Los chicos de barrio no me pertenecen, son propiedad de Cartoon Netwok y Tom Warburton.
No es un adiós
Fanny no siempre había odiado a los niños, eso sesenta lo sabía bien. Antes pasaban tanto tiempo juntos que era imposible no saber todo acerca del otro.
La antigua Fanny reía, saltaba, corría, jugaba. Maldecía su enredado cabello rojo imposible de dominar de la misma manera en que se disgustaba con los niños come mocos y come uñas que rondaban por allí. Se enfadaba, claro, y con más frecuencia que cualquiera pero todo se resolvía u olvidaba tarde o temprano. Todavía no había en ella resentimiento u odio. Sesenta podía decir que ambos eran amigos y nadie se sorprendería en absoluto. Todavía podían caminar juntos, bromear, jalarse del cabello, empujarse y corretear.
La última vez que vio a aquella Fanny fue la noche en que Mauricio prometió combatir la varicela hasta sus últimas fuerzas. Todos estaban allí.
Fue esa misión en donde la pequeña número cinco se iniciaría en el sector V que en ese entonces estaba a cargo de la talentosa Cree. La orgullosa hermana mayor le había jurado a número cien que sería Abby quien la suplantaría como líder del sector cuando ella cumpliera trece. A su vez, cien la sorprendería con la noticia de que su sucesor seria el pequeño Chat Dickson, ambos reirían en complicidad mientras se atiborraban de leche y galletas.
Nadie hubiera imaginado entonces el cruel destino que les deparaba a los gemelos 8a y 8b, el cual torcería drásticamente el de su líder Cree y cambiaría aquella generación. Las cosas eran mejor antes, antes de que todo saliera mal. Porque nadie sabía todo lo que le esperaba al pobre Chat y su obsesión por ser el mejor. Ni se sospechaba la traición de doce o el error que atormentaría a Abigail Olivera por no haber acudido a ese llamado de ayuda.
No claro que no, en ese momento todas esas cosas todavía no habían sucedido.
En ese momento todos sonreían ante la idea de saber que al fin serian asignados un sector y oficialmente comenzaría su vida en los chicos del barrio. Entre ellos el pequeño sesenta por fin podría comenzar sus días en el sector Ártico, mientras que Fanny seria ascendida a jefe médico.
Sentados frente a frente ambos intercambiaban patadas por debajo de la mesa y comían las galletas que la madre de Mauricio había repartido entre todos. Su rostro lleno de pecas, el suyo cubierto de migajas dulces. Sin despegar la vista del otro, cuidándose mutuamente. Así era antes, antes de que las cosas salieran mal.
-Transmisión interrumpida-
Capítulo 4: Lo poco que queda
Rachel no quería despertarse. No, ella quería seguir nadando en su magnífico sueño.
Uno donde el sector V acudía a la reunión en la base lunar para tomar la misión de atrapar los ninjas que rondaban la casa de la familia Drilovsky. Entonces Nigel preguntaba porque era necesario cuidar de ese adolecente llamado Patton.
¿Que ya no es lo bastante grandecito como para cuidarse solo? Osea helou.
Entonces 362 pedía que los dejaran solos un momento, y en privando ella le explicaba que se trataba de una misión secreta para cuidar de su buen amigo sesenta (o más bien lo que quedaba de sesenta). Nigel se enfadaba unos segundos, pero finalmente estaría complacido que ella, la gran líder supremo de toda la organización confíara plenamente en su equipo.
Confío en ti Nigel
Ay pero qué bárbaro
Ambos sonreían nerviosos frente a un atardecer con palomas en pleno vuelo como telón (porque las palomas lo hacen ver todo mucho mejor aun estando en la luna). Se tomarían de las manos y….
-¡Señor despierte!
Finalmente Rachel despertó de su ensoñación. Quedarse dormida en el trabajo ¡Qué vergüenza! Movió sus manos como si chapoteara en el agua cuando vio a los agentes 44a y 44b en su oficina.
-¡Estoy despierta! –gritó sentándose correctamente y fingiendo revisar los papeles que tenía en frente- yo solo descansaba mis ojos un momento.
-En realidad lo hizo por dos horas, señor –murmuró 44a.
-Es la cuarta vez en esta semana señor –señaló 44b
362 se llevó las manos al rostro totalmente mortificada. En sus doce años de vida jamás había dormido tanto en pleno trabajo, bueno a excepción de aquella vez en que tuvo una leve intoxicación con helado cuyo ingrediente principal era jarabe para la tos… que pintaba purpura la lengua y los dientes …era delicioso….
-¡Despierte!
-¡No estaba durmiendo! Yo solo…Lo hice de nuevo ¿verdad?
Los gemelos asintieron.
-Solo díganme cual es la urgencia por favor.
-Señor el sector V ha llegado, señor.
-¿En serio? ¡Bien! –exclamó arreglándose el cabello apresuradamente- déjalos pasar.
Al abrirse las puertas a la primera persona que vio a fue número dos. El chico entró rechiflando bajito a la oficina y cuando la observó por acto de reflejo también se llevó las manos a la cabeza intentado arreglar su desordenado cabello castaño. Su gorro de aviador había desaparecido tiempo atrás dejando solo sus característicos googles, que junto a su camisa azul desabrochada daba la impresión de ser otra persona.
Tres agitó sus manos a modo de despedida para los escoltas que los habían acompañado hasta allí y una vez dentro se tomó la molestia de saludar a todos los presentes uno por uno. Rachel se sintió mucho mejor al verlos. El entusiasmo de Kuki y Hoagui era contagiosos e inversamente proporcional al del último agente en pasar por aquella puerta: Cuatro. El güero Torres la observó con cara de pocos amigos unos segundos para luego perder el interés y quedarse al lado de tres en silencio.
Nadie más.
La realidad golpeaba fuerte a 362. Ellos tres eran lo que quedaba del sector V.
Numero uno había desaparecido años atrás en circunstancias que ni la gran líder supremo conocía. No hubo despedidas, palabras, ni cartas o un atardecer con palomas en pleno vuelo ¡Nada! El solo se esfumó de la faz de la tierra.
-Bienvenidos –dijo Rachel cerrando sus ojos con fuerza, apartando aquellos pensamientos lejos de su mente- los he llamado para que se hagan cargo de una misión secreta. Ninjas adolecentes estuvieron merodeando cierta zona en circunstancias sospechosas estas últimas semanas. Preparen sus trajes para la nieve y una nave.
-¿Es una misión de espionaje? –preguntó dos, el actual agente a cargo del sector- ¿Necesitas saber por qué ellos están allí? A lo mejor solo ese lugar se puso de moda o algo.
-Sí, alguna razón boba para que adolecente bobos quieran estará allí sin ningún motivo –murmuró cuatro tapando su cabeza con la capucha de su campera.
-No, solo quiero que los ahuyenten de allí cuanto antes –explicó 362. Hoagi quiso preguntar lo obvio pero ella lo interrumpió- los detalles de la misión me los reservaré.
-Uy un misterio -Tres se llevó sus manos al mentón pensativa- Veamos…Ninjas rondando una casa, misión secreta, nieve y no he visto a 86 por ningún lugar. Mmm…Esto me recuerda a algo o talvez a ¿Alguien?
Sus dos compañeros voltearon a mirarla curiosos, Rachel se quedó una fracción de segundo petrificada. No le gustaba el rumbo de la conversación.
-Te recuerda a ¿Algo? –dijo la líder intentando desviar el tema- ¿A algo bonito?
Tres sonrió.
-¡Siii! ¡Me recuerda a una fiesta y a un baile!
El güero ni siquiera se resistió a los abrazos de su compañera. Dos comenzó a reír.
-Tienes razón tres, en esa ocasión todos terminaron hecho puré. ¿Entiendes? ¡Puré! Porque nosotros llenamos el sistema de conductos con… ¡Puré de patatas! –como a nadie allí le pareció gracioso, dos se aclaró la garganta molesto- Muy bien, como decía necesitaré algunas herramientas para modificar el plan de ataque.
-Sí, solo hay que deshacerse de ellos de una buena vez. Hacer explotar el lugar de un solo golpe –observó cuatro.
-Podemos acorralarlos y detonar el… Emm 362 ¿Estás escuchando?
-Qué bárbaro –murmuró entre sueños la líder.
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-Gracias por el té y las galletas señora Drilovsky –agradeció Fanny sentada a la mesa de mantel blanco y llena de aperitivos caseros.
-De nada mi niña, tu sabes que siempre eres bienvenida. Hace unos días le decía a mi querido hijo lo bien que se veían juntos…
Patton puso los ojos en blanco.
-No tenemos que ser amables con el enemigo mamá.
-Ella es nuestra invitada.
-¡Pero acaba de destrozar mi cuarto con un misil!
-¡Compórtate! –se enfadó la mujer haciendo temblar ligeramente toda la casa. Luego recobrando su postura se volvió hacia Fanny- como te decía mi niña, es increíble verlos tan crecidos. Si parece ayer cuando ambos enfermaron de gripa, o cuando le pasaste tu conjuntivitis a Patton. ¡Y hoy mírense! ¡Tan jóvenes y solteros los dos!
El adolescente se llevó las manos al rostro totalmente avergonzado, Fanny extrañada y sin entender del todo, sonrió solo si acaso. La madre de 60 era maestra de primaria, por eso, sus nervios siempre estaban crispados. De ella su hijo había heredado la piel morena, el color azabache en sus ojos y cabello.
Convenientemente el teléfono sonó a pocos metros.
La señora de la casa se apresuró a contestar y ambos jóvenes guardaron silencio mientras escuchaban el ruido de sus pantuflas alejarse.
-Informe de la situación –murmuraron al mismo tiempo. Luego sorprendidos por la sincronización, se apresuraron decir:
-Tú primero.
-No, tú primero.
-¡Invasora!
-¡Acosador!
-¡Por todos los cielos! ¡Destrozaste mi alcoba!
-Shhhh. Nos escuchará.
-¡Maldita sea! Necesito una explicación –siseó Patton golpeando la mesa con los puños. Fanny contraatacó.
-¡Soy tu invitada! Así que sé útil y habla primero –y antes de que su oponente pudiera argumentar algo más, dijo- o le diré a tu mamá que no fuiste amable.
Hubo un silencio molesto, como el que se escucha cuando dos bestias salvajes se encuentran frente a frente. El muchacho de pie con ambos brazos sobre la mesa imponiendo su autoridad, ella con la mirada insolente masticando una galleta de chocolate. El primero en hablar perdería ventaja.
Más silencio.
La mente del chico se retorcía. "Mírala solo es una pequeña niña" murmuraba su sentido común "no te va a morder". Pero su instinto le decía todo lo contrario ¡A saber si mordía o no! La mocosa lo ha estado vigilando durante días en extrañas y aún desconocidas circunstancias. Se ha metido en problemas y lo ha obligado a salir en su rescate. ¿Y que recibe a cambio? ¡Un misil en su alcoba! Esa chica de cabello rojo claramente…
"…¡La peor idea del mundo!" maldecía mentalmente 86 sin despegar la vista sobre su ex compañero. Dos días de descanso absoluto, 48 horas para pensar el riesgo o en las horribles consecuencias y aún así estar dispuesta a regresar por él. Y lo único medianamente aceptable que pudo planear fue volver, tomar al chico y arrástralo fuera de allí antes de que KND pudiera impedírselo. ¡Qué humillación! Ella oficial táctico global sin saber qué hacer.
El primero en hablar pierde terreno.
Pero…¿Perder contra quién?
No lo parece pero el sigue siendo tu compañero.
No lo parece pero ella solo es una niña asustada.
-Te llamas Francine, aún no sé tú apellido –suspiró Patton- No eres de por aquí, nadie camina por las calles de Polonia con esa falda tan corta en pleno invierno. Por tu acento ¿Irlandesa tal vez? Hablas fluido el inglés y el polaco porque de otra manera no hubieras podido hablar con mi madre. Se nota que tus padres no son conscientes de lo peligrosos que es que los niños jueguen con armas, eres una amenaza andante. Obviamente me conoces de lo contrario no te hubieras tomado la molestia de vigilarme durante casi dos semanas¿Qué tipo de vinculo tenemos?
La pelirroja se permitió un suspiro colmado de paz interior. El adolecente poco y nada sabía, ella aún tenía la posibilidad de que las cosas salieran bien.
-¿Algo más?
-Sí. Deja de llamarme Patt -resopló sentándose frente a ella.
-Te llamaré como yo quiera –se limpió las migajas de cara con el dorso de la mano- Muy bien. Soy Francine Fulbrigth. Te conozco, o mejor dicho solía conocer a alguien muy parecido a ti. El tipo de vínculo que tendremos a partir de ahora será el de ama y siervo. Tienes diez minutos para tomar tus cosas y acompañarme a la dulce Irlanda, allí trabajaras para mi familia y para mí lo que queda de estas vacaciones. Toma tu abrigo, tu cepillo de dientes y sube a la nave. Nos largamos de aquí cuanto antes.
-No hablas en serio.
-¿Quieres apostar? -sonrió guardando todas las galletas de la charola en su bolso- En menos de diez minutos esto se convertirá en zona de guerra.
-¡Patt!-llamo su madre desde el pasillo y pronto apareció frente a ellos cargando su bolso de mano y un abrigo de piel. Se veía alterada.
-A habido un problema en el colegio, la alerta de incendio a sido activada -exclamó- Perderé todo lo que dejé en mi despacho. ¡Si nos apresuramos...!
El muchacho se puso de pie de inmediato contagiado por la prisa y la desesperación de la noticia, en eso Fanny gritó:
-¡No pueden dejarme sola! ¿Quien cuidará de mi?
Y la decisión fue inmediata, tanto que no necesitó de palabras. La mujer le dirigió una mirada fulminante a su hijo, le lanzó las llaves de la casa y cruzo el umbral de la puerta principal a toda marcha.
-Ya vayámonos -ordenó la niña al cabo de unos segundos tomando el ultimo sorbo de su té- con tu mamá fuera de juego pronto las cosas se pondrán feas.
Se puso de pie y se dirigió a la escalera. Pero al notar que el muchacho no la seguía le informó la obviedad:
-El incendio era tan falso como la llamada Patt. ¡No te quedes allí todo menso, larguémonos de aquí!
-Estás loca.
Esa no era la respuesta que 86 esperaba.
-¿Qué dijiste?
Patton se cruzó de brazos y volvió a sentarse en su silla.
-Estás loca si crees que te obedeceré ¿Por qué lo haría? Hace solo un par de horas que te conozco y mira todo lo que has hecho, ademas tengo cosas más importantes que hacer, como por ejemplo encontrar a mi mascota.
-Escucha ya casi no tenemos tiempo vienes conmigo te guste o no niño estúpido, feo y…espera un segundo ¿Perdiste a CABO? ¿¡En que estabas pensando!?
-¡No lo digas como si fuera mi culpa! Mi perro desapareció el mismo día en que tú y esos raros vestidos de negro invadieron mi patio. Eres tú quien me debe explicaciones –su rostro se tornó frio y siniestro- ¿Por qué regresaste?
Fanny sacó su arma, disparó a una de las patas de la silla y él cayó sonoramente al piso. La charla podía esperar. Tomó a Patt por el cuello se su chaqueta jalándolo con fuerza. Arrastrándolo por el lustroso piso con esmero pero sin resultados satisfactorios.
-Los ninjas son tus enemigos. Ellos también me vigilaban pero de hecho estaban más interesados en invitarme a fiestas y cosas por el estilo –analizaba el chico mientras era arrastrado muy lentamente por medio de la sala- ¿En que estas involucrada? No entiendo nada.
86 comenzó a reír histérica.
-Ni si quiera te estoy pidiendo demasiada información. Solo una buena razón para no creer que estas tan mal de la cabeza. No me estás diciendo las cosas importantes.
-¿Quieres saber algo importante Patt? –se inclinó sobre él, de manera en que todos sus risos acariciaron aquel rostro confundido- Si no salimos de aquí en cinco minutos ¡Estaremos fritos! Y no estoy dispuesta a perderte de nuevo, vamos apresúrate.
Patt abrió la boca. Luego la cerró. Sus pupilas se movieron de un lado al otro como si acabara de recordar algo importante y se sintiera estúpido por no haberse dado cuenta antes. Se incorporó de repente.
-Aun crees que yo soy ese tal sesenta –dijo- Es por eso que volviste.
La sonrisa de la pelirroja desapareció. No soltó su agarre, sino que presionó son más fuerza los bordes de la chaqueta verde.
-Lo estabas buscando en mi patio y creíste… No, fue mi error. Yo me hice pasar por él. Lo siento pecosa –dijo con pesadumbre tomando las manos de ella entre las suyas. Desprendiéndolas lentamente- te equivocaste yo no soy ese sujeto. Ya puedes irte y hacerte cargo de tus propios asuntos.
Aquellas palabras la golpearon con fuerza. No era la primera vez que lo oía, fue capaz de soportar a 362, a Kuki y podría soportar a todo el mundo decirle lo mismo. Pero escucharlo a él era horrible. El muchacho se puso de pie, ahora era tres pulgadas más alto que ella. Lo vio alejarse en dirección a la sala. Fanny desesperó:
-¡Sesenta escúchame!
Su grito fue apagado por el timbre de la puerta, si 86 tenía algo que decir no pudo hacerlo. Ambos jóvenes se miraron extrañados e inmóviles mientras escuchaban el ruido en el pórtico. Un zumbido irritante. No, ahora se escuchaba en la puerta trasera con más intensidad.
-Son ellos.
-¿Los raritos? –Patton dio un salto- ¡Ladrones caninos! ¡Me los cargo ahora mismo!
Fanny no lo pensó dos veces. Saltó sobre él echándolo contra el suelo de un solo movimiento impidiéndole abrir la puerta principal. Colocó sus manos sobre su boca obligándolo a guardar silencio. Algo andaba mal. Estaba segura de que tenían tiempo para prepararse y evitar encontrarse con la tropilla de agentes que 362 enviaría a vigilar la zona. Ellos serían los encargados mantener lejos la plaga de ninjas.
Abajo suyo el chico se revolvió inquieto debido a la falta de aire.
Mantener al margen al enemigo, no atraerlos hasta a la casa ¿¡Era tan difícil de entender!? Las ventanas de la cocina explotaron y tres ninjas ingresaron flotando en el aire, como margaritas. ¡Estúpido sector V!
-¡La nave! ¡La nave! –gritó tomando a Patton del brazo, jalándolo en dirección a la escalera. Sea lo que fuere que estaba sucediendo allí no se quedarían a averiguarlo. La única alternativa para ellos era escapar.
-¡Suficiente! ¡Estoy harto! ¡¿Qué demonios sucede contigo?!
Sin embargo su compañero no estaba colaborando, se oponía a ser arrastrado de nuevo clavando sus botas en el piso. Tenía las orejas y la punta de su nariz rojas, el aire entraba y salía de su nariz ruidosamente. Fanny sabía que él había llegado al límite de su paciencia, lo único que lograría calmarlo sería una taza de cocoa caliente, un puñado de galletas y nieve, mucha nieve. Pero no había tiempo para ninguna de esas cosas.
-No puedo dejarte aquí –exasperó 86 tratando de atraparlo nuevamente- ¡Te necesito!
-¿¡Porque!?
Por un segundo la imagen del adolecente frente suyo se borró. En su lugar 86 encontró al pequeño niño de sonrisa socarrona, aquel que siempre regresaba por ella. Porque-solo-somos-tu-y-yo. Recordó las promesas, los juegos, se vio a si misma feliz a su lado. Juntos desde el inicio.
-¡Perdí a sesenta! –confesó al borde de las lágrimas- ¡Patt ayúdame a encontrarlo!
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Nota de autor:
*En un comic publicado por DC Comics llamado operación:OLVIDE. 86 es dada de baja accidentalmente por un corto periodo de tiempo. Ella se obsesiona con los niños, comienza a perseguirlos y besarlos sin control hasta que número cuatro la golpea con una sandía en la cabeza y ella recobra su memoria. Queda implícito el hecho de que 86 odia a los niños por un trauma sufrido dentro de KND.
*En operación MAURICIO se hace un cameo del antiguo sector V a cargo de Cree donde se ve a los gemelos 8a y 8b. Luego no se vuelve a hablar de ellos nunca más.
Esto es ficción. Tomaré estos datos y les daré forma a mi parecer. Quedan advertidos XD
Connor Kurasay
