Confusiones

Scorpius tomó las manos temblorosas de Lily y quitó el mechón rojo que colgaba en su frente.

—¿Por qué has huido de la verdad durante todo este tiempo?

Lily se encogió de hombros.

—Cualquier cosa que digas me lastimará. —Scorpius la miró interrogativo —si dices que lo nuestro fue un encuentro de ocasión me sentiré la más estúpida por haber estado contigo.

—Lily….

—Y si insistes en que sientes cosas por mí, me sentiré muy culpable por haber hecho sufrir a Rose y tendré que enfrentar a todos los demonios que han estado en mi cabeza durante tantos años.

—Lily, tienes que saber antes de todo que no es culpa tuya, nada de esto.

—Lo único que sé es que eres un Malfoy, el mejor amigo de mi hermano y él exnovio de mi prima—tomó un respiro—maldita sea, si yo te odiaba, no sé en qué momento me enamoré de ti.

—Y lo único que yo sé es que llevo muchos años pensando en tus ojos marrones, tu cabello rojo, tus labios, tus besos y tus caricias.

Tomó su cabeza y la jaló hacía él, sintiendo cada vez más cerca su respiración. Sin embargo, una mano en su pecho lo empujó hacia atrás.

—Estoy con Philip ahora y ya no quiero lastimar a más personas. Además, querías explicarme las cosas, ¿no?

El rubio asintió, se lamió los labios y caminó una distancia considerable de Lily.

—Después de la graduación Rose y yo decidimos terminar. Nos dimos cuenta de que nuestra relación no había sido más que una amistad en Hogwarts, ni siquiera podríamos decir que fue nuestro primer amor románticamente hablando, nunca hubo intimidad entre nosotros. No sé si me explico—Lily abrió sus ojos sorprendida—pero, claramente, 3 años juntos fue tiempo suficiente para acostumbrarnos el uno al otro y sentir un vacío muy grande al separarnos. En ese momento Rose me preguntó si había pasado algo entre nosotros y, como prometimos ser sinceros, le dije que sí. No le sorprendió, todo Hogwarts sabía que había algo entre nosotros, pero tiempo después me confesó que sí le dolió que la traición hubiera sido con alguien tan cercana a ella.

Lily tragó saliva y continuó escuchando atentamente.

—En ese momento yo decidí irme a Egipto. Tú mejor que nadie sabe que mientras estudiaba en Hogwarts tuve muchos conflictos conmigo, con mi apellido y el pasado de mi familia, que no me gustaba como nos describían los libros y quería romper con todo eso. Acordé con mis padres que si terminando el colegio seguía sintiéndome de ese modo me iría del país a buscar mi propio camino y fue lo que hice. Pero no me gustaba expresar eso a mis amistades, mucho menos a Helena o a Aleix que parecían haber aceptado quiénes eran desde hace tiempo. Tampoco quería contarles de lo que sentía por ti, pues tendría horas y horas de charla acerca de lo mucho que tú vales, como si no lo supiera yo. Por eso, le hice creer a todo el mundo que la ruptura con Rose me había afectado de más y que necesitaba tiempo a solas. Mi error fue no decirte a ti la verdad y dejar que creyeras esos rumores. Hoy sé que fui un imbécil.

—Desapareces y terminas con Rose después de habernos besado, ¿Cómo no creer que había sido mi culpa?

—Lo sé, y quise arreglarlo el día de tu graduación, pero…

—Pero también querías hacerlo con Rose.

—No me dejaste explicarte. Claro que quería arreglarlo con Rose, era mi mejor amiga. Descubrí que en Hogwarts todo estaba al revés, pero éramos muy chicos para entenderlo. No quería perderla y después de dos años las cosas eran muy diferentes, además sabía que para ti era importante que ella estuviera bien para poder intentar algo entre nosotros, pero siempre fuiste tú Lily y siempre lo serás.

Sin poder evitarlo, los ojos de Lily se llenaron de lágrimas y las dejó rodar por sus mejillas. Al principio fue un llano silencio, pero después lo acompaño de lamentos. Ojalá hubiera sido más valiente antes para escuchar la versión de Scorpius, se habría evitado muchas noches sin dormir y posiblemente podrían tener una relación como la que siempre soñó, pero en cambio sufrió en silencio y cargó con toda una culpa que era compartida.

Los brazos de Scorpius la rodearon y ella dejó que su cabeza reposara en su pecho, mientras recibía caricias en su cabello y espalda.

—Nunca dudes, ni por un segundo, de lo que siento por ti—susurró Scorpius—sé que ahora estás con Philip, que lo quieres y no te perdonarías el hacerle daño. Te he visto como sonríes cuando estás con él y me da gusto que con él las cosas sean tan fáciles, así es como debe de ser el amor y aunque el mío no se sienta así, créeme que también es sincero.

Esas palabras no ayudaron a Lily a calmarse, al contrario, aumentaron más su llanto al entender que Scorpius tenía razón y que finalmente ambos lo estaban aceptando.

—Vete a casa—murmuró Lily cuando por fin pudo hablar—necesito estar sola y terminar mi trabajo.

—¿Podrás sobrevivir sin mí? —bromeó el rubio.

—Lo intentaré—sonrió Lily— y por favor, no le digas nada a mi familia de este viaje.

—Tranquila y si necesitas alguna otra ayuda de la familia Malfoy, ya sabes dónde encontrarme.

Le dio un beso en la coronilla y salió por la pequeña puerta del castillo. Caminó por los pasillos hasta encontrarse en un lugar vacío, donde desde la torre, Lily lo vio desaparecer.

Sus ojos habían quedado secos de tanto llorar y tardó un poco en reponerse de todas las confesiones de Scorpius. Cuando por fin recobró fuerzas, junto todas las piezas de oro y se apareció en el hotel para liquidar su cuenta y volver a Londres, no le quedaba nada más qué hacer en Albania si ni siquiera hablaba el idioma y, sobre todo, necesitaba alejarse de sus pensamientos.

Antes de ir al cuartel, decidió pasarse por su casa. Dejó caer las bolsas de ropa recién comprada, de haber sabido que esa misma noche volvería a Inglaterra no habría gastado tanto en outfits de verano. Se recostó en su cama y miró el techo, por más que quería alejar las palabras de Scorpius de su mente, volvían a aparecer, así como los recuerdos que se habían presentado delante de ella esa mañana

¿Y si era momento de ser valiente y seguir su corazón? Conocía por fin los sentimientos de Scorpius y él los de ella. También sabía que Rose estaba al tanto y que no la juzgaría por eso. ¿Después de tantos años no se merecía ser feliz? Pero ¿acaso no era feliz con la vida que tenía en esos momentos?

Giró su rostro al lado derecho y se encontró con una foto de ella y Philip en la final de Quidditch y más debajo, estaba una playera de éste tirada. Pensó en él y en sus últimos meses, en sus salidas y platicas interminables. ¿Quería dejar eso por un simple enamoramiento adolescente?

Una lechuza conocida tocó en su ventana sacándola rápidamente de sus pensamientos. Su padre le había respondido, intentando parecer lo menos preocupado posible, que se tomara su tiempo en Albania y sobre todo que se cuidara mucho. Para no alargar más la agonía de su familia, decidió aparecerse en el cuartel, solo que al ver la hora supuso que ya nadie estaría y mejor fue a Grimmauld Place.

Para su sorpresa, solo se encontraba su madre muy concentrada escribiendo en varias hojas que ni siquiera se dio cuenta de su presencia.

—¿Mamá?

—¡Lily! —se sobresaltó y corrió a abrazarla—creímos que estabas en Albania.

—Volví hace un rato, tuve las pistas correctas y regresé con cosas para trabajo de oficina. ¿Y papá?

—Esta tomando declaraciones y creo que llevará gente a Azkaban—Lily se estremeció, aun no le tocaba entregar a nadie a los dementores pero era de las cosas que menos le agradaban. —¿Quieres cenar?

Lily asintió y se sentó con su madre. Quería sincerarse con ella y contarle todo lo que había pasado, pero nuevamente tuvo miedo y vergüenza de describirle los detalles de la situación. Así que se concentro en escuchar los avances del libro de Ginny y de cómo ella estaba en algunas páginas.

Después de medianoche Harry apareció por la chimenea y al igual que su esposa, corrió a abrazar a su hija.

—¿Alguna novedad?

—¿Lo preguntas cómo padre o cómo jefe?

—Como padre—respondió como si fuera obvio.

—Todo en orden como hija—sonrió—como auror traigo cosas interesantes.

—Si, bueno, eso lo pueden ver mañana—intervino Ginny—ya es tarde y yo tengo que madrugar.

—¿Puedo quedarme aquí? —preguntó Lily mordiéndose el labio.

—¡Por supuesto! —exclamó su madre—Tu recamara está intacta.

Con una sonrisa se despidió de sus padres y corrió escaleras arriba, donde antes de llegar a la suya, pasó por aquella alcoba que había evitado durante tanto tiempo. Se recargó en el marco de la puerta y nuevamente volvió a vivir aquella tarde de verano. Había sido la primera y última vez que había estado con Scorpius. Recordó como sus torpes e inexpertas caricias los llevaron a perder la cabeza y entregarse ahí mismo. Había estado con varias personas, pero ahora que se permitía recordar se daba cuenta que ninguna fue tan especial como aquella primera vez con Scorpius, sin importar lo que siguió después.

Sacudió su cabeza y cerró la puerta con llave. Siguió caminando hasta su habitación y una vez ahí tomó un papel, escribió una nota rápida y con un movimiento de varita duplicó el papel. Le llamó a Pixie, su lechuza, que había llegado minutos después que ella a Grimmauld Place.

—Una nota es para Philp y la otra para Malfoy—la lechuza movió su cabeza—no me mires así, tú mejor que nadie sabes que nunca he sabido que hacer con mi vida.

Miró a su mascota partir y se recostó en su cama. En cuestión de segundos se quedó dormida.


¿Review?

~Luriana~