¡Último capítulo del año!
¡Ahhh! ¡No puedo creer cómo ha pasado el tiempo! Parece como si fuera ayer cuando empecé a escribir esta historia. Y al mismo tiempo se siente como si hubiera pasado hace siglos.
Pero basta de eso. Aquí les presento el capítulo 14.
Capítulo 14 "Emboscada"
Habían pasado horas desde que dejaron Berk. Desde que Hiccup se había encerrado en su cabaña. Y desde la llegada de la Orden de los Protectores del Santuario. Todo ese tiempo, Dogsbreath había estado esperando pacientemente a que Hiccup y su madre regresaran al Cuartel, no quería interrumpir un momento familiar tan íntimo. Él podría ser su mejor amigo, pero como la mayoría de los vikingos, el cobrizo poseía tanta delicadeza como podía tener la patada de un yak enojado, así que él no era precisamente el más indicado para ayudar a Hiccup en un momento como ese. Así que como amigo y segundo al mando, se dedicó a supervisar el estado del Cuartel por él.
Cerca del atardecer casi había terminado todo el trabajo. Los miembros de la Orden que habían venido con la Sra. Haddock (o 'la Guardiana', como la conocían en los Mares del Norte) ya estaban en sus respectivos alojamientos y sus dragones estaban recuperándose del viaje. Los instructores ya estaban terminando de evaluar a los reclutas novatos para decidir quienes los acompañarían a la batalla. Las cabañas para recibir provisionalmente a los jinetes de Berk estaban listas. Sus barcos estaban prácticamente listos para ser botados al mar. Y los dragones del Correo Terror acababan de llegar con las respuestas de las otras divisiones. Todo estaba casi listo. Solo faltaba informarle al general.
En ese momento, Dogsbreath estaba en el frente de su cabaña, tomándose un descanso con Burnwing recostado en su espalda. Hacerse cargo de toda la armada él solo había sido agotador. El sonido de pasos lo sacó de sus pensamientos y se llevó una pequeña sorpresa al ver a Hiccup y su madre caminando en su dirección, ya que había asumido que no los vería a ambos hasta el siguiente día.
–Creí que te encontraríamos en el Gran Salón– le dijo el castaño.
–Estaba tomando un pequeño descanso después de hacer mi trabajo como tu segundo al mando y supervisar todo por aquí. Fue un poco agotador hacerlo todo solo, ¿sabes?– bromeó.
–Siento mucho que mis problemas familiares te hayan molestado, Halvorson. La próxima vez intentaré arruinar la relación con mi padre durante un fin de semana para no perjudicarte– respondió con sarcasmo.
Dogsbreath se alegró de escuchar de nuevo el sarcasmo de su amigo. Conocía al castaño lo suficientemente bien como para saber que si Hiccup estaba usando de nuevo su sentido del humor, ciertamente se estaba recuperando de su… ruptura con el jefe. Pero como buen amigo, necesitaba asegurarse.
–¿Cómo te sientes, Hicc?
–Estoy un poco mejor ahora. En realidad, prefiero no hablar mucho sobre eso– dijo el castaño. –Todavía duele un poco, pero lo superaré pronto. Esta guerra no esperará a nadie.
–Es bueno escucharlo, por un momento temí que te convirtieras en un espectro melancólico y aburrido– bromeó. Ese comentario logró aligerar un poco el ambiente y un par de risas tanto de Hiccup como de su madre
–Hablando en serio, me alegro de que estés mejor, Hicc. Soy tu amigo y te voy a apoyar en lo que necesites, pero sinceramente, dirigir la Legión solo no es para mí.
–Lo sé. De todas formas, gracias, Dogs. Confío en que pudiste manejarlo todo por hoy, ¿verdad?
–Bueno,– empezó a enumerar– estamos listos para recibir a los jinetes que vienen de Berk, nuestros barcos ya están listos para navegar a Helheim's Gate, varios novatos ya completaron su entrenamiento y las otras divisiones avisaron que llegarán mañana temprano.
–Y no se preocupe, Sra Haddock– habló contestando la pregunta que se estaba formando en el rostro de la mujer. –La Orden se encuentra instalada en sus alojamientos; algunos ya deben estar en el Gran Salón para cenar.
–Muchas gracias, Dogsbreath– Valka le agradeció al adolescente, aliviada de que se hubiera encargado de su gente en su ausencia.
–Excelente. Eso significa que podemos ocuparnos de otro asunto.
–Ya que al parecer no volverás a enclaustrarte con Toothless en tu cabaña, ¿para qué me necesitas ahora, viejo?– preguntó. –Algo me dice que no viniste solo a hablar.
–Debemos ir a Berk a encontrarnos con Fishlegs y ver qué noticias tiene para nosotros– respondió el castaño. –Quiero saber qué está pasando en la aldea y si nuestros jinetes ahí están listos para partir. Además, sería bueno saber qué planea hacer. Su familia no sabe que está de nuestro lado y lo necesitaremos para la reunión con el Consejo de Berk. Ese es un asunto que debemos resolver cuanto antes.
–Por mí está bien– se encogió de hombros. –El descanso puede esperar.
–En ese caso, te veré en la cena, hijo– Valka besó la frente de Hiccup y se despidió de los dos jóvenes mientras montaban a sus respectivos dragones y se dirigían a la cala.
Sin que ninguno de los dos jinetes lo supiera, Fishlegs no era el único que iba de camino hacia Raven 's Point. Una doncella escudo de hermoso cabello rubio y con una gran hacha de batalla se escurría entre los árboles hacia el mismo lugar donde había perdido su presa la otra noche. Pero esta vez no la perdería. Y parecía que los dioses la favorecían, porque no solo había encontrado con éxito el sendero que había seguido el vikingo fornido la última vez, sino que también le habían regalado la perspectiva de una noche con abundante luz lunar para ayudarla a seguir adelante con su cacería.
Mientras se adentraba cada vez más en el bosque, el mismo sentimiento de familiaridad se alojó en ella y crecía cada vez más conforme avanzaba. Acababa de entrar en un pequeño claro en su camino cuando vió algo en uno de los árboles. Marcas. Y no parecían las de un animal salvaje. Cuando se acercó a observarlas, notó que los cortes en la madera eran lisos y orientados de forma vertical. Claramente habían sido hechas por obra humana y la única arma que las podría producir era un hacha de batalla. Como la suya.
–Ahora recuerdo– murmuró mientras reconocía el lugar. Ya había estado aquí una vez antes. Cuando ella estaba en el entrenamiento de dragones. Cuando Hiccup se había colocado como el primero de la clase. Ella había estado desahogando aquí su frustración cuando el castaño apareció y poco faltó para que le cortara la cabeza. Hiccup se había escabullido de ella justo después y no había podido descubrir a dónde iba. Pero ahora estaba casi segura de que había estado por allí todo ese tiempo.
Detrás de la línea de árboles un poco más al frente del sendero, Astrid divisó las rocas en las que había perdido al fornido vikingo la noche anterior. Cuando llegó del otro lado, la emoción volvió a subir por su estómago al encontrarse con un claro sendero que serpenteaba colina abajo. La doncella escudo descendió por el camino, encontrándose con algunas señas bastante inusuales que no había visto antes, entre las que estaban un pino desgajado por el tronco, como si algo grande se hubiera estrellado contra él[1] y una especie de canal que seguía sobre su camino.
Justo cuando Astrid estaba por llegar a la base de la pendiente, el sonido de hojas y ramas rompiéndose llegó a sus oídos, frenándola en el acto. Tan casualmente como pudo, escaneó a su alrededor para hacer parecer que había perdido el rastro mientras se acercaba a los arbustos que parecían ser la fuente del sonido. Cuidadosamente, la rubia desenfundó su hacha y la levantó en posición defensiva mientras empezaba a apartar las pequeñas ramas.
–¡AHHHHH!–. El repentino grito sobresaltó a la doncella escudo y, por reflejo, balanceó su hacha, golpeando a la figura entre los arbustos. Pero lo que de verdad la sorprendió, fueron las dos personas idénticas que salieron riendo detrás de la figura que se quejaba en el suelo.
–¿Se puede saber qué están haciendo aquí?– cuestionó bastante irritada. Tal vez los dioses no la favorecían en realidad. No si, de todas las personas que podían seguirla, habían sido Snotlout y los gemelos.
–Estabas actuando extraño– se apresuró a defender Snotlout mientras se levantaba. No deseaba ponerse en el lado malo de la rubia después de un golpe como ese de su hacha. –Y cuando pregunté, ellos me dijeron que ibas a buscar al idiota de mi primo y a obligarlo a decirte por qué se convirtió en traidor. Dijeron que eso iba a ser muy divertido de ver– explicó señalando a los gemelos Thorston.
–Ruffnut, se suponía que no le dirías a nadie– le reclamó Astrid con el ceño fruncido.
–¿Qué? Solo le dije a Tuff– se defendió mientras su hermano asentía. –Y, por otro lado, él no es nadie.
–¡Hey! ¡Soy más que tú, cara de troll!– protestó ofendido.
–¡Eso quisieras, cerebro de yak!
La rubia solo puso los ojos en blanco, exasperada, y se apresuró a interrumpir la inminente pelea que se acercaba. –¡Suficiente, cabezas de cordero! ¡O juro que los obligaré a ambos a ayudar a Mildew a cosechar sus campos por lo que queda de la recolecta!– amenazó. –Y, por el martillo de Thor, ¡¿quién de ustedes le dijo a él y por qué?!– preguntó señalando a Snotlout.
–Yo prometí que no diría nada, pero mi hermano tonto no– respondió simplemente la otra rubia con una sonrisa traviesa. –Y él preguntó, puede enterarse. Después de todo, es su primo.
–Sí, tengo derecho a castigarlo por lo que hizo– proclamó el Jorgenson mientras blandía su maza en un intento de parecer amenazador.
–¡No! Todos ustedes volverán a la aldea y se olvidarán de lo que pasó aquí.
–¡Ohh! Pero queremos ver como golpeas a H– protestó Tuffnut.
Astrid abrió la boca para ordenarles que se fueran, pero otra vez el sonido de ramas y hojas moviéndose la frenó. Rápidamente, les hizo señas a los demás para que se escondieran de nuevo y permanecieran callados mientras ella hacía lo mismo. La rubia se agachó entre los arbustos junto a ellos a tiempo y, de entre el follaje del bosque, los cuatro vikingos vieron a Fishlegs cruzar por el sendero en dirección a un grupo de rocas bastante grandes.
–Tienen que irse de aquí ahora– les susurró. –Y esto es una orden.
–Pero…– se apresuró a protestar Snotlout.
–¡Shhh!– lo cortó alarmada de que pudieran oírlos. –Dije que no.
–Uh…, chicos, no creo que sea buena idea regresar a Berk en este momento– comentó Tuffnut mientras señalaba al cielo.
Todos voltearon en la dirección a la que señalaba justo para ver dos grandes siluetas deslizarse en el cielo oscurecido. Un par de segundos más tarde, dos dragones oscuros con jinetes descendieron detrás de donde habían visto desaparecer a Fishlegs momentos antes. Astrid solo había visto una vez en su vida al legendario Night Fury, esa misma mañana cuando el Maestro Dragón había llegado para luchar contra ella, pero era tan diferente a cualquier otro dragón que hubiera visto antes que no podría confundirlo fácilmente.
Uno de los jinetes era Hiccup entonces, el Maestro Dragón y General de la Legión Dragón. El otro dragón parecía ser un Monstrous Nightmare, pero en ese momento no le podía importar menos a la doncella escudo. Su verdadera presa estaba muy cerca. Y no había tenido que infiltrarse en ese condenado escondite suyo para sacarlo. Tal vez los dioses le estaban sonriendo al fin.
Pero aún tenía que decidir qué hacer con Snotlout y los gemelos. Empezó a evaluar rápidamente sus posibilidades. Sería ella sola y su hacha contra dos (Fishlegs no se atrevería a enfrentarla), pero uno de ellos era Hiccup, quien la había vencido más temprano casi sin hacer ningún esfuerzo. Por otro lado, aunque no fueran los mejores luchadores de la isla, Snotlout era bastante hábil con su maza y los gemelos Thorston eran letales son sus lanzas. Esta vez podía tener una ventaja en una emboscada y no ser vencida de nuevo. Con estos pensamientos en mente, la rubia tomó su decisión.
–Bien. Vendrán conmigo. Pero…– los amenazó con su hacha– sin hacer ni un solo ruido. Porque si nos capturan por eso, personalmente los mataré a todos. ¿Entendido?
Los tres vikingos asintieron en acuerdo. Satisfecha, Astrid salió de los arbustos con ellos a cuestas, todos con sus armas listas. Siguieron la última parte del sendero que quedaba, cuidando de no producir el más mínimo ruido. Snotlout parecía nervioso aunque intentaba disimularlo, Ruffnut y Tuffnut lucían sonrisas traviesas. Astrid tenía una expresión estoica y el ceño fruncido, pero solo para esconder su agitación interior y la tempestad de emociones que la dominaban. Finalmente, finalmente tenía la oportunidad que sacaría a Hiccup de su cabeza y le haría pagar muy caro por sacudir su mundo de esta manera. Por hacerla sentir traicionada. Por hacerla tener sentimientos.
El sendero terminó abruptamente en un espacio entre dos grandes rocas que formaban una especie de túnel. Detrás de estas, un murmullo de voces no muy claras flotaban hasta ellos, indicando que todavía no los había notado. 'Excelente'. La doncella escudo les hizo una seña y se adentró por la abertura mientras la seguían con las armas en alto.
Lo primero que notó Astrid fue la hermosa cala oculta que apareció frente a ella. Más abajo, en uno de los extremos más alejados de esta, su vista se encontró con sus objetivos y rápidamente volvió a cubrirse. Escaneó la pendiente y se encontró con un par de salientes que les permitirían bajar fuera de la vista. Se volvió a sus compañeros para hacerles señas de que la siguieran y empezó a descender.
Ahora más cerca de Hiccup y Fishlegs, Astrid pudo captar partes de su conversación mientras se escondían detrás de algunas rocas grandes que estaban en el fondo de la cala.
–…ellos no saben que… –…debemos retirar a nuestros jinetes pronto… –…el Consejo llegará mañana. –…nuestra batalla más importante… –Nos estamos quedando sin tiempo.
Estaba tan concentrada en tratar de escuchar claramente lo que decían, que no se percató de la sombra que se levantó detrás de ellos y les lanzó una mirada depredadora. Irónicamente, fue Tuffnut quien descubrió primero al gran dragón a sus espaldas.
–Uh…, chicos…
–¡Callate, Tuff!– reprendió Snotlout. –Astrid aquí está intentando escuchar.
–Uh…, chicos…– volvió a intentar.
–¡Te dije…!– el Jorgenson más joven había volteado para ordenarle a Tuffnut que guardara silencio cuando su mirada se posó sobre el dragón que los observaba. –¡AHHHHHH!
El grito de Snotlout provocó no solo que las otras dos chicas notaran por fin al dragón, sino que el Nightmare, perturbado por el grito, les lanzara un poderoso rugido que los sacó de su escondite. En un par de segundos, Astrid se encontraba cara a cara con Hiccup, Dogsbreath, Fishlegs y otros dos dragones no muy contentos con su presencia.
Snotlout se lanzó instantáneamente contra el Gronckle que estaba al lado de Fishlegs. Los gemelos cargaron contra Dogsbreath y el Nightmare color escarlata que los había sorprendido antes. Eso solo la dejó para que se enfrentara con la única persona que quedaba en la cala junto con su dragón. Tomando una decisión rápida, se lanzó hacia Hiccup con su hacha en alto y un poderoso grito de batalla. No sería capturada sin luchar.
Antes de que pudiera llegar hasta su objetivo, una fuerte explosión púrpura estalló frente a ella y la onda del choque la lanzó hacia atrás. Mientras impactaba contra el suelo, la doncella escudo creyó oír los frenéticos gritos de Hiccup: –¡Toothless! ¡No, alto! ¡Toothless!–. Forzándose a mantenerse alerta, Astrid se levantó tan rápido como pudo para ver al temible Night Fury lanzándose directamente hacia ella.
Sin darse tiempo para dejar crecer el miedo o arrepentimiento, la doncella escudo levantó su hacha, preparándose para golpear al dragón, y corrió para encontrarse con él. Astrid se preparó para balancear su hacha, cuando de pronto, esta fue arrancada de sus manos. Aún al ser tomada por sorpresa, sus instintos la hicieron negarse a perder su única arma y trató de aferrarse a ella, llevándola a perder el equilibrio y caer hacia atrás.
Después de incorporarse sobre sus codos, la rubia intentó buscar su arma solo para hallarla en manos de Hiccup, que se encontraba de pie a unos metros frente a ella. Astrid nunca lo admitiría en voz alta, tendrían que obligarla a tragarse su hacha antes de que lo hiciera, pero la mirada que el castaño le lanzó en ese momento logró intimidarla de nuevo.
–¡Ya basta, Astrid! ¡No necesitas hacer esto!
La rubia escaneó a su alrededor intentando evaluar el estado de su situación. Snotlout estaba siendo inmovilizado por Fishlegs y el Gronckle. Ruffnut y Tuffnut no se encontraban en una situación mucho mejor. Solo ella era la única que tenía muchas más posibilidades de lograr llegar ilesa hasta Berk por refuerzos. Ahora bien, por muy vikinga que fuera Astrid, no era una tonta y, al verse desarmada y en clara desventaja, hizo lo único inteligente que podía hacer en ese momento.
Escapar.
Sip, otro acantilado. ¿Y qué? No hay nada como despedir el año de forma emocionante.
Y ya tengo listos varios de mis propósitos de año nuevo. Especialmente uno. Además de esta, quiero terminar otras dos historias en este 2022. Ya hasta estoy buscando ideas para la trama de mi próximo proyecto.
¿Es una apuesta demasiado ambiciosa? Mhm, tal vez. Pero nada cuesta soñar, ¿o no?
Notas:
[1]. Para quien se haya dado cuenta, sería el mismo lugar dónde Hiccup y Toothless se encontraron por primera vez cuando lo derribaron en la película uno. Esta bien, sé que esto no tiene absolutamente nada que ver con mis notas habituales de mitología y cultura vikinga, pero de cualquier forma quería aclararlo.
Aquí NigthSkyLady, despidiendo 2021. Cambio y fuera.
¡Feliz Año!
