Título: Fucking Rich people.
Rating:T a M
Disclaimers: Naruto no me pertenece. Si me perteneciera hubieran visto más el background de los Hyugas, Naruto seria mas protagonico, los Akatsuki tendrían su spinoff, el equipo siete comprenderán que nunca debieron de defender a Konoha, terminarían la guerra y serian unos ninjas fugitivos/ rebeldes.


Capítulo 10

Ubicación: Suburbios de Boston,Massachusetts.

Hora: 6:34 AM

Dia: Sabado

Un rayo del sol se filtraba a través de las ventanas, proyectando delicadas sombras contra las paredes. Hinata gimió cuando los primeros rayos de luz se encontraron con sus párpados. Parpadeó contra su luz, maldiciendo en voz baja. Salió de la cama, con toda la voluntad que tenía. Su único día libre y se levantaba temprano. Bajo las escaleras para preparar la cafetera y se dirigió a la ducha.

Después de una larga ducha y dos tazas de café, sus neuronas comenzaron a conectarse y comenzó a recordar todas las cosas que tenía que hacer. Fue después de unos minutos que vio un cuerpo en el sofá de la sala. Iroha estaba durmiendo tranquilamente, Hinata suponía que esperaba que llegara Hanabi en la madrugada. La cual no llegó.

-¿Se levantó tu hermana?-pregunto Hoheto que entraba a la cocina vistiendo unos jeans y una camiseta de la universidad de Hanabi como padre orgulloso.

-Está en Boston-aclaró mientras tomaba un sorbo de café escondiendo su sonrisa.

-¿No llegó? No tengo ninguna llamada policial-dijo mientras veía su celular-De seguro está alcoholizada.

-Probablemente-contestó la pelinegra. Miro hacia la puerta principal, esperaba que su hermana estuviera bien y no detrás las rejas.

-Espero que tenga su primera cruda fuera de casa-dijo al mismo tiempo que se sentaba en una de las sillas de la cocina. Hinata le sirvió una taza de café y sacó del cajón una cajetilla nueva.

-Tuvo su primera cruda hace unas semanas-dijo Tokuma entrando a la cocina despreocupado. Le dio un beso en la frente a Hinata, murmurando unos buenos días para después tomar un tazón de cereal.

-Lo bueno es que no soy padre-dijo Hoheto encendiendo su primer cigarro.

-Eres peor que un padre-comentó Tokuma no sin antes recibir un golpe por parte de él.

-¿A qué te refieres? Tienen casa, tienen estudios y un trabajo. Creo que deberían agradecerme-se defendió Hoheto tomando su taza de café para darle un sorbo.

-¿Sigues limpio y sobrio?- preguntó Hinata enarcando una ceja. El día anterior había salido a jugar poker y bebido en el bar.

-Amanecí sin cruda.

-¿De verdad?-preguntó Tokuma, sus cejas se alzaron en perfectos arcos como si realmente no le creyera.

-¿Algún día tendremos un desayuno normal?-pregunto Neji que entraba a la cocina recién bañado.

-Estoy perdiendo las esperanzas-respondió Tokuma dando su segunda cucharada al cereal.

-Estoy tratando de dormir- dijo Iroha pronunciando las palabras con claros puntos entre cada una-¿Es pedir demasiado por un poco de consideración? Hanabi no llegó y estuve toda la noche en vela.

-Se nota-se burló Tokuma.

-Duerme en mi cuarto Iroha, le pides mucho a Hoheto-dijo Ko que entraba a la cocina.

Hoheto inicio el día dando las instrucciones de los trabajos que harían, desde juntas en cuestión de las finanzas hasta las cuestiones de marketing. Todos tenían sus trabajos distribuidos pero sin Hanabi y sin Natsu había más carga de ello. Eso molestó a Tokuma, todos recibían el mismo sueldo y no estaban presentes el día de la junta que tenía. Iroha se levantó del sofá para unirse al debate del trabajo. Hinata no comentó nada al respecto, lo que menos quería causar era más enojo en sus primos. Mientras Neji observó a Hinata, ella esperaba algún comentario sarcástico sobre los sucesos mañanero, pero solo murmuró:

-Bienvenida al manicomio.


Ubicación: Suburbios de Boston,Massachusetts.

Hora: 5:00 PM

-Qué día-dijo mientras se dejaba caer en el sofá de la sala.

Hubo más gente en el mercado. Había ayudado con los Inuzuka y con los Aburame en los puestos, hacía falta manos. Estaba exhausta, y solo pensar que el día siguiente iría a correr con Neji ya estaba en calidad de bulto.

-Dime lo a mí- murmuró Ko mientras apagaba un cigarrillo y rápidamente encendía otro.

Hinata lo observó detenidamente. Él era una de las personas más trabajadoras y honestas que conocía. Que estuviera fumando como chimenea significaba que algo estaba pasando. Su primo no era la persona más atractiva de los Hyugas pero la forma en que hablaba y se movía, cómo miraba las cosas lo hacía una persona interesante.

-¿Pasó algo?-pregunto Hinata consternada.

Ko gruño mientras se pasaba una mano por su cabello castaño corto.

-Tengo semanas que me disgusté con Umino.

Oh. Hinata se mordió el labio inferior, tenía que reconocer que la vida de nadie era perfecta y los Hyugas no eran los más estables emocionalmente hablando. Después de todo ella no lo había hecho tan bien en el departamento de romance. Recordaba su primera cita en la universidad, fue debut y despedida.

-Al menos es solo un vecino, puedes evitarlo-dijo Hinata con dulzura.

Ko la miró con preocupación, separó sus labios para contestarle pero el timbre de la casa lo interrumpió. Hinata se asomó a través de la ventana de la sala.

Fuck.

Umino.

Miro a Ko y le hizo un ademán que se escondiera en la bodega. Abrió la puerta para encontrarse con la persona de quien estaban hablando. Definitivamente él estaba frunciendo el ceño. Su frente se arrugaba y se arrugó más cuando lo miro, con su camiseta y pantalones cortos. Ella tenia que reconocer que Umino tuvo las agallas de acercarse a la residencia de los Hyugas.

La casa donde Hoheto e Iroha mandaban, donde tenían armas con permiso.

-Hey, Maestro Umino ¿Cómo le va?

-Bien Hinata, ¿está Ko en casa?-pregunto el moreno.

Ella frunció el ceño. Apretó con su mano la puerta lo mas fuerte que pudo y contuvo su ira.

-No-contestó a secas.

El hombre se quedó en silencio, definitivamente no esperaba esa respuesta rápida por parte de ella.

-¿Sabes a qué hora llegará?-volvió a insistir el maestro mientras con su altura aprovechaba para observar al interior de su casa.

-No.

El hombre levantó una ceja.

-¿Me está evadiendo?

-No.

-¿De verdad me vas a decir que no está aquí?-preguntó, ladeando la cabeza hacia la derecha y mirándola con los ojos entrecerrados.

La pelinegra asintió con la cabeza, haciendo uso de sus mejores habilidades de actuación para sonreírle alegremente a pesar de que era consciente de que no había nada de qué alardear.

Simplemente la miró fijamente. Lo único que podía hacer Hinata era sonreír aún más.

-Realmente necesito volver al trabajo. Deberías llamarlo. No sé cuándo volverá.

Cerró la puerta rápidamente. No le importó que la cerrara la puerta directo en la cara, tampoco le importaba el terror que le producía ese hombre. Nadie merecía lastimar a Ko.

Nadie.


Ubicación: Boston, Massachusetts.

Ve a las oficinas de la constructora toda esta semana.

Ese fue el mensaje que recibió el lunes por la mañana de parte de Haku. Tokuma se encargó de llevarla algunos días, Hinata entraba por las puertas de la empresa, para suerte de ella todos los empleados por cuestiones de protocolo, entraron por una puerta lateral de metal con cerradura electrónica.

El primer día se había perdido porque Tayuya la había mandado a entregar papelería en otra ala del edificio. Se encontró a Sasuke con un montón de hombres trajeados a su lado, tuvieron un breve contacto visual y cada uno siguió por su camino.

Eso le recordó cuando lo conoció en un evento deportivo hace tiempo. Su mirada había sido penetrante y calculadora. Igual que en ese momento.

Para agregarle sal a su suerte, ese día cuando estaba de regreso a la oficina no funcionaba el ascensor así que tuvo que subir por las escaleras piso por piso. Ahí se dio cuenta que los primeros dos pisos estaban reservados para los nerds informáticos.

El mundo ideal de Shino.

Estaba segura que era el piso donde lo más probable es que se llevara bien con la mayoría de ellos. El lugar perfecto donde sus amigos podrían trabajar, era una lástima que no estuvieran reclutando gente. Hinata intentó entrar, pero se dio cuenta que el acceso a estos pisos era limitado; uno tenía que tener una tarjeta de acceso de empleado para ingresar al pasillo, luego otro para ingresar a cualquiera de las oficinas y salas.

Tal vez podría hacer una tarjeta madre. Eso era pan comido para Kiba.

En su segundo día, el ascensor estaba funcionando así que cuando subió al sexto piso y entró por la puerta principal hasta llegar a su lugar que se encontraba lleno de papelería, no se sorprendió al ver la gente estresada corriendo de cubículo en cubículo. Inició su trabajo, no fue hasta que Tayuya irrumpe por la puerta balanceando una caja de donas en una mano que se da cuenta que han pasado tres horas desde que llegó. Hinata la observa desde el lugar que le asignaron ese día a la mujer, tenía que admitir que estaba más grande de lo que recordaba.

-¡Buenos días!

La voz animada y chillona de Tayuya resonaba por todos los pasillos, saludaba a todos en el piso, luego se tambaleaba y se detenía frente al escritorio donde se encontraba Hinata trabajando.

-¡Hyuga Hinata! Que gusto verte por aquí, el señor Hyoton mencionó que estarías trabajando estos días con nosotros. El señor Uchiha ha estado demasiado estresado- dicho esto su nariz se contrae.

-Encantada de verte de nuevo- le respondió levantando una ceja.

¿Por qué la gente siempre se quejaba con ella de Sasuke? Todo mundo sabía que tenía un humor del demonio. Un hombre como Sasuke no disfrutaba de la compañía de otros. No se reía libremente de los chistes ni proporcionaba ninguno propio. Tal vez esa era la razón de su soltería.

-Hinata, piso ocho por favor con el arquitecto Suigetsu.

Murmuró una respuesta ambigua, dejando que su cabeza se inclinara hacia adelante y descansará en sus brazos. Vio cómo era que entraban la gente por la puerta principal, se movió en su silla hasta dar vueltas.

-Alguien dijo que Uchiha Sasuke estaba aquí-una de las abogadas interrumpió sus pensamientos.

En la puerta había una chica muy esbelta y alta. Por supuesto, llevaba tacones, pero incluso sin ellos, probablemente tenía unos buenos cinco centímetros más que la pelinegra. No puede evitar notar lo buena que era su figura. Llevaba un vestido de color amarillo ajustado de oficina y sus tacones medían por lo menos diez centí cabello largo y su rostro lucian todo en ella. Era atractiva.

Hinata miró su computadora y revisó la agenda, si no mal recordaba la agenda debió de actualizarse porque habían cancelado varias reuniones.

-Sala siete junta con el vicepresidente- contestó Hinata , la mujer le agradeció para dirigirse a la sala.

-Hyuga, se que eres nueva pero no debes de decirle a personal no autorizado donde se encuentra Sasuke. Lo pone de mal humor recibir citas no agendadas-dijo Tayuya desde su escritorio.

Hinata se rió internamente. Todo ponía de mal humor a Sasuke.

-Le dije sala siete pero no el piso que era-dijo Hinata sonriendo- Está en el cuarto piso hoy.

-Eres mala Hyuga.


La recepcionista del piso ocho le dirigió una mirada interrogante antes de llevarla a la sala de conferencias al final del pasillo. Se revisó, asegurándose de que nada estuviera demasiado fuera de lugar. Hasta ese momento todo estaba bien.

-Póngase cómoda, señorita Hyuga. El resto del grupo debería llegar pronto.

Hinata agradeció cortésmente a pesar de que la mujer hubiera sido grosera con ella. Respiro hondo calmando y ordenando todas sus ideas. En un momento se encontraría cara a cara con un montón de inversores, ejecutivos y familiares del Uchiha que no estaban completamente interesados en los proyectos que tenían, según las respuestas de los correos que había estado revisando. Todos los correos se resumían en que no estaban interesados en invertir en su proyecto, a pesar que tenía una buena ganancia para ellos. El equipo de trabajo de Sasuke se tendría que lucir para que alguno de ellos aceptara el trabajo. Por unos instantes, comprendió el estrés del Uchiha.

-¿Hyuga Hinata?

Se dio la vuelta. Vio como se le acercó un joven de su misma edad, con cabello platinado, ojos de un color violeta y con una sonrisa que asemejaba a los de tiburones. Era atractivo y estaba vestido con un impresionante traje de tres piezas.

-¿Hōzuki Suigetsu?

-Por favor, llámame Suigetsu-dijo el hombre que la miraba de pies a cabeza.

-Tayuya me mandó aquí contigo.

Y le había advertido lo coqueto que era con todo el personal femenino. El hombre le gustaba atender a las mujeres y algunas ocasiones alcoholizarlas para llevarlas a su cama. Por lo que le había explicado Karin, Suigetsu y Sasuke fueron amigos durante la carrera. A diferencia de Naruto y Sakura, que se conocieron desde que eran unos niños. Curiosamente tuvo un vago recuerdo, cuando se encontró a Sasuke en la fiesta de la universidad.

Oh.

Abrió los ojos del tamaño de una pelota de tenis.

El que le iba a mandar una rubia.

-No creas ni una palabra que diga al respecto de mi, solo si te dice que soy soltero en efecto lo estoy.

Él se rió, revelando un conjunto de dientes perfectamente blancos y el colmillo que era notorio. Le recordaba un poco la sonrisa de Kiba. Ella sonrió para que no se diera cuenta de su sorpresa.

Esa fiesta había sido la peor para alcoholizarse. Tokuma aún hacía burla de la mala noche que había pasado pegada a la taza del baño.

-Solo me ha dicho cosas buenas-mintió la pelinegra.

-Eso es bueno de su parte. Le debo una. ¿Ya has estado en este tipo de juntas?

Desgraciadamente.

Sonrió y asintió con la cabeza, sabiendo que las posibilidades de que se extendiera demasiado la junta. Empieza a escuchar pasos y los presentes, la mayoría de ellos eran Uchihas. Uno de los trabajadores presenta ante todos a el señor Madara, el señor Izumo y el señor Fugaku.

-Te recomiendo que tomes algún bocadillo porque no habrá pausa -hizo un gesto hacia el abundante desayuno buffet a lo largo de la pared.

Hinata tomó un baguette y un poco de café. Cuando llegaron los otros ejecutivos, la gente comenzó a sentarse en la mesa de conferencias, tomó asiento en uno de los lugares que estaba a lado de Suigetsu, prendiendo su computadora portátil para hacer las notas. Uno de los ejecutivos se presentó haciendo que el estruendo de voces bajara la voz, pero cuando la voz de Juugo inició la plática uno de los hombres habló interrumpiendo la junta.

-Estamos esperando a Otsutsuki.

Hinata parpadeó un par de veces. La boca se le había secado. Debió de haber escuchado mal, pero cuando la puerta se abrió de golpe, se sorprendió al verlo ahí.

Otsusuki Toneri.

No había cambiado, seguía igual de alto con su cabello arreglado y ojos azules. Tenía un café gigante en su mano y sonrió perezosamente a todos, caminó elegantemente hacia uno de los lugares vacíos y se dejó caer en el asiento, aparentemente inconsciente de su retraso o falta de formalidad. Hinata no se había dado cuenta de que sus labios estaban abiertos y la mirada azul del hombre se encontró con la suya. Le lanzó una sonrisa lenta y ladeada.

¿Qué hacía Otsusuki Toneri en Boston?

La junta fue igual de tardía que siempre pero la mente de Hinata estaba en el hombre que estaba a unos lugares de ella. Los pocos Otsutsuki en el mundo eran del mismo clan Hyuga, después de que tuvieron que irse de sus tierras. Una vez terminada la junta tomó sus cosas rápidamente. Se puso de pie, pero una mano en su brazo la detuvo.

-Me sorprende ver a una Hyuga aquí. Pensé que solo serían personas mayores.

Hinata suspiro y luego levantó la mirada para encontrarse con la mirada azul de él. Toneri sabía quién era ella, había muy pocos Hyugas en los Estados Unidos y muy pocos en Massachusetts.

-¿Cuál de todas eres? ¿Natsu?

-Error.

-Entonces eres Hinata ¿verdad?

El barítono engreído y recortado de su voz no había cambiado. Cerró los ojos por un momento y respiró hondo antes de responder.

-Hola, Toneri.

-Te ves bien-dijo, escaneando su cuerpo de nuevo, esta vez bajando hasta sus tacones negros y subiendo hasta arriba.

-Tu no te ves mal-dijo Hinata por compromiso.

Era solamente compromiso y por ser educada. Se mordió el labio inferior al recordar sus tradiciones. Otsusuki Toneri era el hijo mayor de Otsusuki Shiro y de la sacerdotisa Otsusuki Ichika, poseía casi todos los genes del clan a excepción de sus ojos. Esa familia buscaba volver a tener el gen dominante de los ojos y era bien sabido que ellas estaban en el radar de ellos.

Matrimonios forzados. Esperaba que su padre no la obligará a retomar esa tradición.

-Hyuga, te necesito en mi oficina-dijo Suigetsu interrumpiendo la conversación.

Gracias a Suigetsu y a la diosa Kaguya por librarlo de aquel hombre. Solo pensar estar con él le causaba escalofríos, giró su cuerpo y le sonrió forzadamente.

-Me retiro, un gusto verte Toneri. Feliz luna llena.

Y se fue rápidamente de ahí.


Después de ayudarle a Suigetsu, el arquitecto y mente de los proyectos, regresó a su lugar solo para comer rápidamente unas galletas en su escritorio. El día parecía no terminar más. Cuando algo se solucionaba, otra cosa aparecía. No eran ni las tres de la tarde y ya quería salir del edificio para ir a dormir a su cama, para empezar el día siguiente desde cero. Hinata volvió los ojos a la pantalla de su computadora portátil.

Cuando todos empezaron a salir para la hora de la comida, Hinata optó por quedarse en el escritorio con un termo de café y una bolsa de mezcla de frutos secos que había comprado en la máquina expendedora. Apenas estaba terminando de subir unos archivos en el sistema cuando escucha las pisadas rápidas como si estuvieran corriendo por su vida, levantó la mirada y observó como era que entraba su jefe directo.

¿Como alguien con cara tan angelical podía ser tan agobiante?

Él le regaló una sonrisa.

Extraño.

-Hyuga, no te enfades- Haku cruzó la alfombra hacia ella, con una pila de carpetas en sus manos.

-¿Esto es personal?-pregunto la pelinegra levantando la ceja-¿Si sabes que tengo todavía trabajo que me dejaste hace dos horas?

-Claro que no, Sasuke está estresado y me da más carga de trabajo-contestó el joven de pestañas largas-Lo necesito antes de las cinco de la tarde.

-¿De hoy?

El castaño asintió con la cabeza, Hinata sacó un bloque de Post-Its de su maletín, garabateó notas y lo pegó en una carpeta. Tenía menos de dos horas para ordenarlo. Sabía que hacer un seguimiento de su trabajo y su vida a través de notas adhesivas no era la forma más eficiente de ejecutar las cosas, pero que sus jefes la sobrecargaran de trabajo y no lo agregaran a la agenda olvidaba muchas cosas.

Miro como es que Haku pasaba con una secretaria de ese mismo piso le daba órdenes. Ese día no saldría temprano. Su celular recibió un mensaje de texto de Kiba.

¿Estás en Boston? Los Aburame y yo iremos a jugar billar.

Sonrió al recibir el mensaje. Era un hecho que estaría ahí.


Ubicación: Boston,Massachusetts.
PinBall BAR

9:00 PM

Esa noche necesitaba más de una cerveza. Tokuma se había unido a último momento a la reunión. Todos tenían una cerveza en la mano, se suponía que iba a ser divertido y agradable, inclusive desestresante. Parecía una cosa del destino después de la primera hora que se encontraban en el billar, vio entrar a unos cuantos Uchihas. Entre ellos Shisui e Itachi, a lo lejos la saludaron levantando la cerveza a lo cual Hinata también levantó su bebida. No se iba a preocupar de tener a los Uchihas en el mismo lugar que estaba ella.

-¿Quienes son ellos?-pregunto Kiba molesto.

-Son conocidos donde trabajo.

-¿Quién de ellos es Sanosuke?-pregunto Kiba inquisitivamente.

-Se llama Sasuke. Ninguno de ellos es.

-¿Por qué todos tienen cabello negro?¿Y por qué son todos blancos?-volvio a preguntar Kiba sin esconder que los estaba viendo desde su lugar.

-Eso es un comentario demasiado racista-empezó a decir Shino -Estás acostumbrado a vivir en los suburbios de Boston.

-¡Hinata!-Tokuma llama desde la mesa de billar, distrayendo de las preguntas extrañas de Kiba -¡Ven aquí! Te necesito.

Por una extraña razón, ve como es que Itachi y Shisui voltean a verla mientras se dirige a la mesa de billar. Tokuma sonríe con malicia y ella le devuelve la sonrisa. Al igual que sus tíos, Tokuma tenía el hábito de apostar. Al estar cerca de Tokuma, este pasa sus brazos por su cintura mientras le susurra al oído causando en Hinata un leve sonrojo. Pudo ver a lo lejos que Itachi se cruzaba de brazos para ver la escena.

-Necesito tu ayuda, puedes ver en qué lío me he metido. ¿Puedes arreglarlo?-le decía mientras veía las bolas en el billar.

-Por supuesto que puedo-respondió Hinata que se alejaba de su primo para iniciar la partida.

-Es hora de la magia-dijo con orgullo Tokuma apartándose de ella.

-Retrocedan y aprendan, muchachos. Bola cinco, tronera central- dijo Hinata que se inclinó y disparó.

Se escucha el golpe cuando la bola blanca golpea la bola naranja cinco, que rebota en la barandilla y se desliza hacia la tronera central. Mutua pone los ojos en blanco y Torune solo observa como va la jugada.

-Bien hecho-murmura Tokuma detrás de ella, se acerca y le da un beso en la mejilla.

-Eso no es justo, Hyuga-dijo Mutua que los miraba a través de sus lentes-Acordamos que no habría trampas.

-Esto era un dos contra uno, estoy en mi derecho de tener Hinata en mi equipo-contestó Tokuma sonriendo viendo como es que Hinata ganaría fácilmente el juego.

-Bola seis en la tronera de la esquina- continúa diciendo la pelinegra mientras se vuelve a inclinar y dispara.

La universidad había dejado en ella una buena técnica para jugar billar y dardos. Algo de lo que estaba muy orgulloso Hoheto. Su título universitario ¿que importaba? cuando su sobrina era buena otras cosas. Iroha estaba orgulloso de ella de su historial criminal.

-Puedes darle a la bola dos-apostó Mutua rindiéndose ante la situación-En la tronera central, pagó la siguiente ronda de todos.

-¡Dale Hinata!-gritó Kiba desde su lugar-¡Aplasta a los Aburame!

Torune solo rodaba los ojos al ver la actitud del castaño. Hinata se preparó, estudió los ángulos, tomó el tiro y disparó. La cara de Mutua fue una mezcla de tristeza y de arrepentimiento al ver que caía en donde había apostado.

-Fuck! Bien, solo será esta ronda- dijo esto y se encaminó a la barra para pedir la ronda de cervezas.

En ese momento puede sentir la mirada de alguien a lo lejos, estaba segura que él había llegado. Continuó su juego sin mirarlo, Tokuma estaba más que feliz cuando vio que estaba apunto de ganar la jugada.

-Déjalo así Hina, lo último lo puedo jugar.

Hinata se retira de la mesa y se acerca a donde están sus amigos. Kiba estaba platicando de su viaje en Texas animadamente, Shino solo se dedicaba a escucharlo y debes en cuando decía uno que otro comentario. A pesar de que había estado tratando de ignorarlo, Hinata entrecerró los ojos mientras daba un sorbo a su cerveza, giró su cuerpo discretamente en dirección a los Uchihas y pudo distinguir el cuerpo de Sasuke que se encontraba cerca de dos hermosas chicas rubias. Ella estaba haciendo rodar su sudorosa botella de cerveza entre sus manos y haciendo un gran esfuerzo por controlar su enojo porque en unos pocos minutos había determinado que Uchiha Sasuke era la persona más frustrante que había conocido.

-Ese hombre te ha estado observando desde que llegó.

La voz de Shino la asustó.

-¿Ese es Sanosuke?

-Es Sasuke y si ese es-le contestó Hinata a Kiba.

-No me gusta como te observa.

Hinata miró en dirección donde estaba el Uchiha, sus miradas se cruzaron y ella solo levantó un poco su mentón para que supiera que lo había visto. Sasuke parpadeó, una de las rubias brincó casi encima de él para llamar su atención logrando que se interrumpiera su guerra de miradas.

-Creo que probablemente solo estaba mirando alrededor, incluso si lo estuviera, puedo cuidar de mí misma-insistió Hinata, tranquilizando a sus dos amigos.

-Puedes golpearlo pero no puedes cuidarte de su tipo- insistió Kiba mientras veía como es que la otra rubia acercaba sus pechos a Sasuke.

-¿De qué hablas?-preguntó levantando una ceja.

Kiba suspiró y se pasó sus manos por su cabello.

-No tienes experiencia con hombres así. Has llevado una vida tan protegida.

-No entiendo de lo que hablas.

Hinata se estaba enfureciendo de la poca elocuencia y lógica que tenía Kiba. Sabía que era sobreprotector con ella, pero nunca lo había oído tan desesperado. Ni cuando salió con su ex novio durante la universidad estuvo así.

-Tienes una vibra virgen-le explico Kiba en voz baja para que solo Shino y Hinata escucharan-Has tenido sexo, ¿verdad?

Pasaron varias cosas en ese momento que el Inuzuka hablo: Shino se le cayó la cerveza que tenía en mano haciendo que todos los del billar los voltearan a ver, Hinata que estaba tomando se atragantó con un trago de cerveza y varios pares de ojos oscuros la observaron a lo lejos mientras ella se sonrojaba.

-Fuck!

Era la primera vez que escuchaban a Shino decir maldiciones. Él era la persona más paciente y sensata.

-¡Claro que tengo! Bueno, creo que sí. Empecé a hacerlo, pero dolió mucho y fue simplemente horrible ... Fuck! no voy a tener esta conversación.

Se cruzó de brazos y miró como es que sus dos amigos se sonrojaban. Ambos estaban evitando tener contacto con su mirada. Shino fue el valiente que se dignó a hablar después de dar un suspiro fuerte y sonoro.

-Te lo pondré de esta manera, tu eres un conejo y él es un lobo. Kiba solo quería advertir eso.

Pasaron las horas y sabía que Kiba estaba ebrio. Un momento en la noche los Aburames se retiraron dejándola sola con Tokuma y Kiba. Dos mujeres se habían acercado para platicar con ellos, el Inuzuka estaba muy decidido en salir con algún teléfono de alguna de ellas o si era una buena noche podría irse con una a un hotel. La otra mujer prácticamente se estaba comiendo Tokuma. Hinata caminó hacia la barra para pedir la siguiente ronda de cervezas que le tocaba, esa noche había una mujer atendiendo de bartender dejándola esperando mas de quince minutos. Cuando por fin la atendió, la mujer le dio una mirada gélida en su dirección entregando de malas dos cerveza Sam Adams, estaba esperando que le entregaran las Coronas cuando escucha una voz familiar a lado de ella.

-¿Esa cerveza le pertenece a alguien

Sin esperar a que ella respondiera, Sasuke tomó la cerveza, la abrió y le dio un sorbo largo.

-Ahora es tuya.

Sasuke bajó la cerveza y le sonrió de lado.

-No pareces de las personas que va un billar y toma cerveza.

Ignorando su sarcasmo, la miró mientras tomaba un trago largo, y cuando bajó la botella Sasuke se mojó sus labios. El silencio cayó rápidamente, ojos grises observan a los ojos oscuros, deteniéndose en su rostro. Hinata no se dio cuenta que su boca se había abierto hasta que sus ojos se enfocaron en sus labios. La veía como un cazador a su víctima. Se aclaró la garganta antes de hablar.

-También fumo.

Con suma discreción dio un paso alejándose de él, sintiendo su piel enrojecer mientras miraba a su alrededor para ver si alguien más había captado el momento entre ellos. Esperaba que Kiba o Tokuma intervinieran en la conversación para su mala suerte nadie estaba mirando. Eso no hubiera pasado si Neji estuviera con ella.

Hinata soltó un bufido. El Uchiha arqueó una ceja.

-¿Normalmente sales después de trabajar?-pregunto.

-Te recuerdo que normalmente no trabajo en estas áreas de Boston.

Un hombre a lado de ella se acercó a la barra, haciendo que Hinata se acercara a Sasuke. Mirándolo, trato de no parecer nerviosa, cuando en realidad era todo lo contrario. El Uchiha negó con la cabeza.

-¿Qué?- Frunció el ceño la Hyuga sin comprender.

-Estas molesta conmigo por el trabajo- dijo para después darle un sorbo a la cerveza que se había robado.

-No estoy molesta contigo-mintió.

Estaba molesta porque no lo entendía. La bartender que la había atendido mal se acercó a Sasuke sonriéndole y coqueteándole, dejando ver su amplio pecho enfrente de él.

-Soy Hitoka-dijo la bartender apoyándose en sus codos y mostrando su pecho, ignorando a la pelinegra-Soy nueva en la ciudad y por aquí.

-Encantado de conocerte, Hitoka-dijo Sasuke con su mirada estoica.

Hinata chasqueó la lengua y no se molestó en responder, ya que de todos modos no formó parte de esta conversación. Estaba molesta, porque él actuaba de diferente manera.

-Me puedes dar dos cubetas de Dos Equis, por favor.

Escucho que dijo Sasuke. Ella se mordió el cachete para no decir algo impertinente, porque había algo dentro de ella que parecía que iba a escupir fuego.

-¿Quieres que los lleve a tu mesa?-pregunto melodiosamente la bartender.

-Eso es lo que quiero-respondió el Uchiha.

Después de que se alejara la mujer, sus ojos finalmente se arrastraron hasta los de ella. No le podía creer. Prácticamente había sido amable y coqueto enfrente de ella. Hinata trató de controlar sus sentimientos. No debía enojarse, no había pasado nada entre ellos. Y luego, muy lenta y deliberadamente, Sasuke se acercó hacia ella. Lo suficientemente cerca para que no hubiera espacio entre ellos. Lo suficientemente cerca como para que no fueran solo las rodillas las que se chocaran entre sí. Lo suficientemente cerca como para que el lado de su brazo rozara con el de ella, y el lado de la pierna estaba presionado contra la suya. Lo suficientemente cerca para oler su loción y su perfume.

Volvió a pasar esa corriente eléctrica entre ellos.

Su pulso se aceleró mientras trataba de pensar en lo que acababa de suceder. El movimiento fue tan repentino e inesperado que se sentía completamente inmovilizada. Lo miró por unos segundos dándose cuenta que su boca se había secado por completo. Un ceño se formó entre sus ojos.

-Estas molesta por lo que pasó en Los Ángeles. No quiero que estés incómoda.

Sabía que sus labios estaban ligeramente separados, no podía controlar las funciones motoras adecuadas para cerrar la boca o apartar los ojos. Era un desastre como era que estaba actuando. La bartender dejó las bebidas en la barra, siendo ignorada por Sasuke. Su mirada oscura estaba hipnotizando y parecía que ella estaba cayendo en sus redes.

-Somos adultos, creo que debemos detener estas situaciones. Es más, deberíamos olvidarlo-dijo rápidamente Hinata.

Sasuke abre una cerveza de su cubeta y se la entrega a Hinata. Era obvio que aún estaban ambos sin saber como actuar uno enfrente del otro. Ella no sabía interactuar con la gente nueva y él parecía ser un inutil en sus relaciones femeninas. Dio un sorbo largo y volvió a ver la mirada del Uchiha.

-Te hago sentir muy incómodo, ¿no?-dijo finalmente el Uchiha.

-No tenemos que hablar de eso a menos que quieras. De hecho, vine a tomar y jugar billar.

-¿Porque lo debería de olvidar?-volvió a preguntar con voz firme.

-Estabas bajo el efecto del alcohol, no eras tú mismo-afirmó la pelinegra.

-¿Eso crees? Porque yo recuerdo en la camioneta...

-Es lo mejor que podemos hacer. Si todavía vamos a ser amigos-mencionó interrumpiendolo.

En la camioneta fue decisión de ambos pero no quería recordarlo porque se había dado cuenta que lo que sea que estuviera pasando entre ellos, no era amistad. No recordaba que Kiba o Shino la besaran alguna vez. Suspiro y luego su cara y cuello se calentaron de vergüenza al notar que aun la miraba, afortunadamente, no era sonrojo en toda regla.

-Es decir, si todavía quieres que seamos amigos-insistió abochornada la pelinegra.

-¿Amigos?¿Dije que quería ser amigos?¿Cuando dije eso?-dijo molesto el Uchiha.

Sasuke asumió una expresión de fingida consideración, con un nivel de alerta de centelleo en los ojos. El corazón de Hinata se aceleró, se sintió como si lo hubiera atraído hacia él. Aclaró la garganta.

-Si. Fue la semana pasada. Creo que dijiste: quiero ser amigos, solo amigos.

Y antes de eso le había dicho que creía que podían ser amigos. Todo eso fue antes y después que empezaron a besarse como si fueran adolescentes.

-Te dije que te quería conocer.

-También dijiste que querías que fuéramos amigos-le recordó la pelinegra.

Se escuchaban a lo lejos la risa de Kiba intentando persuadir a la mujer que tenía enfrente de él, Sasuke levanta una ceja cuestionando y al final decide tenderle la mano para que la estrechara. La mirada en sus ojos era nueva pero Hinata no confiaba en esa mirada en absoluto.

Pasaron unos segundos hasta que tomó su mano pero tan pronto como sus dedos se deslizaron por su palma, se le erizó el vello de los brazos. Otra vez estaba sintiendo esa corriente eléctrica que recorría todo su cuerpo y al mismo tiempo los ojos del Uchiha cambiaron. La mano de Sasuke se apretó alrededor de ella sintiendo el calor de este. Sabía Hinata que su rostro era un color rojo que se podría ver en cualquier parte del estado de Massachusset.

-Bien, si lo crees conveniente yo también lo puedo hacer.


Ubicación: Suburbios Boston, Massachusetts.
Hora: 5:45 am

Kiba llamó muy temprano a la mañana siguiente.

-Tengo buenas y malas noticias.

Se dio la vuelta y se sentó con un bostezo.

-No son las seis de la mañana, espero que no estes en la cárcel

-No, está ocasión no estoy en la cárcel. La mala noticia es que no he dormido nada y acabo de llegar a casa.

-Quiero pensar que la pasaste bien ¿Así que decidiste llamar y decir buenos días?

Hinata se acomodo el celular en su oído izquierdo, se levantó de su cama y se dirigió al cuarto de Neji que seguía dormido. A lado de él se encontraba el cuerpo de Tokuma. Hinata admitía que era demasiado celosa con sus primos, no le gustaba ver las interacciones femeninas cerca de ellos. En especial de Neji. Se mordió el labio inferior y se alejó del cuarto de sus primos.

-No -escucho la voz de Kiba, se escuchaba demasiado alegre-Todavía estoy borracho, así que probablemente en la noche me de una cruda, la buena noticia es que conseguí una cita con Shion.

-¿Pasaste la noche con ella?

-Si, creeme Hinata es hermosa y espectacular. Tu jefe es un tonto por dejarla ir.

-Kiba no son las seis de la mañana, es muy temprano para hablar de mi jefe y aun no tengo café en mi sistema ¿podemos hablar de esto más tarde?-dijo mientras bajaba las escaleras.

-¿Pueden ser con una cervezas?

-Sabes que los necesitarás para tu cruda.

-Eres la mejor Hinata.


Al terminar de correr los últimos seis kilómetros Hinata empieza a sentir el dolor de sus músculos una sensación de quemadura satisfactoria, el sudor oscureció su camiseta y todo lo que puede oír es su propia respiración tratando de controlar. Regresar a su ritmo.

Ella observa a su primo que no se veía mal. La vida no era justa, la diosa Kaguya tenía a sus preferidos. Neji la observó con la misma mirada gris que los caracterizaba y le sonrió.

-Para haber tenido una noche de billar y cerveza traes buena condición.

Caminaron dirección a su casa para prepararse al dia dia. En la cocina estaba Iroha haciendo el desayuno y Hanabi se acababa de servir su segundo plato. Era como ver a Kirby succionar todo.

Todos los Hyugas estaban asustados y sorprendidos, Iroha se levantó de su lugar para hacer otro par de huevos para que pudieran comer Ko y Hoheto.

-Vaya, últimamente has estado comiendo mucho- comentó Ko mientras veía a Hanabi devorar todo su plato.

Era una imagen aterradora.

-Necesito toda la energía que pueda conseguir para lacrosse-explicó la castaña entre bocados.

-¿Todo bien la universidad?-pregunto Hinata viendo como es que se terminaba su segundo plato.

-Todo bien.

-Me recuerda cuando estábamos entrenando-dijo Hoheto que se levantaba de su lugar para poderse servir su desayuno-Papá siempre nos decía que los soldados que van al campo de batalla con el estómago vacío no sobreviven.

-Estamos de acuerdo que Hanabi no está en los marinos o en el ejército-dijo Neji desesperado.

-¿Sabías que lo único bueno de ti es tu cara? Tu actitud es nefasta-dijo la castaña que se levantaba de su lugar enojada. Neji sonrió con malicia.

-Al menos tengo algo bueno, espero que encuentres el tuyo.


Ubicación: Boston, Massachusetts.

Todos los días era lo mismo, desde aquel día en el billar todos los días pasaba enfrente de su escritorio.

Escritorio temporal.

Él era su jefe temporal.

Sasuke pasaba por la puerta principal con el ceño fruncido, Hinata oía a todas las otras mujeres en la oficina murmurar sobre su atuendo y su llegada. Luego pasaba frente a su escritorio, siempre la miraba con esa mirada que le daba una revuelta a su estómago. Ella intentaba evadir su mirada y al mismo tiempo controlar su sonrojo, después de todo fue su idea olvidar todo lo que pasó en Los Ángeles.

Ese día no pudo ignorarlo. Ojos oscuros observaban los ojos grises. La pelinegra no era médico pero podría diagnosticarse una probable gastritis. Enserio ella hacía todo lo posible para ignorarlo, cumpliendo su parte del acuerdo pero sus nervios la traicionaban.

Era lo mismo todos los días, se paraba enfrente de su escritorio con su traje bien arreglado y de acuerdo a la ocasión. Buscaba con su mirada oscura la de ella, dejaba de fruncir el ceño cuando tenía su atención y siempre le pedía lo mismo.

-Hyuga, prepárame un café.

No decía los buenos días, no saludaba, solo pedía café.

Hinata estaba segura que la señora Chiyo o el Chef Chouji preparaban el café a diario. Lo último que necesitaba esta mañana era que el Uchiha se pusiera de mal humor. Quería dejar de pensar que solo buscaba un momento para estar a solas con ella.

Ella le prepara una taza y luego camina hacia su oficina para que una vez que entrara a la oficina viera al hombre que la ponía nerviosa la estuviera esperando sentado en su escritorio, revisando los documentos que tenía frente de él. Usualmente tenían una pequeña conversación, él le preguntaba sobre las juntas y la agenda para que luego solo asintiera con su cabeza.

Ese día había sido un poco diferente.

Desde que había entrado por la puerta principal, había estado alternativamente frunciendo el ceño y atacando a cualquiera que se acercara a la distancia de esa furia desenfrenada. Caminaba con paso seguro y le gritaba a cualquiera que se acercara a él. Hinata le sirvió su café y no tuvieron su pequeña plática matutina.

-Está soltero, ya sabes-murmuró Tayuya, haciendo levantar la vista de la computadora.

-Ya lo sabía-contestó Hinata.

-Son noticias viejas Tayuya pero gracias. Eso no explica porque está como ogro- remilgo Ayame que estaba llenando los últimos papeles del nuevo proyecto.

-No te atrasaste en tu trabajo si dejaras de irte a besar con el guardia de seguridad-le dijo Tayuya.

Hinata suspiró derrotada, era tan malo tener a un Uchiha Sasuke de malas. No había podido verlo directo a sus ojos, pero prácticamente podían sentir el desdén y la insatisfacción fluyendo de su enorme cuerpo. Su temperamento parecía ser algo que todos temían cuando estaba estresado, muy diferente a Shisui. A Hinata le parecía cómico ver a los trabajadores de ese piso caminar de puntillas alrededor de Sasuke y tratando de evitarlo.

-Ese hombre necesita salir con alguien.

-No tiene citas- agregó Tayuya con su rostro impasible.

-Por que no me sorprende esa respuesta-dijo Hinata volviendo a fijar su mirada en la pantalla de su laptop.

Volvió a trabajar. Ignoro a Tayuya a pesar de que parecía demasiado ansiosa por ponerse en su camino y hablarle por el resto del día de como le había ido en el eco con su ginecologo. Estaba revisando los últimos correos de las empresas que habían mandado las residenciales, en estos mensajes habían mandado los costos y las fechas, ese era trabajo de Haku pero como de costumbre la ponían hacer trabajo que no le correspondía. Estaba demasiado concentrada que no se dio cuenta cuando una sombra se paró a lado de su escritorio.

-Si sigues frunciendo tu frente se te harán arrugas Hyuga- escucho la voz de Sasuke.

Si era posible, esa mañana se veía enojado pero en ese momento que estaba frente ella parecía menos disgustado. Vio las miradas de sorpresa por parte de Tayuya y de Ayame, las demás personas fingieron estar haciendo algún trabajo en ese momento. Los ojos de Sasuke se movieron de Hinata a Tayuya. El estómago de Hinata se hizo un nudo. Se humedece los labios secos al ver que Sasuke esperaba una respuesta por parte de ella.

-Existe el botox.

Sasuke la miró y por un breve segundo le regaló una sonrisa ladeada.

-Tengo una junta con Madara, asi que llegare después de la comida espero los archivos en mi escritorio Hyuga.

Ninguno de los dos habló más y luego se alejó de su escritorio. Todos los ojos de las trabajadoras de ese piso tenían la mirada en el trasero del Uchiha. Escucho un par de suspiros por parte de algunas y después volvieron a su trabajo.

-Me gusta mucho su trasero-dijo Karin que se acercaba en donde estaba Tayuya.

-Quisiera saber que clase de mujer es la que sale con él.

-Me imagino que ha tenido una que otra salida con alguna dama-empezó a decir Hinata tratando de no sonrojarse.

Era curioso como le molesto su propio comentario. Eso era extraño.

-No lo ha hecho desde que tengo memoria-volvió a responder la pelirroja Uzumaki.

-Y es por eso que muchas de las mujeres están bajo la mirada de los Uchihas- agregó Ayame.

-No me había dado cuenta-mintió Hinata.

Lo que no entendía era porque tenía más atención Sasuke que Shisui.

Uchiha Shisui era agradable, amable, simpático, caballeroso y atractivo. Nada que perder contra Sasuke. Si pudiera elegir con quien salir ó con quien enamorarse simplemente seria Shisui.

Su corazón se contrajo ante esa idea.

Algo no estaba bien en ella.

-Mira tu nariz, simplemente crece y crece- dijo Ayame, con los ojos bailando.

-Así es Hyuga, solo porque tienes familiares atractivos crees que los Uchiha no lo son- contestó Karin acomodándose los lentes.

-Tokuma es atractivo-defendió Hinata.

-Solo él.

-Neji es atractivo, mi padre es atractivo-volvió a defenderse Hinata.

-Ugh, Hyuga no quiero hablar de tu padre.

-Cuando dijeron que no tiene citas, eso no significa necesariamente que no lo haga. . . ya sabes . . .

Y ella lo sabía.

-¿Hay muchos como él?-pregunto Hinata en voz alta, se maldijo por hacerlo notando la mirada de todas sobre ella-Ya saben con ese estilo de vida

Karin y Ayame intercambiaron una breve mirada a la pregunta antes de que Tayuya agitara una mano en el aire mientras se reía.

-Claro que los hay Hyuga, que preguntas haces-dijo cuando terminó de reírse.

Sintió el rojo recorrer de sus mejillas hasta sus orejas, se giró y continuó con su trabajo. Hinata se mordió el labio con fuerza al pensar que estaba teniendo ciertas ideas sobre su jefe.

Su jefe temporal.

Avanzó en unos cuantos documentos y después terminó otro de los trabajos pendientes de Haku. Debió de haber pasado un par de horas porque estaba demasiado concentrada que hasta el tercer carraspeo se dio cuenta que estaba el Uchiha parado frente a su escritorio. Parpadeo una vez y miró a Sasuke. Los ojos oscuros del Uchiha estaban fijos en ella, sus cejas oscuras se fruncieron y sus labios se fruncieron con disgusto.

-Hyuga, mi oficina.

Había escuchado de Ayame hace unos minutos que los rumores decían que la junta estuvo fatal. Y la actitud de Sasuke estaba en un nuevo nivel. Hinata se levantó de su lugar y lo siguió hasta su oficina. Los labios de Sasuke se tensaron cuando le entregó los documentos que le había pedido.

Escucho un gruñido por parte de él y lo que hizo Hinata en ese momento fue ignorarlo. Todos los papeles estaban firmados y eran antes de las cinco de la tarde. Se sintió increíblemente bien.

Afortunadamente, se salvó de la conversación llena de tensión cuando Haku entró a la oficina con una serie de documentos. El castaño estaba nervioso y cansado, después de que le entregara los documentos le sirve una copa de vino a cada uno. Ella lo mira curiosa y él con la mirada le suplica que se quede en la misma habitación.

-No-murmuro la pelinegra.

-Por favor-murmura Haku.

Hinata observó a Sasuke que seguía leyendo los documentos sin darse cuenta de la pequeña interacción que tenían. Ella solo pone los ojos en blanco y luego asiente con la cabeza, Haku le sonríe de oreja a oreja. Ella empieza a acomodar los nuevos archivos cuando escucha que Haku deja caer una carpeta sobre la mesa y luego sale corriendo, murmurando algo sobre encontrar un contrato del señor Madara. Sasuke levanta la mirada y se enfoca en ella.

-¿Cómo estuviste hoy?-preguntó una vez que la puerta se cerró.

Hinata se sorprende y responde rápido de forma honesta.

-Con mucho trabajo.

El la voltea a ver y luego asiente. La Hyuga tomó un sorbo de la bebida fría, esperando que el alcohol calmara sus nervios. El Uchiha también toma un sorbo de su bebida, sus ojos nunca la dejaron de ver.

Miro el reloj de la pared.

-¿Tienes el resumen de la junta con Suigetsu?-preguntó Sasuke dejando su bebida sobre la mesa.

Hinata cerró los ojos y maldijo en voz baja. Ese día no iba salir a las cinco de la tarde.

FUCK.


-¿Por qué estás sentado conmigo?-siseó Hinata.

Era vergonzoso la cantidad de miradas que estaba contrayendo con solo tener a Sasuke sentado frente a ella, con el codo apoyado en la mesa mientras miraba la pasta con evidente desinterés. Era peor que regresar a la secundaria. Era peor que cuando la miraba Umino desde la esquina de la cafetería.

Era peor.

-Porque, Hinata, no te veo exactamente con nadie más. Es lamentable, de verdad.-comentó como si fuera lo más normal del mundo.

Si era lamentable, pero también era demasiado raro verlo ahí. Él usualmente salia a otra hora a comer y lo hacía en algún restaurante caro. El comentario hizo que se sonrojara furiosamente.

-Nunca comes en la cafetería-murmuro la pelinegra que veia alrededor de ella.

-Hoy me apetece comer aquí y no en algún restaurante. Me ahorro la comida.

Era una ironía. Uchiha Sasuke vivía demasiado bien para preocuparse por ahorrarse unos dólares. Hinata alzó una ceja.

-¿Qué son para ti unos cien dólares?

El parpadeo y la miró de una forma extraña. Parecía que se estaba divirtiendo.

-Llegaste de buen humor desde la mañana, probablemente le tocó a Neji preparar la comida- dijo al mismo tiempo que comía un poco de su pasta bajando la mirada.

Hinata se quedó gélida con la boca abierta. Era verdad. Había llegado de buen humor y sí, Neji había hecho la comida para todos. Estaba segura de que no había dicho nada a Ayame o Karin al respecto.

Uchiha Sasuke era más observador de lo que pensaba. Ella se sonrojó furiosamente y automáticamente bajo la cabeza por la humillación.

-¿Te sientes agusto en la empresa?-preguntó Sasuke de forma desinteresada.

Ella parpadeó y luego miró alrededor. Todos, incluyéndose a ella misma, estaban dando lo mejor de cada departamento. Habia dias que se sorprendía de ver que Haku pasaba por todos los pisos en diferentes juntas y al mismo tiempo comprendía sus niveles de estrés. Pero para un negocio relativamente nuevo, les estaba yendo bastante bien. El personal masculino solían ser buenos con ella, en cambio algunas del personal femenino de otros pisos la miraban con odio y cierto recelo de vez en cuando.

-Sí-mintió Hinata.

-Neji, es importante para ti ¿verdad?-preguntó con una mirada mordaz. La Hyuga solo asintió con la cabeza rápidamente y luego le sonrió.

En el momento en que Sasuke abre la boca para hablar, escucha que Suigetsu se acerca a su mesa alegremente con una bandeja de comida.

-Vaya, no sabia que te gustaba comer aquí Sasuke ¿que no tenían agendado una mesa en ese restaurante de comida Italiana?

Sasuke solo gruño. La pelinegra sabía que restaurante se refería, era uno nuevo que le había platicado Shisui que estaba ubicado en el centro de Boston.

-Has estado en mi mente, Hyuga-dijo sonriendo el arquitecto mientras la miraba y le sonreía-¿Estás saliendo con alguien actualmente?

Sasuke volvió a gruñir más elevado y la Hyuga solo abrió los ojos del tamaño de una pelota de tenis.

-Um. ¿Saliendo con alguien?-repitió Hinata, vio como era que Suigetsu asentía con su cabeza - No, la verdad no.

-Que bien, eso es justo lo que quería escuchar. Tengo una boda en estos días y mi ex pareja estará ahí ¿sabes? Entonces necesito que me ayudes para que se ponga celosa.

-¿Celosa?-repitió Hinata.

Tenía mucha información en poco tiempo.

-¿Por qué no le dices a Karin? Ella está soltera-musitó Sasuke con molestia.

-Karin diría que sí rápidamente, me gustan los retos-comentó Sugeitsu y cambió las palmas de las manos para descansar la cabeza-¿Qué dices Hyuga?

-No-respondió el Uchiha.

-Sasuke eres un capullo mezquino. La pregunta es para Hinata-rodó los ojos y se acercó más a ella-Me puedes dar la respuesta al final del día, si me dices que no lo más probable es que le tendré que decir a Karin y mi ex novia no creerá que ando con ella.

-No-insistió Sasuke.

-Mírate, mira dónde estás -empezó a decir el arquitecto señalando desde la cabeza hasta sus pies-Estas comiendo en la cafetería de tu empresa, una imagen muy deprimente. Que te hayan dejado plantado en la comida de hoy te pone de mal humor. Consigue otra cita.

-No era una cita-refunfuño el Uchiha.

Hinata notó que un sonrojo estaba apareciendo en las mejillas de Sasuke. Era demasiado ligero pero ahí estaba. Sintió un nudo en el estómago.

-Tienes la atención de la población femenina de todo el área. Aunque tengas una cara atractiva, tu reputación es una mierda en cuestiones de citas-dijo Suigetsu- Algunos tenemos que sudar sangre para conseguir pareja.

El arquitecto la voltea a verla y le sonríe de oreja a oreja.

-Hyuga ¿crees que soy atractivo?

Hinata se sonrojo.

-Suigetsu-advirtió Sasuke.

-Vamos Hyuga, ¿piensas que tengo bonitos ojos?

- Creo que tus facciones masculinas son demasiado simetricas y que tus ojos de color violaceo son atrayentes-dijo sonrojada Hinata, los ojos oscuros de Sasuke se abrieron de sorpresa.

-Vaya es lo más bonito que me ha dicho alguien-alardeo el arquitecto-¿Y que opinas de Sasuke?

Hinata pudo sentir que la temperatura aumentaba en sus mejillas. Se echó un mechón detrás de su oreja e inspiró por la nariz.

-Sus ojos son penetrantes y sus pestañas son largas-empezó a decir atrayendo la atención de las dos personas enfrente de ella-Tiene una mandíbula y un arco mandibular bastante elegante. Su nariz es recta y centrada que no sobresale tanto como su sonrisa.

-No estoy seguro de lo que quieres decir, Sasuke no sonríe-dijo Suigetsu, luego escuchó un bufido por parte del Uchiha- Si lo ves detenidamente, la forma que sonríe es cuando frunce el ceño y te mira calculadoramente.

Casi responde con un comentario contundente sobre su jefe temporal, pero se detiene al sentir la mirada de Sasuke aun en ella. La miraba diferente. Muy diferente.

-Los dos son demasiado atractivos que lo han de saber, no necesitan que yo se los diga. Han de tener una larga fila de mujeres atrás de ustedes.

-Mujeres que no me interesan-respondió Sasuke.

-Mujeres que no conozco-dijo el arquitecto.

-Si salieran y se dieran oportunidad tal vez no sería tan malo-menciono Hinata al mismo tiempo que se encogía de hombros- No es tan malo salir con gente, yo lo estoy haciendo.

Esa confesión tomó por sorpresa a ambos hombres.

-Dijiste que no estabas saliendo con alguien.

-Oficialmente-agregó Hinata.

-¿Sigues saliendo en citas?-preguntó sorprendido Sasuke.

-Veo que no soy el único sorprendido-comenzó a decir Suigetsu sentándose mejor en el asiento-Sasuke, ni siquiera te he visto con una mujer. Soy consciente de que tienes un gusto bastante difícil, pero tengo curiosidad, te diviertes un poco cuando sales del trabajo, ¿verdad?

Sasuke miró a Hinata y luego sonrió ligeramente causando en Hinata que casi jadeé ante su mirada. Como la estaba observando le llegó el recuerdo de lo que sucedió en Los Angeles, las diferentes formas en como se habían divertido ellos dos.

-Si lo hago.

-No te creo- dijo Suigetsu arrastrando las palabras- A menos que tengas sexo debes en cuando.

Hinata soltó un chillido haciendo que ambos enarcan las cejas con fingida diversión, pero fue Suigetsu el que esbozó una sonrisa.

-No sabia que eras demasiado propia señorita Hyuga. Supongo que no suele hablar de sus experiencias sexuales.

Ella se sonrojo demasiado.

-No metas a Hinata en esos temas Suigetsu, ahora que ya eres un reconocido arquitecto con tu carrera totalmente encaminada, tal vez estés listo para buscar a alguien-dijo Sasuke viendo directamente a Suigetsu.

-El sexo es importante en una relación. Si no mal recuerdo dejaste de salir con la supermodelo porque era mala a la hora de coger.

Hinata soltó otro chillido. El apetito se había esfumado y estaba segura que sus orejas tenían un color carmín. Se levantó de su lugar con su almuerzo y dijo rápidamente una excusa que no recordaba. Cuando estaba en el elevador estaba aún con las mejillas calientes y con la mente en otra parte.

Esa conversación no era para ella.


Cada día que pasaba más le dolía la cabeza. Sasuke siempre que podía le mandaba algún mensaje de texto, el cual la mayoría no los contestaba. Se sentía incómoda estando cerca de él después de la conversación embarazosa con Suigetsu.

Todos los días Tayuya e Hinata se dirigían hacia los ascensores que ya tenían una fila formándose. Más de una vez, cuando se detenía el elevador en alguno de los pisos y se abrían las puertas Hinata se encontraba con Sasuke del otro lado de las puertas. Ambos se miraban con asombro, y el mundo se detenía en ese momento.

Ese día no pintaba nada bien. Habían pasado tres elevadoras hasta que pudo subir y para su buena suerte no se detuvo en ningún piso. La migraña ese día no cedía y Haku desde la mañana estaba mandando mensajes.

Como si los mensajes de Sasuke no fueran suficientes.

Cerró los ojos tratando de mitigar el dolor. Solo abrió los ojos después de que el ascensor se detiene en el piso superior, donde se arrastró hacia la puerta a la derecha del pasillo corto. Se sentó en su silla, Tayuya le había dejado una taza de café. Su segunda taza del día.

-Hyuga.

Sus ojos se encontraron con los de ella. Ojos grises observan a ojos oscuros.

El Uchiha dejó caer su mano a su costado mientras se aclaró la garganta, quitó su mirada de la de Hinata y miró alrededor de la habitación. Hinata sintió que su cara se sonrojaba.

¿Qué hacía Sasuke enfrente de su escritorio temporal otra vez?

Debía de ser algo urgente, parecía estar tan incómodo con el entorno y la situación como debería haberlo estado. Se notaba ansioso. Se aclaró la garganta de nuevo, esta vez más fuerte y, de repente, la habitación se llenó de vida con un movimiento consciente de sí mismo y deliberadamente llamó la atención. La gente volvió a su trabajo y evitaba la mirada oscura del Uchiha.

Y de repente, todo el nerviosismo de antes regresó. Habría desviado la mirada, pero de repente descubrió que no podía. La expresión del Uchiha cambió cuando miro a la Hyuga. Por primera vez desde que lo conocía, parecía vacilante. Inseguro. Y luego, muy lenta y deliberadamente, se acercó a ella.

-Mi oficina.

Fingiendo una sonrisa, fingiendo todo. Evitando la miradas de todo el personal, algunos tenían una mirada de lastima, otros solo estaban por morbo viendo a la pelinegra.

-Señor Uchiha tengo que terminar de hacer el contrato.

-Daselo a Tayuya, ella puede hacerse cargo de eso.

-Creo conveniente que lo realice yo, puede que se le complique...

En lugar de contestarle, Sasuke solo la miró con sus ojos oscuros, frunció el ceño y señaló con la cabeza hacia el área donde se encontraba la oficina.

Hinata se levantó de su lugar y lo siguió a su oficina. Cuando entraron a la oficina había un par de hombres y una mujer que la observaban con curiosidad, Sasuke se dejó caer en la silla con un suspiro, aparentemente irritado por la situación. Hinata se acercó al sofá y tomó asiento.

-Caballeros ella Hyuuga Hinata.

Una de las secretarías del piso que estaba sentada a su derecha, le pasó algunos papeles y Sasuke los miró por unos momentos antes de continuar.

-Es diseñadora gráfica y ha notado varios errores en nuestros logos. De ahora en adelante le mandarán los diseños a su correo directamente.

-Pero señor…

-A su correo, antes de mandarlo al mio.

Todos asintieron con la cabeza, Hinata escuchaba a lo lejos los temas que discutieron, su mente estaba en todas partes menos en la oficina. Escuchó los comentarios, anotando cosas o integrándose en su computadora cuando era necesario.

Escucho como era que todos se retiraban del lugar, estaba levantándose su lugar cuando escucha la voz de su jefe.

-Hyuga.

La pausa que siguió pareció alargarse para siempre, y miró hacia arriba para ver lo que estaba tomando tanto tiempo. La estaba mirando fijamente, golpeando un bolígrafo dorado sobre el escritorio, su rostro completamente vacío de cualquier expresión.

-¿A dónde vas? Aún tenemos que hablar de la agenda y de los resúmenes del contrato.

Hinata se sonrojo inevitablemente al escucharlo, se volvio a sentar en su lugar a pesar que estuvieran distanciados. El Uchiha se levanta de su silla para acercarse en donde tenia un pequeño bar.

-¿Brandy?

Solo pudo asentir con la cabeza, Sasuke le preparo un vaso y se lo entrego en su mano. Existió un pequeño roce entre sus dedos y una corriente eléctrica pasó por ellos. Saltó por el nervio que le causaba todo esos nuevos sentimientos. Sasuke la observó con detenimiento y pasaron unos segundos antes de que esa mirada comenzará a desvanecerse, y luego, para la sorpresa de la pelinegra, la esquina de su boca se levantó ligeramente. Hinata se aclaró la garganta y le mencionó las citas que necesitaban su atención.

-Hay una reunión con Uchihas Company con el señor Madara programada para las tres de esta tarde. Usted confirmó la cita hace dos semanas.

Los labios del Uchiha se apretaron en una delgada línea mientras la observaba.

-Me gustaría ver las tablas de estado completas de los proyectos que tenemos en mi escritorio a las cinco. Creo que has administrado bastante bien la agenda, mejor que Hyoton.

Murmuró un esta bien que no estaba segura si él también la había escuchado.

-¿Crees poder ver los diseños que te manden y corregirlo? Es mucho trabajo para alguien que es novato- Sasuke levantó la ceja.

Comprendió todo, él solo quería darle una lección. Dos podían jugar el mismo juego. Hinata se sacudió, pero hizo todo lo posible por parecer firme.

-Lo siento, pero si crees que no podré hacer el trabajo que me estás dando entonces estás perdiendo mi tiempo y el tuyo-dijo Hinata con su rostro sonrojado por la ira.

Sasuke se acercó a donde estaba sentada y a pesar de sus mejores intenciones e intentos de autocontrol, el contacto físico de las piernas hizo que su estómago estallara en un enojado nido de nervios. Hinata se quedo en silencio porque descubrió que su boca ya no funcionaba.

Se inclinó hacia delante, apoyando los codos en las rodillas; sus manos estaban unidas, flotando sobre sus muslos.

-Hinata, creo que eres capaz de eso y mucho más- su voz sonaba fuertemente controlada, como si estuviera luchando por controlar su temperamento.

-Oh.

-¿Por qué no has devuelto mis llamadas?

Levantó su mirada hacia la suya, sorprendida por el uso de su primer nombre. Trago saliva con dificultad.

-Oh. Señor Uchiha

-No hagas eso-gruño.

Lo estudió por un momento, su cabello estaba mas largo que de costumbre, tenía días observando que le llegaba más abajo de su mentón. Su nariz detectó su colonia y un nudo grueso estaba en su garganta y un nido de avispas giraba furiosamente en su estómago. Tenía la extraña necesidad de poner sus manos en su cabello.

-No estoy seguro de lo que quieres que diga.

La miró con los ojos entrecerrados, sólo una leve indicación externa de frustración; pero luego parpadearon y su mirada onyx posó en sus labios.

-El señor Uchiha es mi padre.

Dejavu.

-Pe-pero..

-¿Por qué apagaste tu teléfono celular?-dijo molesto, pero al mismo tiempo controlando su tono de voz.

Mierda. Se había dado cuenta que lo había apagado.

-¿No tenía saldo?

Sasuke la miró enarcando una ceja.

-No te pago suficiente dinero para que no tengan línea telefónica.

Fuuuuck..

-Si tenía pero no creí que era importante-le dijo, frunciendo el ceño.

El lado de la boca de Sasuke se curvó, pero no dijo nada más al respecto.

-¿Que hare contigo Hyuga?-dijo mirando al techo en forma de súplica-¿Hice algo mal?

Esa necesidad de discutir con él estaba ahí, pero por la mirada que le dio, una mirada dura e intransigente, lo volvio a reconsiderar. Ese no era el momento adecuado para pelear con él, aunque quisiera hacerlo. Aunque tuviera motivos. Motivos inutiles, pero los tenia.

-No.

-¿Entonces porque me ignoras? Estamos haciendo las cosas a tu manera.

Hinata soltó un chillido y luego supuso que debía de tener una cara de desconcierto porque la expresión de su rostro se oscureció.

-¿A mi manera?-repitió Hinata.

Acerca su rostro al de ella, sus ojos buscando los grises de nuevo. Sus pestañas eran largas y abundantes, sintió que su respiración estaba entrecortada sintiendo por primera vez que su corazón no latía con tanta fuerza como al principio.

-Siempre ha sido a tu manera. Nunca tuve opción.

Hinata se mordió el labio inferior al darse cuenta que Uchiha Sasuke la estaba desarmando completamente. Se quedó callado por más tiempo, sus ojos destellaron una multitud de emociones que no pudo reconocer bajo una máscara fuertemente controlada. Por una fracción de segundo Hyuga Hinata no sabia que hacer enfrente de él. Sasuke aprovechando la cercano que estaban inhalo por la nariz y escucho que maldijo en voz baja.

-Sasuke-vacilo un poco antes de hablar-has estado demasiado estresado y todo tu personal se ha dado cuenta de eso.

-¿Y?-pregunto alzando su ceja y alejandose de ella.

-Tal vez deberias de ir a divertirte o salir con tus amigos. Creo que deberías tener una cita, Sasuke- dijo al fin.

Sasuke se tensó antes de mover su cuerpo y luego se rió secamente.

-Creo que debería, es la segunda vez que insistes con eso.

Con la mirada perdida en la pantalla de su computadora portátil, reflexionó un poco más. Y la verdad es que ella no queria que saliera con alguien.


Ubicación: Boston

Hogar de los Hyugas.

Las pesadillas habían vuelto. Era como regresar a su adolescencia.

Se sentía como si solo hubiera dormido hace menos de una hora cuando despertó con la música a todo volumen en la alarma del teléfono. Hanabi le había lanzo un par de almohadas por todo el sonido de su celular. Neji la estaba esperando en la planta baja.

Su aliento salió silbando de sus pulmones mientras corría, Hinata miro a Neji notando una capa de sudor cubría su frente. Hinata maldijo en voz alta mientras corrian por las calles vacias. El bosque estaba quieto y estéril, y el vasto y oscuro cielo parecía demasiado bajo mientras la luna aún estaba presente.

Corrieron los kilómetros que le tocaban, cuando estaban a punto de terminar la rutina Hinata vio a lo lejos a Kiba corriendo con Akamaru. La piel de Hinata estaba cubierta de una fina capa de sudor, se pasó su mano para retirar algunas cuantas gotas. Una vez que estaban frente a Kiba este la observa y le sonríe.

-Se levantaron temprano.

Siempre se levantaban temprano. Eran Hyugas. Ella le sonrio a su amigo y luego escucho un gruñido por parte de Neji.

-Tú también.

-Me adelantare Hinata, espero te lavaras la boca Inuzuka-dijo Neji antes de continuar con el recorrido.

-Siempre tan amargado -dijo mientras veía al castaño de cabello largo irse.

Kiba gira solo la cabeza en dirección de Hinata.

-¿Cenamos hoy?

-¿Pizza esta bien?

Fue lo último que dijo antes de terminar la rutina.

Llegando a la casa había arrastrado el cuerpo medio adolorido a la ducha y dejo que el agua fría intentara despertarla y que le quitara el dolor muscular. Después de unos minutos de tortura autoinfligida, ajusto la temperatura del agua y cerro los ojos para relajarse en el calor. Una vez vestida, bajo las escaleras de su casa donde se encontraba Neji esperándola con su taza de café.

Había llegado más tarde de lo habitual a la oficina. No había saludado a ninguno de las personas que estaban en la oficina, se dedicó a ponerse al día con los correos electrónicos y planificación de la agenda.

-Buenos días Hyuga- la saluda Ayame felizmente.

-Buenos días- responde con su voz inexpresiva mientras tecleaba los nuevos horarios.

-Oye, ¿te enteraste de lo que pasó aquí durante anoche?-Preguntó, deteniéndose junto a su escritorio.

La mujer le gustaba el chisme y mas el chisme de la oficina.

-¿Qué?-pregunto.

Sin apartar los ojos del itinerario de la laptop, Hinata suspiro por el estrés. Ella notó que algunas de sus juntas se empalmaban con otras en otro edificio, había proyectos que aún no estaban terminados y que los inversionistas no estaban incluidos en las juntas que debían.

En resumen: era un asco la agenda.

Dejó a un lado el itinerario y tomó una carpeta con la papelería de los nuevos empleados.

Durante las últimas semanas, Hinata se había llenado la cabeza con palabras nuevas, desde materiales hasta archivos.

-Dicen que el jefe está saliendo con una mujer.

-¿Enserio?-pregunto al mismo tiempo tomando su taza de café.

-Claro, es lo más interesante que se ha oído en estos días. La gente está empezando a hablar.

La taza de café de Hinata se detuvo a medio camino de su boca.

-¿Hablar?

-Si, no podemos entender como es que no ha mejorado su caracter- mirándolo desde el otro lado de la oficina-Quiero decir, él siempre esta de mal humor, pero últimamente ha estado peor.

-Oh, solo son rumores-la Hyuga hizo una mueca, luciendo un poco incómoda.

-¿Qué rumores, Hyuga? No lo entiendes, vieron una mujer aqui coqueteando con el jefe y el estaba coqueteandole a ella -dijo Ayame mientras tomaba un sorbo de su café.

La Hyuga reprimió un suspiro. No es que fuera una completa sorpresa. Uchiha Sasuke era atractivo, Ayame se aleja del escritorio para dejarla finalmente hacer algo de trabajo después de su taza de café.

Es media tarde cuando Tayuya llama para decirle que Suigetsu la esperaba en el vestíbulo para la administración de un archivo. Se encamina al vestíbulo, entrando se encuentra con la presencia del joven de cabello platinado y sonrisa maniaca.

-Hyuga, ¿lista para ir a revisar los terrenos?

Hinata dejó de respirar.

-¿Qué?


Eran las seis de la tarde cuando regresó al edificio . Todo lo que quería hacer era tomar una ducha larga y caliente luego meterse en la cama y ver un par de películas. Ese día quería ver los clásicos de Disney. Uno de los guardias de seguridad la saluda mientras entra en el edificio prácticamente vacío. Presiono el botón del ascensor para el piso superior. Estaba esperando el elevador cuando se abren las puertas y sale de ahí una mujer de unos treinta años, alta e igual a alguna modelo de esas que salen en revistas. Sus ojos se cruzan por una fracción de segundo antes de que agachaba la cabeza Hinata por el sonrojo que estaba apareciendo en sus mejillas.

Si no era modelo, debía de serlo en su vida pasada.

La Hyuga saludo a los que iban en elevador con ella, se había familiarizado con los nombres de los trabajadores del piso donde estaba y de algunos otros de seguridad. Cuando sale del elevador, el pasillo aun habia unas cuantas personas trabajando.

El cubículo de Ayame estaba lleno de varias trabajadoras de ese piso. Esa mujer sabia tener a todas entretenidas con los chismes del edificio.

-Hinata ¿viste salir a la rubia?- preguntó, señalando hacia el elevador.

-¿Rubia despampanante? Sí, parece modelo-dijo mientras tomaba asiento.

-Es con la que esta saliendo Sasuke.

Una aguda punzada de presión sintio en su abdomen. Encendio la laptop para distraerse de la nueva información que le proporcionaban.

-Oh. Pensé que no tenía citas-murmuró fijando su mirada en el piso. La pantalla de la computadora estaba en blanco y su mente estaba igual.

Uchiha Sasuke habia seguido su consejo y eso le causaba nauseas.

-Parece que ahora sí.

Hinata giró la cabeza y vio a Karin acercándose rápidamente a ella. La Hyuga se puso de pie y se alejó del cubículo sintiendo como era que la Uzumaki se acercaba a ella.

-¿Algo mal?-Hinata murmuró, mirando alrededor.

-Hyuga, el señor Uchiha necesita el resumen de tu ida con Suigetsu.

Camino a su oficina, evitando el escritorio vacío de la secretaría, tomo aire antes de abrir la pesada puerta. Se encontraba el Uchiha parado al lado de su mesa mirando algunos archivos antes de girarse hacia ella y cruzarse de brazos. Su rostro, desprovisto de cualquier tipo de emoción. Hinata tragó saliva. Caminó hacia él, pero se paró a unos buenos dos metros del hombre; miedo de dar un paso más.

-¿Tienes el resumen de lo de hoy?-pregunto sentándose en su silla.

-Te lo mande a tu correo.

Los hombros del Uchiha se relajaron un poco. La Hyuga trato de no poner los ojos en blanco. Sasuke cuando se estresaba o trabajaba de más solía estar tenso y con una mirada gélida.

-¿Algún problema con el señor Ononoki?

Entonces le pelinegra nota que esa pregunta lo hizo sentirse incómodo y no respondio, así que cambió de tema. Se sentó en una de las esquinas del escritorio para estar encima del mueble, vio como Sasuke fijó su mirada en sus piernas por un segundo y luego la miro a los ojos.

-Entonces, tienes una cita ¿eh?

Hinata hizo todo lo posible para esbozar una sonrisa para que él no se diera cuenta del hecho de que su presencia esa tarde le había dado una verdadera dosis de decepción. Él le devuelve la sonrisa.

-Seguí tu consejo, Hyuga. Tu fuiste la de la idea.

-Y eso está muy bien-agregó, noto que él volvió a bajar la mirada en sus piernas.

Hinata se mordió el interior de la mejilla, tratando de reprimir docenas de preguntas. Preguntas que lo harían parecer una patética adolescente necesitada. Sasuke se levanto de su silla y se acercó hacia ella. Dio un paso hacia ella, sus rostros estaban ahora a solo unos centímetros de distancia. Había una extraña inquietud en los ojos oscuros. Algo se movía entre ellos y eso asustó a Hinata.

-¿Por qué dices eso?-preguntó en voz baja Sasuke.

-Es viernes por la noche. Eres joven y deberías estar disfrutando de la vida. No estar encerrado en esta oficina donde se consume gran parte de tu vida.

Sasuke la miró por unos segundos más y luego evadió su mirada.

-¿Puedes pasarme los planos que están cerca del librero?

Hinata murmuró una maldición en voz baja al recordar que le tenía una tira completa de archivos por entregar. Hinata cerró el cajón de golpe, puso algunos papeles en la mano de Sasuke. Él miró los planos y luego a ella.

-No sabía que estarías aquí esta tarde-dijo la pelinegra tratando de ocultar cualquier emoción en su voz.

-Me voy por unos días-dijo Sasuke.

Hinata abrió los ojos del tamaño de un plato. Esa noticia lo tomó por sorpresa. No recordaba que le hubieran avisado, estaba casi segura que no lo habían hecho.

-Oh, ¿tienen fecha?

-Próxima semana.

Siendo Sasuke, un ambicioso trabajador eso explicaba que hacía tarde en su oficina.

-Es demasiado...próximo.

-Sí, tenía algunos arreglos de último minuto que manejar y todavía necesito discutir mi ausencia contigo-habló sin levantar la vista de los planos.

Hinata respiro hondo.

-Creo que podemos manejar las cosas bien sin ti aquí, a pesar que no soy parte de tus trabajadoras de esta área sé que tienes un buen equipo-confesó Hinata.

Sasuke la miró con astucia y luego señaló la silla frente a ella.

-Eso lo se pero veo necesario que nos acompañes, iremos a Nueva York. Hyoton necesita ayuda con los papeles.

Se miraron el uno al otro. Hinata se negó a bajar la mirada.

-Tu decides si quieres ir, Hyuga.- dijo con firmeza.

- Dejame pensarlo.

Pasaron unos segundos mientras se miraban el uno al otro. Karin le habló y salió de la oficina, para cuando la gente empezó a irse, Hinata todavía no había tomado una decisión. Ir a Nueva York significaba que le pagarían más y conocería una de la ciudades que más ha querido conocer, pero implicaría estar más tiempo con él. Desde que había vuelto había cumplido su palabra. Antes de irse ve la luz encendida en su oficina. Hinata se acercó y escuchó a Sasuke que seguía discutiendo por teléfono. Ella se dirigió hacia su puerta y apoyándose contra el marco de la puerta, lo vio trabajar. El la observó y luego con sus manos le hace una seña de que entre, cuando él colgó el teléfono de golpe se masajeó su frente.

-¿No conseguiste lo que querías?-ella preguntó.

-No es eso, Ononoki es un dolor de cabeza-dijo Sasuke entrecerrando los ojos- Nunca dudes de mí cuando quiero algo. Siempre lo consigo.

Eso último lo dijo con firmeza y la veía de una forma diferente. Nerviosa, ella fijó su mirada en su cabello. Estaba más largo y unos cuantos mechones salían de su alrededor.

-Necesitas un corte de pelo.

Sasuke le envió una mirada irónica.

-Lo sé. No he tenido oportunidad de hablarle a Mei para que me lo corte.

-Yo puedo hacerlo. Sé cómo. Suelo cortarles el pelo a mis primos. Soy buena en eso- dijo, pero luego contuvo la respiración. Rápidamente cambió de parecer al ver que el Uchiha no le respondía-Si es que no puede Mei hacerlo claro, y si tu quieres. Es solo una opción.

Sasuke parpadeó un par de veces y la miró.

-¿Me cortarías el pelo por mí?-preguntó el Uchiha.

Ella tardó en contestarle porque estaba sorprendida que él la considerara para tocar su cabello.

-Sí, solo necesito una foto para saber que estilo quieres.

Vio como el Uchiha se pasa una mano por el pelo. Era demasiado largo y luego recordó que ya había pasado sus manos en él. Era suave y olía bien.

-Dejaré el estilo en tus manos. Solo lo quiero más corto.

-¿Puedo elegir?-pregunto sorprendida la Hyuga.

Una mirada pensativa cruzó su rostro. El solo asintió lentamente y le sonrió ligeramente.

-Eso hacen los amigos ¿no?

Ella asintió en silencio y luego pasó un mechón detrás de la oreja.

-Sasuke, no te desveles-dijo con un sonrojo leve en sus mejillas.

-Ve a casa, Hinata-ordenó al mismo tiempo que sonreía.

Le había dicho por su nombre de pila. Salió de la oficina y subió al auto de Neji. El camino de regreso fue como siempre, el sonido de la radio estaba de fondo. Una vez dentro de la casa, se quitó los tacones feliz de deshacerse finalmente y estar descalza.

-Ponte algo antes de que te enfermes-ordenó Neji.

Ella sonrió apenada, después de un momento Neji se dirigió a la cocina con su mano descansando en su nuca. Hinata subió a su cuarto y en su cama dejó el lápiz labial que le regaló Shisui. Debería de volverlo a usar, el rojo le gusto.

-No sabía que te comprarías Dior.

Escucho que dijo Hanabi que entraba al cuarto, la castaña tomó el lápiz labial con sus manos y lo estudió.

-¿Desde cuando te maquillas?

-Fue un regalo- dijo. No era mentira, tampoco era verdad.

-Deberias de prestármelo, en estos días tengo una cita y este color es bonito.

-Puedo hacer eso-masculló.

Hanabi se sentó en su cama, tomó un cepillo para el cabello y comenzó a desenredarlo.

-¿Crees que puedas lavarme el cabello y ponerme tratamiento en estos días? Le pedí a Neji que lo hiciera pero el maldito solo me miró con esa mirada juzgadora.

-Creo que mañana le toca su tratamiento de Keratina-murmuró Hinata.

-¿Es un sí o un no?

Hanabi no le gustaba tener que compartir con ellos su tratamiento capilar.


Notas de autor:

3 de octubre del 2021

Hoy es un año que se inicio este fanfic :) y esta pequeña trilogia. La verdad estaba de humor para subir un capitulo más y la verdad tenia tiempo. Este capitulo lo tuve que dividir en dos partes, igual que el 11 y probablemente el 13. El doce esta listo solo hacer correcciones. Muchas gracias a los pocos pero que dejaron review! Se los agradezco mucho, al igual se que leen mis fanfics OCULTO Y CEREZAS AGRIAS. Los que tienen cuenta les mande mensaje por PM.

Bueno en este capitulo se hace varias menciones de temas de I know what you did last summer.
1.- Cuando se vieron en la competencia de Atletismo.
2.- Cuando Kiba y Shino hackeron la pagina del hospital Seju.

3.-Suigetsu el que le mando una rubia, esta en el epilogo si no recuerdo.

4.-Umino Iruka.

Proximamente hare un update con la segunda parte del capitulo 10. Estoy enfocandome más en el capitulo 13 por el momento. Cuidense mucho, espero sea de su agrado.

Les mando un saludo desde méxico.