse tan rápido, tampoco había notado que sujetaba la Mega Piedra por la parte trasera, de donde salieron más rayos para intersectarse con los que venían desde A.J.
En medio de los gritos de asombro de la multitud, Red y Gyarados observaron como Beedrill comenzaba a cambiar de forma, aumentando ligeramente de tamaño, ganando dos aguijones adicionales en sus extremidades inferiores, y otro par de alas en su espalda. Sus ojos también cambiaron de forma, como si se tornasen más afilados y amenazadores.
- ¡Increíble, amigos! ¡Es la segunda Mega Evolución que vemos el día de hoy! ¡¿Pero acaso logrará salir victoriosa a diferencia de su antecesora?!
- ¡Claro que sí! ¡Beedrill, Pinchazo Venenoso!
- ¡Esquiva y Danza Dragón!
Con la velocidad de un jet, Beedrill se disparó apuntando con tus cinco aguijones envueltos en energía tóxica púrpura. Gyarados lo esquivó, volviendo a elevarse en el aire mientras danzaba para aumentar su poder y velocidad con el aura azul. Y qué bueno que lo hizo, pues la Mega Evolución también aumentó notablemente la velocidad de Beedrill, que pasó zumbando sin rozarlo, pero rápidamente se dio la vuelta para volver otra vez a la carga.
- ¡Filo de Roca! – ordenó Red, y sin perder tiempo Gyarados clavó la cola en el suelo, haciendo salir una serie de pilares de piedra que salieron disparados hacia Beedrill con un rugido como misiles.
- ¡Atraviésalos con Demolición! – exclamó A.J.
Los dos aguijones superiores de Beedrill cambiaron su resplandor de púrpura a naranja, y la abeja maniobró a través de la lluvia de piedras agitándolos para esquivar la mayoría, y los que le llegaban de frente los destruía con sus aguijones. Logró golpear a Gyarados en la sección media, y de nuevo tomó impulso para lanzarse de nuevo.
- ¡Colmillo de Hielo!
- ¡Doble Equipo!
En cuanto Gyarados abrió las fauces y estas formaron la dentadura helada, Beedrill comenzó a dividirse nuevamente en múltiples clones, y su mordida terminó deshaciendo a uno de los falsos. Red se puso sobre aviso; si estaban haciendo eso, posiblemente volverían a usar el Destello amplificado para dejarlos indefensos a ataques rápidos a traición.
- ¡Cubre tus ojos! – le gritó, mientras tapaba los suyos, y apenas un segundo después, pudo oír que A.J también gritaba.
- ¡Destello!
Alcanzó a vislumbrar parte de la luz, teniendo que esperar por unos segundos antes de arriesgarse a volver a mirar. Gyarados había alcanzado a cubrirse el rostro usando su cola, justo cuando en ese instante Beedrill volvía a volar para picarlo con sus aguijones. La serpiente dio un coletazo para desviarlo, pero rápidamente volvió a la carga.
El asalto continuó ferozmente por varios minutos. Beedrill se movía a tanta velocidad que Gyarados se veía forzado a esquivar mientras seguía potenciándose con Danza Dragón solo para poder seguirle el paso. Pero seguía siendo un blanco mucho más grande, y aunque resistía sus golpes cuando acertaban, no lograba acertarle ninguno en represalia.
Y la cosa se complicó cuando, tras esquivar otra ráfaga de Filo de Roca, Beedrill finalmente acertó por detrás un Pinchazo Venenoso, enterrándole los aguijones detrás del cuello. Gyarados rugió y al instante su rostro se tornó púrpura producto del envenenamiento. Eso ya era alarmante por sí solo, pero al escuchar la siguiente orden de A.J, se tornó todavía más:
- ¡Venochoque!
Beedrill tomó su distancia y apuntando con el aguijón de su abdomen, disparó un chorro de fluido tóxico verde. Si eso impactaba, el daño sería devastador, así que hizo lo único que se le ocurrió en ese momento.
- ¡Bloquéalo con Torbellino!
Aun mientras se resentía un poco por el veneno, Gyarados logró invocar frente a sí mismo el vórtice de agua. Este se tiñó de verde al absorber el chorro de Venochoque, pero afortunadamente no le hizo contacto directo, y con un sacudón de su cabeza se lo envió a Beedrill de regreso, obligándolo a virar a un lado.
- ¡Wow, eso estuvo muy cerca, amigos! – dijo el comentarista. – ¡Venochoque es un ataque que duplica el daño si el objetivo está envenenado! ¡Si Gyarados no hubiera bloqueado ese chorro, ahora estaría en serios aprietos!
- ¡Tal vez ya no podamos usar el relevo, pero aún teníamos un as bajo la manga! – declaró A.J. –¡Ahora el reloj está en tu contra, mientras el veneno haga su efecto!
Red involuntariamente apretó sus puños. Parecía que estaba dando por hecho que iba a ganar, pero por cómo se veían las cosas, no parecía estar tan lejos de la realidad. Con ese veneno activo estaban en aprietos, y si acertaban un Venochoque solo lo acelerarían más.
Pero claro, A.J no era el único que tenía guardado un as bajo la manga. A Gyarados todavía le quedaba un último movimiento sin revelar, y aunque esperaba no tener que utilizarlo, se estaban quedando sin más alternativas.
- ¡Beedrill, rodéalo y sigue disparando Venochoque!
- ¡Gyarados, mantenlo a raya con Hidrobomba!
Beedrill volvió a disparar el chorro tóxico desde su aguijón, que se encontró con el de agua de Gyarados de frente. Hubo una breve competencia, pero el de Gyarados terminó ganando por potencia, logrando empujar a la abeja a buena distancia. La serpiente marina se resintió por el veneno, pero no iba a dejar que eso lo detuviera.
- ¡Vamos a tener que acercarnos! ¡Usa Doble Equipo para aproximarte!
La abeja comenzó a multiplicarse de nuevo por todo el campo. Red no sabía si lo que A.J quería era maximizar el efecto del Destello o solo confundirlos para poder aproximarse, pero ya estaba a punto de jugársela con su arma secreta. Aun sin la Vista de Victoria, había aprendido lo suficiente de su oponente como para hacer una estimación de lo que parecía el escenario más probable.
- ¡Gyarados, cierra los ojos y prepara tu último movimiento! ¡Lo soltarás cuando te diga!
Gyarados dio un gruñido y un asentimiento, e hizo lo que le dijeron. Alcanzó a ver que A.J sonreía con confianza tras ver eso, aunque esta vez no utilizaron el Destello. No importaba; fuera como fuese, Red simplemente estaba esperando a que hicieran su movimiento.
Incluso contra un oponente con los ojos cerrados, dudaba que fuesen tan temerarios como para intentar atacarlos de frente. Y efectivamente, los clones empezaron a aglomerarse más por la espalda de Gyarados, y mirando al suelo, podía ver la sombra del verdadero Beedrill moviéndose alrededor, aunque solo por momentos. Solo estaban esperando el momento propicio.
- ¡Venochoque!
- ¡Gírate y dispara!
Casi al tiempo que Beedrill apuntó con su aguijón para disparar el chorro, Gyarados se dio la vuelta y rugió. Para sorpresa de todos, el ataque que lanzó no fue de agua, hielo o similares. No, el ataque que se estaban guardando generó una gran bola de fuego que estalló, de una forma similar a una estrella de cinco puntas. Estando de espaldas, no pudo ver el terror en los ojos del Pokémon enemigo, pero la explosión generada habló por sí sola.
- ¡WOAH! ¡Aficionados, eso tuvo que quemar con ganas! ¡Red y Gyarados aún se guardaban un último ataque, y este resulta ser Llamarada! ¡Uno de los peores ataques que un Pokémon tipo Insecto podría recibir a quemarropa!
Efectivamente, tras recibir la explosión de fuego en toda su cara, Beedrill quedó con marcas de quemaduras por todo el cuerpo. Era el primer golpe sólido que lograban conectarle en todo el encuentro, y aunque fue arriesgado de hacer, funcionó.
La razón de no usar este ataque todavía era para evitar causar un incendio que se propagaría por todo el campo en cuestión de minutos. Eso podría molestar a Beedrill, pero también los incomodaría a ellos, convirtiéndolo en un arma de doble filo.
- De acuerdo, eso no me lo esperaba. – dijo A.J. – ¡Beedrill, mantén la distancia y sigue disparando!
- ¡Bloquéalo con Torbellino, que no te golpee!
Igual que antes, Gyarados detuvo el chorro verde con un remolino de agua, y mientras tanto, Red buscaba pensar en algo para poner en aprietos a sus oponentes. Ese golpe con la Llamarada había sido bueno, pero no bastó para ponerlo fuera de combate, y cada segundo que pasara, Gyarados se resentiría más por el veneno. Tenían que darse prisa, y no podían mantenerse a la defensiva por siempre.
Podría intentar disparar más Llamaradas contra Beedrill, pero si incendiaba el campo resultaría incómodo para Gyarados estar en medio de la hierba quemándose casi tanto como para Beedrill, hasta que se fijó en algo.
- El agujero… el trozo de tierra que arrancó Hypno. – murmuró.
Casi todo el campo estaba todavía cubierto de hierba, a excepción del parche donde Hypno había desenterrado a Hitmontop a la fuerza, dejando un montón de tierra negra alrededor lo bastante grande para que Gyarados cupiera en él.
¿Serviría como cortafuegos?
- ¡Gyarados, colócate en el parche de tierra y usa Llamarada!
Gyarados obedeció al instante sin cuestionarlo, y lanzó una explosión de fuego contra la abeja. El insecto volador lo esquivó, impactando en el árbol de la esquina que de inmediato comenzó a incendiarse. Sin detenerse, Gyarados disparó otro, que nuevamente Beedrill esquivó, y esta vez incendió el parche de arbustos. Un tercero, y al tercer fallo el árbol en la otra esquina también se prendió en llamas.
- ¡Parece ser que Red y Gyarados están apostando todo a los ataques de Llamarada! ¡Pero no les servirán de mucho si no pueden acertar su blanco! ¿Acaso están planeando algo?
- ¡Sigue disparándole! – ordenó Red.
El intervalo entre las Llamaradas era de varios segundos, pero estaban manteniendo a Beedrill ocupado tratando de esquivarlas. En un par de ocasiones lograron hacerle mella pese a que evitó el impacto directo, pero poco a poco empezaban a lograr lo que se habían propuesto. El calor comenzaba a aumentar poco a poco, y los movimientos de Beedrill se hacían más y más torpes a raíz de este.
- ¡Uff, se está empezando a poner caliente por aquí! – se quejó A.J. jalándose la camisa para echarse aire.
Red por su parte se mantuvo imperturbable. Una de las ventajas de su Bloodline era que podía aguantar el calor, especialmente del fuego, con mucha más facilidad, y Gyarados al ser un Pokémon de tipo Agua también tenía algo de resistencia natural a él. Las llamas que se habían propagado rápidamente por todo el campo ahora formaban un muro de fuego de rango casi total a su alrededor, que Beedrill forzosamente tendría que atravesar si quería atacarlos.
- ¡A esto se le llama entrar en calor, damas y caballeros! ¡¿Qué harán A.J. y Beedrill?! ¡¿Podrán soportarlo?!
Aunque Gyarados se resentía con el veneno a intervalos, Red podía ver que el campo incendiado estaba teniendo un mayor efecto en Beedrill, y este lo hacía de manera constante. Cada vez se le hacía más difícil evitar las llamaradas, y finalmente una de ellas lo golpeó de lleno. Si bien no fue tan devastadora como la primera a quemarropa, el daño siguió acumulándose.
- ¡Filo de Roca!
Clavando la cola en el suelo, Gyarados hizo brotar nuevamente los pseudo-misiles, disparándolos hacia Beedrill. Igual que antes, la abeja trató de defenderse rompiéndolos usando Demolición, pero el calor le estaba afectando más de la cuenta y esta vez solo alcanzó a hacerlo con los dos primeros, mientras los demás trozos de piedra afilada lo golpeaban y cortaban un poco sus alas, haciéndole más difícil mantenerse en el aire.
Vio que A.J apretaba los puños y los dientes, intentando pensar en cómo salir de esto.
- ¡Beedrill, vuela por encima de Gyarados y prepárate a rociarlo con Venochoque desde arriba!
Al fin, en lo que parecía una movida desesperada, finalmente optaron por lo que parecía la única opción sensata. Beedrill voló alto y se colocó encima de Gyarados apuntando con sus aguijones hacia abajo listo para disparar el chorro tóxico, bien lejos del calor de las llamas.
Eso sin embargo, los dejaba como un blanco fácil para ellos. Así como estaban, ambos se la jugarían a todo o nada con el siguiente ataque. Era tiempo de terminar con el encuentro.
- ¡Venochoque!
- ¡Llamarada!
Beedrill disparó su chorro tóxico, mientras Gyarados lanzaba con un rugido el kanji de fuego hacia arriba. Segundos después hubo una fuerte explosión y aunque a Gyarados le cayó algo del fluido encima haciendo que se resintiera, a los pocos segundos algo se precipitó desde el cielo, cayendo como un meteoro en el campo en llamas.
Ese había sido el final, Red estaba seguro de ello, pero todavía quedaba una cosa más por hacer.
- ¡Gyarados, apaga todo el fuego con tu Hidrobomba!
Dicho y hecho, Gyarados comenzó a lanzar chorros como una torreta contraincendios, llenando todo el campo de una espesa capa de vapor. Al terminar, el antes verde y vibrante campo estaba totalmente chamuscado. Y en todo el medio, yacía Beedrill, de vuelta en su forma normal. Sus ojos estaban apagados y estaba repleto de quemaduras por todas partes.
- ¡Beedrill ya no puede continuar, el ganador es Gyarados! ¡El encuentro lo gana Red Tajiri! – declaró el réferi, y de inmediato el tablero apagó el icono de Beedrill.
- ¡Qué gran batalla, damas y caballeros! ¡A pesar de sus esfuerzos, Beedrill y su Mega Evolución fueron derrotados por la ardiente ferocidad de Gyarados! ¡Y con esto, Red avanza a la siguiente ronda dejando a A.J. entre los mejores 32!
- ¡Ah, rayos! ¡No puedo creer que estuvimos tan cerca!
Red pudo ver que A.J. se sentía bastante frustrado de su derrota, pero se contentó con desahogarse golpeando un par de veces las barandas de su plataforma. Acto seguido retornó a su Beedrill, y lo felicitó por su esfuerzo, mientras bajaban las plataformas y el campo quemado era retirado. Él, por su parte, hizo lo mismo con Gyarados, y lo único que quedaba ahora era ir a felicitar a su oponente.
Los dos caminaron de frente hasta encontrarse en el centro del campo. Se miraron fijamente unos segundos, hasta que A.J suspiró profundamente, antes de alargar la mano.
- Buen trabajo. Fuiste mucho más fuerte de lo que pensé.
Red hizo un esfuerzo por devolver la sonrisa. – Lo mismo digo. Gracias... por una buena batalla.
La gente comenzó a ovacionarlos y a aplaudir. Después del apretón, ambos se fueron por su lado. Por mucho que le gustaría quedarse, ahora debía irse al Centro Pokémon para que trataran a Gyarados.
- ¡Nos tomaremos unos minutos antes del siguiente encuentro, damas y caballeros! ¡Sigan en sintonía, porque este día de la competencia todavía tiene mucho por delante!
Un poco después…
Mientras sus Pokémon eran curados, A.J se fue a un pequeño estanque fuera del estadio. Habiendo sido eliminado, y como en ninguno de los combates restantes participaría alguien que fuese un conocido suyo, no tenía sentido quedarse a verlos.
En vez de hacer un berrinche como harían los malos perdedores, prefirió desahogar su frustración arrojando piedras y haciéndolas saltar sobre el lago. Mucho más relajante y menos dañino.
- Así que aquí estabas. – dijo la voz de Jeanette detrás de él.
Se sobresaltó un poco. La chica estaba sonriéndole, pero le miraba con algo de severidad. Se sintió un poco nervioso cuando ella se le acercó para hablar.
- ¿Estabas evitándome después de tu derrota?
- ¿Por qué piensas eso?
- Vamos, A.J. No quisiste quedarte a ver el resto de los combates. ¿Te sientes mal por haber perdido?
La chica no hablaba con tono de reproche. De hecho, él podía ver que lo miraba algo preocupada. Quizás se había dado cuenta de por qué se sentía tan molesto por la derrota. O más bien, por no cumplir la promesa que le hizo de ganar por los dos. Sin mencionar no tener su oportunidad de una revancha contra Ash, obviamente.
- Oye, está bien. Diste todo de ti, y el combate podría haber sido para cualquiera de los dos realmente. Una derrota no te hace quedar mal.
- Sí, pero…
- Shhh. – La chica lo calló con sus dedos, sin dejar de sonreírle. – Para mí eres un ganador por todo lo que lograste, y eso es lo que importa. Es nuestro primer torneo, después de todo, habrá muchos más. Ambos seguiremos mejorando, juntos.
La sonrisa de la chica, aunado a lo dulce de sus palabras sirvieron para que terminara de írsele lo que quedaba de la frustración. Ella no sentía lástima de sí misma por haber perdido, así que ¿por qué debería sentirla él? Tenía toda la razón; ambos habían dado lo mejor y aunque hubieran sido derrotados, ninguno de los dos cayó sin pelear.
- Y ya que hablamos de eso, he estado conversando con mis padres. – prosiguió la muchacha. – Me dijeron que están dispuestos a hacer los arreglos para nuestro viaje a Galar.
- ¿De verdad?
Desde que inició la competencia, los dos habían empezado a discutir sobre sus futuros planes luego de que acabara el torneo. Los dos realmente querían seguir viajando juntos, pero no habían logrado ponerse totalmente de acuerdo en su siguiente destino, pues A.J quería ir a Johto para participar en la Conferencia Plateada, mientras que Jeanette estaba interesada en ir a Hoenn. No obstante, tras el concurso de comer curry, ambos tomaron interés en la región de Galar. La canasta de regalo que recibieron incluía además un montón de cosas, como vales para estadía en hoteles, o cupones para ofertas en grandes tiendas, y ya que ninguno de los dos quiso dejar que se desperdiciaran, eso rápidamente resolvió su desacuerdo.
- No tiene que ser de inmediato, ¿verdad? Después del torneo me gustaría descansar un mes o dos. Ya sabes, para pasar tiempo con la familia y todo eso.
- Por mí eso está bien. – replicó la muchacha. – Sin mencionar que… no hemos tenido oportunidad de tener citas de verdad.
A.J sonrió, sonrojándose ligeramente. Eso también le gustaría; después de todo ella seguía siendo su novia, pero realmente no habían tenido mucho tiempo para hacer cosas de pareja. Entrenar y viajar con ella era genial, pero también necesitaban un cambio de ritmo.
- Bueno, puede que no sea lo más romántico del mundo, pero… ¿quieres dar un paseo alrededor del lago?
- Me encantaría. – La chica le agarró el brazo, y acto seguido comenzaron a caminar.
Caminar alrededor del lago no parecía la gran cosa, especialmente siendo que ella era una chica que debía estar acostumbrada a cosas mucho más lujosas. Pero si estaba feliz con eso, entonces él también. Había muchos lugares donde podrían ir a divertirse y hacer cosas de parejas juntos, tanto ahora como después que terminara la competencia.
Su experiencia en el torneo podría ya haberse acabado, y aunque podría simplemente marcharse, todavía podía quedarse por otras razones. Una de ellas, pasar tiempo con su chica, y la otra, apoyar a su amigo/rival mientras todavía siguiera en la competencia. Con suerte, tal vez fuese él quien tuviera la oportunidad de vengar su derrota.
Y si no lo lograba, siempre podría pedirle un combate amistoso luego del torneo. Dudaba que Ash fuese a negarse después de todo.
…
Habiendo terminado los combates por ese día, Red pasó el resto de la tarde en el Centro Pokémon. La batalla de hoy había sido bastante dura, y luego de ver los combates restantes, supo que la siguiente lo sería todavía más. Le tocaría con ese sujeto llamado Alexander Silph.
Por lo que supo gracias a Ash, habría estado investigándolos no solo a ellos, sino prácticamente a todos sus posibles oponentes. Medía escenarios, y seguramente estaba calculando probabilidades, aunque probablemente usaba su propia inteligencia y los recursos de su compañía para conseguir la información que necesitaba.
El único consuelo que tenía era que, cuando menos, le habrían borrado la memoria de su encuentro en Isla Nueva. No quería pensar lo difícil que resultaría solo por haber visto a sus Pokémon allá, y todo lo que eran capaces de hacer.
Su PokéGear comenzó a sonar. Resultó ser un mensaje de texto de Naty: "Una ronda más ganada. Estás un paso más cerca, felicidades."
Él sonrió ligeramente, y tecleó una respuesta rápida y directo al punto. "Gracias."
Pasaron unos segundos y Naty envió la suya. "Aun así, ese chico pareció darte más problemas de los necesarios. Podrías haber ganado más fácilmente, ¿sabes?"
Red arqueó una ceja. "¿Qué quieres decir?"
De nuevo, algunos segundos de más antes de recibir la respuesta. "Vamos, tú me entiendes. Podrías haberle hecho frente a su Beedrill con tu Kangaskhan. Mega Evolución contra Mega Evolución. ¿no?"
Ah, así que se trataba de eso. Bueno, igual ya tenía una respuesta preparada.
"Al final no la necesité."
"Pero podrías haber ganado sin tantas dificultades. Queremos no solo que ganes, sino que lo hagas bien, ¿sabes?"
La última parte la dijo agregando un emoticono de cara de puchero. Parecía de nuevo estar fingiendo sentirse herida para hacerlo sentir culpable. Realmente no sabía por qué recurría a eso, si de todas maneras no iba a funcionar con él.
"Quedan varias rondas. Todavía puedo usarla."
"Como digas. Pero los recursos son para utilizarse. No tendrá sentido si pierdes sin haber usado todo lo que tienes, ¿verdad?"
Red simplemente tecleó de vuelta un "Sí, entiendo",antes de apagar el aparato, y exhaló un suspiro. Para ser honesto, había más de una razón por la cual no había utilizado a Kangaskhan todavía. La primera, obviamente, fue porque no creyó que realmente la necesitase, pero casi se replanteó la opinión tras la dificultad que tuvo Gyarados para derrotar a ese Mega Beedrill, así que había algo de verdad en decir que se la estaba guardando para las rondas posteriores.
Aunque había otra mucho más profunda. Si bien ahora Yellow llamaba al lugar de Naty y sus amigas "trampa" de manera más bromista que otra cosa, lo cierto era que, con el tiempo, había empezado a tomar eso con un poco más de seriedad. Hasta ahora, no le habían dado ningún motivo para desconfiar de ellas, y habían cumplido con todo lo que habían prometido. Ni siquiera mencionaban qué era lo que necesitaban de él, o cuándo lo harían, y siempre que preguntaba, solo le decían que "No debía preocuparse, ya lo sabría a su debido momento".
Y eso, admitiéndolo, le empezaba a dar mala espina. Meses atrás, quizás la determinación por obtener cualquier ventaja posible, alimentada por su desacuerdo con Ash Ketchum, le había hecho ignorar las señales obvias, incluso cuando Yellow se las dijo prácticamente a gritos en la cara. Por algo estaba ese dicho de "Cuídate de los tratos que parecen demasiado buenos para ser verdad", o algo así. Por eso mantenía cierta distancia con ellas, no quería contraer deudas que después podría no pagar.
- ¡Hey, Red! – exclamó en ese momento la voz de Yellow.
Su compañera, o mejor dicho "dulce hermanita" (aún no tenía el valor de llamarla de ese modo de dientes para afuera) vino corriendo junto con Ratty. Detrás de ella venían dos de las amigas de Ash, Misty e Iris.
- ¡Felicidades, ganaste otro encuentro! ¿Qué tal si nos vamos a comer algo para celebrar?
- ¿Solo nosotros? – preguntó Red.
- Ash y Anabel están teniendo una… salida privada. – explicó Misty. – Dijeron que podemos ir sin ellos.
Red no entendió qué quiso decir con "salida privada", pero no vio que fuese su asunto. Por ahora, salir a comer algo sonaba bien; esa batalla realmente le había abierto el apetito y una buena cena parecía un premio bastante justo después de lo difícil que fue.
Seis rondas ganadas y quedaban cuatro más por delante. El torneo estaba resultando mucho más emocionante de lo que se imaginó que sería.
FIN.
Notas del autor:
Hola, hola, gentes, ¿cómo les va? Bien, tal como lo prometí, aquí les traigo otro de los "combates importantes" que la historia principal se salteó. Antes que nada, aunque decidí que voy a subir esos combates en un solo interludio para la versión en inglés, para la versión en español decidí que los voy a publicar aquí mismo en Chronicles para tenerlos mejor organizados, ya que técnicamente serán oneshots complementarios por sí solos. Como una nota al margen, y para quienes se lo estén preguntando, las Medallas Umbra y Campana que se mencionan aquí, están entre las medallas que ganó Gary en canon. La segunda es muy obvia, pero la primera, solo para que sepan, es la de en medio en la fila superior en su caja (vayan a ver el episodio o busquen la imagen).
En cuanto a este combate, creo que podemos verlo como un complemento al de Jeanette vs. Paul de la historia principal, ya que está conectado debido a la relación de la chica con A.J., y me pareció una buena oportunidad de darles un par de momentos juntos para que vean cómo está su relación desde aquel beso bajo el muérdago en Navidad. ¿Qué les pareció? Con respecto a Red, quise aprovechar de mostrarlo un poco más batallando sin depender de su Vista de Victoria, y aunque tuvo dificultades, al final logró ganar mostrando su crecimiento desde las Islas Sevii. Ahora, si preguntan por a su interacción con Naty, les diré que entre más tiempo pasa, más sospechosa se vuelve. ¿Qué será lo que traman ella y sus amigas, y por qué querrán arrastrar a Red? Esa duda me carcome.
En fin, creo que no me queda más por decir. Gracias por el review a BRANDON369, y en cuanto a futuros combates que la historia principal se saltee, el único que tengo en mente sería el de Ritchie vs. Assunta, pero si hay algún otro en específico que les gustaría ver y la historia principal se salteó, háganmelo saber en los comentarios. ¡Hasta la próxima!
