Los chicos de barrio no me pertenecen, son propiedad de Cartoon Network y Tom Warburton.

No es un adiós

Mirándose ambas manos embarradas de tinta, Sesenta preguntó malhumorado:

-¿Por qué estoy limpiando este desastre?

-Porque eres tú el que se puso a escribir groserías en la vitrina de 100 –rió Mauricio- vamos, no te quejes y échale más ganas.

60 frunció el ceño y palpó el marcador azul oculto en uno de sus bolsillos

-Es el colmo -suspiró- lo hice porque pensé que te parecería gracioso. No hay nadie aquí mirando, no te preocupes.

-Bueno, para empezar...te llamé para que me ayudaras con esto -el mayor colocó con excesivo cuidado el casco de 274 dentro de una caja de cristal a prueba de idiotas. Una reliquia más para el museo de cascos. 60 chasqueó la lengua.

-Es una ceremonia importante -continuó el mayor sellando al vacío el casco- es increíble pensar que apenas unas semanas atrás todo era caos con Chat intentando lanzar este lugar a la luna, traicionándonos...Y hoy todo vuelve a la normalidad con la elección de la nueva líder supremo. Es algo así como: "la pasamos realmente mal, pero aprendimos mucho". Es tiempo de mirar hacia adelante ¿me entiendes?

El susodicho se cruzó de brazos.

-Entiendo que solo me llamaste para sermonearme.

-Sí -admitió Mauricio con una sonrisa- y también para decirte que pondrán una cámara de seguridad en este lugar, así que mejor deja en paz la vitrina de 100 de una buena vez. Es mi ultima advertencia.

El menor miró con pavor las esquinas superiores de la habitación y se pasó desesperado las manos por la chaqueta tratando de limpiarse la tinta azul. Por su propia seguridad debía empezar a contenerse mejor, había sido demasiado descuidado en sus travesuras, por poco y...

Mauricio le dio unas palmaditas en la cabeza y volvió a señalar las piezas en exposición con la mirada, como diciendo: "aprendimos mucho ¿no?" . 60 procuró serenarse e imitarlo, pero no pudo.

-Oye 9… –murmuró- ¿cómo lo haces? Siempre eres tan tranquilo y feliz...¿no estas ni un poquito enfadado? Tu sector, tu equipo, tus amigos…ya no tienes a nadie. 100 te lo quitó todo.

-No todo. Y no es como si no me enfadara, me molesto a veces, pero antes de cometer cualquier tontería me recuerdo que soy mejor que eso. O al menos intento serlo. Sesenta tú también deberías intentarlo un poco.

,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,-Fin de la trasmisión-,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

.

Capítulo 8: en comparación, apenas una piedrecilla

Rachel Maquenzi, mejor conocida como 362, la todavía vigente líder supremo, odiaba las malas noticias.

-"Ni malas ni buenas, las noticias son noticias" -le diría 86 a modo de consuelo si estuviera allí- "…y al igual que las órdenes del líder supremo, a las noticias las aceptas y ya. Que si a alguien no le gusta o si tiene alguna queja, que se vaya a freír espárragos."

Si 60 estuviera allí, en cambio, aconsejaría duramente cuidar la imagen. -"Si solo te dedicas a dar malas noticias todos pondrán mala cara cada vez que te aparezcas. Mejor ordénale a alguien más que lo haga por ti."

Maravilloso.

Su vocera era 86, quien recientemente había atravesado una crisis por la pérdida de un gran (y posiblemente único) amigo, y la mala noticia era la desaparición del ex elemento 60, el mismo sujeto anteriormente mencionado.

-Apuesto que esto no se lo veían venir –suspiró 362 mirando su despacho vacío. Era uno de esos momentos en los que se hacía evidente que por más segundos al mando que tuviera dándole consejos, o intentando solucionarle la vida, las circunstancias nunca estarían a su favor. Y la decisión final al igual que las consecuencias serían solo suyas.

Suspiró y se reclinó en el asiento.

Pensamientos como esos solían atormentarla lo suficiente como para intentar escapar de allí. Pero eso fue antes de aceptar que una cosa era no querer el puesto, y otra muy distinta era dejárselo al primero que sí lo quisiera. Y aunque fue un pelín traumático comprender aquello, no se comparó con lo que vino después.

Se miró las manos. Tal vez así funcionaba el mundo, la primera prueba solo servía para que aprendieras como hacerle frente a la siguiente. La excesiva paz era una advertencia del futuro, los pequeños pero constantes conflictos servían de práctica. Y siempre habría esperado por ti noticias de alto calibre listas para trastocar tu mundo.

362 se forzó a ser optimista después de tantos sacrificios echos. De momento las cosas marchaban tan bien como era posible que lo hicieran, es decir, estaban bastante mal, pero al menos de manera organizada. La desaparición de 60, era en comparación, una piedrecilla en el camino. Y hoy, la mala noticia la recibía alguien más.

Dos golpes al mismo tiempo, los portones se abrieron, y se hizo presente Sonia, la nueva jefa de la base ártica de entrenamiento. Los gemelos 44A y 44B de guardia la saludaron al estilo militar, ella les devolvió el gesto, pero no se detuvo su hasta quedar de pie frente al escritorio. La espalda tan recta como una vara, impecable uniforme invernal en colores rosa. Y la gorra de la lana de su antecesor aplastando hasta los hombros su par de coletas rubias.

-Mi señor líder supremo, señor –dijo con voz clara y mecánica.

-Bienvenida 83 ¿Cómo van las cosas por el ártico?

La recién llegada se tomó unos segundos para responder.

-Pues los cerebritos se han tomado a mal que yo no pidiera remodelaciones en la base –dijo muy seria- tuve que echarles los osos polares encima.

-¿Qué? ¿Y eso porque? –Rachel sorprendida, miró a los gemelos pidiendo una explicación, y ellos le devolvieron unas rápidas señas con las manos. Al parecer no fue nada grave.

-Mis soldados y yo ya habíamos restaurado nosotros mismos todas las pistas de entrenamiento –explicó 83- pero los científicos igual se aparecieron e insistieron en echarle mano al equipo. Traté de explicarles que no es como que no me fiara de ellos, sino que no me fio de sus nuevos aparatos. Será mi primer grupo de novatos y no quiero nada les explote accidentalmente en la cara. Al menos, nada que yo no conozca... Hola Lee.

-¡Ahaa!

362 y sus escoltas idénticos en la puerta gritaron ante la figura de Número 84 emergida de la absoluta nada. Manos en los bolsillos de su sudadera azul y ojos ocultos bajo gorro de esquimal.

-Te estábamos esperando –dijo 362 al recuperar la voz. De nada servía preguntar al recién llegado "¿Cómo van las cosas?", los espías apreciaban demasiado la información como para gastarla de ese modo.

A la orden los gemelos cerraron la puerta, dejando a la líder a solas con los recién llegados. 362 se puso de pie, porque pensó que era el modo correcto de hacer frente a la delicada situación, pero de inmediato 83 se cuadró de hombros y 84 detuvo la trayectoria de su yoyo con un golpe seco. El momento se llenó de demasiada expectativa y la voz le salió aguda:

-Necesito que busquen al ex número 60.

Como era de esperarse los rostros frente a ella se perturbaron por la sorpresa.

-¿Tan pronto? –se consternó 83- realmente esperaba poder contar con un par de meses a mi favor antes de enfrentarlo. Incluso, un par de años.

-¿Qué hizo el sargento ahora? –preguntó el niño con hastío- ¿hirió a alguien?

-Ho no. No se trata de eso, él no nos ha causado ningún problema –se apresuró a explicar Rachel- no de manera directa. Verán, hace aproximadamente tres semanas 60 fue destituido, hace dos hubo un incidente que involucró a uno de los nuestros muy cerca de donde él se encontraba. Y tan solo un par de días después, su casa quedó entre fuego cruzado de ambos bandos. Desde entonces le hemos perdido el rastro.

-Pues…lo más probable es que se encuentre enlistándose en tropas enemigas, señor.

-Te equivocas. Allí no se encuentra.

-Entonces solo será cuestión de tiempo –insistió 83 con total seguridad- un sargento no es nada sin una tropa. Tarde o temprano el ex número 60 buscará un equipo y una posición de poder, y esto solo lo conseguirá junto a los adolescentes.

-Pero lo que yo necesito, es saber dónde se encuentra ahora mismo.

-¿Se ha robado algo nuestro?

-No.

-¿Tiene información útil que podamos sacarle?

-Tampoco.

-¿Entonces? –cuestionó la niña de coletas bastante confundida- su paradero no debería ser nuestro problema.

-Lo es si nuestras tropas provocaron el incidente –contestó 362.

-¿Qué hacían nuestras tropas allí en primer lugar?

La líder negó con la cabeza pasando por alto aquella pregunta.

-Escuchen, lo importante aquí es que los ninjas adolecentes no lo tienen consigo, y han mandado un mensaje de advertencia. Si ellos no lo encuentran en poco tiempo, nos acusarán de retenerlo contra su voluntad. Se nos vendrán encima.

-Se nos vienen encima todo el tiempo –dijo 84 hablando por primera vez- son nuestros enemigos, se supone que eso es lo que hacen.

-Lee tiene razón, además ¿Qué les hace pensar que querríamos retener con nosotros a un adolecente?

Rachel se sintió un tanto ridícula y fuera de lugar detrás del escritorio.

-No es buena idea responder amenazas sin fundamento –dijo 83 como dando una importante lección a un recluta cabezota.

-Tampoco es buena idea subestimar la situación –siseó ella.

-En ese caso, confíe que sus tropas podrán contra quien sea, señor.

-¿Qué tal contra un simple ex agente?

83 no cedió ante la provocación.

-Esto es diferente, señor –dijo serenamente- la destitución es demasiado reciente. La mayoría de las tropas activas fueron entrenadas por 60. Dudarán en dispararle, no querrán hacerle daño al reconocerlo. Al menos que sea completamente necesario, no someteré a mis hombres a ese tipo de tortura. Bueno, por ahora.

El niño del yoyo prosiguió.

-Si los adolescentes no tienen pruebas como para reprocharnos algo. Y si 60 no ha hecho algo que nos diera una razón para ir tras él –dijo- no podemos hacer nada. No hay necesidad de hacer nada. Porque si lo hiciéramos, romperíamos nuestras propias reglas.

Rachel guardó silencio y se quedó mirándolos un rato largo todavía de pie. Ella no podía apreciarlo tanto como los recién llegados, pero su rostro tenía esa expresión de extrañeza y sorpresa.

Originalmente el segundo al mando era escogido para ayudar al líder supremo en la toma de decisiones. Por lo que sabía, 100 no había tenido ninguno, no lo necesitaba. Pero antes de marcharse había escogido a Mauricio como segundo de 274.

Para Rachel escogieron a 86, tiempo después apareció 60. Un caso excepcional, a la vez que vergonzoso, ya que la cantidad le dejaba a cualquiera una errónea idea sobre su falta de sentido común. ¡362 tiene dos segundos, debe ser realmente mala liderando!

-Les diré dos cosas muy importantes –anunció la líder supremo sentadose en su sillón y poniendo los codos sobre el escritorio- la primera es que ustedes llevaran a cabo esta misión les guste o no.

Inspeccionó sus reacciones. Sonia bajó la mirada, Lee se la sostuvo indiferente.

-¿Fui clara?

-Sí, señor –respondieron al unísono.

-Muy bien -362 suspiró, los niños seguían atentos. Mucho más atentos que antes- supongo que no es necesario decirles porque los escogí precisamente a ustedes para el trabajo.

-No señor.

-El modo en que espero que lo realicen es simple: tengan en cuenta todo lo hablado. Quiero que sean mucho más que precavidos, quiero que sean invisibles –la rubia miró a 84 inquisitivamente, y luego miró a su compañera- quiero que sean eficaces.

-Sí señor.

Rachel asintió en silencio y se humedeció los labios. Una vez obtenida la certeza del mando, procedía a evitar un motín. Respetar como te respetan, no es tan difícil cuando ya tienes lo segundo. No tengo que recordártelo, pero si quieres seguir aquí, tú también debes poner corazón.

-La segunda cosa más importante que les diré será él porque es necesario llevar a cabo esta misión –despegó los brazos del escritorio y suspiró- para empezar, el enemigo es quien informa que 60 no está con ellos. Esto de algún modo resulta conveniente para nosotros, pues es un arma menos que el enemigo puede usar en nuestra contra. No me la creo. ¿Han oído aquella frase? Esa que dice: si las cosas van demasiado bien…

-…entonces has caído en una emboscada –completó Sonia.

-Exacto. A partir de esto podemos sacar dos hipótesis. Una de ellas nos dice que el enemigo miente muy mal y nos dirige a una de sus trampas. 84 tiene razón al no olvidar que al enemigo hay que tratarlo como tal. Desde ya hay que empezar a trazar un plan como contramedida…-se detuvo abruptamente al notar que esa orden iba dirigida a alguien que no estaba presente-…bueno, me estoy haciendo cargo de eso.

Tosió.

-Sin embargo, hay algo que no me tiene tranquila: la otra probabilidad. Que por pequeña que sea no dejo de darle vueltas ¿y si nos estuvieran diciendo la verdad? Entonces… ¿dónde está? No es posible que las personas desaparezcan en la absoluta nada. Necesito saber si solo es una broma de mal gusto por parte de los villanos, un mal entendido, un error…o lo que sea. Cualquier cosa es mejor que la duda de si estamos enfrentándonos nuevamente a célula rebelde.

Los niños se estremecieron. Cualquier agente reconocía aquellas dos últimas palabras que antes solo representaban misterio y curiosidad. Ahora todo era miedo. La delgada línea entre amigo o enemigo había dejado ser tal desde lo ocurrido con Numero Uno. Que si eran del mismo bando o no, que si eran superiores en tecnología y compartían objetivos, ya daba igual. Célula rebelde había secuestrado a uno de los suyos sin decir agua va, y sin ni una sola mención sobre la intención de devolverlo entero.

-Por experiencia propia sé que las situaciones que tienen mal aspecto solo tienden a empeorar. Es mi deber como líder supremo tomar precauciones, anticiparme a los movimientos del enemigo y decidir las acciones de contraataque. Y no puedo hacerlo sin la debida investigación previa –se llevó las manos a la cabeza- chicos…necesito saber.

,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

Condominio Fullbright, Cork, Irlanda.

-Mamá hoy invité a alguien a casa ¿verdad que no te enfadaras?

Su madre, que estaba ojeando un viejo libro, sonrió.

-Yo nunca me enfado cariño.

Y era verdad. Su madre nunca alteraba, del mismo modo que nunca callaba sus disgustos. Apenas algo desentonara con su parecer, ella lo exponía sin rodeos, sin levantar el tono de voz, sin perder las buenas maneras o las palabras adecuadas. De algún modo u otro, cualquiera por muy tonto que fuera, percibía lo irritada que estaba.

Sin embargo, aquello a veces resultaba confuso para Fanny, que recibía una reprimenda en el mismo modo que un cumplido. Una charla con su madre era similar a caminar en arenas movedizas.

-Pecosita, no debes olvidar que estas castigada.

-Pero no saldré a ningún lugar, estaremos en casa, será una visita corta. Necesito discutir con él asuntos de extrema importancia, créeme no lo quisiera aquí ni un minuto más de lo necesario. ¡Ni siquiera lo quiero aquí para empezar! Pero no tengo opción.

-¿De quién se trata?

-Tommy Gonzales.

Su madre despegó sus ojos del libro, y los depositó sobre ella.

-Ya tienes a un invitado en casa, y lo tienes olvidado.

-No es lo mismo…

-Cuando pediste como regalo de cumpleaños adelantado invitar a Patt a estas…repentinas vacaciones, accedí porque creí que lo hacías para poder pasar tiempo de calidad con juntos. ¿Acaso olvidaste que se marchara al internado una temporada? Tus hermanos juegan más con él que tú. Tu padre y yo platicamos más tiempo con él que tú.

Fanny miró el suelo. Era injusto. Cuando pidió su regalo de cumpleaños trece por adelantado eligió un largo viaje a Irlanda precisamente porque su madre no podría negarse. Esas vacaciones eran prácticamente el deseo de mamá, no el suyo, 86 solo le sacó provecho. Pero en lugar de estar agradecida y permitirle más favores, jugaba a ser justa.

-Patt y yo solo estamos un poco enfadados entre nosotros, mamá –farfulló.

-Por lo que veo, solo tú estás enfadada.

-¡Él se ha hecho demasiado mayor para entenderme!

-No ha podido evitarlo –carcajeó su madre. Que solía causarle gracia que las personas no pudieran controlarse, y todavía más gracia, aquellas que querían controlar lo incontrolable.

Fanny se revolvió en su sitio, furiosa.

-Cariño…él no tuvo elección. A decir verdad, nadie la tiene ¿Podrías tú entender eso? –le echó una última mirada al libro en sus manos para luego cerrarlo con fuerza- comenzaré a preparar el almuerzo.

-Pero, mamá…

-Cariño, ya he tenido suficiente. Estoy ocupada.

,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

-Y te dijo que no.

Fanny sumergió su cara en los mullidos cojines del sofá y ahogó un grito de frustración.

-¿Ya tienes un plan B? -preguntó Paddy sentado sobre la alfombra examinando muy entretenido los documentos esparcidos prolijamente a sus alrededor. Al no obtener respuesta comentó- no puedo creer que puedas traerte a casa archivos del nivel tres.

-En realidad son archivos de nivel dos –respondió Fanny con su cara hundida en los almohadones llenos de plumas. La voz le salió distorsionada.

-Para ser de segundo nivel no están codificadas ni un poquito.

-Son informes del equipo de destitución, no suelen estar codificadas para los que pertenecen a él, ni mucho menos para los jefes como nosotros –la pelirroja hizo el esfuerzo de girar sobre sí misma- ¿has visto a mi plan B? Quiero decir...¿has visto a Patt?

-A esta hora debe haberse cansado de dar sentadillas y correr alrededor de la casa.

-Y todavía no fue por leña.

-Nop.

-Entonces estoy a tiempo de detenerlo –Fanny se quedó inmóvil mirando el techo- tiene que pasar por aquí tarde o temprano.

Paddy le pasó una carpeta.

-Esta pertenece a los ninjas –explicó ella dándole un vistazo- las reconoces rápido porque tachan los números de los agentes. Se creen la gran cosa. Pero qué más da, puedo arreglármelas con lo poco que dejan al descubierto.

Básicamente el contenido de la biblioteca lunar se dividía en tres niveles.

El primero constaba en su mayoría de libros de historia general sobre las épocas de KND. Manuales de instrucciones para maquinaria básica, tratados, reformas y todas las leyes a seguir dentro de la organización.

En el segundo nivel contenía los informes de misión de cada sector activo. Eran documentos más específicos, recientes, variados, y siempre en constante crecimiento. Para acceder, necesitabas ser oficialmente miembro de la organización y miembro de un sector.

A pesar de que estaba prohibido esconder información de sus actividades, algunos jefes solían codificar solo un poco los archivos, obligando al que quisiera leerlos completos pedir un permiso. Pedírselos a ellos. ¿Era hacer trampa? Nadie sabía decirlo, por eso, nadie lo impedía de forma directa. De algún modo solo de esta manera se podía tener la certeza de quien estaba husmeado en los asuntos de quien, y de este modo tener más control de la información en sí.

-Y ese, ese de allí de color rojo, sí ese, es de Nivel Tres –señaló Fanny- debería estar codificado para todos los jefes, y solo el líder supremo podría leerlo. Pero como segunda al mando de 362, y estratega oficial, puedo tener acceso a lo que quiera.

Su hermano tomó el documento oficial entre manos con un asombro tan grande que a Fanny le dolió un poco la mentira que acaba de decir. Bueno, media mentira. Sus cargos y títulos le servían de mucho para intimidar y conseguir cosas. Pero a ese documento oficial se lo dieron sin tachones por el simple hecho de que ella había presenciado y participado en todo lo escrito allí. No tenía caso ocultarle cosas a quien sabía de sobra.

-Esto es…-murmuró Paddy hojeando las páginas.

-El juicio al sector V. Lo estuve repasando toda la mañana.

El niño hizo una mueca.

-Ellos ganaron el juicio.

-Lo sé.

-No se los pudo incriminar de nada.

-¡Lo sé!

-¿Entonces? ¿Qué provecho le puedes sacar? ¿Cómo convencerás a Número T con esto?

-Él es el único que se llama así mismo con ese nombre Paddy, por favor no lo imites. Escucha, el consejo no los sometió a juicio solo porque quería ganarlo ¿okey? Aunque hubiera sido genial que ellos no se salieran con la suya, para variar. Queríamos obtener otras cosas.

-¿Cómo cuáles?

-Saber quiénes y cuántos estaban a su favor. Y por lo tanto en nuestra contra.

-A todos les gusta el sector V –sopesó Paddy con un poco de culpa- tenemos amigos allí, tú y yo.

-Cuando eres del pelotón de destitución nadie es tu amigo –respondió ella sumergiendo el rostro entre los suaves cojines nuevamente- fue para mantenerlos vigilados. Les hicimos prometer cosas para probar su lealtad a KND. El consejo, nosotros, Rachel, solo queríamos…¡arght! Ponte a leer ese tonto archivo, si tanto quieres saber.

Fanny notó como sus reservas de energía estaban tan escasas como su motivación. De acuerdo, no había podido convencer a su madre, ni a Paddy, pero en lo que a Tommy respecta no podía fallar. Había dedicado toda la mañana en analizar varios documentos desde todos los ángulos posibles, incluso los que no estaban completos.

Si Tommy tenía algo en común con Memo era que ambos eran unos sabiondos. No por nada pertenecían a la facción de los cerebritos, aunque con una clara diferencia que los destacaba de los típicos cuatro ojos. Su debilidad por los inventos, los proyectos, los retos, crear, reparar...

-Numero 2 no ha dado ningún problema, entregó sus armas sin más, también planos y proyectos a medio terminar. Además él y los cerebritos han estado muy ocupados con el nuevo satélite. Yo creo que si él quisiera escapar no tendría tiempo para hacerlo –Paddy agregó nervioso- él ha estado preguntando por ti.

El rostro de su hermana se confundió.

-¿Y qué has tú hecho al respecto?

-No he dicho nada de nada –volvió a mirar las carpetas en sus manos.

-Dale algo en que pensar entonces, y no bajes la guardia. Cuando bajas la guardia siempre hay alguien esperando a tomarte el pelo por idiota. Tal vez 2 no tenga tiempo para formular un plan de escape, pero sí sus compañeros. Solicita misiones por separado para 3 y 4, envía un grupo para vigilar y…-Fanny vio una sombra rondando las cercanías, dio por terminado su periodo de descanso y se incorporó- ¡oye Patt! ¡Ven aquí!

El adolecente se giró y ella contuvo el aire en sus pulmones. La falta de redondez en el rostro moreno, la desarreglada y espesa melena oscura, el delgado cuerpo…Todos los cambios seguía allí, pero con más intensidad. Como si alguien con un lápiz se hubiera tomado el trabajo de acentuar cada uno de estos aspectos con trazos despiadados. De modo que, cuando lo miraras de frente, no pudieras pensar otra cosa que no sea "¡Pobre chico!"

-¡¿Que rayos te paso?! ¡Te ves terrible!

El adolecente frunció el ceño y se frotó los ojos.

-Solo estoy un poco desvelado.

-¿Qué? ¿Y porque…? -Fanny rememoró que la noche anterior el salió a buscarla y chocaron de frente en el portal trasero. Fue mucho escándalo, pero no tanto tiempo desperdiciando horas de sueño. Niño quejoso. No es para tanto, si ella misma se sentía fresca como una rosa… bueno, no realmente.

Tal vez también estaba desvelada y nadie le había dicho.

-¿Me veo bien? –preguntó pasándose desesperadamente las manos por su cabello rojo.

-¿Disculpa?

-¿Cómo luzco?

-Te refieres…

-¡A mi aspecto! ¡No es tan difícil Patt!

El muchacho parpadeó confundido.

-Supongo que…uh… ¿bien? –dijo. Ella arqueó una ceja. Un poco perturbado agregó- ya sabes, tienes ese cabello y también tienes esas pecas, así que bien. Te ves bien. Ejem…bueno yo ya me iba…

-¡Espera! Quiero que saques los baúles del sótano ahora, y por la tarde vayas a buscar leña.

-¿Y eso porque?

-Tengo planes para hoy y solo serán posibles si tú cambias el orden de tus tareas.

Patt cruzó los brazos sobre el pecho y suspiró.

-Estoy castigada, lo sé, no tienes que repetirlo. Pero esa es la mejor parte: no iré a ninguna parte. Tú sí. Saldrás a dar un paseo, y más tarde fingiré esperarte pacientemente en el patio. Allí me encontraré con un invitado, hablaré con él hasta que regreses. Mis padres no lo notarán y tampoco romperé las reglas ya que Tommy no entrará a la casa.

-¿Quien rayos es Tommy?

-Ella no tiene que dar explicaciones, adolecente.

-Oye Paddy ya basta de apuntar con esa cosa –Fanny se estiró y le propinó a su hermano un empujón- algo me dice que tú y tus disparos congelantes fueron lo que dejaron en tal mal estado a Patt. Míralo, da pena. Y todo por tu culpa

-¿Porque tienes que involucrarme en tus problemas? Esto no tiene buena pinta Francine.

-Tú tampoco Patt. Además no te cuesta nada. Si en cambio prefieres quedarte en casa, deberás descansar en tu habitación en silencio, tendré que cerrar con llave tu cuarto y no podrás ir al baño en toda la tarde.

-¿Y eso porque? -el muchacho se llevó las manos al rostro- mira, no entiendo si me quieres fuera o dentro de casa.

-Te quiero con la boca cerrada para que no me delates. Pero sobretodo te quiero fuera de la vista de Tommy o nos meterá en problemas. Así que si te quedas te aguantas toda la tarde, y si te vas, te tardas un poquito en volver ¿entendido?

El adolecente levantó la cabeza al oir eso último, se quedó observándola en silencio con los ojos surcados por profundas ojeras.

-¿De cuánto tiempo fuera estamos hablando? –preguntó al cabo de un rato.

,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

Connor Kurasay.