Título: Fucking Rich people.
Rating:T a M
Disclaimers: Naruto no me pertenece. Minato, Kakashi, Neji y Akamaru sí. Ellos son míos.
Capitulo 10
Parte 2
Hinata se levantó por el grito que soltó Hanabi mientras dormía. La luna estaba llena y alta, pero la noche parecía más oscura de lo habitual. Se levantó rápidamente y se acercó a ella. Hanabi se retorcia del dolor, abrió los ojos de un tamaño descomunal haciendo ver los ojos de un color platinado.
No podía creerlo.
Las luces de su cuarto se encendieron y cinco pares de ojos grises las miraban asustados.
-¿Se-se ha creado?-preguntó en voz baja Ko.
No tuvo tiempo de responder porque Hanabi soltó otro grito desde lo más profundo de su ser, provocando que las venas de sus temporales se saltarán. Neji abrió la boca pero lo detuvo el aullido a lo lejos de los lobos.
-¿Lobos?
Hinata escuchó su propia voz al cuestionarse si realmente estaba sucediendo. Hanabi arqueo su espalda mientras cerraba los ojos suprimiendo el dolor. Hinata se cubrió los labios con ambas manos para evitar que sollozar después de todo Hanabi nunca se quejaba del dolor.
Nunca.
El grito del sufrimiento de la menor de las Hyugas volvió a hacer eco.
Hubo un silencio por parte de todos los Hyugas y por unos breves segundos todos pudieron respirar cuando Hanabi abrió los ojos. Sus ojos habian vuelto a ser de color gris y su cuerpo se relajo.
Todos pudieron respirar nuevamente.
Iroha maldijo en voz alta.
Hoheto golpeó la pared.
Tokuma se paso una mano por su cabello.
Ko apreto los labios
Neji miro sorprendido a Hanabi.
Hinata solo controlo sus lágrimas.
Después de todo, estaba próxima su celebración. Demasiado próximo. Hacía tiempo que la Diosa no se hacía presente en algún Hyuga. Había sucedido hace mucho tiempo, los ancestros habían descrito.
Una mujer con un dolor como un trabajo de parto. El nacimiento de una nueva sacerdotisa a la arredonda.
-Hanabi-dijo fríamente Iroha.
-Estoy bien-murmuró la menor.
Tokuma se acercó a ella y con sumo cuidado le tocó su abdomen, todo parecía indicar que la molestia se había detenido. Ko salió del cuarto y regresó con una taza de té en la mano, Hinata sabía que era de las plantas del invernadero, del área que solo Hyugas podía acercarse.
-Dejenla descansar, no es usual que la Diosa se presente-informo con los brazos cruzados Hoheto.
Una vez que Hanabi volvió a cerrar los ojos todos los Hyugas salieron del cuarto. Era preocupante, porque aunque la diosa coneja era mucho más gentil el hecho que se hiciera presente podía significar demasiadas cosas: tanto buenas como malas.
-No quiero que se expongan-gruño Iroha dando la espalda a todos.
-Solo es coincidencia que los lobos aullaron-murmuró Ko tratando de tranquilizarlos.
-Curiosamente, el lobo es el enemigo del conejo-contestó Neji masajeando su mentón- El nacimiento de una sacerdotisa y el aullido de los lobos no es una buena mezcla.
-No creo en las malditas coincidencias. Que la diosa intervenga con los humanos solo significa que se vienen tiempos de tristeza y muerte.
Iroha volvió a gruñir.
-Los Otsusukis más cercanos están en Canadá. Sera necesario informar a la sacerdotiza.
-Necesito un cigarro-dijo en voz alta Tokuma.
Hoheto saco una cajetilla de cigarros y lo repartió a cada uno de sus sobrinos. Hinata se pasó un mechón detrás de su cabello mientras daba una calada al cigarro.
-Los Hyugas estamos con los brazos y el corazón abiertos a la fauna, tomemos la señal que nos ha dado la diosa para cuidarnos-dijo Hoheto después de dar una larga calada al cigarro.
-Tendré que hablar con los Otsusukis de esto, probablemente alguno esté en espera de su primera hija-forzosamente hablo Iroha.
No era de esperar esa respuesta. Iroha odiaba hablar con el patriarca Kinshiki. Decía que era un hombre detestable, mal carácter y peor sentido del humor que Neji.
Hoheto miró fríamente a cada uno de los Hyugas pero su mirada se quedó en cierta pelinegra.
-Mucho cuidado-repitió antes de irse a su cuarto.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachuset, USA
-¿Recuerdame porque tiene que venir Neji con nosotros?
-Porque yo lo invité-dijo Shino.
Kiba gruño desde su lugar. Estaban en el carro de Shino camino al único bar del suburbio, Neji ,estaba a lado de Hinata, puso los ojos en blanco pero por primera vez no discutió. A Hinata se le hacía raro que hubiera accedido a ir con ellos a tomar unas cervezas, en especial porque Neji era más antipático que ella para salir. Kiba, que estaba de copiloto, seguía hablando de su día.
La realidad era que Neji estaba preocupado por Hinata. Desde aquella noche, todos los Hyugas habían estado vigilandola más de lo normal.
Porque la verdad era que la Diosa no se presentaba en humanos a menos que sea una advertencia.
Cuando llegaron al bar, Kiba fue el primero que se acercó a la barra para pedir su primera ronda de cervezas, Hinata tomó asiento y vio como era que Shino sacaba su celular rápidamente de su pantalón. Estaba serio como de costumbre y probablemente estaba hablando con la mayor de los Inuzuka. Se oye que la puerta del bar se abre seguido de una risa femenina sonora, lo que la hace mirar casualmente por encima del hombro. Entraron tres personas, dos hombres y una mujer joven. Volvió a escuchar la risa de la mujer, sintió que Neji se tensaba. Giró su cuerpo y lo miro, estaba pálido y nervioso. Algo no característico de él.
-Neji.
Observó nuevamente a la mujer, era curioso se le hacía en cierta forma familiar
-Ahora no Hinata, después-contestó en un murmullo.
Era su imaginación o veía que su primo se hundía en el asiento. En ese momento llega Kiba con las bebidas de todos, sonriendo en grande.
-¿Pueden creerlo? Una mujer se acercó a mí y me preguntó mi nombre. Obviamente se lo dí y luego me pidió mi número telefónico.
-¿No estabas saliendo con alguien?-pregunto Shino sin quitar la mirada de su celular.
-Sigo estando soltero. Ustedes deberían de aprender de mí, en especial tu Edward Cullen.
Neji se relajó unos segundos y le contestó al Inuzuka. Cada uno tomó su bebida, de vez en cuando Shino contestaba lo que decía Kiba, lo cual era lo más normal de su amistad. Eran totalmente opuestos y Hinata se complementaba con ellos.
-Ya vieron a esos raros de la esquina, visten de un color verde demasiado llamativo-dijo Kiba.
-¿Desde cuándo te volviste un conocedor de la moda?-pregunto Shino.
-Se visten peor que nosotros en la secundaria-se defendió Kiba y después le dio un trago largo a su bebida.
Neji se vuelve a tensar, Hinata se gira y ve que él sudor frío le recorre la piel.
Neji estaba nervioso. Sus ojos se ensanchan al ver que sus mejillas se sonrojan al volver a escuchar la risa de la mujer. Hinata parpadeó un par de veces, abre la boca sorprendida pero la vuelve a cerrar. El sonrojo estaba llegando hasta su cuello, Hinata se anima y como un pajarito que se asoma desde el nido se gira para observar a la mesa que todos estaban viendo.
Un hombre mayor, con un corte de cabello de hongo estaba hablando en alto mientras un joven casi una réplica de él estaba viéndolo con emoción y asintiendo al mismo tiempo. Era verdad, ambos vestian de color verde. La mujer que estaba con ellos, era aperlada y con un cabello castaño claro. Vestía un traje sastre y sonreía a lo que sea que le estaba diciendo el hombre mayor.
-Diablos Hinata, es la primera vez que te veo observando a alguien- siseo Kiba.
-¿Con alguno de esos hombres saliste?-preguntó Shino.
Neji se tenso de pies a cabeza. Giro su rostro y luego alzó la ceja.
-No sali con ellos, no los conozco y no te preocupes Neji- contesto Hinata rápidamente.
Neji iba a responderle algo cuando vuelve a escucharse la risa de la mujer. En cámara lenta ve como la mirada gris de Neji busca a la propietaria de la risa, un sonrojo aparece en sus mejillas y una sonrisa ligera se plasma unos breves segundos.
Mierda.
-Neji ¿quienes son ellos?- dijo Hinata, extendiendo la mano por encima de la mesa para tocar su hombro.
Kiba escucha y se gira completamente para verlos.
-Si tu plan era llamar la atención y que se den cuenta que los estamos viendo, vas demasiado bien Kiba-mencionó Shino con su voz neutral.
-A mi no me importa que se den cuenta, quiero saber quienes son ellos.
-¿Neji?-vacilo Hinata preocupada.
-Son personas con las que trabajo, la verdad no quiero interactuar con ellos pero sé que en algún punto me verán-confesó Neji que jugaba con la botella que tenía en sus manos.
-¿Por qué no te acercas y los saludas?-lo cuestionó Hinata mirándolo con ternura.
-Realmente no quiero-contestó mientras la veía por el rabillo.
-¿Qué te parece si te acompaño? Puedo hacer la plática más amena-mencionó el Inuzuka.
Todos en la mesa parpadearon sorprendidos. Shino se acomodo los lentes que resbalaron ligeramente por el puente de su nariz, Hinata miró efusivamente a su amigo y Neji solo enarcó las cejas. Era una petición poco común para el Inuzuka. El silencio se hizo abrumador incluso se podía escuchar las respiraciones de los presentes.
-Creo que Neji no quiere interactuar tanto tiempo con ellos-le explicó Hinata nerviosa a su amigo.
-Exactamente-replicó Neji.
-¿Y?-pregunto inocentemente el Inuzuka.
Hubo un silencio incómodo en la mesa por unos segundos hasta que Shino se levantó de su lugar y se aclaró la garganta.
-Creo que es mi deber acompañar a Neji con ellos, soy la persona que menos conversación tiene.
-Estoy de acuerdo-dijo Neji rápidamente.
-Que buena idea-respondió con rapidez Hinata.
-Pero...pero…
-¿Sabes que creí haber visto a Shion en la barra? ¿Te acompaño Kiba?
No le dio tiempo para que le respondiera, rápidamente Hinata se levantó y lo tomó del brazo para acercarlo a la barra. Cuando estaba llegando con el bartender, giró su cabeza y a lo lejos vio que el Aburame le daba las gracias por alejarlo. Inuzuka Kiba podría ser una persona gritona, extrovertida y divertida pero también tenía un corazón demasiado noble que siempre que podía lo protegían. No podía romperle el corazón por la idea que se le había ocurrido. Cuando llegaron a la barra, le dio gracias a la Diosa Kaguya que una mujer se le acercó a su amigo para conversar con él. Desde donde estaba vio como era que Neji se acercaba a la mesa donde estaban los tres desconocidos, pero no le paso en alto la mirada de su primo hacia la mujer.
Esa mirada era de admiración.
Nuevamente Hinata sintió celos dentro de su ser.
Ubicación: Suburbios de Boston, Massachuset, USA
Hogar de los Hyugas.
Ring. Ring. Ring.
-¿Piensas contestar?-le preguntó Hanabi.
Ring. Ring. Ring.
Apenas había podido dormir por solo tener la idea de compartir a Neji. Nunca se le había cruzado por la cabeza que Neji podría sentir aprecio hacia otra mujer. Toda la noche se cuestionó si la mujer que había visto en el bar sabría lo que valía Neji. Lo importante que era él en la vida de todos los Hyugas. Lo importante que era para ella. No había nadie suficientemente bueno para él.
Ring. Ring. Ring.
Hinata miró el celular que estaba sobre la mesa. Se acercó al teléfono y reconoció el número. No tenía humor para hablar con él. Tomo su taza de café, se levantó de su lugar para ir a la alacena sacó el licor 43 y lo sirvió en el. Tomó un gran sorbo y bajo la taza haciendo un sonoro estruendo. Hanabi le dijo una maldición en voz alta. Esa mañana Ko, Tokuma y Neji se habían levantado a entrenar en el bosque. Ella fingió estar dormida y sabía muy en el fondo que los tres se habían dado cuenta.
-Deja de huir de tus miedos y contesta de una vez-grito Hanabi desde el sofá.
-No estoy huyendo de mis miedos. Me estoy escapando de mi trabajo en horario no laboral-dijo Hinata al reconocer el timbre de su celular.
Uchiha Sasuke.
Ring. Ring. Ring.
-Contesta de una vez Hinata. Debes enfrentar tus problemas y tus miedos-dijo frustrada la castaña.
-Un excelente consejo pero prefiero ignorar los míos y dejar que se pudran-alegó Hinata. Después de eso dejó de sonar el timbre. Ella inspiró por la nariz para controlarse. No quería tener una migraña tan temprano.
-¿Era tu jefe?
Hinata afirmó en voz alta.
Uchiha Sasuke, hablando un domingo a su número personal. Si debes en cuando se mandan mensajes, usualmente cosas laborales pero una llamada era algo que le daba miedo y pavor. Su ritmo cardiaco se aceleraba y no sabía si era por el café o por cierto Uchiha.
-¿Por qué no le contestas?
-Digamos que no es exactamente del tipo de personas que habla- refunfuñó Hinata mientras daba otro sorbo a su carajillo.
El timbre volvió a sonar, Hinata soltó un gruñido desesperado hacia el techo.
Que mierda quería Uchiha Sasuke un domingo a las nueve de la mañana. Miro el celular y sus mejillas se sintieron calientes.
-Parece que quiere hablar esta vez.
Hinata pasó sus dos manos por su cabello y luego vio como el móvil dejaba de sonar. Entrecerró los ojos y escucho que un mensaje de texto llegaba.
-Pensé que estabas buscando alguien con quien salir.
-No le contesto porque es domingo y le dije que estaba saliendo con alguien-confesó Hinata en un murmullo.
-¿Por qué le dijiste eso?-Hanabi se levantó del sofá, sus ojos grises eran del tamaño de una pelota de tenis.
-Porque tengo una cita-volvió a confesar Hinata.
Hanabi se acercó a ella, tomó una taza y preparó un carajillo. Hoheto e Iroha habían salido con un cliente y prácticamente las hermanas Hyugas tenían la casa para ellas mismas. Era poco común eso.
-¿Cuándo será eso?
-Hoy en la noche-respondió en voz baja entrecerrando los ojos.
Esperaba que su cita fuera buena porque era cada vez más difícil estar en un mismo cuarto con Uchiha Sasuke.
-Porque suenas así- Hanabi frunció el entrecejo y cruzó los brazos-¿Alguien te está obligando a salir con esta persona?
Probablemente su subconsciente.
Tal vez Uchiha Sasuke. Pero lo más seguro era Otsusuki Toneri.
Se mordió el labio inferior.
-¿Cómo sueno?
-Ya sabes, devastada y soltera.
Hinata soltó una minúscula risa.
-De lo que acabas de decir solo estoy soltera. Nadie me obliga, solo es estresante para alguien como uno salir con personas que no conozco-murmuró Hinata, miró a Hanabi y esta le regaló una sonrisa de lado.
-Disculpa, ¿tu nombre es Neji?-bromeo la castaña.
Ambas se rieron. Un silencio agradable quedó en el cuarto mientras las dos tomaban su carajillo. Hinata notó que Hanabi movió sus labios hacia adentro, como si estuviera tratando de contener las palabras. Todo lo que hizo, inexplicablemente, fue hacer que su sonrisa se ensanchara aún más.
-¿Qué me quieres decir Hanabi?
-Has estado bastante extraña hermana, más de lo normal-empezó a decir la castaña mientras sus ojos se posaban en su rostro sereno-Quiero decir, si estas preocupada por los Otsusuki creeme nadie te obligara a que salgas con él.
Hinata soltó un bufido.
-En parte sí tiene que ver con él, pero siendo sincera Hanabi creo que es momento que salga con alguien.
Hanabi la miró con desdén y luego comprendió que lo que estaban hablando no tenía nada de sentido. Ella jamás se había preocupado por conseguir pareja ó si quiera había sido algo de importancia para ella. Solo se dejó de llevar en sus pocas citas.
-¿Y cómo te ha ido? Si sabes como coquetear ¿verdad?-cuestiono en alto Hanabi,
-¿Como que coquetear?- dijo en voz baja, como si las palabras salieran en contra de su voluntad.
-Fuuuck Hinata! ¿Alguna vez has escuchado las reglas de Natsu para conseguir pareja?
La pelinegra se encogió de hombros y se sonrojó. Alguna vez Natsu le había explicado como atraer a cualquier persona que estuviera interesada pero no prestó la suficiente atención que requería. Estaba más interesada en salir con Shino y Kiba al bosque. Solo había asentido y repetido las mismas palabras de Natsu. Hanabi alza su ceja izquierda cuestionando, Hinata se quedó en silencio y luego asintió con la cabeza levemente.
-¿Recuerdas algo de lo que dijo?-pregunto Hanabi.
Ella solo negó con la cabeza. Escucho un bufido por parte de su hermana menor y luego una maldición. Molesta Hanabi se acercó al cajón donde guardaban las cajetillas de cigarros, tomó una y sacó dos cigarros. Una para cada una.
-Hinata, a los hombres les gusta ver a las mujeres ¿estamos de acuerdo en eso? Siempre que puedas has algo que haría Natsu-le explicó Hanabi y luego dio una calada a su cigarro.
Un escalofrío recorrió su cuerpo. La solo idea de actuar como Natsu la ponía nerviosa. Su prima era una diosa sensual, podía seducir a cual hombre o mujer si se lo propone.
-Algo que haría Natsu-repitió la pelinegra aun con el cigarro sin encender en su mano.
Hanabi suspiro y luego Hinata sintio esos ojos de color gris golpear el costado de su cara. Era deprimente saber que su hermana menor le estaba explicando como tener éxito en sus citas. Frunció su ceño y luego encendió su cigarro. Hanabi dejó las cenizas de su cigarrillo en el cenicero.
-Intenta arreglarte y de vez en cuando toca al joven. No de forma inapropiada, de forma inocente sin que se de cuenta que tu estas interesada.
-Hn..
Hanabi soltó un bufido largo y sonoro.
-Esto sera mas dificil de lo que pensé- dijo Hanabi mientras daba una calada de su cigarro.
La pelinegra suspiro y le dio otra mirada rápida a su hermana menor, imitó a su hermana e inhalo un poco más de nicotina. Tenía que dejarlo, si no jamás podría terminar el maratón.
-Y si actúo como si fuera Neji-dijo pensativamente Hinata, los ojos grises de Hanabi estaban puestos en ella-Me refiero a tocarlo como si fuera él. No me molesta tomar de la mano a Neji o a Tokuma o a Ko.
-Es una buena idea-dijo después de una pausa la castaña.
Ambas hermanas terminaron su carajillo y su cigarro.
Ubicación: Boston, Massachuset, USA
Residencia Uchiha.
-¿Entonces cómo te fue con la cita?-escucho por el otro lado del auricular.
-Kiba esta llamada no es de vida o muerte como me pusiste en el mensaje-dijo mientras encendía la estufa.
-No me has dicho nada-se quejo el Inuzuka.
-Mi cita estuvo bien.
No había sido mala pero tampoco fue buena. La cena estuvo agradable, dividieron la cuenta y tuvieron unos cuantos temas de conversación que les gustaba, pero nuevamente no hubo esa química entre ellos. Esperaba mucho de sus citas, que la vieran a los ojos y que de vez en cuando le sonriera de lado.
-Tienes que contarme sobre tu cita. Eso hacen los amigos ¿no?
-No se Kiba, jamás me has contado de tus citas-dijo tomando asiento en una de las sillas que estaban cerca de la isla.
-Porque no has preguntado-gritó su amigo.
Hinata cerró los ojos y sonrió en grande. Kiba era un niño en el cuerpo de un adulto. Lo apreciaba mucho.
-Te contaré todo sobre la cita mañana, ¿de acuerdo?
Sasuke que estaba entrando a la cocina con una taza de café en la mano, de la nada se le resbaló y cayó al suelo, la taza se quebró y dejó escapar una maldición cuando el liquido mancho toda su vestimenta.
-Hablaré contigo más tarde, tengo un lío que limpiar aquí.
Se despidió rápidamente de uno de sus mejores amigos y colgó el teléfono. Hinata se puso de pie, observó al Uchiha que se veía bastante molesto consigo mismo lo vio tensarse antes de mover su cuerpo de modo que se paró frente a ella. Se quedó callado por más tiempo, la Hyuga pudo notar que en sus ojos destellaron horror y amargura.
Esos ojos oscuros eran como un pozo sin fondo.
-¿Estás bien?- pregunto preocupada.
La mirada del Uchiha era desconcertante, y por una fracción de segundo Hinata deseaba haberlo conocido mejor para entender lo que estaba pasando por su cerebro. Se dio cuenta que ella queria saber mas de él. No como un empleado quisiera conocer a su jefe, si no como la persona que era.
-Sasuke-volvió a insistir Hinata en voz baja.
La realidad es que no sabía quién era Uchiha Sasuke pero en ese momento, frente a ella tenía la cara como si estuviera perdido.
-Sí-murmuró.
-¿Seguro?
-Mejor que nunca- respondió con irritación. Su respiración era ruidosa. Hinata noto que sus orejas se estaban tornando de un color rojizo.
-Bueno, ve al baño y cambiate. Limpiaré este desastre, Shisui me avisó que hoy vendrían a tomar café Itachi e Izumi.
Sasuke dio un lento encogimiento de hombros mirando hacia otro lado. Nunca había visto una mirada tan amarga en el rostro de alguien. Pero tenía sentido. Ser un torpe enfrente de alguien era bastante penoso. Varias ocasiones le tocó ser una persona torpe en la escuela. Hinata supuso que Sasuke jamás había pasado por algo similar.
El Uchiha no se movió ni dijo nada.
-Sasuke, ve a bañarte.
Sasuke parpadeó varias veces y luego se dirigió maldiciendo varias veces al baño. La Hyuga negó con la cabeza mientras sacaba un trapeador y se puso a trabajar limpiando el desorden.
Cuando termino de limpiar escucho la puerta principal abrirse, la voz masculina de Shisui hacía eco en toda la casa; entra a la cocina y al verla le sonríe de oreja a oreja. Detrás de él estaban Itachi e Izumi, junto con los gemelos Uchiha.
-Nata, ¿y el tío Sasuke?
-Esta en su cuarto, deberian de avisar que llegaron- sugirió Hinata mientras les guiñaba el ojo.
Los niños subieron corriendo y sonoramente las escaleras hacia el cuarto de Sasuke. Esperaba que ver a sus sobrinos lo pusiera de buen humor.
-Cariño, no me molesta que limpies la casa pero porque estas limpiando nuevamente el piso-preguntó Shisui que se acercaba a la alacena para tomar el grano de café molido.
-Mmm, Sasuke tuvo un percance y tiró un poco de café-explicó en voz baja.
-Que extraño, eso no suena nada a él-murmuró Izumi.
-Debe de haber estado distraído-agrego la pelinegra mientras sacaba el pan del horno.
Escucho detrás de ella la risa de los tres Uchihas.
-¿Que es tan gracioso?-preguntó, volviéndose levemente en su dirección.
-¿Respuesta honesta?-pregunto Itachi.
Hinata vio que los labios carnosos de Shisui se fruncía con fuerza. Itachi se acomodo su cabello e Izumi solo sonrió en grande.
-Bueno señorita Hyuga, Sasuke nunca se ha distraído. Lo que nos estás contando es algo completamente bizarro-respondió Itachi.
-Oh-musitó Hinata.
-Me está dando un poco de curiosidad que es exactamente lo que paso, eso es todo-agregó Izumi con una voz engañosamente dulce.
-Últimamente Sasuke no ha sido el mismo de siempre. Lo juro, se hundiría en el suelo si lo dejamos- dijo Shisui, sacudiendo la cabeza mientras se sienta en la mesa y comienza a servir las galletas.
-¿Estás hablando de mí otra vez?-Sasuke contesta mientras entra con ambos gemelos en sus brazos.
Esa imagen hizo que Hinata abriera su boca. El cabello del Uchiha estaba mojado y peinado hacia atrás de su rostro como si se hubiera pasado las manos por él rápidamente. Era la primera vez que lo veía vestido en pantalones de mezclilla y una camiseta de botones que no era para la oficina. Su garganta la siente seca y se da cuenta de que Uchiha Sasuke ve bastante bien. Tener a sus sobrinos en brazos, con su mirada desinteresada causaba en Hinata ciertas cosquillas en su entrepierna. Un sonrojo cubrió sus mejillas que alcanzo a ver, desgraciadamente, Sasuke.
Mierda. mierda.
-Pueden tomar asiento, el café no tarda en salir-dijo rápidamente para darle la espalda a todos los Uchihas.
Escucho varios pasos salir de la cocina mientras limpiaba las tazas. Su cuerpo pudo sentir la presencia de alguien detrás de ella, se congeló por un breve momento y luego continuó ignorándolo. Sasuke se desliza a su lado y habla en voz baja.
-Tenemos que hablar.
Hinata evitó sus ojos mientras mientras la tetera se preparaba, escucho que Sasuke inspiró profundamente.
-Hinata.
Oh diablos.
Su voz adquirió ese tono lechoso, suave y profundo que la hizo sentir como si se estuviera derritiendo. Ella se dio la vuelta, apoyándose contra la encimera con los brazos cruzados sobre el pecho.
-Sasuke-susurro.
-No me has dado una respuesta del viaje a Nueva York.
Hinata se movió hacia adelante sin importar que Sasuke estaba demasiado cerca. Por supuesto que no se movió.
-Aun no tengo tu respuesta, dame más tiempo- insistió.
-Ya te di suficiente tiempo.
Eso hizo que sus labios se abrieran estaba apunto de contestar cuando escuchan que Izumi carraspea la garganta.
-¿Necesitas ayuda Hinata?
Izumi levantó la ceja, suponía que era una cara de sorpresa y su boca formó una pequeña "O" al sentir la mirada penetrante de Sasuke en ella. Luego los ojos de Izumi se movieron sobre ella con renovado interés.
El calor llegó a sus mejillas, era demasiado tarde y se estaba sonrojando. Estaba empezando a preguntarme si hay algo seriamente mal en su garganta cuando Sasuke levanta la barbilla y del lado que no puede ver Izumi, le toma la mano.
-¿Qué sucede Izumi?-pregunto Sasuke. Los dedos largos de él pasaron por su mano y luego la soltó para ver el sonrojo que se formaba en su rostro.
Fuck.
-Creo que puede necesitar ayuda Hinata-contestó.
-No, Sasuke se ofreció a ayudarme-dijo inocentemente Hinata sonriendo sin enseñar los dientes.
Sasuke la miró con diversión y una sonrisa se formó en su rostro. Esa sonrisa provocó un nivel de incomodidad completamente diferente en ella. Algo hacia Uchiha Sasuke que tenía a su corazón y a su mente temblando y saltando. Lo más extraño fue que ella le devolvió la sonrisa. Hinata tomó el plato de galletas y de dulces que había hecho esa tarde. Cuando entro al comedor noto que los dos Uchihas mayores tenían expresiones idénticas, la estaban mirando como si acabara de anunciar que tenía la cura del cáncer. Eso la hace detenerse en seco, pero sus miradas cambiaron a asombro cuando vieron a Sasuke entrando con la tetera del café en sus manos.
-Iré a ayudar a Izumi con los platos- murmuró Itachi.
-Yo serviré la comida-se apresuró a contestar Shisui.
Los gemelos tomaron las galletas y la miraban diferente. Era su imaginación o todos la veían como si fuera un fenómeno.
Algunas cosas no cambian.
Ubicación: Suburbios de Boston,Massachusetts.
Hora: desconocido.
Neji era el que marcaba la pauta al correr.
Tokuma se había unido a sus habituales mañanas para entrenar. Hinata suponía que era su miedo y su estres por saber que era lo que había pasado esa noche. Después de ese evento Hanabi no recordaba haber gritado durante la noche causando en todos más dudas de las cuales vivían. Después de los primeros diez kilómetros, Hinata solo escuchaba el trote de ellos. Continuaron corriendo por los caminos conocidos de los suburbios mientras pasaban por las viviendas de las demas familias del sector, las casas en los suburbios eran diferentes a las de la ciudad. Más hogareñas y con más estilo, según Tokuma. La brecha se hacia más pequeña despues de pasar uno de los puentes del area.
-Mierda-masculló Neji.
A unos metros se encontraba la casa de sus pesadillas. Un abismo de altísimos sauces y hierba helada era todo lo que la separaba de su objetivo. Hinata lo comprendía, apresuro el paso haciendo que aumentaran la velocidad. Solían correr más rápido cuando se veia la casa de los Mitarashi. Por más hermosa que fuera esa casa, los recuerdos eran terribles. Algunas veces Hinata deseaba que mínimo mejoraran su exterior.
-Tú elegiste la ruta-renegó Tokuma.
Continuaron corriendo sin decir alguna palabra. Estaban terminando su rutina cuando una imagen les causó escalofríos a los tres. Hinata soltó un chillido, era demasiado para sus ojos.
Enfrente de su casa, eran espectadores de un coyote devorando una liebre.
El coyote debió de percibirlos porque solo levantó su cabeza y luego huyó del lugar dejando el cadáver del animal. Hinata sintió el recorrido de sus escalofríos en todo su cuerpo.
-Mierda.
No había duda, era una señal.
Notas de auto:
15 de noviembre 2021
Tuve que agregar escenas. Decidi subirlo antes de irme a Los Angeles. Espero les agrade.
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