¡Hola de nuevo!
Estoy actualizando hoy martes porque esta semana acabo de empezar exámenes de nuevo y no sé cuanto tiempo libre pueda tener con las toneladas de apuntes que necesito estudiar para pasar. Así que voy a aprovechar el poco tiempo que conseguí. ¿Ya mencioné cuanto odio lo escuela? Al menos falta poco para que terminen las clases.
¡Ah! ¿A quién engaño? ¡Necesito vacaciones AHORA!
Volviendo a la historia, se que a algunos les puede parecer un poco confuso el verdadero papel de Dogsbreath aquí. La idea original era que fuera el mejor amigo de Hiccup, pero luego se me ocurrió que sería más interesante si fueran rivales. Ambas ideas me gustaron mucho, pero no me decidía por un sola así que las combiné. Serían rivales frente a la aldea y amigos en secreto. Como beneficio adicional, esta "rivalidad" entre los dos sería una perfecta distracción a sus planes para acabar con la Muerte Roja y sería un pequeño giro confuso al inicio para no hacerlo tan aburrido.
En este capítulo, vamos a conocer un poco más de la Legión y sus orígenes.
Capítulo 5 "La Legión Dragón"
Hiccup se reunió con Fishlegs en el Gran Salón y ambos adolescentes intentaron, sin éxito, pasar desapercibidos para la multitud. Tan pronto como el resto de la pandilla los vio, se apresuraron hacia su mesa. Por supuesto, que el heredero lograra un perfil bajo era sí en una hazaña digna de una saga, aunque no impedía que lo intentaran. Irónicamente, ahora que todos volvían la cabeza para mirarlo, Hiccup se encontraba anhelando la tranquilidad a la que se había acostumbrado hasta los quince años.
Ambos chicos se apresuraron a terminar sus platos y se alejaron hacia la puerta con la excusa de terminar un trabajo, no sin que Hiccup le hiciera una seña discreta a Dogsbreath. Después de que ellos hubieran salido, el cobrizo también se levantó de su propia mesa, para después colarse discretamente en el bosque.
Los tres jinetes se encontraron en el claro cerca de Raven 's Point y caminaron en dirección a la cala. Mientras sus amigos llamaban a sus dragones, Hiccup se deslizó por la entrada de esta antes de llamar a Toothless.
Hace unos años había raspado los bordes de una de las paredes de la cala creando una escalera para que el Night Fury pudiera salir. Podía haberlo esperado en la cima, pero tenía su armadura escondida cuidadosamente en una pequeña cueva junto al lago. Realmente no la necesitaba, pero su padre le había enseñado que un jefe (o en su caso un líder guerrero) siempre se mostraba con un atuendo acorde a su rango. Además, si por casualidad alguien los veía, lo que era poco probable, no podrían reconocerlo.
Cuando terminó de colocarse su armadura de cuero y su casco, saltó sobre su dragón y se reunió con sus amigos en el aire. Dogsbreath montaba un Monstrous Nightmare macho de color rojo escarlata llamado Burnwing. Fishlegs, por su parte, tenía una Gronckle hembra llamada Meatlug. Mientras volaban hacia el Cuartel, Hiccup y sus amigos empezaron a discutir los puntos que revisarían allí.
–Los espías regresaron del nido. Informaremos a los otros de las novedades, sin importar si son o no favorables. Eso significa que reuniremos al Consejo en unos días.
–Las redadas cada vez son más frecuentes, Hicc– comentó Dogsbreath. –Hace año y medio atacaban como máximo un par de veces al mes, ahora cada semana hay una incursión. Independientemente de las noticias de los infiltrados, debemos movernos. La situación está empezando a ser insostenible. No podemos esperar más tiempo.
–Lo sé. Pero esta no es otra misión para rescatar dragones– respondió el castaño con preocupación. –Esta será la batalla de nuestras vidas. Cualquier paso en falso nos puede costar todo. Debemos estar seguros de cada detalle.
–Ya revisé los informes anteriores. Creo que tenemos suficientes datos para empezar a definir nuestra estrategia– dijo Fishlegs. –Puedo tener nuestras mejores opciones listas para el final de la semana, junto con un plan de respaldo.
–Bien. Dogsbreath, necesitamos que la armada esté preparada para actuar con todo su potencial– continuó Hiccup. –Quiero hacer una revisión a la división la próxima semana. Todo debe estar listo para entonces.
–Considéralo hecho– respondió.
La conversación entre los tres amigos cayó cuando se acercaron al Cuartel General de la Legión Dragón, oculta en una de las islas secundarias cercanas a Berk. Ubicada unos kilómetros al sureste de la principal, la pequeña isla parecía inaccesible desde el agua, pero un vista aérea revelaba algunos pasajes ocultos que conectaban el exterior con las suaves playas escondidas tras un muro de roca que se levantaba alrededor de toda la isla.
Lo que empezó como un pequeño campamento hace unos años, se había convertido en la base de operaciones de la Legión. Las cabañas y otros edificios adornaban la costa sur. Un valle cercano en el lado oeste se usaba como campo de entrenamiento. Al contrario, en la zona este de la isla, mantenían unos pocos invernaderos para agricultura, almacenes, los corrales del ganado y el pequeño puerto que les facilitaba la pesca.
Por precaución, mantuvieron intacto el bosque que crecía en la parte central y norte de la isla, ya que estos puntos eran los más visibles. Pero como beneficio adicional, la espesura de la vegetación también les proporcionó espacio para practicar misiones de rescate simuladas.
Los tres jinetes aterrizaron cerca de un edificio principal que se parecía mucho al Gran Salón en Berk, solo que a diferencia de éste, el del Cuartel además de servir como comedor y centro de reuniones, poseía una biblioteca, la sala de reunión privada del Consejo y una bóveda.
Después de desmontar, los adolescentes se dirigieron al Gran Salón recibiendo los saludos de los otros jinetes en el Cuartel. Junto a la puerta estaba uno de los jinetes del claro esperándolos. Era un joven de veintitrés años no muy alto pero fornido y de cabello rubio.
–¡Ah! Olaf. A tiempo como siempre– le saludó alegremente Dogsbreath.
–General Haddock, Comandante Halvorson, Oficial Ingerman– respondió Olaf. –Los informes ya están listos en la sala del Consejo–. El rubio entra y dirige al grupo hacia el final del Gran Salón.
–Excelente. ¿Tenemos noticias de las otras divisiones?– pregunta Hiccup.
–Los reclutas de Meathead llegaron esta mañana– contestó Olaf. –Bog Burglar ya recibió al grupo de Scauldrons del este en migración. Los Bersekers junto con los Defensores del Ala terminaron con lo que quedaba de los Cazadores de Dragones. ¡Ah! Y los Protectores del Santuario ya se encargaron del resto de las amenazas al norte del Archipiélago.
–Bien– asintió Hiccup. –Olaf asegúrate de que los nuevos lanzadores estén listos para ser llevados a Meathead cuanto antes. Y Berk tuvo otra incursión, ya sabes que hacer. Como siempre, los Seashockers deben estar listos para salir a primera hora mañana. Eso es todo. Gracias y puedes irte, Capitán.
Olaf se despidió del grupo, que había llegado a unas grandes puertas talladas en la parte trasera del Gran Salón. Hiccup atravesó la entrada con Dogsbreath y Fishlegs a su espalda. La sala del Consejo de Guerra de la Legión era amplia y con solo una salida. En el centro había una gran mesa con un mapa pintado encima y nueve sillas. Sobre la mesa y en un extremo estaban los informes. Hiccup se sentó en la silla más cercana a los papeles con Dogsbreath a su derecha y Fishlegs a la izquierda. Tomó primero el reporte de la misión y empezó a leer.
–El nido ha estado creciendo de nuevo– comenzó Hiccup. –Desde la última misión, hace dos meses, se encontraron con 27 nuevos dragones.
–Sin contar a sus crías– argumentó Dogsbreath.
–Entre las especies se encontraron Changewings, Timberjacks, Hobblegrunts, Rumblehorns, Thunderdrums y Zipplebacks. También lograron detallar sus ubicaciones dentro del nido. Fish, quiero que estudies esto a fondo y empieces a elaborar las mejores estrategias. Las presentaremos al Consejo en la siguiente reunión.
–Me encargaré de eso ahora mismo– aseguró el chico y antes de que pudieran decir algo, Fishlegs ya había tomado el informe de manos de Hiccup y se dirigía hacia la biblioteca.
–¿No está demasiado emocionado para una situación así?– cuestionó el cobrizo.
–Es Fishlegs– respondió simplemente el castaño con un encogimiento de hombros. –Cualquier cosa que esté relacionada con los dragones lo emociona. Ahora veamos el informe del Cuartel.
Media hora después, Hiccup y Dogsbreath ya habían terminado con el informe. Los jinetes novatos estaban progresando, su propia cosecha iba bien, al no sufrir con incursiones tenían suficiente ganado, la pesca se encontraba en su mejor momento y sus reservas eran más que suficientes para seguir ayudando a Berk en las redadas.
Tan pronto como Dogsbreath salió para empezar a preparar a la división, Hiccup se desplomó contra su silla y soltó un suspiro. Estaba bastante acostumbrado a convivir con el estrés, pero la urgencia de empezar la misión por la que había estado trabajando tres años lo estaba abrumando. Tenían poco tiempo para actuar y mucho que preparar. Y mucho en que fallar.
Hiccup tomó su casco y se levantó. Necesitaba despejar su mente y sabía una forma en la que siempre se sentía mejor. Trabajar en la herrería, en Berk o en el Cuartel, le ayudaba con el estrés. Pero en este momento necesitaba un tiempo a solas y Toothless aún tenía mucha energía para gastarla volando.
Mientras cruzaba el Gran Salón saludó a los pocos jinetes que se encontraban allí. Hiccup se sentía más cómodo y en casa en el Cuartel que en la aldea. Todos en la Legión lo conocían y apreciaban por quien era de verdad, en Berk lo respetaban por lo que pensaban que era. Nunca lo habrían aceptado si superan su secreto.
Hiccup salió del edificio y empezó a caminar hacia una cabaña en la colina más alta de la zona. Su propio alojamiento. La estructura era significativamente más pequeña que la casa del jefe en Berk, pero con su ubicación alta cumplía la misma función, proporcionar refugio sin dejar de mantener la vigilancia del Cuartel.
Con Toothless siguiéndolo, el castaño entró a la cabaña y se acercó a la sección que utilizaba como una extensión de su taller. La nueva silla en la que había estado trabajando se encontraba lista para probarse y él necesitaba dejar de pensar. ¿Qué mejor momento?
Mientras el Night Fury disfrutaba de su comida, Hiccup ajustó la silla y el mecanismo mejorado. Si tenía suerte, este modelo le permitiría a Toothless mantener el vuelo en solitario sin comprometer el diseño original. Ese reptil todavía se negaba a volar por su cuenta.
Antes de salir para la prueba final, Hiccup revisó el punto donde el mecanismo y la prótesis de la cola del dragón se unían. La primera vez que había intentado la prueba del prototipo, les había costado una prótesis completa de cuero negro para Toothless. La cola falsa no importaba mucho en sí, tenía un par de repuestos de emergencia. Pero no sería bueno perder el control a mitad del vuelo otra vez.
Intentando concentrarse en el nuevo mecanismo, Hiccup partió con dirección al circuito de entrenamiento. Esperaba que la prueba aérea aliviara parte de su estrés. De lo contrario, iba a tener una noche bastante larga por delante. Muy larga.
Dogsbreath soltó un suspiro. Hiccup y Toothless no estaban en su cabaña. Y la nueva silla en la que había estado trabajando también faltaba. Solo había un lugar en que podía encontrarlos a ambos. El cobrizo se dirigió hacia el circuito de entrenamiento.
Solo había una razón por la que Hiccup se escaparía así. Estaba abrumado y temía que todo fracasara. Sí, había una cantidad considerable de riesgos y malos resultados. Todos eran conscientes de eso, Hiccup se los había dejado en claro antes de permitir que se unieran a él. Pero también era un líder nato. Era inteligente, determinado, se preocupaba por los suyos; cuando los dirigía, se veía tan confiado, los inspiraba; se tomaba en serio su responsabilidad. A veces demasiado. Si alguien podía hacer que esto funcionara era Hiccup. Pero a pesar de su evidente habilidad de liderazgo y lo efectivos que eran sus planes, sus años de rechazo por parte de Berk todavía le hacían ser inseguro y exigirse demasiado. A veces parecía que intentaba convencerse a sí mismo de que era capaz de hacerlo.
Sol se acercaba al horizonte cuando Dogsbreath divisó una mancha de escamas negras en el punto de partida, cerca del acantilado. Hiccup se encontraba en el lado izquierdo del Night Fury trabajando con los cables del pedal de cambio.
–Sabía que te encontraría aquí, viejo– dijo cuando llegó a su lado. –¿Cómo estuvo la prueba?
–El hierro de Gronckle solucionó el problema con la tensión en el cable. Pero tendré que cambiar los soportes de cuero por unos de metal– responde Hiccup distraído.
–¿Y tú? ¿Cómo estás?– pregunta el cobrizo mientras se sienta en la orilla del acantilado.
–Toothless no decidió estrellarse esta vez, si es lo que estás preguntando–. El mencionado dragón solo gruñó en respuesta y golpeó a su jinete con su ala. –¡Ouch! Bien, lo siento, dragón sensible.
–Sabes a qué me refiero, Hicc.
Hiccup soltó un suspiro de derrota. Fishlegs fue su primer amigo en la aldea después del entrenamiento de dragones. Pero fue Dogsbreath quien se había enterado de su secreto primero y aún así lo había aceptado. Confiaban con su vida en el otro.
–No muy bien– cedió. Dogsbreath escuchó pasos. En un momento, Hiccup se había unido a él en la orilla y quedaron viendo a algunos novatos volar entre los obstáculos.
–¿Entonces?– presionó.
–Estoy preocupado– soltó al fin el castaño. –La reina cada vez exige más comida, nos estamos quedando sin tiempo, el riesgo de que mi padre me descubra está aumentando, estamos por lanzarnos a la batalla de nuestras vidas ¡y hay un millón de cosas que pueden salir malditamente mal!
–Hicc…– comenzó el cobrizo.
–Ya sé lo que vas a decir– lo cortó y comenzó a imitarlo. –'Todas las batallas tienen riesgos. Estuvimos conscientes de lo que podría pasar desde el principio. Tenemos más por ganar que perder. Cuando todo termine podré revélame a mi padre. Angustiarme por eso no va a ayudar con nada.' Pero…–
–Pero no puedes evitarlo– terminó. Un ligero asentimiento fue la única confirmación por parte de su amigo. –Escucha, Hicc, no eres el único que está preocupado. Debes dejar de intentar resolver todo por tu cuenta. Todos estamos aquí para ayudarte. Eres nuestro líder, pero también eres humano y un amigo. Lo que significa que te equivocarás y nosotros no te culparemos por eso.
–Lo sé. Pero… la simple idea de que lo intente y fracase es… –no necesitaba terminar para que Dosgsbreath lo entendiera. –Esto es todo por lo que hemos trabajado–. Hiccup se recostó contra Toothless, que se había acercado durante el intercambio. –Tengo el presentimiento de que algo va a pasar aquí antes de que nos enfrentemos a la reina. Algo malo. Tal vez solo sean mis miedos hablando. Pero no ayuda a que deje de pensar en lo que pueda fallar.
–Hiccup– comenzó el cobrizo, era tiempo para un voto de confianza– ¿recuerdas el día en que nos hicimos amigos? Tú acababas de salvarme la vida. Me abriste los ojos y me mostraste la verdad que se encontraba detrás esta guerra.
–No fue nada, Dogs– Hiccup se apresuró a protestar. –Sin Toothless no podría haberlo hecho–. 'Odín, a veces Hicc es demasiado humilde para su propio bien', pensó son una pequeña risa.
–Ese punto lo discutiremos luego– replicó. –Pero nos estamos desviando. A la hora de la cena, me estabas contando todo lo que descubriste en el nido de dragones. Después de escucharte, decidí que montaría un dragón y te ayudaría a detener a la reina. Para mi mente vikinga eso era suficiente. Recuerdo bien lo que contestaste: 'Ojalá fuera tan simple. Se necesitaría un ejército de jinetes de dragones para luchar contra eso'. Yo dije: 'Entonces conseguiremos un ejército y tú nos llevarás a la victoria en la batalla'.
–En ese momento lo dije sin pensar– dijo Dogsbreath. –Pero el resto de la veces hablé en serio. El liderazgo está en tu sangre, Hicc. Es algo natural en tí. Por eso lo sugerí. Porque cuando te conocí, al verdadero Hiccup, al que se esconde de Berk, supe que podría seguirte a ciegas en cualquier cosa y sería la decisión correcta.
–Tu mente aguda te convierte en un gran estratega. Te preocupas por tus subordinados. Puedes actuar seguro bajo presión y siempre tomar la mejor opción– Dogsbreath colocó su mano en el hombro de Hiccup. –Si hay alguien que puede ser capaz de guiarnos en esto, ese eres tú, mi amigo. Todos en la Legión lo saben. Yo lo sé y confío en ti.
Dogsbreath vio al castaño esbozar una pequeña sonrisa. La tensión en sus hombros se había disipado. Parecía que acababa de quitarse un gran peso de encima.
–Gracias Dogs,– le agradeció al cobrizo– lo necesitaba.
–Cuando sea, viejo. Ahora, será mejor que volvamos a Berk. No quiero perderme la cena. Además– añadió con una mirada burlona– no queremos que Gobber te reprenda por escaparte del trabajo toda la tarde, ¿o sí?
–Gobber no puede enojarse por nada– contestó Hiccup. –Terminé todo el trabajo esta mañana por adelantado.
–¿De verdad? ¿No estás siendo muy presumido, Haddock?– el cobrizo levantó una ceja.
–Si de verdad crees que soy tan lento, te reto a una carrera desde el Gran Salón hasta la cala. Apuesto a que hasta Meatlug y Fishlegs podrían ganarte.
–Te equivocas, Hicc–. Dogsbreath cometió el error de cerrar los ojos y levantar la barbilla arrogantemente. –Burnwing y yo somos los mejores en las carreras de dragones.
Una risa y el sonido de pasos que se alejaban lo hizo mirar hacia atrás. Hiccup ya estaba sobre Toothless mientras este corría hacia el Gran Salón a toda velocidad. Dogsbreath se levantó de un salto y empezó a perseguirlos.
–¡Hey! ¡Toothless ya estaba aquí! ¡Eso es trampa, Hicc!– protestó. –¡Hicc! ¡Vuelve aquí! ¡Hiccup! ¡HICCUP!
Y... ¿qué les pareció? Traté de que los capítulos del 2 al 5 fueran para mostrar el escenario de la historia. Al así como presentar el panorama y aclarar todo antes de que empiece la acción. Y hablando de acción, esperen el próximo capítulo porque se acerca la tormenta por el horizonte. Ups. Spoilers.
Bueno, eso es todo por esta semana. Pero ¿quién sabe? Tal vez la próxima vez haga una doble actualización. * guiño, guiño *. Si salgo ilesa de los parciales, por supuesto.
