*Entrada épica con humo*Saludos, mortales. He vuelto desde las profundidades del Mictlán a cumplir con mi deuda de sangre.*Voz de profecía*.
Ok, ya mucho drama.
Hablando en serio, hola otra vez a todos los lectores nuevos y antigüos que no me han visto en… ¿de cuánto fue mi desaparición esta vez? ¿Dos meses?
¿No?
¡¿Más?!
Chale. (•_•°)
Bueno, se han de preguntar qué me pasó en la vida real para que no se me ocurriera publicar nada nuevo, y si no se lo estaban preguntando… pues se aguantan porque aún así les voy a contar. Primero que nada, ¡Ya me gradué! ¡Y SÍ PASÉ EL EXAMEN DE ADMISIÓN A LA UNI! ¡ENTRÉ A LA FACULTAD! ¡AAAAAAAAH! \(ÒwÓ)/
Y bueno, pues segunda noticia, me mudé. Ahora vivo en otro lugar. En pocas palabras, tuve que guardar todo el desastre de mi cuarto en un par de maletas y cruzar el país para dejarlo en mi nueva casa mientras estudio la carrera.
Además, tuve que ver al médico porque tanto estrés me causó una gastritis nerviosa que no me dejaba en paz. ¡Pero no me importa por que estoy feliz de haber entrado a la universidad! :D
Y qué más… ah, así.
Una pequeña nota, que tal vez no hace falta porque ya todos lo suponen: seguiré en actualizaciones irregulares. MUY irregulares. Empiezo el semestre el martes. Así que primero tengo que adaptarme a la nueva ciudad y a mis clases, pero de que esta historia se termina, se termina. Ustedes tranquilos, yo nerviosa.
Y como no tengo nada más que decir, y ya pasó mucho tiempo, recapitulemos:
Astrid y la pandilla van a empezar a entrenar para ser jinetes de dragones; Stoick ya repudió a Hiccup (pero en el fondo de su duro corazoncito aún lo quiere); el Consejo de la Legión va a tener una reunión con Berk; y el Hicctrid… pues Hiccup sigue enamorado y Astrid es tan terca que apenas se permite reconocer que puede tener sentimientos por cierto herrero castaño (casi todo igual).
Y… sí, ya, eso es todo. Ya pueden leer.
Capítulo 20 "Cuarto de Guerra"
Los primeros rayos de Sol se mezclaban con el aire fresco de la mañana. Astrid terminó de acomodarse el kransen[1] sobre su cabeza y salió de su habitación. Encontró a sus padres y a su hermano, Ragnar, en el vestíbulo de los Hofferson y salieron juntos para unirse a la multitud que se dirigía hacia la playa.
En medio del enorme número de vikingos que se reunían sobre la costa, una estructura de madera se erguía por sobre la poca arena de la playa cerca de los muelles. La pira funeraria, con los cuerpos preparados para la ceremonia, se alzaba por encima de todas las cabezas, lista para ser incinerada.
Desde su lugar, Astrid pronto vió la enorme figura de Stoick pasar por entre la multitud, junto con la anciana curandera Ghoti, para empezar con el rito funerario. Se paró sobre la tarima colocada junto al túmulo y su potente voz rompió el silencio:
—No hay mucho que pueda decir sobre nuestros caídos que muchos de ustedes no sepan ya. Todos fueron miembros de esta tribu, eran de los nuestros, todos ellos buenos vikingos y guerreros diestros que se sacrificaron en batalla por cada uno de los que quedamos aquí—, el jefe berkiano suspiró. —Y en honor a su lealtad, sacrificio y su entrega, nos congregamos aquí para despedirlos como se merecen.
—Envío con honor a cada uno de estos valientes hombre y mujeres a los salones del Valhalla y Fólkvangr, bajo el cuidado de las valquirias para guiarlos al descanso final. Que Odín y Freya los colmen de gloria por su coraje en el campo de batalla.
Tan pronto como terminó el discurso del jefe, Gothi se acercó al túmulo para dar la bendición del último adiós a sus almas. Stoick hizo una seña, y un grupo de arqueros prendieron la pira con flechas ardientes. Muy pronto los cuerpos y las ofrendas junto a estos fueron consumidas por las llamas[2]. La rubia, al igual que muchos otros, siguió con la vista la columna de humo y cenizas ascender al cielo y perderse entre los rayos del amanecer, llevando consigo las almas de los difuntos. 'Cada uno, una víctima más de esta maldita guerra contra los dragones', reflexionó.
Las palabras de Hiccup volvieron a su mente. "Si logramos acabar con el reinado de ese monstruo, nunca más habría redadas que combatir, no habría más muertes innecesarias", había dicho. "Podríamos vivir en paz finalmente, sin necesidad de luchar nunca más con los dragones". Un futuro mejor mejor, donde éstas muertes no pasaran y no dejaran cada vez más vulnerables a las tribus. Su determinación de ayudar al castaño se hizo más férrea mientras fruncía el ceño. Hiccup tenía razón. Esta guerra ya había durado lo suficiente y cobrado más víctimas de las necesarias. Esto debía parar, y pronto.
El movimiento de una sombra entre los pilares de roca en el horizonte sacó a la doncella escudo de sus pensamientos. Fijó su atención en la parte más oscura de las formaciones rocosas, tratando de distinguir algo. Porque estaba muy segura de haber visto un par de alas tan oscuras como la noche misma moverse por ahí. Y si lo había visto, es porque debía haber estado allí realmente.
Una repentina voz que le hablaba rompió su concentración. —Es una pena que no podamos celebrar el banquete en su honor como debería— escuchó murmurar a Ragnar. El padre del mejor amigo de su hermano había estado entre las víctimas de esta redada. Y sabía que a ambos chicos les gustaría celebrar su vida como marcaba la tradición. Pero con las recientes pérdidas, especialmente en los suministros y los daños, el banquete sería mucho más corto de lo habitual, ya que debían cuidar sus reservas.
Astrid solo se limitó a asentir mientras regresaba la vista al horizonte marino. Dónde estaba bastante segura que un par de ojos color verde observaba toda la ceremonia desde la lejanía, aunque no lograra verlo. Fue solo un ligero cambio lo que pareció ver, pero sabía que él estaba allí.
—Vamos, Astrid.
La rubia dió una última mirada antes de girar y atender al llamado de su padre, que ya se retiraba con el resto de su familia.
Fishlegs se encontraba en la sala del Consejo con la única compañía de los informes que acababa de traerle Olaf sobre los últimos reclutas evaluados. Una buena parte había completado el entrenamiento de forma satisfactoria y estaban listos para poder volar al nido. El resto se quedaría en la base con los vigías y los que no eran parte de activa de la armada, con la orden de que lo único permitido eran patrullajes y vuelos de reconocimiento, claro, siempre y cuando hubiera al menos un oficial superior con ellos.
Con el número de tropas fijo, ya todo estaba listo para la reunión con los líderes de la Legión. Solo debía informarle al General y tener todo listo para la reunión del Consejo, pero eso tenía que esperar, ya que el castaño explicó que había algo que necesitaba hacer al amanecer. Podía ir a buscar al Dogsbreath como el segundo al mando, pero él estaba en las zonas de aterrizaje esperando por las otras divisiones. Además, Hiccup podría volver antes.
No tuvo que esperar mucho tiempo, ya que muy pronto el jinete de Night Fury pasó por las puertas que daban al Gran Salón. Fishlegs no perdió tiempo en hacer su informe.
—Hiccup, ¡por fin llegas! Olaf acaba de traer el número total de jinetes con los que podemos contar para ir a la Isla Dragón. El número es un poco más de lo que esperábamos, pero eso solo aumenta nuestras posibilidades en un 13.84%. Será suficiente para mantener un ataque ofensivo nivel 11 durante un par de horas, lo que nos daría una pequeña ventaja en la estrategia…
Cuando el rubio detuvo el incesante flujo de información que soltaba en busca de un respiro, notó que el joven general parecía escucharlo, pero tenía un aire más ausente que de costumbre. Dudó un poco acerca de preguntar, ya que generalmente era Dogsbreath, su mejor amigo, el que se encargaba de distraer al castaño cuando se encontraba así. Pero él también era su amigo y la vez en la forja del Cuartel no había sido un completo desastre, así que bien podía intentarlo otra vez.
—Oye, um… Hiccup…
—Te escucho, Fishlegs.
—Me preguntaba… ¿hiciste… ya sabes… eso… que tenías que hacer?
—Sí— suspiró después de un par de segundos. —Sí. Ya está hecho.
—Oh—, el rubio empezó a arrepentirse de su idea. No sabía qué decir ahora—. En ese caso espero que todo haya salido bien— terminó más como una pregunta que una declaración, pero el castaño no pareció notarlo.
Y con eso, el ingenio del más joven de los Ingerman se agotó. Habrían caído en un silencio incómodo (en realidad, así habría sido para Fishlegs) de no ser porque la madre de su amigo apareció en ese momento por la entrada a la gran sala.
—Buenos días, Fishlegs.
—Buenos días, señora Haddock.
Su expresión afable desapareció en cuanto volteó a ver a su hijo, cambiando por una mirada ligeramente acusatoria. —No llegaste a desayunar, Hiccup.
—¡Mamá! Sí, hum… yo tengo, tenía algo que… que arreglar hoy temprano. Un asunto urgente. ¡Pero ya quedó cubierto!— se apresuró a aclarar. —No te preocupes, comeré algo un poco más tarde.
La mujer alzó una ceja con sospecha. —Supongo que ese asunto tuyo tardó un poco más de lo esperado, porque no avisaste en la despensa que guardaran para después la ración de pescado de Toothless. De lo contrario lo habrías hecho, ¿verdad?
—Sí, sí, yo… este— a pesar de que intentaba ocultarlo, el castaño se veía más ansioso con cada pregunta de Valka, gesticulando salvajemente con las manos— fue… fue mi error. Pensé que podría terminarlo antes del desayuno, pero, je, verás, yo… no medí bien el tiempo y… toda esta presión… es algo agotador.
Valka cruzó los brazos, entrecerrando los ojos. —Y supongo que ese asunto no tenía que ver con cierto evento que se llevaría hoy a cabo en la playa de Örm, ¿o sí?
La expresión del castaño se llenó de sorpresa. Lanzando una rápida mirada hacia él (que se apresuró a volver a los números), Hiccup se llevó a su madre un poco más lejos y bajó considerablemente su voz. Sin embargo, a pesar de su posición al otro lado de la sala, Fishlegs pudo captar perfectamente lo que ambos decían.
—¿Cómo lo… ?
—Soy tu madre y te conozco. Siempre te has tomado muy en serio tus responsabilidades, especialmente tu papel como heredero. Sabía que encontrarías la manera de presenciar la ceremonia fúnebre sin que nadie te viera. Era algo importante para tí.
Por supuesto, de eso se trataba. El funeral para honrar a los caídos. ¿Cómo no se le había ocurrido antes?
Como parte de las responsabilidades del jefe, y del entrenamiento que recibía el heredero de este, era cuestión de deber y obligación que ambos estuvieran siempre presentes en esta y otro tipo de ceremonias rituales de la tradición vikinga. Desde mucho antes de que iniciaran el entrenamiento de dragones, Hiccup ya había empezado a asistir a las ceremonias vikingas junto con el Jefe Stoick como parte de su formación. Y él, siendo siempre tan consciente de sus responsabilidades como hijo del Jefe, nunca se perdió una. Así que era lógico que tampoco se hubiera perdido el funeral de esta mañana. Y Valka sabía esto porque, de haber permanecido en la aldea, ella también tendría el deber de asistir en apoyo a su esposo como lo haría la jefa de la tribu.
—Adivinen qué, chicos. Llegaron los refuerzos— un conocido cobrizo irrumpió en la sala acompañado del resto de los miembros del Consejo de la Legión a su espalda.
—¡Hermano, cuánto tiempo!— Dagur saludó mientras encerraba al castaño en un aplastante abrazo. Nadie hubiera pensado que en el pasado el Jefe Berserker intentó cazar y matar a Hiccup por lo bien que se llevaban entre ellos. Aunque de la reforma del hombre hacía apenas más de un año. Pero eso no quitaba que el rubio aún pensara a veces que el ex-cazador de dragones fuera un loco aterrador.
—Dagur— saludó Hiccup, y a pesar de la falta de aire, se vio al castaño esbozar una sonrisa igual a la que tenía Valka. —Es bueno verlos otra vez. Reina Mala— saludó el castaño cuando finalmente el jefe berserker soltó a su amigo.
—Hiccup— respondió la mujer con un asentimiento. Mala era la esposa de Dagur y por lo tanto, jefa de la tribu Berserker. Aunque también era reina de su propia tribu, los Defensores de Ala, en los límites del Archipiélago Bárbaro. Su ubicación y costumbre de permanecer aislados del mundo exterior los había hecho desconocidos para las otras tribus hasta que la Legión se topó con ellos. Un poco de tiempo después, todos se sorprendieron al enterarse que Mala y Dagur habían decidido casarse, siendo tan parecidos como el agua y el aceite. La boda había tenido lugar hace pocos meses. Falta decir que por razones obvias la ceremonia fue demasiado privada y los otros jefes la habían conocido hasta la última reunión de La Cosa, aunque estos creían que era tan berserker como su esposo.
—Heather— saludó a la pelinegra con un abrazo. —Es bueno verlos—. Ambos se separaron y Heather se acercó a saludar a Fishlegs con una sonrisa, que el rubio correspondió antes de saludar a la hermana de Dagur. Conocían a Heather hacía años, al principio no estuvieron en muy buenos términos (debido a un engaño que usó para acercarse a ellos) y perdieron el contacto con ella durante algún tiempo, pero en la actualidad era una vieja amiga y una aliada de confianza.
Detrás de los Berserkers, se encontraban Camicazi y Thuggory, herederos de las tribus Bog Burglar y Meatheads respectivamente, viejos amigos de Hiccup que se veían cada vez que los jefes se reunían para La Cosa. Con el correr del tiempo, ambos vikingos habían demostrado ser aliados útiles y buenos jinetes de dragones. Claro que la… bulliciosa personalidad Camicazi no terminaba de poner cómodo del todo a Fishlegs.
—Muy bien, Hiccup, ¿en qué problema se han metido tú y Dogsbreath esta vez? Apuesto a que fue su culpa que se te ocurriera esa nueva locura— comentó despreocupada Camicazi mientras se sentaba en su lugar una vez que los hubo saludado, con el ligero toque de burla de siempre en su voz.
—Oh, claro, culpen a la "mala influencia"— respondió Dogsbreath con una mirada cansada, a lo que la heredera de los Bog Burglar respondió con una carcajada.
—Cami, Dogs, se que no se agradan mucho, pero, ¿podrían comportarse?— pidió el castaño. —¿Al menos esta vez?
La opinión de ambos en forma de «No» y «No cuentes con eso» no tardó en llegar. En respuesta, Hiccup solo se pasó la mano por el rostro, Fishlegs incluso creyó escucharlo murmurar exasperado: —Odín, por favor, ayúdame—. Y es que a pesar de tener personalidades bastante parecidas, ambos jóvenes vikingos no hacían más que chocar. De hecho, si no fuera por su pequeña disputa, Fishlegs estaba muy seguro que podrían ser los amigos que parecían más un par de hermanos que fueron separados al nacer.
Cuando por fin todos tomaron sus respectivos lugares, Hiccup se ubicó en la cabecera de la gran mesa con su madre a la izquierda y Dogsbreath al otro lado, junto a Fishlegs, pero él se mantuvo de pie.
—Saltaremos las formalidades, ya que no tenemos tiempo que perder— Hiccup apoyó sus manos sobre la mesa, dándoles a todos una solemne mirada. –Como saben, el motivo de esta reunión es debido a un incidente que ocurrió hace unos días y que afecta mucho nuestro plan original–, el castaño soltó un sonoro suspiro antes de hablar. –Berk descubrió la identidad del Maestro Dragón y su conexión con ellos.
—¡¿QUÉ DIABLOS DICES?!— la heredera de los Burglar tenía una mirada en la que se leía que esperaba que todo fuera una broma. Y una de muy mal gusto. Aunque, por las exclamaciones alrededor de la mesa, no fue la única que pensó así.
—¡Camicazi, tranquilízate por favor!— Heather acababa de tomar a la rubia por los hombros. —Hiccup, explícate de una buena vez o Cami se sentirá tentada a partirte en dos. ¿A qué te refieres con que lo descubrieron?
—A eso mismo, Heather— respondió Dogsbreath. —Lo saben y ahora cada berkiano de la isla está más que dispuesto a encerrarnos de por vida en los calabozos.
—Pero, ¿cómo?— intervino Thuggory. —Muy pocos te han visto como el Maestro Dragón y eres extremadamente cuidadoso en tus movimientos. Es prácticamente imposible que alguien pudiera relacionarte con él.
—En realidad fue… fue mi culpa— admitió el castaño. —Durante la última redada cometí un error y terminé descubriéndome solo. Dogsbreath maniobró para hacerles creer que estaba siendo amenazado para ayudarlos, dándonos un poco de tiempo para estudiar la situación. Estando casi listos para partir al nido, ya no podía quedarme allí de ninguna forma, y la nueva situación pone en peligro a los aliados que tenemos dentro. Necesitábamos un medio para sacar a toda nuestra gente de la tribu de forma segura y cuanto antes. Fue por eso que Dogs propuso un duelo, para ganar una audiencia con el Consejo de Berk y garantizar su seguridad hasta que salgan. Pero como dije antes, esto también adelanta nuestros planes de ataque a la Isla Dragón.
—Bien, cuando este problema se arregle, puedo enviar a un par de escuadrones aquí para empezar a movernos en un mes…
El heredero Meathead fue cortado. —Cuatro días— corrigió el castaño.
—¡Cuatro días!— exclamó Dagur. —Hermano, tu entusiasmo por la batalla me agrada, pero creo que eso es bastante pronto.
—Cuatro días es demasiado pronto— señaló Mala frunciendo el ceño. —Estamos a mitad de la cosecha en todas las islas. En Berserker y los Defensores aún no han terminado la recolecta de trigo. No podemos prescindir de tanta gente, Hiccup.
—Y Bog apenas está terminando con la cosecha de cebada y remolacha.
—Cuatro días como mínimo para terminar el traslado de las catapultas— Hiccup no cedió. —Como están las cosas, no podemos esperar hasta el invierno para atacar. Si queremos alguna oportunidad de terminar lo que empezamos, debemos adelantar el ataque.
Fishlegs decidió que era un buen momento para hablar. —Estadísticamente, es posible que si se completa el traslado de las catapultas antes del próximo día de Odín, la mano de obra necesaria para terminar con la cosecha no se vería afectada de forma significativa. Y de esa manera podríamos tener todo listo para volar a la Isla Dragón al final del otoño, en no más de tres semanas menos dos días.
—Hiccup, entendemos que este problema afecta nuestro plan original—, empezó Heather, —¿pero no podemos esperar un poco más?
—Aric me informó que tan pronto como Berk se libre del acuerdo pondrán una recompensa por nuestra captura. Y las demás tribus no tardarán mucho en hacer lo mismo. Serán casi todas las tribus del Archipiélago tras nosotros, necesitamos actuar pronto. Y está la reunión con el Consejo de la tribu. Mi padre— Fishlegs lo vio vacilar ligeramente en la palabra padre,— es un hombre inteligente. Cuando deduzca que vamos tras del nido, no dudará en intentar adelantarse a nosotros o seguirnos la pista. Es demasiado terco para darse cuenta que esta es una pelea que no podrán ganar. Por eso no puedo permitir que nadie de Berk pueda involucrarse en esa batalla, no tendrían oportunidad.
Todos alrededor de la mesa asintieron firmemente en señal de aceptación y la reunión siguió su curso previsto. —Muy bien, con eso aclarado, Fishlegs ya tiene listas las propuestas para la estrategia de ataque…
Y ese, mis estimados lectores, fue el capítulo de esta (con suerte) semana… o mes… o del tiempo que me tome terminar el próximo capítulo. Lo que pase primero.
El consejo de guerra (o bueno, sus miembros) se revelan (aunque, pues bueno, creo que ya todos sabían quienes iban a ser, ¿no? ;-;).
Para quien se pregunte porqué puse la primera escena. Pues es algo que tenía rondando desde que inicié con esto y creí que podría encajar. Además para no dejar muy superficial la opinión que tiene Astrid sobre todo esta cosa de convertirse en jinete de dragón y hacer algo un poco más profundo. No sé ustedes, pero personalmente me gustó el resultado final. Y si no les convenció, pues… ya qué, ¿no?
Y si hubo algún error que se me pasó, me disculpo. A penas lo pude terminar y no me dio tiempo de hacer una segunda revisión.
PARA EL PRÓXIMO CAPÍTULO: ¿Qué tan buenos alumnos van a ser nuestros queridos vikingos? ¿Los chicos conocerán personalmente al consejo de la Legión antes de la reunión en Berk? ¿Qué pensará Astrid de Heather? ¿Será que esta autora planea convertir esto en una telenovela? ¿Alguna vez dejaré de creerme narradora de tv?
No se pierdan el emocionante capítulo que viene, al que ni siquiera le he puesto el nombre final, pero que será increíble (espero :v).
Notas:
[1]. Un kransen vikingo era un accesorio que usaban las chicas solteras en ocasiones especiales. Este se transmitía de madre a hija, por lo que un solo kransen podía durar muchas generaciones. Aunque culturalmente Astrid no usaría el suyo para vestimenta diaria, esto es ficción, así que aquí sí puede.
[2]. La típica imagen que la mayoría tiene de los funerales vikingos es el guerrero que parte hacia la otra vida a bordo de un gran barco devorado por las llamas. En realidad esta era una práctica muy exclusiva y limitada a los grandes jefes, porque los barcos eran una posesión muy valiosa, aun si eran simples. Normalmente, los vikingos enterraban los cuerpos de sus muertos en tumbas que simulaban barcos, también las cenizas de los cremados, siempre con una ofrenda llena de cosas que pudiera llevarse a la otra vida.
Bueno, eso es todo, y hasta que, como dije, me pueda escapar-, digo, digo, pueda adaptar, sí, adaptar a la facultad.
¡Hasta la próxima!
