Los chicos de barrio no me pertenecen, son propiedad de Cartoon Network y Tom Warburton.

No es un adiós

-Archivo de inteligencia-

Número 86. (Francine "Fanny" Fulbright)

Autoritaria, prolija, dedicada, ordenada, extrovertida, obediente, aguerrida en combate. Tiene vastos conocimientos médicos, excelente manejo de armas. Apta para puestos de responsabilidad y liderazgo, siempre y cuando ella a su vez responda a un líder.

Efectividad en misiones: 90%

A considerar:

Impulsiva, narcisista, proclive a la violencia física y verbal. Bajo conocimiento científico y técnico. Inexperta en un ámbito social ajeno al trabajo. Provocará roces en un grupo si no selecciona con cuidado a sus compañeros.

Observaciones:

Su impulsividad podría cambiar a espontaneidad y asertividad con el entrenamiento indicado. Desde que tomó el puesto de jefe de pelotón no se le conocen amigos cercanos.

.

.

-Un caso de autoestima increíblemente baja que sobre compensa con un comportamiento violento e intimidante. Su dedicación raya a desesperación al intentar siempre reafirmar su autoridad sobre cualquiera que esté por debajo de ella haciendo grandes esfuerzos para constantemente intentar impresionar, compensar sus defectos y su incapacidad para poder conectar con los demás-

.

-¿Es todo?

-Créeme no necesitas más.

.

.

Capítulo 9: Una conversación importante

Sonia sorbió de su pequeña taza de porcelana, estaba frio. Pero era de esperarse, pues había llegado tarde a una fiesta de té a la que no había sido invitada, por lo demás, las masas dulces eran una delicia. Por lo demás, había descifrado lo que Fanny se proponía hacer con tan solo diez minutos de estar allí.

Dicho así, sonaba como algo sencillo. Claro, si no se tenía en cuenta que antes que eso fue fingir sorpresa cuando se enteró de que 86 había estado involucrada en el último lugar en donde vieron por última vez a Patton, luego, fue insistir en ser ella quien la interrogue, escalar y entrar a la casa por la ventana del piso superior para no alertar a los padres.

Hacer que hacer tu trabajo se viera sencillo también era parte del trabajo. Una de las muchas reglas que tuvo que aprender en su segundo periodo de formación. Por eso mismo, repasando aquello, sentada sobre la alfombra, engullendo educadamente una galleta de chocolate, Sonia, alias Numero 83, observó con aire nostálgico a Tommy Gillian su ex compañero ¿Sabría él de lo cerca que estuvo de ser arrastrado junto al sector W por las circunstancias? ¿Habrían sido las cosas diferentes a su lado? Suspiró. No. Nadie estaba completamente a salvo de todos modos, cada generación estaba destinada a su propia crisis. Separados, la verían llegar desde dos puntos distintos.

Lejos de sus divagaciones, más precisamente del otro lado de la mesita de madera, 86 y Tommy charlaban acaloradamente. Hablaban de ciencia, Sonia no era alguien de ciencia, 712 era el agente a quien le correspondía esa facción. Sustituto de Tommy desde que este quedó fuera de KND.

"No confíes en 712, ni en su compañera"

La niña rubia sacudió su cabeza y volvió su atención a la pelirroja. Entendía a través de ella, pues 86 se esforzaba por seguir el ritmo del niño frente suyo ayudándose con mapas y gráficos. Su entusiasmo y ansias eran tan apabullantes al igual que sus intenciones. 83 tosió para llamar la atención de ambos.

-Planean reconstruir la máquina de restitución de memorias –dijo por primera vez desde su llegada- pero… ¿acaso el incidente con Abuelo no había dejado el aparato completamente inservible?

-¡Así fue! ¡Quedó hecho trizas! –aseveró su ex compañero girándose hacia ella- toda información que se pudo obtener después, como su estructura central, fue recreado por computadora.

-Increíble, entonces… ¿Es posible arreglar la maquina?

Tommy sonrió de oreja a oreja, y de haber tenido sus ojos al descubierto, estos se abrían iluminado con el mismo arrebato de científico loco que lo había hecho destacar en sus lejanos tiempos de cadete.

-No es tan sencillo –dijo enigmático, pero dispuesto a soltarlo todo en la siguiente frase. Por fortuna para nadie, 86 estaba allí para detenerlo.

-Es mi misión averiguar eso –dijo ella metiendo a la fuerza un panecillo en la boca del niño- información clasificada. Secreto de estado.

-¿La líder supremo está al tanto de este proyecto?

Tommy desvió la vista hacia ella, todavía con la boca llena, y ladeó su cabeza como cuestionándose si realmente había pasado por alto algo tan básico, y que por cierto, ya daba por hecho.

- ¡Por supuesto que 362 conoce mis planes! –exclamó 86. Y de inmediato tomó los documentos que tenía consigo y los apiló de un solo movimiento- soy líder el pelotón de destitución, la recuperación de la esta máquina es mi responsabilidad. Cuento con la orden directa del supremo para llevar a cabo esta misión. La mantengo al día de mis avances y movimientos, puedes comprobar si tantas dudas tienes, que mis papeles están al día.

Sonia mantuvo la serenidad que tanto la caracterizaba y tomó un par de carpetas ante la consternación de su anfitriona. Tiempo atrás no habría dudado en disculparse por aquella pregunta, pero le gustaba pensar que aquella era otra versión de sí misma, una que creía todo cuanto le decían sin cuestionar demasiado, tratando siempre de no molestar a nadie. El mundo también era otro en ese entonces, y cuánto antes 86 aprendiera esto mejor. No había nadie ya, que atendiera sus caprichos.

-Estoy aquí por el reporte de misión en la casa Drilovsky -anuncio la rubia con naturalidad, tomando el siguiente par de documentos para revisar- se me informó tarde, pues todavía estoy en la tarea de ponerme al día con mi nuevo puesto y tengo trabajo atrasado.

Sonrío apenada.

-Veras, me gustaría saber tu versión de los hechos -dudó, aquello sonaba a amenaza. Trató de reponerse- serán solo…unas cuantas preguntas, información que mis agentes no tomaron en cuenta en aquel encuentro. Tienes mayor experiencia en esto.

La pelirroja se cruzó de brazos.

-No puedo. Estoy ocupada -dijo.

-Lo entiendo -replico de inmediato la rubia- todos estamos con trabajo hasta el cuello. Faltan manos que ayuden.

Luego desvío su mirada de los papeles hacía Tommy que bebía té frío.

-Fíjate que cuando 86 fue atacada por ninjadolecentes, el único escuadrón disponible en tanta prisa eran los escoltas de la líder supremo ¿Puedes creerlo? Enviaron solo la mitad del equipo por supuesto, pero aún así… -suspiro- aún así, no hizo tanta falta gracias al cielo. Fanny derrotó a sus 5 atacantes. Bueno, fueron 6, si contamos a Patton.

-¿Él te atacó? -pregunto Tommy sorprendido- Momento ¿Fuiste a merodear la casa de 60? ¿Porque?

-¡No! -gritó 86- Yo…tenía tiempo libre y fui a echar un vistazo. Sabía que encontraría adolescentes en la zona, quería aprovechar y atrapar algunos por mi cuenta, pero las cosas se complicaron un poco. Patton cayó entre fuego cruzado.

-Dime 86 -hablo 83- hay algún aspecto importante que puedas mencionarme.

La pelirroja se tomó unos segundos para reponerse.

-Lo dudo –dijo al fin- abandoné el lugar de inmediato, realmente no me importaba quedarme allí por más tiempo. El protocolo dicta capturar a los adolescentes, encerrar a los que tengan actos en contra KND en su archivo e intercambiar a los inofensivos por alguno de nuestros agentes capturados por ellos. En estos casos deberías consultar…

-Sé cómo funciona el protocolo 86 –interrumpió 83 forzándose a sí misma a una sonrisa- me gustaría saber datos precisos sobre el adolecente Patton Drilovsky.

-¿Datos?

-Información de cualquier tipo.

86 pareció confundida un momento, segundos después negó con la cabeza y decidió tomar la última galleta del tazón. Sonia insistió:

-Podría ser por ejemplo la clase de interacción que tuvo contigo, si te dijo algo, si le dijiste algo. En qué circunstancias llegó hasta cerca del peligro, su aspecto, su...

-El mismo aspecto que tenía antes de que lo borré supongo -respondió la pelirroja poniendo los ojos en blanco mientras masticaba el dulce- no me fijé en ridiculeces ¿Que tanto puede cambiar una persona en tres, tal vez cuatro semanas? Y en todo caso ¿de qué te serviría saber?

.


-Puajj! ¡Tiene un sabor horrible! ¡Ya no lo quiero! -chillo Shaunie soltando el tenedor todavía con medio pepinillo de regreso al plato.

-Ni se te ocurra escupirlo -ordeno Patt adivinando sus intenciones- fuiste tú el que pidió algo para comer, ahora te aguantas, la comida no se desperdicia.

El pequeño pelirrojo se puso rojo, y en cuanto Patt le pasó un vaso con agua, bebió todo de un tirón. Los adolescentes a su alrededor rieron.

-Yo quería galletas -chilló el pequeño muy molesto una vez se quitó el sabor agridulce de la boca- a los invitados se le ofrece pasteles y tartas.

-Lo siento amiguito, en esta casa no hay nadie que prepare ese tipo de cosas -respondio Joe desde su lugar en la silla móvil, todavía con su tobillo herido sobre almohadones- solo puedo ofrecerles embutidos y vegetales en conserva.

Patt sonrió afable.

-Y están deliciosos, muchas gracias -dijo sirviéndose en una rebanada de pan un par de pepinillos- lamento las molestias.

Se llevó la comida a la boca y fingió echarle un vistazo a los coloridos posters en aquella habitación ajena. Mientras sentía la mirada recelosa de la chica sentada sobre la cama. Ella no llevaba pantalones, solo una larga camiseta que le tapaba hasta los muslos y conservaba entre sus manos el bate del béisbol.

Al final todos habían optado por el diálogo y la cooperación, pues estaban en iguales condiciones. Era cierto que Patt había ingresado a aquella casa con mentiras, pero al parecer Joe había metido a su novia sin autorización de su padre. Ninguno delataría al otro, evitarían líos con los mayores. Por otro lado, si pasaran a un enfrentamiento físico o con armas, los únicos posibles combatientes serían Patt y la chica del bate, que en lugar de pelear correrían antes a resguardar al pequeño Shaunie y al momentáneamente incapacitado Joe. Sin más participantes, no habría nadie que fuera a la ofensiva y creara ventaja.

La chica retorció sus manos alrededor del mango de madera. Patt acarició el arma en su cinturón en respuesta. Un ataque sorpresa sin embargo, cambiaría las cosas.

-Ya, déjense de mirar feo -pidio Joe desde su silla móvil- Anna este sujeto de aquí ya pidió disculpas por agredirme de ese modo. Solo quiere saber cómo recuperar el perro que le robamos.

Patt asintió y procuró relajarse, o al menos dar esa impresión preparándose otro bocadillo, esta vez con aceitunas negras sin carozo.

-Explícame de nuevo quien lo tiene -pidió.

-La nueva líder de los ninjadolecentes -respondió Joe- mi jefa le ofreció el perro como regalo de bienvenida, ya sabes, queremos sus favores en el futuro.

-¿Cómo llego a ella?

-Estaba en eso, veras, por lo general es complicado. La nueva líder es una persona importante, tiene sus guardias, tendrías que pedir una cita formal que solo sería aceptada si fuera una emergencia, algo valioso, o si fueras lo suficientemente popular…-el chico trató de incorporarse en su silla, y al verlo Anna corrió a ayudarle- pero en tu caso la cosa es muy sencilla ¡Tú serás el obsequio! -explico Joe muy alegre- al principio nuestra misión era reclutarte para nuestra organización y presentarte como un regalo de buena voluntad. O al menos ese era el plan hasta que esos niños atacaron tu casa y te perdimos el rastro. En tu lugar, nos llevamos al perro. Pero todavía puedes recuperarlo, llamaré a mi jefa y ella se encargará, te presentará a la líder. Serás parte de su equipo de inmediato. Ganamos todos.

.


-Estoy rastreando la ubicación del adolecente Patton Drilovsky. Es considerado un potencial peligro para KND, por lo tanto, debe ser capturado, sus datos archivados y sus movimientos monitoreados por inteligencia.

-¿Potencial peligro? Por Zero, el chico no puede ni salir ileso de una batalla, mucho menos correr en dirección contraria al peligro. Que exagerados –se quejó 86. Y agregó maliciosa- ¿La líder supremo sabe de esto? No suena a algo que ella ordenaría hacer y menos a una novata.

-Soy un agente calificado y autorizado para la tarea, siguiendo las instrucciones que el mismo 60 delegó antes de su destitución.

-No manches ¿en serio? –se sorprendió Tommy.

-60 temía que su versión adolecente fuera una amenaza, por lo que preparó planes de contingencia –explicó 83- estos se pondrían en marcha en cuanto agentes se vieron afectados de manera directa.

-Pero no es necesario –atajó 86 inquieta- el chico no es una amenaza.

-¿Cómo lo sabes?

-¡Dhu! Estuve allí, durante el ataque.

-No creo que midieras correctamente el peligro.

-¿Disculpa?

-Repito: no creo que midieras el peligro en aquella ocasión, ni después, ni ahora mismo –aclaró 83- subestimas lo que un adolecente representa. Y mucho peor que eso, no estas considerando las consecuencias de tus actos.

Luego de aquello, reinó el silencio. Ambas niñas se sostuvieron la mirada durante un largo rato. Una con visible fastidio, la otra con una seriedad glacial. Y entre ellas, el científico e inventor. Que imitando a su hermano mayor, había abandonado su gorra de aviador y conservado solo los lentes, dejando al descubierto su mata de cabello castaño. 83 fue la primera en llamarlo.

-Tommy –dijo sin dejar de mirar a la pelirroja- de seguro recuerdas aquel día en el cumpleaños trece de 60, cuando 86 nos pidió ayuda así el sargento se pudiera fugar.

-Y tu aceptaste –replicó la pelirroja- ambos aceptaron ayudarme. Si me acusan caerán conmigo.

-Pero no pasó nada –objetó el niño asustado.

-Es verdad, no pasó nada porque confiaba en que el sargento no cometería traición –tranquilizó Sonia- 60 no salvaría su cuello de la soga, a cambio del tuyo 86. Él te protegió de tu propia imprudencia, y de inmediato tú corres a ponerte en peligro nuevamente ¿De que sirvió su sacrificio entonces? ¿Por qué no puedes comprender algo tan simple? ¿Por qué insistes en meterte en problemas?

-No estoy haciendo nada.

-Así parece a la distancia, pero luego de tu primer intento fallido ¿Por qué no considerar esto? Fuiste a casa de Patton a espiarlo, el enemigo te ataco y casi capturó, mentiste, y ahora mismo estas engañando a Tommy para que arregle la máquina de restitución, así traerlo de regreso. Todo esto a conciencia de que es traición a KND desde todos los ángulos posibles.

El rostro de Fanny comenzaba a ponerse rojo de ira.

-No puedes probarlo.

-Tengo media docena de declaraciones de archivo que dicen claramente que fuiste atacada por el adolecente Patton, a quien mi equipo derribó con una carga fuerte de sedantes. Mientras que tú versión cuenta que él cayó en fuego cruzado entre ninjas adolecentes. No solo mientes, sino que lo defiendes también.

-Pues solo debo corregir esos detalles en el mi informe, el que por cierto, todavía no escribí. Luego de eso nada, no tienes pruebas que yo dije tal cosa en esta conversación.

-No, no tengo pero es suficiente para demostrarle a Tommy que está siendo utilizado.

Ambas se volvieron hacia el castaño, que tartamudeó:

-Los planes para la reconstrucción de la maquina iniciaron desde hace muchos meses atrás…y todo el papeleo está en regla…

-Pues te invito a asumir que planeó con bastante anticipación.

.


-¡Entrégate y dale el crédito de tu reclutamiento a Joe! –exigió la chica del bate elevándolo con la mano derecha.

-En serio amigo, hazlo –insistió Joe preocupado.

Pero Patt se pasó las manos por el cabello, incomodo.

-No puedo -respondió.

-¿Por qué no? ¿Es por tu trabajo de tiempo completo cuidando niños? Eso puede arreglarse, digo, se ve mal. Pero no vas a cuidar niños todo el año, solo hasta que regreses a clases ¿no es así? Los ninjas adolecentes seguramente harán una excepción. O podríamos conseguirte un reemplazo, yo podría tomar tu lugar. Soy bueno con los niños.

Al escuchar esto, Shaunie abandonó el mueble en el que estaba husmeando y se apresuró a prenderse de la cintura de su cuidador con recelo.

-¡No! –chilló- Patt se queda conmigo.

El susodicho sonrió y paso su mano por los desordenados rizos rojos de su cabeza. La pareja lo miró expectante.

-No puedo chicos, aunque pudiera, no servirá de nada chicos –dijo- verán…no soy a quien ustedes están buscando. Me confundieron con su verdadero objetivo por el parecido, pero hubo una confusión, yo no soy esa persona.

-¿Y quién eres entonces?

-Soy Patt Drilovsky.

Joe frunció en ceño.

-¿Si, y que con eso? Mi equipo te buscaba a ti.

-¿Hablas en serio? –se extrañó Patt- ¿no que ustedes estaba tras el niño al que llaman Numero 60?

Joe y su novia se miraron entre ellos atrapados entre las muecas de sorpresa, preocupación y burla. En ese orden.

-No estás hablando en serio ¿Te patina el coco o en verdad nadie te explicó quién es Numero 60?

.


-Escucha 83 –habló 86 con determinación, sin moverse de su sitio en la mesa- por si no lo sabias debido a lo joven que eres, antes que tú vinieron muchos otros a intentar sacarme del camino. Desde que tomé el puesto de jefe de pelotón todo el mundo se puso en mi contra, estoy acostumbrada a este trato y puedo con él. No me intimidas. Desde siempre mi palabra fue puesta en duda, mis acciones cuestionadas y yo abucheada. Puedo, por respeto al consejo, soportar que vengas sin anunciarte a mi casa, comer mi comida, y proceder a amenazarme. Pero no esperes que soporte el cómo subestimas mis acciones y planes. No sin antes tener, mínimo, alguna prueba.

-No estoy amenazándote –replicó Sonia.

-¿De veras? –rió de manera sarcástica- explícame porque entonces me siento así.

-Porque así te entrenaron.

La pelirroja hizo chillar sus dientes, Sonia suspiró. Debía calmarse un poco. De todos modos ella también había sido adiestrada para poder lidiar con estas situaciones, entre ellas lidiar con Fanny, y de momento no estaba haciendo un buen trabajo.

-Puede que yo no haya sido clara en cuanto a mis intenciones –dijo- ni en cuanto al panorama general. Veras 86…sé que te involucraste voluntariamente en esto, y que ahora mismo sabes su ubicación, es una certeza sin evidencias. Adema sé que no me lo dirás, ni aunque te recuerde que ocultar información a fin de entorpecer una misión es también un asunto que te traerá problemas. No es una amenaza, más bien una advertencia, puesto que no estoy en esto sola, numero 84 viene conmigo. Él es mucho más listo que nosotros tres juntos y proporcionalmente menos compasivo. No tendrá contemplaciones contigo –se volteó hacia Tommy- quiero que sepan en que se estas involucrando. Todavía están a tiempo de retractarse chicos.

.


Era atardecer cerrado cuando Paddy saltó fuera de la nave espacial aterrizando sus botas en suelo Irlandés. Antes de abandonar la capsulas en medio del bosque, se cercioro de tener su mochila consigo y con ellas las llaves. Las maquinas modernas contaban con identificador por huella, voz y hasta rostro, pero existía la probabilidad siempre latente que la batería interna se agorara y el sistema eléctrico fallara. La nave se bloquearía desde dentro en ese caso, y podrías quedar atrapado dentro, en un lugar inhóspito, sin comida y agua…y entonces…entonces!

Paddy respiró profundo cuando encontró la llave en un bolsillo de la mochila. Cerró todo. Y noto al girarse que la nave que su hermana le había comparado a Numero 2 no estaba en su sitio acostumbrado. Aquella maquina solo funcionaba con cierre manual por llave porque no estaba construido para el servicio de KND, por lo tanto tampoco podía ser rastreada. El artefacto era un claro ejemplo de que la fama de Memo no era en vano, este era un gran genio. El pelirrojo divagaba mucho en eso últimamente, y volvía a hacerlo nuevamente mientras atravesaba el bosque en penumbras. Todavía era su tarea escoltarlo hasta su destitución, y se debatía entre la opción de reforzar la seguridad con más soldados o reforzar a sus soldados con más armas.

Aquella tarde 62.3 le había advertido que aminorara la intensidad de sus "buenas intenciones", porque ya no parecían tanto así, más bien estaban tomando un tono amenazante. Ella tenía el presentimiento de que a tanta seguridad y resguardo, tarde o temprano encontraría a 2 encadenado de manos y pies.

85 rió ante la loca idea sin descartarla y zigzagueó el camino como un niño feliz. Muchos no comprendían ni lograrían hacerlo nunca, pero los agentes de destitución estaban entrenados para enfrentarse contra los mimos agentes dentro de la organización. Era una facción donde la capacidad o genialidad de alguien lejos de parecer prometedora representaba amenaza.

Al cabo de uno 15 minutos de andar a buen ritmo distinguió las luces del barrio, y luego las de su casa. En la entrada estaba sentada Fanny, parecía emocionada de verlo regresar, pero luego puso mala cara.

-Ho, eres tu –dijo, corrió hacia la puerta y grito al interior- ¡Paddy regreso!

Luego regresó a sentarse en el borde del cantero. Paddy llego a ella, dejo su mochila en el suelo y dio su informe con detalles que su hermana apenas pareció oír.

-Número 2 ha estado preguntando por ti –dijo pasándose la mano por su cabello todavía maltrecho. Este nuevamente había crecido, ya no estaba pelón, sin embargo lo había hecho con distintos ritmos a causa del mal corte. Y algunos mechones eran más largos que otros- Memo me dio que necesita hablar contigo de algo importante y serio.

Fanny ni siquiera reacciono, tenía la mirada fija en algún punto al final de la calle. Su hermano no pudo evitar irritarse.

-Pudiste haberte tomado unos minutos para visitar la base lunar Fanny –le reprocho en un murmullo- al pelotón le hace bien ver a su jefe aunque sea solo un momento. Yo no les doy tanta confianza, ellos te preferirían a ti.

Esta vez su hermana respondió.

-Estoy castigada. No quiero problemas.

El viento soplo helado alrededor de ellos, pero Paddy que venía de una larga caminata no lo percibió, estaba molesto. Él también tenía problemas, había dejado de sentir como su escuadrón lo miraba raro, y ahora le rehuían la mirada.

-¿Entonces a dónde fuiste? –preguntó levantando su mochila del suelo. La noche había caído sobre ellos, los faroles amarillos iluminaban sus rostros y las apacibles calles. Él quería saber que podía ser más importante que el pelotón, pensaría en eso mientras se preparaba para la cena.

-¿Eres sordo? No fui a ningún lado. Esto castigada Paddy.

Volvió a soplar el viento y Fanny se llevó las piernas al pecho temblando

-¿No fuiste a ninguna parte en toda la tarde Fann? –la mente del pequeño se quedó en blanco unos segundos- oye… ¿dónde esta Patt?

-Todavía no regresa -contesto su hermana todavía con la mirada perdida a lo lejos.

El corazón de Paddy comenzó a golpear cada vez con más fuerza, el trató de detenerlo con razones. No podía ser todo tan fatalmente simple. La ausencia de Patt y de la nave al mismo tiempo no significaba necesariamente que…

-Se llevó a Shaunie con él –menciono la pelirroja- fueron a patinar

¡Maldición! Con su hermano menor en la ecuación la primera conclusión era un hecho ¡Shaunie de seguro le habría facilitado su huida! ¡Traidor! ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? Tenían un plan, pero uno que no servía en estos casos porque su hermana no había considerado la posibilidad de que este adolecente escapara. Un plan que no se adaptaría a sus circunstancias. Serian sin duda cazados por los perros, para luego ser destituidos por traición. No temía la pérdida de su memoria, pero no podría soportar el juicio al que serían sometidos. Ni el implicar a su facción en la peor de las deshonras. Habrían fallado como jefes y condenado a sus subordinados a compensar el error por toda una generación…entonces….¡entonces!

-Fanny debemos entregarnos –dijo al fin.

-¿De qué hablas? –respondió ella en el tono y con la expresión de alguien que sabe perfectamente a que se refería.

-Escucha Patt ha escapado. Olvida el plan, si no entregamos voluntariamente y proporcionamos datos para su captura, tendremos oportunidad al menos de salvar nuestro honor como agentes. Las consecuencias serán menores para todos y…

-Él solo se está tardando demasiado –vaciló su hermana- él no se marcharía, no tiene medios para hacerlo. Él no dejaría este lugar sin mi permiso, todo lo tiene aquí, está a salvo.

Paddy desesperó un poco más.

-¿¡A razón de que!? ¿Porque ser libre seria para él menos importante que este lugar?

-Él siempre quiso hermanos, nieve y una gran familia feliz -respondió su hermana llevándose las manos a la cabeza.

-¡Ese era el otro! Escucha, puede que no se vea todavía como el enemigo, pero lo es, internamente su mente es otra. Es al fin otra persona. Un peligroso y vil adolecente que traicionó nuestra confianza robando nuestra nave…

Fanny se puso de pie de un salto y corrió, dejándolo atrás. Paddy la vio saltar las escaleras, caer en la vereda del frente y correr hacia el final de la calle. Decidió seguirla en cuanto consiguió tomar su rifle de la mochila. Hizo media carrera, y cuando vislumbró la figura que se aproximaban a lo lejos, lanzo cuerpo a tierra poniéndolo en la mira.

Desde allí vio como su hermana corría al encuentro de este. Era Patt.

Paddy se cercioro que no llevara armas, con su dedo en el gatillo listo para cualquier percance y por medio de la mira pudo descubrir que el muchacho solo cargaba su mochila y, en brazos, al hermano menor. La pelirroja se detuvo a metros de él y pareció vociferar algo, bastante molesta. El adolecente, sin embargo, no reacciono a la violencia. Sino que con delicadeza, bajó al pequeño al piso y desde allí, con una rodilla clavada en el suelo extendió sus brazos.

Por alguna razón, Fanny no lo pensó y corrió de inmediato a ellos hundiéndose en el abrazo.


.

.

Connor Kurasay

.